N/A: Primero que nada, perdón por la tardanza, espero que hayan pasado una Feliz navidad y un Feliz año nuevo.

Segundo, les pediría encarecidamente que se fijen en los detalles.

Disfruten del capítulo.


CONOCIMIENTO RELATIVO

Primera Persona/ Tercera persona. Protagonista (Narrador de conocimiento relativo/Testigo inhumano)

Hora: 1:46 pm
Lugar: Inglaterra, Dorset, Cabaña Hale.

- ¡¿Cómo que se ha escapado? - exclamó un Edward, mirando a Rose.

- No lo sé - respondió encogiéndose de hombro, con las cejas fruncidas, si fuera un narrador omnisciente, hubiera deducido que tenía aire de culpabilidad y que estaba casi desesperada, pero como no lo soy, entonces no se nada.

En la sala de estar de aquella humilde cabaña, se encontraban tres personas, Rosalie, sentada en el sillón. Edward, que había llegado del baño, se encontraba de pie, mirando a Rosalie y Míngzhì recién había entrado a la habitación.

Habían unas cuantas cosas sobre la mesa de café, entre las cuales se encontraba dos tasas de té, un plato con algunas galletas de avena, una estaba mordida, había un celular, un pedazo de tela azul rota y por último, un papel.

- ¿Qué ocurre? - preguntó Míngzhì elevando el tono de voz.

- Bella se escapó. Se quiso hacer la valiente y se fue sin dejar nada. - gruñó Edward. - ¿Puedes creerlo? Es una mujer suicida.

- De hecho... dejó una nota - murmuró Rosalie con timidez, suponiendo que me las doy de narrador omnisciente, pero como mi trabajo es ser el de conocimiento relativo, no me queda mas que suponer y no afirmar. Si lo hago, me bajan el salario o no me dejan participar en la historia. Nunca me ponen en las historias, ¿Por qué?

- ¿Cuándo se fue? ¿Cómo es que nadie se dio cuenta y hace cuanto se fue? - preguntó Edward rápidamente. Supongo que es Edward, ya que tiene cara de Edward.

- No lo sé... Pero me parece que ya llegó a la playa. - respondió Rosalie.

- ¿Qué dice en la nota? - pregunto esta vez Míngzhì.

- No tengo otra opción. Haré lo que me pidan y Elizabeth volverá sana y salva. Es una promesa. Los quiere, Bella.

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Primera persona, Bella.
Hora: 9:05 am
Lugar: Frontera entre Francia y Alemania, Avión.

Actuamos rápido, porque eso teníamos que hacer, actuar rápido.

Recogimos nuestras cosas como si nos estuviéramos fugando de algo. ¿En qué momento se volvió tan complicado?

Todo empezó por que un día descubro que mi ex novio se suicidó. Viajo a Liverpool y lo encuentro vivo. Luego descubro que fingió su muerte y esta buscando el asesino de sus padres. Luego se escapa y me deja sola en un hotel. Después lo voy a buscar y le pateo el trasero. Luego me hago pasar por Alice y me convierto en una ladrona. Luego nos fugamos a Alemania y llega mi tío. Descubro muchas cosas, cosas buenas y cosas malas.

Por ejemplo, mi tío que creía muerto hace ocho años, en verdad estuvo vivo todo este tiempo y vivió en la cueva donde perdí mi virginidad. Descubrí que estuvo casi presente cuando perdí mi virginidad. Claramente, esa última parte no entra en la categoría de cosas buenas.

¿A quién le pasa estas cosas? Solo a mí.

Descubro que mi madre, no es mi verdadera madre, y que mi padre tampoco lo es. Que la madre de Edward no estaba enferma de verdad y que le daban drogas para que tuviera una amnesia permanente.

Y ahora, resulta que unos imbéciles me estan buscando a mí. Me quieren a mi a cambio de Elizabeth, que la tienen secuestrada.

¡A mi!

¿Por qué me quieren a mí? ¿Qué tengo yo de especial? ¿Qué relación tengo yo, Isabella Marie Swan, una chica que al parecer tenía una vida común, con el asesino de los padres de su futuro casi esposo?

¡Ni que tuviera super poderes!

¿Qué tengo yo de especial?

Emmet nos había enviado un Jet privado desde Inglaterra para que fueramos inmediatamente. Y bueno, por ser un cientifico realmente reconocido y tener su PhD y no sé que otro titulo mas, se ganaba un buen sueldo.

