Disclaimer: Los personajes de este fic no me pertenecen, son todos de Eichiro Oda de One Piece
Shogun Capitulo 5
Enero dejó paso a Febrero, y a principios de la segunda semana, la familia Monkey se preparó para partir. Los miembros que iban eran: el anciano Garp, Ace por supuesto, Luffy, Mihawk, Zoro, Vivi y Nami. Ace encontraba excesiva la compañía de Nami y Vivi, pero este dijo que podían serles de ayuda en el camino por si deseaban cualquier cosa. El viaje duraría dos días, parando a descansar por la noche en alguna posada, por eso decía Garp que la llevaran con ellos.
Cuando salieron del castillo hacía una fría mañana y el cielo estaba despejado. Se pusieron en marcha, Garp cabalgaba el primero, seguido de sus dos nietos, detrás de ellos iban Mihawk y Zoro, cada uno detrás de su señor y por último, las dos doncellas. Todos cabalgaban inmersos en sus pensamientos, pero habían tres personas que se podría decir que sus sentimientos estaban expuestos bien claros. El primero de ellos era Garp, en su rostro había una gran sonrisa y en su corazón emoción y nerviosismo. Había estado esperando ese día con ansia, por que a partir de ese día la unión entre las dos familias se haría oficial y la promesa podría ser llevada a cabo, aunque también suponía el principio de los peligros para su familia. El segundo era Ace, en su cara se veía una pequeña sonrisa permanente al saber que pronto vería a Marco, no lo había vuelto a ver desde el día en que estuvieron en el puente, al lado de la casita de te. Ese día había descubierto que estaba enamorado de Marco, por eso ahora veía su matrimonio con Bay con peores ojos, eso significaba que Marco pasaría a ser familia suya, y tendría que olvidarse de esos sentimientos, eso le provocaba un dolor en el pecho que parecía estar a punto de morir.
El tercero era Zoro, cabalgaba con la cabeza gacha y con expresión confusa, desde el día en que su señorito Luffy casi había desnudado de cintura para arriba a Mihawk, miraba más a menudo el pecho del moreno y el pensamiento de quitarle el quimono para ver el torso de su maestro le venía a la cabeza con más frecuencia. Eso lo preocupaba, por que esos pensamientos lo hacían sonrojarse y le aceleraban el corazón, sentía cosas que antes no sentía por Mihawk "O alo mejor ya estaban… solo que no me había dado cuenta… "pensó Zoro. Miró de reojo a Mihawk, este cabalgaba mirando al frente, con la cabeza alta y sus ojos dorados serios y sin emoción alguna, "No, no creo… pero esto es algo raro…" luego confundido a más no poder, soltó un suspiro. Mihawk escuchó el suspiro y miró a Zoro de reojo.
- ¿Ocurre algo? – preguntó con preocupación, sus ojos se ablandaron al mirar a Zoro.
- No nada – respondió Zoro intentando ocultar su nerviosismo.
- Esta bien – respondió Mihawk
Zoro se entristeció, Mihawk no había seguido preguntándole nada más, pero así era él.
Por detrás de todos ellos, Vivi y Nami cabalgaban mirando a su alrededor. La menor se giró hacía la pelinaranja y preguntó en voz baja y llena de preocupación.
- Cuándo se formalice la unión…
- Vivi – cortó Nami bruscamente – no debemos hablar de eso y menos en medio de la calle, donde nos pueden escuchar.
- Pero…
- Vivi – dijo Nami con voz más suave – todo saldrá bien. Ya lo verás.
La chica asintió con la cabeza, y volvió a sumirse en sus pensamientos. Un ruido la alertó, y cuando se giró hacía unos matorrales, le pareció ver una sombra. Frunció el entrecejo ligeramente y fijó la vista, intentando ver si veía lo que había provocado ese sonido, pero al no ver nada, decidió olvidarlo y centrarse en sus pensamientos.
