Este fic se me ocurrió de la nada, de hecho estaba limpiando la casa cuando se me ocurrió la idea xD, sinceramente no lo iba a llevar a cabo porque me faltaba contenido e igual escribí un borrador de lo que se trataría por si acaso.
Ahora salió una serie de las Aventuras de Gato con Botas en Netflix en la que toma lugar después de que a Gato lo exiliaran de San Ricardo y antes de los sucesos de la película así que, por desgracia, Gato aún no conoce a Kitty :c
Pues…hay un …personaje, una gata de nombre Dulcinea, esto me enteré por la página de Facebook de Gato con Botas, mostraron una foto de ella, les juró que tuve un maaaal presentimiento cuando la vi, esto fue antes de saber en qué línea de tiempo se adaptaría esta serie. Le agarré un recelo, odio o como quieran llamarlo que no es ni normal xD y dije… "Con lo mujeriego que es este Gato de seguro habrá algo".
Dicho y hecho e.é fue como nooo ñeee desgraciao :c aunque aun no conocía a Kitty pero igual me dio bronca jajaja xD será :c no spoilaré por si quieren ver la serie.
El punto es que este nuevo personaje me armó lo que faltaba en este fic. Obviamente esta historia no tiene nada que ver con la película, ni con la serie ni con mis otros fic. Está ambientado en otra cosa, en fin todo nuevo xD Espero que les guste
No sé cuánto capítulos tendrá…veremos qué pasa D: contando que ahora estuve trabajando en dos fics, La búsqueda y este (Nunca había hecho eso xD logro desbloqueado (?) xD)
Capítulo I
Gato se encontraba haciendo la ronda de la tarde en el palacio. El Rey se encontraba de viaje de negocios y una escuadrilla se quedó en el lugar para cuidar a las cinco hijas que tenía su Rey.
El pertenecía a la Guardia Real, prácticamente es de la elite de los guaridas, era el mejor catalogado y lo tenían bien considerado en especial su jefe. Su vivir también era tranquilo y acomodado, tenía beneficios pertenecer a esa guardia pero no por esto era un buen candidato para una de esas princesas y que no podía quitar de su cabeza, ella era Dulcinea, una preciosa gata blanca de grandes ojos celestes, su fino andar era como de una bailarina y también tenía un encanto que le hacía distraerse de vez en cuando…
Por desgracia él no podía ofrecerle nada a pesar de tener un buen puesto, no tenía poder, ni influencias, ni hectáreas de tierras, ni buena línea de sangre, ni nombre… nada de lo que buscaban las grandes familias
No por esto evitaba verse con ella, Dulcinea no tenía idea de sus sentimientos pero siembre lo buscaba y pasaba tiempo con él. De hecho ahora se encontró con ella venía saliendo de sus cotidianas clases de etiquetas.
-¡Buenas tardes señorita Dulcinea! – saludó haciendo una reverencia quien poco le prestó atención.
-Oh, buenas tardes – respondió ella.
-¿Qué tal sus clases? – preguntó el.
-Bien, lo normal – contestó – Sabes…necesito pedirte un favor, sé que lo harás – agregó muy segura.
-Dígame – dijo Gato.
-Escuché a la ligera un plan que tiene mi padre, gracias a una de mis hermanas claro…Necesito que me averigües de qué se trata – contó ella.
El jamás le negaba un favor.
-Claro, apenas tenga noticias se la haré saber – dijo el - ¿Necesita alguna otra cosa?
-No nada, debo irme – dijo ella yéndose rápidamente de ahí.
Lo otro que pasaba es que siempre le pedía favores o le mandaba a hacer alguna cosa, en fin lo buscaba para su conveniencia pero el poco le importaba, una porque la quería y dos porque era su trabajo obedecer cualquier petición de ella. Gato no notaba que Dulcinea se aprovechaba de él.
Esto no evitaba que él se quedara dormido en los laureles, ya que cada vez que tenía libre salía con sus compañeros y siempre terminaba saliendo con otras chicas en los bares, era su forma de desahogarse total es soltero de cierta manera el es libre.
