Universo Alterno.


9. De gobernadores y ladrones

Su mirada bajó hasta encontrarse con la del mocoso. Este lo miró molesto, sin mostrar respeto alguno por la autoridad que se encontraba ante él.

-Nombre –pidió dicha autoridad, observando al ladrón con mayor detenimiento.

-Gakuto –respondió el oficial a cargo.

-¿Apellido?

-Desconocido.

El gobernador asintió, poniéndose de pie y bajando de su trono para acercársele aún más al `niño´, el cual seguía tratando de zafarse de sus cadenas.

-¿Sabes cuál es el castigo que se les da a los ladronzuelos como tú, cierto? –dijo esta vez, dirigiéndose por fin al adolescente, quien solo soltó una risita despectiva.

-Decapitación –gruñó como quien habla de sacar a pasear al perro.

Yuushi frunció el ceño, cosa que divertió mucho al chico. No era que no tuviese miedo de verse pronto separado de su cabeza, estaba aterrado, pero poder molestar un poco al gobernador realmente era algo por lo que vendería su alma.

Era algo que siempre le había gustado hacer y sin duda aquella había sido la última vez. La única persona a la que prácticamente le había robado toda su vida, era el gobernador. Lo hacía más que nada por diversión, por el gusto de hacer rabiar al nomble y de paso sacarse algo por la venta de los humildes artículos que se llevaba.

-Le daré tres horas, ¿entendido? –dijo finalmente el gobernador, dándole la espalda al ladrón y hablándole al oficial.

Gakuto volvió a reír mientras era sacado a rastras de la sala del trono. Yuushi se volvió una vez más y observó a la puerta cerrarse. Suspiró ligeramente. Parecía que los días de los platos, vasijas y joyas "perdidas" ya se habían terminado luego de cinco años.