En el avión, reinaba un silencio sepulcral. Nadie hablaba, Edward estaba tenso desde que salimos de la habitación y mi tío estaba pensando en una manera de librarme de esto. Yo en cambio, todavía estaba tratando de entender todo este asunto.

Me había sentado al lado de Edward, quien estaba demasiado indiferente. Su mirada estaba fija en algún punto lejano y parecía perdido en sus pensamientos. El ceñó fruncido no abandonó su rostro en ningún momento y lo peor es que me mataba.

Quería hacer muchas preguntas, pero me las tragué como un remedio amargo, por que sabía que no era el momento para preguntar. Todos teníamos dudas, no era la única, pero si decía algo, alguien iba a explotar. Lo mas probable que ese alguien sea yo.

Tímidamente, tomé la mano de Edward que estaba apoyado en el asiento. Así logré llamar su atención, pues giró lentamente su rostro hacia mí.

Pude verlo todo en su expresión, en sus ojos brillantes, pero sin lágrimas. En sus labios, convertidos en una torpe sonrisa, que trataba de tranquilizarme. En sus cejas fruncidas. Su expresión era la imagen de la angustia pura en persona. ¿Cómo puede alguien soportar tanta presión sin llorar?

Tragó saliva con dificultad, y luego lentamente, dio vuelta la mano para entrelazar sus dedos con los míos.

- Todo saldrá bien. - Susurró mas para él que para mi mismo. Dí un largo suspiro y asentí con la cabeza.

- Saldremos de esta bien, sanos y salvos. - dije apoyando mi cabeza en su hombro. Él giro un poco su cabeza y me dejó un beso en la frente.

- Sanos y salvos. - repitió él con voz temblorosa. - Te amo. Siempre, escúchame bien, siempre lo haré. Nunca lo olvides.

Y así de rápido, como si la angustia pudiera viajar de un cuerpo a otro, me vi envuelta en una oleada de ella. Una presión en mi pecho y un nudo en la garganta me indicaba que algo no estaba bien.

Dicen que las mujeres tienen un sexto sentido, pero no estoy del todo segura. Puede que sea cierto, puede que no, pero esa angustia que me invadió, me desespera de tal manera que quiero llorar. Por que definitivamente, no quiero tener ese sexto sentido, pues presiento algo, algo malo. No sé qué. Solo espero estar equivocada.

Levanté mi rostro y alcé la mano libre para acariciar su mejilla. El entendió la idea y se acercó lentamente para besarme. Fue un beso urgente, apasionado y casi desesperado. Como si temiera perderme en un segundo. Cuando me vi en la necesidad de respirar, rompimos el beso y él apoyó su frente sobre la mía.

Nos miramos por largo tiempo, él tomo mi mano y la puso sobre su corazón que latía furiosamente, tal como hacía el mío.

- ¿Sientes eso? - preguntó en un susurro, solo para que yo le escuchara. Si no hubiera mirado los labios, tal vez no le habría entendido. - Eso es lo que tu provocas cada vez que me besas. - siguió hablando en susurro. - Ese es mi corazón que está latiendo para alcanzarte. Por que se pelean por ti mi cuerpo, mi alma y mi corazón.

Me quedé con la boca abierta, y la imagen de sus ojos verdes que brillaban con determinación, me dejaban sin aliento. Parpadeé un par de veces para captar lo que había dicho y tragué saliva, porque de repente, se me había secado la garganta. Emocionada por lo que había dicho, me lancé sobre él para darle un fuerte abrazo.

- Te amo - susurré en su oído. - ¿Te he dicho lo tierno que eres?

- No lo suficiente - respondió riendo un poco, y estaba feliz de poder liberar un poco la tensión que había en su cuerpo.

- Y pasaré por alto que esa última parte que dijiste, es la letra de una canción. - bromeé.

- Haremos de cuenta que yo soy un poeta romántico y tu una muchacha tonta. Así yo quedo como tierno y tu solo te derrites por lo que digo. - respondió.

- Los dos sabemos que no eres un poeta romántico y que yo no soy una muchacha tonta. Pero lo que yo sí se, es que eres el hombre mas tierno...

- Que hay en este mucho - terminó Aro por mí, con un bufido en el asiento de adelante.

