Hola de nuevo… muchas gracias por acompañarme en esta historia y en la otra que volví a publicar… pero muy en especial a neoyorquina y a fireirune .mad about Terry y les respondo por este medio a las dos sus preguntas: Si es la misma historia porque en mi antigua cuenta me fue jakeada… espero y sea nuevamente de su agrado, les mando mucho besos y abrazos a todos!
Capitulo II
** El siguiente capitulo se tratara solo del pasado **
- Lo siento... pero esto no puede ser... yo... ya no te amo, lamento que esto este pasando, pero... yo si pude olvidarte... Adiós Terry...
Candy se soltó del abrazo del castaño, se dio media vuelta y comenzó a caminar en sentido contrario, lo único que quería era alejarse lo mas pronto posible de Terry, conteniendo las ganas de regresarse y decirle que lo que había dicho no era cierto, que lo seguía amando con la misma intensidad, pero... la imagen de una Susana afligida por el dolor de perderlo se lo impedía.
- ¡No Candy... espera! – La llamo, pero la rubia seguía su andar sin siquiera voltear hacia atrás, hasta que la alcanzó sujetándola del brazo.
- ¡Repite lo que has dicho... dime que ya no me amas, que me has olvidado¡ - La sujetaba fuertemente del brazo obligándola a que lo viera directamente a los ojos, Candy temblaba ante la reacción del castaño, recordó que la ultima vez que lo había visto en ese estado de ira fue cuando ella entro equivocadamente a su cuarto aquella noche en el San Pablo.
- ¡Pero esta vez, quiero que me lo digas mirándome a los ojos, que seas sincera, porque yo no me trago eso de que ya me olvidaste... si me lo has dicho con tus besos!
Candy no quería verle a los ojos, pero la fuerza que hacía Terry en su brazo la obligó a levantar su rostro y mirarlo hacia donde él le exigía.
- ¡Déjame Terry, me estas lastimando! ¡Por favor... no me obligues a decirlo de nuevo!
El ingles al ver el rostro de dolor y las suplicas por parte de la ojiverde, la soltó de su agarre sintiéndose el ser mas miserable al haberla tratado de esa forma y le habló: - ¡Perdóname... perdóname por favor, no se que me paso, soy un imbecil! ¿Cómo me atreví a hacerte daño? ¡Soy un ser miserable!
Candy al ver la forma en que Terry hablaba, se acerco lo suficientemente a él hasta pegar su frente con la del actor, la joven comenzó a derramar lagrimas, mientras la lluvia seguía empapándolos a ambos.
- ¡Escucha lo que te voy a decir! ¿De que sirve que te diga que te extraño? Que todo este tiempo siempre has estado aquí conmigo – Le hablaba de forma afligida - ¡Ya no sirve de nada... tu... estas casado!
- ¡No... si la hay!... tenemos que hablar, ven pecosa, vayamos a otro lugar... porque creo que si seguimos aquí bajo esta lluvia ambos enfermaremos – Terry la tomo por la cintura y la condujo hacia su auto, pero la joven se detuvo, no tenía intenciones de seguirlo.
- ¡No Terry, no la hay! Debo irme... déjame ir por favor.
Candy suplicaba, mientras el ingles la llevaba a su coche, y sin importarle la petición de la rubia la subió a su automóvil.
La ojiverde finalmente accedió a lo que Terry le había dicho, y se dio cuenta que eso era precisamente a lo que venía, terminar definitivamente el lazo que la unía a él, totalmente empapada de pies a cabeza, ambos jóvenes comenzaron su andar por las calles de Nueva York, iban en silencio, sin ni siquiera mirarse, tanto el actor como la rubia iban en su mundo, Terry conducía de manera tranquila ya que la lluvia seguía demasiado fuerte, además quería prolongar el mas tiempo posible su acercamiento con la pecosa.
Al fin llegaron a su destino, siendo la casa de la madre del ingles, Terry descendió de su coche y se encamino para bajar a la rubia, Candy vio maravillada la hermosa residencia de la actriz, se sintió avergonzada ya que no se encontraba en las mejores condiciones tanto anímicas y físicas como para saludarla.
- Creo que no es buen momento para venir a saludar a tu madre... mira como estoy – Señalaba su vestimenta totalmente mojada. – Será mejor regresar en otra ocasión.
- En ningún momento te dije que vendríamos a saludar a Eleonor, quiero que hablemos – Le decía mientras la ayudaba a bajar del auto. – Mi madre anda de gira fuera de la ciudad y regresará en un par de días.
- ¿Quieres decir que no hay nadie? Que estaremos tu y yo solos...
- Solo esta la servidumbre... pero les pediré que no nos molesten, además debes de secar tu ropa.
Candy nuevamente volvió a dudar de entrar o no a la casa de la actriz, pero si ya había decidido de una vez por todas terminar con esta situación, y sabía que Terry la respetaría, que no iba a tratar alguna otra cosa con ella, lo conocía muy bien... Bueno eso pensaba, de pronto comprendió las ultimas palabras del castaño, "debes de secar tu ropa" preguntándose que usaría mientras su ropa se secara.
