Capitulo 11: Strongirl, la novia de Aoi
¿Qué había pasado? De repente había despertado en el hospital de SHIELD y una chica alemana que él apenas conocía por un incidente menor apareció de la nada y le dio un verdadero abrazo de oso. Ahora, después de varias horas en descanso despertó en otra habitación, la de cuidados intensivos.
Pero mientras él empezaba ya a despertar; 2 chicas estaban esperando sentadas en la sala de espera. Una de ellas era la compañera de Aoi, Lightspeed, quien estaba muy preocupada por su amigo que apenas pudo ver unos minutos antes de la interrupción de la persona que lo acompañaba ahora mismo.
Esta chica, llamándose Strongirl, parecía tener una relación algo amorosa con el chico veloz pero sin la autorización de este. Ella, a diferencia de su acompañante, estaba tranquila aunque con una expresión de que nada malo pasaría.
- ¿¡Qué diablos crees que hiciste! – Preguntaba Lightspeed mientras caminaba en círculos.
- Cállate. – Respondió Strongirl. – No es para tanto…solo fue un abrazo.
- ¡Pero fue uno muy fuerte para él! ¡Y eso que aun esta muy delicado de salud!
- Es porque no recibe una buena alimentación. ¡Si lo alimentara como lo hacen en mi querida Alemania, me devolvería el abrazo con igual fuerza! – Dijo con algo de orgullo. - ¡Él saldrá bien de esta!
- ¿Y que pasa si su salud empeora? ¿Qué podré hacer? – Decía a si misma Lightspeed nerviosa.
- No harás nada. Yo me encargo de todo…
- ¿Cómo?
- …Lo matare si no se mejora. – Respondía con mucha calma la Alemana.
Lightspeed esperaba que ella lo dijera de broma. Pero al parecer esta chica hablaba muy en serio. Ahora mismo ella sentía algo de molesta al ver a esta chica como trato a su compañero pero a la vez algo de curiosidad. ¿Cómo conocía a Aoi? ¿Cómo se llamaba? ¿Cuáles eran sus poderes o habilidades especiales para que estuviera aquí?
Pero lamentablemente, tendremos que pasarnos a otro lado de la historia. Ahora muchos se preguntaran: ¿Qué fue de Zero G o Spiderman? Bueno, por eso hemos decidido cambiar la historia.
Zero G por su parte estaba en otra habitación mientras estaba tranquilamente descansando; solo el sonido del viento pasar lo relajaba pero aun así sabia que tenia un asunto pendiente que hacer después de todo lo que sucedió: darle una paliza a Aoi por su estupidez. Pero por ahora, tal vez un buen descanso no era una mala idea ahora.
Claro que, no todo es felicidad. La puerta de la habitación se abrió con mucha fuerza acabando entonces con ese dulce tiempo de silencio. Una chica de cabello manjar y lacio aunque con algunos rulos, de ojos color miel y vistiendo un traje como las porristas entraba toda alegre a ver al líder de Power Pack, mientras que él no parecía tener muchas ganas de tener visitas.
- ¡Te encontré Zero! – Gritaba feliz la chica.
- ¿Perdón? Creo haber pedido nada de visitas por ahora.
- ¡Qué gracioso eres! Debo de anotarlo para el club.
- No fue un chiste. ¿De que club estas hablando? O mejor. ¿Quién eres?
- ¿Yo? ¡Me siento tan feliz de que me preguntes eso! ¡Mi nombre es Lina, presidenta del "Club de fans de Zero G"!
- ¿Ah? – Volvía a preguntar escéptico Zero G ante tal noticia.
- ¿No lo sabias? ¡Eres uno de los chicos más populares desde que se inicio este entrenamiento! ¡Y ahora mucho más después de lo que paso en la ciudad!
- Pues no…no sabía nada de eso.
- ¿¡No es genial! – Preguntaba Lina emocionada.
Lo único que recibió de respuesta por parte de Zero era ser botada de la habitación y caerle la puerta en la cara. Tal vez todo eso significaba un "no" de respuesta por parte de él. Pero a ella no le importaba, con tal de verlo en persona se sentía como si hubiera cumplido su objetivo.
