Lo sé, lo sé, ayer tocaba actualizar y no lo hice... explicaciones en mi otro fic que subí ayer en vez de este capi, así que no lo repetiré de nuevo -.-U (mucha flojera) Como sea, este lo acabo de terminar y el final es algo brusco en mi opinión, pero si le daba muchas vueltas termianría volviendo a suceder lo de ayer y ufff, no gracias XD espero que les guste :)


35. De pueblerinos y gitanos

Había supuesto que nada bueno saldría de ir a vender en el puesto de su hermana (la cual estaba postrada en cama a causa de una alta fiebre), ya que dicha acción implicaba también su vestimenta por el tiempo que estuviese ahí atascado, vendiendo artesanías y esperando a que su madre terminara de leerle la fortuna a quienes acudieran a ella.

Se sentía verdaderamente patético metido en faldas largas, esa blusa blanca que no llegaba a tapar nada de su vientre y su barriga, las miles de pulseras, cadenas y joyas. Lo único que no había podido ponerse de su hermana eran los aretes, dado que solo tenía un hueco en la oreja izquierda y se vería muy raro si solo tenía un arete colgante ornamentado en vez de dos. Se acomodó bien el pañuelo que traía en la cabeza, suspirando bajito.

-Asco de vida... -murmuró sentándose en el suelo con las piernas cruzadas, cuando en ese momento se le acercó un chico de aproximadamente su edad.

-¿Estás a cargo de este puesto?

Gakuto alzó la mirada, con el ceño fruncido, y asintió.

-Uh, sí... ¿Qué quieres?

Observó al sujeto, un simple pueblerino aunque con porte de príncipe. "Un arrogante", pensó, aunque la expresión amable del tipo parecía contradecirle.

El sujeto, cabello y ojos cobalto, ladeó la cabeza. Eso no había sonado muy amable, pero eso no le quitaba el que ese chico fuese muy lindo. O tal vez solo era la falda...

-¿Vas a comprar o no? -le llamó la atención el chico, a lo que Yuushi parpadeó sorprendido.

¿Cómo rayos se había distraído tan fácilmente? Definitivamente era la falda... Tuvo que reírse, ignorando el ceño fruncido del vendedor, pero sí observando detenidamente su figura, su cintura y ahí, esa zona donde la blusa blanca no llegaba a tapar su barriga y vientre alto.

Gakuto no podía creerlo. Jamás volvería a usar faldas en su vida.