LA HISTORIA NO ES MIA ES UNA ADAPTACION Y LOS PERSONAGES PERTENECEN A STEPHANIE MAYER

Edward metió su coche en el garaje, entre el de Alice y un mini plateado que no sabia de quien era. Dentro de la casa, todo era ruido y algarabía.

No se detuvo a preguntar que demonios hacían todas aquellas personas allí; en vez de eso, fue directamente al encuentro de la responsable: la mujer que había dejado encargada de la marcha de su empresa mientras el permanecía tan lejos de Londres como le había sido posible.

La encontró en la biblioteca, sentada detrás de un escritorio antiguo, con aspecto de dama y propietaria de la residencia.

_ ¿Que demonios pasa aquí? –pregunto Edward.

Ella le miro por encima de la montura de sus gafas.

_Bonito bronceado. Es una pena no poder decir lo mismo de tus modales.

_Lazos rosas –dijo el, negándose a desviarse del tema.

_ ¿No te apetece un café? ¿O prefieres un té? Aunque creo que te sentaría mejor una tila.

Edward planto las manos en el escritorio, se inclino hacia delante y acerco su rostro al de ella.

_Alice, explícame lo de los lazos rosas.

_ ¡Has fuera cinco meses! He tenido que suspender un viaje a Sudáfrica, me he perdido la temporada de esquí….

_ ¿Que tiene de malo evitar romperte algún hueso?

Ella casi sonrió

_Vamos, Alice, fuiste tu quien dijo que ya que había reservado un viaje para mi luna de miel mejor aprovecharlo y tomarme unas vacaciones.

_Pero estaba pensando en un par de semanas, no en cinco meses. Y, por lo que puedo recordar, a ti no te apetecía mucho.

_No me apetecía y no lo hice. Cuando llegue al aeropuerto, tome el primer vuelo.

_Si. Y no le dijiste a nadie a donde ibas. ¡Has estado desaparecido durante cinco meses!

_Ojala. Uno no puede escapar del correo electrónico.

Ella se encogió de hombros

_Te envié los menos mensajes posibles.

_No vas a lograr engañarme, Alice Bardom. Has estado al mando de todo durante mi ausencia y te ha encantado.

_ ¡Esa no es la cuestión! ¿Tienes idea de lo preocupada que he estado? Y en cuanto a los lazos en las puertas de la verja, no se nada. Pero supongo que es el Club Pink Ribbon el responsable de que estén ahí.

_ ¿Que demonios es el Club Pink Ribbon? –pregunto Edward –. ¿Y por qué demonios tienen que poner lazos rosas en las puertas de mi verja?

Alice le dio un folleto del club que tenia encima del escritorio.

_Les he dado permiso para celebrar una feria de bodas aquí, así que supongo que están dándole publicidad. Por eso estoy aquí esta semana –explico Alice –. La pareja encargada de cuidar la casa hace su trabajo muy bien, pero no puedo dejarles solos a cargo de todo esto teniendo en cuenta la cantidad de gente que entra y sale constantemente.

_ ¿Por qué? –pregunto Edward.

_ ¿Que por qué he dado permiso a ese club para celebrar esa feria de bodas aquí? Es una organización local dedicada a obras de caridad –respondió Alice –. El club lo fundo Lady Renee Denyer Swan.

Edward miro el folleto y luego se dejo caer en un antiguo sillón de cuero.

_Esta propiedad estuvo en manos de la familia Denyer durante generaciones –añadió Alice –. En las puertas de la verja puedes ver su escudo.

_Ya. Bueno, eso es respecto a los Denyer. ¿Qué hay de los Swan? –pregunto Edward, recordando a una Swan de frialdad aristocrática y una voz que proclamaba al mundo su origen y clase.

Una Swan de ojos marrón chocolate que no solo parecían capaces de crear caos, si no que lo habían hecho.

Alice se encogió de hombros.

_Al parecer, Lady Renee se caso con el señor Swan.

_Supongo que por su dinero más que por du nombre, ya que no renuncio a su apellido.

Privilegios, riqueza heredada, orgullo y complejo de superioridad

Gente para la que la caridad era solo una actividad social más.

_Lady Renee no va a recuperar Longbourne Court jugando a ser la reina de las obras de caridad –dijo el.

_Lady Renee ha….

_Hablo en serio –la interrumpo Edward, sin ningún interés respecto a dicha lady –. Entrega una donación a ese club si crees que están haciendo un buen trabajo, pero deshazte de esa mujer…. y de su feria.

