Advertencia: Este capitulo tiene contenido sexual explicito, si no te agrada el genero o no eres apto para el, no leas, sencillamente sáltate esa parte y vete hasta el final... aunque siendo francas ¿A quién han conocido que odie leer un lemon? xD en fin, para quienes si gustan del genero, adelante.
NOTAS::: DIALOGOS DE LOS PERSONAJES EN NEGRITA Y EN NORMAL ES NARRATIVA DE LA HISTORIA...
Capitulo 3
- Vaya... vaya, nunca me imagine encontrarte aquí... Candice.
La guapa mujer vestía un elegante vestido en color vino, hacia resaltarle mas su espigada figura, su cabellera larga, ondulada y castaña la traía suelta, solo era adornada con una diadema del mismo color que su atuendo; claro como toda estrella de teatro su apariencia y arreglo eran cosa de todos los días. Se trataba de la actriz Karen Klaise.
- ¿Pero que te trae por aquí? – Le pregunto la mujer a la joven rubia.
- Hola Karen, hace tanto tiempo que no te veo. – Le respondió la pecosa con una sonrisa y algo sorprendida ya que nunca se imagino encontrársela a ella después de tanto tiempo, creyó que ya no la recordaría.
La actriz se sentó a un lado de Candy, la joven inmediatamente se limpió su rostro con un pañuelo que había sacado de su bolso, pero ya fue tarde ya que la castaña se dio cuenta de que había estado llorando.
- ¿Has estado llorando? – La rubia al oír la pregunta la miro de manera incrédula.
- No es nada... es solo que esta ciudad me trae recuerdos que aun me duelen.
Karen desvió su mirar de la de Candy cruzo su pierna derecha sobre la izquierda de manera coqueta y cruzándose de brazos le hablo:
- ¿Y esos recuerdos se llaman Terruce Grandchester? – Le pregunto tajantemente.
Candy se sorprendió de la manera tan directa en que se refirió Karen, aunque ya habían pasado mucho tiempo de no verla, no había olvidado la forma de ser de la actriz, de carácter fuerte.
La actriz al ver el silencio de la chica, mostró una sonrisa de medio lado, Candy solo asintió con su cabeza, a lo que la castaña al ver el semblante triste por parte de la rubia, intuyo que ya se había encontrado con su compañero de tablas y directamente pero sin verle el rostro le habló:
- Por la cara que traes, veo que no es el reencuentro que esperabas y la verdad no quisiera toparme con Grandchester en estos momentos... – La actriz se volteó para quedar frente a la ojiverde. – Lamento mucho lo mal que lo están pasando... pero si quieres saber mi opinión... Ambos son los únicos responsables de que estén así, y créeme... lo están porque quieren.
- Discúlpame, pero no tienes ningún derecho a decirme todo eso. – Le respondió un poco molesta la rubia. – Tú no sabes el verdadero motivo por el que Terry y yo terminamos.
- ¡Lo se a la perfección Candice, se de muy buena fuente el motivo por el que tu y Grandchester se separaron!
La actriz le había contestado alzando su voz, para después hablarle de manera tranquila, si bien es sabido... Karen Klaise era famosa por el cambio tan repentino tanto en su forma de hablar como de carácter.
- Pero desgraciadamente ambos no pueden hacer nada, tu estas casada al igual que él lo esta con esa mujer. – Lo último Karen lo dijo mostrando una cara de fastidio.
Candy dio una pequeña risa al ver que no solo Terry se había equivocado, Karen; al ver que la joven sonreía la miro de manera incrédula.
- Creo que tu también caíste en al confusión de mi supuesto matrimonio... – La pecosa cruzo sus brazos y miro a la actriz.
- La historia es algo larga de contar pero... solo te diré que yo no estoy casada.
Karen se asombró al escuchar las palabras de la rubia, queriendo saber los verdaderos motivos por los que no se caso, ya que como había leído ella en aquella nota, la boda se anunciaba como una de las mas esperadas de año, mas que nada por la importancia de tratarse del enlace de la heredera de una de las fortunas mas importantes del país.
- ¿Quieres decir que la nota que salió en el diario no fue cierta?
- La verdad es que querían que me casara con Neal, pero al arreglarse todo la nota aclaratoria salió a los dos días.
La actriz se quedo todavía sorprendida al escuchar lo que la pecosa le decía, se mantuvo en silencio mientras Candy le contaba todo lo sucedido con su supuesto compromiso, al terminar su relato la rubia, Karen se quedo pensativa como tramando algo, a lo que Candy la miraba intrigada.
Karen se puso de pie para caminar por el sendero que estaba cerca de la banca de donde estaban sentadas, contemplaba el jardín de manera pensativa, la rubia la observaba desde la banca, de pronto la actriz se encamino nuevamente hacia el lugar donde se encontraba la pecosa, tomo asiento y de manera sonriente y sin quitar su mirar del edén le habló:
- Nunca te agradecí lo mucho que hiciste por mí aquella vez que viajaste a Florida.
Candy frunció el ceño y de manera extraña la miro, no entendía el porque de ese comentario por parte de la castaña:
- ¿A que viene todo esto? No comprendo lo que me estas diciendo.
Karen, encogió sus hombros y soltando el aire le habló de manera sonriente: - Si... te hablo de aquella vez que nos conocimos, al principio fui muy grosera contigo, mas que nada porque estaba furiosa de que Susana me había ganado el protagónico de Romeo y Julieta, pero después de aquella conversación, me di cuenta de que no debía preocuparme por cosas así, me enseñaste a no dejarme vencer, que luchara por lo que quería... y mira heme aquí, he podido cumplir mi sueño, me va muy bien en la actuación, encontré un hombre maravilloso del que me enamoré y me casé, tengo un hermoso hijo, pero lo mas importante es que tengo muchas ganas de seguir luchando por la vida y parte de eso te lo debo a ti.
Candy sonrió al terminar de escuchar a la joven actriz, se alegraba de que al fin Karen había cambiado para bien, de que ya se le había pasado aquel episodio de estar enojada con medio mundo.
- ¡Me alegra mucho de que te este yendo bien Karen! La verdad no tienes nada que agradecer, si te dije todo eso fue porque sentía de que no valía la pena de que te deprimieras por algo así.
De pronto Candy recordó algo que le había dicho Karen aquella vez en Florida; su semblante inmediatamente cambio, paso de un estado de alegría a uno de tristeza.
- Aunque hubo en algo en lo que si tuviste razón... ¿Recuerdas cuando me dijiste que los protagonistas siempre terminaban juntos, que Susana y Terry iban a terminar casándose?
- ¡Habértelo dicho fue algo incoherente, no estaba en mis cabales! – Le respondió.
- Pero de una u otra forma se hizo realidad. – Le dijo la rubia comenzando a llorar.
Karen al ver el estado de tristeza de la joven se sintió culpable y mal de haberle dicho eso, la tomo de sus hombros para abrazarla y tratar de tranquilizarla, Candy al sentir esa muestra por parte de la joven dejo que el llanto fluyera con mas intensidad, quería desahogarse, sacar todo el dolor que en esos momentos sentía.
La actriz sentía como la joven hipaba del llanto, quiso también ella llorar, acompañarla, por unos momentos tomo parte de ese estado en el que se encontraba Candy pero se contuvo ya que no quería hacer mas grande el dolor de la chica.
Se dio cuenta que Candy también sufría igual o mas que su compañero de trabajo, no en vano había sido testigo de las muchas veces en las que Terry se ponía mal por la tristeza de no poder estar con su pecosa, como él la había llamado.
Al cabo de unos minutos la rubia se había calmado un poco, se separo del agarre de la castaña y se limpio las lagrimas de su rostro, de manera apenada se disculpo con la actriz.
- Perdóname por el mal momento que te acabo de hacer pasar... pero es que necesitaba mucho sacarlo de aquí adentro, sentí que ya no podía mas... te pido disculpas, por comportarme de esta manera.
Karen la miro sonriente, haciendo que la rubia hiciera lo mismo, después de que la joven se limpio su rostro la castaña pensó muy bien la pregunta que le iba a hacer a Candy:
- ¿Lo sigues amando?
Candy no dudo en responderle y cerrando sus ojos le contestó:
- ¡Mas que a nada en el mundo... no hay día que no piense en él!
- Por el estado en el que te encuentras creo suponer que se han visto y nuevamente se volvieron a separar. – Le habló
- Si... hace un rato estuvimos juntos... me propuso que si estaba dispuesta a esperarlo para comenzar de nuevo, me dio a entender que se va a separar de Susana si yo decía que sí – Respondió la ojiverde.
- ¿Y tu que le contestaste? – Pregunto la actriz.
- Obviamente le dije que no... Entre él y yo ya no puede haber nada, Susana es la mujer que le salvo la vida, ella ahora es su esposa y... – La rubia no pudo terminar lo que estaba diciendo ya que se vio interrumpida por la actriz, que alzaba la voz al mismo tiempo que se ponía de pie y parloteando sus brazos en señal de fastidio.
