WHAT THE FUCK?

¿Por qué mi tío nos traicionó? ¿Por qué se fue con Aro? ¿Por que dejó que nos atrapara? ¿Por qué dejó que pusiera sus manos sobre mi? Se supone que es la familia. Puedo ser muy ignorante en muchas cosas, pero si de algo estoy segura, es que a la familia no se le traiciona. Pensé que me quería.

¡Oh por Dios! Deja ya de quejarte. Eres bastante grandecita para hacer esas preguntas. Por qué aquí, Por qué alla. El viejo te "traicionó " o lo que sea. ¡Superalo!. Ahora, tienes un cuchillo sobre tu cuello y en menos de un santiamen, estarás manchando la habitación y haras que las pobres mucamas limpien tu sangre. Así que deja el melodrama, junta tus ovarios y armate de valor por que tienes que noquear a ese viejo imbécil.

Apreté mis puños y cerré los ojos, rompiendo el contacto visual que tenía con Edward. Inspiré profundamente y traté de concentrarme en todas las formas para escaparme.

La presión de su mano se aflojaba un poco, cabeza hacia adelante y de un rápido movimiento, hecho mi cabeza hacia atrás, dando un buen golpe a su nariz. Eso me daría libertad suficiente para escapar, girarme y así estamos frente a frente. Esa era una posibilidad. Lo otro podía ser que hiciera la maniobra del "S.I.N.G" a lo Sandra Bullock en Miss Simpatía. Todas esas imágenes pasaban en menos de un segundo.

- No puedo hacerlo - dijo Aro en un susurro, y antes de que lograra hacer algun movimiento, sus manos abandonaron mi cuerpo y me liberó completamente.

Me giré confundida para mirar a un anciano con el cabello gris, medio inclinado mientras ponía sus manos sobre su estomago y soltaba carcajadas. Y como si eso fuera poco, mi tío comenzó a reír también.

No sabía lo que estaba ocurriendo y tampoco iba a perder el tiempo para pensar.

¡Ahora! Gritó una vocesilla en el fondo de mi ser y como acto reflejo avancé hacia él. Palma de la mano con su rostro. Acabo de romper su nariz. Cachetada en la mejilla.

Aro había dejado de reír. Y también mi tío.

Escuchaba voces, pero no sabía qué decían. Su rostro estaba contorsionado de dolor, sus manos estaban levantadas a cada lado de su cabeza, pidiendo que me detuviera. Sus labios se movían rápidamente, pero no entendía. Tampoco quería entenderlo.

Acaba de poner un cuchillo sobre mi cuello, estuvo a punto de matarme. ¿Cómo quiere que me detenga? ¡Hizo que Edward se sintiera culpable! Nadie tiene el derecho de hacer eso.

- ¡Espera! - logré escuchar. Y así hice. - ¡Era una broma! Relajate Bella - dijo Aro.

Entrecerré los ojos y me crucé de brazos. No soy tan tonta como para caer ante eso, así que no podía bajar la guardia.

- ¡Mira, el cuchillo es de plástico! - murmuró Aro mientras se enterraba el cuchillo de plastico en su brazo. Ni una sola gota de sangre derramada. - Era una broma, solo queríamos divertirnos un poco - dijo Aro con las cejas fruncidas.

- No pensé que iba a reaccionar así - dijo mi tío mientras volvía a reir de nuevo. - Y pensar que nosotros nos ibamos a burlar de ellos, pero se ve que mi Bellita te dio una gran paliza.

- No es gracioso - dije apretando el puño. Esto era una broma pesada.

El ambiente de la habitación se puso un poco tenso, y estaba en completo silencio. ¿Cuantos años tienen estos señores, 50, 60? Tienen mas de cinco décadas y están haciendo esas bromas pesadas que no le hacen gracia a nadie. Dios, como se nota que los hombres nunca van a madurar. ¡Estaban jugando con mi vida, por el amor de Dios! Casi me da un paro cardíaco.

- Tienes razón Bella - murmuró mi tío con una expresión de culpabilidad que nunca antes había visto. - Lo siento. Fuimos muy lejos esta vez.

- Deberían sentirlo. Con esas cosas no juegan. - gruñí.