_Lo siento, pero no te va a quedar más remedio que aguantarte. La revista Celebrity va a hacer un reportaje de la feria. Y tu centro de conferencias va a recibir la clase de publicidad que no se compra con dinero.

_Tu no sabias que iba a hacer aquí un centro de conferencias.

_ ¡Por favor! ¿Qué otra cosa ibas a hacer con esta casa, vivir en ella? ¿Tu solo? Además, Jasper Whitlock, nuestro arquitecto preferido, me ha enviado una serie de papeles que tengo que rellenar y presentar en el Departamento de Planificación.

_Vaya, no ha perdido el tiempo –entonces, se dio cuenta de que Alice le miraba con expresión rara –. Cosa de la que no me quejo, por supuesto. Le dije que corría prisa.

_ ¿Encontraste tiempo para hablar con el arquitecto? –pregunto ella burlonamente

_Era una cuestión prioritaria. Cuanto antes nos pongamos en marcha con ese proyecto, mucho mejor.

_En ese caso, la publicidad será buena para nosotros.

_ ¿Eso crees? Puede que te sorprenda, Alice, pero la gente…. Las mujeres que leen ese tipo de revistas y que van a ferias de bodas no organizan conferencias.

_Yo organizo conferencias –observó ella.

_Tu eres distinta.

_Claro que no. Y te aseguro que leo Celebrity.

_ ¿En serio?

_Claro que en serio. Lo siento, Edward, pero creo que, en el fondo, eres un anticuado misógino.

_Me encantan los halagos.

_Y quizá también un esnob.

_ ¡Esnob! Soy realista, Alice, eso es lo que soy.

_ ¿Un realista que hace cinco meses se vino abajo y me dejo a cargo de todo?

_Lo que demuestra que no soy misógino. Si no me gustaran las mujeres, ¿Por qué iba a dejarte al cargo de todo e irme de vacaciones? Al contrario que tu, yo no me tomo vacaciones tres veces al año. Y otra cosa, ¿Por qué iba a elegir a una mujer como mi colaboradora mas próxima? Además, me he mantenido en contacto contigo.

_Porque se me da muy ben mi trabajo –respondió ella, refiriéndose a las dos primeras preguntas –. Pero, para tu información, los pocos mensajes electrónicos que me has enviado durante el tiempo que has estado perdido no es lo que yo llamaría mantenerse en contacto.

_Estoy seguro de que no se me olvido enviarte una postal desde Rio –dijo Edward.

_Ojala estuvieras aquí, ¿Te refieres a eso, Edward? Además quería saber cono estabas –Alice se interrumpió unos segundos –. Creo que has perdido peso.

_ ¡Estoy bien, gracias! –Pero ella no pareció convencida –.hablo en serio, estoy bien. Pero además, mientras estaba de vacaciones, aproveche el tiempo para expandir mi imperio.

_Si hubieras sido mujer te habrías dedicado a comprar zapatos.

_Lo que me reafirma la opinión que tengo de las mujeres –dijo Edward –. El mercado inmobiliario es mucho más rentable.

_Y suponiendo que piensas, que es mucho suponer, me hace pensar que a mi no me consideras una mujer.

_Y ese es el mejor alago que puedo hacerte.

_ ¿No me digas? ¿Y te sorprende que Rose Hale te dejara?

Sorprendido no era la palabra, sino aliviado. Pero ignorando la pregunta, Edward dijo:

_Dime, ¿esta feria de bodas es tu venganza por haberte dejado aquí sola al frente de las cosas?

_No. Al igual que tu, soy realista. Se trata de un asunto de negocios. Estoy haciendo mi trabajo, que es velar por tus intereses durante tu ausencia –Alice le lanzo una larga y dura mirada –. Y, además y por última vez, te sugiero que te arrodilles delante de Rosalie Hale y le des las gracias, o mejor dicho que te arrodilles delante de la honorable señora de Emmett McCarty por haberte dejado escapar del anzuelo.

_ ¿Se ha casado con el?

_Según Celebrity, se ha casado por amor. En serio, deberías agradecérselo. El divorcio te habría salido mucho más caro que la boda.

_Gracias por el voto de confianza.

_No se trata de que dude de ti –Alice se encogió de hombros –. Los aristócratas venidos a menos son siempre un riesgo, suelen casarse por dinero. En el pasado, permanecían casados porque no les quedaba mas remedio, pero en la actualidad el divorcio les sale muy rentable. Por supuesto, no estoy diciendo que tu atractivo sea solo económico.

