Nota:como ven mi imaginacion a vuelto de sus largas vacaciones, y ya me veran actualizando mas seguido, si, se qu etiene millones de faltas ortograficas, !no soy perfecta! perdon, pero si quieren reclamar les mando a mi camarada Stayne, el si que es bueno negosiando XD XD A! no se crean, pero si, estoy tratando de mejorar, aun que se que mi esfuerzo es en vano, pero bueno! hay me dicen.

Disclaimer: Los personajes de Alicia en el País de las Maravillas no me pertenecen. Este fic sólo tiene el propósito de entretener, no pretende fines de lucro ni hay violación intencionada del copyright.


Esto estaba mal, muy mal, terriblemente mal, no sabía qué hacer, ¿Qué le diría a su padre? ¿Qué encontró un hombre apunto de asesinarse en el bosque, se desmalló y lo trajo a casa? Bueno…no sonaba tan mal como esperaba que lo fuera, pero para su padre si lo era, sobre todo porque él no sabía que ella había estado en el bosque de los tréboles negros, lugar donde estaba prohibida su entrada.

-¿ahora que voy a hacer? …mi padre me matara, es lo más seguro-

Andy caminaba de aquí para allá, de un lado de la habitación al otro, con una mano en su cintura y otra en su barbilla, moviendo los dedos rápidamente, signo de angustia. Sus ojos se movían de arriba para abajo. No encontraba la solución a su problema. Tenía a un extraño hombre frente a ella, aturdido, tumbado en la cama, herido, que ni siquiera conocía, ¿Qué aria?, ¿si el despertaba? ¿Si le hacía daño?

No, eso era imposible, Andy se detuvo un momento, y miro al hombre en la cama, sin borrar la angustia de su rostro examino el de él, no parecía alguien malo, ni mucho menos con oscuras intenciones, tampoco un ladrón, , si no alguien muy dolido y triste. Quizás había sufrido mucho, ella sentía que no era malo, no podría serlo, quizás algo confundido, pero no podía decir nada aun, él estaba inconsciente.

Andy camino hacia un costado de la cama, y miro al hombre más de cerca, algo la distrajo de repente, recordó que había dejado un sombrero sobre la mesita de noche que estaba junto a ella, ese sombrero era de aquel hombre, fuera quien fuera el, era un sombrero muy lindo, de copa, un tanto remendado, con un listón rosado que lo rodeaba.

Tras ella había una silla mecedora, que su abuela había dejado ahí hace mucho tiempo, secando el sudor de su frente se sentó en ella, suspiro profundamente recordando como se lo había encontrado, no podía dejar de preguntarse por qué él estaba ahí, como conocía ese bosque, y por qué se quería suicidar.

Dolor de corazón seguramente.

El amor a destruido la vida de muchos en el país de las maravillas, era muy probable que él era uno más de aquellos que se enamoraron, era peligroso enamorarse… sobre todo desde que ella se fue, nadie sabía el por qué, desde que Alicia se partió, todo aquí empeoró, el cielo era gris, los bosques estaba muriendo, las personas decaían en silencio ¿Qué estaba pasando? ¿Era el fin del mundo? Se suponía que desde el fin del reinado de la maligna reina roja todo aquí mejoraría, ¿qué pasaba?... ¿acaso Alicia se llevó nuestra felicidad?.

Andy no la conocía, nunca había visto a una Alicia, pero estaba segura de que ella era hermosa, como su padre se lo contaba, su padre también le había contado que era una niña de pelo rubio y piel de porcelana, pues ella aún no había nacido la primera vez que Alicia llego, eso fue cuando Alicia tenía unos 8 o 7 años de edad, ahora ella debía de tener al menos 23 años, eso calculaba Andy, ya que ella tenía 17.

Puso su mano en su frente mientras suspiro de nuevo muy profundamente. Sus manos estaban frías, y más pálidas del que tenían que estar.

-¿Qué voy a hacer contigo?-

El hombre se veía muy calmado y sereno, nada de lo que había sido en el bosque. Sus labios era de un tono morado oscuro, sus piel era terriblemente pálida. Bajo sus ojos descansaban unas grandes ojeras, su cabello estaba revuelto y era color naranja, se veía terriblemente cansado, y muy dolido, Andy sabía que él tenía que descansar mucho para poder recuperarse, ahora, tenía que pensar que decirle cuando despierte, cada vez se ponía más tensa la situación.

Permaneció en la misma posición unos pocos minutos sin decir nada, se quedo callada, y mirando el vacío, todo estaba atorado en un terco silencio que no la dejaba en paz.

Entonces, empezó a escuchar un ligero "Tick, tack" supuso que tenía que venir de un reloj.

Andy se puso de pie ante tal curiosidad, y empezó a tratar de seguir el sonido, lo escucho en el muro que estaba a sus espaldas, se acercó a él, y pego su oreja contra la pared, pero tan pronto estuvo allí, el sonido desapareció, lo empezó a escuchar en la otra pared, se acercó de nuevo a ella, y puso su mano derecha sobre el tapiz, ¿Qué podría ser?

