Hola nuevamente, quería dar gracias a todos los que apoyaron el primer capitulo y quieren leer un poco más, aquí les traigo el primer capítulo de la historia… disfrútenla
CAP 2.- EL CASTIGO
POV EMMETT:
El olimpo… no hay lugar en el universo más bello y majestuoso que este lugar, Las verdes llanuras eran interrumpidas solo por colinas, frondosos bosques y bellas cascadas de agua cristalina y lagos o pantanos de densa profundidad, el cielo del azul más bello, y acrópolis y palacios de estilo griego alzándose en cada colina revestidas de oro y piedras preciosas; todo aquí era majestuoso; Me encantaba vivir aquí, en realidad no me gusta mucho bajar a la tierra, los humanos son aburridos y no te aguantan nada, se desesperan por cualquier cosa. ¿Por qué no se relajan?
- su deidad, acaba de llegar su alteza Edward- dijo una de mis sirvientas
- hazlo pasar… ¿Qué esperas?- le dije sin voltear a verla, el paisaje que tenía desde mis aposentos en la acrópolis de Poseidón aquí en el olimpo tenia las mejores vistas, justo hacia los lagos del norte, los más azules, la obra de arte de mi padre. Porque Poseidón es mi padre, y es el mejor padre de todos, era comprensivo y alegre y siempre estaba allí para mí; tengo muchos hermanos, pero ninguno tiene la categoría de dios que yo ostento, todos son semidioses y nunca me han permitido acercármeles, por eso Edward que es mi mejor amigo es como un hermano para mí.
- ola broo- grito en la puerta mi mejor amigo al entrar- ¿Qué tan aburrido está el principito del olimpo para divertirse?- me dijo mientras se recostaba en uno de mis sofás y se llevaba unas uvas a la boca de forma perezosa
- espero que lo que se te haya ocurrido no me meta en problemas- le dije caminando hasta él; cada excursión con mi viejo amigo era un nuevo castigo
- ¿yo cuando te meto en problemas?- preguntando cara de inocente e indignación
- tienes tiempo para que te de la relación o te la mando por correo- le dije estirándome en mi asiento y colocando los pies en la mesa de centro
- a mí no me culpes… que el que provoco el tsunami fuiste tú no yo- dijo poniendo cara de ofendido
- pero fue tu idea y me persuadiste a hacerlo- le dije, ese tsunami me causo muchos problemas
- yo no te persuadí a nada, solo lo mencione y después de que negaras una vez aceptaste a la segunda, seamos conscientes de que no se te tiene que insistir a ti mucho, eres la persona más fácil que conozco, pero pobres indoneses… lo que provocas por estar jugando- me dijo con falsa seriedad
- primero no soy fácil… solo no me gusta hacerme de rogar y segundo fue tu culpa y mi padre por casi me mata- le dije aterrado, solo recordar el tridente a un centímetro de mi hermoso rostro
- al principio, luego te miro con tanto orgullo…. Jajaja, su pequeño hijito es tan poderoso que solo se dio un clavado y provoco la mayor inundación de los ultimo 100 años- me dijo riendo
-no le veo la gracia, con todo y el orgullo que lo embargo estuve castigado 2 años… bueno, ve al grano ¿Qué quieres?- le dije poniéndome en pie y camine hacia mi pequeño bar para servirme una bebida
- te vine a buscar para ir a dar un paseo por corea, están en conflictos y papa dijo que podía ir a divertirme un toque- dijo emocionado, solo ares el dios sanguinario de la guerra le da ese tipo de diversión a un hijo.
- que dijo tu abuelito con ello- le sonreí, él quien también lo hacía cambia su rostro a uno de dolor, Zeus que de abuelito no tenía nada porque parecía tener nuestra edad en apariencia era la imagen paterna para mi amigo ya que su padre se metía en más problemas que nosotros.
- no lo sabe, no haré nada ilegal, acompáñame- me dijo logrando sonreír nuevamente
- bien, siempre que no me metas en tus líos… espera y me cambio- dije y con un crack de mis manos la túnica dorada que llevaba cambio por un vestuario acorde al siglo, unos jean gastados, un polo blanco y una chaqueta de cuero. Edward hiso lo mismo llevando una nueva vestimenta, unos pantalones negros y un polo negro- pero te juro que si me metes en algún problema te pongo de juguete de tiberio- le dije mirándolo malévolamente, este trago con dificultad, mi mascotita como papé lo llamaba ere realmente intimidante… bueno que kraken no lo era
- Tiberio está muy feliz en el fondo del mar…- dijo sonriendo con dificultad- ahora ¿me haces los honores?- pregunto haciéndome una reverencia, reí por su acción
- ¡ya payaso!- reí empujándolo y con un chasquido de mi mano desaparecimos del lugar.