-Uf esas princesas me hartan – dijo su mejor amigo Joey, un gato dorado – Es decir, sé que es nuestro deber pero a veces me siento basureado por ellas y eso que somos parte de la Guardia Real, no me quiero imaginar a los pobres sirvientes.
-Sí es verdad, pero qué más da, habrá que aguantar y esto es buena paga. Además que ya falta poco a que tengan edad para casarse y se vayan – dijo otro compañero.
-¿Qué tiene que ver eso?- preguntó interesado Gato.
-Que una de ellas se quedará en este palacio, no sé cuáles serán las condiciones ni quién será la elegida, según lo que dijo nuestro Rey, el está planeando algo para que sea justo para todas – explicó.
Vaya, eso había sido fácil de averiguar, le informaría a Dulcinea después.
-Aunque las restantes no se quedarán atrás, el Rey tienes otros palacios más pequeño que este. Algo harán para que una de ella se quede con el "premio" mayor – agregó.
-Qué tontería, eso hará que haya más rivalidades entre ellas – dijo Joey.
-Es cierto, pero ya saben cómo son con eso de mantener una buena línea de sangre – dijo Gato un poco triste, su chance de declararse a Dulcinea eran nulas.
-Eso poco nos concierne – dijo su compañero – Ah, mañana tenemos reunión por la mañana.
-Más encima tengo guardia nocturna hoy, ni se cómo me levantaré mañana – se quejó Gato.
-No te preocupes, seré tu alarma – dijo con tono de maldad Joey.
-No gracias, tus maneras de despertar a la gente…son exageradas – dijo el gato naranja, una vez lo despertó con un balde de agua fría, no fue nada agradable… - Pues me tengo que ir, adiós.
Sus amigos se despidieron de él y Gato se fue directo al palacio para comenzar su guardia.
Qué mal todo ese rollo de la realeza...lo traía desganado porque eso significa no tener oportunidad ni nada con todas esas tontas leyes y normas que tenían y ni siquiera sabia si Dulcinea le correspondía, era otro punto que tenía que considerar.
La parte positiva de hacer guardias nocturnas es que eran tranquilas, nunca pasaba nada y al estar todos durmiendo era mejor aún, nadie le molestaría, solo se dedicaba a dar vueltas por distintos piso del palacio. En ese momento estaba pasando por el pasillos de los cuartos de las princesas, cada vez que pasaba por la habitación de Dulcinea se ponía nervioso…
-Pss - Sintió que le llamaban a su espalda. Se volteó no era ni más ni menos que Dulcinea.
-Buenas noches – saludó el.
-Si…Hola – dijo ella - ¿Qué tal te fue?.
-En resumen, unas de ustedes se quedará con este palacio, el resto se decidirá en que otros palacios se quedarán, su padre planea algo de cómo elegir quien se quedará aquí – le contó.
-Grandioso…- se quejó ella - ¿Algo más?
-Nada más, es lo que más pude averiguar, no he tenido mucho tiempo libre – contestó.
Sorpresivamente le dio un beso en la mejilla – Espero tener más información más adelante – le insinuó.
-Si por supuesto…c...como ordene – dijo algo aturdido.
-Bueno, sé que así será – dijo Dulcinea – Vuelve a tu trabajo – le ordenó.
En silencio se despidió con una reverencia y continuó con su guardia. Ella volvió a su habitación, cerró la puerta con cautela y sonrió. Solo usaba a Gato, no temía manipularlo con tal obtener lo que ella quería y para evitar que no se le "aburriera" le coqueteaba de en vez en cuando.
En la mañana Gato se despertó con mucho sueño, estaba cansado e ir a la reunión no le ayudó mucho. El encuentro consistió que esa misma mañana tendría que escoltar a toda la familia real hasta otra ciudadela donde tenían una fiesta.
