Aquí os traigo otro capítulo más. Creo que es el que más he disfrutado escribir ya me diréis qué os parece. ;D

Don Conono: Me alegra mucho que te guste la historia, y quiero agradecerte los comentarios tan elaborados que siempre haces, de verdad que me motivan mucho ^^

El título del capítulo anterior (así como el de éste) son un homenaje a mi personaje de cómics favorito: nuestro amistoso vecino Spider-man. Además, creo que la frase que hizo famoso al tío Ben es algo que todos podemos adaptar en mayor o menor medida a nuestra vida (aunque por desgracia no tengamos poderes arácnidos TwT)

Me alegra haberte resuelto las dudas acerca del Fullbring ^^

Riuk25: Gracias por seguir leyendo y comentando *w*. En cuanto al equilibrio, aún queda algo de tiempo para que se descubra a los nuevos residentes del Sereitei y la forma en la que mantienen el equilibrio-

Gracias por comentar ^^

Girl Master Houndoom: ¡Muchas gracias por comentar, nee-san!^^

MystiqueDemous: Tu avatar es bastante…desconcertante OwO. Anyway, mil gracias por comentar y me alegro mucho de que te guste la historia ^^

¿Por qué no me decís cuál de los amigos de Akito os gusta más en vuestro próximo review? *w*

5

Great Responsability

Akito Kuorsaki permanecía con la mirada perdida más allá del gran ventanal situado a su izquierda, con la cabeza apoyada en la palma de su mano, sentado en su pupitre en la última fila de la clase.

La voz de la profesora le llegaba lejana, como si se encontrase a cientos de kilómetros de él, convirtiéndose en un susurro constante que en aquel momento no interesaba al joven en lo más mínimo.

A varios pupitres de distancia se encontraba Leon Ishida, que observaba con preocupación a su amigo. Sabía que Akito sólo se encerraba de tal forma en sí mismo cuando algo le preocupaba y por su actitud se podía deducir que se trataba de algo importante.

-Leon-kun, ¿qué le pasa a Kurosaki hoy?-susurró una voz a su espalda, sobresaltándole ligeramente. La voz pertenecía a Kato Kojima, un amigo común de Akito y Leon, hijo de Mizuiro Kojima, que había ido a la misma clase que los padres de Akito y Leon y que había formado una gran amistad con ellos.

Mizuiro había estado coqueteando con una gran cantidad de mujeres desde que ingresó en la universidad, pero fue en su último año cuando conoció a su media naranja y con la que había concebido a Kato. Éste guardaba un gran parecido físico con su padre, tanto por su tez algo pálida cómo por su cabello azabache (así como su innegable rostro de rasgos atractivos) pero no parecía haber heredado el instinto mujeriego que su padre había demostrado en su juventud.

Leon se encogió de hombros.

-Ni idea, lleva así toda la mañana.

Un dramático suspiro surgió de varios pupitres a la derecha de ambos.

De pronto un chico completamente vestido de negro, con un pasamontañas cubriendo su rostro, se colocó en cuclillas junto a Leon con una pose que recordaba a un ninja de alguna película pésima de los años setenta.

Tanto Leon como Kato lo observaron con enormes gotas de sudor en sus sienes y expresiones que estaban a medio camino entre la perplejidad y el escepticismo.

-Está claro que no conocéis el espíritu de un adolescente de quince años, mis queridos amigos-dijo el "ninja", aplicando un tono lleno de emoción a su voz.

-¿Q…qué cojones…?-masculló Leon.

-Asano, cada día estoy más seguro que eres subnormal-comentó Kato como quien comenta que está a punto de llover.

El "ninja" hizo una pose llena de dramatismo, colocando su puño derecho a la altura del corazón, como si hubiese sido alcanzado por una flecha.

-Ah…-volvió a suspirar, girando su cabeza hacia un lado- No esperaba que comprendierais la magnitud del problema al que nos enfrentamos, pero pensar que mis propios camaradas… mis compañeros de sangre… son incapaces de apoyarme a mí, su líder espiritual…

Entonces se subió ligeramente el pasamontañas, revelando el rostro de Suguro Asano, hijo de Keigo Asano, otro de los amigos de infancia de los padres de Akito y Leon. A diferencia de Kato, Suguro había heredado por completo el carácter de su padre, siendo una de sus máximas en la vida encontrar el traje de camuflaje perfecto.

