"PARIS HILTON"

Grité de frustración.

Apuesto que todo el piso me escuchó.

No.

Todo el motel me escuchó.

No.

Todo Liverpool me escuchó.

No.

Todo Inglaterra me escucho.

No.

Todo Europa me escucho.

No.

Aaaagh!

Gruñí enojada mientras me sentaba bruscamente en la cama.

Error.

- ¡Por la puta santa madre de ese imbécil! - me quejé mientras me recostaba cuidadosamente en la cama.

Mi vagina dolía. Como el diablo. Como si hubiera parido una vaca, un toro y un elefante. Trillizos, todos en un mismo parto. Trillizos y Siameses ¿Pueden imaginar ese dolor? Tener una vaca, un toro y un elefante saliendo de un agujero de diez centímetros, no, cinco centímetros porque estoy segura que ni siquiera tuve la suerte de dilatar cuando esas tres bestias salieron de mi.

Vale, estoy exagerando. Solo tuve nueve orgasmos seguidos en menos de diez horas. Pero creo que es la misma cosa al fin y al cabo. Muy buenos orgasmos tengo que agregar, pero al aparecer algunos hombres no mienten cuando dicen que no te dejará caminar por días. Yo pienso que me quedaré inválida por semanas, meses, años.

Que horror.

Me duele cuando camino, cuando me siento, cuando me paro, cuando me muevo despacio, me duele en todos los sentidos.

Golpeé la almohada con mis manos mientras apretaba la mandíbula con fuerza, tratando con todas las fuerzas de no llorar.

El no lo hizo.

Simplemente no pudo hacerlo.

Tomé mi celular y marqué el número de Emmet, esperando que me respondiera, porque si no lo hacía alguien en este piso iba a terminar muerto. Piensa que es una broma Bella, Edward quería gastarte una broma, tal vez es su venganza, no pienses todavía en las ciento un formas de matarlo lenta y tortuosamente, todavía no.

Idiota.

- Contesta, contesta... - murmuré impaciente, mordiéndome las uñas para calmar mi ansiedad, mi enojo, mi frustración y ese ardor que tengo entre mis piernas.

¿Nueve orgasmos seguidos en menos de diez horas?

No gracias. Tentador, placentero, pero no gracias.

Nunca más en mi puta existencia.

Todavía quiero caminar y sentarme y no llorar cuando estoy orinando. Soy demasiada joven para sufrir eso.

- Hola - contestó una voz alegre.

- Emmet - murmuré enojada.

- Oh... Bella ¿Cómo...- Se notaba nervioso. Y tiene razón para estar nervioso.

- Dile que conteste el teléfono. - Le corté antes de que siguiera con el protocolo social educativo que tenemos hoy en día de preguntar innecesariamente si estamos bien cuando en verdad a nadie le importa. Deben estar pensando que soy grosera al no seguir con su protocolo, pero estoy siendo muy educada según mi protocolo, porque mi protocolo me dice que ahora mismo tendría que estar gritando e insultándole.

- Bells... No se de... - cerré los ojos e inhalé fuertemente, contando mentalmente hasta tres para tranquilizarme.

- Emmet - advertí.

- Te juro que... - "Mi protocolo" Activado.

- ¡No me jures nada, grandisimo idiota! Deja de cubrir al otro rey de los idiotas y dile a ese baichi que conteste la mierda de telefono antes de que vaya a por él y le pateé ese precioso trasero que tiene.

- No tenías por qué gritarle a Emmet, solo estaba ayudando. Y gracias por lo de precioso trasero, el tuyo también es precioso. De hecho lo amo - murmuró el imbécil con voz tierna. Mi corazón comenzó a saltar involuntariamente. Estúpidas reacciones.

Silencio.

¿Qué se supone que le tengo que decir? ¿Cómo se atreve a hablarme de esta manera? ¿Cómo se atreve a siquiera hablar de mi trasero? Maldito imbécil, estaba enojada, frustrada y excitada. ¿Cómo hace eso? ¡Ni siquiera estamos en la misma habitación! Y ahora no puedo sacar la imagen de su sexy y hermoso trasero.

Estoy jodida.

- Hola linda. ¿Cómo te ha tratado la vida? - preguntó con voz casual.

