By: megan-maidie-chan
Sumary: ¿Qué pasaría si una mujer se interpone entre dos hermanos? Y más aún cuando ellos se enamoran de la misma persona, ¿Y si es su hermanastra? Tal vez muchas cosas. Porque desde una mirada nace el amor, de un abrazo la emoción y de un beso la pasión. ¿No es así? Quizás.
Parejas: Itachi x Sakura x Sasuke. (Quiero aclarar que dentro de la historia aparecerán más personajes y quizás un nuevo amor para la protagonista.
NA: la historia se centra desde el punto de vista de Sakura, todo lo relatara a su manera de ver los acontecimientos, y algunas interferencias por parte de un nuevo personaje más adelante.
Au (universo alternativo)
Personajes:
Sakura
Sasuke
Itachi
Fugaku
Mikoto
Yugao Uzuki
(Este personaje interpretara la madre de Sakura)
Kakashi Hatake
(Interpretará al padre de Sakura)
Gaara
Neji
Ino
Shikamaru
Kiba
Hinata
Naruto
Pein
Konan
Sasori
Y otros más que se desarrollaran más adelante, según avance la historia yo se los haré comunicar.
Disclaimer: Naruto no me pertenece, pero los argumentos sí.
´ENTRE HERMANASTROS´
Capitulo 2: La nueva inquilina.
-Buenas tardes, la aerolínea le da las gracias por darnos su preferencia. Se les comunica que en unos minutos aterrizaremos en Tokio, por favor asegúrense de tener el cinturón de seguridad. Gracias.—Una señorita había hablaron sobre un alta voz, dándonos las gracias y ponernos el cinturón. Ajuste el cinturón, y miré sobre la ventanilla el paisaje. Algo inusual, puesto que solía viajar solo para ver a mi padre. Era extraño.
Por fin, el aterrizaje había terminado. Ahora la gente se levantaba de sus asientos y sacaban algunas pequeñas maletas que había traído consigo. Yo, al igual traía una pequeña mochila, donde tenía guardado mi celular, mi vieja laptop y un reproductor de música, junto con unos cuadernillos de música. Lo indispensable para tratar de sobre llevar las cosas junto con unos desconocidos.
El aeropuerto estaba infestado de gente, busqué un lugar donde pudiera esperar mí equipaje y no sentirme asfixiada. Encontré unas butacas, había varias personas, unas dormidas, otras platicando, unas más escuchando música y los demás estaban serios, seguramente esperando para poder subir al avión. Saque mí reproductor y coloqué los audífonos en mis oídos para internarme en mí paraíso personal. Por lo regular muy a menudo escuchó música clásica, y un poco instrumental: como el piano.
El transcurrir de los minutos era algo, sumamente aceptable; claro sí escuchas lo que te gusta y con audífonos.
Había llegado el equipaje.
Me apresuré a coger mis maletas, una vez fuera del aeropuerto tomé un taxi. Le dí en un papel la dirección que Fugaku me había proporcionado antes. La ciudad me parecía muy calmada en comparación con lo que usualmente suele ser Arizona. Aquí existía en orden y se veía que había un poco más de tolerancia. Dejaban pasar al peatón. En cambio, en Arizona, la gente siempre va con prisa, y no tienen la precaución necesaria como para dejar a más de uno tirado sobre el asfalto.
Pasamos por el centro del país. Estaba abarrotado de gente comprando de aquí para acá. Una pequeña sonrisa surco de mis labios. Me recordaba a mí madre, ella era una desesperada en cuanto a las compras se decía. También vino el recuerdo de cuando se había conocido con Fugaku.
Fugaku.