Y fue entonces cuando recordé que no estábamos solos en el avión. Demonios.

- Si creían que estaban susurrando, les informo que no es así. - murmuró esta vez mi tío.

- Si no quieren escuchar, entonces busquen unos audífonos y tápense la oreja, o duerman. Por que no me cansaré de decirle a Bella lo mucho que la amo. - dijo Edward.

Mi tío y Aro se levantaron de sus asientos, y dieron media vuelta para mirar a Edward con las cejas alzadas. Éste se revolvió inquieto en su asiento, como si fuera un gatito ante la mirada salvaje de unos perros con rabia. Estos viejos tenían una mirada intensa.

- Solo estaba bromeando. - se quejó con un gesto de inocencia.

Sonreí ante la situación, pero cuando el avión volvió a estar en ese silencio incómodo, mi sonrisa se borró. Y la razón volvió a mí. Carraspeé inconscientemente para romper el silencio, y para llamar la atención de todos.

- Tengo un plan - murmuré con el ceño fruncido. -

- Te escuchamos - dijo mi tío sin voltear para mirarme. Edward giró su rostro hacia mí para mirarme.

- Primero... tengo un par de preguntas que hacer. - Tomé el silencio que hubo como un pase para que continuara hablando. - ¿Donde está Elizabeth?

- En Inglaterra, en la ciudad de Dorset - respondió mi tío. Por alguna razón, el nombre de esa ciudad se me hizo conocida, pero no sabía de donde venía. - Me dijeron que querían hacer un pequeño intercambio. Tu por Elizabeth. Pero tendrías que ir sola. Eres como el dinero, definitivamente esta loco. - Gruñó enojado.

- ¿Por qué? ¿Para qué me quiere a mi? - pregunté irritada.

- No tengo ni la mas menor idea. - respondió frustrado. Arrugo su ceño y se giró para apoyar su espalda en el respaldo del asiento. Siempre le molestaba cuando no podía resolver un enigma, una manía de genios.

- Haremos lo que ellos nos pidan entonces - dije firmemente.

- No - contradijo Edward enseguida.

- ¿Por qué no? Es la única opción que tenemos. Si yo no voy, no liberarán a tu madre. Creo que ha sufrido suficiente como para seguir soportando un secuestro. Ya veremos que quieren de mí.

- No es la única opción Bella - dijo Edward ahora enojado. - Ademas, no sabes lo que quieren de ti. ¿Cómo harás para librarte?

- No lo sé, algo vendrá. Siempre pasa. Funciono mejor bajo presión, esa es mi técnica. Por que las mejores cosas pasan cuando no piensas y solo actúas. Me ha funcionado bastante bien hasta ahora. ¿Recuerdas cuando huí como una cobarde? - hablé inmediatamente, sin siquiera darle tiempo para responder. - Bueno, ese fue un plan que llevaba pensando de hace mucho tiempo y mira como resulto. Un total fracaso para mí y una idiotez tremenda. Pero cuando hago las cosas sin pensar, como cuando me liberé de ser pillada robando esas carpetas, las soluciones vienen a mi mente.

- No esperes a que confíe en tu teoría de no pensar y solo actuar. Por que aveces, esas cosas te pueden jugar en contra. Y si crees que estoy dispuesto a dejar que hagas lo que el hijo de puta que mató a mi padre quiera, entonces estas equivocada Bella. Esa no es una opción.

- Pero...

- Nada de peros. Todavía nos quedan algunas horas para llegar, así que algo se nos ocurrirá. ¿Por qué no eres de las mujeres corrientes y solo te escondes? Deberías preocuparte un poco mas por tu vida, te gusta ir al peligro, como si esperaras a que te suceda algo y... - comenzó a reprenderme, pero se calló cuando se dio cuenta de lo que dijo. Su expresión enojó cambió enseguida al de uno arrepentido. - Yo...

- Sé que no fue tu intención decir lo que dijiste - murmuré lentamente, tratando de controlar mi temperamento, porque alguien tenía que hacerlo. - Pero lo dijiste y punto. Te diré solo una cosa, no soy una mujer corriente...

- Ya lo sé - me interrumpió.