Cerré los ojos nuevamente, apreté el telefono con mis manos, imaginándome que era su cuello bajo mis dedos, apreté mi mandíbula imaginando que estaba mordiendo su cuello mientras él gritaba de dolor.

Increíble.

¡Increible!

- Tu... - susurré tratando de buscar las palabras correctas.

Hombre.

Hombre Idiota.

Imbécil.

Tarado.

Maldito.

Tonto.

Baichi.

Tenía un largo repertorio de palabras perfectamente correctas que podía usar, pero ninguno era suficientemente... fuerte para su persona en este minuto. No existía palabra alguna para describir su falta de... Inteligencia.

No sabía por donde empezar, el no podía hablarme con tanta tranquilidad.

- ¿Sí?... - preguntó nuevamente con voz casual, tranquilo, como si no me hubiera pasado nada.

Me sentí traicionada e ingenua, tenía un nudo en la garganta que me estaba pidiendo ser liberado, me estaba gritando ser liberado, quería que las lagrimas salieran de mi sistema, quería que el dolor y frustración dejara de molestar, pero no me iba a permitir llorar. Dolía y quizá era la única forma de que no doliera, pero no iba a demostrar mi debilidad. Así me tragué el nudo que tenía e inhalé profundamente.

- No puedes... Eres un... ¿Por qué...? Pensé que... Lo prometiste - susurré finalmente, tratando de mantener la voz, tratando de no demostrar lo mucho que me afectaba - No puedes simplemente... irte y luego hablarme así. No puedes dejarme y luego decir "Hola Linda, ¿Cómo te ha tratado la vida?" como si no me hubieras prometido que viajaría contigo y luego te escapaste.

- Lo siento - susurró con sinceridad. ¿Es lo único que tienes para decir? ¿Lo siento?

- No me vengas con "Lo sientos" aca, no necesito y no quiero tus disculpas. Quiero que traigas tu trasero al motel donde me dejaste sola, desnuda y con un tremendo dolor entre las piernas. Quiero que regreses a cumplir tu promesa. Esta es la última oportunidad que te doy, si no vienes iré por ti - dije con voz firme - Pero no te vayas sin mí... - rogué al final patéticamente.

- Bella... - dijo con voz suave. - Me temo que eso es imposible.

- No me importa si ya compraste el pasaje a donde sea que vayas. No me importa si estas en camino a Marte y ya despegaste, quiero que vuelvas. Ahora...-

- No estoy en camino a Marte, pero si estoy... Lejos. - Sentí las lágrimas cayendo por mi rostro mientras cerraba los ojos. Pensé que eran las primeras, pero cuando toqué mi mejilla, me di cuenta que ya estaba mojado. Había empezado a llorar y no supe en qué momento fue eso.

Me había dicho que ibamos a viajar juntos, que ibamos a estar juntos. Me mintió. Se va y yo no voy con él.

Cuando desperté en la mañana y me di cuenta que el no estaba, pensé que fue al baño o salió a comprar algo. Rodeé sobre mi misma para encontrar una nota en la almohada, decía "Bella". Sonreí como idiota y pensé ingenuamente que me había dejado un mensaje de amor, tierno, hermoso, romántico, diciéndome que tenía que salir y que iba a volver, que tal vez me veía tan adorable durmiendo que no me quiso despertar. Siempre tan tonta. Si tan solo hubiera sabido.

"Bella, cariño. Si estas leyendo esto, probablemente yo ya no este. Prometo que volveré a ti, pero por mientras tienes que ser paciente.

Lo siento linda, no me odies.

Te amo.

Siempre tuyo

EALC"

Siempre tuyo.

Edward Anthony Lillian Cullen.

Pero si es tan tierno. Sonreí por un minuto y luego recordé el mensaje principal. Se había ido. Fue allí cuando mi sonrisa desapareció dando a lugar un rostro distorsionado por la furia. Ya saben el resto de la historia.

- Pero... - murmuré tragándome las lágrimas. Le había dicho que si se iba sin mí, le daría caza y lo torturaría hasta que se desmayara. Bueno... no dije eso precisamente, pero es el plan que tengo en mente cuando lo vea. ¿Realmente no me creyó? Hombre idiota.