Un señor de complexión grande, media pasando los 1.75 m. Tiene el cabello y los ojos de un color negro carbón. Piel bronceada, con un porte característico de un empresario. Pero no cualquier empresario, no. Uno que tiene una debilidad por mí madre, que se preocupa hasta por el mínimo detalle, la consiente tanto como puede y le brinda todo lo necesario para que viva feliz. Un hombre, del cual puedo meter mis manos al fuego y podría apostar que la ama con locura. Nunca he platicado más de lo necesario con él, solo preguntas triviales: ¿cómo estas? ¿Necesitas algo? ¿Puedes pasarme la sal?. Mi madre, siempre es la que nos intercomunica, ella habla más que nosotros dos juntos, ella es la voz principal.
Mi madre suele contarme algunas cosas de él. Como el que su esposa falleció en un accidente automovilístico y fue hace 3 años. Tiene dos hijos. Nada más.
De hecho, nunca he puesto objeción en las decisiones de mí madre. Se que para algunos hijos, si vieran a su madre salir con una persona distinta a su padre, sentirían celos. Al contrario de mí, yo la apoyé. No me importaba si volvía o no a rehacer su vida con otra persona. También a poyaría a Kakashi si se propusiera salir con una mujer. Pero no.
Él, se mantiene ocupado en su trabajo, absorbe gran parte de su tiempo. Nunca he querido interferir en sus asuntos, tampoco quiero fastidiarlo preguntándole sí aún ama a mi madre. Mi madre, me ha dicho que mí padre aún no logra superar la ruptura que tuvieron. Él a pesar de todo, quería a mi madre. Quizás, él fue el más afectado, se separó de su mujer y de su hija al mismo tiempo. Debe sentirse solo.
Mi madre un día me dijó que ella era la culpable de todo esto. Ella había hecho perder la cordura de mí padre, y eso aún la seguía carcomiendo.
El taxi donde viajaba se detuvo, giré la mirada hacía un lado, donde logre divisar una barda. Con una ceja levantada miré al conductor.
-¿Es aquí la dirección que le dí?—pregunté un poco dudosa. El asintió y ahora fue su turno de mirarme un poco extraño.
-Señorita, la casa está detrás de está barda—dijo señalándola, un poco nerviosa asentí y bajé.
El señor me ayudó a bajar mí equipaje, luego de haber terminado, le pagué lo correspondiente y se fue. Me acerque al portalón, había una placa donde decía: Familia Uchiha. Divisé un timbre, me acerque y toqué. Esperé por varios segundos, pero nada. Volví a intentarlo de nuevo, pero obtuve el mismo resultado. Un poco frustrada, decidí que la mejor opción era sentarme en la acera y esperar a que alguno de los hijos de Fugaku apareciera.
No se cuanto tiempo estuve sentada, pero mis pompis me dolían. El tiempo estaba un poco nublado, temía que lloviera y mis pertenencias se mojaran. El clima de Tokio es muy diverso.
Un coche negro aparcó frente a la casa. Me levante de la acera pensando en que podría estorbar. El cristal polarizado bajó, dejando ver a un joven de más o menos mi edad con él semblante serio.
-¿Qué haces ahí?—preguntó mirándome seriamente. Temblé un poco por sus palabras frías.
-Vengo a pasar un tiempo con los Uchihas, soy Sakura—dije lentamente tratando de mantenerme fría ante su mirada despectiva.
El arrugó el ceño, luego de rodar los ojos salió del coche y me ayudó a subir las maletas al coche. Un poco confusa, le cuestione:
-¿A dónde las llevas?—pregunté viendo como él cerraba la cajuela y subía al coche.
-Adentro, la casa está al fondo y están algo pesadas para llevarlas cargando—dijo. Asentí lentamente. El chasqueó la lengua y me miró de mala manera.-¿Qué esperas? Vamos sube—dijo alterado.
El portalón se abrió, dejando ver un jardín en muy buen estado. La variedad era algo muy bonito, tenían de todo tipo de flores y algunos árboles.
