"HIJAO"
En mi cabeza habían tantas, pero tantas preguntas. ¿Cómo, donde, cuando, porque, cómo mierda, qué mierda? Y podría continuar con un listado mas, pero la única que salio de mi boca fue:
- ¿Tu? - pregunté estupefacta.
"Pam"
Le cerré la puerta en la cara de un portazo.
No podía ser. Lo mas probable es que estaba soñando y nada de esto era real. Esa es la única explicacion posible. Por que él no podía estar acá, porque simplemente es imposible. Digo, ¿Él? Osea, debe ser un producto de mi imaginación.
- Bella - escuché su voz al otro lado de la puerta.
- ¡Callate! - le grité al punto del llanto. Me voy a volver loca. - No eres real - susurré mas para mi misma que para él.
- Tienes que escucharme - dijo.
- No eres real - murmuré nuevamente.
Sentí las suaves manos de Edward sobre mis hombros.
- Linda - susurró en mi oído mientras me apretaba contra él. Enterré mi rostro en su pecho y lo abracé con todas las fuerzas posibles.
- Estoy loca - murmuré conteniendo un sollozo. - Me estoy volviendo loca. Dime que es un sueño por favor... - Sentí sus manos acariciando mi cabello con cariño mientras dejaba pequeños besos en mi frente.
- Shhh... Es real, todo tiene una explicación. Solo tranquilizate Bella... Esta bien. - murmuró. - Deja que te hable. - Se apartó de mi suavemente, como si temiera que fuera un pajarito, que con un movimiento brusco, se asustara. Respiré profundamente y asentí.
Tomó mi mano y lo apretó tiernamente, dandome a entender que estaba conmigo. Le dediqué una sonrisa antes de volver mi rostro hacia la puerta y abrirla nuevamente.
Sus ojos rajados con patitas de gallos a los lados, brillaron felizmente al verme. Me dedicó una sonrisa, que no había visto hace ocho años y pensé que no volvería a ver nunca. Estaba vestido de unos simples pantalones y una camisa a cuadros.
- Bells - murmuró con una sonrisa triste.
Me quedé observandolo sin responder a su llamado. De repente, me sentí sofocada y me faltaba el aire. Su rostro sonriente se descompuso, y cambió a una expresión de angustia. Escuché mi nombre proveniente de dos voces diferentes y luego, todo se volvió negro.
.
.
.
Sentí unos suaves labios en mi frente, luego en mi nariz, luego en mis labios, luego en mis mejillas y nuevamente en mis labios.
- Linda - susurró una voz aterciopelada en mi oído. Dedos en mi mejilla, acariciandome como pluma. Dedos en mi cabello, apartandolo de mi rostro. Dedos en mi mentón, delineandolo con cariño. Dedos en mis ojos, dedos en mis labios, apenas tocandolos, pero aun así, se sentía como si me tocara con su alma.
- Edward - murmuré con la voz ronca. Agité mi cabeza suavemente, confundida.
- Aquí estoy - sus manos tomó la mía y los apretó. Abrí los ojos lentamente y me encontré con su maravilloso rostro. Sonreí embobada. - Hola - dijo riendo suavemente.
- Hola - respondí levantando su mano a la altura de mis labios, y lo besé.
- Te desmayaste, debilucha - bromeó con una sonrisa.
- ¿Me desmayé? ¿Qué pasó? - pregunté sentándome en la cama.
- ¿Qué recuerdas? - respondió con una pregunta.
- Veamos... El avión, y luego llegamos al hotel... y es lo último que recuerdo.
- ¿Nada mas? - preguntó alarmado.
- No lo se... tuve un sueño muy raro, todo era genial. Primero, nos bajamos del avión y llegamos al hotel. Ibamos a discutir sobre las carpetas pero entonces tu... - callé enseguida, avergonzada de continuar. El enarcó una ceja y me miró desafiante.
- ¿Entonces? - Preguntó cruzándose de brazos. Sentí mis mejillas calientes.
- Huh... lo, ya sabes... hicimos - susurré avergonzada, como si tuviera miedo de que otra persona lo escuchara, cuando en verdad estabamos solos.
