Shogun, Capitulo 6

A la mañana siguiente salieron temprano de la posada de Catalina, por posibles insinuaciones por parte de esta al anciano Garp. Sakazuki se unió a ellos, y cuando los demás lo vieron, se quedaron pasmados. Mihawk lo reconoció enseguida, y cabalgaba a su lado, hablando sobre estrategias de lucha, de defensa y sobre el Bushido. Zoro iba detrás de ellos dos, junto a Ace y Luffy, en su expresión ligeramente sonrojada se atisbaba cierto resentimiento y odio hacía Sakazuki por monopolizar a Mihawk. La noche anterior el peliverde había descubierto que era lo que sentía por su maestro y ahora le daban tanta vergüenza sus propios sentimientos que no se atrevía a hablar con su maestro.

Por detrás de todos ellos Nami y Vivi cabalgaban juntas en un mismo caballo, el otro se lo habían dejado a Sakazuki, ya que este no tenía. Vivi iba abrazada a Nami y con la cabeza apoyada en su espalda, y esta, con un sonrojo en su rostro y con su corazón acelerado. Habían estado presentes en todo momento cuando Sakazuki había estado hablando con el anciano, y cuando Catalina se le había insinuado. Una vez se fueron a su habitación, Nami abrió la ventana, sacó un pañuelo rojo y lo hizo ondear en el aire. Segundos después, sigiloso como una sombra, el hombre de la capucha saltó a la cornisa de la ventana y dijo.

Flashback

- ¿Ha sucedido algo?

- Señor… - empezó Nami – se acaba de unir el samurai Sakazuki a la familia… no sabemos si eso puede ser algo bueno o malo para nosotros.

El de la capucha se quedó reflexionando por unos instantes, conocía de oídas el nombre de Sakazuki y sabía que era un luchador con ideas fijas, si tenía un objetivo, acabaría con él tarde o temprano. Ahora se rumoreaba que iba por libre sin señor al cual obedecer.

- ¿Qué debemos hacer mi señor? – preguntó Vivi casi en un susurro.

- Vigiladlo – respondió el de la capucha

- Si, señor – respondieron las dos al mismo tiempo.

- ¿Alguna novedad más?

- No sabemos si esto carece de importancia o no… pero… - empezó Vivi – la posadera, Catalina, se ha insinuado al señor Garp

El individuo sonrió pícaramente

- ¿Y que ha pasado? – preguntó

- Este la ha rechazado – contestó Nami

Se escuchó una risa contenida dentro de la capucha.

- Bueno – dijo cuando se le hubo pasado la risa – vigilad a Sakazuki. Ahora he de irme.

- Si señor – dijeron las jóvenes.

Se escuchó el rumor del aire y la figura de la capa se marchó tal y como había venido, silencioso y sin perturbar la paz de la noche. Nami se giró hacía Vivi y le dijo

- Duerme tú ahora, yo me quedaré de guardia.

- ¿Estas segura? – preguntó Vivi con preocupación.

Nami le sonrió, se acercó a ella, acarició la suave mejilla de Vivi y luego la beso en los labios.

- Si, lo estoy.

Vivi se sonrojó y le devolvió el beso a Nami, quien lo aceptó gustosamente, entreabriendo sus labios para explorar la boca de la joven peliazul.

Fin flashback

Ahora, las dos cabalgaban sin apartar la mirada de la espalda de Sakazuki. Les llevó medio día llegar al castillo de Barbablanca, y cuando estuvieron cerca de las puertas principales, estas se abrieron permitiéndoles el paso. Entraron en el castillo y fueron a pasar a la parte delantera del magnífico jardín, allí, el mediano de los hijos de Barbablanca se encontraba presente junto a su guardaespaldas y unos cuantos criados y cuando la familia Monkey bajó de sus monturas, unos cuantos de los sirvientes cogieron las riendas de los caballos y se los llevaron, entre ellos estaba Haruta, este miró a Sakazuki con curiosidad, este le devolvió una fría mirada que hizo encoger al joven quien le mostró una tímida sonrisa asustado.

- Sed bienvenidos a nuestro castillo – dijo el mediano de los Barbablanca haciendo una reverencia – soy Sacchi, no se si se acordarán de mi.

- Si por supuesto – contestó Garp

Sacchi era un jovencito de veinte años que irradiaba alegría aunque intentara mostrarse serio. Sus vivos ojos negros nunca conseguían mostrar seriedad aunque se esforzara en ello, en su barbilla se había dejado crecer una pequeña perilla oscura, su pelo rubio estaba cuidadosamente colocado en forma de tupe, y al lado de su ojo izquierdo, se veía una cicatriz redondeada, echa durante un entrenamiento con su guardaespaldas, Vista.