Volviendo de nuevo con las chicas que seguían discutiendo y esperando por aquel chico de azul. La discusión subía mucho de volumen e interrumpían a los pacientes en sus descansos pero para ellas, eso no les importaba.
- ¿Qué te hizo Aoi para que le hicieras eso? – Preguntaba molesta Lightspeed.
- ¿Qué me hizo él? Pues robarme mi corazón por supuesto. Es el chico más adorable y educado que e visto por aquí.
- Pero si no lo conoces.
- ¡Pues fue amor a primera vista! ¡Y digo que él también siente lo mismo por mí!
- ¿Por qué crees eso? – Preguntó Lightspeed con cierta curiosidad.
- Es simple. Seguro ya se aburrió de las chicas americanas que siempre son débiles y alimentan a sus novios de comida chatarra. En cambio, en mi querida Alemania, alimentamos a los hombres con…
- Pura cerveza y carne… – Interrumpió Lightspeed.
- Me gustaría que dejaran de hablar de comida, si no es mucha molestia. – Dijo una voz que vino de otro lado.
Las chicas entonces divisaron su vista a la puerta de cuidados intensivos y vieron a Aoi sentado en una silla de ruedas, aun con algunas vendas y ocultando su rostro con la máscara. Ambas chicas desesperadas se le acercaron a gran velocidad y empezaron a hacerle preguntas pero él solo quería hacer 2 cosas.
- Quiero irme a mi habitación y comer algo. Tanta comida que decían hizo que mi estomago empezara a rugir.
- ¿Quieres que te lleve? Tal vez necesites ayuda en comer. – Dijo Lightspeed tocando la silla.
- ¿De veras? ¡Eso me gustaría mucho! – Respondió Aoi con algo de sonrojo.
- ¡Mejor llévate la silla y déjala donde están las otras! – Exclamaba Strongirl al cargar a Aoi con suma facilidad – ¡Yo me encargare de llevarlo a su habitación y darle de comer!
No muy lejos de ahí, en otra habitación, un hombre de mayor edad ya estaba también en su cama descansando aunque la causa por la cual estaba ahí no era comparada con las tantas peleas, golpes y heridas que tuvo en años atrás. No vestía su famoso traje que al tenerlo puesto la gente ya lo reconocía y se alegraba de verlo pasar o ayudar a las personas. Sostenía la máscara por un largo tiempo y la miraba con cierta seriedad. Era cierto, con esta mascara tenia una nueva identidad y era amado por la gente pero a veces, por tener esa misma máscara le ocurrían las peores cosas que ni él mismo se perdonaba pensando que él fue el causante. A veces, podía ser su maldición.
Escucho entonces la manija de la puerta sonar y vio la puerta abrirse por un hombre llevando una armadura de color rojo y dorado, sosteniendo entonces un casco en uno de sus brazos y mostrando su rostro con barba y cabello de color negro, sentándose en la silla con suma tranquilidad y sonriendo.
- Hola Peter. ¿Cómo te sientes? – Preguntó el hombre de la armadura.
- Muy bien, Tony. Con algo de hambre y preguntándome cuando vendrá la enfermera con la comida.
- Seguro en un momento. ¿Qué tal si te invito ahora mismo un vaso de whiskey? ¿Jack Daniels de preferencia?
- Para ser un superheroe como Iron Man, presidente de una de las empresas más poderosas y ricas del mundo si que te gusta mucho beber tragos. No gracias. – Rechazó Peter.
- Y tú para ser Spiderman eres muy pequeño para estas cosas. De todas maneras era una broma, pediré una bebida energética.
- ¿Cómo vas con tu equipo?
- Son un trío de chicos insoportables. Siempre se pelean por tonterías pero resultan un gran equipo contra los malos. Pero no vine para eso, quería ver como estabas y además preguntarte ciertas cosas de lo que ocurrió ahí.
- Bueno, soy todo oídos. ¿Qué quieres saber?
- Tal vez no sea el momento adecuado para escuchar a estos en su conversación por ahora. Seria mejor que volvamos a donde estaban Taisuke y sus 2 chicas que lo llevaban a su habitación.