- ¿Lo hicimos? - preguntó sonriendo. - Esa cabecita tuya, ¿No? Llena de pensamientos impuros - dijo tocando mi frente con su indice mientras lo hacía. - ¿Qué paso después?
- Luego, estábamos hablando de nuestro plan, y llamó Emmet. Entonces apareció una carta negra y después apareció mi tío. Fue tan vivido Edward - murmuré angustiada. - Por un momento pensé que me volvería loca y...
- Bella - murmuró interrumpiéndome. - No fue un sueño - dijo lentamente. Fruncí mi ceño y lo miré confundido. - No fue un sueño... Todo lo que dijiste, pasó. Fue ahí cuando te desmayaste.
- Entonces...
- Si Bella, es tu tío. Esta vivo... - Cerré los ojos fuertemente y deje las lagrimas caer.
- ¿Donde está? - pregunté apretando la mandíbula.
- No te enojes - murmuró tratando de calmarme. - El tiene una buena razón...
- ¿Donde está? - gruñí.
- Aquí estoy Bells - respondió mi tío, la puerta del baño se abrió y detrás de ella, apareció él. Lo fulminé con la mirada y lo único que hizo él, fue sonreír con un aire de culpabilidad. - Tengo una explicación para todo Bella.
Me puse de pie en la cama y dando largas zancadas, me acerqué a él, quien levanto las manos a la altura de su cabeza mientras retrocedía un poco.
- Paz Bells, soy un viejo ahora. Ya no puedo pelear - sonrió.
Apunté su pecho de forma acusadora, y apreté los labios sin saber que decir.
- Tu... - comencé. - Te moriste - murmuré sintiendo las lágrimas en mis mejillas.
- Era un plan - se excusó.
- Me dejaste sola - continué.
- No fue mi intención, además sabía que Edward te cuidaría...
- Pensé que estabas muerto.
- Lo siento Bella, era la única manera.
- Pensé que mi tío favorito se había ido. Pensé que nunca mas te vería, pensé que nunca mas iba a saber de ti...
- Lo siento tanto Bellita, nunca quise dejarte sola, pero era necesario. - pude ver la sinceridad en sus ojos, y soltando un sollozo, le di un fuerte abrazo a mi tío, que creía muerto hace muchos años.
- Tío... estas vivo - susurré.
- Lo estoy Bellita, siempre lo estuve. Nunca te abandoné chiquita - murmuró palmeando mi espalda. Después de un momento, me aparté de él y le dediqué una sonrisa.
- Ahora... ¿Cuales son sus malditos problemas? - gruñí apuntando a mi tío y luego volteandome para apuntar a Edward. - Se las dan de superagentes secretos y fingen su muerte. Bueno, sepan que hay personas que van a sufrir sus perdidas, por ejemplo, tu sobrina - le dije a mi tío, luego me gire para mirar a Edward - por ejemplo tu no... - callé de repente, mordiéndome el labio inferior. Yo no tengo nada que reclamarle a Edward, no tenía ningún derecho para hacerlo y eso era mi culpa. Tragué saliva fuertemente y fruncí el ceño. Hay muchas cosas de las cuales tengo que aclarar con Edward, no quería que esto quedara sin resolverse, pero será en otro momento. - Tus tíos... - corregí, desviando la mirada.
- Bueno, si de algo sirve... - murmuró Edward. - Tu tío me dijo que lo hiciera. - dijo. Él le fulminó con la mirada, y éste le devolvió una sonrisa.
- Era para proteger tu pellejo, niño. Y todavía tenemos una conversación pendiente, que no cualquiera toca a mi sobrina. - Edward agachó la mirada, avergonzado.
Fruncí el ceño, confundida. No entiendo nada de lo que estaban diciendo y era demasiado frustrante.
- ¿Puedo saber qué está pasando?
- Bella... ¿Recuerdas que te hable de alguien que me ayudo a planear todo esto, que me advirtió de lo que estaba pasando?
- ¿La persona que te hizo jurar no revelarme su identidad? - pregunté alzando una ceja.
