Disclaimer: La historia es mía, pero los personajes pertenecen a Stephenie Meyer


En cuando llegue a mi casa me quede dormida en la sala pues en mi habitación hacía mucho calor. Después de un rato me percate que sentía como si alguien acariciara mi mejilla, eso me hizo saltar pues nadie debería de estar en mi casa a esta hora. Ahí fue cuando lo vi, y un escalofrió paso por todo mi cuerpo, esto no era nada bueno.

- Hola... me contesto con una sonrisa en los labios y mirándome de una manera muy extraña.


Capítulo 3

Esto no puede estar pasando, la última persona que creí nunca volver a ver después de hoy… y aquí esta.

- ¿Qué haces en mi casa James?...Trate de levantarme pero él lo impidió, haciendo presión en mis hombros.- Oye suéltame quien te crees…

- Sí que tienes un sueño muy pesado, ni siquiera te diste cuenta cuando entre o cuando empecé acariciar tu pelo. Lo dijo mientras tomaba un poco de mi pelo y lo olía. – Siempre me ha gustado como hueles.

- Suéltame ahora, deja que me levante. Le iba gritando mientras trataba de liberarme. – Quiero que te largues de mi casa ahora.

- Tranquila, no te voy a hacer daño... bueno por lo menos no mucho. Eso me hizo temblar.

-Deja de decir tonterías y vete antes de que venga mi madre y te encuentre aquí. Le mentí pues lo menos que quería era que pensara que podía quedarse.

- Que mentirosa eres, tu mama se la está pasando a lo grande con su prometido, además un pajarito me dijo que hoy no iba a pasar la noche en casa.

- Pues te equivocas, ella no tarda en llegar, así que vete de mi casa. Nuevamente trate de levantarme pero fue imposible.

- Sabes a las niñas malas se le castiga, lo mire a los ojos pero nunca lo había visto con esa mirada tan penetrante.

-Estas drogado. Fue aquí donde me di cuenta que él no se iba a ir hasta obtener lo que buscaba.

- Lo vamos a pasar genial.

- Por qué haces esto, suéltame por favor. Pero él se acercó a mi cuello, oliendo y pasando su lengua por mi garganta...- Basta James, por favor solo déjame, tu broma surtió efecto, me haz asustando. Trate de bromear, claro esto debe ser su última broma, por supuesto él no se atrevería a hacerme daño, verdad.

- Y quien te dijo que estoy bromeando, vamos Bella yo sé que tú también lo quieres, tómalo como nuestra despedida, prometo que esta noche va hacer inolvidable para ti. Dicho eso se levantó, yo me quede estática, no sabía qué hacer, cuando él se empezó a quitarse la camisa yo reaccione, me levanta y trate de llegar a la puerta pero cuanto estaba a punto de abrirla, James me lo impidió, empujándome contra la puerta, él se colocó tras de mí.

- A dónde vas, todavía no empezamos. O por dios, esto no puede estar pasando. El empezó a pasar sus manos por todo mi cuerpo, trate de empujarlo como sea pero el solo hacia presión.- Vamos no te hagas del rogar.

- No por favor, déjame ir. No sé en qué momento empecé a llorar, pero mi rostro estaba empapado con lágrimas. No podía salir de entre sus manos, él era más alto y en esta posición no podía hacer mucho, James paso su mano por el botón de mis jeans, liberándolo y cuándo trato de meter su mano yo lo empuje lo más que pude de repente mi cabeza golpeo con su quijada, me soltó y aproveche para liberarme de él. Trate de escapar nuevamente pero él me tomo de los cabellos incitando que yo soltara un grito, lo único que alcance hacer fue rasguñarlo en la cara para que me dejara ir.-Vaya así que tienes garras. Dijo mientras se tocaba las heridas, - Bueno si quieres que sea por las malas, así va hacer.

- Solo déjame ir...- El me empujo en el sillón, e inmediatamente se puso encima de mí. Vi que saco algo de la bolsa de su pantalón.

- Abre la boca. Que quería que hiciera que, - Ábrela anda…Como no quise hacerlo el me dio una cachetada.- Te dije que hubieras la boca. Yo me rehusé abrirla y el volvió a golpearme, yo solo grite y el aprovecho para meterme un pastilla o por lo menos eso se sentía.- No te preocupes cariño en un momento vas a cooperar…

- Que… que me diste James, que era eso. Trate de que no sonara mi voz tan débil pero fracase en el intento.

- Shhhh tranquila, solo deja que fluya en ti. No se sabía que me había dado, pero empecé a sentir calor pasar por todo mi cuerpo, el calor se intensifico en mi vientre, que me había dado, o por favor haz que pare. –Así, buena chica, solo un poco más y estarás preparada para mí. Que me estaba pasando, solo sentía este calor y mi cuerpo más ligero, mis piernas ya no me sostenían, me deslice por la puerta pero James me tomo en brazos como si fuera un bebe, creo que cerré mis ojos por un momento pues cuando los abrí, estaba en mi habitación recostada en mi casa, solo veía como James se deshacía de cada prenda de ropa que traía, trate de moverme pero no pude, ninguna parte de mi cuerpo funcionada, cuando estuve totalmente expuesta James solo me veía, sus ojos parecían llamas, dispuestas a consumirme.- Quien hubiera creído que tras esas ropas anchas se encontraba un cuerpo de encanto. Decía mientras se quitaba lo que le quedaba de ropa.