Unas horas más tardes Edward y yo llegamos agitados al palacio… en la que nos habíamos metido. Estoy seguro que esta vez mi padre me colgaría atravesado con un tridente de la torre más alta del panteón o me arrojaría al kraken sin piedad.
- será mejor que yo me vaya, si Zeus se entera que estuve involucrado me partirá el trasero con un rayo- dijo muy nervioso y sin dejarme decir una palabra desapareció.
- ¡Emmett!- retumbo en todo el olimpo la voz de mi padre… ¿Qué no estaba de viaje por el atlántico en su palacio de las profundidades del mar en el triángulo de las bermudas?. Un torbellino de agua se instaló en medio de mi recamara, provocando que todo comenzaba a volar, hasta que al disiparse apareció el hombre… sí el hombre… mejor dicho el dios. Era un poco más alto que yo, tan fornido y musculoso como yo, en realidad yo era su vivo retrato solo que su cabello era dorado y el mío era como el de mi madre negro. Teníamos los mismo ojos, dicen que son los más azules y cristalinos del mundo. Llevaba su armadura dorada y su tridente en la mano, el solo lleva el tridente y esa armadura cuando tiene sesión en el consejo o cuando de una batalla se habla.
- ¿papi?- pregunté tratando de sonreír para disipar la tensión
- dime que no estuviste en Japón- dijo con una voz fría y seseante
- técnicamente estuve en corea…- dije tratando de sonar despreocupado pero no pude decir más porque una fuerza potente me empujo hacia la pared y mi padre lanzo el tridente, cerré los ojos porque pensé que era mi final pero después del golpe quede colgando entre las dos puntas del tridente con mi cuello en medio.
- ¿provocaste sí o no ese tsunami?- jamás lo había visto tan enojado, estaba furioso
- fue una inocente pelea la que provoco el terremoto, luego resbale y caí al mar ¿sabes que las dos cosas no son buena combinación?- pregunte tratando de sonar inocente, es la verdad, Edward y yo nos divertíamos en la guerra civil de corea cuando el tonto quería inmiscuirse trate de evitarlo y comenzamos a discutir, la discusión paso a ser un juego y comenzamos a pelar inocentemente hasta que nuestras fuerzas no fueron medidas y cuando lance a Edward con fuerza llego a caer en Japón, no medí la fuerza y eso provocó un gran terremoto, me reí tanto que cuando llegue a ver que le había pasado resbale de la colina y caí al mar, las dos cosas provocaron uno de los peores tsunamis del pacifico.
- esto no puede seguir así- dijo y con un movimiento de su mano el tridente me soltó y desapareció, caí pesadamente al suelo
- de verdad no fue mi intensión- me disculpe, arrodillándome en muestra de sometimiento
- esto es demasiada irresponsabilidad Emmett, lo siento, pero te iras de aquí- me dijo con voz pesada, inmediatamente levante mi vista consternado
- ¿me estas botando de la acrópolis?- pregunte aterrado, es mi padre no se puede deshacer de mi
- no… del olimpo- dijo inmutable
- pe… pe… ¿pero dónde voy a vivir?- pregunté desesperado poniéndome en pie
- durante un tiempo hasta que madures en la escuela de semidioses- dijo dándome la espalda y caminando hacia al salida
- ¡no soy un semidiós!, ¡soy un dios!, ¡hijo de Poseidón!- grite enervado
- ¡lo sé!, pero necesitas disciplina y una dosis de mundo real, cuando madures regresaras a ocupar tu puesto como el hijo del dios posesión, mientras… disfruta de una vida mortal- dijo con indiferencia
- ¡¿sin poderes?- pregunte aterrado, no puedo vivir sin poderes
- tendrás tus poderes, pero no podrás utilizarlos; iras a una escuela Emmett, tiene sus reglas y las vas a respetar si quieres regresar y que de una vez por todas el consejo te otorgue la inmortalidad- dijo sonando un poco más calmado y girándose a mirarme, ¿la inmortalidad? Yo era inmortal pero una flecha de oro en el corazón me la podía quitar, y para que esa debilidad desapareciera tenía que recibir la gracia del consejo… ¡tonterías!