- Lo sabemos Bella - dijo ahora Aro. - No fue precisamente una buena forma para presentarnos, pero espero que no me odies. Yo también lo siento. - Lo miré atentamente y asentí con la cabeza, aceptando sus disculpas.

Suspiré y traté de relajarme.

- En todo caso... ¡Debieron ver sus caras! - exclamó mi tío estallando en carcajadas, seguido de Aro.

- "Por tu bien, sera mejor que sueltes ese cuchillo y dejes de tocar a mi mujer" - murmuró Aro con tono burlón, imitando la voz de Edward. En el fondo de la habitación, se escuchó la carcajada de mi tío incrementándose producto de lo que dijo Aro.

Contuve una sonrisa y negué con la cabeza. Me sonrojé de solo recordarlo. Edward se veía realmente atractivo cuando estaba en su fachada de celoso y posesivo. Su mandibula apretada, ceño fruncido y los labios apretados en una sola linea. Me hacía querer quitarle esa expresión de un solo beso.

Rápidamente, corrió a mi lado y me envolvió en un fuerte abrazo mientras enterraba su rostro en mi cuello. Sentí sus brazos apretandose a mi alrededor, mientras murmuraba cosas inintendible sobre mi piel. Supongo que estaba aliviado de que todo haya sido una broma.

- Aro - murmuró Míngzhì, mi tío. - No se de que te burlas tu, por que si mal lo recuerdo, mi sobrina te humillo terriblemente. Quedaste sin dignidad amigo mío. - dijo con una sonrisa burlona.

Hace tiempo que no veía esa sonrisa en el rostro de mi tío, desde que su esposa dejó este lugar, él se volvió mas serio. Me gusta que ahora lo este pasando bien, y todo mi enojo se fue con ese pensamiento. Él se merece un momento feliz, aunque sea a costa mía.

- Nunca me dijiste que iba a reaccionar así - se quejó Aro.

- ¡Hey! ¡Yo te dije que entrene bien a mi sobrina! No es mi culpa que tu no hayas oído. Te lo advertí, te dije claramente: No sé como va a reaccionar. Pero esa chica sabe golpear, así que ten cuidado. ¿Y qué respondiste tu? "Soy un viejo, ella tiene que tener piedad" - reprocho Míngzhì.

Decidí ignorar a los viejos que estaban discutiendo de cosas sin sentidos, para concentrarme en las brazos que me estaban rodeando en este minuto.

- Por un momento... - comenzó a susurrar Edward en mi oido. - Pensé que...

- Shhhh... - susurré mientras subía mis brazos y le devolvía el abrazo. Tomé sus cabellos entre mis manos y apoyé mi menton sobre su hombro mientras inhalaba su perfume. - Fue una simple broma, todo esta bien ahora. Estoy sana y salva - murmuré para tranquilizarlo.

La presión de sus brazos aumento un poco mientras lo sentí a él inhalando sobre mi cuello.

- Gracias a Buda que estas sana y salva. Tuve las horribles imágenes de tu sangre sobre la alfombra. No eran para nada bonitas déjame decirte. No... No se lo que haría sin ti. - susurró solo para mí. Su voz sonó tan angustiada que me dieron unas ganas de llorar. Me mordí el labio inferior y contuve las lágrimas. Si yo estuviera en su situación, me sentiría igual y lo entendía perfectamente.

- Pero estoy bien, cariño. No te preocupes - murmuré acariciando suavemente su cuero cabelludo.

- Te amo, recuerdalo siempre. - Apreté los ojos fuertemente para no dejar salir esas odiosas lagrimas. Me parece que estoy teniendo un desorden hormonal en mi cuerpo que me hace mas sentimental de lo normal. Maldito casi ya periodo.

Logré soltar un débil "Aja", porque sabía que si hablaba, el nudo que se había formado en mi garganta se iba a desatar y con ello, las lagrimas de cocodrilo caerían como las bolsas de valores.

Nos quedamos abrazados por unos minutos, que parecía una eternidad. Se sentía tan bien estar en sus brazos, me sentía protegida y querida por él. Sus brazos envolvían mi espalda deliciosamente, pegando su duro pecho contra mi cuerpo blando. A regañadientes, tuvimos que romper el abrazo porque recordé que habían dos ancianos inmaduros en nuestra misma habitación.