- ¡Y... bla, bla, bla! ¡Ay Candy por favor!... deja de pensar en eso, de lo que ella hizo... ¿qué acaso no cuenta lo que tu y Terry sientan?
- ¡Yo le hice una promesa a Susana de que me alejaría de Terry para que pudieran ser felices!
Karen soltó el aire de sus pulmones su semblante era de fastidio al escuchar las palabras de la joven de "la promesa" que para ella se le hizo lo mas absurdo, de su bolso saco un estuche de metal, se trataba de una cigarrera, la abrió saco uno y lo encendió, cuando le dio una bocanada le hablo a la rubia mirando hacia el cielo.
- Aquella vez del estreno al terminar la función, nos estaban esperando para una recepción en casa de uno de los productores, recuerdo muy bien que antes de cerrar el telón Terry tenía su mirar fijo en cierta parte del auditorio. – La actriz hizo una pausa para darle otra bocanada a su cigarrillo.
- Supuse que te estaba buscando a ti... le hablé para decirle que nos estaban esperando, obvio como es particular de Grandchester no me hizo caso y solo me dijo que me adelantara, yo le dije que no se preocupara que lo mas probable es que lo estarías esperando en el lobby, eso lo tranquilizo un poco y se retiro a su camerino para cambiarse, al cabo de unos minutos fui a buscarlo pero uno de los trabajadores me dijo que había salido rumbo al hospital porque alguien había venido a buscarlo.
Candy observaba a Karen en silencio, mientras que la joven continuaba relatando, sintió un nudo en la garganta al saber lo que seguía.
- Lo que sigue de esa noche tu lo debes de saber mejor que nadie. – Le dijo mientras tiraba la ceniza de la brevilla.
La rubia agacho su mirar al recordar los momentos vividos aquella vez en el hospital cuando llego para hablar con Susana, sin imaginar que la encontraría en la azotea a punto de quitarse la vida.
Un silencio vino después de aquel relato de Karen, la actriz se termino su cigarrillo, observo a la ojiverde que se encontraba con la mirada fija en el suelo. La castaña decidió continuar.
- Al día siguiente Terry no acudió a los ensayos ni mucho menos llego a la función, así fueron los demás días... nadie sabía nada de él, ni en casa de su madre ni mucho menos con Susana que había dejado de visitarla... ¡Ya te imaginaras el escándalo que hicieron Susana y su madre, no había día en que la vieja fuera a buscarlo al teatro o a su departamento! – Esto ultimo Karen lo dijo con mirada seria y su ceño fruncido, señal de que no simpatizaba del todo con la esposa de su compañero de trabajo.
Candy no entendía del porque la joven le decía todo esto, cansada de escuchar las palabras de Karen le habló en tono serio:
- ¿Por qué me estas contando todo eso, a donde quieres llegar?
La actriz comprendió las palabras de la pecosa y haciendo el mismo tono pero un poco mas duro le respondió:
- ¡Déjame terminar! Si después de lo que escuches decides continuar y salir de su vida para siempre... lo respetare, pero antes escúchame... por favor. – Esto último lo dijo de manera pasiva.
Candy asintió con su cabeza, dejando hablar a la actriz.
- A raíz de que Terruce no asistía al teatro, Robert optó por suspender las funciones ya que la asistencia de la gente no era lo suficiente como para poder seguir adelante, la señora Eleonor y Robert lo estuvieron buscando ya que Terry no daba señas de donde estaba o que estaba haciendo, hasta que un día mientras ensayábamos llego el rumor de que lo habían visto trabajar en una de las carpas de teatro callejero a las afueras de Brooklyn.
- Ambos decidieron ir a buscarlo esa misma noche, para corroborar si era cierto lo que les habían dicho. Pero lo que encontraron esa noche no era precisamente Terruce Grandchester... era un hombre totalmente embrutecido por el alcohol, con las barbas crecidas, su porte de chico elegante ya no existía, estaba mucho mas delgado, lo encontraron balbuceando sonetos de las obras de Shakespeare, obviamente la gente que se encontraba en aquel sucio lugar no entendían lo que decía y solo se limitaban a gritarle, insultarle y hasta escupirle al mismo tiempo que se burlaban de él.
Con lágrimas en sus ojos, Candy escuchaba lo que relataba Karen, al principio no creía pero recordó que al poco tiempo de su ruptura con el ingles, escucho rumores acerca de su extraña desaparición. La joven ya no podía seguir escuchando más, se sintió peor al saber de todo lo que había sufrido Terry, llevándose ambas manos a su cabeza y llorando le hablo de manera suplicante:
- ¡Basta Karen! ¡Basta por favor! ¿Acaso pretendes volverme loca?
La mujer comprendió que había hablado de más, pero sabía que era importante de que Candy se enterara de todo el sufrimiento que había pasado el castaño aquella vez.
- Te pido una disculpa si con todo lo que te dije hice que te sintieras mal, pero creí que era necesario que lo supieras.
Después de un breve silencio Candy pudo tranquilizarse un poco, sus ojos se veían rojos e irritados por el reciente llanto, la joven se limpio su rostro y ya mas calmada le hablo a la chica.
- La verdad no pensé que Terry la había pasado tan mal desde aquella vez... Yo también lo estuve pero... mi familia y mis amigos me ayudaron a que pudiera salir adelante, poco a poco he tratado de seguir el ritmo a mi vida, pero... después de esto ultimo. – La joven se detuvo al hablar, nuevamente las lagrimas amenazaban con querer salir, pero la chica lo impidió de la misma forma en que últimamente lo hacía, y era mordiéndose su labio inferior.
- Creo que va a ser mas difícil poder superar esto ultimo.
Manteniendo su mirar fijamente en la rubia, Karen se puso de pie para quedar de frente a Candy, le tomo sus manos y agachándose para quedar a la misma altura que la joven ya que esta ultima se encontraba sentada en la banca le habló en tono calmado al mismo tiempo que le acariciaba sus manos.
- Si para ti va a ser difícil superarlo, imagínate como va a serlo para él... En todo este tiempo he conocido muy bien a Terruce y estoy completamente segura que a la única mujer que ama es a ti. Entonces Candy... si te dijo que quería comenzar de nuevo contigo, ¿por qué no se dan esa oportunidad?
- ¡Son muchas cosas Karen, la primera y la mas importante es que él esta casado!
La actriz se puso de pie molesta por la respuesta de la chica, de manera desesperante y después de pasar ambas manos por su rostro y cabello le habló:
- ¡Para eso esta el divorcio, por Dios Candy! ¿Acaso vives en la Edad Media?
La joven al escuchar esto se molesto y también se puso de pie y encarando a Karen le respondió: - ¡No es que viva en la "Edad Media" como tu dices... pero yo no podré vivir en paz sabiendo que le destroce el corazón a una mujer que fue capaz de arriesgar su propia vida por el hombre que ama!
- ¡Va... ahora resulta que Susana es una santa por lo que hizo, que se merece un altar en el cielo por su gran sacrificio! – Esto lo dijo en son de burla, cosa que no le agrado a la joven.
- ¡Por favor Candy, reacciona! No creas todo que el "supuesto" sacrificio que hizo esa mujer fue del todo cierto.
- ¿A que te refieres? – Pregunto incrédula la ojiverde.
La castaña se volvió a sentar al lado de Candy, soltó el aire de sus pulmones y habló mirando fijamente los ojos verdes de la rubia.
- No se si lo que te vaya a decir te haga cambiar de opinión respecto a Susana, de hecho... eres la primera persona a la que se lo cuento. – La joven hizo una breve pausa para después continuar.
- Aquella vez que encontraste a Susana en la azotea del hospital queriéndose quitar la vida y que tu evitaste... Todo eso fue un plan malévolo por parte de ella para presionar a Terry.
Candy no comprendía lo que Karen le decía y sorprendida le preguntó:
- ¿Acaso me estas diciendo que ella planeo su intento de suicidio? – La rubia se puso de pie, se llevo su mano hacia su boca totalmente sorprendida por lo que estaba escuchando y comenzó a caminar de un lado hacia otro mirando hacia el suelo tratando de encontrar en el la respuesta: - ¡No puedo creer lo que me estas diciendo! No entiendo... ¿cómo puedes ser capaz de poner en riesgo su vida de esa manera?
- ¡Pues créelo, esa "buena mujer" como tu le dices monto toda esa escenita para así retener a Terry a su lado y que terminara contigo para siempre! – Decía la elegante mujer con cierto rencor.
- ¿Y como es que tu lo sabes?
- Cuando anunciaron su compromiso, yo tenía mis dudas acerca de todo esto, por supuesto le pregunte a Grandchester que había pasado con ustedes dos para que él quisiera casarse con ella... pero como ya sabes tu querido amor. – Esto ultimo la actriz lo dijo señalando a Candy que hizo que la rubia se sonrojara. – Es muy reservado en su vida personal así que no me quiso decir nada.