Delante de mí se alzaba una casa de dos pisos, una casa clásica con toques un poco juveniles. Sonreí. Aparcó el coche frente a la puerta, nos bajamos y lo ayudé con mis cosas, nos adentramos y las dejamos en lo que parecía ser el recibidor. Me guió hacía la segunda planta, había un largo pasillo donde al menos había unas 5 puertas de la madera más fina. En la tercera puerta que había del lado izquierdo, entró el chico. Era realmente grande, contaba con lo necesario para vivir tranquilamente.
-De ahora en adelante, este será tu habitación. Mantenla siempre limpia—dijo bajando las maletas que traía. Inspeccione la recamara en un rápido escudriñar, para mirarle:
-gracias—dije un tanto indecisa, mire el piso donde había una alfombra color café oscuro.- ¿Puedo preguntar cómo te llamas?—
-¿No te lo dijo mi padre?—inquirió con una ligera sorpresa que la disimulo con su apacible rostro.
-No… ¿Itachi?—respondí, pero inmediatamente me vino un nombre que había escuchado de la boca de mí madre.
-No, el es mi hermano mayor. Sasuke—dijo, mientras subía la mano para frotarse la sien. Asentí, mientras ahora al que escudriñaba era a él. Al parecer, le molesto el que no supiera como se llamaba, por que sin decir alguna palabra, salió dejando la habitación en el más profundo silencio. El cual, solo era interrumpido por mí respirar pastoso.
Me fijé sobre la ventana, donde podía apreciar de lleno todo el patio. Era demasiado hermoso. Parecía que, era sacado de un sueño. Me detuve un segundo, sí ellos podían tener un jardín como este, esto solo me indicaba que ellos no eran gente de clase media. Fugaku, nunca había mencionado sí les proporcionaba dinero, tan solo se limitaba a decir que vivían aquí y tenían una vida "feliz". Y quizás así sea. En lo que a mí me concierne, no es algo que suele interesarme, solamente que, uno de mis defectos es que cuando algo me llama la atención, entra una curiosidad incesante, que solo la sofoco cuando descubro cual es el secreto. Y al parecer, él guarda uno.
Despeje mi mente, trataría de no inmiscuirme en asuntos ajenos. Trataría de llevar las cosas con calma y tratar de ganarme la confianza de cada uno. Por separado y luego unirlas. Con una meta en pie, sonreí confiada.
"aunque, nadie había explicado que iba a ser lo más difícil de vivir en Tokio"
Acomodé toda la ropa que había traído consigo, de hecho no había sido demasiada claro, pero mi madre a ultima hora había sacado la mayor parte de mi ropa y hacer más maletas. Había sobrellenado las que traía.
-¿Madre, por favor. Esto es demasiado, me da pena cargarla—le dije intentado convencerla, pero ella me ignoró.-Te prometo que comprare ropa en mí estadía en Tokio—dije como ultimo intento. Ella me miró con una sonrisa irónica.
-Sakura, ambas sabemos que no lo harás. Al menos que yo la escoja por ti—dijo. Respiré profundamente.
Había tratado de convencerla pero el resultado no era muy favorecedor. Había olvidado que ella me conocía demasiado, incluso, más que yo misma.
Saqué la laptop que venía en mi mochila, una maquina un poco obsoleta que me había regalado Fugaku por el día de mí cumpleaños. Hace dos años. Aunque, no era para menos, cada mes, está saliendo un nuevo equipo con más actualizaciones posibles.
Busqué sobre las tiendas de música que había lo más cercano a la casa. Tenía planeado comprarme un teclado, quería tomar clases. En Arizona las tomaba, pero con la venida a Tokio las había interrumpido. Quería retomarla nuevamente. Fugaku me dijó, que si lograba dominar bien el teclado, me compraría un verdadero piano. Aunque, espero no sea así. Quiero comprarlo de mi mismo bolsillo.
Encontré varias, solo faltaba que las visitarlas para poder decidirme. La apagué y salí de la habitación. Había cogido un poco de hambre, esperaba poder saciarla, lo más pronto posible. En mí transcurso, logre oír varias voces, seguramente la televisión estaba prendida. Pero no había nadie. Seguí caminado rumbo a la cocina, cuando llegué ví a Sasuke sacando un poco de jugo del refrigerador. El escuchar mis pasos, alzó la mirada logrando divisarme.
