Con éste capítulo se pone fin a la "presentación de personajes" y da comienzo al primer Arco o Saga del fic, "El Arrancar Rebelde".

Como "celebración" a tal evento (creo que se me está subiendo la emoción a la cabeza), al final del capítulo encontraréis la primera Ficha de Personaje (tengo planeado agregar bastantes más de forma esporádica).

Espero que os guste ^^

Don Conono: Al leer el contenido del mensaje ya di por hecho que eras tú. Isshin es un personaje genial, es un recurso tanto para las situaciones de comedia como para los momentos más serios. La verdad es que me encanta. El hombre del choque es MUY importante en el desarrollo de la historia, y hasta ahí puedo leer ^^U

Debo aclarar que Leon también es muy importante, por lo que no tardará en descubrir algunos de los secretos de su padre…

Gracias otra vez por comentar =)

Giby-chan: Sip, la verdad es que debe ser una situación muy traumática que un ser así te persiga con la intención de hacerte su cena… :S

3

Rebirth

La Criatura se detuvo, indecisa, al contemplar el arco que anunciaba el comienzo del cementerio. Pese a que no había ningún impedimento físico, los de su especie solían evitar aquella zona, dedicándose a cazar en la periferia de la ciudad.

En aquel cementerio había algo que conseguía poner la piel de gallina incluso a un ser como él.

¿Debía arriesgarse tanto por una presa tan pequeña? ¿Por qué el ama había insistido tanto en que debía ser cazada?

La Criatura se permitió emitir un grotesco gruñido cargado de enfado antes de atravesar el arco y proseguir con la cacería.

-Bleach 03-

Akito tuvo que apoyarse ligeramente en una de las lápidas, temiendo seriamente el caer al suelo si se soltaba. ¿Qué demonios le estaba sucediendo? ¿Por qué sentía como si cada ápice de su cuerpo estuviese febril? ¿Por qué su visión se nublaba de aquella manera? ¿Qué era aquel hormigueo que parecía surgir de su interior y se extendía por todo su cuerpo, haciendo que su piel se pusiese de gallina?

-¿Te encuentras bien, Akito-kun?-preguntó con voz preocupada Otoro, colocándose junto a él y observándole con detenimiento.

-N…no sé qué…me…pasa…-tartamudeó Akito, sintiendo como unos fuertes escalofríos comenzaban a recorrer su columna vertebral, haciendo temblar todo su cuerpo.

-Chico, esto no tiene buen aspecto, deberías buscar ayuda…

Pero lo único de lo que fue capaz el joven Kurosaki fue de sentarse, apoyando la espalda en la lápida en la que había estado apoyado. En un intento por recuperarse, cerró los ojos e intentó calmarse.

-Me habrá…sentado algo…mal en la cena…

-Muchacho, no creo que exista alimento en tan mal estado como para hacerte esto…

-Sólo necesito…un minuto…-dijo el chico de cabello azabache, tratando de regular su respiración, tarea bastante difícil.

-Ese hombre con el que has chocado…-murmuró Otoro, entrecerrando ligeramente los ojos.

Akito alzó la mirada y la dirigió hacia el espíritu.

-¿Lo…conoces?-preguntó.

El anciano espíritu negó lentamente con la cabeza.

-No, no lo había visto nunca y ya sabes que llevo mucho tiempo en este cementerio…Pero tenía algo…

"Puede que no me haya imaginado ese resplandor…"-pensó Akito.

Pero si no lo había imaginado, ¿de qué podía tratarse? Jamás había escuchado de ninguna enfermedad que se transmitiese mediante un resplandor verduzco, ni de ningún arma o artefacto que produjesen aquel brillo.

El muchacho meneó la cabeza de un lado a otro.

-Seguramente sea eso, que… me he comido un alimento en mal estado. Ya sabía yo que no teníamos que ir a un restaurante… que propusiese mi abuelo…

Otoro le dirigió una mirada con cierta diversión, sonriendo ligeramente.

-Bueno, puede que tengas…-pero el espíritu se detuvo súbitamente, dirigiendo su mirada hacia algún punto a su izquierda y abriendo los ojos como platos.

De no ser un fantasma, Akito hubiese jurado que había palidecido.

