6. De caprichos y condescendencias
Gakuto era caprichoso, de eso no cabía duda alguna. Y Yuushi era su víctima, el medio por el cual el acróbata conseguiría todo lo que quisiera. "Pobre diablo", había dicho Shishido una vez mientras observaba como Gakuto decidía agrandes voces el programa del fin de semana, programa al que Yuushi sí o sí se apuntaría, no porque le pareciese la cosa más genial del universo, sino porque simplemente era idea de Gakuto y él por principio forma parte de todas las ideas nacidas de aquella mente alborotada.
La mayoría de las personas simplemente ignoraban a Gakuto y en verdad no era que le molestase, solo le ofendía "un poco". Por esa misma razón Gakuto les daba la espalda a ellos y el ignoro se volvía una acción mutua.
Pero Yuushi no lo ignoraba, porque Yuushi adoraba a Gakuto a pesar de todo, lo que no significaba que no hubiesen momentos en que lo asaltaban las ganas de matar al acróbata. (Porque ganas no le hacían falta.) Pero en sí no era nada malo que Yuushi le prestase tanta atención a Gakuto, accediendo a todo lo que este propusiese.
Lo malo era que Gakuto estaba consciente de la influencia que ejercía sobre el prodigio.
Y es que habían muchas cosas que Yuushi podía ignorar, pero Gakuto simplemente no figuraba en esa lista.