Detrás de los matorrales una figura envuelta en una capa y con una capucha puesta se escondía, vigilando a la familia Monkey "Buen oído…" pensó. Después, fue deslizándose entre las sombras paralelamente a la familia, mientras tanto, vigilaba que ningún espía o algún asesino rondara por los alrededores, al mismo tiempo que su temor florecía de nuevo. No entendía por que había de salir a la luz, en las sombras estaba muy bien, desde que él pudiera recordar, siempre había vivido en la sombra y no había tenido necesidad de salir a la luz, vivía ocultándose y así se sentía cómodo, no sabía como vivir de otra manera. Temblaba ante la idea de salir a cara descubierta, a plena luz y que las personas lo vieran, tenía miedo de que lo volvieran a mirar con cara de horror o que salieran corriendo cuando lo miraran. El mundo le había echo mucho daño cuando tan solo tenía seis años y él no olvidaba… ecordaba con claridad los gritos, los golpes, el olor y el sabor a hierro de la sangre, el sudor corriendo por su cuerpo y el dolor lacerante por cada centímetro de su cuerpo. Sacudió la cabeza, intentando apartar esos recuerdos de su cabeza y centrar toda su atención en la familia Monkey.
Cabalgaron durante todo el día, pasando por campos de arroz y pequeñas aldeas de aspecto humilde y no muy grandes. Alrededor del atardecer, cuando el cielo estaba pintado con tonalidades naranjas y rojizas y las nubes presentaban un color alilado llegaron a la misma aldea donde Marco, Jozu y Haruta pararon a cenar. Nada más llegar al pueblo, la mujer de la posada salió a recibirlos.
- ¡Oh Dios mío! El señor Monkey con su familia – dijo la mujer con una exagerada reverencia - ¿Qué puedo ofrecerles mis señores?
Garp la miró con extrañeza, "Si que a salido rápido esta mujer" pensó asombrado, después miró alrededor, y luego otra vez a la mujer.
- ¿Sabéis de alguna posada donde poder descansar?
- ¡Oh por supuesto! – contestó la mujer con voz melosa – yo misma regento una.
Garp se sorprendió.
- Esta bien, llévanos a tu posada – dijo mirando con cautela a su alrededor.
- Como vos ordenéis mi señor – respondió la mujer inclinándose en una reverencia – será un verdadero honor acogeros en mi humilde posada…
Todos bajaron de sus monturas y siguieron a la mujer por las calles hasta su posada. Esta no quedaba muy lejos, era una casa grande, comparadas con el resto de las casas, sus paredes eran de color claro y el tejado era de pizarra oscura, contrastando con las paredes. Por el aspecto, se veía que era una de las posadas más ricas del pueblo, y quizá, la más confortable. Todos se dirigieron a ella, y al entrar, la mujer se volvió aún más servicial y aduladora. Otorgó diferentes habitaciones, juntándolos por parejas, a excepción de Garp, que pidió una habitación individual. De esta manera, Nami y Vivi quedaron juntas, Ace quedó con Mihawk, y Zoro con Luffy.
Las sirvientas de la casa se deshacían en atenciones con todos ellos, órdenes expresas de la dueña del hostal, Catalina. La cena fue abundante, con las mejores comidas que podían encontrar en el pueblo.
- Toda atención es poca para nuestros invitados – decía Catalina felizmente – si los señores desean algo más, solo tienen que pedirlo, sus deseos son los míos…
Durante la cena, Ace y Luffy se sentían incómodos con tantas atenciones, Garp estaba encantado, los dos guardaespaldas se mostraban impasibles y las dos doncellas miraban a un hombre que estaba apoyado en la pared más alejada del local, dicho hombre miraba seriamente al anciano Garp. Nami se levantó, se acercó al anciano y le susurró unas palabras al oído, este, cambió su alegría por un rostro serio y miró fijamente al hombre durante el resto de la cena.
Cuando acabaron, cada uno se disculpó, y se retiró a sus respectivas habitaciones. Nami y Vivi entraron en la del anciano y se arrodillaron.
- Señor – dijo Nami - ¿Qué quiere que hagamos con ese hombre?
- De momento nada Nami, no sabemos si solo es un aldeano o un espía.
- ¿Quiere que vigilemos los pasos de ese hombre? – preguntó Vivi
Garp reflexionó sobre esa idea.
- ¿Mis nietos están con sus respectivos guardaespaldas cierto?
- Si señor – respondieron las dos.