¿Acaso has dicho... debes de secar tu ropa? ¿Entonces que usare mientras eso pasa? – Le preguntaba mientras el joven tocaba para que alguien les abriera la puerta.
- Pediré a Joan que te preste un atuendo de mi madre. Además no será la primera vez que te vea sin ropa, acaso no recuerdas aquel día del festival de mayo, mientras te quitabas el atuendo de Romeo y te disfrazabas de Julieta. – El joven no pudo evitar sonreír al imaginarse a la rubia sin ropa, con aquel cuerpo de niña, que ya estaba convertido en una bella mujer.
Candy le hizo una rabieta y le dio un pequeño golpe en le brazo del ingles ya que este se burlaba de ella - ¡Terruce Grandchester, habías dicho que no me habías visto ese día mientras me cambiaba! ¡Eres un mentiroso!
- Jajaja... Que mala memoria tienes pecosa... aquel día te vi pero no te mire... – El chico reía mientras tocaba la puerta para entrar y el también cambiarse.
Una mujer alrededor de los cincuenta años les dio la bienvenida a la pareja, mirando de manera extraña a la rubia ya que se le hizo raro que el joven Grandchester trajera a otra chica que no fuera su esposa o la señorita Karen Klaise.
- ¡Joven Terruce... que alegría! ¡pero mire nada mas como vienen, pasen por favor! – La mujer los dejo pasar, Candy dudo por un momento ya que se sentía incomoda de estar en esa casa sola con Terry y también por la mirada que le dirigió el ama de llaves.
Terry se dio cuenta de que la ojiverde no quería entrar, la miro con un semblante tranquilo y le hablo de manera serena: - Ven Candy... esta comenzando a hacer frío, pasa por favor, esta es tu casa... además mi madre te estima mucho.
Joan el ama de llaves al escuchar el nombre de la mujer que acompañaba al hijo de la actriz se sorprendió de verla por primera vez y recordó cuando Eleonor le describió como era Candy y se sorprendió de que delante suyo estaba la joven que Terruce mas amaba en el mundo, inmediatamente cambio su mirar ante la chica y le hablo de manera animada invitándola a pasar.
- ¡El joven Terruce tiene razón señorita, será mejor que entre!
La mujer le extendió su mano para saludarla a lo que Candy hizo lo mismo mostrándole una leve sonrisa.
- Joan... por favor lleva a Candy al cuarto de mi madre y préstale algo para que se quite esa ropa mojada – Le hablo a la mujer mayor. – Yo, también necesito cambiarme.
- Como usted ordene señor. – La mujer condujo a la rubia hacia donde le había pedido Terry, la joven miraba lo bella que estaba la casa de la actriz, mientras seguía a Joan.
Llegaron a la habitación de la actriz, la rubia miraba lo bonita y bien cuidada que estaba la decoración, simplemente Eleonor era una mujer muy sofisticada en sus cosas, en un rincón vio que estaban varias fotografías personales de la estrella de Broadway, las miro clavando su mirada en dos en particular; una era de Terry de niño y la otra era de Terry con Susana el día de su boda, mientras Joan sacaba del armario un vestido para la chica, Candy tomo entre sus manos la fotografía de la pareja, la observaba con nostalgia.
Joan observó que la ojiverde contemplaba con tristeza aquella imagen, se dio cuenta de que ella sufría de la misma forma en que lo hacía el joven Grandchester.
- No crea todo lo que ve, señorita.
Candy al escuchar el comentario de la ama de llaves, dejo en su lugar el retrato, volteo hacia donde estaba la mujer y le pregunto: - ¿Por qué me dice eso? ¿Acaso Terruce no es feliz con Susana? Si aquí se aprecia que lo son.
La mujer dejo el vestido sobre la cama y le respondió: - Se podría decir que durante un tiempo lo fueron, pero... últimamente el joven ha venido muy pocas veces a visitar a la señora Eleonor, y lo que me ha dicho su madre es ambos han tenido problemas los últimos días.
La joven se quedo pensativa de lo ultimo que le dijo Joan, sus pensamientos fueron interrumpidos por la mujer mayor: - Le prepararé el baño, le hará bien tomar uno para que no se resfrié.
- No quisiera causar molestias, solo con el cambio de ropa estaré bien.
- ¡Ah no eso no lo puedo permitir... con el carácter del joven Terruce, no quisiera tener problemas con él si ve que no la he atendido como se lo merece! – La mujer se dirigió al cuarto de baño y abrió las llaves para que se empezara a llenar la tina.
La pecosa sonrió ante este ultimo comentario ya que conocía el carácter de Terry, cuando Joan salió de alistar el baño vio que la rubia sonreía y le dijo: - Tiene muy bonita sonrisa señorita, ahora se que todo lo que me ha platicado la señora Eleonor respecto a usted es verdad.
- ¿Acaso la señora Backer me conoce? Si nunca he hablado con ella, solo un par de palabras un verano allá en Escocia. – Pregunto Candy.