- Vale... de verdad lo sentimos. Solo estabamos tratando de divertirnos - dijo Míngzhì.

- Y prometemos que para la próxima, no nos excederemos tanto. - terminó Aro.

- ¿Para la próxima? - murmuré cruzando mis brazos sobre mi pecho mientras alzaba las cejas en una expresión autoritaria. Esta situación me hacía sentir que era la única persona adulta dentro de la habitación, que yo era la madre regañando a sus dos hijos por hacer travesuras.

- Eres un tarado Aro - murmuró mi tío, que se había alejado de la cama y se había acercado a Aro. Le golpeó ligeramente el brazo, tal como lo harían unos niños.

No pude evitar sonreír ante la situación. Y rápidamente, expresión de autoridad dejó de funcionar.

- Vale... supongo que eso ha sido otra forma de presentarte ¿No? Haciendo una broma pesada a la sobrina de tu amigo. - murmuré.

- No lo puedo evitar querida. Con tu tío siempre nos las arreglamos para hacer una entrada digna y genial. - dijo Aro con orgullo.

- Bueno, digna... no creo que puedas usar esa palabra esta vez. - murmuró mi tío encogiéndose de hombros.

- Si no contamos la parte en donde una jovencita me golpeó la nariz y estuvo a punto de noquearme, entonces lo demás es digna y genial - se defendió Aro.

- Como quieras... - murmuró Míngzhì.

- Hey, Aro... Siento haberte golpeado la nariz - me disculpé. Edward tomó mi mano y me guió hasta la cama para sentarnos. Se situó a mi lado y permaneció en silencio mientras escuchaba nuestra conversación. Al parecer, mi enojo había pasado, pero Edward no lo iba a dejar pasar tan fácil.

- Tranquila Bellita, me alegra saber que te puedes defender. - contestó con una sonrisa.

- A mi también me alegra saber que te puedes defender - murmuró Edward con los dientes apretados.

- Ya te había dicho que podía hacerlo - le dije en un susurro. - Nunca me creiste - me quejé haciendo un puchero.

Su expresión seria se ablando un poco, y sus ojos brillaron con ternura mientras una deslumbrante sonrisa apareció en su rostro.

- Eres tan linda - susurró en mi oído antes de dejar un beso en mi mejilla. Desvié la vista avergonzada mientras el típico sonrojo se apoderaba de mis mejillas, donde anteriormente habían estado sus labios. Mi pulso ya estaba acelerado como era de costumbre.

Con simples gestos y palabras, se podían lograr muchas cosas.

- ¿Le puedo preguntar que hace usted acá? - dijo Edward educadamente. Supe en ese momento que Aro tendría que trabajar duro para ganarse su confianza.

- Vine a visitar a mi querido amigo Míngzhì. Hace tiempo que no lo veía, y pensé que un tiempo de caridad con ese viejo Chino no me haría nada mal. - contestó Aro con una sonrisa.

- Tiempo de caridad - repitió Edward mientras asentía con la cabeza. - ¿Haciendo bromas estupidas, jugando con la vida de las personas? Tiempo de caridad - soltó con acidez. - Si creen que es gracioso, entonces deberían estar avergonzados de ustedes mismos. Se supone que son adultos, deberían comportarse como tal.

Lo sentía tenso a mi lado, estaba realmente enojado y noté que la vena de su sien estaba palpitando furiosamente.

Sexy.

¡No! No es Sexy.

"Yo creo que sí" Escuché una vocesilla burlona. Imagina como serán las peleas con Edward, y luego la reconciliación. Imaginate esa vena palpitando mientras...

¡Calla!

Pasé mi mano a lo largo de su espalda para tranquilizarlo y alejar esos pensamientos de mi cabeza.

- Edward... - murmuré torpemente.

- No, esta bien. - Interrumpió mi tío. - Deja que descargue su ira. Al parecer, doctor Cullen es muy serio para unas simples bromas. Deberías relajarte un poco y disfrutar de la vida Edward. Tienes que verle el lado positivo a las cosas.