- Bella, por favor - murmuró. - Si lo hice fue porque no quería separarme de ti estando enojados... Pensé que...

- ¿Pensaste qué? ¿Pensaste que prometerme que viajaría contigo y luego escapar, iba a ser mejor que abandonarme después de una discusión? ¿Pensaste que iba a estar menos enojada? ¿Pensaste que si te ibas, yo no te perseguiría? Bueno, déjame decirte que si es así como funciona tu retorcida y retardada mente, entonces creo que tendrás serios problemas en encontrar al asesino de tu padre.

- Lo siento por lo de... el dolor en tus piernas. No pensé que... - murmuró cambiando de tema.

- ¡No te atrevas a disculparte por haberme follado! - gruñí.

Silencio en la otra línea, solo podía escuchar su respiración.

- ¿Donde estas? - pregunté con el ceño fruncido.

- No te voy a decir - respondió. Bufé.

- Te voy a encontrar de todas formas. Y cuando te encuentre, tus bolas sufrirán mucho, mucho, mucho.

- Bells... no lo hagas..

- ¿Que no haga qué? ¿Destruir tus bolas o buscarte?

- Ambas - murmuró con un toque de nerviosismo en su voz.

- No me pidas nada. Si no me vas a decir donde estas, entonces será mejor que cuelgues el teléfono porque prepararé mis cosas para ir ahora mismo a buscarte. No me hagas perder mi tiempo...

- Te amo - murmuró de la nada. ¿Cree que va a arreglar algo diciendo que me amaba, que iba a bajar un poco mi enojo hacia él, que con su voz aterciopelada super tierna y hermosa y seductora y un "te amo" sincero iba a lograr devastarme lo suficiente como para hacerme guardar silencio y quebrar todas mis barreras de autodefensa?

Demonios. Sí lo logro.

¡Deja de decir cosas tiernas y hermosas y bonitas y derretidoras de corazones!

- Sé que tu también me amas - dijo después de un minuto cuando no le respondí.

- Ni lo dudes - murmuré golpeándome mentalmente. Se supone que estábamos discutiendo, que yo le estaba amenazando con poner en peligro sus bolas, y precisamente este no era el momento de mostrar mi ternura y decirle lo mucho que lo amo.

- Mira... no era mi intención dejarte, bueno sí, pero... Es lo mejor para todos, te pido por favor que no trates de buscarme.

- Si tu intención era dejarme sola, en un motel, desnuda y con un dolor en las piernas. Lo lograste. Si tu intención era hacerme enojar. También lo lograste. Y si tu intención es que no me involucre en este asunto, porque es peligroso, entonces fallaste como yo cuando fallé hace ocho años atrás tratando de no enamorarme de ti. Así que no sigas insistiendo con eso de que no te busque, porque por los demonios y todos los santos, lo voy a hacer y cuando te encuentre, te voy a golpear lo suficientemente fuerte para que no vuelvas a dejarme y luego te ayudaré a buscar el asesino de tu padre. - tomé un gran bocado de aire. Creo que era la frase más larga que he dicho en menos tiempo y mis pulmones se quedaron sin oxígeno. - Ah! Y ni se te ocurra morir antes de que te encuentre, porque voy a matarte yo misma.

Él soltó una risita divertida.

Amaba ese sonido. Tan hermoso.

Él era hermoso.

¡No! Estas enojado con él. Tienes que odiarlo, amenazarlo, no pensar lo hermoso que es cuando ser ríe, no dejar que su persona tenga poder sobre ti aunque no estén en la misma habitación. ¿Cómo se atreve a reir cuando yo le estoy amenazando?

- ¿Se supone que tengo que asustarme con tu amenaza? - preguntó, ya podía imaginar sus cejas alzadas y su sonrisa burlona mientras lo hacía.

- Sí. - El rió nuevamente, burlándose de mí.

- No te rías, porque será otro punto a la lista de tortura cuando te encuentre. - dije ocultando mi sonrisa. Mi voz era neutral o eso pensé.

- Demonios... ¿Está mal que me excite cuando dices todas esa cosas agresivas y rompe bolas, verdad? - preguntó.