-¿Qué ocurre, Otoro-san?-preguntó, alarmado por la conducta del espíritu.

-No…no es posible…-murmuraba éste, mientras una expresión aterrada se apoderaba de sus facciones.

-¿Otoro…?

Súbitamente, el fantasma se alejó varios metros, la expresión aterrada todavía en su rostro.

-Nunca se habían adentrado tanto en el cementerio…-murmuró, consternado.

-¿Quién se ha internado en el cementerio?-preguntó Akito, esforzándose por levantarse-¿De qué demonios estás hablando, Otoro-san?

El espíritu se volvió lentamente hacia él, con la mirada perdida.

―Precisamente de eso, Akito-kun…-murmuró-Estoy hablando de demonios…

-Bleach 03-

La pequeña se detuvo finalmente, colocándose tras una lápida lo suficientemente grande como para ocultarla, y trató de recuperar el aliento tragando grandes bocanadas de aire.

Tardó varios minutos en darse cuenta de que se encontraba en un cementerio. Su huida había sido tan a ciegas que ni siquiera se había parado a pensar a dónde se dirigía, y sin embargo algo le decía que no había llegado a aquel lugar por simple casualidad.

Pero no podía perder el tiempo pensando. La Criatura ya debía estar cerca de ella, por lo que debía seguir moviéndose.

O no volvería a ver la luz de un nuevo día.

-Bleach 03-

-Vete a casa, chico-ordenó secamente el anciano espíritu, avanzando lentamente entre las hileras de lápidas, alejándose de Akito.

-¡Espera!-dijo Akito, tratando de seguirle. El malestar dentro de él todavía no había desaparecido, por lo que cada paso le costaba una gran cantidad de concentración y esfuerzo-¿A qué te refieres con demonios? ¡Joder, espérate un momento!

Pero el anciano espíritu parecía hacer caso omiso de sus palabras, sin dejar de levitar hacia delante.

-¡Otoro-san!-masculló el joven, perdiendo los nervios.

Nunca había visto al anciano fantasma comportarse de aquella manera, tan decidido y a la par aterrado. ¿Y a qué se refería cuando hablaba de demonios?

-¡Espérese un momento, maldita sea!-casi gritó.

El fantasma se giró repentinamente, con el rostro contraído en una mueca de enfado.

-¡No, chico, hazme caso de una jodida vez y vete a casa!-espetó, casi con furia.

Akito se quedó congelado por la sorpresa.

El fantasma pareció arrepentirse de sus palabras, pero no se disculpó ni cambió la expresión de sus ojos.

-Eres un buen chico, Akito-kun-dijo finalmente, dándose la vuelta para proseguir con su camino- Por eso tienes que irte de aquí inmediatamente. Tengo que cumplir con mis obligaciones y jamás me perdonaría que algo malo te ocurriese por mi culpa.

Dicho esto, el anciano continuó levitando, sin volver atrás la mirada.

-Bleach 03-

Otoro Murotaka suspiró, entristecido.

Se sentía mal por haber gritado al joven Akito, al que casi consideraba una especie de nieto. Recordaba claramente la primera vez que lo había visto, así como la profunda tristeza que atenazó su pecho al contemplar la tristeza de sus ojos marrones.

En sus 100 años de existencia, jamás había visto unos ojos tan tristes.

Pero no tenía otra alternativa, por supuesto. El joven todavía tenía mucho tiempo por vivir, no podía permitirse ponerle en peligro.

Y aquella situación estaba completamente llena de peligro.

En todo el tiempo que llevaba como Guardián del cementerio, pocas de aquellas horribles criaturas se había internado demasiado en sus dominios, gracias a las poderosas barreras que habían sido colocadas a su alrededor tiempo atrás.

Incluso cuando las barreras se vinieron abajo, las criaturas evitaron el lugar, percibiendo aún los vestigios del poder que durante tanto tiempo las había mantenido a raya.

Hasta ahora.

Un movimiento a su izquierda hizo que el anciano espíritu se pusiese en guardia, alarmado.

Pero pronto volvió a calmarse al ver el causante del movimiento.

Se trataba de una niña, que debía rondar los ocho o nueve años, de piel pálida y cabello castaño adornado con dos coletas en la parte superior.

Del centro de su camiseta rosa surgía una Cadena del Destino.