- Y si esperas que me esconda como una cobarde y dejar que los hombres solucionen todo el problema por mi, si esperan que yo me quede sentada en el suelo con el papel de damisela en peligro, esperando la llegada de mi héroe a que me salve, entonces puedes tomar un turno y seguir esperando. Por que eso no va a pasar. Aunque no lo aceptes, estoy tan involucrada en este asunto como tu, tampoco tienes derecho sobre mi. Asi que este es mi plan, haremos lo que digan los imbéciles y liberamos a Elizabeth. Después veremos como me librare. ¿Quién me apoya?

- Bella... - comenzó Aro con las cejas fruncidas. - Es muy arriesgado...

- Mi voto es un no definitivo - murmuró mi tío con voz firme.

- Pero.. Eli...

- Es un no Bella, y dudo que Aro te apoye. Ya sabes cual es la opinión de Edward, asi que te quedas sentada y piensas en otro plan. Por que no irás sola con ese tipo, ni siquiera sé quien es. No esperes a que confíe en él. Tienes que aprender a ser más prudente. - me regañó.

- Bien, bien... Me quedaré sentada y callada mientras ustedes piensan otra forma de liberar a Elizabeth de este problema. Si se les ocurre una mejor idea, avisenme. - dije cruzandome de brazos. Cerré mi boca en una sola linea para no decir nada más, porque no quería hacer una pataleta como una niña caprichosa por no conseguir algo.

El avión volvió a estar en completo silencio. Ésta vez, ni Edward ni yo nos dirigimos la palabra. Al parecer ambos estabamos enojados, pero sabía que era por ahora. Después llegaría la hora de la reconciliación.

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Primera persona/ Bella
Hora: 12:55 pm
Lugar: Inglaterra, Dorset, Cabaña Hale.

Habíamos aterrizado hace media hora en Inglaterra. Nos encontrabamos en la cabaña de los Hale en Dorset. Me di cuenta que era la misma cabaña en donde habíamos estado hace mucho tiempo para pasar las vacaciones. Sonreí atontada cuando vi la entrada y no pude evitar mirar a Edward, quien ya me había estado observando desde hace un rato, supuse. Me sonrió cariñosamente y supe que ya no podíamos permanecer enojados.

Le guiñé con el ojo derecho y le lancé un beso antes de darle la espalda y caminar hacia la entrada. Cuando llegamos, Rose nos recibió con los ojos llorosos, pero con una sonrisa sincera en sus labios. Estaba feliz de vernos a todos finalmente. Sorprendida de ver a mi tío, aliviada de ver a Edward y alegre al verme a mí. Nos abrazó uno por uno con la fuerza de mujer embarazada que adquirió en este último mes. Se sentía culpable por no haber estado despierta para cuando se llevaron a Elizabeth, pero le hicimos saber que no era su culpa.

- Rose - suspiré con un nudo en la garganta, la mujer era mucho mas alta que yo y me envolvió con sus brazos de amiga y de madre.

- Bella. - murmuró en mi oído. - Te he extrañado mucho amiga.

Y sin poder evitarlo, nos pusimos a llorar como idiotas. Por lo menos, ella tenía excusa ya que estaba embarazada, en cambio, yo... yo solo soy una llorona.

Después de un momento, nos sentamos en el living de la casa todos juntos. Todavía no teníamos planeado nada, y vi con desesperación cómo mi tío daba vueltas y vueltas por la sala, hablando, murmurando cosas por el teléfono. Estaba lo bastante cerca como para poder oírle, pero lo bastante lejos para no entenderlo. Lo que sí tenía claro, es que estaba furioso. Supuse que quería negociar com el tipo.

- ¿Por qué quieren a Bella? - exclamó esta vez y no tuve que hacer ningún esfuerzo para tratar de entenderlo, porque le escuche claramente. Nunca le había visto perder el temperamento de esa manera. Siempre estaba sereno y tranquilo, si se enojaba de algo, solo lo mostraba en la expresión, pero nunca en la voz. El hecho de que lo estuviera haciendo ahora, me alarmó.

Se oyó un débil murmullo al otro lado del teléfono, noté la voz de un hombre.

- ¡No tengo idea! ¡No tengo ni la mas mínima idea de por qué quieren a mi sobrina! Ella no tiene nada que ver con esto. - dijo agitando los brazos con fiereza. - No. Esto es algo entre Chandler y tu. Eso pasó hace años y ya lograste tu objetivo. ¡Lo mataste! ¿Qué mas quieres? Deja en paz de una vez por toda a esta familia, ellos merecen ser felices.