- ¿Qué cosa positiva le puedo sacar al hecho de que casi veo a Bella morir? - gruño frustrado.

- Por ejemplo, el "casi" - replicó mi tío. - Deberías agradecer que es una simple broma.

- Estoy mas que agradecido con que sea una simple broma, pero me molesta que ustedes hayan jugado con la vida de Bella. ¡Es tu sobrina, por el amor de Dios!

- Es mi sobrina, y por eso le hago la broma. Tengo todo el derecho de hacerlo. Además, ahora sabemos que si fuera verdad, ella podría perfectamente patear el trasero a cinco hombres juntos. Aunque yo ya lo sabía de antes, pero es bueno confirmar las cosas.

- Se ve que le tienes mucha confianza a tu sobrina, tanta confianza que la dejarías sola con cinco hombres juntos con tal de ver si puede con todos ellos. - murmuró Edward.

- Se ve que tu no le tienes nada de confianza.

- ¡Obvio que no le tengo nada de confianza! No importa si es la mujer maravillas, no la voy a arriesgar. Solo me importa que este a salvo. Puede que incluso puede combatir un ejercito ella sola, pero no por eso la voy a dejar ir. ¡Seria una locura! Todo puede pasar. Puedes ser el mejor de los mejores en las batallas, pero con un simple tropezón, ya no estas acá. ¿Entiende?

- Bella no es tu hija o algo así...

- Por el amor de Dios. ¡Basta ya! - grité poniéndome de pie de golpe. - ¡No hablen como si yo no estuviera acá! Tío, lo que ustedes hicieron fue estúpido, pero ya pediste disculpa y Edward, entiendo tu punto, pero no necesito que me pongas en una burbuja para protegerme. Entiendo tus intenciones, pero tu tienes que empezar a confiar un poco mas en mi y a creer que yo puedo.

Los dos hombres se quedaron callados, escuchando atentamente a lo que decía y cuando terminé mi pequeño discurso, asintieron con la cabeza.

.

.

.

Pasamos la tarde hablando de la vida, teniendo una conversación cotidiana que no involucra asesinas, persecuciones o cosas científicas. Decidimos que ibamos a dejar el resto del día para relajarnos un poco y mañana nos preocuparíamos de lo importante.

Se sentía bien volver a la normalidad, dejar de escapar, de esconderse por un momento. Mi tío nos contó sobre sus aventuras mientras estuvo en su periodo de "Muerte". Dijo que no se sentía muerto para nada, pues era su vida. Nadie le molestaba, se daba su tiempo para pensar y descubrir cosas nuevas, inventar cosas nuevas. Cuando se sentía solo, simplemente bajaba a la playa, caminaba y miraba el paisaje. Eso le relajaba, el sonido de la marea, del viento, de las aves cantando. Cada vez que el viento soplaba, una sonrisa se plasmaba en su rostro, pues sabía que esa era su esposa.

Y así entendió que nunca estaría solo. Eso le dio el valor suficiente para seguir donde estaba, pues no encontraba otro lugar en donde se podía sentir mas en paz.

Me enteré de que la madre de Edward, Elizabeth no tenía ningún problema. Habían descubierto que alguien le daba drogas para bloquear una parte del cerebro en donde se almacenan los recuerdos importantes. Por eso no recordaba nada ni a nadie. Esos sueños que tenía, era producto de su subconsciente que trataba de darle señales para recordar. Los momentos de lucidez que a veces tenía, se debía a que probablemente olvidaron darle el medicamento, o a que simplemente recordó.

Edward se puso tenso de nuevo, pero se tranquilizó un poco al saber que Emmet ya la había llevado con él a su casa. Comenzó a recuperar la memoria lentamente y eso era una buena noticia.

Otra buena noticia que escuché, fue que Rose tenía un mes de embarazo. No pude evitar sonreír cuando me contó me podía imaginar a mi vieja amiga cuando tuviera su vientre redondo. Ella estaría llevando una sonrisa radiante, mientras con su vestido azul, va dando vueltas por la casa.

De repente, esa imagen cambió. El cabello rubio de Rose comenzaba a oscurecer hasta llegar a un color café, y el prendedor que llevaba en el pelo se rompió, haciendo que el cabello cayera en cascadas. El iris de sus ojos se convirtió en un remolino, siendo el azul cristalino ocultado por un color chocolate. Entonces ella da una vuelta, y ya no era el rostro de Rose, si no que era el mío.