Aquella pequeña era un espíritu, al igual que él.

-¡Eh, pequeña!-saludó el hombre, acercándose a ella.

A niña dio un respingo, preparada para echar a correr, pero entonces avistó al hombre y permaneció quieta, detrás de una escultura en forma de ángel que una familia había hecho construir junto a la tumba de su familiar fallecido.

-¡Shhh!-exclamó la pequeña, colocando su dedo índice sobre sus labios-Está cerca, podría escucharnos…

El anciano comprendió con rapidez.

Aquella niña debía ser el motivo por el que una de las criaturas se había internado en el camposanto.

-No te preocupes, ahora ya estás a…

Un gran estruendo ahogó el resto de sus palabras, empujando a ambos espíritus contra el suelo y levantando una gran cortina de humo que les impidió ver nada a su alrededor.

-¡Ya eres mía, perra!-rugió una voz de ultratumba tras ellos.

Otoro alzó la vista lo suficiente como para ver el enorme cuerpo de la criatura alzándose a través de la cortina de humo.

-Lo siento, pequeña…-susurró, abrazando el cuerpo de la niña contra el suyo con la estúpida esperanza de poder protegerla.

Con un movimiento rápido, la Criatura descargó su puño sobre sus dos presas…

Golpe que nunca llegó a impactar, ya que algo se había interpuesto en el último momento.

Colocado entre el puño de la criatura y los dos espíritus caídos, utilizando su Shinai para contener el ataque se encontraba un atónito pero decidido Akito Kurosaki.

-¿Llego demasiado tarde, Otoro-san?-preguntó con una sonrisa rebelde.

-Bleach 03-

-¿Qué demonios estás haciendo aquí, idiota?-preguntó atónito Otoro.

-¡Eh, que acabo de salvarte de un oso! Podrías agradecérmelo, ¿no?-se quejó el muchacho.

-¿Un oso?-preguntó el anciano fantasma, con una gotita de sudor en su sien-¡Eso no es un oso, pedazo de idiota!

-¿Eh?-exclamó el joven Kurosaki, dirigiendo una mirada a la enorme criatura que tenía enfrente.

En la distancia y con todo aquel polvo, a Akito le había parecido un gran oso. En aquel momento se dio cuenta de lo equivocado que había estado.

La criatura frente a él debía de medir unos dos metros y era mucho más robusta que cualquier humano que Akito hubiese visto en su vida. Su piel parecía estar cubierta por una especie de pelaje parduzco.

Pero fueron dos detalles los que más confundieron al moreno. En primer lugar, la cabeza de aquel ser parecía estar cubierta por una máscara blanca, semejante a una calavera, con dos ranuras por los que se podían observar unos ojos de un inquietante color escarlata, además de unos dientes de gran tamaño.

El segundo detalle era un gran agujero en el pecho de la criatura.

Akito no había visto jamás un ser como aquel.

-¿¡Un jodido humano de mierda es capaz de parar mi golpe?-exclamó, incrédula, la Criatura.

"¿Puede hablar?"Pensó Akito, aún más descolocado. "Joder, ese golpe tiene que haberme hecho papilla la cabeza, pronto empezaré a ver elefantes rosas bailando a mi alrededor"

-¡Apártate de ahí!-gritó Otoro a sus espaldas, sacando al joven de su estupefacción.

Con un rápido movimiento, el joven Kurosaki se alejó varios metros de la amenazante bestia.

-¿Qué coño es esa cosa, Otoro-san?-preguntó.

-Es un Hollow, un espíritu maligno. Se alimenta de los espíritus que vagan por la Tierra.

Akito tardó un segundo en comprender lo que el viejo espíritu le estaba contando. ¿Podía ser cierto? Si lo pensaba bien, ¿no era tan posible que existieran espíritus malignos al igual que los que veía cada día? Sin embargo, jamás había visto a uno de aquellos Hollow…

-¿Y pensabas enfrentarte a esta cosa tú solo?-le gritó, tras decidir que sus dudas podían esperar.

-Ya te he dicho que no pienso poner a nadie en pe… ¡Cuidado!

Akito tuvo el tiempo justo para rodar hacia un costado, esquivando de milagro otro puñetazo de la enorme bestia.