- La señora Eleonor la conoce muy bien. – Le respondió
- Bueno señorita su baño esta listo, se lo prepare como le gusta a la señora, solo déjeme la ropa aquí y yo me encargare de secarla.
Candy totalmente apenada finalmente accedió a lo que le había dicho la mujer, sonrió para así ya que Joan le recordaba mucho a la hermana María.
A unos metros de distancia Terry salía de la regadera después de haber tomado un baño, traía su castaña cabellera húmeda, quien todavía seguían resbalando gotas por sus hombros y espalda, con una toalla en color blanca solo amarrada a su cintura, con la parte de arriba desnuda, ciertamente el chico era muy atractivo, se podría apreciar que tenía un cuerpo de atleta ya que todavía era aficionado a montar a cabello, actividad que aun seguía realizando.
- Todavía me cuesta trabajo creerlo... – Pensaba llevándose sus manos hacia su rostro y pasarlos por su cabello. – Esta aquí... en la habitación continua... después de todo este tiempo, nunca pensé que me la encontraría así tan de repente...
El joven se llevo su mano a sus labios y sonrió: - Tus labios... volví a probarlos, todavía siguen sabiendo igual que aquella vez... Candy, te has convertido en parte de mi alma.
Terry se dejo caer sobre su cama y de manera sonriente cerro sus ojos color zafiro recordando los momentos que recientemente paso con la pecosa.
Al cabo de unos diez minutos Candy salía del cuarto de baño con una bata puesta, observo por unos segundos el hermoso vestido que estaba sobre la cama.
- No se porque accedí a venir aquí... estoy sola con él, bueno esta esa noble mujer llamada Joan, pero... – La rubia medito por un momento lo que pensaba y hablo: - Tengo que terminar con esto de una vez por todas, es necesario, si no terminaremos mas lastimados que aquella noche.
La joven comenzó su arreglo, se puso el vestido que le había dejado Joan, se recogió su cabello en una trenza y decidida salió de la habitación rumbo a la sala, donde obviamente estaría el actor.
Terry se encontraba de pie frente a la chimenea con un vaso de whisky en sus manos, sitió que alguien estaba parado detrás de él, al voltear se asombro de ver lo hermosa que se veía Candy.
- ¡Waoo... te ves preciosa!
- No digas tonterías... – Dijo totalmente sonrojada por el reciente comentario. - En realidad el vestido es verdaderamente hermoso, se ve que tu madre tiene buen gusto por la ropa.
- Si... tienes razón. – El joven dio un sorbo a su bebida, mientras que se acercaba poco a poco hacia la pecosa, haciendo que esta se pusiera mas nerviosa de lo que ya estaba. - Eleonor tiene buen gusto por la ropa, pero en realidad este vestido fue escogido por otra persona. Fue un regalo que le hicieron a mi madre, y créeme... que ambas comparten el gusto por el buen vestir.
Candy creyó que esa "persona" que Terry mencionaba era ni mas ni menos que su actual esposa, Susana Marlowe, la ojiverde agacho su mirar, sintiéndose algo triste de saber que traía encima una prenda que fue escogida al gusto de la esposa del ingles.
El castaño al ver el semblante nostálgico de Candy, se acerco mas hacia ella, y con su mano le tomo el mentón haciendo que la chica le observara: - Esa persona soy yo pequeña... en el reciente cumpleaños de Eleonor fui yo quien se lo obsequio, y para serte sincero, luces tú mas bella en él que mi madre, de hecho... – El joven junto su cabeza con la de la chica para susurrarle al oído haciendo que la rubia se estremeciera al sentir el cálido aliento del ingles: - Eres la primera en estrenarlo...
El joven comenzó a besarle el cuello, siguiendo por el lóbulo de su oreja, rodeo con sus manos el cuerpo de la rubia que solo se estremecía al sentir las caricias, liberaba pequeños gemidos que solo encendían mas la pasión que esos momentos sentía Terry, de repente Candy reacciono ante lo sucedido que inmediatamente se separo del joven, dejando a un Terry desconcertado por lo recién sucedido.
- ¿Por qué huyes Candy?... – Reacciono el ingles de manera sorprendente. - ¿Por qué te empeñas en hacerlo tan difícil?
Candy confundida por las palabras del castaño negando con su cabeza lo que había escuchado, tratando de reaccionar le respondió molesta: - ¡Difícil! ¿Qué porque me empeño en hacerlo difícil?, ¿qué acaso has perdido la razón?, ¡Por si lo olvidaste... tu estas casado... tienes una familia!
- ¿Familia?... yo no tengo familia – Respondió el castaño del mismo tono que la rubia.
- ¿Entonces como le llamas a esto? – La ojiverde le mostró una fotografía donde salían Terry y Susana el día de su boda, que estaba sobre una de las mesas de la sala. – ¡Lo que yo veo eres tu con tu esposa! ¿O como lo llamas ahora? ¡Esto es lo que yo llamo familia!
