Antes que nada, quisiera agradecer a todos los que leen este proyecto que inicio cuando apenas tuve unos 13 años en un día de escuela. Fue tanta mi emoción de crear este personaje que hice detalladamente su historia y siendo al mismo tiempo un fan de Marvel imaginaba su historia durante los últimos eventos de "La casa de las ideas".

Sin más molestias, les presento mi proyecto y espero que lo disfruten, cualquier sugerencia pueden decirmela para mejorar la historia y demás.

Algunos personajes en esta historia son de Marvel


Aoi Inazuma

Capitulo 1: El Comienzo: ¡Entra Aoi Inazuma!

Faltaban pocos minutos para que terminaran las clases, un joven se movía con mucho silencio y discreción para que no lo encontraran por los pasillos de la escuela hasta encontrarse con la puerta; se escondió en un basurero tratando de pensar en su siguiente movimiento. Miró el reloj y veía que faltaban unos 5 minutos para la salida.

- Puedo hacerlo…esta enfrente mío, no hay nadie quien pueda detenerme, aun así, tal vez me encuentren y…no…no pienses en negativo. – Dijo el muchacho al ver que ahora quedaban 5 minutos.

Tomó su mochila y corrió lo más rápido que pudo hasta llegar a la puerta pero entonces, con solo tocar la manija de la puerta, sintió algo que lo agarraba por el cuello, algo que lo jalaba con mucha fuerza hasta llevarlo a la pared y hacerlo chocar. Alzo la mirada y vio lo que no quería, aquellos 3 abusivos de su escuela mirándolo con unas risas burlonas.

- ¡Vaya Ikeda, que sorpresa verte aquí! – Dijo uno de los abusivos.

- ¿Tan rápido te ibas? ¿Pensaste que no te irías sin tu dotación de golpes? – Dijo otro.

- Oh, lo siento…pensé que…ya saben…irían por otro muchacho para…molestarlo.

- ¿Y dejarte salir sin tu dotación de golpes? – Dijo el muchacho que lo sujetaba.

- E-en serio chicos…tengo mucha tarea mañana…les prometo que les pagare mañana 10 dólares a cada uno si me dejan ir.

- Ya sabes como son las cosas Ikeda…así que…tendrás que soportarlos. – Dijo uno de los abusivos mientras apretaba sus puños.

Sonó la campana minutos después, varios alumnos ya salían de sus aulas para irse a sus casas y hacer sus tareas o trabajos cuando llegaron a la puerta, lo que encontraron fue nada menos que a Ikeda en un tacho de basura con varias señales de haber sido golpeado. En un segundo las risas no se hicieron esperar y la gente se burlaba del pobre chico en su intento de salir de ese tacho y a la vez recoger sus cosas del suelo. Pasaron unos minutos después y ya no había nadie salvo él caminando tambaleándose por las calles.

- Diablos…no lo logre…de nuevo…pero al menos lo logre por poco. –Dijo el chico seguido de una leve risa melancólica.- Desearía que alguien se encargara de esos.

Así eran los días de escuela de Taisuke Ikeda; un muchacho japonés que vivía en Estados Unidos desde que era un niño, se había acostumbrado a vivir en aquel país rápidamente, pero también sus dificultades; tenia ahora 15 años y las cosas no parecían cambiar, constantes abusos y golpes, malas notas en exámenes y cursos y peor aun, sus padres nunca estaban con él debido a que paraban viajando a diferentes países en viajes de negocios. Pero le encantaba vivir en ese país, las razones eran simples: Ya se había acostumbrado a ese modo de vida diferente al de su país natal y lo que mas admiraba y soñaba, los superhéroes de ese país, los más famosos de todo el mundo, como resolvían sus problemas usando sus poderes para su propio bien y el de los demás sin que nadie se diera cuenta; él soñaba con ser alguien como ellos.

- Como desearía tener poderes…como los de Spiderman…o una armadura parecida a la de Iron Man…así ya no me molestarían y seria el centro de atención. – Dijo el muchacho mientras se acercaba a un departamento.

Era un departamento grande, se notaba desde la recepción que vivían personas de clase alta en ese lugar; entraban y salían varias personas con celulares, maletines y demás cosas. Ikeda tomo un ascensor y subió hasta el piso más alto; tomo unas llaves y abrió la puerta de lo que era su casa. Una sala grande era lo primero que se veía mostrando una vista impresionante de la ciudad de Nueva York cerca de ello estaba la cocina; seguido de un pasillo que llevaba al cuarto del muchacho. Dejo su mochila a lado y se dirigió al baño para darse una ducha. Minutos después, ya sin tener ese olor a comida de escuela y con algunas vendas, volvió a su cuarto donde empezó a hacer tareas, pero al abrir tan solo el cuaderno, su pensamiento cambio, tomando un lápiz y en vez de escribir operaciones matemáticas empezó a dibujar. Era una obsesión, desde niño se le veía siempre dibujando y no prestando atención en clases, amaba dibujar que a sus dibujos los guardaba con extrema cautela pero muchas veces terminaban siendo quemados o rotos por los abusivos de su escuela. Fue en este momento en que estaba dibujando algo que tenia desde hace varios días, era un sujeto, una especie de superhéroe azul que siempre corría a una gran velocidad, se quedo mirando este dibujo por un largo rato mientras se escuchaba las bocinas del trafico de la ciudad.