Al llegar a la puerta. Strongirl simplemente la abrió y entro dejando a Aoi cómodamente en la cama. Ikeda quería que al menos la persona que lo llevara fuera Lightspeed pero al menos ahora podía descansar y esperar a que ella le diera de comer.
- ¡Listo! ¡Te voy a traer tu comida! ¡Necesitaras mucha y mucha carne para ser fuerte como yo! – Gritaba de alegría Strongirl mientras se iba de la habitación.
- ¿Gracias? – Respondió con duda Aoi.
En cuanto se fue ella, pasaron unos cuantos minutos hasta que apareciera Lightspeed, verificando que Strongirl no estuviera cerca y sosteniendo una bandeja con varios platos de comida y un vaso de jugo. Aoi sonreía detrás de la máscara ya que además del delicioso olor de la comida que iba a comer, veía a la hermosa chica pelirroja llevándole aquel plato. Sabia que no debía de quitarse toda la máscara por lo que solo mostró su boca para por lo menos comer tranquilamente.
- Hora del almuerzo. – Dijo Lightspeed sonriendo.
- ¡Genial! Me moría de hambre después de todo lo que decían. ¿Qué es?
- Pues…creo que es puré de patatas con carne. Dicen que es bueno para los pacientes.
Lightspeed tomó entonces un cubierto y le dio un pedazo de comida a Ikeda, sabia delicioso. Pero le importaba más estar a lado de aquella chica aunque algo parecía estar mal, era el silencio. Desde que ella le daba de comer no hubo ninguna conversación o algún tema de que hablar.
Ikeda entonces empezó a temer que ella se sintiera incomoda al solo alimentarlo por lo que inicio la conversación.
- ¡Sabe estupendo! – Dijo Aoi.
- Que bueno.
- Tengo una idea. ¿Qué tal si nos conocemos mejor? Digo, somos compañeros de equipo y apenas sabemos quienes somos.
- Estas en lo cierto. ¿Pero que podemos hablar?
- Pues… ¿Qué sueñas en la vida?
- ¿Yo? – Se preguntó a si misma ella con una risa. – Pienso que tal vez científica como mi padre pero siempre me ha llamado la atención ser actriz.
- ¿Actriz? Pienso que serias muy buena si lo hicieras. ¡Eres muy bella! – Comento sin pensarlo aquello último.
- ¿Tú crees? – Preguntaba algo sonrojada ella. – Cambiando de tema. ¿Tienes hermanos? Porque bueno, ya sabes que tengo 3.
Aoi estaba comiendo cuando escucho esa pregunta y casi se atoraba pero logro tragarse el pedazo de comida; hubo otro silencio. Miraba a ella con cierta especie de no poder darle una respuesta y una mirada algo melancólica.
La pelirroja se dio cuenta que tal vez no fue la mejor idea de preguntar y se arrepintió dándole una expresión de preocupación.
- Lo siento. No fue mi intención dejarte así con esa pregunta.
- D-descuida, es solo que…es una larga historia y…no quisiera hablar de eso…aun.
- Entiendo. Toma, tienes que seguir comiendo.
Pero antes de recibir otra porción del plato. Una especie de costilla de cerdo apareció al costado y entrando en la boca de Aoi con fuerza mientras este intentaba apenas darse cuenta que estaba comiendo ahora.
Strongirl había aparecido de nuevo y sosteniendo un plato repleto de carne: desde salchichas, chorizo, bistec, morcilla, salame, etc. Mostraba una cierta llama de fuego en sus ojos al darle de comer con tanta rapidez mientras sonreía.
- ¿Te gusta? ¡Es mi plato "Furia Alemana"! ¡250 Kg. de carne pura que aumentara tu fuerza y rendimiento como todo alemán!
- ¡Pero ya comió su plato de puré! – Respondía molesta Lightspeed. – ¡Y le gusto mucho!
- Admito que las patatas son buenas. ¡Pero necesita carne! – Respondió la alemana mientras daba otro pedazo de carne.
- ¡Te demostrare que él esta satisfecho con el puré!
Ambas chicas daban de sus platos de comida al pobre de Aoi. Era tanta comida que su estomago ya no podía rendir más y casi explotaría, necesitaba ir al baño pero no podía dejar que ellas se dieran cuenta y pelearan por llevarlo. Entendió que ellas estaban peleando al 100% por atenderlo pero esto ya era demasiado. Ideó un plan mientras ellas dejaron de darle de comer y empezaban una vez más las discusiones.