Me veía a mi misma con una sonrisa radiante, era yo quien llevaba ese vestido azul y era yo quien estaba con el vientre redondo. Luego, unas manos estaban sobre mi vientre. Eran las manos de Edward quien me envolvía en un suave abrazo. Estaba detrás de mi. Me daba un beso en la mejilla y susurraba un te amo.

Quería que llegara pronto ese momento. Donde toda esta locura acababa. Donde Edward me propone matrimonio, y tenemos miles y miles de hijos hermosos y vivimos felices por siempre. Ese era mi mayor sueño.

Suspiré como cualquier niña/mujer haría al soñar despierta, con su príncipe azul y el final feliz.

Sumida en mis pensamientos, no me di cuenta de cuando Edward se puso detras de mí y me abrazó, apoyando su mentón sobre mi hombro.

- ¿Un beso por tus pensamientos? - murmuró un susurro mientras besaba suavemente mi hombro.

Mi tío y Aro ya se habían ido, pues se nos hizo tarde. Nos pusimos de acuerdo para hablar mañana en la mañana sobre las cosas pendientes y que por ahora, solo nos quedaba descansar.

Así que en otras palabras, la habitación era nuevamente nuestra, solo para nosotros.

- Mmm... estaba pensando en Rose y en su embarazo. - murmuré. Puse mis manos sobre las suyas, que estaban sobre mi estomago. - Tuve unas locas imágenes de mí embarazada, mientras tu me abrazas como ahora y acariciabas mi vientre. Nos desplazamos de un lado para otro, tu susurrando cosas en mi oído. - dije.

Nos quedamos en silencio por un momento, ambos deslizándonos de un lado para otro como en un vaivén. Me quedé analizando lo que dije y me di cuenta de lo tonta que debía sonar.

- Lo sé.. - dije riendo. - Es estúpido.

- No lo es - replicó firmemente. - Creo que es dulce.

- ¿Sí? - pregunté con inseguridad. Él se alejó de mí y me giró para enfrentarme. Tomo mis muñecas y las subió hasta sus hombros, luego puso su mano en mi espalda y me acercó a él, apoyando su frente sobre la mía.

- Absolutamente - dijo con una sonrisa.

Permanecimos en silencio, mientras nos balanceamos suavemente sin perder el contacto visual. Sentí esa energía que se apoderaba de nosotros, ese lazo invisible que nos unía. Demasiado grande, demasiado fuerte, demasiado flexible, y por eso sin importar a donde vayamos siempre nos mantenía juntos. No importa cuan grande sea la distancia que nos separe, el lazo seguirá siendo grande y fuerte.

- Extrañaba esto - murmuré en un susurro.

- ¿Qué cosa? - preguntó cerrando los ojos. Su aroma embriagándome de una forma tan extraña y familiar a la vez.

- Esto. Tu y yo. De simplemente existir. Podría estar así por siempre... - Edward acortó la distancia entre nosotros y dejó un casto beso en mis labios.

Inhalé profundamente y cerré los ojos al sentir la suavidad de sus labios, pero se fue tan rápido como llegó.

- Necesito una ducha - murmuró después de un momento. - ¿Quieres acompañarme? - preguntó con una sonrisa pícara y con un guiño. El sonrojo llegó a mis mejillas, y es que no lo podía evitar. Cada vez que él me guiñaba con el ojo, me hacía sentir como una adolescente de nuevo, haciendo revivir esas endemoniadas mariposas que permanecen eternamente en mi estomago.

- Como quieras - respondí con indiferencia.

- ¿Ese es un no? - preguntó ahora con esa sonrisa engreída, y las cejas alzadas.

- ¡Oh, Cállate! Sabes que siempre querré verte desnudo - bromeé. - Vamos - murmuré tomando de su mano para guiarlo al baño.

- Eso fue lo que pensé - susurró sensualmente sobre mi oído. Soltó mi mano y se adelantó por mi lado, dándole un golpe a mi trasero. Ya había llegado a la puerta del baño cuando yo todavía seguía en la mitad de la habitación, y en el camino se había quitado la sudadera, exponiendo su sexy y tonificado torso.