- Unos días antes de la boda, Terruce me pidió de favor que le ayudara a Susana con una pequeña reunión que iba a tener en su casa, a regañadientes acepte ya que como sabes no simpatizo muy bien con ella... Bueno esa tarde después del ensayo me dirigí a su casa, llegue una hora antes de lo previsto para ayudar en lo que faltara; cuando llegue, escuche sin querer que Susana hablaba con su madre, conversaban de los preparativos de la boda y se alegraban de que Terry había adelantado la fecha.
- Hasta que fue su madre que hizo el comentario de aquella vez en la azotea del hospital, fue cuando comprendí que todo fue planeado por ella misma.
- ¡Sigo sin entender... no comprendo, si yo misma la vi en la orilla del techo, estaba a punto de aventarse... De hecho ella me dijo que lo hacía por él y por mi para que al fin pudiéramos estar juntos!
Candy seguía sin entender lo que la actriz le estaba contando, con cada palabra que Karen relataba, crecía mas la confusión de la pecosa.
- Veo que sigues sin creer ni una sola palabra de lo que te estoy diciendo... ¿verdad? – La expresión de Karen se notaba molesta al ver las reacciones de la ojiverde y antes de que dijera algo la chica acerca de lo que le estaba diciendo, continuo su relato.
- ¿Ese día en que Susana estaba a punto de "quitarse" la vida, había dejado una nota donde se despedía de su madre? – Ante esta pregunta Candy asintió con la cabeza ya que ella había leído la nota. – Bueno esa "despedida" era para que supieran lo que estaba a punto de hacer... corrieran a detenerla y así poder presionar a Terry para que se casara con ella.
- ¡Y claro le salió mucho mejor de lo que esperaba ya que tu fuiste la que llegara primero y así te dieras cuenta del "gran amor" que ella tenía hacia Terry!
- ¿Pero acaso... ella te confirmo que todo eso fue planeado? – Seguía incrédula la pecosa.
- Después de escuchar aquella conversación con su madre, se lo pregunte enfrentándola cara a cara, ¡la muy maldita y burlándose descaradamente me dijo que sí! Que un día antes del estreno Terry le había dicho que tu ya habías llegado ella ideo todo eso y pues paso lo que tu ya conoces.
Un silencio se postergo después de aquella confesión por parte de la actriz, Candy se preguntaba como aquella mujer había hecho tal atrocidad, si bien lo poco que conocía de ella era sinónimo de admiración y agradecimiento ya que había salvado la vida del hombre que mas amaba en el mundo a costa de sacrificar su futuro como una triunfante actriz de las tablas de Broadway.
- ¿Y porque no se lo dijiste a Terry? – Pregunto la rubia rompiendo el silencio.
- Amenace a Susana con decirle todo a Terry, pero ella con todo el cinismo del mundo me dijo que no me iba a creer ya que ella se encargaría de negarlo todo y como sabes... Grandchester no me creería nada ya que conocía la rivalidad que había entre nosotras.
- Comprendo... Pero aun así debiste decírselo. – Insistía la ojiverde.
- ¡Y lo intente Candy... pero las veces que lo hice, Terry se negaba a escucharme, hasta fui capaz de decírselo unas horas antes de la ceremonia! Pero... ese día Terruce me amenazó con hacer todo lo posible para que me sacaran de la obra de teatro.
La joven heredera seguía sorprendida ante todo eso, volteaba hacia todos lados como buscando la respuesta del porque Susana había actuado de esa forma, sumisa en sus pensamientos se quedo en silencio por un tiempo, hasta que Karen la tomo de los hombros haciendo que la mirara directo a los ojos y comenzó a hablarle en tono firme:
- ¡Por eso Candy... si Terry te pidió una segunda oportunidad, no dudes en dársela... no te toques el corazón ante ella... Quítaselo a esa mujer, pelea lo que siempre ha sido tuyo... defiende el amor que se tienen!
- ¡Es que... no creo poder hacer eso! – La joven se soltó del agarre de la castaña. - Son muchas cosas las que nos impiden estar juntos, una es su matrimonio religioso, otra son su hijo o los hijos que tengan... Y... si ella ahora si se quitara la vida... no... yo no podría vivir con ese cargo de conciencia! – Decía la joven un tanto desesperada.
Karen molesta de escuchar a la rubia diciendo todo eso, la volvió a tomar de los hombros, la zamarreo tratando de que reaccionara y con sus ojos oscurecidos por el coraje de escucharla hablar esa manera le alzó su voz:
- ¡Ya deja de estar pensando en los demás... Por una vez en tu vida piensa en ti, si tanto te preocupa su matrimonio déjame decirte que ellos solo están casados por el civil, no hubo boda religiosa y la verdad no se el porque y no me interesa, y de los hijos que no te importe ya que no los tienen... Susana no ha podido darle hijos a Terry y en cuanto a lo de que "intente quitarse la vida" no lo creo... sería demasiado idiota como para hacerlo!
Candy se soltó del agarre de la actriz, se encontraba confundida, sorprendida y hasta nerviosa por lo recién que había escuchado, tenía la duda de hacer caso a lo que anteriormente le había pedido el actor y que Karen le dijo que le diera una oportunidad o simplemente dejarlo así como estaba, regresarse a Chicago y olvidarlo para siempre.
En otra parte de la ciudad, muy cerca de ahí, estaba Terry; el joven se encontraba sentado en el piso de la estancia, recargado su espalda en el sillón, una de sus manos estaba en su frente mientras que en la otra sostenía un vaso con whisky, no estaba ebrio, de hecho era su tercer vaso... Desde un principio quería beber hasta perderse como anteriormente lo hacía, pero decidió mejor que no.
- No... ya no beberé hasta perder la cordura. – Levanto en lo alto el vaso de cristal dirigiéndolo hacia un viejo afiche que se encontraba colgado frente a donde él estaba, era de su primer protagónico: Romeo y Julieta, debajo del titulo con letras grandes estaba el nombre de ambos protagonistas: Terruce G. Grandchester y Susana Marlowe, siendo este ultimo tachado con una letra diferente a la que estaba y debajo de el figuraba el nombre de Candice White, ya que el único día que la rubia había estado en ese lugar ella se había encargado de tachar el nombre original y escribir el de ella.
El castaño sonreía al recordar aquel momento, un par de lagrimas comenzaban a resbalar por sus mejillas, rápidamente las retiro y haciendo una promesa habló en voz alta:
- Tú quieres que te olvide... que sea feliz con mi esposa... Bueno... lo seré... seré feliz con la única persona que ha estado conmigo, que me ha brindado su amor sin esperar nada a cambio, esta será mi ultima copa que beba para olvidarte... Pero solo por esta noche, solo esta ultima noche te recordare ya que mañana... serás parte de mi pasado.
Así permaneció el actor, contemplando aquel afiche, a veces sonreía, otras lloraba, otras se enojaba de saber que nunca podrán estar juntos. Las horas afuera seguían su curso, anochecía, pero en aquel departamento el tiempo no avanzaba mas bien retrocedía, desde aquella noche de año nuevo en el Mauritania hasta esta ultima tarde donde la había visto y hablado por ultima vez.
Pareciera que ambas jóvenes no se dieron cuenta que el tiempo había pasado... de pronto las farolas fueron encendiéndose de uno en uno para llenar de luz aquel sector que poco a poco fue cubierto en penumbras. El cantar de las aves se había ido al igual que el bullicio de la gente, para dar paso a los sonidos de la noche, el cielo se torno en un color sepia ya que poco a poco los rayos del sol se iban y las primeras estrellas hacían su aparición en el firmamento.
Candy seguía sumisa en sus pensamientos, en su mente se materializaban cada palabra de lo que había escuchado, desde su reencuentro con Terry hasta esta ultima conversación con Karen, su cabeza se convirtió en un mar de confusiones, y se olvido por completo que a su lado se encontraba aquella actriz que en un par de horas le cambio su vida y su forma de pensar de Susana Marlowe.
Karen la observaba, quería hablarle preguntarle que era lo que había decidido, sin embargo al ver el estado en el que se encontraba la rubia opto por no decirle nada, se paro de su asiento al ver que desde un sector no muy lejos de ahí un hombre le hacia señas con sus manos desde un lujoso auto. La actriz de inmediato lo reconoció y le respondió de la misma forma.
- Candy... – Le habló haciendo que la rubia la mirara. – Sea lo que decidas lo respetaré, pero... si decides intentarlo nuevamente con Terruce los apoyare a ambos, porque sé que están hechos el uno para el otro y nada me haría mas feliz que ustedes estén juntos, y no lo digo porque no soporte a Susana sino porque el destino les esta dando esta segunda oportunidad... – Esto ultimo lo dijo de manera sonriente.
La rubia asintió con su cabeza y se puso de pie para estar a la altura de la castaña, ciertamente Karen era un poco mas alta que la ojiverde, cuando Candy le extendió su mano para despedirse de ella y emprender su camino hacia el hotel donde estaba hospedada, la actriz le alzo la voz dejándola sorprendida por ante su ultima reacción:
- ¡A poco creíste que iba a dejarte sola en este lugar! – En eso Karen tomo la mano de la chica y la jaló hacia el coche que estaba estacionado enfrente. - ¡Vamos... te llevaré al hotel donde te hospedas, ¿Acaso pretendes que me meta en un lío con Grandchester si llegara a pasarte algo?