-¿Y bien?-preguntó, poniéndose en pie- ¿Qué os parece mi traje de camuflaje 1.5.3 Versión 2.0.1?

Leon no dejaba de mirar a la profesora, esperando a que hiciera alguna muestra de haber visto a su amigo. Ésta, sin embargo, continuaba dando la clase sin interrupción, sin reparar en la presencia del "ninja camuflado"

-No me jodas que esa cosa funciona…-masculló, incrédulo.

Suguro soltó una risita.

-He tenido que ahorrar seis meses para comprarlo a través de la teletienda-explicó, dándose aires de superioridad, como si hubiese ganado una medalla olímpica.

-Podrías haber invertido el dinero en un psicólogo-objetó Kato, haciendo que Suguro volviese a adoptar su pose de indignación.

Leon meneó varias veces la cabeza.

-¿Es que acaso tú sabes lo que le ocurre a Akito?

Suguro se cruzó de brazos, alzando la barbilla en un gesto de superioridad.

-Por supuesto, Leon-kun.

Pasaron varios segundos sin que el joven abandonase su pose, haciendo que una gotita de sudor resbalase de nuevo por la sien de Leon.

-¿Y piensas decírnoslo?-preguntó al fin.

-¡Pienso mostrároslo!-anunció, decidido.

Acto seguido, comenzó a acercarse hacia el pupitre de Akito con lo que parecían ser pasos de ballet.

-¡No te asustes, Akito, soy yo!-dijo al colocarse de cuclillas, tal y como había hecho unos segundos antes con Leon- ¡No creas que te habla con susurros el viento, puesto que mis vestimentas me camuflan de la vista de aquellos cuya mirada se pierde en las tinieblas de la cotidianeidad!

-Ha vuelto a mirar "Shakespeare In Love"- suspiró Leon.

-Nah, simplemente es retrasado-comentó Kato, garabateando algo en su libreta.

Akito siguió mirando por la ventana, sin inmutarse.

-Sé que lo que te aflige el corazón es el amor imposible que tu corazón bombea por una damisela pura como la luna, ¿cierto?-dijo Suguro con tono plenamente convencido.

Akito siguió ignorándolo, pero una ligera vena había comenzado a palpitar en su frente.

-Mira, Akito…Sé que tu belleza no se puede comparar con la mía, pero si lo intentas sé que lograrás alcanzar el amor que tanto…

Pero no pudo acabar su consejo, ya que una patada del joven Kurosaki lo mandó a volar hasta el otro extremo de la clase.

Suguro, tendido en el suelo, comenzó a hacer su "pose de indignación", pero volvió a ser interrumpido.

-Asano-kun, cuando dejes de jugar a los ninjas, ¿puedes ir al despacho del director?-preguntó con fría amabilidad la profesora, que había estado al tanto de su presencia desde el principio.

Leon, Akito y Kato dejaron escapar un suspiro simultáneo mientras una gotita de sudor resbalaba por sus sienes.

- Bleach 05 -

-Entonces, ¿estás bien, Kurosaki?-preguntó Kato, sorbiendo distraídamente su zumo de piña.

Akito asintió, masticando una de las bolas de arroz que su tía le había puesto de almuerzo.

-Esta noche no he dormido gran cosa-explicó cuando acabó de masticar- Por eso estaba tan distraído en clase.

-Ya decía yo que el tío más pasota de toda Karakura no podía estar preocupado por nada serio-suspiró Leon, alzando ligeramente las palmas de sus manos hacia el cielo.

-Vete a la mierda-masculló Akito, dirigiéndole una mirada asesina.

Los tres estaban almorzando en su lugar habitual, un viejo nogal situado en los amplios jardines del instituto.

-¿Creéis que van a expulsar a Suguro?-preguntó con curiosidad Leon.

-Si no lo expulsaron cuando se disfrazó de langostino no creo que vayan a hacerlo ahora-comentó Akito, encogiéndose de hombros.

-O aquella vez que intentó colarse en el vestuario de las chicas disfrazándose de oveja-les recordó Kato mientras se acababa el contenido de su zumo.

-Por cierto, Kato, ¿has acabado los deberes de…?-preguntó Leon, comenzando una conversación que prometía durar bastante, cosa que Akito agradeció.

