By Annie-ly-chan

Hola ^^ aquí esta una nueva actualización. Me quebré mucho la cabeza pensando en la mejor manera de escribir este cap, espero que haya salido bien. Muchas Gracias por seguir leyendo, lo aprecio demasiado.

***Nota: Saga y Kanon así como cualquier otro Santo o personaje de Saint Seiya que aparezca aquí NO me pertenece, es triste pero pertenecen al buen Señor Kurumada-sensei. No hago nada con fines de lucro, sólo deseo poder entretener a mis musas, que no me han dejado en paz (se parecen a mi hermana) ^^u***


Kanon intentó levantarse y correr hacia él pero sus energías no le permitieron dar ni un paso. Por suerte Darius lo atrapó antes de que cayera. Sentó a Kanon a lado de Saga, y notó que éste último había desviado la mirada para no toparse con la suya.

—No te esfuerces Kanon, tu cuerpo aún debe estar muy exhausto. —El niño asintió un poco avergonzado. —Saga… —El niño lo miró de reojo. —Te dije que esa promesa no se rompería.

Saga se arrojó a sus brazos. Darius dejó escapar un suspiro de alivio mientras lo recibía. Parecía que al fin el niño lo perdonaba por completo. Después de un momento, Saga se separó de Darius y regresó a su lugar a lado de su hermano, un poco sonrojado, pero con una clara sonrisa en sus labios.

—¿Estuviste viendo? —Preguntó Kanon.

—Sólo un poco, llegué cuando le mostrabas a Saga, eso que puedes hacer y no quise interrumpir. Debí quedarme algo ido al pensar en cómo les explicaría todo esto. —Dijo más para sí mismo que para ellos.

—¿Dices que se llama cosmo? —Logró articular Saga.

—Así es.

Darius extendió su mano derecha mostrándoles su palma. De inmediato una extraña esfera de energía había aparecido en ella. Los niños quedaron boquiabiertos ante tal espectáculo. El plateado sonrió y cerró el puño haciendo desaparecer la esfera.

—Todos los guerreros al servicio de la Diosa Atenea tenemos perfecto control de nuestro cosmo. O al menos la mayoría. —Se corrigió.

Miles de preguntas se formaban en sus cabecitas. No sabían por dónde empezar. Ninguno de los dos había dejado salir ni un murmullo.

—El cosmo. —Intentó explicar lo más claramente posible, al adivinar una de sus preguntas. —Es la energía que le da vida a todo lo que tiene vida, como las plantas, los animales y las personas. Es decir que sus juguetes no tienen cosmo y jamás lo tendrán. Cuando uno se asusta, se entristece, se enoja demasiado o se pone muy feliz, el cosmo se altera, sobre todo en las primeras porque cuando uno tiene sentimientos como esos, las cosas se salen más de control.

—¿Y si por enojarse el cosmo hace cosas que la persona no quería? —Interrumpió un inseguro Saga.

—Usualmente el cosmo de las personas es tan pequeño que no se sale de control, es posible que en toda su vida una persona no se den cuenta jamás de que esta energía existe. —Saga bajó la mirada nervioso. —Pero, hay veces que el cosmo de una persona es muy grande, y pueden pasar pequeños accidentes. —Saga alzó la mirada nuevamente. —Cuando yo era niño y me enojaba mucho solía romper cosas sin siquiera tocarlas.

—¿De verdad? —Dijo Saga un poco menos nervioso.

—Me pasaba todo el tiempo.

—¿Y qué hiciste? ¿No tenías problemas?

—A veces sí, pero con el tiempo aprendí a controlarlo. —Das suspiró. —Niños, ¿qué saben de los Santos de Athena?

—Que tú eres uno de ellos, pero a mamá no le gusta hablar sobre eso.

—Y nos regaña si preguntamos.

—Les voy a contar una historia que creo debí contarles hace algún tiempo. Aunque su madre nunca quiso que les hablara de esto.