Candy sonrió a este ultimo comentario por parte de la chica, sin oponer resistencia se dejo llevar hacia donde la llevaba la actriz, cuando llegaron se detuvieron y fue cuando se dio cuenta de que aquel hombre alto de cabello color azabache, ojos color ónice y de tez muy blanca mas bien pálida recibió a la pelirroja en un abrazo y dándole un delicado besos en los labios, al darse cuenta la rubia de la muestra de cariño no pudo evitar sentirse cohibida ante la situación y solo se alejo un poco de la pareja.
- ¡Ah... mira cariño a quien me encontré hace un par de horas aquí en Central Park! – El hombre volteó su mirar hacia la pecosa mostrándole una sonrisa haciendo que ella le respondiera de igual manera. - ¿Recuerdas que te dije que hubo una persona que me había cambiado mi forma de ver la vida? – En eso Karen abrazo a la rubia y la acerco para que su esposo la saludara.
- ¡Te presento a Candice White Andley! A ella es la que le debo mi "gran cambio" – Decía de manera sonriente dirigiéndose a su esposo, la joven extendió su mano para saludar al caballero. – ¡Candy el es mi marido... Owen Atkinson y el padre de mi hijo!
El esposo de la actriz tomo la mano de Candy para depositar un casto beso, el hombre de aproximadamente treinta años la saludo de manera respetable.
- Mucho gusto en conocerla señorita Candice... pero dígame una cosa, ¿Usted es la hija de William Andley?
La joven le contesto de manera sonriente y mostrando sus buenos modales, no en vano la Tía abuela Elroy se esmero en enseñarle a su sobrina la forma de comportarse de una dama y mas tratándose de la hija de uno de los hombres mas ricos del país.
- ¡Mucho gusto señor Atkinson... Y si mi padre es William Andley!
- ¡Llámeme Owen, ya que es amiga de mi esposa no veo el porque de los formalismos! – Después de este comentario y de la petición del esposo de la actriz, tanto Owen como Candy miraron a Karen de manera curiosa ya que por el carácter de la castaña, creyeron que no era correcto la manera en como el moreno pidió a la ojiverde que lo llamara.
Karen al ver la cara de ambos no pudo evitar soltar una carcajada, tanto Candy como Owen la miraba incrédulos y al ver que la artista no paraba de reír le hicieron segunda.
- ¡Vamos Candy! ¿apoco creíste que me pondría celosa? – Pregunto la castaña. – ¡Por supuesto que no... y menos después de lo que hablamos!
La joven asintió de manera sonriente al ver que la actriz no mostraba ningún signo de molestia ante la petición de su esposo.
- Esta bien Owen... usted también puede llamarme Candy. Y dígame... ¿conoce a mi padre? – Pregunto la ojiverde.
- ¡Claro que lo conozco... Hemos sido socios de varios negocios, de hecho cerramos el ultimo hace una semana. Por favor Candy... dele mis saludos cuando lo vea.
- ¡Por supuesto que lo are... le dará mucho gusto! – Le respondió de manera sonriente la joven.
- ¡Bueno... bueno ya... vayamos a cenar, que me muero de hambre! – Interrumpió la actriz y de manera muy melosa se dirigió a su esposo. - ¡Cariño! ¿por qué no nos llevas a ese lujoso restaurante donde sirven comida italiana: Alessandro´s, se me antoja cenar ahí.
- ¡Por supuesto mi amor! – Respondió el moreno dándole un beso en la mejilla a su esposa, a lo que Karen le correspondió de la misma forma.
- ¿Qué dices Candy, nos acompañas a cenar? – Pregunto la castaña.
Candy no se sentía con ganas de comer, tenía muchas cosas que pensar después de aquella conversación con la estrella de Broadway y de manera amable le contesto:
- Perdónenme por esta vez pero no me siento muy bien, tengo muchas cosas que pensar... por favor, lamento mucho esto pero... en verdad no tengo hambre.
- Comprendo... pero aunque sea, déjanos llevarte al hotel... ya es un poco tarde y no quiero que te pase nada como te había dicho, no quiero tener problemas con Terruce si te llegara a pasar algo.
La rubia sonrió al escuchar esto ultimo y asintió con un movimiento de su cabeza, Owen de manera caballerosa le abrió la puerta trasera a la pecosa ayudándola a entrar, después hizo lo mismo con Karen quien se subió en el lugar del copiloto y ya por ultimo el se integro al coche para así conducir hacia el hotel Plaza.
Durante el trayecto Karen le platicaba de su matrimonio y de su hijo que tenía seis meses de edad, narraba que se parecía mucho en el físico a su esposo a lo que Owen la miraba sonriendo mientras que él hacia el comentario de que de Karen había heredado su carácter, la joven solo sonreía, le daba gusto saber que de aquella muchacha mal humorada, caprichosa y egoísta no quedaba nada.
Después de un rato se detuvieron en la entrada principal del lujoso hotel donde se hospedaba la rubia, cuando el esposo de la actriz se disponía a abrirle la puerta uno de los porteros del hotel se adelanto para hacerlo, Candy les dio las gracias y nuevamente se disculpo por no haberlos acompañado a cenar. La joven se encaminaba hacia la recepción, pero se detuvo al oír el llamado de la castaña.
- ¡Espera Candy! – La rubia se volteo para verla ya que la actriz la había alcanzado.
La castaña la tomo de los hombros y mirándola directamente a los ojos le habló en tono decisivo: - A lo mejor esta demás que te lo diga, pero... espero que la decisión que tomes sea la correcta tanto para ti como para él, como te lo había dicho antes... pelea, lucha por ese amor, esta vez no lo dejes escapar.
La joven solo la miraba, tenía ganas de llorar, pero se contuvo ante esto, y con voz queda le contesto: - Gracias Karen... gracias por todo, pero todavía no se lo que vaya a hacer, estoy muy confundida, fueron muchas emociones por este día y la verdad no me siento muy bien. Lo único que quiero es llegar a mi cuarto y descansar.
- Esta bien... pero si necesitas algo solo búscame, ve al teatro de la compañía o si no, estoy en la guía telefónica... cualquier cosa, lo que sea... estoy para ayudarte. – Le habló de manera sincera y sonriente.
Candy se despidió de la actriz con un fuerte abrazo, considerando de que a partir de ahora en adelante tendría una gran amistad con Karen Klaise, esa tarde había sido totalmente diferente a como lo había planeado en un abrir y cerrar de ojos se encontró con la persona que menos esperaba, bueno, a decir verdad era algo lógico y existía la posibilidad de verlo ya que Terry habitaba en esa ciudad... pero ¿Al segundo día de haber llegado? Si que el destino nuevamente le había hecho una jugarreta, y luego vino aquel encuentro con Karen y las revelaciones acerca de todo lo relacionado desde que se habían separado.
Candy llego a la recepción pidió la llave de la suite donde estaba hospedada, amablemente la empleada le entrego lo que anteriormente solicito, junto con un mensaje de sus dos amigas:
- Querida Candy, fuimos a la opera a ver la función de las siete de la noche, Patty se encontró con un ex compañero del colegio en Londres y resulta que es tenor y esta actuando aquí en Nueva York, en el Radio City music hall, si quieres alcanzarnos solo pregunta por Ronald Royter después de la función iremos a cenar, ojala y te animes ya que nos dejaste toda la tarde.
La rubia doblo el papel donde estaba escrito el mensaje de Annie y sonriendo por el ultimo comentario de su hermana, se dirigió al elevador para subir a la suite, decidió no alcanzar a las chicas ya que al igual que con Karen no sentía ganas de salir a ninguna parte. La joven se adentró en el ascensor, amablemente el empleado la saludo dándole las buenas noches y solicitándole el numero de piso al que deseaba subir:
- Buenas noches señorita, ¿A que piso va?
- Buenas noches, por favor al noveno piso. – Le respondió amablemente.
La ojiverde llego a su habitación, dejo su bolso junto con la llave y se dejo caer en la enorme cama, tratando de conciliar el sueño siendo imposible porque en su cabeza resonaban tanto las palabras de Terry como las de Karen, estaba incierta ante si era correcto o no haber dejado nuevamente la oportunidad de ser feliz al lado del hombre que mas amaba en el mundo. Después de varios minutos de meditar se sintió aturdida por todo lo que estaba pensando, se incorporo para dirigirse al cuarto de baño, sentía la necesidad de refrescarse un poco, como si eso bastara para disipar todas esas ideas que ondeaban por su mente.
La pecosa abrió el par de llaves del lavabo y cuando sintió que ya estaba algo templada junto agua en sus manos y se la hecho sobre su rostro, tomo el jabón que estaba al lado y lo froto hasta hacer espuma, se masajeo con sus dedos su rostro, después de unos segundos se enjuago, mientras se secaba con una pequeña toalla la rubia observaba su reflejo en el espejo, no sabia si era cosa de su imaginación pero mientras veía su rostro, a su lado se manifestó la imagen de Terry.
- ¡Candy! – La llamó extendiéndole sus brazos.