En eso se encontraba ahora, arreglando todo para irse, la realeza tenía ese mal gusto de avisar todo tan encima, ni siquiera pudo echar una siesta antes de irse. Su amigo Joey tampoco estaba en condiciones, se le ocurrió irse de fiesta.
Los sirvientes estaban alistando los últimos detalles de los carruajes que eran cuatro, en el primero iba el Rey más sus consejeros y guardaespaldas, el segundo iban las princesas, en el tercero iban sirvientas cercanas a ellas quienes se preocupaban por el bienestar y sus necesidades y por último en el cuarto iba el presente y el festín que aportarían.
En cuanto a los Guardias Reales, no se le tenían permitido ir en caballo o en un carruaje, ellos debían ir caminando a los costados y en la parte final de la fila de carruajes que por cierto era el lugar que tomaron Gato y Joey.
-Odio los trayectos largos, más cuando tengo una resaca de aquellas – se quejó Joey.
-Por lo menos pudiste dormir algo y pasar un buen rato, no tuviste que hacer ronda nocturna – le dijo Gato agobiado.
-Es casi lo mismo, en fin los dos no estamos en condiciones, apenas pueda dormiré como un oso – dijo su amigo.
-Deberíamos salir a la noche y conocer el lugar…ya sabes a lo que me refiero – dijo el gato naranja, quería distraerse, de seguro esta ceremonia es para presentar a las princesas a posibles candidatos, no tenía ganas de ver eso.
-Sí es verdad…Esperemos que podamos echarnos una siesta por lo menos – dijo el gato dorado – Total nuestro deber en este momento es que lleguemos sanos y salvo allá, lo más probable es que dejen libre a algunos de nosotros...
Repentinamente uno de los caballos que tiraba del primer carruaje se espantó asustando al resto y a los segundos después se esparció un espeso humo dejando un verdadero desastre entres los equinos y los gritos de las princesas y las sirvientas.
Entre la humadera Gato divisó un grupo de felinos que separaron por zonas, vió una figura completamente oscura, no se le podía ver el rostro ya que llevaba una máscara pudiendo ver fugazmente un par de ojos azules quien llevaba una capa con una capucha iba dirigiéndose a la última carreta donde estaba la comida.
Corrió para poder detener sus intenciones pero la figura desconocida se dio cuenta e hizo una maniobra para quedar frente a frente. Mantuvieron una corta pelea porque a Gato le desarmaron en dos tiempos, la figura desconocida le amarró las manos y continuó triunfal con su gestión.
Se sintió totalmente humillado.
La figura corrió rápidamente a los árboles para escalarlo, otros guardias le estaban siguiendo el rastro. Para apurar el paso subió hasta la copa de los árboles, sacó un par de frutas y con una voltereta bajó por las ramas otra vez donde les atacó lanzándoles las frutas. Con esto ganó tiempo para seguir huyendo.
Corrió un buen rato hasta que encontró un árbol que tenía un agujero en el tronco, se escondió ahí para descansar un poco. Y se quitó la capucha con la máscara. Ella es Kitty una gata de pelaje oscuro con una mancha blanca en su pecho y sus ojos eran de color azul.
Respiraba agitadamente y suspiró de alivio porque ya no la seguían, revisó su botín, era suficiente para alimentar a su grupo. Sonrió, valió la pena todo el rollo que armaron además que fue sencillo, esperaba que su equipo le haya ido igual de bien.
Kitty pertenecía a la parte más marginada del reino solo por una razón, tener el pelaje negro. Solo permitían que la gente plebeya; que era la zona "medio" que solo tuvieras dos colores en su pelaje siempre y cuando no fuera el negro y si tenían tres colores era requisito seguro para enviarlos a esa zona, para ellos estas diferencias era una especie de degeneración de raza y era considerado de la "peor clase". Y para la clase más "alta" se permitía solo una capa que fueran dorados, naranjos, blancos y grises. Todo esto para mantener una buena línea entre los suyos y lo más estúpidos decían que el negro solo traía desgracia.
