Nuevamente me he inspirado en ADV, es un vicio...


37. De conejos

Gakuto siempre supo que su madre de alguna manera u otra era rara. Yuushi sin embargo por alguna extraña razón parecía adorarla, y lamentablemente el sentimiento era mutuo, por lo que se veía bastante seguido obligado a traerlo a cenar. A veces se preguntaba qué diría su madre si supiera lo que realmente hacían una vez que terminaban de comer y se disculpaban –Yuushi amablemente; Gakuto solo salía- y salían, subiendo a la habitación del acróbata. Tal vez no le obligarían a traerlo más a cenar, tal vez le prohibirían que lo trajese siquiera… No lo sabía, ni deseaba que sucediera, aunque en el fondo la curiosidad lo carcomía. Porque era simplemente imposible de que su madre supiera, ¿no?

Un día, Gakuto descubrió que su madre tenía mucho sentido del humor. Lamentablemente el mismo que Yuushi.

-Mamá –preguntó un día cuando llegó su progenitora con las compras.

El día anterior Yuushi se había quedado toda la tarde.

-Dime, cariño.

-¿Por qué has comprado tantas zanahorias? La única que está a dieta aquí es Suzume –gruñó Gakuto ante la idea de ponerse vegetariano.

-Ah, ¿eso? Eso es para ti –respondió- y para Yuushi, cuando este venga.

Gakuto frunció el ceño.

-¿Perdón? Creo que te oí mal.

Su madre sonrió.

-Bueno, yo pensé que, mientras ustedes dos se sigan apareando como los conejos de tu hermano, también los alimentaré como tal.

Gakuto aprendió a la fuerza que las madres siempre lo saben todo.