- Si le hice jurarme eso, fue porque no quería que te enteraras por él - interrumpió mi tío. - Yo quería decirte la verdad, sabía que te estarías enojada y tenía que dar la cara. No he tenido tiempo para hacerlo hasta ahora. - cerré los ojos y solté un suspiro.
- Te creo - murmuré finalmente. - Supongo que tendrás tus razones, las cuales me dirás ¿Verdad? - él asintió con una sonrisa. - Estoy feliz de que estés acá.
- Estas tan grande Bells... eres toda una mujer - murmuró. Sonreí con las mejillas coloradas.
- Gracias - dije tímidamente. - Tu no estas tan viejo tío. - Bromeé.
- Bueno, bueno, bueno... Vine aquí para hacer algo importante y no me iré sin llevarlo a cabo.
- ¿Qué es eso tan importante a que viniste, viejo? - preguntó Edward sonriendo. Mi tío le fulmino con la mirada y él se sonrojo. - Señor - corrigió.
- Que te haya salvado la vida, no quiere decir que puedas tomar confianza conmigo. Todavía sigues siendo el chico que toca a mi sobrina, que es practicamente mi hija. Y como buen hombre, tengo que odiarte. Es el protocolo.
- Entiendo, lo siento. - murmuró Edward, asintiendo con la cabeza.
- Machistas - dije negando con la cabeza. Ellos y sus estúpidos protocolos, ¿Quién los entiende?
- Pero... técnicamente, ahora no la estoy tocando. - dijo Edward encogiendose de hombro.
- Ja - respondió mi tío. - Y será que no lo hagas mientras estemos bajo el mismo techo. Lo digo por tu conveniencia, porque sé lo mucho que Bella sufriría si pateo ese trasero ingles que tienes...
- No lo harías, porque me quieres mucho. Fuiste mi profesor por muchos años y sé que sientes compasión en ese corazón chino que tienes - replicó Edward.
- Si, fui tu profesor. Sí, tengo compasión, pero eso no me impedirá patear tu trasero. Solo tengo que recordar ese día en la cueva y ya puedo imaginarte en el piso mientras te retuerces de dolor. Seré viejo, pero soy chino, y no he olvidado las artes marciales...
- ¡Hey! No sabía que estabas allí.. Pensé que estabas muerto, y ademas...
- No es el hecho de que yo haya estado allí, es el hecho de que te atrevieras a pervertir a mi sobrinita...
- Wowowowowowowow! - murmuré moviendo los brazos, en una señal de "Stop" - ¿De qué me estoy perdiendo?
- Nada - dijeron ellos al mismo tiempo. Me crucé de brazos y los miré con los ojos entrecerrados.
- Tío... ¿Qué quisiste decir ese día en la cueva? - pregunté de repente alarmada. Solo una cosa se me viene a la mente cuando pienso en "el día de la cueva".
Mi primera vez con Edward.
Oh - Por - Dios.
No puede ser.
¡NO!
- Edward... - murmuré poniendo las manos en mi pecho. - Dime que no es lo que estoy pensando, por favor. - susurré, sintiéndome de repente un poco sofocada.
- Tranquilizate Bella, respira profundo. - él ya estaba a mi lado, sosteniendome por la cintura.
- Cuidadito por donde pones las manos chiquillo - gruñó mi tío.
- La estoy sosteniendo nada mas, en caso de que se vaya a desmayar otra vez. - gruñó Edward de vuelta.
- Edward, estoy bien, muchas gracias. - murmuré besando su mejilla. - Tío, soy bastante grande ahora, así que no es momento para que vengas a hacerte el protector y todo eso. Edward es todo un caballero... - mi tío bufó en respuesta. - Y no has respondido a mi pregunta.
- ¿Qué entiendes tu por, "ese día en la cueva"? - respondió evadiendo mi pregunta con otra pregunta. Yo había aprendido eso de él.
- Huh... - murmuré sonrojada. - No te quiero decir.