Lo cierto era que el joven no había estado distraído en clase a causa de una mala noche. No le gustaba mentirles a sus amigos, pero tampoco podía decirles que en realidad estaba tan distante por el dilema que conllevaba haber descubierto aquel mundo oculto que se entremezclaba con el suyo propio, plagado de Hollows y Dios-sabía-qué otras criaturas.

Además, el joven todavía tenía las palabras que el anciano Otoro-san le había dicho hacía ya tres días.

"¿Qué vas a hacer a partir de ahora?"

Akito comprendía que el hecho de ser capaz de enfrentarse a los Hollows cuando nadie más podía hacerlo era algo que no podía ser ignorado.

En los últimos días había visto a varias de aquellas criaturas rondando por Karakura, seguramente en busca del algún alma que cazar, pero había sido incapaz de enfrentarse a ninguno de ellos.

No es que tuviese miedo (tampoco era tan imprudente como para no asumir que un enfrentamiento contra aquellos seres no conllevaba ningún riesgo) pero algo en su interior parecía impedirle tomar una decisión.

Y aunque le había costado bastante averiguar de qué se trataba, al fin lo había conseguido la noche anterior.

Lo que aterraba a Akito era incumplir la promesa que había realizado sobre la tumba de sus padres. "¡No dejaré que nadie vuelva a sufrir!" había gritado frente a su lápida.

Pese a haber realizado aquella promesa con cinco años Akito sabía que de no cumplirla jamás podría volver a sentirse bien con sí mismo. ¿Y si era incapaz de proteger a algún espíritu del ataque de uno de esos monstruos? ¿Y si era devorado frente a él por no haber sido lo suficientemente fuerte como para evitarlo? ¿Y si un día regresaba a casa y descubría que sus tíos habían sido atacados por uno de aquellos seres y él no había hecho nada para protegerlos?

Akito se puso en pie súbitamente, incapaz de seguir sentado con esos pensamientos rondando por su cabeza, haciendo que sus amigos enmudeciesen.

-Voy a dar una vuelta-dijo, comenzando a alejarse con las manos metidas en los bolsillos.

-¡Akito, ahora tenemos clase!-dijo Leon, alarmado.

-Dile que no me encuentro bien-dijo simplemente, sin detenerse.

Leon y Kato le observaron alejarse, con la preocupación dibujándose en sus rostros.

-No creo que esto sea por una mala noche-comentó Kato.

-No…parece que no…

- Bleach 05 -

La brisa alborotó el cabello rebelde de Akito, haciendo que varios mechones se colaran en su ojo derecho y provocando que el chico soltase una maldición y se apartase el cabello hacia un costado.

Se encontraba sentado en una de las ramas intermedia de un viejo roble ―en uno de los parques más grandes de Karkura― con la espalda apoyada en el rugoso tronco.

Akito solía ir a ese lugar cuando necesitaba estar solo, por lo que había aprendido a escalar árboles desde los siete años- Sin embargo había descubierto con cierta sorpresa que le resultaba muchísimo más fácil hacerlo en aquel momento, como si sus pies fuesen capaces de pegarse a la corteza del árbol y escalar por él con toda la facilidad del mundo.

"Puede que cubrir el filo del Shinai con reiatsu no sea lo único que puedo hacer…"-había pensado el chico al ver que era capaz de alcanzar fácilmente ramas que hasta aquel momento habían parecido estar completamente fuera de su alcance.

Pero antes de que pudiese probar si su teoría era correcta o volver a sumirse en sus dudas algo pesado se posó en la rama, haciendo que se combara ligeramente y soltase un ligero chasquido, pero sin llegar a quebrarse.

Lo primero que pasó por la mente del muchacho era que se trataba de un Hollow que había acudido atraído por su energía espiritual, por lo que se llevó la mano instintivamente a la espalda, donde solía colocar su Shinai.

El chico maldijo para sus adentros cuando se dio cuenta de que se había dejado su arma en el instituto al marcharse de forma tan repentina.

-¡Bu!-exclamó la figura que se había posado en la rama, acercándose a él.

Akito dirigió uno de sus puños hacia el rostro de recién aparecido, sin pensar, pero su sorpresa fue mayúscula al ver que una mano humano atrapaba su puño sin dificultad.