El hombre murmuró alguna cosa mas y colgó el teléfono.

- ¿Qué paso? - me atreví a preguntar. Mi tío apretó el puño y negó con la cabeza.

- Dedujeron que ya estamos en Inglaterra. Te quieren en la playa de Weymouth, al parecer han encontrado la cueva. - dijo con voz angustiada.

Ese era un hogar para mi tío, era el único lugar en el mundo donde se sentía en paz. Había vivido 8 años allí, tenía su propio laboratorio y sus plantas exóticas. Si ese o esos imbéciles llegaron tan lejos, se las verán conmigo.

- Me dijo que tienes que estar en la playa, sola y con los ojos vendados. Tienes una hora para llegar o si no Elizabeth sufrirá las consecuencias.

- ¿Pudiste reconocer su voz? - preguntó Edward.

- No... la forma en que hablaba me parece conocido, pero creo que estaban utilizando algún modificador de voz. A veces se le escuchaba cortado. No parecía humano.

- Demonios...

- Y lo mas terrible, es que ellos creen que sé porque quieren a Bella. No sé si esta solo, o tiene un acompañante. No sé que le están haciendo a Elizabeth, pero si sé que la tienen. Me mandaron una foto de ella amarrada a una silla, y el fondo era negro. También me pareció escuchar su voz.

- ¿Qué esperamos entonces?. Tengo que ir ahora ya...

- Iré contigo - dijo Edward inmediatamente. - Si estas dispuesta a arriesgarte de esa manera, entonces yo también lo haré, ademas, yo tengo el derecho de hacerlo porque es mi madre. -

- Bien Edward, iremos juntos. - dije finalmente.

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Primera persona / Bella
Hora: 1:55 pm
Lugar: Inglaterra, Dorset, Playa Weymouth.

Inspiré profundamente y cerré los ojos. La venda que cubría mi rostro, me protegió de la fría brisa que arrasó por la arena, que de paso, heló mi cuerpo.

Mis manos sudaban, a pesar de que habían poco mas de ocho grados y todo mi cuerpo temblaba de nerviosismo, esperando a que llegara mi futuro secuestrador.

Apreté los ojos y me concentre en escuchar, para ver si podía distinguir los pasos de alguien acercandose, pero solo estaba el sonido de las olas del mar y de la brisa del viento.

- Viniste sola - escuché la voz de un hombre a mi derecha. Pegué un pequeño grito por la sorpresa, y escuché su risa divertida. - Lamento haberte asustado. Quién diría que tienes tantas agallas.

Su voz se me hizo familiar, y por la forma en que hablaba, parecía amigable. Pero bueno, era un psicópata así que eso no cambiaba nada.

- Tal como lo pediste. ¿Donde está Elizabeth? - pregunté enseguida.

Sentí una mano rasposa cerrándose en torno a mi antebrazo y el sudor frío recorrió mi espalda. Estaba asustada, lo debo reconocer. Pero no sé con cuantas personas anda, y no tengo mis cinco sentidos. No podré defenderme.

- Directo al grano. Me agrado. Pero primero que nada chiquita, dejaremos en claro las reglas. Yo hago las preguntas, tu respondes y asientes. ¿Entendido? - preguntó en mi oído. Asentí con la cabeza, asqueada de que estuviera tan cerca. - Ahora, Elizabeth esta aquí, yo siempre cumplo mis promesas.

Escuché un sonido que fue ahogado por la arena, acompañado de el grito de una mujer. Tenía la boca cubierta con algo que le impedía hablar.

- Deja de chillar Elizabeth, ya estas libre, ahora vete y corre por tu vida, perra - escuché que decía.

- Estas enfermo - la dulce voz de Elizabeth llegó a mis oídos, y la imagen maternal de aquella mujer que vi en aquel instituto, llenó mi mente.

- ¿Qué me has dicho perra? - preguntó él, furioso.

- ¡Enfermo! ¿Cómo pudiste hacernos esto? ¡Tu! ¿Cómo pudiste traicionarnos de esta manera? - gritó con voz angustiada, al punto del llanto.

- ¡Callate! - y escuché el sonido de una cachetada. - ¡Tu no sabes nada!

Todo esto había ocurrido tan rápido que no me dio tiempo para reaccionar. Pero ahora, la ira invadió todo mi ser y ya no me podía contener. Enseguida, me quité la venda de los ojos y me fijé en la persona que había golpeado a Elizabeth.