- es un chantaje- murmure evitándole la mirada
- es un incentivo… hagamos un trato, un año allí sin quejas de parte de los maestros y yo me encargo de que el consejo te de la inmortalidad… sabes muy bien que no te la han dado por que no dejas de meterte en problemas- me dijo caminando hacia mí y colocando una mano en mi hombro en señal de apoyo dijo- hijo, yo quiero verte algún día en el consejo como un dios de la talla del mismo Zeus, sabes que como hijo mío tu ocuparas inmediatamente un puesto allí, lo único que te falta para ocuparlo es que se te otorgue la inmortalidad, pero no me ayudas en nada para convencer al consejo con tu comportamiento… ve allí abajo y demuéstrales que eres lo suficientemente responsable y merecedor de otorgarte lo que deceas- un silencio incomodo nos embargo
- ok, no tengo otra opción… acepto- le dije después de un largo minuto en silencio
- alista tus cosas… te vas hoy mismo- me dijo y en una neblina densa desapareció… ¡maldita sea! Solo esto me podía ocurrir a mí, vivir en la tierra con medias sangres.
EDWARD POV:
Suelo meterme en muchos problemas, es mi principal característica pero esta vez creo que nos pasamos de la raya, estoy seguro que si mi abuelo se entera de esto, me asesinara, poco a poco y de la forma más cruel. Cuando entre a la acrópolis de Ares, mi padre; me encerré sin decir nada a nadie en mis aposentos, cerré las cortinas de la habitación y me serví un vaso de whisky mientras prendí mi pantalla donde me permitía ver cualquiera cosa que quisiera en la tierra, y me puse a ver el tsunami y la consecuencias de este en Japón, sí que era una catástrofe…. En la que nos habíamos metido. Un remolino denso de humo se intensifico en una esquina de mi habitación y al disiparse apareció mi padre.
- ¿qué tal tu día hijo?- pregunto socarronamente, estaba vestido como de costumbre con una armadura dorada
- ahí, creí que estabas en oriente medio- le dije poniéndome en pie
- el viejo de Zeus me mando a llamar- dijo riendo dirigiéndose a mi bar para servirse una bebida
- ¿por qué?- pregunté asustado
- supongo que por el problema de Japón habrá consejo, ¿te enteraste?- dijo llevándose la bebida a la boca,- al parecer mi tío adorado provocó una catástrofe natural sin permiso del consejo- así se manejaban las cosas en el olimpo, los desastres naturales solo se podían dar por decisión unánime, y por razones fundadas, ¿Cuál es una razón? Que los humanos no se olviden de dios era una buena razón. No dije nada hasta que un fuerte estruendo y una luz dorada descendió de lo cielo y Zeus apareció imponente en túnicas de oro frente a nosotros, me arrodille ante su presencia, solo él y Poseidón se merecían ese honor. Mi padre solo agacho la cabeza un instante y la levanto inmediatamente. Su mirada se posó en mis ojos y con un movimiento de una mano aparecimos en Japón, mejor dicho volamos sobre Japón mientras lo sucedido aquella mañana pasaba ante nosotros, yo, Emmett y el tsunami, cuando terminó volvimos a aparecer en mi habitación.
- vete Ares- dijo con voz ronca
- padre, fue un accidente- dijo, solo recibió una mirada de Zeus para que sin chistar despareciera como un haz de luz hacia el firmamento
- no solo fue un tsunami, el planeta está viviendo una catástrofe nuclear por tus jueguitos inconscientes- dijo de forma enérgica con ira
- juro que...- trate de hablar sin mirarlo aun de rodillas
- no me jures nada, ya me canse de ustedes dos, desde que nacieron no me han causado más que problemas, ¿cuándo se supone que comienzan a madurar?… o lo hacen ahora o juro que los encierro en el infierno- dijo amenazante, levante la vista un instante, estaba furioso, de seguro el castigo me costaría
- fue accidente- fue lo único que pude murmurar
- ya no me vengas con esas absurdas respuestas… serás castigado igual que Emmett, el ya recibió su castigo y tu recibirás el mismo- dijo implacable
- ¿Cuál?- pregunte titubeante
- te iras del olimpo… a la escuela de semidioses que el olimpo tiene en la tierra- me dijo, sin palabras levante la vista, ¿me estaba desterrando?
- pero…- trate de refutar pero la mirada asesina que el rey de los dioses me otorgaba ahogo mi réplica- ¿Por cuánto tiempo?- pregunte agachando la mirada
- no lo sé… demuéstrame que si te mantengo con vida es por una buena razón y regresaras- dijo con voz neutra
- ¿Emmett ira también?- pregunte mirando el piso
- sí, mi querido hermano por fin puso mano fuerte, se harán compañía, y espero que juntos maduren y crezcan… y recuerda… una sola queja y jamás volverás al olimpo- y con esto último un rayo cayó a la tierra y el desapareció al instante, solo eso me faltaba, había salido de muchas, pero parece que mi suerte ya se iba agotando.