El actor volvió a acercarse con la joven, le retiro de las manos el retrato y le hablo en un tono mas calmado:
- Para mi familia significa estar casado con la mujer que amas... compartir con ella tus alegrías, tus tristezas, tus temores... a la que beses todos los días cuando amanece y cuando el día termine, poder ver nacer a tus hijos y verlos crecer... pero eso... no lo tengo con ella.
Candy trataba de retener las lagrimas que querían salir de sus verdes ojos, pero le fue imposible, se volvió a separar del ingles y le preguntó: - ¿Entonces porque lo hiciste? ¿por qué te casaste?
Un silencio se contemplo en aquel salón, el joven sabía que tenía que responderle, y tratando de encontrar las palabras adecuadas se dirigió hacia la chimenea y dejando encima de ella la fotografía que le había quitado a la rubia, le hablo dándole la espalda.
- Esa misma pregunta me he hecho a lo largo de estos años, ahora sé el porque lo hice... Porque fui un cobarde, porque me deje llevar por una nota que salió tres meses antes en aquel diario, y de no haber leído lo que salió dos días después no lo hubiera hecho.
Candy escuchaba algo incrédula aquellas palabras que decía el joven Grandchester, dándose cuenta de que la nota en donde anunciaban su boda con Neal fue el detonante de que él adelantara su boda con aquella joven.
- ¿Me estas diciendo que fue un arrebato? - Le pregunto.
- Para mi fue el peor día de mi vida, al ver que ibas a casarte con ese imbecil. Pero al saber que no fue cierto, la esperanza ha vuelto a renacer dentro de mi. – Hablaba el actor mientras sonreía.
La joven se acerco hacia una ventana, observaba como las gotas resbalaban por el cristal, confundida por las palabras de Terry, Candy se mordía su labio inferior al tratar de contestarle, se preguntaba como era posible de que él haya dicho eso, ¿esperanza?.. Que era lo que tramaba, dejar a Susana después de que ella le salvó la vida, abandonarla después de prometerle que estaría con ella para siempre, no eso no... Candy sacudía su cabeza de un lado a otro tratando de desechar aquella idea, pero... ¿por qué sentía esa inquietud de querer estar a su lado? Después de todo... ellos se querían desde antes de que ella apareciera, además; ¿Qué aquel día del estreno de Romeo y Julieta, cuando se entero del accidente de la actriz y de las intenciones que ella tenía respecto a Terry, se dirigió al hospital para decirle que lo que planeaba era una jugada muy sucia? ¿Qué acaso Candy no iba a defender su amor por él?, pero después de lo que Susana estaba apunto de hacer, desecho toda posibilidad de estar al lado de él y opto por dejárselo a ella, aunque esa noche su corazón quedaría desquebrajado por renunciar a su gran amor...
De nueva cuenta, la joven sacudió su cabeza negando el pensamiento de "querer estar nuevamente con él" apartó su mirada de la ventana para dirigirse hacia el actor quien la contemplaba en silencio, decidida le habló:
- ¡No puede haber ninguna esperanza entre tu y yo, lo mejor será que ya no nos volvamos a ver! – La rubia tomo su bolso que todavía se encontraba húmedo, paso de largo sin siquiera mirar al castaño que se encontraba en silencio y sin movimiento alguno.
- Mañana enviaré a alguien por mi ropa y mandare esta... - Continuo diciendo hablándole en tono decisivo - Me dio gusto saber que estas bien, por favor cuídate mucho... adiós.
Con lagrimas en sus ojos la joven Andley se dirigió hacia la puerta principal para salir de ahí, sentía un inmenso dolor al haberse despedido nuevamente de él, su corazón dolía pero su mente le decía que era lo mejor, sin voltearlo a ver tomo el picaporte de la puerta y cuando la giro, sintió que una mano se posaba sobre la suya, al ver que era Terry el que se lo impedía lo miro, dándose cuenta de que el joven tenía sus rostro lleno de lagrimas, pero lo que mas lo sorprendió era su mirada ya que era de rencor, el castaño apretaba su mandíbula ya que sentía una enorme impotencia y alzando la voz le expresó:
- ¡Siempre es así... ¿verdad Candy? Siempre decides por los demás como aquella vez!... ¡Claro la dulce y tierna Candy, la que se preocupa por los demás menos por ella!
El semblante del actor cambio de enojo a burla y continuo dirigiéndose hacia la rubia en voz alta: - ¡Claro le haces honor a tu nombre! – hizo una pausa quitando su mano de la de Candy y continúo: - ¡He llegado a la conclusión de que en verdad no me amabas lo suficiente como para defender lo nuestro!
La ojiverde al escuchar las palabras tan hirientes de Terry, también se dejo llevar por el enojo que le embargaba escucharlo de esa manera y armándose de valor le dio una fuerte bofetada al castaño acallándolo de una vez por todas todo lo que estaba diciéndole.
Terry al sentir el fuerte golpe por parte de Candy, se tambaleo ya que estaba a punto de caerse, la rubia al ver la mirada de confusión y enojo por parte del actor retrocedió creyendo que tendría la misma reacción que hace tiempo cuando le había golpeado por primera vez y él le respondió de la misma forma.