Señor... Ayúdame

- Muy mal, terrible - murmuré, ahora para nada enojada. Mierda.

- Quizás deberías castigarme - murmuró seductoramente.

Oh Dios...

Una imagen de él desnudo en la cama, con los brazos atados a la cabecera de la cama, inmóvil, todo erecto para mí. Entregado a mi merced, entregando su cuerpo para que yo haga todo lo que quiera.

Una imagen de él acostado y yo a horcajadas sobre él, montandolo salvajemente.

Una imagen de mí acostada en la cama, con mis piernas en sus hombros mientras entraba en mí profundamente.

Una imagen de mi en la pared mientras el me penetraba con agresividad, yo gritando su nombre, él gruñendo.

Una imagen de el...

Abordar operación, Peligro, Peligro. ¡Alerta Roja! ¡Alerta Roja!

- Bella - llamó. - ¿Estás bien, te noto un poco mas... agitada? ¿Estas corriendo o algo así?

- Hum.. Olvidé como respirar por un momento, creo. - El rió nuevamente. ¡Deja de reír! Puedo imaginar su rostro todo hermoso mientras sonríe. - Solo me quedé pensando situaciones particulares en las que tu y yo estamos en lugares particulares haciendo cosas particulares. Incluye desnudez, tu desnudez y mi desnudez - murmuré, y de repente, su risita burlona desvaneció. Fue mi turno de reír.

Se aclaró la garganta.

- Entonces... ¿Dices que vas a torturar mis bolas cuando me encuentres, no? - murmuró con voz grave, desesperado por cambiar el tema. - Suerte con eso de encontrarme.

- Suerte con eso de esconderte. - respondí.

- No me busques - pidió.

- Bueno, solo si me dices donde estás. - mentí.

- Imposible.

- ¿No confías en mí? - murmuré con inocencia.

- Confío en ti, pero si te digo donde estoy, entonces tu vendrías a buscarme.

- ¿No confías en mí? - pregunté nuevamente.

- Vale, si te digo donde estoy, ¿Prometes no venir a buscarme?

- Sí - respondí con voz temblorosa.

- Mentirosa - murmuró con voz divertida.

- ¿No me dirás? - dije haciendo un puchero, algo inútil pues el no lo vería.

- No.

- Entonces no cuentes conmigo. Te voy a buscar de todas formas.

- Demonios Bella...

- Te amo - murmuré.

Silencio en la otra línea.

¡Ja! ¿Vez lo que se siente? ¡Bu-ya! ¿Es difícil mantener una discusión cuando te dicen que te aman, no?

- Eres una cabeza dura - gruñó, pero no parecía enojado.

- Somos dos - respondí.

- Me tengo que ir ahora. No me busques, deja que yo te busque...

- Ni lo sueñes.

- Eres tan irritante. No sé por qué te sigo amando.

- Tu eres un dolor en la vagina. Y tampoco sé por qué te amo, solo lo hago.

- Adios Bella - dijo, podía imaginar una sonrisa en su hermoso rostro.

- Adios Edward. - dije también sonriendo.

Tonta. Tonta. Tonta.

¡Estas enojada con él!

Idiota.

Tiene un maldito don que me impide estar enojada con él ni aunque sea por cinco benditos minutos. ¿Cuál es su problema? ¿Cuál es mi problema?

- No me busques - insistió nuevamente.

- Adios Edward - dije no queriendo seguir con la conversación, porque él no iba a cambiar mi opinión y claramente yo no iba a cambiar el suyo.

- ¿Me buscarás, verdad?

- ¿Tu que crees?

- Adios Bella - dijo, sabiendo ya la respuesta.

- Encontraré tu trasero y te haré sufrir.

- Adios Bella.

- Adios Edward.

- Adios Bella...

- Adios..

- ¡Oh, Por el amor de Dios! - escuché la voz de Emmet interrumpiéndome en la otra línea. Reí divertida. - Esto es peor que "Corta tu, no tu" - hubo un sonido en el fondo, y supuse que le había quitado el telefono a Edward - Bella, querida hermana amiga mia del alma, te quiero mucho, pero ahora mismos nos vamos, Manchester nos espera y Ouch!... - Escuché el choque de una mano contra una cabeza y un "Lo siento". Podía imaginar a Edward golpeando a Emmet. Sonreí triunfalmente.