No entendía su pensamiento y esta discriminación…le daba mucha rabia toda esa injusticia, por esto mucho de sus pares pasaban hambre ya que con suerte vendían comida a su sector incluso cobraban más caro. No había seguridad, salud…nada, todo era muy precario.
Por esta razón comenzó a robar a los ricachones, no podía permitir que eso pasara menos si veía familias y pequeños sufriendo y pasando necesidades.
A medida que pasaba el tiempo su grupo de "robos" se fueron uniendo y dividían sus tareas para conseguir un botín mayor para después repartir esto entre la gente.
Kitty llegó a su hogar, compartía habitación con su mejor amiga Claire. Eran parecidas, ella tenía machas negras y blancas con ojos azules. Su amiga ayudaba a un pequeño orfanato con los pocos conocimientos de salud que tenía y con la ayuda de Kitty podían apoyarlos con la comida.
-¿Qué tal te fue? – preguntó su amiga, la gata negra le entregó parte del botín.
-Muy bien, fue fácil saquearles – contestó con una sonrisa.
Claire tenía un pasado triste. Aunque fuera difícil de creer, ella perteneció a una influyente familia de otro reino. Para ellos su amiga había salido "defectuosa" por sus manchas, no como sus hermanos que salieron de color entero. Siempre la mantuvieron oculta a las actividades, la dejaban en casa e incluso la negaban como hija haciéndola pasar como hija de alguna de las sirvientas cuando ella se escapaba de la habitación y que en varias ocasiones tenían que inventar algo. Al peligrar la dignidad de la familia, un día que viajaron a este reino, la abandonaron…apenas era una niña y como vieron que estaba perdida la mandaron a la parte más baja por los "requisitos" que tenía, ahí fue como la encargada del orfanato la adoptó y le ensenó todo lo que sabía. Claire siempre estuvo agradecida de ella por esta razón le apoyaba con el lugar que la vió crecer y superar ese dolor.
Es ahí donde conoció a Kitty quién también tuvo una historia no muy agradable.
La ladrona vivía con sus padres en ese sector del reino, eran felices a pesar de todo. Hasta que un día los guardias saquearon todo la vecindad quienes acusaron a todos de cosas que no hicieron, se llevaron a todos los adultos solo dejaron a los más pequeños entre ese grupo estaba Kitty, incluso sacó la peor parte…intentó a ayudar a sus padres pero los guardias la detuvieron y la castigaron dejándola sin garras..
Nunca supieron que pasó con ellos….
Así fue que llegó a parar al orfanato, siempre fue luchadora y a pesar de no tener garras se las ingenió para aprender a pelear de otra manera, de pequeña prometió que cuando fuera mayor protegería al que la necesitara.
-Escuché que están tramando robar la bodega… ¿No será muy peligroso? Estarán atentos después de esto ¿o no? – preguntó Claire.
-Esperaremos a que bajen la guardia a lo mejor atacaremos dentro de una semana – respondió Kitty.
-Tengan cuidado por favor…- dijo aún preocupada, le daba miedo esa gente, no tendrían piedad si los pillaban. Había dos posibilidades, o le asesinarían o le enviaban a la cárcel donde las condiciones eran peores que ahí…si no eras fuerte de seguro morías…
-Lo tendremos – le aseguró la gata negra – También hay un plan muy arriesgado…pero valdría la pena. Se trata de escapar de este estúpido reino e irnos a un pueblo donde no hay discriminación, hay un mejor vivir – contó Kitty – Lo difícil es salir claro pero estamos organizando cómo hacerlo, nos tomará un poco de tiempo.
-Sería bueno irnos de este maldito lugar – dijo Claire.
-Sí, además que somos un gran grupo así que son más detalle de qué fijarnos – dijo ella.
-¿Y Noah y Carlos? – preguntó su amiga por ellos, eran amigos cercanos e igual trabajaban en la acción y planificación de los golpes.
-No están aquí, están afuera recopilando información en unos pueblos y buscando ayuda con esto – contestó Kitty. Ellos podían salir del reino sin que los pillaran, era una gran ventaja.