- Bueno, querida sobrina... Solo quiero decirte que cuando estaba fingiendo mi muerte, tuve un escondite muy peculiar, una cueva para ser para ser mas preciso. Una cueva en la playa de Weymouth, ciudad de Dorset, sur de Inglaterra - murmuró lentamente.
- No... - dije horrorizada.
- Lo siento, pero es así - se lamento mi tío.
- ¡No! - dije nuevamente, simplemente no podía ser. ¿Mi tío estuvo allí cuando yo...?
¡Oh, Mi Dios! ¡Tragame Tierra!
- Si...
- ¡Tu estuviste allí cuando... cuando...! - no pude ni siquiera continuar con la frase, porque tuve que esconder mi rostro en el pecho de Edward, totalmente avergonzada.
- ¡No! ¡No! Que cosas dices Bella... - dijo horrorizado, como si acabara de insultarle. - No... Como pude, salí de esa cueva. Sabía que no podía intervenir, aunque ganas no me faltaban. Pero no me quedó otra que confiar en Edward y correr lejos. Si no lo hacía, probablemente ahora estaría en la carcel por castrar a ese chiquillo. - gruñó. Sentí a Edward tensandose a mi lado, tomé su mano que estaba en mi cintura y lo apreté con cariño.
- No lo asustes al pobre - murmuré sonriendo, claramente aliviada. Edward carraspeó suavemente.
- Bueno... dijiste que traías noticias ¿No? - preguntó Edward, desviando el tema.
- De hecho, traigo muchas noticias. Y no son tan buenas. - Fue mi turno de tensarme, y según el tono de voz que estaba usando ahora, sabía que hablaba en serio. Algo iba mal.
- Creo que deberían tomar asiento para esto - murmuró. Nosotros seguimos sus indicaciones y nos sentamos en la cama, él tomo una de las sillas que utilizamos para comer y las puso en frente de nosotros antes de sentarse. - Bien... - murmuró después de un momento. - Supongo que sabes un poco la historia, ¿No?
- Algo así - murmuré encogiéndome de hombros.
- Chandler Cullen. Dueño de unas de las cadenas de hoteles mas famosas "Eaven", muere en un trágico accidente automovilístico. Sería lo mas normal del mundo, pero si consideramos que el hombre se gano mas de un enemigo a lo largo de su vida, esto ya no sería normal, si no que se convierte en sospechoso. ¿No lo crees? - asentí con la cabeza para que continuara. - Todos estos años hemos creído que Aro es el culpable, pues tuvo una gran pelea con Chandler antes de que éste último haya sufrido ese accidente. Pero pruebas no teníamos.
- ¿Qué es ese secreto que Edward sabe, y que yo también sé, pero no sé que lo sé? - pregunté un poco confundida, sin saber si lo había dicho bien.
- Ya vamos a hablar de esto, pues aunque tu no lo creas, también tengo noticias para ti que si bien, no estan muy relacionadas, tienen mucho que ver con el verdadero asesino.
- ¿Puedes decirme de una vez por todas quien fue? - preguntó Edward un poco exasperado. Mi tío sonrió malignamente y negó con la cabeza.
- ¿Donde esta el misterio entonces? - se burló. - Ademas, si te digo ahora, no me creeras y te pondrás todo defensivo y eso no nos ayudará de nada...
- ¿Por qué no voy a creerte? - preguntó Edward.
- Por que si yo fuera tu, no lo creería. Así que primero, necesito que escuches toda la historia con lujos y detalles, y luego opinas.
- Bueno.. - respondió.
- Entonces, cambiando de tema. Bella... Se que estuviste en la cueva. - yo asentí. - ¿Qué recuerdas de ella exactamente?
- Huh... Veamos. Era una especie de escondite secreto, su entrada camuflada en una pared musgosa, de la que solo se podría entrar casi escalando. Era un poco estrecho y tiene dos caminos, hacia la derecha hay una habitación y hacia la izquierda hay un prado por así decirlo. En él se encontraba una pequeña laguna, la vegetación era rara, algo que nunca antes había visto. Lo recuerdo como si hubiese sido ayer...