- Por favor, acompañadme – dijo Sacchi sonriendo cálidamente aún sin proponérselo – mi padre os espera.

Garp, Ace, Luffy, Mihawk y Zoro siguieron a Sacchi y a Vista hasta el interior del castillo. Haruta se acercó a Nami y Vivi y se puso a hablar con ellas, Sakazuki también se quedó, aunque fuera de brazos cruzados y una mirada seria que pasaba del castillo al joven Haruta. El pobre evitaba mirarlo a los ojos por miedo a su penetrante e inexpresiva mirada.

Por los pasillos del castillo, Ace temblaba ligeramente, se sentía feliz por haber vuelto al castillo donde vivía Marco, el lugar donde lo vio por primera vez, pero a la misma vez una tristeza y una ligera decepción lo envolvían, tristeza por la oficialización del matrimonio que tanto odiaba, y decepción por que no hubiera sido Marco quien los hubiera ido a recibir. Cuando llegaron a la puerta de la habitación donde se encontraba Barbablanca, Sacchi se giró hacía Ace y le dijo.

- Si eres tan amable de acompañarme…

Ace miró a su abuelo, este asintió ligeramente con la cabeza.

- Será un honor

Sacchi sonrió y luego empezó a andar por el pasillo, Ace lo siguió y Mihawk siguió al moreno, pero antes de alejarse, le echó una rápida mirada a su aprendiz, este lo miraba fijamente y al cruzar sus miradas, Zoro la desvió nerviosamente. Sacchi llevó a Ace a una habitación cerca de donde acababan de dejar a los demás, una vez dentro, Sacchi se dirigió a una silla y cogió una especie de bulto de tela aparentemente suave y se lo tendió.

- Toma, tienes que ponerte esto, como sabrás.

Ace cogió la tela y la examinó, era un quimono para la ceremonia oficial del compromiso. Consistía en un quimono interior de color blanco, otro quimono azul claro encima, un hakama de siete pliegos que representaban las siete virtudes de los guerreros tradicionales de color marrón verdoso y un sobrequimono abierto que le llegaba a la altura de las rodillas y de color azul oscuro, justo donde empezaba el hakama, llevaba una especie de pompon blanco, habían dos tabis y unas sandalias de madera. El moreno se quedó mirando el traje con una expresión de horror, eso era el principio de su sentencia.

- Te dejo intimidad para que te cambies – dijo Sacchi.

Luego se inclinó, Ace correspondió con una inclinación y luego vio como Sacchi y Vista salían de la habitación. La mirada del moreno se posó en Mihawk, este se inclinó levemente y salió de la habitación, dejando a Ace totalmente solo. Este miró el quimono y ardió en deseos de lanzarlo lo más lejos de él, ¿Por qué no podía ser libre de escoger con quien pasar el resto de su vida? ¿Por qué no podía ser como su hermano pequeño? ¿Por qué no podía pedirles a los mayores un compromiso con Marco? Por varias razones… un compromiso entre hombres no se había visto, por que los adultos montarían en cólera y por que Marco no correspondía sus sentimientos. Se sintió desgraciado, y se preguntó que había echo él para merecer ese castigo, enamorarse de un hombre el cual era imposible que le correspondiera y encima prometerse con una joven a la cual no conocía. Quiso huir y aspirar la libertad, desde bien pequeño le habían asignado a Dadan para que esta lo instruyera en los estudios y los protocolos e hiciera de él un buen sucesor de la familia Monkey. Pero muchísimas veces, Ace, se había puesto en la ventana de su habitación, mirando al pueblo que había justo a sus pies, deseando escapar y vivir como un campesino, o sencillamente, no haber nacido en una familia de alta cuna.

Unos toques en la puerta lo devolvieron a la realidad.

- ¿Si? – dijo con voz inexpresiva.

La puerta se abrió y entró Marco cerrando el shoji tras él, el corazón de Ace empezó a latir anormalmente, ese día, Marco vestía un quimono de color negro con un par de fénix plateados, especialmente arreglado para la ceremonia. Levantó sus ojos negros y los cruzó con los de Ace.

- Como tardabas tanto en venir pensé que tendrías problemas para ponerte el quimono, por lo que veo así es – dijo Marco.

- S-si – respondió Ace

La verdad era que había estado perdiendo el tiempo con sus divagaciones, pero no iba a decirlo en voz alta.

- Te ayudaré – dijo Marco acercándose a él.