- Entonces si – respondió Garp – quiero que vigiléis a ese hombre.
- Como ordene – volvieron a decir al mismo tiempo con una ligera inclinación.
De repente picaron a la puerta de papel de la habitación, Nami y Vivi se pusieron tensas, y Garp frunció el entrecejo.
- Escondeos – dijo Garp – Rápido
Las dos jóvenes obedecieron sin pensarlo, se fueron al armario con puerta corredera de la habitación y segundos después se escuchó la melosa voz de Catalina desde el otro lado de la puerta de la habitación.
- Mi señor… hay alguien que solicita veros
El anciano frunció el entrecejo y dijo
- Esta bien, haced que pase.
EL shoji de papel se abrió y entró el hombre que durante toda la cena había estado mirándolo. Garp abrió los ojos sorprendido pero después adoptó una actitud impasible. Se fijó más en ese hombre que ahora se había arrodillado frente a él. Era un hombre de mediana edad, cabello corto, casi al cero y de color castaño oscuro, con patillas, sus ojos grises eran pequeños y fríos como el hielo. Sus facciones eran afiladas y duras, como si no pudieran moverse para mostrar alguna sonrisa o una mueca de enfado, sus labios eran gruesos y siempre estaban fruncidos. Vestía con un quimono sencillo de color rojo. Cuando abrió la boca para hablar, salió una voz grave y afilada como un cuchillo.
- Señor. No he podido evitar el venir a hablar con usted – Garp se tensó al oírle – verá… quisiera hacerle una petición.
"¿Una petición?" se preguntó Garp extrañado "¿Qué debe de ser?"
- Bien, habla, ¿Qué es lo que deseas?
- Quisiera unirme a su cuerpo de soldados
Garp se sorprendió, no entendía porque un desconocido le hacía esa petición. Frunció ligeramente el entrecejo y preguntó.
- ¿Se puede saber quien me lo pide?
- Sakazuki – respondió el hombre
- ¡¿Sakazuki? – repitió Garp asombrado y sorprendido - ¿El famoso samurai? ¿El que logró derrotar uno de los cuerpos de soldados del Shogun Roger? ¿El que estaba del lado de Sengoku?
- Así es – respondió Sakazuki con cierto orgullo.
Garp se paró a reflexionar, Sakazuki era conocido por su crueldad y sus planes de ataque y defensa implacables. "Si lo tuviera al frente de mis soldados… podría ganar un buen comandante… reforzaría el poder de mis soldados y si en alguna ocasión alguien intentara atacar mi castillo, él podría expulsar a los enemigos con facilidad… es un genio en la lucha, lo demostró en la batalla de Segikahara… y… con la inteligencia de Kuzan, la rapidez de Borsalino y ahora la brutalidad implacable de Sakazuki… podría formar el cuerpo de soldados perfecto… y estarían bajo mis ordenes y luego también bajo las de Barbablanca… para evitar que cualquier familia se interponga en nuestra promesa… "
- ¿Por qué has decidido hacerme esa proposición a mí? – preguntó con curiosidad rascándose la barbilla.
- Por que usted fue el brazo derecho del Daimyo Sengoku señor, además de que lo admiro fervientemente.
- Sabes que ahora soy fiel al Shogun ¿verdad? – preguntó Garp con cautela
- Si señor – contestó Sakazuki – y si hiciera falta, juraría lealtad al difunto Shogun Roger si con ello pudiera estar bajo sus órdenes, señor Garp.
El viejo se rascó la barbilla otra vez "Si… me será de utilidad… y esta dispuesto a jurarle lealtad al difunto Shogun… y por lo visto a mí también" pensó
- Esta bien – dijo Garp levantándose. Tomó su katana y la desenvainó, luego colocó la punta de la espada en el hombro de Sakazuki – júrame lealtad, honorable Sakazuki.
Este bajó ligeramente la cabeza y dijo solemnemente.
- Juro por mi honor de samurai que serviré fielmente todas sus ordenes, gran Daimyo Garp. Mi vida estará en sus manos, y protegeré a su familia con todas mis fuerzas. Así, como también presto fidelidad al difunto Shogun Roger y prometo luchar por sus ideales.