La joven sorprendida de verlo y escuchar su voz se giro para quedar frente a él, creyó que el actor había subido hasta su habitación pero lamentablemente todo fue parte de una ilusión. Candy se sintió desilusionada al darse cuenta de que el ingles había desaparecido, entrecerró sus ojos y cubriéndose el rostro con la toalla, se quedo así por un momento sin hacer ningún movimiento manteniendo su mente alejada aunque siempre terminaba traicionándola, recordándole aquella situación en la que estaba envuelta, y mas con las palabras insistentes de Karen retumbándole en su cabeza de que peleara por lo que siempre, según ella es y sería suyo... El amor de Terruce Grandchester.
Así pasaron los minutos, en medio de aquella habitación que solo era alumbrada por la luz que emanaban un par de lámparas; decidida la rubia se puso de pie, tomo su bolso y las llaves y salió de ahí... Al fin había tomado una decisión, una decisión que cambiaría el rumbo de tres personas.
El silencio reinaba en aquella habitación, el joven actor seguía en aquel departamento postrado en el amplio sillón con un vaso a medio llenar de aquel liquido en color ámbar en una de sus manos, mientras que en la otra sostenía un cigarrillo, pensaba, si Candy tomo la decisión de ya no estar juntos entonces él haría lo mismo... después de todo este tiempo se sentía relativamente a gusto de estar casado con Susana, aunque últimamente la relación entre ellos no era de lo mas estrecha, lucharía por salvar su matrimonio después de todo ella no se merecía el dolor y la perdida que él sentía de haber perdido esta vez para siempre el amor de su vida.
De un solo trago bebió lo que restaba de su whisky, apagó el cigarrillo en el cenicero que estaba a su lado, se puso de pie, tomó su chaqueta que estaba sobre el perchero y cuando giro la perilla de la puerta para salir de ahí e ir a arreglar las cosas con su esposa... pero el destino nuevamente le hacía de las suyas, sorprendido por lo que estaba frente a él al abrir la puerta solo un nombre pudo musitar de sus labios y era de la persona que anteriormente se había despedido...
- Candy...
Yo solía pensar que sabía quien eras tú,
no sabía que dentro de ti yo iba a encontrar la luz,
no sabía que existía un mundo así,
no sabía que podía ser tan feliz.
Y ahí estaba ella, su cuerpo temblaba y de eso el castaño se dio cuenta, la mirada de Candy estaba centrada en los ojos de Terry, nuevamente esmeralda y zafiro se encontraban pero esta vez el joven no volvería a pedirle una segunda oportunidad, de manera fría desvió su mirada de la de rubia y cuando estaba a punto de preguntarle que hacía allí, la pecosa se abalanzó hacia sus brazos para darle el mas cálido de los besos.
Y la vida pasaba de largo vacía sin emoción,
no había nada flotando en el aire abrazándome el corazón,
y llegaste tú, y el mundo me abrazó,
y llegaste tú, y el mundo se paro.
El ingles sorprendido ante esto ultimo simplemente se dejo llevar por el cálido beso, sentir los labios nuevamente posados sobre los suyos y sin importarle nada la envolvió entre sus brazos atrayéndola hacia dentro y cerrar de una vez la puerta.
Candy seguía en aquel vaivén que solo ellos dos conocían, envolvió sus manos en la castaña cabellera del joven revolviéndolos, Terry hizo el beso mas profundo rozándole su espalda, haciendo que la rubia soltara un gemido que hizo que el ingles adentrara su lengua dentro de su boca para así comenzar a jugar con la de ella. La pecosa solo se dejaba llevar por la danza que hacía Terry, sus bordes reaccionaban ante su juego, parecía que se conocieran desde siempre.
El aire en ambos cuerpos comenzó a faltar, no querían separarse pero solo ella lo hizo, a regañadientes el ingles lo notó pero cual fue su sorpresa que ahora era la rubia quien lo abrazaba nuevamente depositando su rostro en el hueco que habían entre su cuello y hombro, Terry aspiraba el aroma que emanaban la cabellera rizada y entrecerró sus ojos, de manera tierna estrechaba con mas fuerza hacia él el cuerpo de la joven, simplemente Candy al sentir esa muestra se dejo llevar.
Y llegaste tú, y me sorprendió el poder que había en este amor,
y llegaste tú, una bendición, aun recuerdo el momento que todo cambio,
y llegaste tú, y me sorprendió el poder que hay en este amor,
y llegaste tú, una bendición, aun recuerdo cuando llegaste tú.
- Te amo... – Susurró la pecosa. - ¡No puedo dejarte... no me atrevo a dejarte!
Terry se separó un poco del abrazo de la joven para poder mirarla directamente al rostro, se enterneció al ver que sus ojos se encontraban acuosos, a toda costa Candy quería evitar que sus lagrimas salieran, se soltó de su abrazo para tomar de entre sus manos con firmeza el rostro de la chica. Dulcemente plasmo una sonrisa entre sus labios.
- Lo se... yo también te amo. – Le contesto depositando después un beso en los labios entre abiertos de la ojiverde.
Nuevamente Candy rodeo sus brazos sobre el cuello del castaño, mientras este acariciaba su espalda haciendo un recorrido hasta su cabellera rizada, Terry cubría con su boca los labios de ella, deslizando con habilidad su legua y acariciando la suya. Candy no pudo evitar soltar un suspiro tan placentero ante los movimientos tan pasionales y amorosos que el otro le prodigaba, acariciándola y estrechándola nuevamente con delicadeza y ternura todo su cuerpo.
Hoy que estoy en tus brazos recuerdo mi soledad,
y me rió pensando en las veces que yo te deje pasar,
y llegaste tú, y el mundo me abrazó,
y llegaste tú, y el mundo se paro.
Ambos cuerpos fueron acercándose hasta el sillón en donde anteriormente estaba sentado el actor, cayeron, Terry encima de la joven; torpemente Candy comenzó a quitarle su chaqueta, el castaño reía internamente por los movimientos lerdos de ella cayendo en cuenta de que lo que estaba haciendo no era correcto ya que su actual situación no lo ameritaba.
- ¡Te amo Terry... siempre te he amado! – Susurro la rubia muy cerca de su oído mientras que el ingles le besaba el cuello.
- ¿Qué es lo que estas pensando... pecosa? – Preguntaba con voz ronca mientras besaba el cuello de la joven. - ¿Te gusta jugar conmigo? ¿Esta es tu forma de torturarme... besarte... tocarte... acariciarte para después irte nuevamente? – Fueron sus preguntas para después abandonar el cuello de la rubia y encontrarse nuevamente con sus labios ya que temía la respuesta.
- ¡No amor mío... esta vez no me iré, esta vez me quedaré contigo, quiero ser tuya, quiero sentirte dentro de mi! ¡por favor Terry... ahora soy yo la que te suplica... que... quiero hacer el amor contigo!
Muchas noches Terry soñó con que Candy le pedía que la hiciera suya, pero a veces la realidad supera la quimera y esta vez no fue excepción, mientras el joven repartía besos y caricias por todo el rostro de la pecosa, Candy solo se dejaba llevar por aquella sensación tan placentera, sus dicciones salían de manera pausada por el enorme placer que el actor la hacia sentir.
Sorprendido por aquellas palabras Terry se detuvo en lo que estaba haciendo, y mirándola de manera seductora, con sus orbes zafiros totalmente oscurecidos por la excitación que sentía en ese momento le respondió:
- ¡Será como tu digas pecosa! – Volviéndola a besar en el cuello mientras que Candy arqueaba su cabeza para darle mayor espacio al castaño. - ¡Dios sabe que es lo que mas deseo en la vida es hacerte mía... ser uno solo contigo! Pero... – Se detuvo para mirarla directamente a los ojos. – No quiero que sea aquí... déjame llevarte a mi cama... quiero contemplarte, besar y acariciar cada rincón de tu cuerpo, hacerte sentir el mas exquisito de los placeres, poder escuchar de tu boca mi nombre... y que tu escuches de la mía el tuyo.
- ¡Hazlo mi amor... no me importa donde sea... solamente quiero ser tuya... tuya completamente! – Le contesto la rubia entre jadeos y gemidos por los besos que repartía el castaño por su cuello, hombros y rostro.
Ante aquellas palabras el ingles tomo a Candy entre sus brazos para llevarla de manera nupcial hacia su alcoba, pero la ojiverde opto mejor por quedar frente de él, aferró sus brazos alrededor de su cuello y rodeo con sus piernas las caderas del castaño para así poder ella besarlo en su rostro y acariciar su cabello. Terry solo sonrió ante la acción de la pecosa y a paso apresurado la llevo hasta su habitación, la puerta estaba abierta así que no hubo problema para entrar, cuando lo hicieron el actor la cerró con un pequeño movimiento de su pie, sin perder su concentración en lo que iba haciendo con la chica. Candy cayó de rodillas en la cama mientras que el joven permanecía de pie, de inmediato la joven comenzó a desabrocharle la camisa, pero fue interrumpida por las manos del actor a lo que la joven lo miro de manera incrédula.
