Nota: bueno, sé que no tiene mucho sentido respecto al capítulo anterior, pero pronto todo estará más claro que el agua... saludos a mis lectores! Espero que les guste la continuación.

Disclaimer: Los personajes de Alicia en el País de las Maravillas no me pertenecen. Este fic sólo tiene el propósito de entretener, no pretende fines de lucro ni hay violación intencionada del copyright


Una triste llegada

Alicia salía del barco, con todo y maletas en manos. Con su pelo suelto, siendo ligeramente movido por la brisa marina. Traía la misma ropa que tenía al irse.

Con una sonrisa caminaba por el puerto, en camino a un carruaje que la esperaba afuera.

La joven se veía fresca, como siempre, tan hermosa como siempre, y con las mismas ojeras de siempre. El cielo se veía nublado, no precia un buen día, pero la cara de Alicia decía otra cosa.

Unos hombres venían tras ella con unas 3 valijas cada uno, ellos la estaban ayudando a llevar su pesado equipaje.

Cuando estuvieron frente al carruaje los hombres subieron todo lo que traían en manos, y educadamente dijeron..

-viaje bueno señorita-

Esas palabras aturdieron a Alicia por un segundo.

-muchas gracias- logro decir mientras ambos se retiraban.

Alicia entro mientras otro hombre serraba la puerta.

El carruaje partió hacia su casa. Alicia estaba asustada, no sabía que le diría su madre, ni tampoco sus demás conocidos, ¿pero desde cuando le importaba lo que opinaran los demás de ella?, no había nada que temer sobre ese asunto, lo que en verdad causaban esta sugestión era cierta promesa, en la cual no había dejado de pensar desde hace mucho.

Tenía miedo. No quería pensar que ya había pasado demasiado tiempo.

Tenía miedo de esas pesadillas, el país de las maravillas ya no era como lo recordaba, o al menos en sus sueños. Sentía culpa, no quería pensar que por ella ellos estaban así.

Desde que ella se fue, empezó a soñar con un país triste, y cada vez que cerraba los ojos, ahí estaba de nuevo, sus sueños eran pesadillas, incluso más recurrentes que antes.

Hace algunas noches, había tenido un sueño muy extraño, era un tipo de sueño diferente a los que ella normalmente tenía.

Pero, a pesar de saber que lo había tenido, no recordaba nada de él, no recordaba nada de sus sueños, lo único que sabía de ellos, era que tenían que ver con el país de las maravillas. Cada noche el sueño se volvía más difícil de recordar, Alicia había sufrido mucho durante el viaje, aunque ninguno de los tripulantes lo notara.

Había tenido que enfrentar momentos muy difíciles durante estos años.

Habían pasado unos 3 años desde entonces, pero a pesar de eso ella casi no había cambiado, pero aun que ella no había cambiado, habían pasado muchas cosas, demasiadas para poder decirlas en este momento.

Ella sintió que habían pasado segundos, cuando lo notó ya estaba frente a su casa. Quizás se había quedado soñando despierta de nuevo.

Todas sus maletas fueron bajadas por un hombre, mientras ella entraba.

Al entrar, no se molestó en ver si su madre la esperaba en la sala, o en el jardín, se dirigió a su cuarto y cerró las puertas con brutalidad.

Permaneció contra la puerta unos segundos, y se desplomo mientras lloraba.

Aterrizo sobre sus rodillas, sus ojos estaban rojos. Su pelo se pegaba a su cara, aunque ella lo retirara, siempre le volvía a tapar la vista.

:::

Fuera de la mansión kingsleigh un nuevo carruaje se acercaba. En el estaban la hermana y madre de Alicia, Helen y Margaret kingsleigh.

Se notaron extrañadas al ver que el carruaje, donde se supone que venía Alicia seguía estacionado, y no había nadie al volante, mas extrañadas se encontraron, cuando vieron la puerta de la casa abierta.

Ambas mujeres se apresuraron a bajar rápidamente.

Cuando entraron a la casa vieron las mochilas de Alicia a un costado de la puerta, se escucharon los gritos de un hombre, como si la estuviera llamando.

-¡señorita! ¡Señorita kingsleigh!-

La madre de Alicia fue la primera en salir disparada hacia su cuarto.

Al llegar un hombre estaba frente a su puerta gritando que abriera, se escuchaban llantos en la habitación de la joven.

-¿qué le hizo a mi hija?- pregunto la madre de Alicia más que rabiada al hombre.

-yo no le hice nada señora kingsleigh, se encerró en su cuarto, y pensé que le pasaba algo- respondió.

La madre de Alicia se dirigió a la puerta y la tocó con delicadeza.

-¿Alicia? ¿Qué te pasa amor?-

Alicia no respondió, sus llantos seguían y seguían.

La hermana de Alicia llego corriendo con una llave en manos, que resultó ser la llave del cuarto de la joven.

Helen agarro la llave y desesperadamente la introdujo en la cerradura, cuando la puerta se abrió, vieron a Alicia sentada en el suelo, ahogándose en sus propias lágrimas. Su madre se acercó y la abrazó, pero su hija seguía llorando más y más.

-tranquila Alicia, ya estoy aquí, tranquila-

Su madre acaricio su pelo, tratando de calmarla, pero no obtuvo resultado, al contrario, consiguió que llorara más fuerte.

Su hermana salió corriendo a buscar un calmante, y el hombre que resultaba ser el chofer que trajo a Alicia permaneció parado en la puerta preguntándose porque estaba, así cuando el la traía se veía tan contenta y feliz, pero cuando llego a su casa se puso de esta forma.

Alicia siguió llorando, hasta que no pudo más.

Su mirada se fue nublando, las voces de su madre y de su hermana se escuchaban como un eco, pronto el mundo se distorsiono, todo se iba oscureciendo, se sentía cada vez más cansada, sus parpados de un golpe se cerraron, y se desmallo en brazos de su madre.

Lo último que llego a escuchar fue un…"viaje bueno…Alicia…"