Movió sus pies un poco, ya sentía que podía caminar de nuevo pero esta vez, tenía que ser callado y moverse sigilosamente. Logro moverse unos cuantos pasos y se recostó en el suelo moviéndose como los comandos en las películas de guerra, cosa que para nuestro protagonista, era como si estuviera en una de ellas.
Había llegado hasta la puerta, estaba a punto de lograrlo y escapar hasta que escucho un grito por parte de ambas. Dio vuelta y por las expresiones de ambas mostraban entre preocupación e ira.
- ¿¡Qué haces ahí! ¡Deberías estar descansando en tu cama! – Gritó molesta Strongirl.
- ¡El suelo esta repleto de gérmenes y bacterias! – Decía Lightspeed.
- Eh…pues…bueno…yo…– Decía Aoi. – ¡Miren, ya puedo correr!
En un santiamén, Aoi corría a una velocidad increíble. Dejando sorprendidas a sus chicas y tratando de convencerlo de volver a la cama, cosa que resulto un fracaso.
Su compañera de equipo, Lightspeed, estaba preocupada al saber que Aoi no estaba del todo curado y podía lastimarse mientras escapaba pero algo la inquietaba. ¿Por qué se escapo de ella? ¿No era que acaso él buscaba tanto pasar un tiempo a solas con ella? Fue cuando entonces escucho unos gruñidos; provenían de Strongirl, quien miraba con unos ojos de ira y pasión a la salida donde pasó su "amado enamorado".
Un mal presentimiento venia por parte de la pelirroja. Debía de ser rápida para poder atraparlo antes de que algo malo le suceda. Lo bueno es que ella era la segunda más rápida del equipo, seria trabajo fácil encontrarlo.
- Oye…creo que iré a…dejar la silla en su sitio.
- Si piensas que iras por Aoi…estas muy equivocada. Yo seré quien lo encuentre primero. – Dijo Strongirl con confianza.
- ¿Piensas que con ese tono de voz me vas a intimidar? Por favor amiga, soy más rápida que tú.
- Y yo soy más fuerte. – Respondió ella corriendo y destruyendo paredes con golpes.
Tal vez, encontrar a Aoi seria más complicado al ver que determinada estaba esta chica por su compañero. Pero Lightspeed se sentía extraña por dentro, era cierto que Aoi era su amigo, compañero pero a veces sentía algo raro en él cuando estaba con ella. Él intentaba mantenerse tranquilo en algunas conversaciones pero siempre tenia una actitud "nerviosa" o desviaba la mirada tras verla a los ojos. Y ahora ella sentía algo de…celos al ver otra chica siendo cariñosa con el héroe eléctrico.
Nuestro protagonista principal seguía corriendo por cualquier lugar, buscando un escondite seguro donde ellas no pudieran encontrarlo y lo había finalmente encontrado. No tuvo tiempo de leer que habitación era pero al entrar, todo estaba oscuro. ¿Qué clase de lugar estaría oscura?
Fue cuando escucho un suspiro cerca de donde estaba, uno femenino al parecer. Sus latidos del corazón incrementaban cada segundo temiendo que fueran esas chicas que lo estaban persiguiendo por lo que, lentamente, busco el interruptor para encender el lugar. Al hacerlo, dio vuelta y encaró a la persona misteriosa que lo acompañaba. Sus ojos estaban sorprendidos al ver que no era ninguna de ellas, pero terminaron asustándolo al ver como estaba.
Era una chica alta de cabello oscuro, hasta debajo del hombro; sus ojos también eran del mismo color aunque el izquierdo era cubierto por un cerquillo y mostraba una mirada algo melancólica pero tranquila. Lo curioso era que esta chica estaba cambiándose de ropa; llevaba un pantalón de morado oscuro pero de la cintura para arriba apenas llevaba su ropa interior.
Aoi no podía decir nada al respecto porque nunca antes había visto a una chica cambiándose de ropa. Su cara estaba de un rojo intenso debido a tanta vergüenza; tanta que si lo podías notar, su máscara combinaba un color de rojo con azul.