-¡Buena reacción, Aki-chan!-exclamó Isshin Kurosaki, alegre.

-¿Abuelo?-exclamó Akito, parpadeando varias veces-¿Qué haces aquí?-una vena comenzó a palpitar en su frente-¿¡Y por qué cojones te presentas de golpe? Casi me matas del susto…

El hombre sonrió.

-Te he entrenado desde que eras un crío para ser capaz de prever mis gloriosos ataques sorpresa, me alegra ver que sigues siendo tan bueno como siempre-comentó con orgullo.

Akito suspiró, aliviado, apartando su puño de la mano de su abuelo.

-Un pajarito me ha dicho que te has escapado del instituto, Aki-chan-dijo su abuelo, en tono neutro.

-¿Un pajarito? Si ha sido Leon dilo, no pasa nada, no voy a enfadarme con él por…

-No, no, era uno de tus amigos disfrazado de loro-le cortó su abuelo- Qué juventud más curiosa…

Una gotita de sudor resbaló por la sien de Akito al deducir cuál de sus amigos era el único capaz de disfrazarse de loro.

-De todas formas, ¿qué hacías por el instituto?

-Oh, intentaba colarme en el vestuario de las animadoras-contestó Isshin, como si fuese la cosa más normal del mundo, haciendo que Akito estuviese a punto de caerse de la rama.

-¡Serás viejo verde!

Al contemplar la expresión enfadada de Akito, el Kurosaki más viejo no pudo evitar soltar una carcajada. Akito, que trataba de mostrarse enfadado, no pudo evitar acompañarle unos instantes después.

-No sueles irte de clase antes de hora, ¿por qué lo has hecho esta vez?-preguntó Isshin una vez que ambos dejaron de reír.

La preocupación, que durante unos momentos se había alejado del rostro del joven volvió a aparecer, ensombreciendo sus ojos.

-Yo…-comenzó el joven, sin saber cómo explicarse. Sabía que aunque no lo pareciera, su abuelo era una persona comprensible que siempre había estado a su lado cuando lo había necesitado. Aún así, no creía que fuese a creerse una historia plagada de Hollows y espíritus vagando por la ciudad, ni que un chico de quince años fuese capaz de cubrir el filo de su katana de madera con energía espiritual. Finalmente decidió contarle la parte racional del asunto- Hace mucho tiempo le prometí una cosa a papá y mamá, después de que murieran. No quería ver sufrir a la tía Yuzu, ni a al tío Minase, ni a ti, abuelo… En realidad, no quería que nadie sufriese. Y sé que suena infantil, porque no puedo proteger a todo el mundo… Pero quiero hacerlo.

La mirada llena de decisión que le dirigió su nieto hizo que, por un segundo, Isshin fuera capaz de ver la imagen de Ichigo frente a él. Sí, no cabía duda alguna, era la misma mirada terca y llena de confianza que tantas veces había visto en los ojos de su hijo…

-Por eso… tengo miedo de ser incapaz de, llegado el momento, cumplir con mi promesa. Porque si eso pasa, no podré volver a miraros a la cara, abuelo…

-Me recuerdas a un idiota que conocí hace tiempo…-comentó Isshin, con una media sonrisa.

Akito le miró con curiosidad, sin comprender.

-Eres mucho más parecido a tu padre de lo que crees, Akito-le dijo, colocando una mano en su cabello y revolviéndolo con cariño- ¿Crees que eres el único que se preocupa por no ser capaz de proteger aquello que ama? Perdí a tu abuela y a tu padre sin que pudiese hacer nada por evitarlo, y me culpé por ello durante mucho tiempo…

Akito se sobresaltó al observar una tristeza infinita ocupar los ojos de su abuelo, al que siempre veía bromeando.

-Abuelo…

-No tienes que ganar. Con pelear por lo que quieres sin rendirte jamás es más que suficiente-dijo entonces Isshin, con seriedad- Si no quieres perder a nadie, pelea hasta tu último aliento por proteger a quien quieres. Pero no dejes que la tristeza o las dudas te arrastren, Aki-chan, porque entonces te habrás perdido a ti mismo.

Yo confío en ti.

Akito se quedó unos instantes sin saber qué decir, notando como la emoción le embargaba.