Unas horas más tarde, aparecimos en un bosque frondoso en sabe dios qué parte del mundo. Vestíamos como mortales y llevábamos un maletín cada uno. Ambos estábamos algo callados, ningún reproche, nada, simplemente con cabeza gacha directo a prisión.
- después de lo ocurrido, somos afortunados de que no se nos encerrar en el infierno, sin derecho a apelación- dije para disipar a tención
- esto es una pesadilla- dijo Emmett, jamás lo había visto tan serio- detesto la tierra, detesto a los mortales, quiero mi vida, esto es peor que el infierno
- tranquilo, solo es por poco tiempo… sobreviviremos- le dije dándole un suave golpe en la espalda en señal de apoyo. Caminamos hasta llegar a un arco de roca que en griego decía Escuela de semidioses. Al cruzar el arco parecimos en un campus, parecía una típica escuela norteamericana. Caminamos hasta llegar a la puerta, tocamos y un sátiro (mitad hombre mitad cabra) nos abrió.
- sus deidades bienvenidos- dijo emocionado mientras nos daba una reverencia, Emmett sonrió complacido, eso hasta que…
- No te inclines Seth , tenemos órdenes de no tener ningún trato especial con Emmett y Edward- dijo un hombre con bigote- mi nombre es Charly soy el profesor de batallas y su introductor por unos días- dijo ofreciéndonos la mano
- soy Edward- dije y luego señale a Emmett- él es Emmett- tomamos la mano del hombre para estrecharla
- vengan los llevare a sus recamara- no dijimos nada y lo acompañamos, caminamos con él sin decir una palabra. Los pasillos del lugar eran amplios y de colores vivases, Entramos a un amplio dormitorio con tres camas, había una pequeña sala con una mesa con tres sillas y un televisor de plasma de 30 pulgadas, era acogedor y moderno.
- este será su recámara, aquí duerme un muchacho que será su compañero, es un semidiós, su nombre es Jasper, estas son sus materias y horarios- dijo entregándonos unos pergaminos- el campus es inmenso, todo lo que ven hasta que se les pierda la vista, pueden pasar su tiempo libre como mejor deseen, no pueden salir de la escuela sin permiso y solo usaran los poderes necesarios, ninguno que evite acciones simples como cambiarse de ropa, eso lo harán con sus manitas- nos dijo- los días sábados pueden salir del campus, y pasear por la ciudad, como mortales, está prohibido utilizar los poderes fuera de estas paredes- se quedó callado mientras nos miraba detenidamente, luego rio sonoramente- los dioses no están muy felices con ustedes porque los han dejado conmigo que es peor que mandarlos con hades al mismo infierno, aquí se van a divertir a mí son… listo señoritas acomódense, ¿alguna pregunta?... vaya, los niños lindos del olimpo se quedaron sin palabra, ¡genial!- bufo y sin decir más salió
- ese hombre es irritante- dije poniendo mi maletín sobre la cama
- será mejor tenerlo de nuestro lado, así podremos hacer lo que queramos- dijo Emmett lanzándose sobre la cama y colocando sus manos en la nuca
- tienes razón, además el lugar no parce tan malo- dije mirando por la ventana una chica muy bella que luchaba con la espada con un muchacho rubio en uno de los jardines cerca al lago- la vista es increíble
- supongo que podemos sobrevivir- dijo Emmett, si las niñas estaban tan bonitas como la que veía definitivamente podía sobrevivir
JASPER POV:
Cada vez que me batía a duelo con esta mujer sí que me hacía sudar, una de las pocas mujeres que manejaba la espada como toda una experta; pero no me dejaría ganar, así que así me desmayara del cansancio no me rendiría.
- ¿cansada bella?- pregunte jadeante, mientras nuestras espadas cortaban el viento
- para nada- rio, esto será cansado, o eso creí cuando la voz de Tania nos detuvo.
- ¡paren! ¡Paren!- grito, Tania era la hija de Nike diosa de la victoria y un mortal- acaban de llegar los dioses Emmett y Edward
- Tania, solo son unos niños consentidos a los cuales papi castigo mandándolos aquí, recuerda lo que dijo Carlisle nada de adorarlos ni hacerlos sentir superiores, solo son unos alumnos más- dijo bella caminando hacia los vestidores- aun no acabo contigo jass- dijo viéndome sobre el hombro mientras se iba
- tu deberías ir a tu recamara porque serán tus compañeros de cuarto- me dijo sonriente, le devolví la sonrisa y me dirigí a mi recamara. Cuando llegue los encontré allí, el más alto y musculoso estaba recostado en la cama y el otro miraba por la ventana, ambos me miraron cuando entre.
- hola, soy Jasper- salude- ustedes son los chicos nuevos ¿verdad?