- Parece…un personaje de cómic, debe de ser porque leo mucho de ellos. Creo que, si le añado…si…creo que así se vería mejor. – Dijo Taisuke mientras le ponía rayas en forma de trueno en el cuerpo.

Lo había terminado, parecía un simple dibujo pero para Taisuke era perfecto, no del todo debido a que sus dibujos eran simples y algo malos; pero para él mismo era este increíble, lo pego en la pared de su cuarto para poder mirarlo cuantas veces quería, cuando en ese entonces miro su reloj, eran las 10 de la noche. Se fue a la sala y encendió el televisor para poner las noticias que ocurrían últimamente.

- Muy buenas tardes, estos son las noticias que han ocurrido el día de hoy: El Capitán América junto con los 4 Fantásticos derrotaron al Doctor Doom de un ataque en el centro de la ciudad…Por otra parte en los Ángeles, los Vengadores ayudaron a rescatar a las últimas víctimas del terremoto sucedido hace unas semanas. – Decía el reportero a través del televisor.

- Ellos siempre se llevan la diversión…peleando contra los malos…teniendo fama…el cariño del publico…todo. –Decía un ilusionado Taisuke mientras miraba el techo de su sala. – Será mejor que vaya a dormir de una vez…ya es tarde. – Dijo finalmente con el televisor apagado.

Al día siguiente, la alarma había sonado pero una mano presiono el botón de apagado; la alarma sonó unos minutos después siendo de nuevo apagada por la mismo mano; hasta que esa mano dio la vuelta para ver la hora, eran las 7 de la mañana. Fue entonces que se escucho un grito de susto seguido de un muchacho que se daba prisa por cambiarse y alistar sus cosas para la escuela; llego a la cocina y comió una tostada apresuradamente casi ahogándose en ese momento, abrió la puerta y tomo el ascensor hasta llegar a la puerta del departamento cuando veía arrancar un autobús de lento a rápido.

- ¡Oigan! ¡Espérenme…no! ¡No se vayan! Oh no…no de nuevo. ¡Es la decimoquinta vez que pasa esto! No puedo llegar tarde…el profesor me matara si falto hoy día…

Varios minutos después, digamos que 40, las clases ya habían iniciado, había un largo y callado silencio en las aulas hasta que se escucho la puerta principal abrirse con gran fuerza y a el mismo muchacho corriendo con lo que le quedaba de aliento hasta llegar a su clase, abrió la puerta suavemente pero a la vez llamativamente haciendo que todos le presten atención, entre ellos, el profesor que miraba con una mirada de enfado y ofendido.

- Joven Ikeda…de nuevo usted. – Dijo el profesor después de un suspiro.

- S-si profesor…soy yo de nuevo.

- ¿Se puede saber por que ha llegado tarde a mi clase? ¿De nuevo?

- E-el autobús…no lo tome a tiempo y…se fue sin mi…pero prometo estar aquí mas temprano. – Dijo Ikeda en un tono alentador y optimista.

- A dicho eso 14 veces…y ahora son 15…bueno…siéntate y ponte a escribir. – Dijo el profesor dándole la espalda.

Taisuke obedeció y se dirigió a su asiento mientras escuchaba unas risas de burla y a la vez recibía bolas de papel a su rostro, incluso a veces le pasaban notas de amenazas como "Si no quieres golpes en tu cara danos tu almuerzo" y cosas así. Horas después sonaba la campana, era el momento indicado, el momento de volver a intentarlo; tomo sus cosas y corrió hacia la puerta principal, podía ser su día, iba a ser el primero en salir, en salir de la escuela sin recibir ningún golpe; todo eso cambio cuando sintió que algo lo jalaba por detrás, con solo saber eso significaba una cosa, no era su día.

- ¿A dónde ibas Ikeda? ¿No te ibas a olvidar de nosotros o si? – Dijo uno de los abusivos.

- Íbamos a estar muy tristes y aburridos sin tener a nuestro idiota golpeado. – Dijo el otro en un tono hipócrita.

- Oh…s-son ustedes chicos…tengo mucha tarea que hacer así que…mejor lo pasamos para otro día. ¿Si? – Dijo Ikeda tratando de hallar una excusa para salir.

- Déjame pensarlo…no. – Dijo el abusivo que lo sostenía seguido de un golpe en el estomago.