Ace se quedó paralizado con el quimono en las manos, Marco llegó hasta él y le cogió el quimono para la ceremonia, lo dejó en la silla cuidadosamente y le dijo a Ace

- Desnúdate

El moreno se sonrojó visiblemente y no hizo nada, tragó saliva, pues se le secó la garganta de golpe y se echó a temblar. Marco alzó una ceja y se acercó a él.

- ¿No sabes como desnudarte? – preguntó intentando contener la risa.

- S-si claro que se… - contestó Ace que tuvo tentaciones de retroceder.

"Esta muy nervioso" pensó Marco mirando las manos temblorosas de Ace. Se acercó todavía más a Ace y le dijo

- Estira los brazos

- Se quitarme la ropa – contestó Ace casi en un susurro

- Pues venga, mientras te prepararé el quimono de la ceremonia.

Marco se volvió y empezó a desdoblar el quimono y a separarlo por partes, mientras, Ace se llevó las manos a los pequeños nudos de su ropa y empezó a deshacerlos mientras no quitaba ojo de Marco. Su quimono empezó a perder consistencia y a quedarle holgado mientras su corazón se aceleraba, se sentía como si fuera a mostrarle todo su ser y su persona a Marco y eso lo ponía extremadamente nervioso. La suave seda le resbaló por la piel de su cuerpo como una suave caricia y quedó expuesto totalmente. En esos momentos, el rubio se giró para decir algo cuando vio ante si a Ace solamente con la ropa interior, el crío lo miraba con un sonrojo en su rostro e inmediatamente Marco se sonrojó de la misma manera. Sus ojos negros se pasearon por el cuerpo de Ace sin disimulo alguno, empezando por el fino cuello y bajando por las clavículas, los hombros, pequeños pero fuertes, sus brazos, no tan musculosos como los suyos, las finas muñecas y las pequeñas manos, su torso, el pecho con sus endurecidos pezones a causa del frío, su cintura, llegando a sus caderas, marcadas y de aspecto delgado, y unas piernas firmes y bien torneadas. Sin poder evitarlo, dirigió su mirada a la entrepierna del joven, pensando en como debería ser el moreno totalmente desnudo, y sintió ganas de acabar de desnudarlo, de acariciar esa piel tan suave que tenía Ace, notar los músculos de su cuerpo de saber si era cálido, descubrir cual era el aroma y el sabor de Ace. Se le cortó la respiración, sus latidos se aceleraron y por unos instantes Ace le pareció la persona más hermosa que había encima de la tierra y lo deseó.

- Tengo frío – dijo Ace

Marco sacudió la cabeza para apartar esos pensamientos absurdos de la cabeza, Ace era el prometido de su hermana y él… él debía de asegurarse de que se llevaba todo bien, que la boda se celebraba y luego… ver como este hacía feliz a su hermana Bay. Y sin saber el motivo, sintió como su pecho se encogía ligeramente. Sin decir una palabra, cogió el quimono interior blanco y se acercó a Ace, este estiró los brazos y Marco le paso una manga por uno de los brazos, el rubio se echó hacia delante para comprobar que el quimono quedaba bien por la parte de atrás y entonces fue cuando descubrió el olor de Ace. Se quedó quieto por unos instantes y luego siguió con su tarea de pasarle la otra manga, dejando el quimono puesto sobre Ace pero sin cerrarlo. El moreno bajó los brazos y se quedó mirando a Marco con expresión tristona, y Marco se agachó para abrocharle el quimono. El mayor temblaba, estaba acostumbrado a ver a su hermano menor desnudo, a su padre, a los guardaespaldas e incluso él mismo se había visto miles de veces, pero ahora, frente a Ace, no sabía que era lo que le estaba pasando, intentó centrarse en hacer un nudo, pero estaba tan nervioso que no le era posible. Soltó un bufido y dejó caer las finas tiras del quimono, cuando quiso volver a cogerlas, sus manos toparon con las manos de Ace, que también intentaban coger las tiras. Se miraron sorprendidos ante el contacto de sus manos pero Marco apartó suavemente las manos de Ace para abrocharle el quimono. Una vez conseguido, hizo lo mismo con el quimono azul, su cuerpo y su mente le pedían tocar aquel pequeño cuerpo que había frente a él, pero haciendo caso omiso a lo que sentía, se obligó a vestir a Ace de la mejor manera posible, "Ya he tenido suficiente con tocarle las manos" intentaba convencerse, sin embargo, el mismo sabía que le era insuficiente, le tendió el hakama a Ace y este se lo puso, después, Marco se lo abrochó y le puso el pompon. Mientras lo hacia notaba como el pechó de Ace se hinchaba y deshinchaba a causa de su respiración, alzó la cabeza y se encontró los ojos negros de este que lo estaban mirando, le parecieron dos perlas negras llenas de ingenuidad y de miedo. Bajó su mirada hasta los labios entreabiertos del joven y tuvo el deseo de besarlo, pero siguió colocando bien el pompon. Finalmente cogió el sobre quimono y se lo puso.

