By Annie-ly-chan
Hola de nuevo ^_^
Muchas Gracias por leer esta historia y por los lindos reviews que me han dado. Nana-C-lover, AliceSaguiz, angel de acuario y yad-sol: Muchas Gracias por los ánimos.
Nana-C-lover: Esta historia va a girar casi al 100% alrededor de los gemelitos, pero habrá uno que otro capítulo (cómo el primero) que meta más a mis personajes inventados para darle un poco de sentido a la historia. :P Espero que con eso quede aclarado un poco ese punto.
Y sin más demora, les dejo esto. Ojalá lo disfruten. n_n
***Nota: Saga y Kanon, así como cualquier otro santo que por aquí pudiera aparecer, NO me pertenece a mí sino al buen Señor Kuru, bendito sea por eso. Yo sólo tengo una mente muy inquieta, no hago nada con fines de lucro, sólo deseo poder acallar las voces en mi cabeza que dicen llamarse musas.***
—Saga, no puedo dormir.
—Yo tampoco. Das aún no llega…
—¿Recuerdas esa canción que nos cantaba mi tía?... —Dijo Kanon sin prestarle atención. —La extraño. No importa que no haya venido a nuestro cumpleaños. Ya la perdone.
—Hey par, aún no se duermen. —Entró Darius al cuarto de los pequeños. Saga lo miró con gesto desafiante.
—Te tardaste. —Dijo, mirándolo directo a los ojos, con el ceño fruncido.
—¿Eh?
—Mamá te pidió que no llegaras muy tarde.
—Lo siento…
—Está llorando. No me gusta que mamá llore.
Las lágrimas empezaron a asomarse por sus ojos. Kanon lo abrazó un segundo antes de que Darius lo hiciera.
—Lo lamento, Saga.
—¿Te irás de nuevo? —Preguntó al fin el gemelo mayor.
—No.
—¿Lo prometes?
—Lo prometo… Ustedes dos, ya deberían estar dormidos.
—No podíamos dormir. —Replicó Kanon.
—¿Les cuento una historia?
—¡Sí! —Gritó Kanon emocionado. —De piratas.
—Muy bien, de piratas… —Los niños se acomodaron en la cama. —Había una vez un pirata muy apuesto, dueño del navío más impresionante que hubiese cruzado todos los mares, su nombre era Darius. En una ocasión, Darius escuchó hablar de un barco que contenía las riquezas más impresionantes, pues había asaltado a las naciones más poderosas. Así que decidió que buscaría la nave y se haría de ella. Por fin, después de años de búsqueda, la encontró. No dudó un segundo en abordar la nave y buscar al capitán para derrocarlo.
—¿Y el capitán era poderoso?
—¿Hubo un gran duelo de espadas?
—El capitán era el más poderoso de todos. Era alto con una cabellera larga que llegaba por debajo de la cintura. Su rostro parecía el de un ángel, pero lo más impresionante es que se trataba de una mujer.
—¿Una mujer?
—No sólo una mujer, Saga, era hermosa. Sus ojos reflejaban determinación, esa que sólo se adquiere después de muchas batallas… Fue la primera vez que vi esos ojos turquesa, cuando me enamoré de ella. —Los pequeños hicieron cara de asco.
—Eeww. No puedes hablar de amor en un cuento de piratas.
—De hecho ni siquiera debería haber una mujer.
—Ellos deberían tener una gran batalla.
—No ena-mo-rarse.
—Jajaja, lo siento, me deje llevar…
—Niños, es hora de dormir. —Dijo Missy asomada por la puerta
—Ahh.
—Pero Das nos estaba contando un mal cuento de piratas.
—Tendrá que ser en otra ocasión.
—Prometo tener un mejor cuento para la próxima. —Dijo Das arropando a los gemelos.
—Y que no haya mujeres. —Bostezó Kanon.
—Das. —Le susurró Saga. —No dejes que mamá vuelva a llorar.
Darius acarició tiernamente sus cabellos, antes de salir de la habitación con Missy.
—Lamento llegar tarde.
Missy lo abrazó.
—Sabía que te ibas a tardar. —Le sonrió. Acarició su rostro e intentó besarlo, pero Darius se apartó. —Hace un rato te llamaron. —Dijo ella más seria. —Al parecer, hay una orden en el Santuario de Athena para que cada soldado y Santo de cualquier rango se presente ante el Gran Patriarca.
—¿Qué?
—Será mejor que empieces a empacar. Parecía importante, y algo me dice que te ausentarás por un buen tiempo.
—Misssy…
—¡NOOOOOOOO! —Gritó Saga, mientras salía corriendo del cuarto, quedándose de pie frente a Darius, con los ojos llenos de lágrimas. —Prometiste que no te irías.
—Saga… —Darius se inclinó para estar a su altura. Lo miró directamente a los ojos. Detestó ver la decepción en ellos.
—Te odio. —Dijo el pequeño para luego regresar llorando a su habitación.
—¿Yo también debo odiar a Das? —Le preguntó Kanon una vez que tuvo a su gemelo a su alcance para abrazarlo.
—Hablaré con ellos...
—Déjalo Darius, yo lo haré. Además tú tienes que atender otros asuntos ahora, mejor prepárate para tu viaje.
Missy entró tras los pequeños, dejándo a un muy contrariado Darius en el pasillo.
Próximo Capítulo: "—¿Nos vas a contar otra historia aburrida?
—Mejor que eso Kanon, les voy a contar por qué está promesa no se puede romper."
Hasta pronto.
Gracias por seguir leyendo, please review ^_^