- ¡Lo siento mucho! ¡No fue mi intención observarte mientras te cambiabas! ¡De verdad lo siento mucho! – Pedía Aoi tapando su vista con sus manos.
- Creo que no deberías de estar aquí ahora mismo. – Respondió la chica sin interesarle mucho las disculpas.
- ¡M-muy cierto! ¡M-me iré ahora mismo de aquí y…y te dejare en paz!
Se fue apresuradamente y sin escuchar alguna respuesta por parte de aquella misteriosa chica. Vigilaba que no estuviera cerca Lightspeed ni Strongirl cada segundo; necesitaba buscar un lugar donde sea imposible encontrarlo.
Entonces, mientras corría de por ahí y por aya, encontró el lugar perfecto en donde ninguna mujer entraría: el vestidor de hombres.
Sin vacilar, entró con mucha confianza en que ninguna de ellas osaría entrar a dicho lugar para atraparlo. Al estar dentro; no había ningún hombre o ruido de una ducha pero logro encontrar a alguien. Esta persona estaba sentada, pegado y mirando a la pared como si hubiera encontrado algo; Aoi pudo reconocerlo por su chaqueta con discos, cabello canoso y usando una máscara blanca que cubría todo su rostro.
- ¿Tú no eres del equipo de Ben? – Preguntó Taisuke. – Porque creo que te e visto antes.
- ¿El equipo de Ben? Perdóname amigo mío, pero creo que te equivocas. – Dijo el chico mientras se ponía de pie para saludarlo. – Es el equipo de Ricochet, en pocas palabras, yo.
- Entiendo…
- Te preguntaras que hago aquí sentado y mirando en la pared.
- Iba a hacerlo pero me quitaste la pregunta.
- Bueno, veamos si puedo hacer otro.
En cuanto termino de hablar, Ricochet tomó lo que parecía ser un taladro y con sumo cuidado y cautela, hizo un hoyo y aviso a Aoi de que observara que tanto escándalo había del otro lado.
El héroe de azul, inocente y tonto a la vez, echo un vistazo para terminar casi gritando de exaltación y sonrojándose incluso más que cuando había visto a la misteriosa chica de negro vistiéndose. La razón de ello era porque estaba viendo lo mismo, solo que ahora eran varias chicas de su edad e incluso más adultas.
Alejó su vista un minuto para respirar profundamente y tranquilizarse, tenia que decirle a su compañero de lado que estaba haciendo algo muy arriesgado pero no pudo decirle nada; Ricochet estaba aun observando a través de su hoyo lo que estaba pasando al otro lado.
- ¿No crees que es algo arriesgado? – Preguntaba Aoi.
- Pues…a veces hay que arriesgar todo. ¿No?
De repente, algo se escucho. Un golpe de pared, algo muy raro ya que provenía del vestidor de mujeres. Pero Aoi podía reconocer de quien eran esos golpes y al ver a aquella chica hizo que sus miedos se volvieran reales, era Strongirl.
La alemana estaba con una expresión seria e intimidante, mirando a todas las demás quienes se preguntaban que tanto escándalo estaba ocasionando ella. Parecía que le iba preguntando a cada una de ellas si habían visto a una persona de máscara azul que corría con una gran velocidad. Lo que no sabia ella era que, esa misma persona estaba observándola con mucho miedo detrás de una pared.
Ikeda, teniendo un mal presentimiento, pensó que lo mejor seria dejar la tentación de seguir viendo a las mujeres cambiándose y buscar algún lugar mejor. Pero para su mala suerte, al querer ponerse de pie, tropezó con el suelo que estaba algo mojado por el agua de las duchas y cayendo al suelo. Su cuerpo que aun no debía de recibir daño, sintió un gran dolor que se escuchaba hasta el vestidor de mujeres; haciendo que Strongirl reconociera quien fue el que grito.
Ricochet entonces se sorprendió ante tal grito que pensó en lo peor, dio su mano para ayudarlo a ponerse de pie y preguntarle que había pasado pero Aoi aun mostraba un pánico en sus ojos. Ninguno de los 2 iba a saber que pasaría de ahora en adelante.