_En otras palabras, ¿Rose solo se estaba divirtiendo conmigo?

Otra cosa que tenía en común con su vieja compañera de colegio, Bella Swan.

Alice alzo las manos en un gesto que podía significar cualquier cosa, aprovechando la oportunidad de cambiar de tema, Edward hizo referencia a los ruidos procedentes del vestíbulo.

_Al parecer, no me queda mas remedio que aceptar todo este lio. ¿Cuánto va a durar?

_ ¿La feria? Acabará el lunes próximo.

_ ¿Una semana? ¿Tengo que aguantar esos lazos rosas en las puertas de la verja durante una semana?

_Date por contento con que no estemos en Italia, allí te felicitarían por el nacimiento de tu hija.

_Eso no tiene gracia –declaro Edward.

_Por el amor de dios, Edward, tomate las cosas con mas alegría. En fin, si me hubieras dicho que venias, te habría dicho lo que pasaba. ¿Por qué no vas a Londres? Longbourne Court seguirá aquí la semana que viene.

_Buena idea pero le he dicho a Jasper Whitlock que viniera esta mañana para hablar con el.

_Yo podría llamarle y posponer la cita hasta la semana que viene.

_No –respondió Edward levantándose del sillón y acercándose a la puerta –. Quiero agilizar este asunto. Voy a darme una ducha rápida y, cuando vuelva, me pondrás al corriente de todo. Supongo que habrá agua caliente, ¿no?

_Si. Le diré a la señora Masen que prepare la cama en la habitación principal.

_Gracias. Y un café no me vendría mal.

_Ahora miso pediré que te lo preparen _entonces, cuando Edward estaba abriendo la puerta, Alice le llamo – ¡Ah! ¡Edward, espera! Antes de que te vayas, debería decirte que….

_Veinte minutos –repitió el cerrando la puerta tras de si.

Había estado cinco meses ausente, no había nada que no pudiera esperar veinte minutos más.

Edward fue al coche para sacar la bolsa y luego volvió a entrar y se encamino hacia la escalinata.

Tenia el pie en el primer peldaño cuando la voz de una mujer, procedente del cuarto de estar, lo dejo de piedra.

_Quiero empezar con los colores, Kate.

Edward dejo caer la bolsa y se acercó al cuarto de estar mientras oía otra voz decir:

_Va a ser una boda en primavera, así que pensamos en las flores de primavera….narcisos. ¿Amarillo?

_No, es ya un poco tarde para los narcisos. He visto violetas en el campo al venir aquí. ¿Por qué no hechas un ojo a lo que tienen los expositores y me traes todo lo que encuentres que valla desde el violeta más claro al morado? Y algo de verde también.

_ ¿Algo en especial?

_Cintas, joyas, accesorios…. y preguntale al florista que tiene. Y no olvides anotar la procedencia de cada cosa que traigas.

Ella estaba de espaldas, pero la sabia perfectamente de quien era la voz.

Había pasado una tarde entera escuchando la voz de Bella Swan. Y había visto sus largas piernas….

Su cuerpo, sus lagrimas….

Bella animo con una sonrisa a al joven periodista que Celebrity había enviado para estudiar el terreno y preparar la sesión de fotos que iba a tener lugar el domingo.

Llena de entusiasmo, la joven se lanzo a buscar todo lo que pudiera encontrar en los diversos tonos de color escogido.

Bella, por su parte carente de entusiasmo desdibujo la sonrisa y miro a su alrededor. El antiguo cuarto de estar de su madre era, en aquellos momentos, un caos total.

Había ido a la casa por la parte de atrás, atravesando el bosque a primera hora de la mañana. Había entrado por la cocina y la señora Masen, tras lanzar un grito de alegría, la había abrazado. Ambas habían llorado. Había sido como volver al pasado.

Bella parpadeo, se trago las lagrimas y se recordó a si misma lo que estaba en juego.

Lo único que podía hacer era distanciarse de todo emocionalmente, adoptar una actitud profesional.

Al fin y al cabo, era un trabajo. Algo que hacia todos los días.

Sacudió la cabeza. Cuanto antes se pusiera en marcha, antes acabaría. Para empezar, ya había decidido el color.

Bella se volvió para salir de la estancia y se encontró con un metro noventa y tantos de hombre de anchos hombros….

