48. De alcohol y besos

Pudo haber sido el alcohol, o simplemente la euforia del momento. Sea lo que hubiese sido, Yuushi no supo cómo reaccionar en aquel instante que un Gakuto hiperactivo se le colgó del cuello, arrastrándolo lejos de la chica con la que se encontraba conversando, y lo besó, juguetonamente pero en plena boca. Yuushi, evitando parpadear, alzó una ceja, a lo que Gakuto se empezó a reír de manera infantil y poco agraciada, tan él, por lo que el prodigio sospechó que realmente era que Gakuto se había vuelto a pasar de copas y de la manera más infantil que un adolescente podía hacerlo. Ignorando ese sentimiento en su estómago y el ligero e infantil resentimiento hacia el acróbata, tomó a este del brazo y buscó en dónde sentarlo, consiguiéndose a la vez un vaso de agua.

-Ten, bebe -ordenó, reuniendo la poca paciencia que le quedaba.

Pero Gakuto solo siguió riéndose, hasta que finalmente la risa fue evolucionando en llanto desacompasado. Con un suspiro resignado (y una mirada asesina dirigida a Shishido que se reía con Taki), el prodigio le dio palmaditas en la espalda, asintiendo y respondiendo vagamente a los lloriqueos de su compañero de dobles, el cual de vez en cuando volvía a estallar en risotadas, solo para voler a llorar en su hombro.

-Buaaaa, Yuushiiii, eres t-tan buuuen amigo, t-te juro que no sabría que haa-haría sin ti y... y... -y otras cosas en ese estilo le fueron lanzadas al hombre de las mil técnicas, el cual solo atinó a responder con "sí, sí" y "compórtate, Gakuto".

Comportarse sin embargo no estaba en el léxico de Gakuto, menos en una fiesta y además en estado etílico. ¿Pero cómo se le ocurre a Yuushi? ¡Por favor! Hasta Gakuto pareció percibir la ironía y se volvió a echar a reír a carcajadas, a su manera tan poco elegante, y se lanzó encima de Yuushi, reclamando más besos. Y Yuushi, como todo buen amigo, se negaba a dárselos, puesto que sabía que, de hacerlo, Gakuto, ya después, sobrio y con resaca, dejaría de hablarle por un buen tiempo.

Y Yuushi no quería que eso se diese, por más que le hubiese gustado aprovecharse y besarlo.