29. De noches en verano

Eran las dos de la madrugada. La azulina luz del televisor titilaba en la oscuridad y los ruidos de explosiones y gritos apenas llegaban a sus oídos. ¿Qué película era aquella? No tenía idea, aunque algo le decía que ya la había visto antes. Sonrió, sabiendo que a su lado su compañero dormía desde hace un buen rato. Se acomodó, acurrucándose más en su costado, y ronroneando de contento al sentir como Yuushi en sueños le hacía mimos, desordenando suavemente sus cabellos y masajeando con las yemas de los dedos la piel detrás de sus orejas. Olvidó el televisor, el cual permaneció prendido, y disfrutó del agradable sentimiento de las manos de Yuushi y del desesperante calor que invadía la habitación. Maldito verano...