-Será un camino largo – dijo Claire – Son muchos factores por tomar en cuenta.
-Sí – concordó la gata – Por mientras sigamos sobreviviendo y seguir ayudando al orfanato – agregó y su amiga asintió.
-¡¿Cómo fue que les asaltaron?! ¡Serán incompetentes! – les regañó su jefe.
-Señor, en nuestra defensa algunos de nosotros no descansaron porque tuvieron guardia nocturna, además que nos sobrepasaron en número, no teníamos mucho con qué defendernos – habló uno de ellos.
-Me importa una mierda lo que pasó – respondió enojado.
Gato por su parte poco le importaba la discusión, sería obvio que no le encontrarían la razón más si estaba furioso con ellos.
Era de mediodía así que aprovechó de ir a descansar un rato para poder salir con Joey, por fortuna coincidieron que le daría la noche libre pero tendrían que ir a la fiesta a vigilar un rato hasta que le relevaran y poder salir.
Se acostó en la cama y se puso a pensar en la última pelea que poco pudo hacer. Le impresionó la agilidad del oponente y la rapidez de desarmarlo. Se sintió muy novato…
El cansancio le llegó de sopetón y se durmió rápidamente.
El gato naranja se encontraba junto a sus compañeros en la sala principal donde estaba la fiesta, se encontraban dividido así cubría cada uno un sector.
Gato no paraba de observar a Dulcinea, se veía preciosa con su vestido color lila, ella estaba compartiendo con unas amigas de ella.
¿Y el que podía hacer? Nada…Jamás estaría a la altura de ella.
Para empeorar las cosas al rato se le acercaban "pretendiente" y más encima le correspondía los coqueteos, sintió muchos celoso, estaba muy dolido...
Menos mal que en la noche salió con Joey, se distrajo mucho, había lindas señoritas rondándole que las llenaba de coqueteos y halagos. Hizo de todo esa noche.
Una semana pasó y Kitty junto a su grupo estaban arreglando los últimos detalles para el robo a la bodega. Lo más importante de todo es que una vez que sacaran las cosas debían esconderlas en distintos puntos del sector
Para no arriesgar nada dividieron el golpe en tres grupos, la primera parte es que un grupo asaltaría la bodega y distraería a los guardias, el segundo grupo en la que pertenecía Kitty irían a sacar las cosas, correr y esconderlos en los puntos que habían acordado para que el tercer grupo fueran a retirarlos. Con esto esperaban no arriesgar a nadie con tantos objetivos que seguir.
Ella se puso su capa, estaba lista para el golpe.
Su amiga le deseó suerte, se despidió y se fue del refugio. Kitty tenía que pasar por varios obstáculos. Meterse a la zona más alta del reino era complicado. Por ejemplo había guardias en todas las entradas. Para evitarlos debían pasar por un túnel que va directo a esa zona, esto se encontraba en una taberna. Una vez que pasabas debías esconderte de inmediato.
La gata pasó por esto y se escondió en un balcón esperando la señal.
Gato le tomó por sorpresa la alarma, tomó sus cosas rápidamente y se fue a la urgencia. A medida que se fue acercando se enteró que estaban robando la bodega, en el lugar había algunos de sus compañeros y otros guardias que pertenecían a otro escuadrón.
Había mucho humo otra vez, pero no se quedó ahí, corrió entre el gentío y pudo distinguir una capa negra escapando de ahí.
Comenzó a seguirle sin dudar, corrieron por varios pasillos y a medida que se alejaban se volvía más deshabitado.
Esto no podía continuar así, se alineó de una forma para lanzarle la espada, le dio en la capa que quedó enganchada a la pared, lo malo que no alcanzó a detenerse a tiempo tropezando con el desconocido, esto hizo que se rompiera la tela y rodaran varios metros.
Lo primero que vio a levantar la vista fue un par de ojos azules, para su sorpresa era una gata de color negra. Se quedó ahí estático al igual que ella.
Sus miradas eran serias, estaba la confusión de reaccionar ante eso, también estaba las intenciones de querer luchar pero a la vez no hacer nada. Un momento muy extraño.