- Me pregunto por qué lo recuerdas como si hubiese sido ayer - murmuró mi tío con sarcasmo. Me fijé por mi vista periférica que Edward estaba sonriendo ampliamente.
Idiota con ego.
Mi idiota con ego.
- Pensé que eras mas inteligente Bella, pero te dejaste llevar por las hormonas y...
- No es tiempo de regañarme por algo que ya paso, y no estas en el derecho tampoco. - murmuré cruzandome de brazos. - Y para que sepas, Edward no me obligo a nada, es mas, yo quise hacerlo y él fue muy...
- ¡Bella! - gritaron al mismo tiempo.
- ¡Oh! Veo que no te gusta hablar del tema - murmuré alzando las cejas - Entonces no las comiences, porque soy capaz de hablar de cosas mucho peores, y que no te gustará oír. - dije con tono desafiante.
- Esto es muy injusto - se quejó mi tío como un niño.
- Te lo ganaste - murmuré encogiendome de hombros. - Bueno... y ¿En qué ibamos? - pregunté cambiando de tema.
- ¿Viste algo mas ademas de las plantas y la laguna? - preguntó. Negué con la cabeza.
- Bueno... quiero que sepas que había una otra puerta secreta, donde te llevaba a mi laboratorio y mi casa. Esa vegetación rara de las que mencionaste Bella, son muy extrañas en el mundo y es muy difícil de encontrarlas.
Cuando era pequeño, vivía en Inglaterra, y fui a la escuela junto al padre de Edward. Nos hicimos grandes amigos y ambos compartíamos una pasión por las ciencias. Pero cuando crecimos, yo me fui por el camino de las ciencias y Chandler se fue por el camino de los negocios, algo en lo que también era bastante bueno y que le aseguraría un buen futuro. Fue ahí cuando nos separamos. Pasaron los años, yo terminé mis estudios en china y él en Londres. Un día, cuando él ya había comenzado con el proyecto de su hotel, me llamó para contactarme, dijo que necesitaba mi ayuda.
- ¿Para qué? - pregunté. Me di cuenta de que Edward estaba escuchando, pero su rostro era sereno y no mostraba signo de sorpresa, lo cual me indicaba que ya sabía de lo que mi tío me estaba contando. Éste me fulmino con la mirada, para que no le interrumpiera.
- Cuando era adolescente, Chandler y yo habíamos escuchado que en cierto lugar de Inglaterra, se encontraba un valle secreto escondido entre las montañas. En ese valle, como ya sabes, están las plantas mas extrañas en el mundo, de las cuales se encuentra la drakaea. (*)
- ¿La draka-cuanto? - pregunté
- La drakaea. Es una una flor muy peculiar. Tiene un tallo alargado y termina con una pequeña figura, de una forma parecida a la de una gota y es de color morado. Esa es la flor, que deriva de las orquídeas.
- ¿Y qué importancia tiene esa flor con toda esta historia?
- Es la explicación de muchas cosas Bella. Guarda silencio y pon atención - replicó él, olvidando que era mi tío y poniéndose su traje de profesor. - Cuando Chandler me llamó, su voz sonaba angustiado. Me contó que Elizabeth, su esposa, estaba gravemente enferma. Tenía el Sindrome de Alport (*), que le afectaba a los riñones, a la audición y a la vista. Los síntomas no fueron tan notorios al principio, pero luego, la enfermedad se fue complicando hasta el punto que casi no podía escuchar y tenía graves problemas renales. Él escuchó que yo estaba haciendo un estudio sobre esa enfermedad, y por eso me contactó. Me preguntó qué podía hacer para curarla, porque acudió a muchas personas y todas ellas les dijo que no había cura para esa enfermedad. Pero no se quería quedar de brazos cruzados, pues era de su esposa de quien se trataba y haría lo imposible para ayudarla.
- Que romántico - susurré con una sonrisa. Edward, rodeó mi hombro con su brazo y me atrajo hacia él, besando mi sien.
- Yo también haría eso por ti - murmuró en mi oído, no pude evitar sonrojarme.
Mi tío carraspeó exageradamente para sacarnos de nuestra burbuja.