Fue uno muy fuerte, cayó en el suelo mientras se tocaba el estomago tratando de respirar y ponerse de pie, escuchaba las risas de ellos 3 y quería demostrarles que él podía defenderse, que podía demostrar que no era un blanco para los abusivos. Finalmente se puso de pie y, mirando al que le dio el golpe, lanzo un golpe al pecho de este; pero lo que obtuvo al final no era favorable. Minutos después, por las calles, la gente que caminaba cerca del Central Park miraba con pena a un muchacho que, parecía haber salido de una pelea de bar; estaba sangrando por la nariz y por algunas partes del cuerpo seguido de moretones y con una vista tan mala como la de un ciego pero a la vez de tener una pésima vista tenía algo, eran lágrimas que caían al suelo.

- ¡S-suficiente! ¡Ya estoy harto de todo esto! ¡Todos los días es lo mismo: llego tarde a la escuela, tengo malas notas y para variar recibo golpes que no los merezco! ¡Y ahora es peor porque intente defenderme…intente pelear una pelea que no pude ganar! Tenía tantas ganas de mostrar esto…de defenderme…pero parece que resulto inútil. – Decía Taisuke mientras ingresaba al gran parque de la ciudad.

Era de noche, no había ido a su casa porque quería estar en otro lugar, estar en un lugar menos algún lugar de su rutina diaria; camino por el césped del parque hasta llegar a un lugar donde no había nadie, ninguna persona, estaba alejado de las luces, algo que hacia mostrar las estrellas sin ser molestado por las luces de la ciudad, habían muy pocos lugares donde se podía ver algo relajante y hermoso.

- Las estrellas…son muy bonitas desde aquí…pero estoy seguro…de que seria mucho mejor si se estuviera en el espacio…ahí podrías ver millones…cielos, desearía que…haya una estrella fugaz ahora mismo, esas que cuando las miras…pides un deseo. Y que tal vez…se hagan realidad.

Fue en ese entonces que vio algo inusual, era una estrella que brillaba fuertemente, pasaba de ser un brillo pequeño a una grande, Taisuke se sorprendió y con lo que le quedaba de vista miraba con asombro como a la vez crecía más y más dicho brillo. Pero fue entonces que se dio cuenta de algo, estaba yendo a su misma dirección, se dirigía a una velocidad increíble; alarmando al muchacho. En un acto de desesperación se dirigió a unos árboles cerca de ahí y se puso a cubierto. Mientras que esta luz rara al chocar con el suelo hizo una explosión fuerte, hubo un pequeño temblor seguido de una gran nube de tierra por los aires. Taisuke, que se encontraba detrás del árbol, estaba asustado, nunca antes había pasado por algo así en su vida, su pulso había aumentado mucho, espero un momento hasta que volviera a la normalidad y diera un vistazo; fue entonces cuando el humo empezó a dispersarse, ya era el momento de ver y dio la vuelta, había un cráter enorme con algunos rastros de fuego pequeños. Su curiosidad lo mataba por dentro y fue a investigar que fue eso que cayo; al llegar al cráter, bajo hacia el centro y veía algo rojo, tal vez por lo caliente que estaba, pero era pequeño, del tamaño de una piedra. Al tocarlo con su dedo sintió un calor inmenso dejándolo adolorido por unos segundos, espero unos cuantos minutos hasta que dejo de tener ese color hasta tener la apariencia de una simple piedra, como si fuera parte de los escombros.

- ¿Esto es lo que causo toda esta explosión? ¿Solo una piedra? – Dijo Ikeda sorprendido al tomar la piedra. – Tal vez…debería darle esto a alguien…un científico o a la policía…será mejor irme primero a casa.

Sus heridas ya no le interesaban mientras corría, solo quería mostrar que el había descubierto algo que podía sorprender a toda la ciudad, al país y quien sabe, el mundo. Llego a su departamento y mientras se cambiaba la ropa encendió el televisor para ver si hablaban de este incidente. En efecto, el canal de noticias estaba transmitiendo en vivo el incidente, había cientos de científicos y policías rodeando la zona mientras la gente tomaba fotos. Miro la situación un momento, si daba aquella piedra, el gobierno le daría mucho dinero y además estaría en las noticias, seria famoso por fin. En un acto de alegría entonces toco de nuevo la piedra pero esta vez algo pasó; de la piedra, salieron especies de chispas eléctricas, pasando desde su mano hasta todo su cuerpo, algo que ninguna piedra en la tierra haría. Sintió entonces el dolor que toda persona sentiría al tener contacto con electricidad y reaccionó desesperadamente, lanzo la piedra lejos, pero no se dio cuenta que la lanzó a la ventana de la sala. Taisuke se asustó y corrió para solo ver como la diminuta piedra caía al fondo de la ciudad. El miedo entonces apareció y empezó a rodearlo, seguido de la desesperación y sin tener alguna idea en mente; necesitaba calmarse, no solo por la estupidez que había hecho, sino que era tarde y debía ya de dormir para ir a la escuela.

Al día siguiente, todo volvía a la normalidad en la ciudad, ya no había gente en el Central Park tratando de ver el incidente de ayer y seguían en sus vidas cotidianas, igual que el joven Taisuke, que había amanecido con más energía que de costumbre, 4 minutos antes de que sonara la alarma; se dirigió a la cocina donde se sirvió un plato de cereal con leche, mientras comía miraba los pequeños autos que rondaban por la ciudad mientras en su mente pasaba la pregunta que se había hecho ayer en la noche "¿Qué hago ahora que no tengo esa piedra?".