La pared que los protegía de ser descubiertos había sido destruida en un tan solo unos segundos por nada menos que un golpe por parte de Strongirl y que, en un instante, agarró a Ricochet y lo miró con un gran enojo.
- ¿¡Qué le hiciste a mi amado!
- ¡N-nada! – Gritaba Ricochet asustado. – ¡Solo quería ayudarlo!
- ¡Mientes! – Respondía Strongirl.
Mientras sujetaba a Ricochet suma facilidad, la "novia" se dio cuenta que su querido amor estaba tratando de escapar. Pero ella no podía dejar que escape de nuevo o que Lightspeed lo atrapara antes que ella. Tenia que deshacerse primero del que había "atacado" a Aoi.
Y lo hizo simplemente arrojándolo donde las demás mujeres mientras ella salía en busca nuevamente de su chico.
Ricochet por su parte, se puso de pie y vio como varias mujeres, que aun estaban en ropa interior cambiándose lo miraban con cierto enojo y molestia al ver como un chico podía estar mirándolas; él por su parte solo se arreglo el cabello y dijo:
- ¿Cómo están, señoritas? ¿Se sienten con suerte hoy? Porque yo siempre la tengo.
Dejando a lado eso ya que sabemos como terminara el pobre por decir aquellas palabras. Volvamos con el pobre de Aoi que, aun con el dolor que tuvo, podía seguir corriendo pero ya no tanto como antes. Sus piernas le dolían un poco por correr demasiado sin haber estado del todo curado. Pero eso no le importaba, quería tener un momento tranquilo para descansar y sin ser interrumpido pero estas chicas que peleaban por él se lo impedían.
No pudo seguir corriendo y en un momento inesperado cayó derrotado. Ya no podía mover sus piernas mucho al igual que su cuerpo, estaba debilitado. Pensó que tal vez debió de haberse mejor quedado en la cama comiendo toda esa carne y puré.
Escucho unos pasos atrás suyo que se detuvieron y un suspiro femenino. Con lo poco que tenia de energía giro la cabeza para saber quien era: de nuevo Strongirl.
- Mírate…por querer correr de nuevo te lastimaste. – Dijo ella.
- ¡D-déjame en paz! ¡No me hagas nada malo!
- ¿Qué? ¿De que hablas? Yo no te haría daño alguno.
- ¿¡Entonces por que me persigues! – Preguntaba aun asustado Aoi.
- Porque me preocupo por ti, tonto. – Respondía ella con cierto sonrojo y desviando la mirada a otro lado.
Aoi se mantuvo callado unos segundos. ¿Acaso había escuchado "preocupo por ti"?
Su pensamiento ante eso no tuvo respuesta o hipótesis alguna porque fue interrumpido por ella que lo agarró con un solo brazo.
Strongirl procedió a caminar pero empezó a subir de pisos por todo el lugar. ¿A dónde lo estaba llevando? A cualquier lugar menos a su habitación donde podía estar tranquilo, claro esta. El héroe eléctrico tenia miedo pensando a donde lo dejaría o si le haría algo malo.
- ¿¡Q-qué haces! ¡Mi habitación esta en otro lado!
- Tonto, se nota que no te gusto la habitación que te dieron, por eso te escapaste. Parece que necesitas un mejor lugar donde descansar pero descuida, yo se el lugar perfecto.
Al terminar de decir aquello; abrió una puerta mostrando la vasta azotea del edificio. No había ninguna persona, haciendo que solo el sonido del viento estuviera presente. Aoi aun así no sabia que tenia de interesante un lugar como este.
La alemana entonces camino hasta una pared y sentó a Aoi para luego sentarse a su lado. Ella parecía estar sonriendo al estar a solas por fin con su chico pero este seguía sin sentir nada. Ikeda quería saber el motivo.
- ¿Me podrías decir porque estamos aquí? Prefiero estar en mi habitación viendo televisión.
- Cállate y escucha el viento.
- ¿Escuchar el viento? – Preguntó confundido Aoi.
- Sí, veras que es muy relajante en vez de estar ahí abajo.
No sabia si llamarla "loca" entonces pero accedió a escuchar ese dicho viento. Sus ojos se cerraron lentamente y agudizo su oído un poco más, no escuchaba ya las personas hablando o máquinas algunas del edificio, solo el viento fuerte y relajante.