- soy Edward- dijo el de cabello alborotado de color bronce- y él es Emmett- dijo señalando al fortachon de la cama, el me miro y note que sus ojos eran increíbles, las leyendas eran ciertas, tenía los ojos tan azules como el mar.
- espero que estén cómodos, ya que seremos compañeros de cuarto me gustaría que nos llevemos bien- le dije amablemente, ambos muchachos me veían como bicho raro y sí que me sentí intimidado, por más que nos digieran que teníamos que tratarlo de forma normal, no se puede simplemente olvidar hijo de quienes son, en especial el fortachón, es un dios e hijo de Poseidón
- por nosotros no hay problema- dijo Edward sonriendo cálidamente- esto es nuevo para nosotros, y será duro, creo que necesitaremos algo de ayuda, en especial aquí serenito- dijo sonriendo a su amigo quien no dejaba de mirarme con desdén
- puedo ayudarlos en lo que quieran- le dije con entusiasmo
- ¿eres semidiós verdad?- pregunto Emmett de repente poniéndose en pie, tenía una voz ronca y su mirada era intimidante
- sí, mi padre es apolo- dije apenado- ¿hay algún problema con ello?- pregunte al notar el desdén con el que había dicho semidiós
- solo tenía curiosidad- dijo Emmett con una sonrisa socarrona
- mi tío apolo es muy buena gente- dijo Edward sonriente cortando la tensión instalada
- es un pretencioso que cree que nade es más bello y joven que el- dijo Emmett haciendo una mueca
- nunca lo conocí, ustedes lo conocen más que yo y soy su hijo- dije sonriendo incomodo
- eso pasa con la mayoría de personas que tienen como padre a un dios, pero tranquilo, yo tengo un padre que por cómo se comporta más parece mi hermano menor- dijo Edward riendo, reí por el comentario
- hijo de Ares, guau… eso debe ser genial ¿no?- dije sonriendo, Emmett hiso una mueca
- el 99 por ciento del mundo odia a mi padre, imagínate- rio a carcajadas- pero es un buen tipo
- Un real encanto, y una patada directo en las bolas- dijo Emmett y por ello recibió un golpe en la nuca departe de Edward.
- sus vidas han de haber sido muy excitantes- dije escondiendo mi emoción- mírense, conocen el olimpo, se relacionan con los mismísimos dioses, es genial
- según tengo entendido no debes adularnos- dijo Emmett volviéndose a recostar
- no lo hago, no miento al reconocerlos como lo que son, tu eres el hijo de Poseidón, el hijo más poderoso, hace siglos que no ha tenido ningún hijo con mortales así que no se tiene referencia de ningún semidiós hijo de Poseidón desde la era de Teseo, y nunca tuvo hijos con dioses hasta que te tuvo a ti, su único hijo- dije- y Edward eres un dios hijo del mismo ares, son la realeza en persona… eso es algo que no puede negarse
- hagamos algo, no me vueles a recordar quien es mi padre, y somos los mejores amigos- dijo Emmett mirándome suplicante- me revienta saber quién soy y estar aquí, es una humillación… no menciones a Poseidón y nos llevaremos bien
- trato hecho- dije y los tres reímos. Después de una conversación amena en donde los conocí mejor, y al descubrir que no eran tan prepotentes y antipáticos como en la primera impresión se dejaban entrever, los invite a conocer el campus
- la escuela es inmensa, los campos son infinitos- decía mientras acompañaba mis nuevos compañero a dar un recorrido por toda las instalaciones
- ¿y que hacen aquí para no aburrirse?- pregunto Edward mirando por todas las direcciones
- pues realizar muchas actividades, la principal es la batalla, aquí todos manejan la espada perfectamente- dije mientras cruzábamos el campo de futbol americano
- ¿futbol?- preguntó Emmett con incredulidad
- en Norteamérica es el deporte nacional, y por muy semidioses que seamos no dejamos de ser jóvenes del siglo XXI- dije riendo, lo que arranco sonrisas también de mis acompañantes
- Emmett jugo la super boul- dijo Edward haciendo que frenara en seco
- fue una travesura haces tres años, solo me trasforme en uno de los jugadores y lo hice, con un gran pase mio ganamos el campeonato, solo que Zeus gravo su rayo en mi trasero por ello- dijo Emmett con una mueca de dolor. Caminábamos conversando de banalidades cuando las voces jadeantes de una mujer y hombre llego hasta nosotros, caminamos un tramo más y pudimos ver a Rose, la mujer más bella que alguien tuviera el privilegio de ver, hija de afrodita tenía sus beneficios y nieta de mi padre apolo… bella, bella por todos lados era mi sobrina. Gire mi vista a mis acompañantes y ambas miradas estaban clavadas en mi amiga, miradas de lujuria como todas las miradas que se destinaran a Rose, y es que verla moviéndose como lo estaba haciendo, manipulando esa pesada espada, y deshaciéndose de todos esos muchachos con elegancia, con esas pequeñas prendas, con su cuerpo brilloso por el sudor, encendía a cualquier hombre que se jactara de serlo.