Podía seguir con su vida rutinaria o buscar esa piedra y mostrársela a las autoridades; pensó un momento en lo segundo y se dio cuenta de que, por mas que quería buscarla, las probabilidades serian escasas, podría haber caído a las alcantarillas o estar en algún otro sitio, y con las cientos de piedras que hay en la ciudad haría que buscara hasta que sea un viejo. Dio un suspiro seguido de dejar el plato vacío en la cocina y se dirigió a su habitación a cambiarse de ropa y hacer la primera opción: Seguir con su vida rutinaria.

Ya vestido, se apresuro a tomar su mochila y a tomar el ascensor, este subía lentamente mientras Taisuke estaba impaciente, quería llegar temprano sin recibir algún regaño del profesor. El ascensor había llegado y en un segundo entro y presiono el botón del primer piso; durante la bajada miraba el reloj y veía que habían pasado unos cuantos minutos de más, si seguían así las cosas, el autobús lo dejaría de nuevo; el timbre había sonado, indicándole de que llegó al primer piso. Salió entonces lo más rápido que pudo solo para ver como este se alejaba; como lo había pensado mientras desayunaba, su vida seguía siendo la misma de siempre, o eso él creía.

Necesitaba alcanzarlo, entonces corrió pero el auto parecía ignorarlo y acelerar más su velocidad, a esa escala se podría decir que Taisuke terminaría yendo al hospital por falta de aire, pero no sentía fatiga ni cansancio, se sentía normal. Se sorprendió a si mismo, pero la gente que lo miraba apenas se sorprendía mas, haciendo que se preguntara a si mismo el por que lo miraban así. Miró entonces su alrededor y veía como pasaba a un auto que estaría en una velocidad "normal"; se asustó y en ese momento cayó al suelo, para ese entonces la gente seguía sorprendida y asustada, el muchacho ignoró estas cosas y se dirigió a un callejón asustado.

"¿Qué ha ocurrido?""¿Desde cuando puedo hacer eso?" Todas esas preguntas pasaban por su mente confundida y asustada; su velocidad había incrementado sorpresivamente, algo que nadie podría hacerlo fácilmente, salvo algunos, los que tenían poderes. "¿Acaso tengo poderes, pero como?" Pensó Ikeda en un momento, cuando se acordó de algo, la piedra de ayer, la del incidente; recordó que al tocarla sintió electricidad. No podía creerlo, su sueño se había cumplido, era un superhéroe, o eso creía al menos. Empezó a preguntarse en ese entonces que otros poderes podría tener, si era más fuerza o podía lanzar rayos, o incluso si seria más inteligente. Esta última lo alegró, por fin entendería una clase de ciencias o de matemáticas sin que le repitieran 5 veces y aun no lo supiera. Se levantó y con gran ánimo empezó a usar este nuevo poder de correr, se sentía increíble pasar todos esos autos, sentir el viento de la velocidad, todo eso hasta llegar a la escuela sin que nadie lo viera por su velocidad.

Llego el momento; el profesor entró al salón para luego dirigirse a su mesa mientras todos estaban callados; tomó una lista y empezó a nombrar a sus alumnos.

- Supongo que han venido todos menos Ikeda…seguro vendrá tarde. – Dijo el profesor en un tono de burla.

- Estoy aquí profesor…– Dijo una cierta voz que provenía del fondo.

No podía creerlo, él ni nadie de la clase, incluso el mismo chico que lo había dicho; reconocieron su voz y estaban en lo correcto, por mas que lo negaban, era Ikeda. Estaba sentado de forma tranquila y algo sorprendido. El lapicero del profesor cayó al suelo al igual que su boca por ver que esta vez, había llegado temprano.

- ¿C-como es posible que hayas llegado temprano? – Dijo el profesor volviendo a la normalidad.

- Pues…encontré un atajo. – Respondió un Ikeda algo nervioso al tratar de buscar una respuesta.

- Increíble pero es cierto…estas aquí. ¿Qué sigue? ¿Qué te vuelvas inteligente? – Dijo el profesor seguido de una risa.

- Tal vez profesor…tal vez.

Pasaron varias horas, era la hora de salida y las puertas de los salones se abrían seguidas de varios alumnos saliendo después de haber aprendido y ejercitado sus mentes; Taisuke fue todo lo contrario, seguía sin entender nada, como siempre. Se dirigió a su casillero y guardo algunos cuadernos y libros, tomo su mochila y camino hacia la puerta. Pero ahora venia lo mismo de todos los días; eran aquellos 3 abusivos de siempre, lo vieron tratando de escapar y lo detuvieron tomándolo de los hombros, lo rodearon para que así no tuviera alguna posible salida, empezaron a apretar sus puños y a darle sonrisas burlonas.

- ¡Vaya…pero si es el chico más agresivo de la escuela! – Dijo el mismo muchacho que recibió el "golpe".

