Disclaimer: Vampire knight ni sus personajes me pertenecen.
Capítulo III
Compañeros de trabajo y quizás amigos
A la mañana siguiente el reloj de Ruka despertó a ambas en la habitación.
–Ugh ¿Qué hora es? –preguntó Rima sin abrir los ojos.
–Las diez –dijo la otra muchacha poniéndose en pie, atando su cabello en una media coleta y abriendo las cortinas. Rima se movió molesta y colocó su almohada sobre su cabeza.
–¿No vendrás con nosotros? –preguntó Ruka mientras anudaba las agujetas de sus tenis. Después de unos breves segundos la rubia asintió con la cabeza, retiró la almohada de encima suyo y salió de la cama. Caminó al tocador y peinó su cabello en una trenza francesa corta antes de cambiarse a un conjunto deportivo que consistía en un short rosa, una playera de tirantes blanca y tenis.
Fuera del dormitorio Rima notó que el ejercicio matinal era una costumbre para todos y al parecer era un casi obligatorio; vio a Seiren correr al frente de un pequeño grupo de compañeros de clase cuyas caras no reconocía; había gente esparcida por el área, ya sea trotando, jugando tenis, con pelotas, tochito, e incluso había una pista de patinaje en hielo, que solo se mantenía en la temporada de invierno (hasta que la temperatura subiese y la derritiera) y descansando, todos en ropa deportiva y de marca.
–¿Tres vueltas están bien para calentar? –sugirió Ichijou vistiendo pantalones deportivos azul claro, una playera blanca y tenis del mismo color.
–Como sea –dijo Akatsuki, quien llevaba pantalones cortos por debajo de las rodillas color rojo, a la altura de la rodilla, una playera gris y tenis.
Rima echó un vistazo a Ruka, que portaba un pantalón deportivo verde claro por encima de la pantorrilla, una sudadera delgada del mismo tono y tenis.
El pequeño grupo comenzó a correr por los amplios jardines siguiendo el camino de graba diseñado con ese propósito y después de una hora de correr el grupo se había separado; Rima y Shiki seguían corriendo al mismo ritmo al que empezaron, Akatsuki se había adelantado y Ruka e Ichijou se habían quedado más atrás.
La rubia adelantó un poco el paso antes de detenerse y colocar sus manos en las rodillas para recuperar el aliento. El joven a su lado se percató de ello y se detuvo también; él pelirrojo vestía un pantalón negro, una playera roja de tirantes anchos con cuello de caja y tenis negros. Aún cuando estaba despeinado y unas cuantas gotas de sudor corrían por su nuca y frente, se veía perfecto para una sesión fotográfica y digno para la portada de la revista Nike.
–¿Cansada tan pronto? –la molestó.
–Cállate. Aun así podría vencerte hasta en tu mejor día.
–Quisiera ver eso. –dijo indiferente. .
–Concedido –dijo Rima antes de salir corriendo. Durante los años y su obsesión por los pasteles, postres, tartas y dulces la chica había adquirido una resistencia física impresionante por las horas extras en el gimnasio. Y si ese chico tonto la estaba retando entonces no sabía lo que le esperaba.
Después de un buen rato y luego de que todos ya habían ido a sus respectivos edificios, ambos estudiantes regresaron al dormitorio principal declarando entre jadeos que el otro había perdido y que definitivamente no había sido un empate. El resto del pequeño grupo ya estaba aseado y en ropa limpia discutiendo tranquilamente en la sala de estar.
–¡Ahí están! –exclamó Ichijou levantando la mirada de su libro de Shakesperare (el cual debían acabar de leer todos para el viernes pues tenían examen de literatura) a la puerta.
–Si como sea.
–Ugh iré a tomar un baño –dijo Rima subiendo las escaleras –Es una perdida de tiempo discutir con alguien a quien, obviamente, le hacen falta neuronas –finalizó la modelo.
–No tanto como discutir con alguien tan testaruda –contestó él subiendo detrás de ella.