- cierren la boca, ella es inalcanzable hasta para ustedes- dije y ambos me miraron con incredulidad
- ¿Quién es?- preguntó Edward
- la hija de afrodita y la hija de un hijo de apolo- respondí- o sea mi sobrina, así que dejen de entusiasmarse porque por más hija de Afrodita que sea, la principal característica que las diferencia es que ella mis queridos amigos no se acuesta con cualquiera
- vamos, debe ser igual de libertina que la madre, y si tiene solo la mitad de ADN de afrodita es todo lo que quiero entre mis sabanas- dijo Emmett con añoranza mirando con hambre en dirección de Rose
- ¿Qué quieres decir?- pregunte cuando entendí sus palabras
- que Emmett ya paso por las sabanas de afrodita- rio a carcajadas Edward, guau eso si no me lo esperaba
- ¿Quién en el olimpo no?- pregunto a la defensiva Emmett
- yo- respondió Edward con lastima
- eso porque si lo haces tu padre te asesina, sin importarle que seas su hijo… la obsesión que tiene con Afrodita es ya enfermiza- dijo Emmett caminando hacia rose
- ¿Qué haces?- pregunte deteniéndolo
- iré a presentarme- dijo Emmett divertido
- ni lo intentes- le dije y el freno en seco
- ¿por qué?- pregunto alzando una ceja con arrogancia
- es inalcanzable para todos, solo tienes que saber eso, ella jamás permitiría que te le acerques a más de 100 metros de distancia - dije, un silencio incomodo se apodero del lugar
- inalcanzable para hombres como los que habitan esta escuela, yo soy diferente, soy un dios- dijo sonriendo divertido, me quede callado por un momento… si el iluso supiera que ella era un oráculo, esa sonrisita se le borraría más rápido que un rayo, permanecimos en silencio hasta que el grito ahogado de un hombre hiso que miráramos en dirección a rose, el ultimo chico había caído y rose cansada miraba hacia nosotros
ROSALIE POV:
Estaba completamente frustrada, el proyecto en el que trabajaba aún desde hace semanas no había alcanzado el éxito que quería, realmente estaba frustrada. Así que 6 muchachos me estaban ayudando a quitar mi frustración, una batalla me des estresaría. Cuando acabe con el último chico… sentí una voz que decía "inalcanzable para hombres como los que habitan esta escuela, yo soy diferente, soy un dios" mire hacia la esquina de donde provenía la voz y allí parado estaba Jasper y dos muchachos, el comentario lo había dicho uno de los intrusos, aquellas palabras me irritaron, habían sonado con tanta petulancia que me dieron ganas de degollar al insolente; seguro Jasper trataba de ahuyentarlo, el cree que mis visiones como oráculo se perderían si perdiera mi virginidad, es lo más normal que debería suceder y por eso me sobreprotege, pero eso no lo sabíamos a ciencia cierta; hacía ya muchos años Carlisle me dijo que el pequeño presente de apolo quizás había previsto que por ser hija de afrodita, y ya que la seducción y la lujuria era una de sus características, yo como hija suya no me mantendría virgen por mucho tiempo, y que por ello quizás perder mi virginidad no me quitaría mis visiones; sin embargo eso no me importaba, yo era virgen, yo era distinta a mi madre, para mi la pasión y los bajos placeres de la vida no me gobernaban… trate de despejar mi mente y me fije en los intrusos, uno tenía el cabello bronceaso y el otro era alto de cabellos negros y sus ojos eran muy luminosos, de un azul como el mar… el hijo de Poseidón, lo identifique inmediatamente. Camine hasta ellos por curiosidad
- vaya, vaya, vaya… nuestras nuevas… eminencias- dije caminando pausadamente hasta estar frete a ellos
- rose, ellos son, Emmett y Edward, les enseñaba el colegio- dijo sonriéndome con cariño
- escuche que les hablabas de mí, cuantas veces tengo que decirte que detesto que me mencionen en sus conversaciones- dije bromeándole
- solo preguntamos quien eras, ya que tu belleza no es fácil de ignorar- dijo Edward sonriéndome seductoramente
- se presentarme sola- dije cortante- mi nombra es Rosalie, pero si me dicen así, terminarán amarrados en el monte más alto en libia- dije amenazadoramente- prefiero que me llamen Rose
- bello nombre, pero la flor no hace honor a tú belleza- dijo Edward tomando mi mano y llevándola a sus labio le dio un beso con delicadeza- es un honor conocerte