Sin temerle, ahora fue turno de Candy de encararlo haciéndolo retroceder y con sus verdes ojos oscurecidos por el enfado que le produjo las palabras de Terry; le grito, sin importarle que la demás gente que se encontraba en aquella casa escucharan:
- ¿Cómo te atreves a decir que no te ame lo suficiente? ¡Si tú fuiste el que me oculto lo del accidente! ¿Qué... acaso creíste que nunca me daría cuenta?
Candy se dejo caer en la silla que estaba cerca del recibidor, todavía aturdida por aquella reacción que tuvo al oír las palabras tan hirientes del actor, llevándose sus manos a su rostro, se limpio sus ojos y después de un silencio por parte de ambos la joven comenzó a hablar:
- Aquella noche, me fui caminando hasta el hotel para recoger mis cosas y dirigirme a la estación de tren, en mi interior sabía que esta decisión había sido lo correcto... salí del edificio y tome un carruaje que me llevara hasta allá... – La joven mantenía su mirada en un punto fijo que no fuera la mirada del castaño, narraba aquella vez cuando se regresó de esa ciudad hacia Chicago, Terry la escuchaba atentamente recargado en una de las columnas de la residencia, en silencio contemplaba a la pecosa.
- Por suerte encontré lugar en el tren de las once, no espere mucho, lo único que deseaba era salir lo mas pronto de esta ciudad, aborde el vagón dando una ultima mirada hacia atrás en señal de despedida... quería olvidar que había venido aquí y solo susurre tu nombre deseándote lo mejor. – Por un momento la joven poso su mirar en la del actor quien seguía mudo ante las palabras de Candy, ella solo continuó hablando volviendo a apartar su vista de la del ingles.
- El tren comenzó su andar, por momentos me sentía fatigada y cansada dándome cuenta que estaba afiebrada por haber caminado bajo la nieve... la verdad no me importo, ya que lo que sentía mi cuerpo en ese momento no se comparaba con lo helado que se encontraba mi corazón. – Candy se limpiaba las lagrimas que empezaban a salir de sus verdes ojos.
La joven se puso de pie, poniéndose detrás de la silla donde se encontraba sentada anteriormente, la verdad no quería ser vista por Terry de que estaba empezando a llorar nuevamente, fijo su mirar en el cristal de la ventana donde se reflejaba la escena que estaba a punto a relatar.
- Yo... recordaba los momentos que habíamos vivido desde que nos conocimos, por instantes sonreía al acordarme de cada instante que pasamos juntos que... aunque no fueron muchos, fueron los mas felices. – La rubia continuaba con su relato siendo observaba en silencio por Terry, el joven veía como la joven narraba aquella fecha con lujo de detalle, no entendía el porque le contaba todo eso, sintió un enorme dolor dentro de su ser al recordar aquella noche como su fuera sido ayer, mientras que Candy no se daba cuenta de que el ingles también comenzaba a llorar ella continuaba narrando aquel suceso.
- El llanto de un bebe me saco de mis pensamientos, lloraba de hambre pero su madre no podía alimentarlo ya que se encontraba de pie, trataba de tranquilizarlo hasta que un hombre que estaba sentado cerca de mi, les grito colerizado de que callaran al niño, el padre apenado por las molestias que causaban, le explico que su hijo tenía hambre... Eso simplemente al hombre no le importo, sin pensarlo dos veces me puse de pie, y les ofrecí mi lugar para que pudiera alimentarlo, se veían tan felices... A simple vista se apreciaba que eran muy humildes, pero eso no les importaba, estaban juntos, como una familia, ahí los dos... admiraban con amor a su bebe, me paso por la mente que esos podríamos haber sido tu y yo.
- Deseche esa idea sabiendo que era absurdo pensar en eso, decidida tome mi valija para salir de ahí, sentía un nudo aquí en mi pecho, necesitaba aire... abrí la puerta del vagón y me acerque al barandal, sentía como pegaba en mi cara el frío por la recia tormenta que había esa noche... – Candy se llevo su mano a su pecho y comenzó a llorar sin importarle que él la viera, Terry quiso acercarse a ella pero la joven se lo impidió alejándose, evitando cualquier contacto, la pecosa solo quería continuar hablando, el castaño obedeció su acción y la dejo continuar sin imaginarse lo que estaba a punto de escuchar.
- ¡Grite tu nombre... no se cuantas veces lo hice, pero quería sacarlo de aquí! – La joven se giro para ahora quedar frente al ingles dándose cuenta de que él también lloraba, dudo por un momento continuar hablando, pero ya había comenzado y tenía que decírselo– No se si por la fiebre que traía encima o por el inmenso dolor de saber que te había perdido; pero te vi en aquella oscuridad mientras el tren avanzaba a toda velocidad... Me despedí de ti, te veía sonriente.
- Pero después... Una sola imagen bastaba para querer poner fin a este sufrimiento. Posteriormente, ya no supe de mí y desperté a la mañana siguiente en casa de los Andley.