Después de unos minutos se escucharon mas discusiones, algo golpear la pared al ser arrojado y un portazo.
–¿Acaso fue algo que dije?-se preguntó a si mismo Ichijou inocentemente.
Después de un par de horas Shiki bajó tan fresco como siempre, vistiendo ahora unos pantalones ajustados negros, unos zapatos blücher de suela rectangular de cuero, un saco gris oscuro cruzado de solapa de muesca con una camisa del gris de un tono más claro debajo y una bufanda cruzada por delante al estilo italiano. Pues aún se encontraban en invierno.
Se encontró a Ichijou leyendo el periódico sentado en el sofá mientras bebía una de las tabletas de sangre y Kaname, haciendo uno de sus escasos actos de presencia, leía una carta en el sillón individual con Seiren en el otro doble asiento ojeando una revista aburridamente.
-Hn, se han reportado más ataques en la zona –comentó Ichijou.
–No me sorprendería que se nos asignaran misiones más seguidas –dijo Kananme sin despegar los ojos de la carta –el pelirrojo no dijo nada, más sin embargo, se sentó al lado de Ichijou quien le tendió el papel con la noticia.
–Lo curioso es que ha sido solamente en esta zona. –insistió el rubio.
–¿Hn? –eso llamó la atención del director de dormitorio
–Probablemente sea solo coincidencia –sugirió Shiki aburrido
–Esto es más que una coincidencia, volveré a la hora de clases. ¿Seiren? –llamó el pelinegro poniéndose de pie y guardando la carta en uno de los bolsos de su saco. La peli-plateada dejó la revista a un lado y siguió al jefe de dormitorio escaleras arriba.
Ichijou regresó a su lectura y Shiki tomó una galleta del tazón con dulces en el centro de la mesita. Después de unos minutos el reloj dio el toque anunciando que eran las dos en punto de la tarde.
Rima bajó las escaleras corriendo rápidamente mientras terminaba de anudar el moño a una de sus coletas. La chica vestía con una gabardina cruzada beige de botones negros con un cinturón, debajo una blusa de cuello alto y de manga larga de color negro, mallones color café oscuro y botas de tacón alto y grueso del mismo color de la gabardina
–Luces bien, Rima-chan –apremió Ichijou. Y aunque Shiki no dijo nada, también pensó lo mismo.
–Gracias –dijo Rima sentándose en el sofá que había usado previamente Kaname cruzando una pierna sobre la otra y ojeando la misma revista que había dejado Seiren.
Después de unos breves minutos en silencio alguien llamó a la puerta y fue Rima la que se levantó a abrir.
–Buenas tardes estoy buscando a… –empezó a decir una mujer de no más de cuarenta años revisando un papel antes de levantar la mirada y encontrarse con la rubia –Oh tu debes ser Touya Rima –ella asintió con la cabeza.
–Excelente. Hola Rima, mi nombre es Aiko Kinomoto y soy de la compañía Hazel, tu nueva representante.
–¿Hazel? Pero yo…
–Lo se –la interrumpió Aiko. –Por ahora solo digamos que Visage y Hazel están en tregua para sacar a una asquerosa marca del mercado, sin embargo te explicaré los detalles cuando lleguemos a la ciudad. Ahora, ¿donde esta Shiki-kun?
–¿Tregua cual tregua? –preguntó el pelirrojo acercándose a la puerta.
–Oh ahí estas, vámonos. Ya estamos retrasados.
–Pero…
–Sin peros –dijo dando media vuelta y caminando al pequeño auto rojo. Shiki se despidió de Ichijou y cerró la puerta silenciosamente.
Rima subió a la parte trasera al igual que el pelirrojo pues el asiento delantero estaba hecho un desastre con muchísimos papeles sobre este.
–Muy bien, Rima. Puedes ir revisando estas formas –dijo tendiéndole unos documentos.
–Que lo haga mi abogado primero –pidió Rima fríamente.