-¿siempre eres así de adulador?- sonreí con perspicacia mientras me soltaba con brusquedad
- solo cuando de mujeres hermosas se habla- dijo Edward sin dejar de sonreírme, ya incomodaba esa sonrisita perfecta
- solo cuando de mujeres se habla- rectifico Emmett con algo de molestia, el comentario me robo una sonrisa, me fije en quien se llamaba Emmett, no pude evitar verlo a los ojos, eran de un color extraño, parecía que miraba el mar, pero un mar limpio y cautivador y el brillo que tenía daba la sensación de que se movía al vaivén de las olas
- no le haga caso mi bella dama, has alegrado mi día, creí que este lugar era aburrido, pero ningún lugar que fuera engalanado con tu belleza puede ser denominado aburrido- dijo Edward de forma melosa, tanta que me hostigó
- yo lo denominaría al lugar cautivador, excitante y afrodisíaco- sonrió Emmett comiéndome con la mirada
- vaya, vaya, lo que decían de ustedes no era del todo incorrecta… son tan idiotas que creen que sus palabritas cursis llevan a todas las mujeres loquitas directas a su cama- dije riendo falsamente
- la rubia tiene humor… ¿eso lo heredaste de tu madre?- preguntó el fortachos, sonriendo con malicia, ¿se atrevió a llamarme rubia?
- me engendró, de allí a llamarla madre… es demasiado- dije con molestia por su actitud tan irritante
- debes ser muy feliz por el ADN que tienes, solo la hija de Afrodita podría comparase en belleza con la de ella, tu hermosura es mucho más exquisita que la de tu madre- murmuro Emmett seductoramente
- ¿la conoces muy bien verdad?- pregunte, sería raro que algún hombre en el olimpo no hubiera pasado por las sabanas de mi madre, pero tener conocimiento de ello me molestaba
- íntimamente- dijo Edward riendo por lo bajo, una cosa era imaginarlo y otra comprobarlo, sentí un asco por ello
- un poco- hablo con voz alta Emmett
- íntimamente, espero que te hiciera provecho… y hazme un favor, si la vez algún día, dile que se valla al demonio… te veo luego Jasper- dije y camine molesta hacia mi dormitorio, cada vez que de mi madre hablaba me ponía mal, ¿hasta cuándo?, tenía que hacer que ella dejara de afectarme. Mi madre no me quería y nunca le importe y a eso debía agregarle lo libertina, zorra y descarada que era.
BELLA POV:
Después de mi entrenamiento matutino, camine hacia mi recamara, me di un baño y mientras me cambiaba Rose entro a la recamara.
- ¿algún problema?- pregunte mientras tomaba asiento en el sofá, estaba molesta, se le notaba a kilómetros
- no me pasa nada- dijo mientras me cepillaba el cabello
- sigues molesta por lo de tu proyecto- dije al recordarlo
- maso, pero no es del todo, me cruce con los nuevos y la verdad me sacaron de quicio- dijo muy molesta, verdad los nuevos ¿Cómo serán?
- aun ni les hablo, según me han dicho algo engreídos son- dije mientras me sujetaba el cabello
- ¿engreídos?, no, son prepotentes, arrogantes, petulantes, presuntuosos y creen que todas la mujeres babean por ellos- dijo poniéndose de pie con exasperación, sí que la habían alterado
- te cayeron mal, no tienes que demostrarlo tan efusivamente- dije riendo- vamos, iremos a la alberca y nos relajaremos, dije tomándola de la mano. Unos minutos más tarde estábamos en un jacuzzi relajándonos. No hablamos, solo teníamos los ojos cerrados y disfrutábamos de el momento
- ¿podemos acompañarlas?- preguntó una voz que no reconocí así que abrí mis ojos lentamente y unos ojos verdes muy bellos me enmudecieron
- ¿quieren bañarse en el jacuzzi?- pregunto con una sonrisa dulce Rose
- ¿si no los permiten?- preguntó el chico de los ojos verdes
- bella, te presento a Edward y Emmett los nuevos, ella es mi amiga, Bella- nos presentó muy amablemente Rose, algo preocupante porque solo era así de condescendiente cuando su maquiavélica cabecita planeaba algo
- ¿y qué dices podemos meternos al jacuzzi?- pregunto el que se llamaba Emmett, guau que ojos
- claro- dijo poniéndose en pie así que la seguí, la mirada de los chicos pasaron sin pudor por cada parte de nuestro cuerpo, ellos comenzaron a quitarse las camisetas y dejaron al descubierto unos cuerpos perfectamente marcados y esculpidos, no pude evitar sonrojarme pero Rosalie parecía inmutable- nosotros ya nos retirábamos- termino de decir Rose, el rostro de los muchachos era un poema, los bobos creyeron que compartiríamos el jacuzzi- el jacuzzi es todo suyo- dijo cuándo paso por el costado del fortachón- disfrútenlo- concluyo y colocándonos el pareo la seguí
