16. De batallas sobre el té
Rió nervioso, llevándose rápidamente el tenedor a la boca. Ni siquiera se tomó la molestia de disfrutar el delicioso sabor a fresas frescas que su madre tan hábilmente había logrado captar en aquellaa tarta. No, ni siquiera notó que se trataba de tarta de fresas, y claro, estaba mucho más ocupado y eso en ver como se jugaba aquella escena frente a sus ojos.
-Y dígame, señora Oshitari, ¿qué tan seguido va su hijo a tomar clases de violín?
-Dos veces a la asemana –respondió educadamente, aunque con cierto tono retador en su voz, la madre de su novio.
Gakuto tragó el pedazo de tarta, lenta y angustiadamente.
-Ah –musitó su propia madre, sonriendo peligrosamente-. Ya veo, debe de ser muy bonito el que su hijo sea tan... talentoso. ¿Cierto?
-Ciertamente. Aunque he oído que su hija baila ballet.
-Y practica dos veces a al semana gimnacia asrtística. Además solía hacer gimnacia acrobática igual que Gaku, pero como ve, la universidad es muy exigente y poco comprensiva con las actividades extracurriculares. ¿Practica su hija acaso algún deporte?
-Oh, no, ella esta concentrada ahora en su tesis para finalizar sus estudios, pero ha representado muchas veces a su coelgio y a su universidad en concursos de litaratura y debates.
-Ah, ya veo, tiene usted hijos muy talentosos como dice. Nuestro Kotaro, a diferencia de sus hermanos, no parece muy entusiasta con los deportes. Le interesan más bien las ciencias, aunque también toca piano y flauta.
-Ah, sí, dicen que los todos los músico son matemáticos. Yuushi por ejemplo solo trae calificacione sperfectas en matemáticas y física.
Gakuto quería asesinarlas a ambas. Ahora mismo. Y maldijo el momento en que a Yuushi se le ocurrió invitar a ambas madres a tomar el té. Maldijo aún más el momento en que lo dejó solo con la excusa de que había olvidado que tenía que terminar un trabajo de Ciencias con unos compañeros de clase. Ahora le tocaba a él soportar a las dos tías discutir sobre cuál tenía los mejores hijos... Maditas viejas chismosas.