–Ya lo ha hecho, la misma directora de Visage lo hizo. Por favor, solo hace falta tu firma.
"¿Mi madre ya firmó esto?" se preguntó Rima aceptando los documentos y leyendo los títulos de cada aspecto, ojeó el documento y se aseguró de que al final estuviese la pulcra firma de su madre.
Durante el camino Shiki observaba aburrido por la ventana y Rima revisaba el contrato. Después de un par de horas de viaje por el campo y a la mitad de la nada, al fin llegaron a la ciudad; conforme se acercaban al centro los edificios eran cada vez más altos y más visibles. Aiko entró al estacionamiento subterráneo de uno de los rascacielos mas prominentes de la pequeña ciudad.
La representante los dejó al pie de un elevador de estilo antiguo y el señor uniformado dentro de el abrió la rejilla.
–Bienvenidos –dijo amablemente. Rima y Shiki subieron y el señor movió la palanca llevándolos al piso seis. Fuera del elevador una mujer esperaba impacientemente, cuando visualizó al chico pelirrojo sonrió.
–Shiki-kun, por favor acompáñame –dijo la muchacha perteneciente al departamento de vestuario. Llevaba una cinta métrica color amarillo alrededor del cuello y varios alfileres insertados en el borde inferior de su blusa. El pelirrojo la siguió a ella y otra mujer vistiendo más profesionalmente y con una carpeta en mano le pidió a Rima que la acompañara.
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–Déjenme ver si comprendí. –pidió Rima frente al representante ejecutivo de su madre y los abogados –¿Visage y Hazel se están uniendo por dos años para sacar mejores y más modelos para arruinar a BeautyClass?–preguntó Rima.
–Así es, esos ineptos se han robado varios modelos nuestros y creemos que es tiempo para el contraataque.
–¿Y mi madre aceptó?
–Por supuesto que si, Lady Touya no se quedará de brazos cruzados. Ante la noticia, ella misma y la señorita Elizabeth-sama han aceptado esta tregua.
–¿Elizabeth?
–La directora de Hazel.
–Bien, entonces. ¿Dónde firmo? –preguntó Rima y todos en la habitación sonrieron complacidos ante su aceptación a la nueva compañía H&V.
Pasaron un par de horas arreglando los últimos asuntos legales antes de que llevaran a Rima a su camerino, una de las ventajas de ser una súper modelo era que el camerino era para ella sola y contaba con un baño privado, un closet enorme, un tocador, televisión por cable y demás lujos.
Después de quitarse la calurosa gabardina la rubia atendió a la puerta.
–¡Rima-chan! –saludó el estilista favorito de Rima.
–Viktor –dijo complacida.
–Vamos Rima, siéntate hay mucho que hacer, empezando por tu peinado.
–¿EH?
–La sesión de fotos comienza hoy tontuela. Con tu madre haciendo esta pequeña tregua esta será la mejor línea de primavera-verano de toda la historia. Cha cha –dijo emocionado chasqueando los dedos y varios ayudantes entraron también con utensilios de peinado.
-Relajate querida –le dijo tendiéndole unos auriculares antes de aplicar una mascarilla de pepino en su tersa y delicada piel.
Cuando Viktor hubo terminado con su peinado estilo rodete sencillo, un tanto flojo y a la altura de la nuca las maquillistas agregaron lo propio. Luego de esto otra asesora pidió a Rima que la acompañara.
–¿Modelaré sola? –preguntó la rubia indiferentemente vistiendo una bata blanca y ropa interior debajo.
–Me temo que aún no me han informado de ello, por favor vístete con este conjunto –pidió la mujer guiando a Rukia a uno de los pequeños vestidores detrás del set.
Las sesiones individuales eran simples. Rima debía lucir solo tres conjuntos individualmente y otros cuatro en pareja.