- A-aho… - Marco carraspeó – Ahora los tabis y las sandalias te las pones tu solo.

- Si – dijo Ace.

Ace se agachó para ponerse los tabis y las sandalias, y Marco se lo quedó mirando, su corazón aún seguía latiendo con fuerza y cuando Ace estuvo listo lo miró detalladamente.

- Estas muy guapo – dijo sin pensar. Acto seguido se arrepintió de haberlo dicho.

- G-gracias – dijo Ace sonrojado a más o poder.

- Venga, vayamos con los demás, nos estamos retrasando.

Ace asintió con la cabeza y se dispuso a seguir a Marco, aún temblaba por el echo de que Marco lo hubiera visto desnudo y que encima lo hubiera vestido, durante todo el rato había estado deseando que las manos de Marco rozaran alguna parte de su cuerpo, pero se contentaba con el echo de haberle tocado las manos.

Los dos llegaron, junto con Mihawk, a la sala donde estaban todos, allí, los dos cabezas de familia los esperaban impacientes, pero cuando los vieron aparecer, sus caras cambiaron completamente. Hicieron una reverencia y Marco y Mihawk fueron a ocupar sus respectivos sitios. Ace se quedó de pie sin saber que hacer.

- Ace siéntate aquí – dijo Garp sonriendo y señalando un cojín justo a su lado.

El moreno asintió y fue a sentarse junto a su abuelo. Detrás de este se encontraban su hermano, Zoro y Mihawk, Luffy le sonrió para infundirle valor pero este no pudo devolverle la sonrisa. Barbablanca hizo un gesto y un sirviente abrió el shoji del fondo de la habitación, por él entró Bay, vestida con un quimono azul pálido con motivos de flores y de mangas largas hasta los pies, llevaba un obi azul oscuro con ondulaciones plateadas. Su cabello estaba suelto pero llevaba una pinza en forma de rosa azul oscuro con unos pocos diamantes colgando de ella. Todos la miraron asombrados, estaba realmente hermosa, Bay se acercó al lado de su padre, se arrodilló en un cojín blanco y luego se inclinó en dirección a Ace.

- Es un placer volverlo a ver señorito Ace – dijo con su voz musical.

- E-el p-placer es mío señorita Bay – tartamudeó Ace inclinándose a su vez – estas realmente bella.

Bay sonrió con una sonrisa realmente encantadora. Entonces Barbablanca empezó a hablar.

- Mi querido Garp… por fin llegó el día.

- Si – respondió Garp orgulloso – por fin nuestras familias se van a prometer oficialmente. Llevaremos a cabo lo que prometimos hace diez años atrás.

Newgate asintió y con al gesto de su mano, unos criados trajeron unas pequeñas bandejas doradas con los objetos de parte de la familia Barbablanca que iban a ser para la pareja. Garp hizo lo mismo y Mihawk y Zoro salieron en busca de los de la familia Monkey. Cuando volvieron, los pusieron junto a los de la otra familia. Ace miraba los objetos, con tristeza y desesperación, habían tres arbolitos, una corona, dos pequeños tambores, y una pequeña cesta, todo echo de papel, que asegurarían buenos augurios y felicidad para el matrimonio. Esos objetos se utilizarían el día del enlace. Ace miró a Bay, esta la miraba con expresión tristona, y sintió que estaba pensando lo mismo que él. Entonces su mirada se desvió justo detrás de Bay, donde estaba Marco, este alternaba la mirada entre la espalda de su hermana y los ojos de Ace, con expresión dolida, el moreno supuso que era por que su hermana pequeña se prometía oficialmente.

- Si no te importa – dijo Barbablanca – empezaré los honores.

El anciano Monkey asintió con la cabeza y entonces Newgate se arrodilló y se inclinó frente a Ace y a Garp tocando con la frente al suelo y dijo con voz solemne.

- Yo, Edward Newgate Barbablanca, prometo seros fiel a ti y a toda tu familia de ahora en adelante. Contáis con nuestro apoyo y nuestra protección y será un orgullo unir mi familia con la tuya. Lo juro por mi honor, por mi familia y por mi título de Daimyo

Luego recuperó su postura normal. Entonces Garp repitió los mismos movimientos de Edward y dijo.