- Estoy aquí - murmuró un poco molesto.
- Aguafiestas - bromeó Edward, mi tío le fulmino con la mirada y enseguida dejó de abrazarme, cruzándose de brazos. Solté una risa divertida.
- ¿Decías tío? - dije instándole a que continue con su historia.
- Yo le dije que tenía una teoría, no sabía si estaba en lo correcto. Primero que nada, necesitaba una flor, la drakaea. La enfermedad se produce por una alteración al síntesis del colágeno, y eso se puede arreglar por una sustancia que poliniza la avispa del sexo masculino en la flor, lo cual produce un compuesto químico que sintetiza el colágeno y segundo, necesitaba células madres para la regeneración de los tejidos del riñón dañado.
- En otras palabras, la cura estaba en la flor...
- Era teoría sí, pero todavía no estaba demostrada. Entonces le dije que necesitaba la flor para probar si era la cura, pero no le aseguraba nada. Las probabilidades eran de un 15% positivas, y él aceptó la propuesta. Después de buscar por casi seis meses, él encontró el lugar, que es la cueva. Nadie sabe como lo hizo, pero simplemente lo logró. Así que rápidamente, Chandler, instaló un laboratorio y me entregó todas las tecnologías para hacer mis análisis y así encontrar la cura. Estuve dos meses intentando extraer la sustancia que sintetiza el colágeno cuando el asunto se complicó, Elizabeth se encontraba embarazada de dos semanas y su enfermedad podría afectar a los bebes. Tuve que reaccionar rápido, y aprovechando las circunstancias, extraje las células madres del cordón umbilical y en menos de dos días, pude encontrar la cura. El resultado fue instantáneo, ya que después de un mes, ella podía escuchar casi a la perfección y los problemas renales disminuyeron, además de que los bebes estaban milagrosamente creciendo sanos y fuertes.
- Eres un genio - murmuré con admiración, sonriendo orgullosa de él.
- Tu no me contaste esa parte - dijo Edward sorprendido. - Dijiste que mi padre te había contactado porque querían hacer un estudio juntos, querían encontrar la cura de una enfermedad pero nunca dijiste que era para salvar a mi madre, y a nosotros - mi tío lo miró y se encogió de hombros.
- No voy diciendo "Hey chico, salve a tu hermana, a ti y a tu madre" Como si fuera "Hola"
- Pero... estuvimos seis meses juntos, pudiste haberme dicho en uno de esos días. Pude haber estado mas agradecido de lo que ya estoy.
- No quiero que estés agradecido de mi - respondió mi tío. - Solo quiero que ahora, seas feliz, por ser el hijo de mi viejo amigo y que hagas feliz a mi sobrina. No espero nada mas, porque sé lo dificil que es complacer a esta niñita caprichosa - murmuró, dedicándole una sonrisa. La primera que había visto para Edward.
- Gracias - dijo Edward. - Le daría un abr...
- No - le cortó.
- Pero.. es un ab..
- No - repitió. Edward no le hizo caso, y en dos zancadas había avanzado por la habitación y se inclinó para darle un abrazo a mi tío.
- Muchas gracias, por todo. - murmuró.
- Muy bien - respondió. - Ahora... ve y siéntate con Bella antes de que se ponga celosa. - Los tres reimos suavemente, y luego Edward volvió a su asiento, tomando mi mano entre la suya.
- ¿Y qué paso después?
- Bueno... Chandler estuvo muy agradecido, me dio dinero para crear mi propio laboratorio en China y así fue como lo hice. Dijo que si necesitaba cualquier cosa, él estaría allí para ayudarme. Siempre fue un muy buen amigo.
- ¿Y cómo es que nunca oí hablar de usted? Supe que mi mamá estuvo enferma un tiempo, y que fue curada por un genio que ni siquiera era un doctor, si no que un científico. Me contó era un gran amigo suyo, pero nunca me dijo el nombre y yo no tuve la curiosidad para preguntarle... - murmuró Edward.
