La chica dejo salir un bufido de fastidio, mientras bajaba las escaleras, e intentaba tranquilizarse un poco.
Volvió a intentar relajarse respirar, fallando miserablemente, dado que se sentía a un mas enojada, en verdad en ocasiones era difícil, amar q ese tonto.
Paro unos pasos justo detrás de el, intentando no llamar su atención.
· - - ¿Crees que me recuerden? – cuestiono una voz gruesa y masculina, que ocasiono que se sonrojara un poco.
En verdad amaba ese tono de voz, pero no era momento para pensar esas cosas, la joven mujer se sento al lado de su novio y le froto tiernamente su hombro.
· - - Por supuesto – respondió sintiendo un nudo en su garganta.
Al menos ella esperaba que sus amigos la recordaran, habían pasado ya algunos años desde la ultima vez que se vieran.
Tantos ya, medito mientras abrazaba a su pareja, tantas lunas desde que fuera la ultima vez que abrazara a Willow, que observara la tierna sonrisa de Gus, que Eda y los demás se despidieran entre abrazos y promesas de volverse a ver, pero sobre todo desde que pudo besar a Amity por ultima vez.
Amity, un nombre que a un le generaba mariposas en su estomago, quizás ya no tantas como antaño, pero siempre tendría un lugar en su corazón.
· - - La extrañas ¿verdad? – cuestión su novio mirándola a los ojos.
· - - En ocasiones – respondió Luz con una tímida sonrisa – tanto como tu extrañas a Willow ¿no? – ahora fue el turno de Hunter de sonrojarse ante la pregunta de su novia.
Por unos segundos el silencio fue lo único que los rodeo, hasta que una tímida risa de parte de la chica, a ligerara el ambiente.
· - - Deberíamos regresar – dijo mirando el lago, le encantaba vivir en esa ciudad, a un que tuvieran que dejar a mama y a Vee solas debido a su mudanza, pero si ambos querían empezar a vivir juntos lo mejor era poner algo de distancia, a un que una hora en automóvil, no se podía decir una gran distancia o si.
· - - Creo que si – respondió su novio poniéndose de pie de un salto, antes de ayudar a su novia a pararse.
Quizás en algún momento se vieron como enemigos, amigos o hermanos.
Pero esos sentimientos eran cosa del pasado, huellas tatuadas en su memoria, pero que servían de cimientos para el amor que ahora sentían el uno por el otro.
Un amor que dentro de algunas cuantas semanas, le daría un susto de muerte a cierta parejita, que no se tomaba las debidas precauciones durante sus encuentros en la intimidad.