- Ven mi amor... – La tomo de su mano para ponerla de pie quedando frente a él. – Hagámoslo despacio... quiero disfrutar este momento.
El actor desabrocho la cinta en color azul que sostenía el cabello de Candy haciendo que cayera como una enorme cascada a lo largo de su espalda, la besaba nuevamente en los labios mientras que la ojiverde al tener desabrochada en su totalidad su camisa la deslizo suavemente por los hombros, Terry se estremecía al sentir las suaves manos de la chica que recorrían su cuerpo, él no se quiso quedar atrás y poco a poco comenzó a bajarle la cremallera del vestido, cuando al fin logro su cometido deslizo suavemente su dedo índice por la blanca espalda de la rubia haciéndola temblar por el ligero toque, Terry sonrió a lo que ella le hizo segunda solo que hundiendo su cabeza en el fuerte pecho del joven, él con solo sentir el cálido aliento de ella también se estremeció, pero mas fue su fascinación al sentir algo húmedo en su cuerpo y era el hecho de que la pecosa comenzó a besar dejando ligeros rastros de saliva sobre su recorrido por el cuerpo del actor.
Al dirigir nuevamente sus brazos hacia los hombros de Candy, Terry tomo su rostro para mirarla nuevamente en aquel par de ojos esmeralda que tantas veces lo miraron en sus tiempos de adolescencia. Le embriago la manera en la que estaban, totalmente oscurecidos por la pasión que en ese momento sentían la combinación de verde con negro solo logró que ardiera mas su deseo de poseerla, de querer de una vez por todas ser un solo cuerpo, unidos por el gran amor que ambos se profesaban, Candy lo miraba de igual manera, los ojos del joven también tenían esa combinación: azul con negro, ambos se miraban en silencio siendo el ingles el primero en romperlo:
- Eres tan hermosa mi ángel. – Decía mientras acariciaba una de sus mejillas. – No quisiera causarte ningún daño mi amor. ¿Quieres seguir adelante? – Pregunto dándole un beso en la frente.
Candy dirigió sus labios para depositar un beso en los bordes entreabiertos del castaño, recorrió con su boca su mejilla y cuando estuvo cerca de su oído le susurro con voz seductora:
- ¿En que otro idioma quieres que te lo diga? Porque sepa usted muy bien mocoso engreído que aprendí hablar y dominar el idioma francés...
El castaño sonrió ante este ultimo comentario, y dejándose llevar por la pasión comenzó lentamente a bajar el vestido, desnudando primeramente los blancos hombros de la rubia, Candy se estremeció ante este movimiento pero se tranquilizó cuando Terry deslizó su boca mientras besaba y mordisqueaba suavemente sus hombros. La prenda terminó su recorrido por el cuerpo de la rubia quedando esparcida sobre la alfombra de la habitación, el ingles abandono los hombros de ella para mirarla directamente a sus orbes, volviendo a atrapar aquellos labios que después de tantos besos se encontraban enrojecidos.
El pecho de Candy subía y bajaba de manera apresurada por la enorme excitación que le provocaba el aristócrata, la rubia solo mantenía encima su ropa interior mientras que Terry se encontraba desnudo de la parte de arriba, sigilosamente el ingles tomo las cintas sujetadoras del corsé y empezó a desabrocharlas, por un momento maldijo a la persona que había inventado esta prenda ya que se le hizo eterno desamarrar cada nudo que la abrochaba.
Cuando termino de hacerlo el corsé se deslizo por la piel blanca de la joven, dejando al descubierto el par de senos firmes que subían y bajaban al compás de la respiración de la chica, Terry retrocedió un paso para admirar el bello cuerpo que se le presentaba, Candy se sonrojo ante la mirada seductora y llena de deseo por parte del castaño, Terry se dio cuenta de que era la primera vez de su pecosa, agradeció a la vida de que él sería el primero en amarla y suplico en ser el único, de manera sigilosa y sintiendo un montón de sensaciones llevo torpemente su mano queriendo atrapar uno de los pechos de la joven, la ojiverde se dio cuenta del nerviosismo del actor y detuvo su andar, siendo atrapado con la de ella y llevándosela a sus labios con sus ojos cerrados beso los dedos, al terminar de besarlos abrió sus orbes y mirándolo fijamente le dijo:
- ¡Tócame Terry!
Para el joven esas palabras lo hicieron entrar en la gloria y atrapando nuevamente los labios de Candy comenzó a acariciar el pecho izquierdo de la rubia, ella gemía al sentir su contacto mismos que eran suprimidos por los bordes de Terry que seguían besándola.
Se separaron por un momento pero solo para que él la recostara sobre su cama, la pecosa se acomodo para recibirlo y así comenzar a disfrutar en total plenitud su entrega, el ingles nuevamente la observó de arriba hacia abajo, admiraba la belleza que poseía su pecosa, su cabello quedo esparcido por toda la almohada haciendo ver como una hermosa Diosa Griega que había bajado del Olimpo solo para entregarse a este simple mortal que la amaba por sobre todas las cosas, de un solo movimiento se quito el par de prendas, la mirada de asombro y sonrojo por parte de la joven se hizo notar, la chica se dio cuenta del bello y perfecto cuerpo que Terry poseía, su piel ligeramente bronceada su pecho fuerte y firme y su abdomen plano y marcado, señal de que se ejercitaba muy seguido.
Terry se acomodo cuidadosamente encima de ella, y para tranquilizarla ya que sintió el nerviosismo de la joven comenzó a besarla en su rostro, empezando por su frente, ojos, mejillas, la pequeña nariz y terminando sobre su boca.
El aroma de la piel de la ojiverde era tan embriagante que el castaño no podía estar lejos de ella.
Candy no se quería quedar atrás y sintiéndose tranquila por la satisfacción que le provocaba el ingles enredo sus dedos sobre las hebras del joven, revolviéndolos, le acariciaba sus hombros, mientras que Terry se encontraba "estacionado" en el cuello de la joven dejando pequeñas marcas, por el enorme placer que sentía la pecosa varias veces estiraba el cabello del actor haciéndolo gemir, Terry continuó su recorrido hasta llegar a su pecho, con su boca atrapo uno de sus pezones, el joven lamía tal cual niño reclamando por su alimento, mientras que con su mano acariciaba el otro y con la otra rozaba una de las piernas de ella.
La joven se giro para quedar encima del ingles, se alejo un poco de él para darle el mas apasionado de los besos, cortándolo bruscamente para comenzar a lamer y succionar cada parte del torso bien formado del actor, para él resultaba tan excitante que esa niña revoltosa y dulce se haya convertido en una mujer tan sensual y salvaje, quien no tardo demasiado en soltar varios suspiros por el placer proporcionado.
Nuevamente se volvieron a girar quedando como al principio; él encima de ella, de nuevo se posesiono en uno de los pechos de la rubia llevándoselo a su boca, con su legua mordía y succionaba el rozado botón que ya se encontraba erecto producto del juego que el ingles mantenía sobre él, Candy necesitaba aire intento respirar pero en lugar de eso, solo salían con fuerza los gemidos que trataba de reprimir.
Terry movió su cabeza pasando su lengua por encima del otro que ya reclamaba atención y haciendo lo mismo que con el anterior, mas gemidos salían de la boca de la rubia que solo hacían más fuerte la excitación del castaño.
Sus manos viajaban de arriba abajo por todo la espalda del ingles, Candy también besaba su rostro terminando sus labios sobre el cuello de su amante.
La pecosa perdió la noción de la realidad, tanto que ni se dio cuenta de que la mano de Terry había comenzado a avanzar lentamente desde la parte detrás de su rodilla, solo volvió a la situación al notar que él se separaba de su pecho, y reclamaba sus labios a la vez que acariciaba su parte más intima, separando su cuerpo con uno de sus largos dedos, acariciándola cuidadosamente.
Candy se separo del ingles, haciendo que ambos se quedaran mirándose en silencio uno sobre otro, Terry la miraba extrañado y noto que algo preocupaba a su amada ya que su miembro totalmente alzado había rozado la entrada ya húmeda de la rubia, la pecosa se veía algo nerviosa y claro él también lo estaba ya que era la primera vez por parte de ella, definitivamente no quería que nada saliera mal y mucho menos hacerle algún daño a la ojiverde.
El joven la beso en sus labios y mirándola enternecidamente le habló:
- Prometo que no te lastimaré... eres lo que mas amo en la vida y antes de hacerte algún daño primero me mataría.
Candy al escuchar esto ultimo le mostró de manera tierna la mejor de sus sonrisas, y con su mirada enternecida deposito un cálido beso en la frente del joven y le respondió:
- Lo sé... amor mío y es por eso que confió en ti plenamente... te amo, y se que nunca intentarías lastimarme.
- ¡Yo también te amo, Candy... mi Candy, mi pequeña tarzan pecoso!
De nueva cuenta comenzaron con ese juego de caricias y besos por todo su cuerpo tratando que el nerviosismo desapareciera, el castaño tomo la iniciativa queriendo hacer feliz a la pecosa con esa decisión que había tomado, la observó por un momento, definitivamente en los últimos cuatro años su cuerpo había cambiado, ahora ella poseía una figura digna de una Diosa.