La modelo salió del vestidor con un vestido morado floreado y muy colorido con escote de corazón y tirantes que iba a la altura de las rodillas y con sandalias de tacón de cuña que hacían juego. Luego de varias poses y un fotógrafo bastante emocionado se cambió al siguiente conjunto, que consistía en un short rosa flamenco que llegaba un poco más arriba de medio muslo con una blusa morada con cuello de lágrima y unos botines del mismo color.
Todos complacidos con los resultados permitieron a la joven regresar a su camerino, sin embargo en el camino hacia el elevador se encontró con Aiko.
-Rima-chan muy buen trabajo, es hora del almuerzo. Le di la tarjeta a Shiki-kun te estará esperando en la recepción. Estén de vuelta en tres horas –dijo velozmente antes de seguir con su ocupado y apresurado camino.
La rubia bajó a su camerino y se cambió a unos mallones de color café, un suéter beige de cuello de tortuga, un simpe collar de oro con una "R" como dije, un cinturón que hacía café y las botas de terciopelo y tacón grueso. Se dirigió al lobby donde se encontró con el chico quien llevaba ahora unos pantalones de color negro un suéter café y mocasines del mismo tono, sin calcetines.
Ambos se sintieron aliviados al salir del caluroso y engentado edificio disfrutando del frío ambiente y el helado viento del exterior.
-¿Qué prefieres comer? –preguntó el joven educadamente.
-Uhmmmm... tú eres el que conoce la ciudad.
-¿Pasta entonces?
-Por supuesto –accedió la joven caminando al lado del chico.
Shiki condujo el camino unas cuantas cuadras lejanas a la agencia. Al llegar, el edecán del restaurante los guió a una de las mesas del exterior. El lugar era agradable, estaba decorado como una fonda medieval con un toque hogareño muy al estilo Europeo y lleno de flores y masetas. El joven anfitrión caballerosamente sacó la silla por Rukia y tendió su servilleta sobre sus piernas, sirvió agua en dos copas de cristal, colocó un poco de pan al centro de la mesa y una botella de aceite de olivo a las hierbas finas.
-Al parecer seremos compañeros –comentó el pelirrojo después de un largo silencio observando la carta.
-Vaya que observador –dijo sarcástica.
-¿Cuanto tiempo llevas trabajando como modelo?
-Desde pequeña, Yo hacía desfiles de vestidos y ropa para niños, también trabaje para varias empresas antes de que mi madre abriera su propia línea de ropa. ¿Qué hay de ti?
-A decir verdad estamos igual.
-Si, me parece que te he visto en esas fiestas aburridas de mi padre.
-Oh, tu eras la chica que no paraba de comer del pastel o postre –dijo sonriendo altaneramente recibiendo un golpe en la espinilla por parte de ella.
-Ouch.
-Hey, te lo merecías y si mal no recuerdo tu estabas igual.
Su mesera vino tiempo después a tomar su pedido. Shiki se decidió por la especialidad del día, una ensalada caprese y Rima optó por una lasaña vegetariana.
Durante la comida hablaron de temas triviales, cosas como a la escuela que asistieron antes de ir al Instituto Cross; las razones por las que entraron a ese instituto, Rima golpeó por segunda vez en la tarde al joven cuando este se rió ante su explicación; donde, cuando y como conocieron a Kaname; Rima le contó de su vida en Francia y también criticaron lo aburridas que eran las fiestas del consejo, la escuela, las clases y todo en general.
Pidieron un postre. Rima optó por una rebanada de tarta y Shiki prefirió helado. Continuaron hablando del trabajo, coincidiendo en algunas opiniones y difiriendo en otras. Pero debían admitir que se la pasaron bien.
Al pedir la cuenta Shiki le dio la tarjeta de la empresa a la mesera y salieron del restaurante después de las educadas despedidas del edecán en la puerta. Ambos modelos caminaron por las calles de la ciudad por un rato. Rima viendo aparadores y haciendo al pelirrojo detener el paso para echar un vistazo de vez en vez a algo que llamara su atención.
El muchacho se había detenido a revisar el reloj en uno de los edificios dándose cuenta que todavía tenían una hora de sobra.