- Bueno, ahora me conoces - respondió mi tío con una sonrisa. - Eres tan parecido a tu padre, Edward, solo que tienes esa mirada dulce de Elizabeth. Si no fuera por que estas con mi sobrina, te consideraría mi propio hijo. Pero bueno, el destino quiso otras cosas.
- ¿Y quién es el asesino entonces, que tiene que ver toda esta historia con él? - pregunté.
- Después de la pronta recuperación de Elizabeth, todos se preguntaron cómo ocurrió y quien la ayudo. Yo le dejé en claro a Chandler que si llegaba a encontrar el lugar, no se lo podría contar a nadie. Pues hay personas allá afuera que querrán irrumpir el lugar y explotarlo por razones comerciales.
- Pero... es muy fácil de llegar. ¿Cómo es que nadie ha buscado en todos estos años, y no ha encontrado nada? - murmuró Edward.
- Por que bueno, han habido personas que llegaron, pero nadie ha encontrado el prado en si. Pues en mi laboratorio, también instalaron un sistema de seguridad que bloquea la entrada. Cuando ustedes fueron, me tomaron en desprevenida y lo único que quería hacer, era salir de allí. Es por eso que encontraron la entrada, pero para otras personas, solo hay una habitación rara y una pared musgosa.
- Este es solo el comienzo de la historia, ¿No? - pregunté, mi tío asintió con la cabeza. - Eso es la razón por la que mataron a Chandler, ese era el secreto que ocultaba ¿No? - él sonrió y asintió nuevamente. - Ese es el secreto que Edward sabe, y que yo también sé, pero no estaba consciente de ello.
- Exactamente. - respondió él.
- ¿Ahora me puedes decir quien es el asesino? - preguntó Edward un poco impaciente.
- No hasta que hayas escuchado toda la historia. Tengo que darte todas las pruebas, así que debemos empezar desde el principio para eso. Ya vamos en la mitad de todo, falta poco. ¿Sí?
- Solo una pequeña cosa antes de continuar... - dije interrumpiendo. - ¿Cómo es que llegaste aquí, cómo es que sabes tantas cosas de nosotros, de Edward y de mí, digo yo? ¿La rama?
- Bueno Bells, ya te había dicho que te conozco perfectamente y me gusta ser el hombre misterioso. Acerca de la rama, fue algo que Edward me contó hace un tiempo atrás.
- Ya lo recuerdo... - murmuró Edward.
- Estabamos hablando de la paz, de ella, pasamos a hablar del símbolo de la paz, luego nos fuimos al símbolo del amor, y Edward no dejaba de mencionar la rama, una y otra vez, una y otra vez. Así que decidí preguntarle qué significaba la rama, y bueno... me respondió. Era el símbolo de amor entre tu y él.
Mi corazón se derritió cuando escuché aquellas palabras, y no pude evitar sonreír como idiota al imaginarme la escena. Edward Cullen sin duda, era el hombre mas tierno del planeta.
- ¿Enserio dijo eso? - pregunté.
- Ajá.. y bueno, siguiendo con nuestra historia...
- Así es Bella - le interrumpió Edward, ignorando totalmente a mi tío y girando su rostro para verme.
- Eres tan tierno - murmuré con una sonrisa.
- Lo sé... - respondió él, también con una sonrisa idiota. Cerré los ojos y estiré los labios para besarle, pero en lugar de sentir sus labios, sentí una almohada en mi cara, y a mi tío gruñendo.
- Ustedes dos, separense. Esto no es una comedia romántica ni nada de eso, así que ni se les ocurra besarse en mi presencia como si estuvieran detrás de la pantalla montando una escena.
- Lo siento - murmuré sonrojada, avergonzada de dejarme llevar por mis hormonas de adolescente y no actuar como una adulta madura.
- Sí, sí.. como quieras. Ahora, Edward. Sientate lejos de mi sobrina, bien lejos. Donde pueda ver tus manos. - Edward se apartó con una sonrisa traviesa, sentandose a la orilla de la cama mientras mostraba sus manos en un gesto inocente. - Mucho mejor. Quedate allí.
- Sí señor - respondió.
