Nota: okey.. okey, acepto amenazas de muerte, no he actualizado tanto como hubiera querido, pero la verdad es que la escuela y esto y el otro, me complican la vida, y perdón si está muy corto, tratare de no fallarles el próximo capítulo..
Nota 2: Gracias Pyb World, gracias a ti… las faltas han sido.. Eliminadas *sonrisa macabra*.
Estaba esa chica ahí, igual a ella, tan hermosa como ella…
Sin duda, ella era una Alicia…pero, no era mi Alicia.
—Tú, tú no eres Alicia—
Me quedé pasmado mirando sus ojos negros, y su blanca piel de porcelana, su hermoso cabello rizado y sedoso, y sus negros labios…
Traté de calmarme, se veía asustada, como si buscara alguna explicación, pero yo no buscaba explicaciones, yo buscaba a mi Alicia, la cual no encontraba en ella.
Aquella chica me siguió mirando, y yo no pude evitar mirarla de la misma forma.
—No señor...yo, mi nombre es Andy... —
Así se llamaba.
Nunca había visto una Andy tan cerca de mí. Miré mejor la habitación, era un lugar oscuro, sin nada más que una ventana, un tanto melancólico para mi estilo. No traía puesto mi saco, y sentía demasiado débil mi cuerpo como para hacer tan siquiera el mínimo movimiento, entonces miré mis manos, a un costado de mí.
Estaban cubiertas por un pañuelo blanco, el recuerdo punzó mi mente cual aguja. Lo único que recordaba era que en la tarde la reina blanca me visitaría, no sé como llegué a parar al bosque, o esta chica me encontró, ahora solo me quedaba seguirle la corriente.
—¿Dónde estoy? —logré preguntar.
—Estas en mi casa, no podía dejarte solo en el bosque… —
En ese momento intente sentarme, fue doloroso, me dolían mis brazos, y mi espalda, como toda la parte del cuello.
Me quedé callado, el silencio nubló mi mente, no pensé hablar hasta que ella empezó la conversación.
—¿Se encuentra bien? —temblaba su voz a mis espaldas, podía sentirlo, ella me tenía miedo.
Sin embargo, no respondí a su pregunta.
—Gracias—
—¿Qué? —cuestionó ella, un poco impresionada.
—Yo… no debí—
Mi mente se nubló de nuevo, las palabras escaparon de mis fríos labios, no me interesaba mucho saber dónde estaba, o si volvería a ver a mis amigos, ni cuantos días habían pasado, estaba seguro de que aún así, no tendría sentido.
—Estuve a punto de hacer algo que yo…—
—lo sé —escuché la voz de aquella chica de nuevo.
—¿Qué? —pregunté volteándome a verla a los ojos.
—Eso no importa ya, necesita descansar—
Estaba más confundido que nunca. La mujer se paró y se fue de la habitación, yo me quedé sentando en la cama, tratando de diagnosticar mis heridas.
Mis manos estaba cortadas, y mi espalda golpeada, ¿Qué me pasaba? Me acomodé de nuevo en la cama, a esperar a que el sueño volviera a mí, y quizás descansar un poco más, mañana sería un día diferente, aclararía mis dudas.
Aclararía porque ella no era Alicia…