El sonido permaneció ahí unos cuantos segundos, pero se fue apagando muy lentamente, Andy con cara de interrogación empezó a escuchar el Tick Tack cerca de la cama, se fue acercando, supuso que debía de estar en alguno de los cajones de las mesitas de noche, pero el sonido se fue haciendo de nuevo más bajo, trato de seguirlo sin que dejara de oírlo. Parecía una loca yendo de aquí hacia acá, siguiendo algo que quizá ella alucinaba.

Se había interesado tanto por no perderle la pista, que no notó donde estaba su oído ahora. Sintió algo caliente y que se contraía suavemente, se separó y vio el color de la tela de la camisa del hombre que estaba en la cama, Andy se hubiera muerto de vergüenza si hubiera estado despierto, sus mejillas se pintaron de un rosa pálido, y sintió como su rostro se ponía caliente ante tal situación, pero por suerte, el aún seguía en el país de los sueños. Ella había seguido el sonido hasta el pecho de aquel señor, se quedó quieta un momento, paralizada por el miedo, y espero a que el no despertara.

Andy llevó su mano hasta donde se escuchaba aquel sonido de reloj, buscando el aparato, pero no había nada, no había ningún reloj o algo que lo produjera, parecía venir de dentro su pecho.

¿Qué estaba haciendo? Parecía una loca, al menos, más de lo que ya era.

Quitó su mano muy rápido y se levando de la cama, pues no se había dando cuenta sé que se había sentado y estaba demasiado cerca de él.

Miro al hombre de nuevo, y examinó nuevamente su rostro, ¿Por qué se le hacía tan intrigante? , algo en él le llamaba la atención, no sabía que era, solo sabía que tenía mucha curiosidad, lo que la metió en este lio la ultima ves.

Una idea cruzo por su mente. Tenían que estarlo buscando. Sus amigos, familia tenían que estar siguiendo su rastro ¿Qué iba a hacer si lo seguían hasta el bosque de los tréboles negros? Eso no podría pasar, era imposible que ese atreviera a entrar ahí.

De repente un ruido estruendoso hizo que diera un salto…

Su padre había llegado.

Sonó el crujido de madera quebrándose. Andy quedo paralizada, con su corazón a mil, se atrevió a salir lentamente de la habitación, sin antes echarle un último vistazo a aquel hombre.

Cerró suavemente la puerta, y suspiro profundamente, haciendo que sus ojos se humedecieran, mientras los cerraba fuertemente. Suspiró por última vez, antes de soltar la fría perilla de la puerta. Cuando estuvo segura, la soltó, y empezó a caminar hacia la puerta de entrada.

Su casa era atolondrada, como todas las casas de ese extraño lugar, era oscura, en las paredes habían retratos color sepia de familiares perdidos ya, habían libros en cada esquina y rincón, todos ellos estaban viejos, y sus hojas eran amarillas, ya siendo carcomidas por polillas o ratones.

Cuando estuvo ahí, miro a su padre, que cortaba leña afuera, en el jardín.

-¿padre?- pregunto temerosa.

Su padre no le dijo nada y siguió cortando leña.

Era un hombre gordo, de gran bigote, y brazos llenos de bellos, igual era calvo, y tenía un puro en la boca.

El hombre, con hacha en manos rompió con brutalidad una de esas piezas de madera, su padre resultaba ser carpintero.

Andy se quedó callada por un rato, parada en la puerta, cuando a su padre se le ocurrió hablar.

-ve a dentro, hace frio-

El hombre siguió en su trabajo, sin siquiera voltear a verla.

-padre, hay…hay algo que quiero decirte-

El hombre se detuvo, y la miro directo a los ojos, con una cara dura dudo si era tan importante como ella decía, pero era una mujer, que más podría pasarle.

-¿Qué quieres decirme?- pregunto el hombre, esta vez, dándole atención.

-unos guarias oscuros dejaron a un hombre muy herido en el bosque…y supuse que teníamos que ayudarlo - mintió, sabiendo que la verdad no era una opción.

Su padre dejo su hacha a un lado -¿en qué área?- preguntó, quizá para ir a buscarlo.

Andy permaneció cayada, mirando para diferentes direcciones, esquivando la mirada de su padre.

-¿está aquí?- pregunto su padre, aun mas serio que antes -¿¡lo trajiste sin mi autorización! ¡Contesta muchachita!- empezó a gritar.

-perdón padre, no sabía lo que hacía, lo traje a casa porque se veía muy mal- respondió con un falso tono de tristeza, e inocencia, pero con casi lagrimas verdaderas.

-¿y donde esta?- dijo más calmado, pero con una muy cruda vos.

-en el cuarto de huéspedes padre-

Andy vio a su padre pasar al lado de ella, yendo directamente hacia la habitación donde le había indicado, sabía que se iba a dar cuenta de que no estaba tan lastimado como ella había dicho.

Cerró los ojos, esperando lo peor...

¿Qué había hecho?..