- Y bueno, continuando con mi historia, que fue groseramente interrumpida. Emmet también tuvo mucho que ver con este asunto, verás, él me mantenía siempre informado. Así que tenía todos los datos que necesitaba para hacer la carta. Edward, entiendo que quieras proteger a Bella, pero tienes que saber que la entrene muy bien hace muchos años atrás, sé que mi sobrina puede sobrevivir sola.
- Pero, de todos modos no debió haber intervenido. Lo tenia todo bajo control, y no habría tenido que arriesgar la vida de Bella. - argumentó Edward.
- Con Bella todo es mas fácil. Sé que tu la extrañas, y sé que ella te extrañaba. Así que fue lo mejor para los dos, de nada. Por mas que no pueda verlos juntos, sé que son el uno para el otro y eso es suficiente.
- Gracias, supongo. - murmuró Edward.
- No me lo agradezcas, no lo hago por ti - respondió con dureza. Edward solo soltó una risa y nego con la cabeza.
- Sé que 10% de sus intenciones, van dirigidos hacia mí. Por que como soy su casi hijo, ya tengo el 40%, pero por el hecho de estar con su sobrina, le baja un 30% y...
- Por el hecho de estar con mi sobrina le quita 250% Edward. Te faltan porcientos para que mis buenas intenciones vayan dirigidas hacia tu persona Edward. No empujes tus límites.
- Bueno, bueno, bueno... Sepa que le hago feliz, así que.. Estoy solo un 200% por debajo, ¿No lo cree?
- Ja. Por tratar de hacerte pasar por listo, son 300% Edward. Tu sigue hablando, que el porcentaje aumentara, pero negativamente y...
Carraspeé exageradamente para llamar su atención. Peleaban como si fueran niñitos, y lo peor de todo, es que lo hacían matemáticamente. ¿Cuál es su problema?
- Hey... ¿Qué tal si continuamos con la historia? - sugerí con exasperación.
- Esta bien. Entonces, ahora, volviendo con las noticias que tengo para ti Bella. - Tragué saliva con dificultad, por que con el tono de voz con el que me hablaba, sabía que era malo.
- ¿Qué pasa? - pregunté curiosa.
- ¿No tienes un vaso de té por aquí, o agua? Mi garganta esta seca, ya sabes, por el viaje. Con esta edad, te vas deshidratando cada cinco segundos, es como si tuviera una esponja en mi interior. ¿Nunca lo has sentido? Ya te va a tocar cuando estés en mi edad - murmuró mi tío cambiando de tema.
Fruncí el ceño y lo miré con los ojos entrecerrados.
- Ordenaré algo en servicio a la habitación, pero no trates de desviar el tema, te conozco. Solo dilo y ya, no es como si me voy a desmayar o algo así.
- Es sobre tu padre y tu madre Bella. - murmuró lentamente.
- ¿Qué pasa, ocurrió algo malo con Charlie y René? - pregunté alarmada.
- Huh... no exactamente. Bueno, sobre tus verdaderos padres - dijo nervioso.
- ¿De qué hablas?
- Bella... Charlie y René no son tus verdaderos padres.
- ¡¿Qué? - pregunté estupefacta.
- ¿Estas segura que no tienes te verde o algo así? - preguntó mi tío rápidamente.
Lunes 14 de Noviembre, 2011 - 10:54
* La enfermedad y la planta es real, pero no están relacionados entre si. En el sindrome aún no se encuentra ninguna cura, y la planta es una de las mas extrañas del mundo. Todo lo que he dicho es ficción. Solo me dí el tiempo de buscar una enfermedad y una planta que me pareciera adecuada para el tema.
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Si mis cálculos no fallan, han pasado 20 días ¿No? Bueno... solo puedo pedirles disculpas y que disfruten este capitulo, que es un poco intenso y explica un poco de las grandes dudas que tenían. Todavía queda mas sorpresas por descubrir. ¿Quién es el asesino? :O
Y si, era el tío de Biología. Haha xD ¿No se lo esperaban, no? Esa era la idea.
Espero que lo hayan disfrutado chicas :) Gracias.
FANOFSM
