20. De madrugada
Permanecían ambos echados en aquella cama de dos plazas y media, dándose la espalda. Cada uno deseaba saber si el otro también seguía todavía despierto, mas ninguno se atrevió a preguntar. Simplemente se daban la espalda. Hacía calor en aquella madrugada de verano, las ventanas de la habitación estaba abiertas, pero no había brisa que entrara por ellas para aliviar un poco la tensión que se tejía entre la pareja.
En algún momento uno de ellos se giró lentamente hacia el otro y lo abrazó por la espalda, hundiendo el rostro en su nuca. Oyó un débil suspiro por parte del otro y la seguridad parecía querer volver.
-Gaku, estás despierto? -susurró Yuushi en su oído-. Gaku, cariño, ¿me perdonas? No quise ofenderte, en serio...
El silencio le siguió a la pregunta y pasaron varios segundos antes de que el otro se diese la vuelta también y correspondiese a aquel abrazo. No se dijo más y a la mañana siguiente el tema ya no existía.