- Emmet, eres un idiota. ¿Cómo te llamas a ti mismo científico? - gruñó Edward. - Bella... - dijo volviendo al teléfono.

- Así que Manchester ¿Huh? - reí entre dientes.

- Bella, por favor no...

- Te amo. Nos vemos en Manchester entonces.

Escuché un "Demonios" antes de colgar.

Lancé el teléfono a la cama y me paré enseguida comenzando a bailar como idiota, bueno... aunque solo duro dos segundos porque el dolor entre mis piernas hizo que me sentara en la cama nuevamente.

El teléfono sonó nuevamente y era Edward. Quién mas.

- Hola lindo, ¿Cómo te ha tratado lo vida? - Dije repitiendo lo que él dijo al principio, mientras una sonrisa adornaba mi rostro.

- Bella, no hagas anda estúpido.

- Define "Estúpido"

- Comprar un pasaje a Manchester, instalarte en el hotel mientras esperas por mí.. Solo el hecho de buscarme. Eso es estúpido.

- Huh... Buena idea eso de instalarme en el hotel y esperar a que llegues, no lo tenía en mente. Gracias - dije sonriendo aun mas.

- Demonios Marie...

- ¿Por qué me dices Marie? Nunca me dices Marie... - dije confundida.

- Por que cuando digo Bella no suena como si estoy enojado contigo, entonces prefiero Marie.

- Oh, Lily... - dije fingiendo conmoción. - Si eres tan tierno. Espero verte pronto.

- Bella, no vengas, es peligroso.

- Como si eso me detuviera. Bueno, si no tienes nada mas que decir, entonces te espero en Manchester. Es una cita.

Corté antes de que dijera algo, y no volví a contestar las llamadas. No iba a cambiar mi opinión.

.

.

.

Me senté en el sillón pesadamente mientras suspiraba, tenía un alboroto en mi cabeza y no sabía que hacer. Habían pasado tres días desde que Edward se fue y yo volví a Londres.

Lo primero que hice fue empacar todas mis cosas importantes en una maleta pequeña y lo guardé a un lado. Si tenía pensado abandonar todo, por lo menos iba a dejar todas las cosas listas porque pensé que sería irresponsable de mi parte si no lo hacía, así que me pasé los últimos dos días traduciendo el libro que tenía pendiente, todavía me quedaba mucho. Prácticamente no dormí para tener todo esto terminado lo mas antes posible. Entretanto pedí un pasaje para ir a Manchester.

En unas cuantas horas tenía que ir al aeropuerto, porque supuestamente me iba a tomar un par de "vacaciones" para las personas que conocía. Nadie tiene que saber que me alejo de la civilizacion para buscar a mi estupido novio-exmuerto-doctor-supercaliente que se esta esconciendo de unos imbeciles que quieren perseguir su trasero para que cague la información que necesitan y luego matarlo. Pero no, no iba a permitir que me quitaran ese privilegio , porque yo lo iba a matar primero. Tengo el derecho de matarlo primero.

Recordé la carta anónima que me había llegado en la mañana misteriosamente. Lo miré y volví a releerlo, tratando de entender que es toda esta mierda.

"Si fuera una flor: Lis

Si fuera una palabra: Symbole

Si fuera una canción: Le Ciel dans une chambre

Si fuera un numero: Neuf

Si fuera un color: Chocolate

Si fuera un tipo de cabello: Liso

Si fuera un sexo: Mujer

Si fuera un nombre: El de una Flor

Si fuera un sentimiento: Amor

Si fuera un símbolo: Una Rama

Si fuera una clave: Palabra

Si fuera un corazón: El tuyo

Si fuera un apellido: El de un Ilustrador

Si fuera un hito: Revolución Francesa

Si fuera una mente brillante: Jean-Jacques Rousseau

Si fuera un objeto: Espejo

Si fuera un famoso: Paris Hilton

Vale... Todo bien hasta ahora, pero ¿Por qué de todos los famosos geniales en el mundo escogería a Paris Hilton? Por que digo, es ¡Paris Hilton!

Si fuera un camino: Una carta

¡Paris Hilton!