Ya por la noche estaba frente a una de las fogatas leyendo un libro cundo alguien se sentó a mi lado, pose la mirada en el muchacho que me sonreía, y me sonrojo sin poder evitarlo es muchacho era muy guapo
- Fue de muy mala educación que nos dejaran botados allí- dijo mientras se llevaba un sorbo de cerveza a la boca
- primero, está prohibido tomar alcohol en el campus y segundo Fue idea de rose- dije cerrando mi libro
- ¿tu si queráis que compartiéramos el jacuzzi?- pregunto levantado una ceja con suspicacia
- no dije eso, solo simplemente les hubiera dicho que no- dije resolutiva
- bueno, tu amiga puede ser muy bella pero tiene un humor inaguantable, ¿es ella así siempre de malhumorada?- pregunto con una falsa seriedad que hiso que riera
- no, a decir verdad suele ser muy dulce, pero tú y tu amiguito la irritan- le conteste sonriéndole
- ya, solemos tener últimamente ese efecto en todos, por eso estamos aquí- dijo con una mueca de resignación
- ¿por qué los botaron del olimpo?- pregunte con curiosidad
- bueno, ¿te enteraste de lo de Japón?- pregunto avergonzado… oh por dios ellos fueron
- ¡oh por el mismo Zeus! ¡Ustedes lo hicieron!- grite alarmada
- fue un accidente, pero Zeus no creyó que lo fuera, así que nos mandó aquí- me conto abatido
- ¿y tu padre no intercedió?- pregunte
- papá, se mete en tantos problemas como yo y apenas puede zafar de los suyos como para lidiar con los míos, créeme a veces pienso que me crie solo- dijo no sé si bromeando y con seriedad, de cualquier forma su comentario le arranco una sonrisa y a mi también
- como la mayoría de los que estanos aquí- le dije
- ¿de quién eres hija?- pregunto, verdad no le había dicho
- atenea- respondí, y su sonrisa cambio a ser una mueca de fastidio
- ¿Qué?- pregunto con los ojos como platos- es virgen- aclaro
- pues desde hace mucho que ya no, soy su hija créeme- dije poniéndome en pie
- papa morirá de la risa, no es perfecta, la gran atenea no es perfecta- dijo riéndose divertido
- tu padre y mi madre se llevan de los pelos… ¿verdad?- pregunte molesta por como reía
- sí, son siempre contrincantes, enfrentándose en bandos diferentes- dijo sin dejar de reír
- claro, pues creo que la antipatía se lleva en la sangre y se hereda- dije recogiendo mi saco del suelo y di unos pasos hacia el edificio
- ¿Qué quieres decir?- preguntó confundido dejando bruscamente de reír y congelando una sonrisa de consternación
- nada, solo hacia un comentario… adiós su deidad- le dije con desde y lo deje parado consternado
EMMETT POV:
Nunca nadie, ninguna mujer humana o no, me ha rechazado, y esta rubia sexy petulante y engreída lo hiso y no una si nos dos veces, estaba que echaba fuego por los ojo; me senté en el gras de la pradera y comencé a pensar, como soportaría una año allí extrañaba mi casa, ya se que haría… si rose era el desafío lo tomaría, genial, estaba planeando cual sería mi paso para acercarme a ella cuando la vi caminando hacia lo alto de la colina, subía y lo hacía mirando hacia todos lados como si temiera que la siguieran, ¿Qué escondía?¿se iría a encontrar con un hombre clandestinamente?, típico de su madre; camine guardando mis distancias hasta que llegamos a lo alto, de repente la perdí de vista; comencé a mirar a todos lados cuando una golpe en mi baja espalda y una presión en mi cuello hiso que callera de rodillas; ella estaba tras de mi con su brazo enrolando mi cuello y una daga de oro haciendo presión en mi yugular
- ¿Siempre sueles seguir a las mujeres como un psicópata?- murmuro amenazante en mi odio, su aliento me crispo la piel
- ¿siempre saludas a las personas con una daga en su yugular?- pregunte mirando de reojo la peligrosa arma
- no… tuviste suerte, casi siempre se las clavo sin saludar primero- dijo con voz siseante… estaba loca, no había duda que lo que tenía de bella lo tenía de desquiciada y pobre de mí porque era jodidamente hermosa y me gustaba.