- ¿Estas listo para demostrar toda tu fuerza? Ah no espera…con esa cara de cachorro parece que no. – Dijo otro de ellos.

- ¡Basta de palabras…es hora de golpearlo! – Dijo el último de ellos lanzando el primero de cientos de golpes.

Ikeda estaba asustado, iba a sentir de nuevo esos golpes en su cara y cuerpo; cerró los ojos para no ver como caían pero sentía algo, era como si aun no lo golpearan, algo raro por parte de ellos 3 ya que siempre golpeaban rápido. Abrió uno de sus ojos y lo que pudo ver era el puño de este último acercándose lentamente hacia su rostro; no podía explicarlo perfectamente pero pensó entonces que lo mejor era esquivarlo, al hacer esto el puño cayo a la pared hiriendo la mano del abusivo.

- ¡Ah mi mano! ¿¡Que diablos hiciste Ikeda? – Dijo el abusivo que lo iba a golpear.

- ¡N-no lo se! ¡S-solo lo esquive! – Respondía un Ikeda asustado.

- ¡Veremos si puedes esquivar esto! – Dijo otro de ellos dando una patada.

Pero aun así, lo volvió a esquivar, era como si ellos se volvían lentos mientras que Ikeda se volvía "rápido". Los 3 no podían ni con todas sus fuerzas darle un solo golpe a Taisuke que esquivaba, parecía una mosca evitando de que la maten; hasta cierto momento en que, confiado de que ahora podía demostrar de lo que era capaz, dio un golpe a uno de ellos; pero este no era un golpe normal, cuando su puño toco el estomago de uno de los abusivos, este fue arrojado muy lejos de donde estaban, chocando con unos cuantos casilleros. Dio entonces otro golpe a otro de ellos y este ahora fue arrojado a un bote de basura; cayendo noqueado. Finalmente quedaba 1 solo, la adrenalina estaba rodeando por el cuerpo de Ikeda; ya no era el mismo de antes, ahora se podía defender, podía demostrar que ya no era un debilucho; dio un paso adelante pero el último abusivo no espero más y se fue corriendo de la escuela. Hubo un gran silencio entonces, Taisuke miro a su alrededor dándose cuenta de algo, varios jóvenes habían visto todo lo que había ocurrido en ese momento; el nerviosismo lo invadió haciendo que vuelva a ser el mismo estudiante japonés de siempre y corriendo de miedo del lugar.

No podía quitar sus dudas acerca de lo que ocurrió hace unos minutos; intentaba caminar pensando en otras cosas pero era inútil, quería saber como obtuvo todos esos poderes; fue entonces cuando encontró algo que tal vez, podía quitarlo de esos pensamientos; una tienda. Entro y vio que no había nadie, solo un viejo hombre de al parecer 40 años en la caja, parecía ser el dueño del lugar, este le sonrío a Taisuke en un gesto de saludo, el muchacho respondió con otra sonrisa aunque algo nervioso.

- Pareces estar muy cansado muchacho… – Dijo el dueño de la tienda.

- Sí…tuve un día muy largo y raro.

- Bueno, descuida, tomate algo de beber y relájate.

- Gracias. – Dijo Taisuke caminando hacia la congeladora.

Tomó una botella y se dirigió a la caja; sin antes observar que encontró algunas cosas para comer, agarro unas cuantas y siguió adelante. Fue entonces cuando escucho algo, era el sonido de la puerta abriéndose. Un hombre con una chaqueta y sombrero marrón ingresaba y con las manos en los bolsillos; el dueño de la tienda al ver a este sujeto empezó a mirarlo de una manera algo extraña, dudosa si se podría decir. Taisuke miraba con una mirada de un niño curioso por saber que podía ocurrir cuando llego a la caja, pero el extraño llego rápido a la caja para que lo atendieran.

- Buenos días. – Dijo el dueño de la tienda.

- Sí, hola…deseo unas cuantas cajetillas de cigarrillos…

- ¿Cuántas?

- Unas…5. – Respondió algo dudoso el hombre.

- Sabe, fumar es malo para su salud. – Dijo Taisuke.

- Bueno…si lo dices así…pediré otra cosa. – Respondió sacando una pistola de su bolsillo – Quiero el dinero de la caja…todo.

Taisuke volvía a ponerse nervioso pero mucho peor ahora, siempre había visto a los policías con sus armas pero nunca había visto un arma en acción hasta ahora. La gaseosa y las galletas se le cayeron llamando la atención de ambos adultos. El dueño de la tienda no quería ver a aquel muchacho asustado o peor aun, ser herido en el intento.

- Por favor amigo…no lo haga, hay un muchacho inocente aquí. – Pidió el viejo.

- Pues entonces dese prisa, si no este chico terminara con un…hueco en la cabeza.

- ¿¡Y-yo? – Dijo todo asustado Taisuke.

- Esta bien…mire…estoy sacando el dinero de la caja. – Dijo mientras mostraba el dinero.