-¿Qué, ya es hora? Preguntó Rima siguiendo la mirada del joven quien negó con la cabeza.
-No. Nos queda una hora, pero yo no pienso regresar antes –dijo metiendo las manos en los bolsillos adoptando una posición despreocupada.
-Vayamos a visitar uno de los museos de arte –pidió Rima. Si bien odiaba los museos históricos con fervor, la chica sabía apreciar la pintura, danza, música y en general el arte.
-Hay una exposición permanente unas calles más al sur –comentó el caminando en dicha dirección con rima siguiéndolo.
Durante el camino Rima parecía buscar algo entre su bolso y al no hallarlo se llevó una mano a la frente. Shiki había notado esto y se detuvo unos pasos más adelante. La joven había olvidado la caja de pastillas en el bolso de su gabardina. La rubia gruñó para si misma y pidió a Shiki sus tabletas, odiaba pedir cosas o favores sin embargo este era un asunto serio.
-¿Shiki, traes tus pastillas contigo? –preguntó la joven alcanzándolo y comenzando a caminar nuevamente. El joven sacó de su bolso la pequeña cajita y se la tendió a la modelo quien la tomo, sacó una de las pastillas y la metió a su boca antes de tragarla.
Al llegar a la pequeña exposición le regresó la cajita y entró antes que él al establecimiento. Una vez adentro los jóvenes optaron en separarse, pues sus gustos diferían un poco. Shiki prefería el arte moderno y contemporáneo mientras a ella le agradaban corrientes más antiguas. Rima se paseó por los pasillos con pinturas y replicas del barroco, renacimiento e ilustración mientras el joven observaba desde artistas como Eugenio Salvador Dalí en adelante.
Después de casi una hora, el pelirrojo buscaba impacientemente entre pasillos y cuartos a su compañera. No echaba más de dos vistazos en cada sala antes de ir a la siguiente maldiciendo por lo bajo al enorme establecimiento en el que se encontraban.
Pasó otro rato buscándola y cuando dio con ella estaba hablando con un joven humano de cabello castaño, quien le explicaba de una pintura que tenían al frente. El modelo se acercó a ellos y sin siquiera voltear a ver al otro sujeto se dirigió a Rima.
-Se nos hace tarde –dijo simplemente y la rubia dedujo que tenía razón. Disculpándose educadamente y despidiéndose la joven caminó al lado de Senri, quien posó una mano en la su espalda guiándola hacia la salida. No sin antes dirigirle una fría e indiferente mirada de desprecio al otro muchacho por encima de su hombro.
Al salir del edificio Shiki revisó su reloj de pulsera y maldijo por lo bajo. A ese paso llegarían súper tarde y él no tenía ánimos de estar soportando lecturas de lo importante que era la puntualidad. Salieron a la calle y tomaron un taxi. Subieron al pequeño minicab color negro y él le dio las instrucciones al señor con ese adorable acento británico suyo.
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Apenas y llegaron un par de minutos luego de la hora indicada y casi corriendo. Justo al momento de picar el botón del ascensor las puertas revelaron a su agente con manos en la cintura y una expresión impasiente.
-¿Dónde estaban?
-Tuvimos un percance –se encogió de hombros el chico sacando la tarjeta de su bolsillo y dándosela a la mujer quien los dejo entrar al ascensor.
Tan pronto como llegaron al piso seis un grupo de maquillistas, asesores de imagen y estilistas los jalaron a lados opuestos del set para tenerlos listos y arreglados.
A Rima le ondularon el cabello dejándolo suelto, haciendo su fleco de lado y decorándolo con pequeñas flores de color blanco; aplicaron un poco de maquillaje en su rostro y le dieron los cambios de ropa que iba a modelar.
Shiki por su parte no requirió de maquillaje solo un poco de polvo y fijador en el cabello para mantenerlo en su lugar y nada más.