Kitty fue quien se movió primero, rodó y saltó hacia atrás para alcanzar el botín que se había caído , estaba dispuesta huir.
Pero Gato no le iba a dejar irse, sacó rápidamente la espada de la pared y comenzaron a luchar. Lo único que se escuchaba era el sonido de la espada y cuchilla. En varias oportunidades el gato naranja casi la desarmó pero ella se movía muy ágilmente, esto evitaba que lo lograra.
Ahí se dio cuenta, reconoció la manera de ejecutar los movimientos…ella había sido la que había participado en el asalto de los carruajes. Con esto lo motivó a seguir peleando y hacer que pagara sus crímenes.
Fue una larga lucha pero finalmente Kitty se salió con la suya por poco eso sí. Huyó velozmente de ahí.
Otra vez había pasado lo mismo ¿Cómo se le pudo escapar? Ojalas que sus compañeros no se enteraran esto o las burlas serian colosales...
Optó por irse de ahí y prestar ayuda en otro lado. Al llegar al lugar afectado descubrió que sus compañeros habían pasado por la misma situación, no pudieron capturar a ninguno.
Menudo reto que nos llegó – dijo cabreado uno de los compañeros de Gato.
-¡Es injusto! Es una zona que no nos corresponde y nos culpan a nosotros! – reclamó Joey.
-Ese es el problema amigo, siempre buscarán un culpable – dijo Gato.
-Si pero nosotros pertenecemos a la Guardia Real, no nos tienen por qué involucrar – aportó otro.
-Más que eso – dijo el gato dorado – Es abusar de ciertas cosas , tal como dices, nosotros pertenecemos a otra área, pero ellos no iban a reconocer que su escuadrón falló, por eso todos nos fuimos de reto.
-Si es cierto…- concordó el otro compañero – Será, me iré a descansar estoy hecho polvo – se despidió y se fue de ahí. Los amigos estaban solo en ese lugar.
-¿Hay algo que te molesta? Te encuentro distraído – dijo Joey sorprendiendo a Gato.
-Nah solo es que casi atrapé a unos de los delincuentes, se me escapó por poco – mintió él.
-Si seguro – dijo el no creyéndole nada – Gato, te lo digo como amigo…me he dado cuenta de tu atracción hacia la Princesa Dulcinea. Y no me lo niegues – advirtió al ver que le iba a interrumpir – No es sano para ti, ella no tiene buenas intenciones contigo.
-Qué sabes tú – contestó algo molesto.
-Porque he visto cómo te trata, usualmente se dirige a ti solo cuando quiere algo – agregó Joey – Contando que si fuera el caso el Rey no lo permitiría.
-Sí lo sé…no necesito que me lo recuerdes – dijo Gato.
-Por eso te lo digo…ten cuidado o saldrás muy perjudicado, esa gente no es buena – continuó su amigo.
Él tenía razón en cuanto a eso. Pero la verdad es que otra cosa lo tenía pensativo. Era aquella gata…eso ojos…tan azules…eran parecidos a los de Dulcinea, pero estos eran más profundos…y su rostro… tan enigmático.
No sabía porque pensaba en ellos, no podía quitársela de la cabeza, algo tenía ella... Pero lo que si sabía que eso era incorrecto.
Espero que le haya sido de su agrado este primer capítulo, como vieron es más dinámico por decirlo de alguna forma. Los capítulos serán "cortos" pero con contenido y yendo al grano. No tengo ni la más minima idea cuantos capítulos saldrán (en el borrador voy en el 11 para que se hagan una idea y no voy ni la mitad de la trama) así que tendremos fic para rato y lo más importante para que puedan entretenerse hasta que salga la siguiente peli (si es que sale :c)
Agradeceré sus comentarios y críticas
Saludos!
PD: Me di cuenta que me trolleó mi pc y subí un versión no corregida, lo siento Dx (fue una vez que se murió una particición y tuve que recuperar todo a mano )