—¿Sobre los Santos de Athena? —Darius asintió.

—Athena es la Diosa que ama a la Tierra y sus habitantes. Ella regresa a la vida como una humana cada que la necesitamos para protegernos de Dioses malos. Mientras ella no está aquí, los Santos de Athena nos dedicamos a proteger a las personas, y evitar lo mejor posible que la maldad se esparza por el mundo.

—¿Es por eso que nunca estás con nosotros?

—A veces hay que sacrificar cosas importantes por bienes mayores. —Los niños arquearon una ceja de incomprensión. —Yo quiero que este sea un mundo magnífico para ustedes, pero para que eso pase, debo cumplir mis misiones.

—Es duro ser un Santo.

—Por supuesto, pero cada gota de sudor vale la pena.

—Entonces los Santos hacen el trabajo de Athena cuando ella no está, ¿y qué pasa con los Santos cuando Athena regresa?

—Esos Santos son muy especiales, son los escogidos para luchar a lado de la Diosa. Por sobre todas las generaciones anteriores se convierten en Héroes, y sus nombres serán recordados por siempre.

—¿Cómo podría convertirme en Santo? —La pregunta de Kanon, realmente lo petrificó por un segundo.

—No es algo sencillo. En total hay 88 armaduras destinadas a los Santos de Athena. Y éstas se dividen en tres rangos: bronce, plata y oro, los últimos son los más poderosos. Cada armadura está protegida por una constelación guardiana, está constelación también elige a la persona que habrá de portar el Myth Cloth. Cuando un niño muestra características especiales: fuerza, habilidad, un cosmo poderoso… —Los vio directamente a los ojos. —Entonces el niño puede convertirse en un aprendiz a Santo y debe entrenar muy duro… Si una constelación lo protege, con el tiempo, se convierte en Santo de Athena.

—¿Y si no? —Interrumpió Kanon.

Esa sí era una pregunta difícil de contestar, al menos por ahora. Darius lo meditó un segundo.

—Muchos se vuelven soldados, después de todo se requieren de muchas personas para mantener la paz en el mundo, y todos son importantes.

—Pero no tanto como los Santos. —Agregó Saga.

—¿Qué clase de Santo eres?

—Soy un Santo de Plata, mi constelación protectora es Cefeo.

—¿Cómo te convertiste en un Santo de Plata?

—Es una larga historia.

—Cuéntanos Das.

—Sí, por favor. Prometemos no decirle nada a mamá, verdad Kanon.

—Sí, lo prometemos.

—Lo dejaremos para otra ocasión. —Los niños hicieron un puchero. —Se los contaré después. Ahora, quisiera hablarles de otra cosa, algo más importante en este momento. —Hizo una pausa y pensó en la mejor manera de abordarlo. —¿Desde cuando empezaron a notar la existencia de esta energía?

—No mucho… —Contestaron al unísono en un murmullo apenas audible.

—¿Alguno ha hecho temblar las cosas o qué estás se rompan cuando están enojados? —Atinó a decir recordando una de las preguntas de Saga.

No hubo respuesta. Los pequeños admiraban atentamente el piso.

—No están en problemas. —Suavizó su voz. —No le diré a nadie. —Les dijo en un susurro.

—¿Lo prometes? —Cuestionó Saga alzando un poco la cabeza.

—Lo prometo.

—¿Ni siquiera a mamá? —Apoyó Kanon.

—Ni siquiera a mamá.

Saga suspiró.


N/A: Como muchos sabrán y otros tal vez no, Albiore (anime) o Diadalos (manga), el maestro de Shun de Andromeda, es el caballero de Cefeo en SS. Por lo que, como se imaginaran, Darius es el antecesor de este santo plateado que es "tan poderoso como un santo dorado".

Próximo capítulo: "—Aún no puedo saberlo… ¿A ustedes les gustaría ser Santos de Athena?"

Hasta pronto, saludos ^^