Su gran miembro viril rozaba con cada vez más ansias el sexo húmedo de la chica. Ya no lo podía soportar más, tenía que ser suya, estar dentro de su cuerpo. Con cuidado se posiciono sobre ella, estando frente a frente; comenzó a adentrarse sintiendo como la joven se tensaba al sentir la extraña intromisión. Candy cerro con fuerza sus ojos mientras que apresaba la sabana con sus puños.
- ¡Ahh... Te... Terry, me duele!
El ingles al escuchar las palabras de dolor de parte de la chica, se entristeció al ver que le causaba daño, la rubia de dio cuenta y vio la cara del ingles que se encontraba en estado de shock, tiernamente Candy se acomodo no dejándolo salir de su interior y lo abrazo... un abrazo enternecedor, con una media sonrisa le hablo cerca de su oído con un tono de voz calmada:
- No te preocupes mi cielo... es normal, es mi primera vez, no quiero que te sientas mal por esto... quiero que esto sea lo mas maravilloso, y se que así será porque nos amamos.
Terry al escuchar las palabras de la joven se tranquilizo un poco e hizo el abrazo mas apasionado, y así nuevamente dejando el cuerpo de la joven debajo del suyo continuo, esperando a que Candy se acostumbrara a su intromisión, al ver que la joven empezaba a mover sus caderas entendió que esa era la señal para comenzar a moverse dentro de ella, poco a poco llevo a cabo las penetraciones, Terry llevo una de sus manos para tomar las caderas de la chica y con la otra tomo una de las almohadas para ponerla debajo del cuerpo de la rubia haciendo mas confortante el placer que le propinada a su amada, Candy por su parte enredo sus piernas alrededor de las caderas del castaño tratando de hacer las penetraciones mas intensas, sus cuerpos se encontraban perlados por la gran sensación que cada uno se propiciaba, el silencio que habitaba en aquella alcoba fue remplazado por gemidos por parte de la pareja, como se lo había dicho con anterioridad Terry a Candy los únicos nombres que salía de aquellas bocas eran los de cada uno, él decía en largos suspiros el nombre de la mujer que se le estaba entregando mientras que la ojiverde en medio de la enorme nirvana que sentía de su boca y con palabras entrecortadas nombraba el nombre del chico que le estaba dando el mas exquisito de los placeres carnales.
Conforme pasaban los segundos, la velocidad y el placer aumentaban. Se sentía bien para ambos chicos que no deseaban que terminara nunca, pero ya estaban a punto de llegar al clímax. Terry por su experiencia fue el primero en terminar, diciendo dos veces el nombre de ella seguido de Candy que solo lo nombro una sola vez pero terminando con un Te amo, la ojiverde había sentido como aquel líquido espeso y cálido la llenaba por dentro.
Permanecieron todavía juntos por un momento hasta que Terry salió cuidadosamente del interior de la rubia, se recostó al lado de ella haciendo que la joven se girara quedando de frente al chico mirándose detenidamente hasta que el actor deposito un beso en su frente haciendo que la pecosa cerrara sus ojos de manera abochornada mientras oía la suave y exhausta risa de Terry. Sintió como una mano se posaba en su costado y un cuerpo se pegaba mas al suyo al igual que unos labios hacían lo mismo. Abrió la boca dejando pasar la lengua del castaño, las caricias de Terry tocaban con delicadeza el cuerpo de la pecosa, pasándolas por su pecho y vientre como su fueran de cristal.
Ambos repartieron besos y caricias por unos minutos, antes de que Terry abrazara el cuerpo de su amante y sintiera como esta apoyaba su cabeza sobre su pecho. Y así esperaron hasta normalizar sus respiraciones y recuperar el palpitar normal de su corazón.
Después de varios minutos de permanecer callados, Candy sentía como los latidos del corazón del joven se normalizaban mientras jugaba con sus dedos sobre el pecho del ingles haciendo movimientos circulares, deposito un par de besos sobre el cuerpo de este, alzo su mirar para encontrarse con los bellos zafiros que la miraban llenos de amor. La rubia al ver la mirada de Terry no pudo evitar que lagrimas de sus ojos rodaran por sus mejillas, el ingles al verla se angustio y abrazándola nuevamente le habló tratando de tranquilizarla.
- ¡No llores mi amor... no quiero verte llorar! – Tomo dulcemente el mentón de la joven y acariciando sus mejillas para secar sus lágrimas la miro directamente a sus ojos esmeraldas le pregunto: - ¿Qué pasa, porque lloras?
Candy soltó un largo suspiro, entrecerró sus ojos y mordiéndose el labio inferior volvió a dirigir su mirada hacia el ingles le contesto:
- No es que me arrepienta de lo que acabamos de hacer, soy lo suficientemente responsable de mis actos y a nadie le doy explicaciones acerca de lo que hago, pero... el que nos hayamos dicho lo mucho que nos amamos y de que hayamos hecho el amor no cambia en nada tu actual situación, tu sigues casado... por eso... – La rubia se sentó sobre la cama quedando de frente a Terry cubriéndose solo la parte de delante de su cuerpo con la blanca sabana dejando solo su espalda cubierta por su larga y rizada cabellera termino diciéndole con un tono de superioridad dejando aflorar su orgullo Andley: - Ahora soy yo la que te pide que la dejes... quiero que te divorcies de ella, se que a lo mejor estoy pecando de egoísta, pero desde que salí de la habitación del hotel vine decidida a recuperarte, a recobrar lo que siempre a sido mío, a lo que por derecho o por lo que tu quieras llamarlo me corresponde, porque ha sido mucho el sufrimiento desde aquella ultima vez.
El ingles se sorprendió ante las ultimas palabras dichas por Candy preguntándose que la había hecho cambiar de opinión, ya que hace apenas unas horas ella se había despedido, pidiéndole que fuera feliz con Susana, pero ahora... ahora esta misma mujer se entrego a él diciéndole lo mucho que lo amaba y pidiéndole, no mas bien exigiéndole que se divorcie de su esposa para estar con ella.
El joven lejos de molestarse la miro directamente a los ojos, en la mirada de la pecosa se podía ver la firmeza y seguridad con la que había hablado, Candy mantenía su mirar fija en la de Terry, por momentos dudo queriendo retractarse de lo que le dijo, sin embargo el gran amor que le tenía y la contemplación con la que la veía el castaño le dio las fuerzas necesarias para seguir adelante, ahora sí no habría marcha atrás en recuperar lo que hace cuatro años por compasión dejo ir.
- Esta bien... lo haré, voy a dejar a Susana; ahora mi prioridad y lo que más me importa eres tu... Te amo pecosa, te amo y no puedo dejarte ir esta vez.
- ¡Oh Terry... yo también te amo! – La joven se abalanzó hacia los brazos del ingles para nuevamente atrapar sus labios, el joven prácticamente la recibió comenzando de nuevo a besarla y volver hacerla suya.
Ahora era Terruce el que descansaba su cabeza sobre el pecho de la joven, mientras ambos cuerpos normalizaban sus respiraciones, Candy le acariciaba sus hebras castañas, Terry pensaba en la manera en que le pediría el divorcio a Susana sin hacerle el mayor daño posible, retiro ese pensamiento de su cabeza aunque sea por este momento, no venía al caso pensar en un futuro sin antes coexistir el presente, y ese presente era sin duda lo que estaba viviendo en este momento al lado de la mujer que mas amaba en el mundo con su querida mona pecosa.
- Has estado muy callado mi amor... dime ¿en que estas pensando? – Preguntaba la rubia mientras depositaba un beso en la cabellera del actor.
El joven le mostró su ya característica sonrisa de medio lado y mirándola de manera seductora le contesto: - No querrás saber lo que estoy pensando pecosa.
La ojiverde se mofó de lo que le había dicho el castaño y ella también haciéndose la no interesada le respondió: - Hmm, pues mientras yo sea la que ocupe tus pensamientos, no le veo el caso de querer saber.
- ¿Así? – La miraba de forma malicia. - Pues entonces pequeña tarzan pecoso y entrometida aténgase a las consecuencias. – El joven se medio incorporo para quedar frente a la chica y comenzó a hacerle cosquillas, haciendo que se retorciera debajo suyo.
- ¡Ya Terry... basta ya... ya no aguanto, me duele el estomago, detente por favor! – Gritaba la rubia entre gemidos y carcajadas por las cosquillas que le propinaba el actor.
El castaño detuvo aquel juego para comenzar nuevamente a besarla, la chica gemía de placer al sentir los cálidos labios de su amante sobre su cuello, a regañadientes le tuvo que pedir que se detuviera ya que necesitaba decirle algo importante.
- Amor, mmm... amor por favor detente... necesito decirte algo.
- Mmm no quiero... – Besaba su blanco cuello para ir bajando poco a poco hasta su pecho. – Vamos mi ángel... me gusta estar así contigo, quiero estar nuevamente dentro de ti.