Me estaba dando la espalda en ese momento, y se encontraba medio inclinado para tomar el cuello de Elizabeth. Apreté la mandíbula enfurecida, y con toda la fuerza del mundo, pateé la pantorrilla del hombre para desequilibrarlo. Éste se cayó hacia adelante, tirándose sobre ella.

No tuve ni tiempo para reaccionar cuando los hombres llegaron y se encargaron del asunto. Emmet tomó al hombre de los hombros y tiró de él con fuerza para quitarlo de encima.

Se preguntarán qué hacían los hombres allí. Verán, todo esto fue parte de un plan.

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Primera persona/ Bella
Hora: 12:55 pm
Lugar: Inglaterra, Dorset, Cabaña Hale.

- Bien Edward, iremos juntos. - dije finalmente.

- Lo que harán es muy peligroso, no saben a lo que van y quién se encontrará allí - replicó Rose, quien habló por primera vez. - Si va Bella, sabrán que no irá sola y no le entregarán a Elizabeth hasta que se cercioren de que nadie los ha seguido. Así que... tengo una idea que quizá pueda funcionar. Solo escuchen.

Mi tío tendría que hacer una última llamada, para tratar de negociar por última vez, va a pretender que se dio por vencido y dirá adiós, pero nunca va a colgar, para que escuchen una conversación falsa entre Edward y Rose. Ellos creerán que me escapé para rescatar a Elizabeth, así que como conclusión. Creerán que estoy sola.

Mientras ellos hacían la llamada, yo ya estaría en camino a la playa con Emmet y con Aro, ellos se bajaran unos metros antes de llegar a la playa para esconderse en un lugar seguro y para que vean que he llegado sola. Aparcaré en algún lugar cercano, me bajaré del auto y caminaré hasta la playa, cuando llegué a un lugar visible, me pondré la venda y esperaré a que llegue quien sea que tenga que llegar.

Emmet y Aro estarían vigilandome en caso de que cualquier cosa salga mal, Edward con mi tío llegarían después de hacer la llamada y enviarían a Rose a la casa de una amiga por temas de seguridad.

Y con ese excelente plan, empezamos con la acción. Quién iba a creer que con todos los genios metidos en aquella casa, Rose haya sido la única capaz de darnos una solución inteligente.

Supongo que al final, sin importar cuántos títulos tengas, las mujeres siempre somos las que damos la cara cuando la situación se pone fea.

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Primera Persona/ Tercera persona. Protagonista (Narrador de conocimiento relativo/Testigo inhumano)

Continuará...

Supongo, si es que soy un narrador omnisciente, me tendrían mas respeto. Pero como siempre, a los de conocimiento relativo no les creen nada.

Como sea, la historia continuará y se esta poniendo bueno. No es que esté diciendo que se revelará el verdadero asesino y todos los misterios saldrán a la luz. No es que yo sepa eso, porque como soy un narrador de conocimiento relativo, no se me está permitido revelar esos detalles.

Así que no me crean nada... o créanme, como sea. Yo solo soy un narrador de conocimiento relativo y no se nada de nada. Nada de nada.

O quizás sepa TODO DE TODO. Y soy mas bueno que el narrador omnisciente que les arruina todo el efecto sorpresa porque les cuenta todo, en cambio, yo también lo se todo, pero no les cuento nada porque quiero que lo descubran ustedes.

A quien engaño, soy un idiota. No se nada.

Solo soy un narrador de conocimiento relativo, y narradores como nosotros, hay pocos.

Nos vemos en el próximo capítulo, o quizás no. Por que narradores como nosotros somos pocos requeridos, asi que..

ADIOS.

Jueves 5 de Enero, 2012 - 1:28 a.m

Aquí les traigo otro capítulo. Espero que les haya gustado, este es un poco corto pero el próximo sera más extenso y como dijo el narrador de conocimiento relativo, el personaje incognito será revelado al fin, después de tanta espera. Pero eso no termina todavía, porque todavía queda un poco mas por recorrer. Solo un poco mas. Lo que sí, es que no habrán mas secretos... creo. xD

¿Quién es el asesino según ustedes?

Bueno.. las dejó.

Nos vemos el próximo capítulo.

atte.

FANOFSM