Mordí mi labio inferior y lo contemplé descaradamente. Este hombre era simplemente perfecto.

- ¿Vas a venir o te quedarás mirando toda la noche? - preguntó mientras se desabrochaba los pantalones.

- Baichi - murmuré antes de avanzar hacia él.

.

.

.

- ¡Wow! - suspiré mientras me derrumbaba sobre la cama.

- Lo sé... ¡Wow! - murmuró Edward, dejandose caer en la cama a mi lado.

Estuvimos una hora en la ducha, y solo quince minutos lo usamos para ducharnos. Supongo que ya saben lo que hicimos con el resto.

¡Hicimos burbujitas de jabones!

Era broma.

- Este día ha sido bastante largo - murmuré acostándome de lado.

- ¿Estás cansada? - preguntó Edward acercándose a mí.

- Solo un poco - respondí poniendo mis manos en su pecho, mientras los pasaba de arriba hacia abajo. - ¿Tu?

- También - murmuró. - Pero valió la pena, ahora podré descansar contigo a mi lado. Así que no importa mucho.

- Eres tan tierno - susurré. Sus ojos esmeraldas brillaron de felicidad mientras una sonrisa descansaba en su rostro, era la expresión de pura alegría, y la mas bella que había visto.

- Wo ai ni - dijo besando mis labios suavemente.

- I love you too - dije devolviendo el beso.

- Bella... - llamó. - ¿Confías en Aro? - preguntó. Fruncí el ceño ante la pregunta y lo medité un momento.

La verdad es que no sé si confiar en él. No puedo decir que él realmente es el asesino de los padres de Edward, pero tampoco puedo afirmar que es inocente.

- Huh... No lo sé. ¿Por qué lo dices?

- Por que yo tampoco sé si confiar en él. Pensé que era el culpable todo este tiempo y ahora, resulta que no es mas que un viejo normal. Pero, también puede ser que sea un gran actor y entonces ya no sé que creer.

- ¿Tu crees que mi tío sepa quien es? - pregunté.

- Lo mas probable es que sepa. Pero no nos quiere decir porque piensa que no le creeré. ¿Por qué no habré de creerle?

- Tal vez porque es una persona que nunca imaginaste. Una persona que confiabas y que darías tu vida para apostar que es inocente, cuando en verdad no lo es.

La habitación se volvió silenciosa de repente, y se sentía tan incómodo que realmente quería cantar para pasar la situación.

- Mira... Dijimos que hoy nos ibamos a relajar, así que aprovechemos el tiempo y descansemos. ¿Sí? No quiero ver ese ceño fruncido, porque no me agrada. - dije con tono demandante. Edward suspiró y asintió con la cabeza. Paso su mano por mi espalda desnuda, y me acercó a él.

- Una última cosa, ¿Crees que debería llamar a mi mama? Es que no sé si me recuerda totalmente, no sé si sabe que estoy "muerto" o "vivo". Quizá debería advertirle y...

- Sería buena idea que la llamaras, pero me parece que mañana es el momento indicado. ¿Qué te parece? Lo mas probable es que ahora esté durmiendo, algo que deberíamos estar haciendo nosotros. - dije riendo.

- Bien, mañana. - murmuró Edward. - No sabes lo mucho que quiero volver a la normalidad. ¿Por qué todo es tan complicado? Quiero estar contigo Bella.

- Pero estás conmigo - repliqué.

- Quiero estar contigo en paz, quiero vivir contigo y quiero mirarte a los ojos, sin sentir el miedo de que hay personas allá afuera buscándome, hay personas que me alejaran de ti. No me hubiera importado mucho hace un mes atrás, pero ahora si me importa.

- ¿Te puedo hacer una pregunta? - pregunté. Él asintió. - ¿Cuando fue la última vez que disfrutaste al tomar agua?

- ¿Qué? - preguntó frunciendo el ceño.

- Solo responde...

- No lo recuerdo. Generalmente cuando tomo agua... solo tomo. No pienso.

