By Annie-ly-chan

Hola ^^ una vez más disculpen la demora, pero por fin pude actualizar esta historia. Así que aquí les traigo un poco más de estos chibi gemelos. Muchas, muchas Gracias por seguir leyendo, no saben cuánto lo aprecio, y Alice-Geminis gracias por el review :)

***Nota: Saga y Kanon así como cualquier otro Santo o personaje de Saint Seiya que aparezca aquí NO me pertenece, es triste pero pertenecen al buen Señor Kuru. Aunque espero un día tener un par de gemelos como esos (cosa que probablemente lamentaré algún día). No hago nada con fines de lucro, sólo deseo poder entretener a mis musas, que aunque ya estamos de vacaciones siguen sin dejarme poner mucha atención al mundo en general ^^u***


—¡Mira Saga! Mira lo que puedo hacer. —El mayor de los gemelos volteó a verlo sin mucho ánimo. —Pon mucha atención en mis manos.

Saga rodó los ojos mientras Kanon se ponía en "posición". El gemelo menor cerró sus ojos y extendió sus manos con las palmas hacia arriba.

—Yo no veo nada. —Espetó Saga.

—Shhh…

Kanon apretaba sus ojos con más y más fuerza, sus manos comenzaron a temblar. Fue cuando, por primera vez, Saga concentró su mirada con verdadero interés sobre las manos de su gemelo. No perdía detalle, algo que no podía explicar estaba ocurriendo. No estaba seguro de si lo veía o no, pero podía sentir el poder en las manos de Kanon. De pronto, vio una pequeña chispa, no demoró ni un segundo en desaparecer, fue como la primera chispa que se genera al encender un cerillo. Fue tan fugaz, y sin embargo, los dos sabían que era grandioso. Había ocurrido algo más allá de su imaginación.

Saga estaba completamente atónito, inmóvil, con la mirada fija en su hermano. Kanon se había sentado frente a él, tenía la respiración sumamente agitada como si hubiera corrido varios kilómetros, y una enorme sonrisa cruzaba sus labios.

El mayor se dejó caer para sentarse sobre el pasto imitando a su hermano.

—¿Cómo hiciste eso? —Articuló por fin el mayor.

—No… sssé. —Dio un profundo respiro. —Ree-cuerdass cuando… essoss niñoss gran-dess… noss reta-ron a ess-calar esssa enor-mee essstuata del Diooss… essse…

—Estatua —Corrigió su hermano. —Y creo que era Zeus… ¿Hablas de cuando te ibas a caer y te agarré? —Kanon asintió.

—Recuerdass la ener-gía… como ssi algo hubiera he-cho que nuesstrass… manos sse unie-ran…

—Cómo olvidarlo… Me dio miedo que tú… ehm… que mamá me regañara por tu culpa… Y fue como si quisiera que mi mano te alcanzara aunque no se pudiera.

—Losssé, yo esperaba… que me aga-rra-rass… y fue cuandooo… passso. —Kanon respiro profundamente intentando llenar sus pulmones de aire. —Sabesss, no eres el ú-nico que quiere apren-der… cosasss nuevass… tú eress más grade… pero yo también… quie-ro cuidarte… y a mamá… —Se sonrojó un poco.

—Pero cómo… —Repitió Saga.

—Me duermoo una hora despuéss que tú… no ssabía qué hacer... pero luego sse penssé en assustarme como essa vezz. —Le señaló el anillo que le regaló Das, casi idéntico al suyo. —Digamoss que lo arriessgué un poco… y entoncess funcionó… ayer pude por fin con-trolarlo un poco… y quisse ensseñartelo.

—Vaya. —Saga suspiró. —Pero estás muy cansado. —Dijo luego de un minuto. Kanon asintió.

—Por esso no te lo pude ensseñar a-noche…

Darius estaba sumido en sus pensamientos, llevaba un rato observando al par de gemelos, oculto entre los árboles. En un principio había decidido aparecer frente a ellos y darles una sorpresa, pero al notar que el par de diablillos se tenía algo entre manos, decidió esperar un poco para ver de qué se trataba.