Y tuvo la sensación de que esto ya le había ocurrido antes.

Al alzar la vista, se dio cuenta de que no se trataba de un espejismo. Le había ocurrido antes; aunque, en esa ocasión, el llevaba un traje de cachemira azul marino, no gris.

Un multimillonario, le había dicho Jesica, pero no había mencionado su nombre. Y ella no se había molestado en preguntar, fingiendo no darle importancia.

Pero si le importaba, porque ese multimillonario había comprado su casa y la iba habitúeselos convertir en un centro de conferencias.

Y ese multimillonario es Edward Cullen, el hombre por el que había perdido el sentido. El hombre con el que había concebido. El hombre que había aceptado sus palabras y había decidido olvidar lo ocurrido….a pesar de que ella, al menos, esperaba su reconocimiento.

_ ¿Que, señorita Swan? –dijo el al ver que ella estaba luchando por decir algo sin que ningún sonido escapara de su garganta.

_ ¿Que….que quiere usted?

Una pregunta estúpida, no quería nada de ella.

_Quiero saber que esta haciendo aquí, en mi casa.

_ ¿Esta casa es suya? –dijo Bella, logrando fingir sorpresa –. Me habían dicho que la había comprado un multimillonario, pero no me dijeron quien. Claro que yo no lo pregunte.

Y como no tenía de que disculparse, Bella añadió:

_Y ahora si me lo permite, señor Cullen….

Bella hizo ademan de salir de allí, pero el continuo mirándola sin moverse.

Estaba delante del hombre que temía ver. El hombre al que había querido ver más que a nadie en el mundo, el hombre con el que había querido hablar. Si él le hubiera dado la oportunidad, si él le hubiera dejado enseñarle la ecografía del feto que llevaba dentro…. su hija. Pero quizá Edward Cullen comprendía el riesgo que eso entrañaba, veía el peligro de verse envuelto en una relación que no quería.

Y ahora el evitaba abordar el tema.

_Tengo mucho que hacer –dijo ella, indicándole que quería cruzar el umbral de la puerta.

_Me parece que no –dijo el sin moverse.

Su único escape era retroceder, dar un paso atrás. Los ojos de él, quien brillaba peligrosamente, le sugirieran que retroceder era lo mejor, pero no lo hizo.

No era la chica inocente que había salido de aquella casa diez años atrás. Había levantado con su esfuerzo un buen negocio y se ganaba la vida por si misma. Y no lo había logrado retrocediendo y evitando situaciones difíciles, sino enfrentándose a ellas.

Sabía que, si retrocedía, Edward Cullen lo tomaría como un gesto de debilidad. Por lo tanto, a pesar de lo difícil que le resulto, se mantuvo en el sitio donde estaba.

Incluso mientras el continuo desafiándola con una mirada que provoco en ella un intenso hormigueo en el estomago._ ¿Que hace aquí, en medio de la feria de la boda? –pregunto el

_Estoy trabajando. Es por esto de Celebrity. La revista va a hacer un reportaje de la feria.

_Si, eso he oído. Dígame, ¿qué tiene que ver una organizadora de bodas con una revista del corazón?

_Yo no organizo solo bodas. Mi empresa organiza toda clase de eventos sociales. Fiestas, conferencias, encuentros de empresas….

_ ¿Y sobre cual de esos eventos va a hacer un reportaje Celebrity…en una feria de bodas?

Bella encogió lo hombros mientras trataba de contestar a la pregunta sin provocar en el una violenta reacción. La llegada de Alice Bardom, procedente de la cocina, fue su salvación.

_Edward, ¿todavía estas aquí? –dijo ella sorprendida de verle –. Acabo de pedirle a la señora Masen que te prepare el desayuno.

Entonces, al ver con quien estaba hablando su jefe, añadió:

_Ah, hola Bella. ¿Te han presentado a…?

_No ha habido necesidad de ello –la interrumpió Edward Cullen –. La señorita Swan y yo ya nos conocíamos. Asuntos de negocios, por supuesto.

_Ah. A propósito, Bella, ¿qué tal todo? ¿Tienes todo lo que necesitas?

_ ¿Lo que necesita? –pregunto Edward Cullen sin quitar lo ojos de Bella.

_Celebrity va a hacer un reportaje de su boda –dijo Alice, aprovechando la ocasión para darle la mala noticia.

_ ¿De su boda?

Los duros ojos verdes de él se endurecieron. Estaba enfadado. Era natural. Debía de pensar que ella lo había preparado todo para forzarle a reconocer sus obligaciones.