-¡Nadie se mete en mi cacería!-gritó el Hollow, furioso, enviando otro golpe hacia el muchacho.

Éste, movido por el instinto, colocó su katana de madera entre el Hollow y él, deteniendo con ella el poderoso puñetazo. Sin embargo, el Shinai soltó un sonoro chasquido. No soportaría otro golpe como ése.

Cuando el Hollow volvió a atacar, Akito se las arregló para escabullirse por debajo de sus piernas.

-¡Marchaos de aquí!-gritó, dirigiéndose a los dos espíritus-¡Intentaré entretenerlo!

La duda se dibujó en los ojos del fantasma más anciano, pero acabó asintiendo.

-¡Buscaré ayuda!-prometió, tomando a la niña de la mano y comenzando a alejarse.

El Hollow soltó una profunda carcajada.

-¿Crees que puedes contenerme, humano?

Akito no respondió. Era obvio que no podía ganar (únicamente tenía una katana de madera como arma), pero al menos podía ganar algo de tiempo.

-Hace tiempo prometí que no dejaría que hicieran daño a las personas que me importan-suspiró el muchacho – Y me educaron para que siempre cumpliera con mis promesas.

Akito estaba aterrado, pero sabía que dejarse llevar por su miedo sería fatal. Todo lo que podía hacer era mantener ocupado a aquel ser para dar una oportunidad a su amigo y a la niña para escapar.

Continuó corriendo, tratando de evitar los poderosos golpes que cada vez se acercaban más a él. El chico había tenido la esperanza de que el Hollow comenzase a cansarse, pero si era así no daba ninguna muestra de ello, si no que parecía aumentar su ira y brío con cada ataque.

"No podré aguantar mucho más…"pensó el muchacho, que cada vez encontraba más costoso respirar con normalidad.

En ese momento una piedra de gran tamaño impactó en un costado de la máscara del Hollow, que emitió un rugido cargado de ira.

-¡Corre!-gritó Otoro, lanzando otra piedra hacia la bestia. Tras él se encontraba la niña, claramente asustada.

-¿Qué coño estás haciendo?-preguntó Akito- ¡Eres tú el que tiene que correr!

-¡¿Crees que voy a dejarte atrás?-casi gritó el anciano espíritu con fiereza, sin dejar de arrojar piedras al Hollow.

Éste, furioso por los constantes impactos que recibía, cargó contra los dos espíritus, dispuesto a acabar con aquella molestia de una vez por todas. Sin embargo, un fuerte golpe en su pierna derecha le hizo trastabillar.

-¡Tú oponente soy yo!-rugió Akito, con el Shinai fuertemente agarrado.

El Hollow no tardó en deducir que había sido aquel humano con tu insignificante palito de madera el causante del dolor en su pierna.

Con toda la furia que le recorría por dentro, envió un derechazo hacia el muchacho.

Akito, al ver el puño acercarse con tanta rapidez, trató de esquivarlo rodando hacia la derecha.

Pero en aquel momento, se quedó paralizado. El malestar que había comenzado a sentir después del golpe pareció estallar con una magnitud mucho mayor en su interior, como si se tratase de la erupción de un volcán dormido durante mucho tiempo.

El mundo a su alrededor se detuvo, difuminándose en una miríada de sombras, quedando únicamente los latidos de su alocado corazón y un cosquilleo en la mano que sostenía el Shinai. Sin percatarse de ello, un aura verdusca comenzó a rodear su mano, alargándose hasta rodear todo el filo de madera de su arma.

"¿Qué…?"pensó el muchacho, sin comprender lo que le estaba sucediendo.

En aquel mismo instante el puño del Hollow se estrelló contra su costado, lanzándolo por los aires y poniendo en marcha el mundo a su alrededor de nuevo. El impacto lo envió hasta un grupo de lápidas situadas a su izquierda, rompiendo varias de ellas y quedando ligeramente enterrado bajo los restos.

-¡Akito!-rugió Otoro, tratando de dirigirse hacia su amigo caído.

-¿A dónde crees que vas, viejo?-preguntó con sorna el Hollow, interponiéndose en el camino del anciano fantasma, abriendo sus fauces con gesto amenazador.