- Bien, muy bien…ahora quiero que lo ponga aquí. - Dijo al sacar un maletín vacío. – Se que ese no es todo el dinero, quiero que saques todo el dinero que tengas adentro, tal vez de tu caja fuerte.

- E-esta bien, pero no le haga nada malo al chico. – Dijo el dueño mientras se iba por una puerta.

El ladrón empezó a poner todo el dinero en una bolsa, Taisuke solo miraba nervioso en que podía pasar ahora, pero tuvo una idea, si hacia razonar al criminal, tal vez, podía hacer que este se arrepintiera y dejara lo que estaba haciendo. Dio un paso pero el ladrón se dio cuenta de ello y lo apunto con su arma.

- ¡No te muevas! ¡No quiero ningún testigo muerto!

- L-lo siento…pero no creo que lo que hagas sea lo correcto. – Dijo el muchacho asustado.

- ¿Ah no? – Preguntó el asaltante en tono hipócrita.

- C-claro que sí…mira, puedes obtener todo ese dinero si trabajas duro. Si lo consigues de la manera fácil que es esta, terminaras en la cárcel.

- Mira niño, ya e estado en la cárcel, y creo que con eso nadie querría contratarme, solo intento ganarme la vida. – Dijo dejando a un Taisuke pensativo.

- Ya veo…aun así, lo que haces no es lo correcto. ¿Qué tal si esperamos a que venga la policía y se soluciona esto?

- ¿Y esperar a que vuelva a la cárcel? ¡Olvídalo tú te lo buscaste! – Respondió terminando con un disparo.

La bala entonces cayó en uno de los vidrios de puerta de congelador; era imposible, Taisuke estaba ahí unos segundos, de no haber tenido esos poderes, el muchacho ya hubiera estado muerto. El criminal estaba aturdido, asustado, fue cuando sintió la presencia de alguien atrás suyo; dio vuelta rápidamente y disparo continuas veces pero nada, no había nadie. Aun sentía esa presencia, el muchacho no se había ido, solo estaba esquivando sus disparos cuando de la nada, tras varios disparos, se escucho que el arma ya no tenia mas balas. Taisuke aprovecho esto y se detuvo haciéndose visible de nuevo, para sorpresa de su enemigo.

- ¿¡Q-quien diablos eres? ¿¡Un mutante? – Dijo el ladrón.

- ¡Solo soy…eh…un…superhéroe! – Dijo Taisuke todo animado. – Y como ya no tienes armas, no podrás derrotarme.

- ¡Tonto…aun tengo esto! – Dijo sacando de su otro bolsillo un cuchillo.

- Diablos…debí de habérmelo imaginado. Oye amigo…tienes muy buena puntería, y te ves muy peligroso con ese cuchillo…mejor me quedo aquí quieto y no te hago nada.

- ¿Y dejarme en ridículo? ¡No eres tan superhéroe que digamos, ven aquí!

Se lanzo velozmente hacia Taisuke, pero felizmente este esquivaba los ataques, tenia que darse prisa. Escuchó otra puerta abrirse y era el viejo de la tienda, dio un grito de susto al ver como los 2 peleaban, fue cuando entonces el criminal se distrajo un momento dejándose indefenso; rápidamente Ikeda agarró al criminal del brazo donde tenia el cuchillo y logro botarlo hacia otro lado, pero aun así no lo soltaba, usaba todas sus fuerzas y parecía dolerle mucho a su enemigo.

- ¿¡Q-que ha ocurrido aquí? – Dijo asustado el dueño.

- ¡S-suéltame tonto! – Dijo el ladrón mientras intentaba soltarse.

- ¡No dejare que te salgas con la tuya! – Dijo Ikeda.

Las luces de la tienda parecían tintinear repetidas veces, el dueño de la tienda estaba asustado, se oculto debajo del estante para estar a salvo, mientras que Ikeda aun con su fuerza sujetaba al ladrón, pero de su brazo, empezaron a aparecer lo que seria considerado imposible para la mayoría de humanos, electricidad. Seguía saliendo más y más hasta llegar al cuerpo del ladrón; le quemaba por dentro hasta que finalmente, lo botara del la tienda por la ventana hacia la calle. Ikeda se quedo en shock, para luego caerse y aun así seguir en ese estado; hubo un gran silencio cuando el señor decidió dar un vistazo y ver que Taisuke estaba ileso.

- ¿¡Q-que pasó aquí! – Dijo aun sin saber nada.

- N-no lo se…sentí que esa…electricidad salía de mí. – Dijo Taisuke.

- Al menos no estas herido. Pero será mejor que vayas a tu casa.

- ¿Esta seguro? Tal vez pueda quedarme hasta que la policía venga y se lo lleve.

- Descuida, esta inconciente. – Dijo mientras le tomaba pulso. – Es más, si te quedas la policía te podría interrogar por lo que hiciste.

- Creo que tiene razón, me iré entonces. Cuídese. – Dijo mientras cruzaba la puerta.