Sentía como si algo lo relajara por dentro, la tranquilidad estaba aumentando y hacia que su cuerpo se ponga tibio con el viento que chocaba con él. Ella tenía razón, era algo muy relajante.
Volteo su cabeza un momento para decirle algunas palabras a ella pero se dio cuenta de que su compañera estaba recostada en su hombro, su expresión mostraba una cierta sonrisa y alegría al estar en un lugar tranquilo con la persona que más deseaba pero este no sabia que decir o sentir en ese entonces; solo un sonrojo por parte suya se mostraba. Fue entonces que Aoi se le ocurrió hacer un tema de conversación, necesitaba al menos saber algo de esa chica.
- ¿Cómo te sientes?
- Muy bien, mejor que otras ocasiones cuando estoy aquí.
- Que bueno. – Dijo Aoi. - ¿Ya conocías este lugar?
- Sí. Cuando estoy a veces triste o quiero estar sola vengo aquí y me relaja; me aleja de todo el mundo haciendo que este solo yo pensando mi misma.
- Sabes, nunca pensé en eso cuando estoy solo.
- Es que tú eres un tonto. – Respondía ella con una risa.
- Que graciosa. ¿Cómo te llamas, por cierto?
- Emily.
- Bonito nombre. El mío es Taisuke.
- De todas maneras te llamare "liebe".
- ¿Qué es eso? ¿Algo en alemán? – Preguntó el chico.
- Sí. Significa "cariño".
- Vaya. Tendré que acostumbrarme entonces. – Decía Aoi con algo más de sonrojo.
Pasaron varias horas estando ellos ahí arriba; Lightspeed buscaba por todos lados del edificio pero no encontraba rastros ni de Aoi ni de ella. "¿Dónde podían estar?" era lo que se decía ella hasta que encontró finalmente a su compañero caminando como si todo lo que había pasado antes fuera sacado de un dibujo animado o comedia.
Se acercó alegre y algo preocupada pero no quería mostrar dicha actitud ante su amigo mientras que Aoi solo sonreía tranquilamente.
- Ahí estabas. ¿Dónde te habías metido?
- Estaba en un lugar muy relajante.
- Ya veo. ¿Y…no viste a la alemana loca?
- Pues…sí. Estaba con ella ahí.
Lightspeed se quedo en silencio. ¿Acaso había escuchado bien? Ojala hubiera escuchado otra cosa pero se dio cuenta de que él estaba con su competencia, su rival, etc. Aoi no hizo otra cosa que alejarse tranquilamente volviendo a su habitación para descansar mientras la pelirroja solo lo miraba con una expresión de shock. Parecía que había perdido la batalla, pero no la guerra felizmente.
Ricochet por su lado, después de tantos golpes que era casi imposible de contar en ese momento; estaba dirigiéndose al hangar donde lo estaban esperando 2 personas.
Una era Iron Man, mostrando su brillante y llamativa armadura de siempre mirando como se acercaba su "estudiante".
El otro era un muchacho de camisa verde al igual que sus ojos con cabello marrón. De brazos cruzados y con una mirada de desesperación le hablaba a su compañero.
- ¿Dónde estabas? Hace 20 minutos debías de estar aquí para ya irnos a la misión de ahora. – Dijo Ben.
- Oye, no es mi culpa que tantas bellas mujeres quieran un poco de mí.
- Claro, con esas marcas de golpes se nota que fuiste un buen reemplazo de saco de boxeo. – Dijo Iron Man antes de una risa.
- Como sea. Por cierto. ¿Dónde esta la bella Akai?
- Aquí estoy, idiota. Y no me llames "bella Akai". – Dijo una voz femenina viniendo de otro lado.
Una bella chica de cabello oscuro lacio del mismo color de ojos aunque con características asiáticas; vestida de un traje blanco con pantalón corto negro iba acercándose al grupo de chicos. Su mirada era entre algo seria e histérica pero que dejaba eso a lado para estar concentrada en la misión.
- ¿Qué esperas Ben? Transfórmate de una vez en ese insecto para irnos a la misión.
- No me lo tienes que decir. – Respondía el chico de verde tras activar su reloj.