Garp se quedó satisfecho con las palabras de Sakazuki y contestó.
- Yo, Monkey D Garp, te aceptó en mi familia como comandante de varios de mis hombres, cuando volvamos al castillo, te entregaré tus hombres.
Sakazuki abrió los ojos sorprendido, bajó más la cabeza y dijo humildemente.
- ¿Señor? No creo que merezca tantos privilegios…
- No seas modesto, todo el mundo conoce tus hazañas – contestó Garp guardando su katana y llenando un par de copitas de sake – bebamos para sellar nuestro pacto…
El nuevo comandante cogió su tacita y brindó con su nuevo señor. Vació de un trago su contenido, como era costumbre y luego sonrió imperceptiblemente. Dentro del armario, Nami y Vivi se miraron en la oscuridad y tantearon en la negrura hasta encontrar sus manos, cuando las hubieron encontrado, se cogieron de la mano y se apretaron. Con eso se transmitían sus inquietudes y miedos, no sabían como podría afectar a la familia un nuevo comandante, tendrían que estudiarlo y decidir si era adecuado para la familia o no, y si no lo era… avisar inmediatamente tanto a su señor Garp, como a su otro señor.
En la habitación de al lado, Luffy descansaba sobre un futón mullidito y confortable. A su lado, Zoro estaba tumbado boca arriba mirando el techo de madera de la habitación, en su mente se repetía una y otra vez que le hubiera gustado compartir habitación con su maestro, pero eso era interponer a Mihawk a su señor y eso no debía ser. "Soy un mal alumno y un mal guardaespaldas" pensó. Se incorporó y miró a su señorito, el moreno tenía los ojos cerrados y una mano al lado de la cara. Le pareció algo realmente tierno, Luffy tenía un año menos que Zoro, era realmente un patoso pero rebosaba felicidad y alegría por todos los rincones de su cuerpo. Él debía de ser su primera prioridad, si, o si. Alzó una mano y acarició la mejilla de su señor, le pareció tan frágil… tan indefenso…"Tu tienes que ser lo más importante para mí" pensó Zoro sonriendo "Sin embargo no lo eres, perdóname…"
Luffy abrió sus ojos negros, encontrándose con los ojos de Zoro, quien se sobresaltó al ver que Luffy estaba despierto y retiró la mano de la cara de su señor. El moreno se incorporó sin apartar la mirada de los ojos oscuros del peliverde, pero cogió de nuevo la mano de Zoro y volvió a ponerla en su mejilla, apretándola suavemente. Zoro se sonrojó pero la oscuridad de la noche lo ocultó, entonces Luffy empezó a hablar.
- Tu mano es cálida y grande – después, Luffy se abrazo a Zoro suavemente – y tu cuerpo también.
Zoro se quedó sin respiración, no estaba acostumbrado a unos abrazos tan tiernos y menos de otro hombre.
- ¿Sabes? – continuó Luffy – contigo me siento protegido y seguro… se que si me pasara algo estarás ahí para protegerme… y eso me gusta… por eso no quiero que te separes de mí jamás.
El peliverde tragó saliva, y cuando recuperó la voz contestó.
- Si es lo que usted desea estaré a su lado toda su vida señorito.
Luffy hinchó los carrillos y dijo con voz enfadada
- No me llames señorito, llámame Luffy
- Pero señorito… - replicó Zoro
- No no y no – cortó Luffy tapándose los oídos
- Luffy… - dijo Zoro
El moreno se destapo los oídos y sonrió.
- Quiero que seamos iguales, y quiero que siempre estés conmigo – dijo Luffy sonriendo anchamente – tu y yo. Los dos solos, por que quiero estar a tu lado.
- Pero seño…Luffy, piensa… algún día encontrarás a alguien a quien quieras y entonces, aunque yo siga protegiéndote, tu tendrás tu vida.
- Pero es que yo solo quiero estar contigo – replicó Luffy – y con Ace, no necesito a nadie más
Se hizo el silencio entre los dos, Zoro se quedó pensativo, él mismo sentía lo mismo respecto a su maestro, que solo con él, ya era feliz.