_Van a donar a la organización de Bella un montón de dinero por un reportaje en exclusiva de su boda –explico Alice –. Iba a hospedarse en el pueblo, pero tiene mas sentido que se quede aquí, en la casa. Al fin y al cabo, sobran habitaciones.

_ ¿Su organización? –Edward se volvió hacia Alice y, por un momento, Bella sintió una mezcla de extrañas emociones; sobre todo, alivio. Pero también algo mas, algo parecido a un sentimiento de perdida….

_Si, el Club Pink Ribbon, la organización dedicada a obras de caridad que lady Renee Denyer Swan, la madre de Bella, fundo.

_ ¿Y su padre era ese señor Swan? –pregunto el.

Edward Cullen volvió a mirarla con desagrado.

_Si, mi padre era ese seños Swan –respondió Bella.

_Y ahora la organización es suya.

_Soy la presidenta honoraria, eso es todo. Les ayudo cuando puedo…como ahora.

_ ¿Así que vivía aquí?

Bella se dio cuenta de que, hasta ese momento, Edward Cullen no lo sabía. Pero ahora si.

_Si, vivía aquí -respondió Bella fingiendo no darle importancia –. Tengo entendido que usted quiere transformar la casa en un centro de conferencias.

_ ¿Y quien se lo ha dicho?

_Una persona de la zona que es miembro de English Heritage –Bella se encogió de hombros –. No se puede mantener un secreto en los pueblos, señor Cullen.

_ ¿No?

Había algo amenazante el la voz de él. Una advertencia.

Ignorándolo, ella dijo:

_ ¿Me esta diciendo que no es verdad?

_Si, claro que es verdad –le aseguro el con una sonrisa de satisfacción que no alcanzo sus ojos –. ¿Le parece mal?

_No, en absoluto.

_Milagrosamente, parece que estamos de acuerdo….

_De hecho, iba a ofrecerle los servicios de mi empresa en lo que a la organización de conferencias se refiere. Llamare a mi oficina para que el envíen unos folletos, ¿le parece bien?

Por fin, consigue hacerle reaccionar. Furiosamente. Pero Alice intervino antes del estallido.

_Sera mejor que vaya a decir que, en vez de ahora, te lleven el desayuno dentro de veinte minuto. Bella, ¿quieres que pida algo para ti?

_No, gracias, Alice, no te molestes. Conozco la casa –quizá fuera lo peor que podía haber dicho, pero dudaba poder decir algo que no se malinterpretara.

Al darse cuenta de que la conversación empeoraba por momentos, Alice se hozo cargo de la situación.

_No es molestia. Una manzanilla, ¿verdad? Pediré que te lo lleven al saloncito del sur, allí hace mas calor.

_Perfecto. Muchas gracias.

Alice espero para acompañarla y ayudarla a salir de la zona peligrosa, pero al ver que su jefe se quedaba bloqueando el umbral de la puerta, dijo con una mirada significativa:

_Grita si necesitas algo, Bella –y les dejo.

_Bueno, señorita Swan Denyer…

_Solo Swan. Bella –añadió ella con una ligera desesperación; dándose cuenta, al momento, de que parecía una invitación a que él le dijera que le llamara Edward y se tutearan –. Le prometo que no tenia idea de que su empresa había comprado Longbourne Court, señor Cullen.

Bella enfatizo lo de seño Cullen, en un intento por dejar claro que no había ido allí para rogarle apoyo y reconocimiento de su hija.

_De haberlo sabido….

_Pero ahora ya lo sabe –dijo el, sin esperar a que ella se disculpara por haber aceptado la invitación de Alice a hospedarse en la casa –. Por tanto espero que no se sienta demasiada cómoda en el saloncito del sur ni en ninguna de las habitaciones de arriba. Estoy harto de la gente de su clase.

Bella no necesito preguntarle a que clase se refería.

_Le prometo que sentirme cómoda aquí me va a resultar imposible, señor Cullen –le espeto ella con las mejillas encendidas –. Y ahora si me lo permite…. Cuanto antes empiece, antes acabare.

Por fin parecía haber acertado en lo que había dicho, porque el, sin pronunciar una palabra mas, dio un paso atrás y le permitió escapar.

Bueno aquí esta el siguiente capitulo

Mira que puede ser bastardo Edward, la esta tratando como si fuera escoria

Espero que os haya gustado

Gracias