Ahora, no lograba que su mente pudiera asimilar todo lo que había presenciado, y las palabras del Patriarca no dejaban de hacer eco en su mente.

.c-o-c-o-c-o.

La junta había terminado, la orden fue estar alerta ante cualquier niño que prometiera como aprendiz de Santo y reportarlo de inmediato al Santuario para que fuese asignado. También reforzar la guardia, y poner a todos los Santos en alerta, ahora que Atenea estaba próxima a reencarnar, podían esperar ataques de rebeldes, traidores o de otras deidades en cualquier momento.

—Darius, podrías esperar un poco antes de que te vayas, me gustaría intercambiar palabras contigo.

—Por supuesto, Excelencia.

—Es sobre los gemelos. —Dijo una vez encontrándose a solas con el Santo de Plata.

—¿Qué pasa con ellos? —Dijo Darius con un dejo de preocupación, olvidándose de todo protocolo.

—¿Qué sabes de sus padres?

—Missy es una excelente madre, a pesar de todo hace un gran trabajo… —Darius estaba más que confundido ante tal pregunta. —No lo entiendo Maestro, ¿qué tienen que ver Saga y Kanon en todo esto?

—¿Y el padre? —Interrumpió el Gran Patriarca.

—No lo sé, Missy no habla de él…

—Es lo que me temía, ni siquiera sabes quiénes son esos gemelos. —La consternación cruzó el rostro de Darius. —La constelación de Géminis eligió a sus protegidos hace poco más de tres años. Como sabrás Géminis siempre escoge gemelos. —Darius comenzó a entender a dónde se dirigía esa conversación. —Saga y Kanon nacieron a finales de Mayo, ¿no es así?

—Ilustrísima, no insinuará que…

—Aún son muy pequeños, pero tengo el presentimiento que pronto necesitarán un maestro… las cosas podrían salírseles de su control si no son debidamente instruidos.

—Eso no es posible…

—Tienes mi autorización para permanecer a su lado si es que consideras que no están listos para venir al Santuario. Después de todo tú tienes el derecho sobre los niños para decidir que permanezcan en su hogar… —Hizo una pausa. —Es tan difícil cuando los elegidos no son huérfanos. —Cerró los ojos. —Sólo recuerda Darius, para que alcancen su destino necesitan más que un Santo de Plata para enseñarles. —Hizo una pausa más. —Puedes retirarte y que Niké te corone.

Shion dio media vuelta para abandonar la sala. Había dejado en el mismo lugar de hacía unos minutos a un estupefacto Darius. La cabeza del de plata daba vueltas, ni siquiera había ofrecido reverencia alguna cuando el superior de los 88 caballeros dejó la estancia. No creía todo lo que acababa de escuchar.

Simplemente no era posible, no los hijos de Missy, el Patriarca debía estar equivocado. Ya era suficiente con el dolor que él le había causado y aún le causaba a Missy, no podía también arrebatarle a sus niños, menos teniendo en cuenta que la muerte de Kaylah aún era una herida abierta para todos… No, no podía ser…

Tal vez lo mejor sería regresar a casa, aprovechar el permiso concedido por el Sumo Sacerdote. Si era verdad o no, pasaría un tiempo antes de descubrirlo, después de todo, las estrellas no hablaban con él y los aprendices solían desarrollar un cosmo aceptable para ser considerados, después de los 5 años…

.c-o-c-o-c-o.

—Enséñame. —Dijo Saga de pronto. —Por favor. —Miró a su hermano directo a los ojos, con suplica.

—Pero no sé cómo… —Dudó el menor. Ya podía respirar sin dificultad.

—Sólo muéstrame lo que hiciste.

—Pero…

—Por favor. —Insistió el mayor. Kanon asintió.

—Pero espera a que recuperé mi energía. —Saga sonrió. —Qué crees que sea eso. —Dijo viéndose las manos.

—Se llama cosmo. —Darius decidió mostrarse al fin ante los pequeños.


Próximo Capítulo: "—Les voy a contar una historia, que creo debí contarles hace algún tiempo. Aunque su madre nunca quiso que les hablara de esto."

Hasta el próximo capítulo ^^

Saludos y besos