- Yo, Mokey D Garp, prometo seros fiel a ti y a toda tu familia hasta el fin de mis días. Juro protegeros y apoyaros en todo momento y es un verdadero placer el unir mi humilde familia con la tuya. Hago este juramento por mi honor, por mi familia y por mi título de Daimyio.

Inmediatamente, un criado trajo una bandejita con cuatro tacitas de sake, puso una delante de Barbablanca, otra delante de Bay, otra delante de Garp y otra frente a Ace. Después, vertió sake en ellas y se retiró. Bay carraspeó suavemente y mirando fijamente a Ace dijo.

- Estoy muy feliz por que dentro de poco seré su esposa, espero poder satisfacerle en todo lo que usted quiera y juro que daré lo mejor de mí para que se sienta dichoso de ser mi marido.

Ace se quedó en blanco, no se esperaba que su prometida le dijera esas palabras, y él no sabía que decir. Abrió la boca e intentó improvisar.

- Yo te juro que intentaré por todos los medios hacerte feliz y colmarte de alegrías y dicha. Y también juro que te protegeré y te apoyaré en todo momento, será una bendición el poder caminar a tu lado en esta vida.

Los mayores sonrieron, cogieron sus tacitas de sake y brindaron, sellando formalmente su juramento. Bay cogió su tacita y esperó, Ace hizo lo mismo y entonces Bay le tendió la suya a Ace y este hizo lo mismo con la suya, cada uno cogio la del otro y bebieron al mismo tiempo, sellando así sus juramentos y cortando cualquier posibilidad de anular la boda. Detrás de Bay, Marco miraba la escena con seriedad, le alegraba saber que dentro de poco Ace estaría relacionado con él, pero por alguna razón, no quería tener ese lazo familiar con él. Los momentos y sensaciones vividas en la habitación donde había vestido a Ace le venían una y otra vez a la mente, y aunque intentaba apartarlos no podía, ahora, al ver que Ace ya estaba prometido oficialmente, sentía un dolor en el pecho que no pudo identificar, mezclado con unas sensaciones y unos sentimientos desconocidos para él.

- Traed los mensajes – dijo Barbablanca.

Unos sirvientes trajeron dos jaulas con palomas blancas dentro, dos de ellas llevaban unos mensajes para el palacio real donde vivía el emperador, las demás actuaban como camuflaje.

- Ace, Bay – dijo Barbablanca – haced los honores.

Los dos se levantaron y fueron a la ventana, los sirvientes les acercaron las jaulas y cada uno de ellos cogio una, luego se miraron y abrieron la puerta al mismo tiempo. Las palomas salieron al vuelo incluso las dos del mensaje y volaron por el cielo hasta que se hicieron pequeños puntos en el aire.

Marco apretó los puños, ya no había vuelta atrás, y el dolor en su pecho se hizo más profundo, Sacchi se mostraba indiferente y taciturno, Luffy intentó aguantar las lágrimas, sentía que había perdido a su hermano para siempre, y Zoro y Mihawk se miraron, Zoro con tristeza y Mihawk sin demostrar emoción alguna, aunque en el fondo de su corazón lamentaba la situación de su señorito. Los únicos felices allí, eran Barbablanca y Garp.

- ¿Qué día has elegido para la boda? – preguntó Garp

- El 27 de Abril

Al oír esas palabras, Ace y Bay sintieron como si les clavaran un puñal en el corazón.

Abajo, en la entrada del castillo, Nami, Vivi, Haruta y Sakazuki, vieron como un grupo de palomas blancas se elevaba en el cielo azul . Las dos jóvenes se miraron angustiadas, Haruta miro las palomas con curiosidad y Sakazuki impasiblemente, entre los árboles, una figura encapuchada se estremeció. Un pensamiento general, pensado con diferentes sentimientos, cruzó por las mentes de todos los que se encontraban en el castillo "Ahora empieza todo"

Putadon putadon! Ahora empieza lo jodido! TT_TT aclaraciones! XD Para los k kerian saber el señor de las dos doncellas... es el encapuchado XD y si... Nami y Vivi pese a ser tan jovenes estan juntas XD k mas... los utensilios k estan en la ceremonia asi como el procedimiento son reales, al menos los utensilios (e ahi lo que dije de estudiarme el periodo Edo XD) XD lo de brindar... esk brindan por casi todo XD y aver... no se vosotros pero me parecio k la escena MarAce en la habitacion me kedo bastante erotica XD no se vosotros k pensais. estareis pensando. (o noXD) ... Pk el 27 de Abril? Pues pk es el cumple de mi ermana ale XD y creo k eso es todo...

Gracias por leer! Os quiero!