-¿Todavía no ha llegado Itachi?—pregunté. El negó con la cabeza, mientras lograba asentir.
-¿Vas a comer?—me preguntó.
-Eso planeó, ¿Puedo tomar algunos alimentos de aquí?—conteste y al mismo tiempo pregunté. Él asintió y salió de la cocina en dirección a la sala.
Busqué un alimento que fuera de mí agrado, al final, terminé por comer un plato de cereal y un yogurt. Cuando terminé, enjuague el plato que había ocupado y los utensilios. Me encamine a la sala; pero me topé con un chico de complexión alta, tiene el cabello largo y lacio y de color negro al igual que sus ojos. Se parecía mucho a Fugaku y Sasuke. Solo que el último junto con su hermano, tenían la piel blanquecina sin rastro de marcas o haber sufrido el tedioso y popular acné.
Lo inspeccioné detenidamente, vestía muy cómodo, unos jeans, camisa quizás una talla más que la de él y unos tenis. Algo muy peculiar.
Su hermano, vestía con un pantalón de vestir junto con una camisa que era de igual manera, en color azul y blanco respectivamente. Si eran ricos ¿Por qué el mayor vestía muy "normal"? un misterio que atribuía mucho a mí curiosidad. Por un momento pensé que sí el tiempo pudiese detenerse, ahora lo estaba haciendo, mí mirada logró detenerse en la suya, quizás algunos instantes, quizás unos minutos. Pero, de alguna manera había logrado quedar prendada en un hilo, donde sí él se lo propusiera, yo me movería a su completa disposición; había quedado sumisa y desprotegida ante su simple pero cautivadora mirada. Algo inusual, debido a mi pobre y escasa belleza, donde solo podía alardear me mí gran habilidad sobre el piano. Nada especial, con la diferencia de él. Un con su ropa común, a pesar de vestir tan cómodo, desprendía una belleza que te atraía de manera inesperada y yo, era una victima más en su lista. Y es que, ¿Cómo poder resistirme a esa manera un tanto sutil que me dirigía? De ninguna manera. Mi vida dependía de la decisión que él tomara.
Un carraspeó, fue lo que me atajo a la realidad. Donde había una persona que nos miraba a ambos respectivamente, alternando uno por uno. En ese momento me sentí azorada, incapaz de levantar la cabeza y tenerla en alto. Una suave risa, hizó que dirigiera la mirada hacía el usuario. Era el chico. O debería decir ¿Itachi?. Quizás.
-Mucho gusto, tú debes ser Sakura ¿no?—dijo, mientras avanzaba hasta quedar a una distancia prudencial de mí persona. Levantó la mano, en un gesto de cortesía esperando mí respuesta. Un poco cohibida, la enlacé junto a la mía, dejando sentir el sentimiento aún más adentro de mí. Perdida.
-Tú eres… Itachi—dije, a mí respuesta el asintió formando una intangible sonrisa. El dejó mí mano, apenada bajé la mirada; me había sudado por los nervios.
-Espero que podamos llevarnos bien, Sasuke es un poco melodramático. Por favor que no te sorprenda sus cambios de bipolaridad que sufre—dijo, y le dirigió una mirada al aludido. Solo un bufido fue su respuesta ante lo dicho por Itachi.- Por poco lo olvidaba, hoy hice los tramites necesarios para que puedas ingresar a la escuela, mañana empiezas con tus clases—dijo mientras subía las escaleras. Asentía fugazmente. Miré en dirección a Sasuke, el cual, ya había regresado su mirada a la televisión de plasma.