- Lo... lo se Terry pero... por favor... necesito que te detengas... mmm... lo que tengo que decirte se refiere a nosotros, de lo que vamos hacer.
El castaño haciendo una mueca de desagrado se separo de la pecosa solo por un momento ya que se acomodo a su lado y con voz apacible le pregunto que era eso tan importante como para interrumpir sus caricias, no sin antes abrazar a Candy haciendo mas cerca su contacto.
- ¡Haber señorita Andley! ¿Qué es eso tan importante que tenemos que discutir, como para interrumpir mis besos y caricias?
La joven le retiro un mechón de su frente y dando un suspiro le hablo: - Tengo que regresar a Chicago a más tardar el martes, pero... no sé como vamos a hacerle para vernos.
El ingles soltó una carcajada ante la interrogativa de la ojiverde, haciendo que la rubia lo mirada de manera incrédula, al término de su ataque espontáneo de risa y ver la cara algo disgustada de la chica le contesto: - ¿Y para eso me interrumpiste pecosa? – Candy se separo de su agarre y alzando su voz como lo hacia en los tiempos del colegio cada vez que el actor le hacia una de sus tantos desplantes le habló:
- ¡Pues si para ti no es importante, para mi si lo es... mocoso engreído, si algo me queda muy claro es que tu por mas que pase el tiempo nunca cambiaras!
- ¡Jajaja!... ¿Y que acaso no fue mi forma de ser lo que hizo que te enamoradas perdidamente de mi?
Candy al oír este ultimo comentario por parte del castaño solo reviro sus ojos de arriba hacia abajo, frunció el ceño y mirándolo directamente a los ojos, torciendo un poco su boca le respondió: - No te creas único Grandchester...
Terry abrió la boca dispuesto a quejarse sin duda alguna pero antes de que hablara fue interrumpido por los labios de la ojiverde sobre los suyos acallándolo inmediatamente. Después de ese apasionado beso la chica se separo un poco del ingles y le volvió a hacer la misma preguntar pero esta vez le hablo de manera melosa:
- Es en serio lo que te estoy preguntando Terry... ¿Cómo le vamos a hacer para vernos?
El castaño se relamió sus labios ya que le gustaba el sabor que le dejaban los labios de la ojiverde y ahora fue el con tono de voz seductora le respondió: - Ya había pensado en eso hace desde hace rato mi amor... y bueno si te parece yo puedo ir a Chicago cada quince días.
Candy le sorprendió de que Terry ya había planeado la forma en se encontrarían, pero no pudo ocultar su nerviosismo ante la situación de verse a escondidas y esto podría generan problemas tanto en sus tramites de divorcio como en la carrera del actor.
- Entonces yo también vendré cada quince días aquí a Nueva York, no me parece justo que solo tu hagas el sacrificio de estar yendo y viniendo a Chicago.
Ante este ultimo comentario, Terry tomó entre sus manos el rostro de la chica y mientras contemplaba su rostro le respondió: - Para mi no es ningún sacrificio hacer este viaje... así estuvieras al otro lado del Atlántico lo haría, tan solo con el simple hecho de poder verte y estar contigo. – Dio un largo suspiró y continúo hablándole: - Pero esta bien... si tu también quieres venir no me desagrada la idea... al contrario mi amor, así podríamos vernos cada semana.
Candy le mostró su mejor sonrisa y besándole ambas mejillas le habló: - Entonces ya esta decidido... tu iras a Chicago y nos veremos en mi departamento, y yo vendré aquí a Nueva York y nos veremos en este mismo lugar y en caso de que no pudiéramos hacer el viaje nos avisaremos enviando un telegrama.
El joven se sorprendió de la manera en como Candy había terminado el plan que el había comenzado: - ¡Waoo... pecosa si que te has hecho mas inteligente... todo eso que me estas diciendo lo hubieras usado para sacar buenas notas allá en el San Pablo o para graduarte con honores de la escuela de enfermería!
Ante este último comentario la ojiverde miro al castaño de manera amenazante y algo furiosa, mostrándole un mohín de disgusto: - ¡No me subestimes arrogante... y por si estas muy atrasado en noticias, me gradué con honores de la escuela de enfermería de Mary Jean!
A pesar de todo el tiempo que estuvieron separados, para Terry no le resultaba difícil seguir haciendo enojar a Candy, sin embargo al ver que la joven se encontraba en silencio con sus brazos cruzados y con su mirada fija en la ventana se acerco mas a ella y tomándole su barbilla, volteó su rostro para que se encontrara con el suyo y mostrándole un semblante tranquilo y de manera melosa le habló:
- ¿Pecosa?... por favor mi amor, perdóname, sabes que soy un idiota y habló sin pensar... todo lo que te dije fue solo una broma... por supuesto, sabía que te habías graduado con muy buenas notas de la escuela, así que... – Beso tiernamente su frente y sus mejillas terminando sobre sus labios le pregunto:
- ¿Ya no vas a estar enojada conmigo?
- ¿Cómo podría enojarme contigo? Si eres lo que mas amo en la vida... Te amo Terry... y aunque a veces seas un tanto odioso y arrogante – Esto último lo dijo mostrando una sonrisa traviesa. – Eso no me va a borrar el inmenso amor que te tengo.
Y diciendo esto ultimo, el par de amantes se fundieron nuevamente en apasionados besos, caricias y palabras de amor, demostrándose lo mucho que se amaban, dando señales de que se amarían por el resto de la noche...
Observo por quinta vez mi reloj de pulsera, no es que se trate de la primera ocasión que viajo a esta ciudad pero... siempre me sucede lo mismo, cuando estamos a tan solo media hora de llegar a mi destino los nervios me carcomen, y creo que esta vez lo siento mas fuerte ya que hace cuatro días recibí su telegrama donde me pedía que adelantara mi viaje dos días antes de lo normal.
Para tranquilizar mi nerviosismo reviso nuevamente mi pequeña maleta, checo que no me falte nada, bueno... no se trata de que cargue con muchas cosas. Al abrir el broche de mi valija lo primero que sobresale es el telegrama que me había mandado Terry, lo vuelvo a leer imaginándome su irresistible y seductor tono de voz hablándome a mi oído:
Querida pecosa:
Sé que teníamos planeado vernos hasta el sábado pero no pude contenerme las ganas de pedirte que adelantaras el viaje para el jueves, mi amor te tengo muy buenas noticias, se acorta cada día mas el tiempo en que por fin podamos estar juntos sin estar escondiéndonos, por favor... has todo lo posible para que hagas el viaje el miércoles por la tarde... Te amo mi amor, y cuento las horas para verte nuevamente y contarte.
Siempre tuyo... Terruce G. Grandchester.
Deseo de todo corazón que esas buenas noticias de las que me habla sea lo que estoy pensando, de que al fin haya llegado a un acuerdo con ella y ya este finiquitado su divorcio.
Contemplo desde la ventana de mi camarote que los verdes campos poco a poco están quedando atrás para dar paso a la ciudad, se que estamos a casi diez minutos de llegar a la estación de trenes, instintivamente una de mis manos hace que me llevo a mi pecho el pedazo de papel donde vienen sus palabras, mientras que con mi otra mano se va a ese pequeño nidito que has tomado como tu lugar de crecimiento... Esta vez no hago el viaje sola, ahora viene conmigo el fruto del amor que nos tenemos, aunque todavía no pueda sentirte sé que estas ahí mi vida... y ahora que tu papito se entere de que vienes en camino se pondrá feliz... te has estado portando muy bien mi amor, ¿Es que acaso estas contento porque venimos a visitarlo?
Muero de ganas porque el tiempo vuele y poder sentir aunque sea tus golpecitos en mi vientre, pero se que estas ahí... que todavía eres muy pequeñito. Después de que me diga esas buenas noticias, yo le diré que tu vienes en camino... que nuestro hijito se esta gestando dentro de mi cuerpo.
CONTINUARA...
Muchas gracias por todo, se que si han llegado hasta acá abajo es porque leyeron todo el capítulo, ya se que no tengo perdón por haber demorado tanto en actualizar pero créame que si hubo fuertes motivos el primero y creo mas importante es que mi beba se me enfermo, la tuve internada por unas horas y bueno creo que le dio el ataque de ponerse chípil cuando regresamos ya que no quería estar con nadie mas si no era conmigo, (bueno la otra persona era su papá ya que nada mas solo somos el y yo porque nuestras familias viven en otro país) Y el otro motivo fue que me bloquee completamente y había hasta semanas en que no escribía nada porque simplemente se me fue la inspiración...
Espero que no haya ofendido a nadie con la escena lemmon de Candy y la canción se llama Y LLEGASTE TU DEL DUETO SIN BANDERA.
GRACIAS A TODAS LAS QUE ME DEJARON UN COMENTARIO RELEVANTE A LOS DOS CAPIS ANTERIORES… ESPERO Y EN ESTE TAMBIEN ME DEJEN… LES MANDO MUCHOS BESOS Y ABRAZOS A TODOOOOOSSSSSS SU AMIGA ANA LILIAN PANTI (RENESMEELILY O MEDIAS TAROT)
BYEEEEE…