Un largo silencio se sintió en aquella habitación, Candy había parado de llorar se sentía aliviada al haber sacado eso que por todo este tiempo había tenido alojado en su interior, Terry se encontraba en un estado de confusión, combinado con nostalgia de escuchar el relato de la rubia, si bien sabido ella no fue la única en haberla pasado mal aquella noche, el también sufrió, después de haberle dicho a su actual esposa que se casaría con ella se refugio durante toda la noche en un bar, bebiendo casi hasta el amanecer, pero al haberla escuchado se sorprendió de lo ultimo que había dicho la joven:
- ¿Me estas diciendo que quisiste terminar con tu vida aquella noche? ¿Qué intentaste aventarte del tren si no fuera porque te desmayaste?
La joven solo asintió con su cabeza, haciendo más confusa la mente del actor.
- Perdóname... perdóname por ser yo el causante de tu desdicha. – Le habló el ingles al haber quedado a centímetros de la chica.
- No digas eso, tu no eres responsable de nada. – Le contesto
- Fue una idea absurda al querer hacerlo... es solo; que en ese momento me encontraba desesperada y quería encontrar una salida, si te conté todo esto es por que me dio rabia al escucharte decirme que no te amaba lo suficiente.
- Entonces respóndeme de una vez... ¿Aun me amas lo suficiente como para comenzar de nuevo?
- No tengo porque responderte esa pregunta. – Le respondió tratando de ocultar su mirar de la del ingles.
La ojiverde volvió a tomar su bolso para nuevamente dirigirse hacia la puerta, pero se detuvo al ver a Terry quien se había adelantado para interponerse en la salida.
- ¡Déjame salir! – Lo miraba de manera desafiante.
- ¡No hasta que me respondas! – Le contesto sosteniéndole la mirada de la misma forma que la rubia.
Candy resignada a que si no le respondía en ese momento le iba a ser imposible poder salir de esa casa, ya que conocía muy bien la "terquedad" del joven Grandchester, dio un largo suspiro soltando el aire de sus pulmones y se dispuso a hablar mirando de frente al castaño.
- No hay razón para contestarse... de nada sirve decirte que sigo amándote igual o mas que la ultima vez, porque... no puedo soportar el hecho de que la dejes a ella por estar conmigo. Tú ya elegiste tu camino, fue cuando decidiste quedarte con Susana.
El actor al escuchar las palabras de la rubia, agacho su mirar hacia el suelo sintiéndose impotente ante ella, y con sus puños cerrados comenzó a llorar.
Candy al darse cuenta de lo que había provocado ante Terry, se acerco hacia él quedando solo a centímetros a su cuerpo, instintivamente llevo sus manos a la altura de su rostro y con sus dedos le comenzó a secar las lagrimas que salían de los hermosos ojos azules del joven, apoyo su frente con la del castaño, tratando de impedir el llanto le habló:
- Déjame seguir adelante... nuestros caminos ya están escritos, fuiste lo mejor que me ha pasado en la vida, pero... lo nuestro no puede ser ni ahora ni nunca.
Al terminar de decir lo ultimo, Candy le deposito un beso en la mejilla del joven, mientras lo hacia cerro sus ojos en señal de dolor al tener que separarse nuevamente del hombre que mas amaba en el mundo, se retiro de él dejándolo ahí de pie y sin mirar hacia atrás abrió la puerta.
- No tienes derecho... no tienes ningún derecho a decidir por los demás y mucho menos por mi. – Habló el joven quien se encontraba de espaldas sin ni siquiera voltear a ver como salía Candy de la casa de su madre, el tono de voz en el que hablaba era una mezcla de coraje y dolor.
Candy al escuchar las palabras del castaño se detuvo en el pórtico, y haciendo ella todo lo contrario al joven, se giro sobre sus zapatos y mirándole solo su espalda le contesto:
- Esta vez no lo estoy haciendo por nadie... esta vez lo estoy haciendo solo por mi, porque no quiero seguir viviendo a un pasado que solo me trae dolor, de hecho con solo verte me causa dolor... y yo... ya no quiero vivir así.
Dentro de su ser, Candy sabía que las palabras que decía no eran del todo verdad, pero creía que era lo considerado al decirlas, así podría despedirse de él sin tratar de impedir que se fuera nuevamente, al terminar de decirlas nuevamente se giro para dirigirse hacia la salida y esta vez sin que el ingles la detuviera la abrió, y dándole una ultima mirada a un Terry que se encontraba de espaldas sin siquiera mirarla le dijo en tono calmado:
- Adiós... cuídate mucho y... también cuídala a ella. – Y de esa forma la pecosa salió de la casa de la madre de Terry.
Candy salió y con lágrimas en sus ojos corría sin detenerse, llego a una calle mas transitada y tomo un carruaje que la llevara al hotel donde estaba hospedada.
Por su parte Terry se quedo sin palabras en aquella residencia, al reaccionar salió corriendo queriendo alcanzar a la joven, mas sin embargo ya había pasado suficiente tiempo, llego a la misma calle a la que había llegado la ojiverde, sin obtener éxito ya que no la pudo encontrar.