Ya, dejalo. Le gusta Paris Hilton, deja de pensar y sigue leyendo.

Si yo fuera tu, sabría quien soy. Si yo fuera tu sabría a donde ir. Si yo fuera tu sabría donde me escondo, y si yo fuera tu, confiaría mí.

Yo te conozco perfectamente, y tu también me conoces perfectamente.

Puedes dudar, pero no dejes que eso le gane a tu inteligencia. Déjate llevar por tus instintos. Escucha a tu corazón.

Espero que te sirva.

Saludo atentamente

Yo"

Yo. Claro. Esto era una maldita broma. ¿Qué clase de cosas esta tramando este hombre? ¿Por qué se hace el misterioso?

No sabía bien que quería decir todo esto, pero si de algo estaba segura es que me lo mando Edward. No cabía duda alguna.

"Si fuera una palabra: Symbole y según mis investigaciones profundas con el superprograma de investigaciones para supergenios tecnológicos "Google Traductor" Me indica que Symbole significa Símbolo en Francés. Sí, de todos los idiomas que manejo, francés no es uno de ellos...

Demonios

Y como iba pensando.

...Si fuera un símbolo: Una rama. Si fuera una Clave: palabra" Me estaba diciendo que una rama, era la palabra clave. Y la rama, era el símbolo de nuestro amor. Algo que solamente él y yo sabemos. Era Edward.

¿Me esta tratando de decir donde está? ¿Me acaba de dar una pista para encontrarlo?

Quizá podría ser una trampa... Pero la palabra clave me acaba de confirmar de que en verdad si era Edward.

Dejé la carta a un lado y me froté el rostro, frustrada.

Él me abandonó en el motel, cuando hablamos por teléfono sonaba tan... desesperado, no quería que lo buscara. Entones, ¿Por qué me manda esta carta? Quizá se dio cuenta de que en verdad me necesitaba y por eso me dijo donde estaba.

Piensa Bella, piensa. Eres inteligente. ¿Qué me quieres decir con todo esto, hombre idiota? ¿Por qué no simplemente me dices qué quieres y ya?

"Lis" era una flor francesa. "Symbole", Simbolo en frances. "Le Ciel dans une chambre" es una canción definitivamente en frances. "Neuf" era nueve en francés. "Revolución Francesa", "Jean-Jacque Rousseau" Un ilustrador francés.

Estoy empezando a creer que esto tiene algo que ver con el francés, o Francia en definitiva.

Me aplaudí mentalmente. Que descubrimiento mas patético y pobre.

Espera.

"Paris Hilton"

"Paris - Hilton"

"Pa-ris"

"Hil-ton"

Ciudad de Paris.

Hotel Hilton.

Paris Hilton = Heredera del Hotel.

Edward esta en paris.

- ¡Sí! ¡Yes! ¡Shì! ¡Hai! ¡Ja! - demostré mi felicidad en cinco idiomas. Descubrí el enigma. Oh sí, Oh yes, Oh shí, Oh Hai, Oh ja... No, agregale seis idiomas.

Doble click en google chrome.

Escribe "Google traductor" en la barrita.

Doble click en "Google traductor"

Seleccionar Ingles a Frances.

Escribe "Yes"

Click en Traducir.

Yes = Oui

Click en escuchar Oui

Ahora sí.

- ¡Oh si, Oh yes, Oh Shí, Oh Hai, Oh ja y por ultimo, Oh Oui! - dije agitando los brazos en circulos mientras celebraba mi pequeña victoria.

Creo que necesito ayuda, urgente.

Enseguida, cambié el pasaje que tenía para Manchester a uno rumbo a Paris, Francia. ¡Iré a Francia!

¡Oh sí, oh yes, oh...!

Ya. Vale. Lo corte, Oh sí...

Agité mi cabeza un par de veces para alejar esos pensamientos. Ahora concentrate en lo importante, en la carta que dice algo más.

Si fuera una flor: Lis. Si fuera un nombre: el de una flor.

Si fuera un apellido: El de un Ilustrador. Si fuera una mente brillante: Jean-Jacques Rousseau

Lis Rousseau.