-A…abuelo…

-Sé tú mismo y pelea por lo que crees y nada de lo que ocurra podrá hacer que tu promesa se rompa, ¿de acuerdo?-le dijo su abuelo, sonriendo con confianza.

Akito tardó unos instantes, pero pronto una gran sonrisa se instaló en su rostro.

-De acuerdo-dijo, asintiendo.

El chico se puso en pie, dispuesto a bajar del árbol.

Tenía algo que hacer.

- Bleach 05 -

La noche había caído ya sobre Karakura, con una gran luna llena observando desde su enorme reino oscuro con sus titilantes cortesanas como única compañía.

Mia Ayami corría desesperada, notando como su Cadena del Destino se balanceaba a cada paso que daba, emitiendo un tintineo metálico.

Había estado evitando a los Hollows durante mucho tiempo, cambiando de zona cada pocos días… hasta ahora.

Desesperada, se internó en un callejón, dándose cuenta demasiado tarde de que no tenía salida.

Estaba atrapada.

La mujer fue capaz de escuchar el sonido de la Criatura abalanzándose hacia ella, por lo que tuvo el tiempo justo para lanzarse al suelo, evitando el envite de la bestia.

-¿Crees que puedes huir indefinidamente de mí?-preguntó el Hollow, posándose frente a ella, con voz irritada.

Se trataba de un Hollow que recordaba a un enorme buitre: en lugar de brazos sus extremidades superiores era dos alas membranosas, acabadas en lo que parecían ser afiladas garras. El gran agujero característico de su especie se encontraba alojado en su pecho, mostrando el lugar en el que había estado colocada su Cadena del Destino antes de consumirse.

-Por favor no me hagas daño…-sollozó la mujer, desesperada.

El Hollow emitió una estridente carcajada al escuchar las súplicas.

-¡Que te jodan, estúpida!-bramó, lanzándose hacia ella con las fauces abiertas.

-¿Crees que esa es una forma adecuada de dirigirse a una dama, pajarraco?-preguntó una voz, sorprendiendo al Hollow, que se detuvo al instante.

Una figura surgió de las tinieblas del callejón, dirigiéndose a gran velocidad hacia el Hollow, que no fue capaz de evitar el poderoso puñetazo que se estrelló contra su máscara, mandándolo por los aires varios metros, hasta que su cuerpo fue a dar contra el duro asfalto.

Mia observó perpleja la figura frente a ella, que acababa de mandar a volar al Hollow.

Se trataba de alguien de estatura media, vestido con una sudadera negra cuya capucha ocultaba sus rasgos a las caprichosas hebras plateadas de la luna. Vestía unos vaqueros y unas zapatillas de deporte rojas con motivos azabaches. Por su espalda ligeramente ancha, Mia dedujo que debía de tratarse de un muchacho.

-¿Se encuentra bien?-preguntó el encapuchado, volviéndose ligeramente hacia ella.

-S…sí… ¿Quién…?

El grito cargado de furia del Hollow volviendo a la carga ahogó su pregunta.

El encapuchado volvió a dirigir su mirada al frente, colocando algo que llevaba en su mano frente a él.

Y de no ser por lo ridículo de la idea, Mia hubiese jurado que se trataba una de aquellas katanas de madera que se utilizaban en el Kendo para evitar heridas de seriedad.

Su incredulidad no hizo más que aumentar al observar que el filo de madera se cubría de lo que parecía ser una gran cantidad de energía oscura.

El encapuchado saltó hacia adelante, atravesando verticalmente la máscara del Hollow con el Shinai.

Tras una expresión de sorpresa, el Hollow desapareció, como si se consumiera en el aire.

El encapuchado soltó un suspiro, relajando sus hombros.

-Menos mal que la mayoría son tan idiotas como para atacar de frente a lo loco…

-¿Quién…eres tú?-preguntó la mujer, incapaz de salir de su asombro. ¿Acaso podía tratarse de uno de aquellos seres de los que hablaban los espíritus más ancianos, un Shinigami?

El encapuchado se dio la vuelta, echando su capucha hacia atrás con su mano libre y dejando que la luna iluminase los rasgos de un joven que no debía de tener más de quince años, de cabello azabache bastante despeinado y cálidos ojos color miel.

-Kurosaki Akito, Cazador de Hollows-se presentó el muchacho con una media sonrisa.