Sintiéndose derrotado y con el alma desquebrajada de haberla perdido nuevamente, el joven actor comenzó su regreso hacia la residencia de su madre, en su cabeza resonaban las ultimas palabras de la pecosa, se preguntaba si era verdad aquello que ultimo que le había dicho, en cierta parte si, se sentía el ser mas insignificante sobre la tierra al escucharla decir que tan solo verlo le hacia sentir dolor.
Por otra parte Candy iba de camino al hotel donde se encontraba hospedada, lloraba en silencio su reciente despedida, se acariciaba sus labios sintiendo que todavía sabían a aquel dulce néctar, cerro fuertemente sus ojos dejando escapar sus lagrimas y se mordió su labio inferior hasta hacerlo sangrar, queriendo borrar aquellos besos, pero cuando se llega amar con tanta intensidad esos recuerdos tardarían mucho tiempo en ser olvidados.
Cuando estaba a punto de llegar hacia su destino, la pecosa miro hacia el enorme parque que estaba enfrente del gran mesón, se dio cuenta de que no era buena idea de que sus amigas la vieran en ese estado, bueno tarde o temprano les contaría lo que le paso recientemente, pero creyó que aun no era el momento de decírselos, limpio de su rostro las lagrimas que seguían saliendo de sus ojos esmeralda, asomo su cabeza por la ventana del carruaje dirigiéndose con el cochero:
- ¡Señor, podría ser tan amable de dejarme en esta esquina!
- Señorita pero si faltan solo unas cuadras para llegar al hotel. – Le respondió amablemente el chofer.
- ¡Lo se... pero quisiera caminar un rato! Me han dicho que este parque es verdaderamente hermoso y quisiera conocerlo.
El hombre obedeció la petición de la rubia y detuvo el carruaje donde le había indicado la chica.
Candy descendió del coche agradeciéndole y pagándole el traslado, se despidió amablemente del señor cochero y emprendió su caminata por el enorme parque central, el señor antes de que la joven se alejara le hablo:
- ¡Señorita... permítame darle una recomendación! – La ojiverde se detuvo y escuchó atentamente: - Trate de caminar solo por los alrededores, evite adentrarse mucho, ya que no tarda en oscurecer y este lugar de noche es peligroso, y mas para una chica como usted.
Candy le mostró una tierna sonrisa al chofer y muy amablemente se volvió a despedir de él no sin antes agradecerle su consejo y diciéndole que solo será un breve momento el que estaría en Central Park.
La joven inició nuevamente su caminata, por un momento se olvido de su tristeza y admirando lo bello que se veía el hermoso prado de enormes árboles, a pesar de que acababa de caer una tormenta habían muchas personas caminando, después de unos minutos de caminata Candy decidió sentarse en una de las bancas, su mirar se quedo clavado en las hermosas rosas rojas que adornaban ese sector del parque, inmediatamente vino a su mente la imagen de cierto ingles de cabellera castaña y ojos color zafiro.
Con una mirada melancólica la rubia admiraba los rosales, recordaba nuevamente su reciente encuentro con el actor, la forma en que la ayudo evitando que se cayera cuando había sido empujada por aquel joven, su breve charla en aquella cafetería, aquellos dulces besos bajo la lluvia... las caricias y mas besos en casa de Eleonor Backer, pero lo mas doliente fue la reciente despedida, que hizo que nuevamente llorara.
- Esto tiene que ser así... no puede ser de otra manera, fue mejor. – Se decía para sí misma la ojiverde.
Muy cerca de ahí, precisamente en Upper West Side cerca de la calle cincuenta y nueve, donde se encontraba el departamento que aun conservaba Terry, el actor llegó después de haberse pasado por casa de su madre, recogió su coche y de fue hacia allá, se acerco a la pequeña repisa donde tenía varías botellas de whisky, se sirvió en un vaso y se dirigió con botella en mano hacia el único sofá que se encontraba en la estancia, totalmente derrotado se dejo caer en el mueble y dándole un sorbo a su bebida que de un solo sorbo se bebió el contenido.
Al igual que Candy, Terry empezó a recordar todo lo sucedido desde su reencuentro con la pecosa, se volvió a servir mas whisky, sonreía de haberla encontrado a la salida de aquella panadería, volvió a reír al ver que seguía siendo amante de los pastelillos, admiro lo hermosa que se veía, lo mucho que había cambiado en todo este tiempo, poco a poco las lagrimas comenzaron a salir de sus orbes azules, pero al él simplemente no le importo.
- ¿Por qué tenías que aparecer nuevamente en mi vida, Candy? ¿Acaso lo hiciste solo para recordarme que te sigo amando? – Se reprochaba el actor.
Mientras que en el parque, Candy seguía recordando, al igual que Terry, por momentos también sonreía, pero... ese semblante inmediatamente era suprimido por lagrimas que emanaban de sus ojos color esmeraldas.
Lo único que quería el actor era olvidar aquel episodio con la pecosa, comenzó a beber como aquel día en que se había enterado del supuesto matrimonio de ella.