Me sentía fuera de lugar, un espécimen rodeada de dios mitológicos griegos. Porque había que destacar que Sasuke no era feo, podía ser cualquier cosa, pero, ¿Feo? Una palabra insultante. La diferencia que tenia con Itachi era mínima, él tenía unos pequeños reflejos azulados en su cabellera y la mirada de él era un poco más pesada comparada con la de su hermano. Y a todo esto, ¿Por qué la comparación? ¿Por qué pongo en primer lugar a Itachi? Seguramente el cambio de país, estaba haciendo mella en mí. Lo mejor, sería descansar, mañana comenzarían las clases.
El ciclo escolar había comenzado hace escasas dos semanas. Por lo que, seguramente, tendría que aprender adaptarme a los métodos de enseñanza de aquí. Muy diferente, supongo. Había que destacar, que mis promedios no eran perfectos. Trataba de prestar la atención necesaria para poder aprobar los exámenes lo mejor que podía.
-Buenas noches—le dije, el me miró detenidamente, luego asintió. Salí de su campo visual cuando llegué a la segunda planta. Escuché un ruido en la segunda puerta, la curiosidad empezó a invadirme, así que me acerque, una vez estando frente a la puerta, la toqué discretamente, emitiendo un sonido bajo. Pasos, acercándose a la puerta y una cara familiar asomarse por ella.
-Hola, ¿Puedo pasar?—pregunté mientras levantaba la mirada, él me sacaba dos cabezas. Asintió mientras se hacía aún lado y me dejaba pasar. El interior, lucia muy pulcramente limpio, tenía además de la cama, un escritorio, donde tenía una lámpara encendida y un libro debajo de ella. Me acerque a ver que leía, y encontré un libro sobre la psicología. Lo miré con una pequeña sonrisa.
-¿Hay algo de malo? Solo me gusta la psicología—dijo haciendo un ademan con la manos.
-No…yo…no digo que sea malo. Es solo que ¿Estudias eso?—le pregunté, el negó con la cabeza. Yo asentí mientras me sentaba en la cama. Miré detenidamente mis manos, buscando alguna cicatriz, pero no la había. Sentí como un peso extra, se sentaba aún lado de mí.
-Me gusta, solo eso. Un hobby. Dime ¿Qué te gusta?—preguntó, me tomé el tiempo necesario para pensar.
-La música clásica, como el instrumento: piano—le dije, él asintió y se dejó caer en la cama. Como sí se tratara de su sombra, también hice lo mismo que él. Acostados, los dos, cualquiera pensaría que éramos una pareja de novios, o cualquier cosa. Pero no. Solo hermanastros.
-Mi padre se escucha feliz cuando habla ¿Tú madre la hace feliz?—me cuestionó, asentí un poco intrigada. Le miré de reojo, un haló de tristeza atravesando su mirada, hizó que me girara y quedará de frente a él.
-Pasan mucho tiempo juntos, es por eso que ahora estoy aquí. ¿Tú madre era feliz con tu padre?—le respondí, al mismo tiempo que le preguntaba. Solo negó con la cabeza repetidas veces.
-Bueno… mi padre siempre lo era, claro que no compartían el mismo sentimiento. Él, como hasta ahora, sigue en los negocios pero por mí madre, los dejaba aún lado y se centraba en ella. Siempre fue así, mí madre fue egoísta—terminó de decirme, su miraba denotaba la tristeza. Hice, en un acto reflejó, pusiera mí mano sobre la de él. Tratando de darle la confianza para que me contara.
-¿La odias?—le cuestioné. El negó con la cabeza nuevamente.
-Ella tenía un amante, el día en que ella murió fue porque se dirigía al apartamento donde se veían a escondidas—dijo, traté de asimilar esa respuesta. Era un poco, como decirlo, sorprendente. No me había pasado por la mente semejante acto.
-¿Tú padre, él lo sabía?—volví nuevamente con mis preguntas.
-Él en realidad la amó mucho, no queremos destrozarlo con la verdad—dijo.
-Aún lo destruyas más con la mentira—acoté, el me miró intrigado.