- Mira... Imagina que estas escalando una montaña. En la cima de la montaña, hay una fuente con agua, un caso hipotético ¿Sí?, supongamos que no puedes llevar nada contigo, absolutamente nada. Vas en la mitad del camino y tu garganta se seca, ya no produces saliva. Llega un momento en que estas desesperado por agua, pero la única manera de alcanzarla es llegando a la cima. ¿Qué haces? Sigues subiendo ¿Verdad? Y cuando finalmente llegas a la cima, corres a la fuente de agua y te la bebes como si no hubiera un mañana. De repente, esa sensación de ardor en tu garganta no esta, y sientes el alivio cuando el agua se desliza por tu garganta...

- ¿Y tu punto es?...

- Mi punto es, que para realmente disfrutar del agua, es cuando tu garganta esta seca. Osea, que para realmente disfrutar de la felicidad es cuando estuviste miles y miles de horas escalando por el, cuando a pesar del ardor en tu garganta, no te diste por vencido. Por que al final de todo, vale la pena. Lo que quiero decir con esto, es que no preguntes "por qué" todo es tan complicado, si no que preguntes "para qué" es tan complicado. Y la respuesta es, que si todo hubiera sido simple, probablemente no seriamos tan felices como hubiera sido si la historia fuera complicada.

- Entonces...

- Entonces, lo único que nos queda es ser pacientes y esperar a que todo esto pase. Por que cuando finalmente tengamos nuestro final feliz, podamos disfrutar realmente de esa felicidad.

- Amén Bella. Amén. - murmuró Edward.

Solté una risita divertida y golpeé juguetonamente su pecho.

- Me haces sentir una tarada diciendo todas esas cosas. Se supone que debe ser filosófico.

- Y lo es. A veces eres tan profunda para tus cosas.

- Bueno... Así soy yo.

- Y así es como te amo. Gracias Bella - dijo besando mi frente. - Ahora, será mejor que durmamos, porque mañana será otro día y estoy casi seguro que los viejos vendrán muy temprano solo para fastidiarnos.

- Bien...

Apagamos la luz y nos acomodamos para meternos entre las cobijas y acurrucarnos. Edward se puso detrás de mí y me abrazó adelante, poniendo suavemente su mano sobre mi estomago.

Sentí su respiración sobre mi cuello, y su pecho sobre mi espalda. Curiosamente había alejado su cadera de la mi trasero y claro, le entendía perfectamente, porque nuestra intención era dormir. Si él se acercaba un poco mas, no lo ibamos a lograr.

- Buenas noches linda - murmuró en mi oído.

- Buenas noches cariño - respondí.

El silencio invadió la habitación, solo se escuchaba nuestra respiración y algunos autos pasando por afuera. Un poco incómoda en mi posición, me giré para quedar frente a frente y esconder mi rostro en el cuello de Edward. Puse mi mano sobre su corazón, y sonreí cuando sentí que su pulso comenzó a acelerar. Luego de un momento, dejó de latir tan rápido y volvió a su ritmo normal, junto con acompasada respiración.

Él ya se estaba quedando dormido cuando yo todavía no lograba conciliar el sueño. Cerré los ojos y traté de igualar nuestras respiraciones.

- Te amo - murmuré inconscientemente.

Puso su mano sobre mi espalda y me acercó a él, besando mi mejilla suavemente.

- Yo también te amo. Nunca lo olvides, porque yo nunca lo haré. - Sentí aquellas tontas mariposas en mi estomago y no pude evitar sonreír.

- Nunca - murmuré.

- Duerme amor mío, descansa.

Y eso fue lo que hice.

.

.

.

Cuando abrí los ojos a la mañana siguiente, lo primero que vi fue el rostro de Edward. Estaba durmiendo plácidamente y su rostro sereno le daba una oleada de paz y tranquilidad a todo mi ser. Se sentía bien estar así de nuevo, se sentía bien poder despertar en sus brazos.

Me quedé contemplando sus hermosas facciones, ¿Cómo puede existir una persona tan hermoso con él? Es algo irreal. Tal ves en un sueño y simplemente es producto de mi imaginación, tal ves esto no es real y me he vuelto loca.