- Nuevamente volviste a decidir y fue de alejarte para siempre de mí... pero esta vez me diste la respuesta que no quería escuchar, de que solo te he causado dolor...
El joven se llevo su mano a su rostro, se limpió sus lagrimas y termino diciendo: - ¡Perdóname pecosa... perdóname mi amor si eso era lo único que te cause, aunque yo no opino lo mismo de ti... tu me regresaste a la vida! Aunque en estos momentos con tu nueva partida no se si pueda superarlo...
Mientras que el parque Candy hipaba del llanto y pensaba:
- ¡Terry... Terry mi amor, nuevamente nos vimos, nuevamente nos besamos... nuevamente nos dijimos lo mucho que nos amábamos, pero... no podemos estar juntos... ¿Por qué tenía que conocerte? – La rubia fijo su mirar hacia el cielo. - ¿Que no basto con que me arrebataras a Anthony? ¿Por qué mi vida a sido desgracia tras desgracia?... No lo entiendo.
Si pudiera...Entregara a ti mi vida
Mi alma entera. Te enseñaría a vivir
Mis versos, mi canción .Te sellaría con un beso la razón.
Si pudiera Yo nadara como un pez
Entre tus venas Si yo pudiera
Hoy cambiaría mis sonrisas
Por tus penas.
No cabe duda
Que en tu sonrisa
Se desnudan mis ternuras
Y con tu piel
Quiero vestirlas de pasión
Y de locura.
Si pudiera
Viviría cada minuto de mi vida
Para mimarte
Y al fin gritarte
Que te amo y que te extraño
Y con tu aliento
Calmar el fuego de este amor
Que llevo adentro.
Si pudiera
Te llevara a algún rincón
Cerca del cielo
Donde la lluvia
Y un arco iris
Se confunden en un beso
Cada mañana
Tenerte aquí
Para decirte
Que te quiero
Si pudiera
Yo nadara como un pez
Entre tus venas
Si yo pudiera
Hoy cambiaría mis sonrisas
Por tus penas.
No cabe duda
Que en tu sonrisa
Se desnudan mis ternuras
Y con tu piel
Quiero vestirlas de pasión
Y de locura.
Si pudiera
Viviría cada minuto de mi vida
Para mimarte
Y al fin gritarte
Que te amo y que te extraño
Y con tu aliento
Calmar el fuego de este amor
Que llevo adentro.
Si pudiera
Te llevara a algún rincón
Cerca del cielo
Donde la lluvia
Y un arco iris
Se confunden en un beso
Cada mañana
Tenerte aquí
Para decirte
Que te quiero
Vivir lo nuestro
Hasta perdernos en el tiempo
Calmar al fin esta obsesión
De ser tu dueño
Si pudiera
Candy se cubrió su rostro con sus manos, seguía llorando, quería encontrar respuestas a sus preguntas, sin imaginarlo, sintió que alguien se paraba enfrente de ella, retiro sus manos, levanto su mirar y se sorprendió de quien se trataba.
- ¡Vaya... vaya, nunca me imagine encontrarte aquí... Candice!
CONTINUARA...
*** NOTAS FINALES ***
Candy: - ¡Ahh este capitulo si que estuvo triste!... Lily... ¿Por qué te empeñaste en hacerlo triste? ¿qué no te basto con el final que nos dieron las autoras?
Terry: - ¿Qué haces mona pecosa?
Candy: - Leyendo el capitulo... pero tu ¿de donde vienes?
Terry: - ¡Aparte de pecosa y entrometida, ahora resulta que padeces de amnesia!
Candy: - ¡Ahhh Terry como te gusta hacerme enfadar! Y no te hagas el inocente que no me has dicho de donde vienes y que es lo que traes en esa bolsa.
El ingles se acerca a donde estaba la rubia, le da un dulce beso en los labios y le dice: - Que no te acuerdas que te despertaste con "antojo" de pastelillos de fresa y tuve que ir a comprarlos.
Candy: - ¡Mi amor, muchas gracias! – La joven le quita la bolsa, saca un pastelito y le da una mordida.
Terry: - ¡Vaya, vaya... si que mi esposa tenía hambre!
Candy: - Sabes muy bien que tu hijo es algo exigente... ahora entiendo de que será igual que su padre.
El joven al ver que Candy trae un poco de betún en los labios se acerca para retirárselo, para después depositar un beso en el abultado vientre de la rubia. – Mi pequeñito... mi amor, los amo a ti y a tu mamita, son lo mas hermoso que me haya pasado en mi vida.
Candy mira con ternura como Terry le habla a su hijo que se encuentra en su vientre, mientras le acaricia sus hebras castañas.
BESOS Y ABRAZOS DE SU AMIGA: Ana Lilian Panti Valenzuela. Ahh una ultima cosa, la canción que va al ultimo del capitulo se llama SI PUDIERA Y LA CANTA CRISTIAN CASTRO, se me hizo muy adoc para esta situación. NOS LEEMOS LA SIGUIENTE SEMANA!