-No. Él vive feliz sabiendo que ella le amaba igual como él—me dijo, afirmando su respuesta. Cerré los ojos, esto en realidad, había sido algo inesperado. Jamás pensé que la señora hubiera sido capaz de semejante atrocidad.
El sueño fue invadiéndome, gradualmente. Hasta el punto de no saber de lo que en la realidad estaba pasando.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
-Sakura, levántate se hace tarde. La escuela—dijo una voz en la lejanía. Abrí lentamente los ojos, aturdiéndome un poco la luz de la lámpara.
-¿Perdón?—inquirí somnolienta, a suave risa de Itachi me atrajo a la realidad, en un instante.
-Un día. Solo un día y ya me has hecho reír más de dos veces—dijo acercándose al ventanal. Entre abrió la cortina, pero la cerró inmediatamente. Yo lo miraba confusa.-Levántate, es hora de ir a la escuela—me dijo y salió de la habitación.
Rápidamente tomé un ligero baño, me vestí con ropa cómoda. Traté de desenredar mí cabello y le acomode un pasador negro chico, discreto. Bajé las escaleras con la mochila en el hombro. Tomé un poco de jugo y salí fuera, donde Itachi me esperaba.
-¿Lista? Parece que sí—admitió, logrando su objetivo. Azorándome.
Nos subimos en el coche, Sasuke iba manejando. El camino transcurrió en silencio, solo por el imperceptible ruido del motor del vehículo. Traté de memorizar el camino, por sí en un dado caso, pueda arriesgarme a venirme sin la ayuda de ellos. Sasuke aparcó en el estacionamiento de la escuela, nos bajamos en silencio. Tan solo había puesto un pie en el asfalto y sentí mil y un miradas sobre mí. Varias, o debería decir muchas chicas me miraban de muy mala manera. Avancé juntó a ellos a la entrada de la escuela, aún sentía sus miradas de repugnancia y asco de mí persona, por lo que él pánico, estaba acudiendo a mí. Me relajé, cuando había llegado a la dirección. Pedí mi horario, me lo dieron y también me proporcionaron el casillero en el cual ahí estaban mis libros. Busqué el casillero 509, cuando lo localicé, abrí y jalé lo necesario para mis primeras 3 clases. Aún lado de mí, también había alguien buscando varias cosas. Le miré de reojo, un chico de cabellos rojos y piel blanca, sus ojos no los divisaba porque aún no me había mirado. Pero, al sentir mí mirada sobre él, giró y se quedó mudo. Un par de libros se le cayeron, me tomé la molestia de recogerlos. Se los tendí, al parecer, en ese momento regreso a la realidad. Acepto los libros.
-Gracias—me dijo. Tenia la voz grave, producto al cambio que solemos tener en la pubertad.
-De nada… ¿Qué clase te toca ahorita?—le pregunté. El reviso su horario.
-Algebra—dijo, asentí y recordé que a mí también me tocaba la misma materia.
-¿Salón 10?—inquirí con una ceja alzada. Esperanzada para que tuviéramos la misma clase.
-Amm… si—contestó.
-A mi también me corresponde esa. ¿Vamos?—pregunté nuevamente, el mostro una pequeña sonrisa y asintió. Caminamos juntos hasta el salón. Los asientos los compartíamos en dos personas, por lo que, el se sentó conmigo.
-Sakura Haruno—le respondí.-¿Y tú?—pregunté refiriéndome a su nombre.
-Gaara—contestó con simpleza. Y asentí agradecida de haber encontrado a una persona así.
Aunque escondía un secreto, muy aunado con él de los Uchihas.
Hola.
Aquí una nueva actualización, en lo personal, me gusta mucho este. Se a tornado en mí favorito.
Espero y a ustedes también les llamé la atención.
Aquí Gaara hace acto de aparición, en el siguiente capitulo, aparecerán unos nuevos personajes. Espero y les guste.
Si es así, apóyame con un review y yo te prometo que actualizare más rápido. Y si no. Pues también házmelo saber por fis.
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Megan-chan