Trato de no "correr" por la desesperación, tal vez intentaba caminar pero para la gente más parecía que iba trotando para una maratón, no podía controlar mucho este poder en especial pero pudo detenerse por fin al llegar a su departamento. Lo único que podía hacer era estar yendo de un lugar a otro, no podía quedarse en una sola habitación como si no hubiera pasado nada. La emoción de tener estos poderes podía hacer cosas que ni el podía imaginarse como terminarían, cosas que solo estaban en su cabeza cuando el dormía, cosa que iba a hacer ahora mismo. Se dio un baño de agua caliente para luego cambiarse, preparar su cama y acto seguido, una gran siesta.

Paso un día después de ese acontecimiento, era sábado, uno de los días favoritos de Ikeda, podía hacer lo que quería menos ir a la escuela, pero esta vez no iba a quedarse en su casa a descansar. Se levanto temprano, vistió con algunas ropas y se dirigió a algún lugar, un lugar donde no hubiera casi señales de vida o que nadie lo podría ver. Caminaba por las calles, yendo por callejones, parques vacíos, etc. Pero aun así era imposible, de alguna manera iban apareciendo personas por paseando o tomando fotos, cosa que seria negativa para el chico; siguió buscando hasta llegar a cierta parte de la ciudad, cerca de Coney Island, donde había un lugar que muy pocas personas irían, el deposito de chatarra de la ciudad; era perfecto, nunca había gente por ahí y si lo hubieran, solo serian los encargados de dejar las cosas inservibles o los vagabundos o locos de la ciudad. Observaba con que podía practicar sus poderes mientras pensaba cuales tenia por el momento: fuerza, velocidad, lanzar rayos. Tenia que ver cuanto podía durar estos poderes y empezó con la velocidad; era hasta ahora el poder que mas usaba por lo que empezó a trotar por una pequeña zona vacía; todo parecía normal y tranquilo hasta que decidió correr un poco. La velocidad incrementaba más y más, tenía casi la velocidad de un automóvil e incluso uno de carreras, estaba sorprendido, asustado pero le gustaba, nunca antes sintió que la velocidad seria algo tan bueno pero tenia que detenerse, al hacerlo, la velocidad bajaba mientras él tropezaba al no poder controlar a la perfección, cayendo finalmente a una pila de basura. Horas mas tarde de practicas y mejoramientos en eso, decidió dedicarse con la fuerza; sabia que con la fuerza que tenia pudo derrotar a sus abusivos pero la curiosidad le invadía y quiso averiguar cuanto tenia de fuerza, necesitaba levantar algo pesado para tomarlo como reto y lo encontró en el deposito de basura de la ciudad, era un automóvil destruido pero a la vez estable como para que le pudiera sostenerlo. Se acerco y se quedo quieto un momento para dar un largo respiro, tomo por debajo y empezó a levantarlo; sentía la presión de que no podía por unos minutos, pero cambio cuando dio otro largo respiro y alzo sus brazos sintiendo que, con un poco de dificultad podía hacerlo; miro hacia arriba y vio que el auto estaba muy arriba de él; podía levantar incluso un auto. Lo boto con gran fuerza haciendo que cayera al suelo haciendo un gran ruido. Ahora solo faltaba un solo poder por mejorar; era ese nuevo que había descubierto recientemente, el de lanzar "rayos". Pasaron unas cuantas horas y el sol estaba ya yéndose, las luces de la ciudad empezaban a encenderse mientras que Taisuke logro juntar muchos pedazos de basura haciendo unos "muñecos" de personas; se alejo un poco y empezó a pensar que hacer. Alzo su brazo derecho como si lo estuviera apuntando a uno de los muñecos mientras que con la otra mano sostenía al brazo; saco su dedo índice en forma de señalar y espero un momento, no ocurrió nada; cambio de brazo e hizo lo mismo pero nada, igual. Entonces se le ocurrió algo; alzo su brazo apuntando a uno de los muñecos y subió un poco su mano, como si le estuviera diciendo un "alto" cuando de repente ocurrió algo extraño, sentía que tenia algo en su mano en ese momento, miro un momento y vio que era: Electricidad.

Por distraerse; aquella electricidad desapareció de su mano como si nada; tenía que concentrarse entonces si quería disparar por lo menos a un muñeco inmovible. Siguió apuntando mientras pensaba en la electricidad, en dispararla hasta que vio como a una velocidad increíble, un gran rayo de luz salía disparado y que, al hacer contacto con el blanco; toda la parte que era cabeza y cuerpo fue destruida en un instante. El muchacho asustado cayó al suelo mirando que gran poder tenia ahora. ¿Acaso era obra del destino o alguien arriba? No importaba la razón pero a Taisuke no quería dejarla por ninguna cosa del mundo.