- James … por … favor ¡NO!. No sé cómo logre decir, esas palabras, ya que mi lengua también estaba dormida.

- Te prometí que esta noche va a hacer inolvidable y así va hacer. Él se acercó a mi rostro y empezó a dar pequeños besos desde mi frente, ojos mejillas, hasta llegar a mi boca, inicio con besos cortos hasta que se tornaron agresivos. Por más que trate de hacer a un lado mi rostro no podía, era como estar encerrada en un cuerpo sin vida. De un movimiento el abrió mi boca y empezó a explorar cada rico de ella. Mientras que sus manos me recorrían por todos lados.

Cuando paso sus manos por el interior de mis muslos, supe que ya no se iba a detener. Solo cerré mis ojos trate de pensar que era solo un sueño, que cuando despertara iba a estar en la sala de mi casa. Sin que nada malo me allá pasado.

De repente sentí que el metía unos de sus dedos en mi interior, mi cuerpo reacciono sin que yo pudiera evitarlo, mi espalda se arqueo.

- Sí que eres una zorrita, dijo mientras metía otro de sus dedos. -Abre tus ojos quiero verlos mientras de hago mía, ya que de seguro nadie ha estado en este lugar verdad. Mientras movía sus dedos dentro de mí. Me rehusaba a abrirlos, era lo único que me quedaba y no iba a entregárselo. – Te digo que los abras, el noto mi negativa así que solo mordió uno de mis pezones, pero no lo iba hacer. O por favor que alguien me ayude, no dejaba de gritar en mi mente.

- Tanya tenía razón eres una mojigata y orgullosa, pero después de hoy vas a hacer la mejor zorrita de todas con las que he estado, mira que ya me tome muchas molestias en venir a verte. Que tenía que ver Tanya en todo esto, me preguntaba. Después de un rato, James retiro sus dedos, pero en vez de sentirme aliviada, sentí muchos miedo pues ya sabía que venía. Solo sentí como James abría mis piernas y se posicionaba en medio de ellas, luego solo sentí como me partía en dos pues el entro en mí en una sola estocada, esto provocó que yo abrirá mis ojos. – Sí que eres estrecha, murmuraba mientras entraba y salía de mí, yo solo veía el techo de mi cuarto. Me quede en esa posición, con mis ojos fijos al techo, en mi mente solo vinieron imágenes de mi niñez, de cómo era antes de que mis papas se divorciaran, de cómo llegue hacer amiga de Tanya e Irina. Yo solo en este momento era como un títere, y James era quien me manejaba.

No sé cuánto tiempo había pasado y por cuanto tiempo James estuvo dentro de mí, solo sentí como James se retiró y fue al cuarto de baño. En este momento yo me encontraba boca abajo, ya que el había probado esta posición, mi cuerpo empezaba a responder pero estaba tan adolorida que no me quería mover, después de un rato James llego, él ya estaba totalmente vestido, me tomo en brazos y me llevo consigo al baño, ahí el había preparado la tina y me sumergió en ella. Recostó mi cabeza en la orilla de la bañera y me dio un beso en la frente, ante de irse solo dijo – Buen viaje. Dejándome en la bañera.

Mientras pasaba el tiempo, empecé a sentir y mover cada parte mi cuerpo, al final solo saque el agua de la bañera y comencé a bañarme, quitando cada rastro que James allá dejado en mí. Después de casi dos horas en el baño, salí me envolví en una de las toallas. Cuando ente en mi habitación encontré la cama revuelta y en medio de ella había una mancha recordándome que todo lo que paso no fue un sueño. Solo sentí una gran odio, desprecio y tome las sabanas y cualquier vestigio que haya quedado, incluyendo la ropa que traía, la metí en una bolsa, para tirar todo. Antes de salir de mi cuarto me fije que traía solo una toalla, rápidamente me cambia poniéndome mi pijama.

Solo cuando quedo todo limpio en mi cuarto, me acosté a la orilla de mi cama, abrazando mis piernas y comencé a llorar, a sacarlo todo. Estaba tan cansada, que lo único que recuerdo antes de caer en la inconciencia fue en unos ojos verdes muy hermosos.

- Bella hija despierta.

- MMM ….

- Vamos hija despierta. Tenemos que irnos.

- Mam…a…. Me dolía todo, solo cuando abrí mis ojos pude reconocer a mi madre. No sé por qué pero lo único que hice fue correr a sus brazos.

- Vaya hija yo también te extrañe. En los brazos de mi madre, recordé todo, fue como un balde de agua fría. – Hija estas bien. Cuando la vi a los ojos simplemente supe que no le podía contar lo que había pasado, no podía decepcionarla de esta manera.

- Si mama estoy bien.

- Bueno, entonces prepárate tomamos el avión de la tarde y no te queda mucho tiempo, además Phil te trajo el desayuno.

- Si mama en un momento estoy lista.

Rene solo dejo mi habitación, cerrando la puerta. No quería hacer nada, pero no podía dejar que mi madre sospechara algo, además ella estaba tan contenta con su boda que si le contaba, solo perjudicaría sus planes. Por ello me jure que jamás se iba a enterar de lo que paso. Y yo tratare de olvidar que esto pasó.