¿Es eso lo que me tratas de decir? ¿Tengo que investigar a Lis Rousseau? Rápidamente fui a mi mesita de noche y tomé una agenda. Definitivamente tenía que anotarlo.

Si fuera un sexo: Mujer.

¿Con eso querrá decirme que Lis es mujer o para decir que le gustan las mujeres, o para decir que el es una mujer? Creo que me voy por la primera opción, así que Lis Rousseau es importante en este asunto.

Seguí mirando la carta que tenía en mis manos, mientras escribía las cosas que según yo eran importantes. Después de bastante tiempo, me quedé pensativa, observando el listado de apuntes que tenía en el papel. Si mis calculos y conclusiones no se equivocan, entonces Edward quiere que vaya a Francia, quiere que tenga en mente a Lis Rousseau, una mujer de cabello liso y chocolate.

Pero y si...

¡No!

Debí suponerlo antes. Que idiota fui. ¿Por qué no se me pasó por la mente? Era tan obvio. El sabía que viajaría a Manchester y por eso me envía esta carta, para que vaya a Francia. Para que no lo encuentre. Aunque... No creo que me mandaría sola a Francia.

"Puedes dudar, pero no dejes que eso le gane a tu inteligencia"

¿Qué quiere decir con eso? Puedo dudar de Edward, pero si soy inteligente sabre que es el, o puedo dudar de su intención, pero si soy inteligente, sabré lo que quiere...

Gruñí en frustración. Maldito hombre, si quieres mandarme señales que sean mas claras. No estoy de humor para estar descifrando tus misterios.

Esto es un lío. Ya cambié el pasaje para ir a Francia. No puedo volver a cambiarlo para ir a Manchester.

Vale, eso es todo. Voy a Francia. Me importa un carajo si está o no está. Si lo encuentro entonces le voy a golpear y si no está, disfrutaré de mi estadía en París, la ciudad del amor.

Mis instintos me dicen que Edward está en Francia esperándome y yo me muero por verlo. Así que allá es donde voy.

Tomé el teléfono y marqué un par de numeros antes de poner la opción llamar. Pasaron dos tonos cuando finalmente se decidieron por contestar.

- Hola - dijo una voz familiar.

- Hola cariño, ¿Cómo estas? - escuché un chillido exagerado al otro lado de la línea y no pude evitar reir.

- Un, dos, tres me muero. ¡Bella Bells! - dijo.

- Si, soy yo Jakie Jake. Tengo un trabajo para ti...

- Estoy enojado contigo, ¡Perra desconsiderada! Solo me llamas cuando me necesitas, pensé que era tu mejor amigo.

- Exagerado, prometo llamarte todos los días de ahora en adelante. ¿Contento?

- Bien, ¿En qué líos estas metida como para solicitar mi ayuda? Pensé que eras la única persona que no la necesitaría. ¿Drogas, prostitución, alcohol, órganos robados, mercado negro?

- Dios santo, ¿Qué clase de persona crees que soy? Solo dame lo que te pido, lindo y no preguntes.

- Ya estas en celo. - suspiró. - ¿Cuántas necesitas, dos, tres? - me atraganté con mi propia saliva cuando lo escuché.

- Quince - reí.

- Vale, te lo tengo para mañana. Nos vemos Bella Bells, espero que sepas lo que estas haciendo.

- Siempre. Hasta mañana entonces. Besos Jakie Jake.

.

.

.

Me bajé del taxi boquiabierta. De seguro lo primero que iba a perdir del hotel sería un babero, deben tener muchos. Sabía que era lujoso, sabía que era 5 estrellas, sabía que era super top y super cool. Pero nunca pensé que era para tanto.

Le pagué al taxista antes de girar sobre mi misma para mirar al hotel. Tomé el mango de mi pequeña maleta y comencé a arrastrarla mientras hacía mi camino hacia la entrada. La puerta se abrió automáticamente para mí y una oleada de viento hizo que mi pelo volara al estilo de un comercial de shampoo. Fantástico.

Cerré los ojos y conté mentalmente hasta tres mientras suspiraba. Me dirigí a la recepción con la mejor sonrisa que pude.