Pero entonces la pequeña niña, que había permanecido en todo momento tras la protección de Otoro, se colocó frente a éste, extendiendo sus bracitos en una actitud defensiva.

-¡No les hagas más daño!-suplicó, mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas-¡Cómeme si quieres, pero para ya!

El Hollow pareció sorprendido durante un segundo, para después estallar en una sonora carcajada.

-¿Me ofreces el postre cuando tengo delante de mí un buffet libre? ¡Eres más idiota de lo que pensaba, cría!

La mano del anciano se posó suavemente sobre la cabeza de la pequeña, en un gesto paternal.

-Sal de aquí-murmuró Otoro con voz serena.

-¡Pero entonces se lo comerá a usted!-protestó la niña.

-Todo irá bien…-afirmó el anciano, decidido.

El Hollow emitió otra de sus sonoras carcajadas.

-No deberías prometer lo que no puedes cumplir, viejo-dijo, alzando su musculoso brazo derecho, preparado para descargar el golpe definitivo- Ésta vez nadie vendrá a rescataros, escoria…

Un estallido verde surgió a espaldas del monstruo súbitamente.

-Yo no estaría tan seguro-comentó una voz detrás del Hollow, haciendo que éste se quedase paralizado por la sorpresa.

-¡Tú, jodido…!

Antes de que pudiese acabar la frase, su brazo derecho cayó al suelo, limpiamente amputado.

Frente a él, con un hilo de sangre corriendo a través de la parte derecha del rostro pero con expresión completamente decidida, se alzaba Akito Kurosaki.

Sin embargo, no parecía el mismo que pocos instantes antes había estado enterrado bajo los escombros de las lápidas. En su mano derecha, el filo de madera de su Shinai había sido sustituido por lo que parecía ser una corriente de energía de color completamente negro, que se alargaba hasta tocar la guardia de la katana de madera. Asimismo, los ojos del joven parecían refulgir ligeramente con una tonalidad verdosa.

El Hollow emitió un alarido de dolor, alzando el muñón del que previamente había sido su brazo, maldiciendo al joven.

-Akito-kun, ¿qué…?-comenzó a preguntar el anciano, asombrado.

-Ahora puedo cortarle-dijo simplemente el joven Kurosaki, entrecerrando los ojos.

-¡Voy a matarte!-rugió el Hollow, lanzándose de cabeza hacia el muchacho.

Éste no se apartó, sino que, dando un pequeño salto hacia delante, atravesó limpiamente la máscara de la criatura, que únicamente fue capaz de emitir un gemido de sorpresa antes de desintegrarse en el aire.

-Y ahora, Otoro-san, vas a tener que responder a algunas preguntas-dijo Akito, girándose hacia el anciano con una sonrisa satisfecha en su rostro.

El anciano no pudo reprimir una sonrisa.

-Supongo que no me queda otra.

-Bleach 03-

El hombre se retiró lentamente del cementerio, más que satisfecho.

El chico había logrado despertar su Fullbring.

Las cosas iban a ponerse muy interesantes a partir de aquel momento.

-Ficha de Personaje-

Nombre: Akito Kurosaki

Edad: 15

Descripción física: Joven de complexión fibrosa gracias a la práctica de Kendo desde muy tierna edad. Su cabello es azabache, corto e indomable, con una especie de fina coleta que surge de la parte de la nuca y llega a sobrepasar ligeramente la altura de sus hombros. Sus facciones recuerdan levemente a su padre, sobre todo por sus ojos de color miel.

Descripción psicológica: Akito es decidido, reflexivo y si la ocasión lo reclama, calculador. La pérdida de sus padres le afectó, pero no deja que se convierta en un lastre constante. Trata de proteger siempre a sus seres queridos, sintiéndose demasiado mal cuando no lo consigue. Es más social de lo que fue su padre, sin tratar de dar esa imagen de tipo duro, pareciéndose más su carácter al de Rukia.

Le gusta: El Kendo, leer manga, jugar a consolas con Leon, el arroz, escuchar música.

No le gusta: La piña, las arañas, las bromas de su abuelo.

Referencia: Personalmente, me imagino a Akito muy parecido al Arrancar 26 de la Fracción de Barragan, Ggio Vega.

Tema musical (si Tite-sama lo hizo, yo también xD): You Can Do Magic (America)