- Creo que te quiero – dijo Luffy mirando fijamente a Zoro
Este se sonrojó y bajó la cabeza. La imagen de Mihawk le vino a la cabeza como un rayo y lo dejó de piedra, los ojos dorados mirándolo fijamente… su cabello moreno ondulando al viento, su quimono mostrando su pecho… su cuerpo firme moviéndose al pelear… y su voz, hablándole de cualquier cosa…
Luffy lo sacó de su trance, apoyó una mano en el hombro de Zoro y acercó su rostro al de Zoro, este, estaba inmóvil, no sabía como reaccionar a lo que quería su señorito, por una parte sentía que debía hacerlo, que debía obedecer los deseos de Luffy, pero por otra… tenía los pensamientos centrados en Mihawk. Los labios de Luffy se entreabrieron para atrapar los de Zoro en un beso, sus alientos se entremezclaban y entonces… el peliverde puso una mano el hombro de Luffy y lo apartó suavemente.
- Luffy, esto no es correcto
- ¿Por que no? – preguntó confuso
- Por que eres mi señor
Luffy frunció ligeramente el entrecejo y luego dijo.
- Otro… - ante la mirada confusa de Zoro continuó hablando – tu por que eres mi guardaespaldas, y Ace por que dice que es mi hermano. ¿Por qué no me dejáis demostraros que os quiero?
Zoro abrió los ojos sorprendido y luego se echó a reír.
- Luffy… nosotros también te queremos, pero… no te amamos, como tampoco tú nos amas.
- ¿Eh? – preguntó Luffy extrañado.
- Mira señori…Luffy. Cuando ames a una persona lo entenderás – ante la mirada confusa de Luffy continuó – cuando encuentras a la persona que ames de verdad lo sabrás. Solamente querrás estar con ella, querrás que te mire, te sonría, te hable, querrás besarla, tocarla, e incluso entregarle lo más preciado para ti… por que esa persona será lo primero que tengas en mente y nada ni nadie estará por encima de esa persona…
De repente se calló, y supo a la perfección que acababa de describir lo que él sentía sin ni siquiera darse cuenta. Se ruborizó visiblemente y se llevó una mano a la boca mientras el corazón le latía con fuerza "Entonces esto… esto significa… que estoy enamorado de Mihawk… "pensó.
- Ah… - dijo Luffy – pues entonces tendré que seguir esperando… gracias Zoro
El peliverde no contestó, solamente se llevó una mano al pecho y palpó su corazón, sentía sus latidos apresurados mientras la imagen de Mihawk ocupaba toda su mente.
Sakazuki salió de la habitación del anciano y Catalina lo miró, este le devolvió la mirada, se inclinó y se fue hacía su habitación. Entonces la mujer aprovechó, pico en el shoji de papel y abrió la puerta sin esperar respuesta, Garp estaba de pie y al parecer se dirigía al armario.
- Señor Garp… – dijo con voz sensual
Comenzó a caminar mientras se desabrochaba el obi lentamente y lo dejó caer hasta el suelo, luego se abrió lentamente el quimono, dejando ver su delgado cuerpo. El anciano dio un paso atrás y preguntó.
- ¿Qué quieres?
- He pensado que… quizá podría complacerle…
- No – dijo Garp – no me apetece…seguramente sería una experiencia extraordinaria pero… estoy demasiado cansado…
Catalina paró en mitad de la habitación. En su rostro feo y deforme, había una mirada de odio extremo, la habían rechazado, algo que odiaba profundamente. Se tapó y se inclinó
- Como usted prefiera… - dijo con voz fría.
Recogió el obi y salió de la habitación con su orgullo herido y con una oportunidad perdida. "No se cuando volveré a tener una oportunidad tan magnifica como la de ahora…" pensó enfadada.
Creo k en varias cosas vais amatarme muajajajajajajaja XD XD XD si... saque al gilipo*** de Sakazuki, y si... Catalina sale de nuevo y si... ice u mini ZoLu y un AceLu por ah de refilon XD lo siento no pude evitarlo XD pero Lu tiene k aprender... a distinguir entre cariño y amor para cuando aparezca cierta personita k aun le keda para salir XD
A todo eso... os quiero y gracias por leer^^