La noche se aproximaba cada vez más y después de aquel pequeño entrenamiento, Taisuke regresaba a su departamento, ya sabia usar un poco mejor sus poderes ahora, pero tenia que usarlos en una situación real, una situación en que ocurriera un crimen o una pelea para que la gente lo viera y empezara a volverse famoso; entonces se acordó de algo, su identidad. Necesitaba un traje para mantener su identidad en cubierto, así ninguna persona conocida a él resultaría herida o algo peor. Se acerco a su habitación donde saco sus bosquejos y empezó a dibujar algo que seria un traje; ninguno funcionaba, el suelo parecía estar llenándose de bolas de papel mas y mas hasta que ya no habían mas hojas; su creatividad estaba muriendo, no sabia hasta que miro una de las paredes de su habitación, estaba aun ese dibujo que había hecho aquella vez, ese mismo dibujo que el consideraba "perfecto".

Para describir el dibujo era así: Todo era de color azul, tenia en el pecho unas especies de truenos y en los pies, específicamente en las plantillas también unos truenos; en la cabeza sostenía como 2 antenas en forma de rayos que estaban por sus orejas y en la boca como un protector pero bueno ya se lo imaginaran ustedes como quieran con esa información.

La emoción hizo que sus energías volvieran como nunca y empezó a sacar ropa inservible del armario de sus padres, era mucha y suficiente para hacer el traje por lo que paso toda la noche haciéndolo hasta el mas mínimo detalle; terminándolo por completo y dirigiéndose a su cama finalmente a descansar.

Domingo por la tarde, las calles estaban como todos los días repletas de autos y de personas caminando por ahí y por aya; Ikeda era uno de ellos mientras caminaba con una mochila por alguna parte de la ciudad buscando algún acto de delincuencia para detenerlo con su nuevo traje e identidad. Pero se olvido de su nombre, había pasado toda la noche anterior en el traje que no pensó en un nombre adecuado, lo pensaría al final del día cuando llegara a su casa.

Fue en ese entonces que, mientras iba caminando, cerca por donde estaba, una persona vestida con una capucha entraba a un banco de ahí, no se le podía ver claramente debido a que el traje cubría todo su cuerpo; haciendo que desde un segundo llamara la atención de todos los guardias de seguridad del lugar, la extraña figura entonces dejo a lado la larga cola de clientes y llego hacia la bóveda de caja fuerte; las dudas de los guardias entonces ya empezaba a hacerse realidad cuando uno de ellos decidió acercarse al extraño.

- Señor…no quisiera molestarlo pero dentro de unos minutos llegara el dinero para poder ser guardado y usted esta obstruyendo el paso.

- Oh discúlpeme, pero quería saber... ¿cuanto dinero tienen ahí adentro? –Pregunto el sospechoso.

- Lamento decirle que no le incumbe señor. – Respondió el guardia.

- Al contrario, claro que me interesa….y mucho.

Al decir esas palabras, su traje se incendio de la nada revelando que era una especie de "hombre de fuego"; cubierto de pies a cabeza por aquel elemento y con intenciones de llevarse todo lo que él podía. Los guardias tomaron acción evasiva y sacaron sus armas pero rápidamente el sujeto disparo contra ellos hiriéndolos y sin poder hacer nada; ya sin defensas derritió la gran puerta de metal con una gran ola de calor mientras que los civiles y empleados iban escapando con el sonido de la alarma de asalto. Minutos después el asaltante salía con unas dos grandes bolsas llenas de dinero y actuando como si fuera un niño en una dulcería, pero esa alegría se detendría debido a que más guardias aparecieron apuntándolo con sus armas.

- ¡Arroje las bolsas y ponga las manos en el suelo! – Dijo uno de los guardias.

- Esta bien, de acuerdo…miren como pongo las bolsas en el suelo – Dijo mientras hacia lo que decía. – Y ahora… ¡Esto!

Bolas de fuego salieron de sus manos al apuntarlas hacia los guardias hiriéndolos y quemándolos gravemente, nadie podía detenerlo, la victoria era suya y dando así un explosivo final destruyo la puerta de salida sin antes decir unas palabras.

- ¡Fue un placer llevarme su dinero…por cierto, mi nombre es Huracán Solar por si quieren saberlo ustedes y las demás personas! – Grito seguido de una risa burlona.

Taisuke escucho la explosión y, en vez de correr a un lugar seguro como lo hacían las demás personas, se dirigió hacia donde ocurría el incidente y lo había visto, era la primera vez que veía un supervillano de cerca; sentía a la vez una gran exaltación y a la vez unas ganas de derrotarlo y demostrar de lo que era capaz de hacer; miro por todos los lados hasta que encontró un callejón, el lugar perfecto para poder ponerse su traje; corrió hacia allá y miro por si había alguna persona cerca, no lo había; quito su mochila y la abrió pero, algo paso. El traje no estaba, se suponía que debía de estar ahí listo para una ocasión perfecta como esta pero al parecer no. ¿Qué había pasado? ¿Acaso se la había pasado toda la noche haciendo un traje que al final no lo usaría en un momento como este? ¿O simplemente se le había olvidado? Tal vez era lo segundo pero lo que importaba ahora era el ver la manera de enfrentarse a este villano; miro en el lugar donde estaba algo que podía ayudarlo pero lo único que encontró fue cerca de ahí una gran bolsa de comida rápida; la observo por un largo tiempo cuando decidió que hacer.