- Bonjour Mademoiselle (*) - dijo el joven del mostrador. Sus ojos grises me examinaron de abajo hacia arriba, fijando su vista en mi escote por un instante antes de volverla a mi rostro. Me dedicó una sonrisa acogedora. Bien, objetivo fácil.

- Bonjour - murmuré. Era lo único que sabía decir en francés. - ¿Hablas ingles? - pregunté con el mejor acento británico que pude.

- Se lo suficiente - dijo con torpeza. Sonreí con ternura. Debía tener unos 20 años. - ¿En qué le puedo ayudar?

- Tengo planeado pasar unas vacaciones con mi amiga. Parece que ella llegó antes que yo y ya encargó la habitación. ¿Puede ver si ella ya la reservó o no?

- ¿Cómo se llama su amiga?

- Lis Rousseau - dije sonriendo.

El joven comenzó a escribir un par de cosas sobre la pantalla táctil y lo examinó por un momento.

- Así es, ya la encargó.

- ¿Cuál sería la habitación?

- Cuarto piso, habitación #117 - respondió sonriendo.

- Gracias, eres un encanto - le guiñé un ojo y me volteé tomando mi maleta.

Sin más, comencé a caminar hacia el ascensor. Fue más fácil de lo que pensé, sonreí triunfante. Ya tenía preparada mis identificaciones falsas, mi nombre falso, me aprendí el código, la fecha de cumpleaños. Todo. Y el chico ni siquiera me preguntó el nombre.

Como quitarle un dulce a un bebé.

El ascensor me recibió vació, entré con pasos largos y seguros, presionando el botón donde tenía el digito cuatro. La puerta se cerró frente a mí y yo esperé sintiendo el familiar hormigueo en el estómago cuando va subiendo o bajando.

En el piso dos, se detuvo y entraron dos personas. Era una pareja de ancianos. Paulatinamente, el ascensor se fue llenando a medida que iba subiendo, hasta que llegamos al piso cuatro e hice todo mis esfuerzos para salir. Caminé a lo largo del vestíbulo, buscando la habitación correspondiente.

Cuando finalmente estuve enfrente de la habitación me detuve un momento a pensar en lo que estaba haciendo. ¿Qué mierda estaba haciendo? ¿Qué se supone que le iba a decir? ¿Qué iba a hacer? Solo inventé la excusa perfecta para buscar a la chica, pero no pensé en lo que iba a decir cuando finalmente la viera en persona. Se me escapo un detalle muy importante.

No supe cuanto tiempo estuve paralizada, pero cuando la manilla de la puerta comenzó a moverse, mi corazón comenzó a latir rápidamente.

Pá-ni-co.

Ya sé. Me abalanzaré sobre ella y le daré un abrazo. Luego me ruborizaré y le pediré disculpas porque me equivoque de persona. Listo.

Mis ojos estaban observando mis zapatos, retorciendo mis dedos nerviosamente por lo que iba a pasar. Tranquila Bells, nunca mas la veras, así que puedes pasar la mayor vergüenza de tu vida. No recordará tu rostro.

Observé con nerviosismo a medida que la puerta se fue abriendo, mi corazón comenzó a latir furiosamente y mi respiración se volvió agitada. Fruncí el ceño confundida cuando vi los zapatos. Lentamente, fui alzando la vista. Comenzando desde sus pies extremadamente grandes envueltos en una sandalia tipo plataforma, sus piernas musculosas cubiertas por unos jeans ajustados, mostrando un bulto a la altura de su entrepierna.

Travesti. Definitivamente.

Vestía una polera con mangas en su torso, y tuve que alzar el cuello para mirar su rostro. Labios con un rush rojo intenso, nariz recta, ojos marrones, cabello largo y liso.

- Lis Rousseau. - murmuré conteniendo una sonrisa. - Encantada de conocerte.

Domingo 25 de Septiembre, 2011 9:31

(*) Bonjour Mademoiselle = Ya les explique como usar el google traductor xD

Aqui les dejo otro capitulo, espero que les guste. Menos de una semana! Todo un record xD

Lo hice con mucho cariño y trataré de actualizar lo mas pronto posible.

Nos vemos en otro capitulo entonces.

Dejenme saber que opinan del capitulo, y sus deducciones y cualquier cosa :)

Atte

FANOFSM