El primer conjunto fue sencillo, Rima vestía una vestido de corte imperio un poco más arriba de las rodillas de color lila claro y unas sandalias de color café claro. Y Shiki portaba una playera color morado un tono más oscuro que el vestido de la joven, unos pantalones grises y mocasines negros.
En la primer foto estaban ambos jóvenes de pie cruzados de brazos espalda con espalda; la chica observando hacía arriba al chico con un ligero rubor en las mejillas y una sonrisa inconforme y Shiki mirando hacia abajo regresándole la mirada, con una sonrisa de altanería como si estuviesen compitiendo por quien era más alto y el chico sonreía triunfante.
En la segunda foto Rima ahora llevaba unos shorts a mitad del muslo color rojo, una blusa azul de cuello de barca con un solo tirante y cinturón de tela color blanco y converse blancos. Él portaba pantalones color rojo y una camisa blanca con rayas azules con los últimos botones desechos y el cuello americano desarreglado. En esa foto Shiki estaba sentado en un banco blanco (al igual que el fondo) con ambos brazos descansando en ambas rodillas y una mano sosteniendo un tulipán color salmón y en el suelo, entre sus piernas estaba la joven con las piernas dobladas y juntas con sus manos soportando su peso detrás de ella. A diferencia de la otra foto Rima veía al joven con ojos de sorpresa y él con una sonrisa de medio lado.
Hubo otra foto en la que ella tenía unos capris a la atura de la pantorrilla color beige, una blusa con cuello en V un tanto prominente de color violeta y él un pantalón corto a la altura de las rodillas de color café oscuro y playera blanca de cuello de caja. Ambos descalzos Rima se encontraba sobre la espalda del joven con sus brazos enroscados alrededor de su cuello y sus piernas a ambos lados de la cadera de él; la joven arrugaba la nariz y sacaba la lengua dirigiendo su vista a la cámara mientras el chico sujetaba la parte de atrás de las rodillas de Rima y volteaba a verla con una casi imperceptible sonrisa.
En la penúltima foto estaban ambos de pie y descalzos. La chica tenía unos shorts de color salmón y una blusa con cuello de barca y hombros caídos de color blanco, mientras él llevaba una camisa con las mangas recogidas y la mitad sin abotonar de color verde claro y unos pantalones beige. Shiki se encontraba con una pie reposando en la pared, una mano en la nuca y observaba nerviosamente en dirección contraría a la chica, quien sonría suavemente viendo la flor que le ofrecía él con una mano pegada al pecho.
Y por último, para lucir la nueva línea de pantalones de diferentes colores que sacarían. Aparecía el joven usando unos pantalones rojos y sin playera mientras que ella portaba unos pantalones color turquesa y sujetador deportivo color blanco. Los jóvenes estaban uno al lado de otro; Shiki tenia un brazo alrededor de la cadera de la chica sujetando uno de las presillas de su pantalón y uno de los brazos de ella pasaban por detrás del cuello del pelirrojo reposando en su hombro. El se encontraba recargado en la pared de forma en la que no fuera tan difícil para ella alcanzar su cuello. Ambos observando seriamente a la cámara con es mirada retadora y seria, que solo los modelos podían poseer.
Claro que durante la toma de fotografías, en especial de la última, tuvieron unos cuantos percances, sin embargo ese sentimiento extranjero en el estómago de ambos y la repentina hipersensibilidad en la piel que estaba en contacto con el otro permitieron fotos tan realistas y perfectas.
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Cielos creo que este capitulo estuvo súper largo, tómenlo como una muestra de mi arrepentimiento por no haber actualizado en siglos. He estado pasado mucho tiempo intentando mejorar mi redacción. Díganme que les parece.
En este capitulo vemos un poco de OOC pero es necesario para que estos dos se enamoren, sin embargo he intentado mantenerlos pegados a su personalidad lo más posible.
Espero que les haya gustado y este capitulo se lo dedico a todas las lindas personas que dejaron un Review. En especial a michiVK por recordarme de este fic xD gracias Mich! :D