Probablemente sea eso. Y no me importa en lo absoluto estar loca, pues prefiero quedarme en este maravilloso mundo que volver a cualquier realidad. Aunque... no creo que sea producto de mi imaginación, pues no soy tan creativa como para crear semejante espécimen de hombre, así que con eso concluí que todo esto es real.

Comencé a reír sola por las cosas que pasaban por mi mente, puede que realmente estoy loca.

Edward se removió inquieto y frunció el ceño. Me acerqué a él y bese sus cejas para quitar esa expresión.

- Mmm... - murmuró suavemente, pero no despertó. Sonreí.

Supongo que tenemos un poco de tiempo para jugar antes de que lleguen Aro y mi tío.

- Me quieres - Beso en el cuello. - No me quieres - Beso en el mentón. - Me quieres - Beso en la nariz. - No me quieres - Beso en la frente. - Me quieres...

- No te quiero - murmuró para mi sorpresa. Abrió los ojos y de un rápido momento, él estaba sobre mí.

- Wow... - dije sonriendo.

- Te amo - replicó besando mis labios. Cerré los ojos y me concentré en el dulce beso. Elevé mis manos para tomar su cabello y envolví su cintura con mis piernas, sintiendo su erección creciendo contra mi entrada.

Sus manos recorrieron mi costado, acariciando el contorno de mis senos con su pulgar. Solté un gemido cuando su lengua entro en mi boca y comenzó a frotarse contra mi.

- Yes - murmuré contra sus labios.

- Me encanta escucharte hablar en otro idioma. Es demasiado sexy - murmuró.

- ¿Sí? - pregunté con una sonrisa.

Él abrió la boca para decir algo cuando un golpe en la puerta nos interrumpió. Gruñí frustrada. Puse mis manos sobre sus hombros para separarme, pero el me retuvo.

- Ignóralo, debe ser el servicio de limpieza. - dijo volviendo a besarme. Decidí hacerle caso y seguí besandolo.

El golpe volvió y esta vez alguien habló.

- Hey, chicos. Es urgente, abran la puerta. - dijo mi tío, su voz sonaba impaciente y supe que hablaba enserio.

Resignado, Edward se alejó de mi y se sentó en la cama.

- Demonios - murmuró haciendo un puchero, reí divertida y bese sus labios antes de salir de la cama y caminar hacia la puerta.

- Buenos días tío, ¿Qué ocurre? - pregunté al abrir la puerta.

- Tienen que irse inmediatamente de aquí, debemos viajar a Inglaterra ahora ya.

- ¿Por qué? - preguntó Edward desde la cama, no se podía levantar ya que tenía un pequeño problema entre sus piernas.

- ¿Encontraron a Edward? - pregunté alarmada. No le di tiempo ni siquiera para abrir la boca cuando le interrumpi. - ¿Descubrieron quien es Edward y ahora vienen hacia acá para matarnos? - traté de adivinar.

- ¡No! - dijo. - Es Elizabeth. Se la llevaron, tenemos que rescatarla enseguida.

- ¡¿Qué? - Edward se levantó de la cama y camino rápidamente hacia la puerta. - ¿Cómo que se la llevaron? ¿Quién se la llevo? ¿Por qué?

- Emmet no estaba en la casa, y Rose estaba tomando su siesta. Después les explico todo, ahora tomen sus cosas y lárguense enseguida. Tenemos cosas que negociar, hay que ser inteligentes.

- ¿Qué cosas?

- Bella... Te quieren a ti a cambio de Elizabeth. Ese es el trato. - dijo Aro con voz angustiada.

Y recordando la canción que esta de moda, pensé:

WTF?

Martes 20 de Diciembre, 2011 - 9:22

WTF: What de Fuck? - ¿Qué mierda?

El asunto se esta complicando chicas, ya estamos llegando a lo que se dice "El desarrollo" de la historia. Pero todavía no ha llegado el climax. Pronostico unos 5-8 capitulos antes del final.

Realmente siento la tardanza, pero esta vez no ha sido tanto. Se que sali de vacaciones, pero recorde que tengo vida social. xD

No importa, trataré de actualizar mas rápido esta vez.

Espero que hayan disfrutado de la lectura.

Asi que nos vemos en el proximo capitulo de:

Libre Albedrío.

Atte.

FANOFSM