LA RECONQUISTA
"Espero que te haya gustado el beso que dejé en tu mejilla. También espero que ya te hayas olvidado de ese imbécil, porque pretendo quitarle el puesto. Te aseguro que soy mejor que él en todos, TODOS los sentidos. Así que, si el destino quiere, (Aunque estoy seguro de que el destino) nos vemos en unos de estos días para que me cuentes si me extrañaste y para yo darte otro de mis besos, en la mejilla o en otras partes si me lo permites. En todo caso, si me extrañas puedes llamarme al 75398451. Eres linda Bella, me gustas y no hay ningún poema que describa mejor lo que siento por ti. Sé que tu también sientes algo por mí. Eres un asco de mentirosa.
Se despide atentamente.
Ed. Cullen"
Parpadeé varias veces para salir del trance. Con mi mano derecha, tenía sostendida la servilleta que me había dado Edward. La leí y releí unas quinientas veces, demasiado feliz como para hacer otra cosa. Mi mano izquierda estaba sobre mi mejilla, donde él había dejado un beso recientemente. Puedo jurar que todavía siento el calor de su tacto, o quizás esté loca y lo estoy imaginando.
Después de unos cincos minutos, salí del estacionamiento para ir a la playa. Manejé todo el trayecto con una sonrisa idiota que nadie en el mundo me quitaría. Me encanta este nuevo y a la vez antiguo Edward, tan seguro y confiado de si mismo, que va directo a las cosas, sin rodeos. Él quería algo y simplemente iba por él. Se lo quedaba, sin pedir permiso a nadie ni sentirse culpable por ello. En ese caso, ese algo era yo.
Claro que estoy más que feliz con ello.
Y pensar que era mi trabajo reconquistarlo, pero la verdad es que él estaba haciendo eso conmigo. Me estoy enamorando nuevamente, o simplemente lo estoy amando mas de lo que hacía anteriormente. Lo cual pensé que era imposible, pero al parecer si se puede.
Suspiré.
No sabía exactamente cual era mi próxima movida. ¿Lo llamo o no lo llamo? Me dio su numero, lo que es irónico, por que ya lo tenía guardado anteriormente. ¿Pareceré muy desesperada? Creerá que me hago la difícil, cuando lo único que quiero es aceptar cualquier cosa que él me ofrezca.
A veces pienso que es mas fácil decirle la verdad, decirle que soy su novia antes de que perdiera la memoria. Pero el doctor dijo que él tenia que recordar por si mismo, por que al enterarse de cosas que no recuerda, puede ser muy duro para él y le haga mal. Es por esa razón por la que todavía piensa que su padre esta vivo y que se fue de viaje a otro país.
Si le digo la verdad, probablemente me responda " Esta bien, te creo... pero no volvera a ser como antes por que no te recuerdo y mis sentimientos hacia ti no son los mismos. Seamos amigos, ¿Quieres?"
O quizas volvemos a ser una pareja, pero no serìi lo mismo que antes. Por que el no recuerda quien soy ni como soy. Entonces ¿Como se puede amar a alguien, o convivir con ella si no sabes quien es? No me trataría de la misma forma, si no que me trataría como la persona que cree amar.
Por eso prefiero me conozca primero, que me ame y que luego me recuerde. Por que de nada sirve decirle la verdad, si no me recuerda y no me amará de la misma frma. Siempre he pensado que todas las cosas pasan por algo, y si Edward tenía que perder la memoria para que esto funcionara, entonces que así sea. Sé que sin importar la barrera que nos separe, siempre terminaremos juntos. Y eso era lo que realmente me confortaba, era mi esperanza. Además, me gusta como están las cosas ahora, al parecer todavía le parezco atractiva y tiene sentimientos de atracción hacia mí, así que seguiremos con el plan.
Eran ya la alrededor de las seis y media de la tarde y como no tenía nada que hacer, decidí dar un paseo por la playa antes de volver a la cueva con mi tío. Llamar a Edward no era una opción, por lo que me consolé a mi misma diciendo que lo vería otro día. Sonreí al pensar que él se encargaría personalmente de verme.
Antes de que me bajara del auto, recibí una llamada de Alice preguntando por mi paradero. Me contó que Edward había vuelto a la cabaña con una sonrisa feliz, diciendo que conoció a la chica perfecta. No pude evitar sonreír cuando dijo eso. También dijo que estaba desesperado tratando de ver donde vivía. Trató de buscar información sobre mí en google, pero se dio cuenta de su gran error al no preguntar mi apellido.
Dejé mis sandalias en el auto y comence a caminar en direccio a la playa. A esta hora, el lugar estaba desierta, no habìa ningun valiente que se atrevia a tocar las heladas aguas saladas y mucho menos sumergirse en ellas.
La arena bajo mis pies helaban mi cuerpo. Sentí la agradable brisa del mar e inhalé profundamente para poder captar todas las sensaciones. Acariciaban mi rostro y me cabello como si fueran seda. Cerré los ojos, y extendí los brazos hacia los lados, concentrandome en escuchar el sonido del viento, del mar, de los autos pasando en la calle.
Una paz interior me invadió de repente. Me sentía poderosa, libre, liviana, como si pudiera flotar en el aire y mirar hacia abajo. Me sentía como un pájaro. De la nada, me dieron las ganas de ser valiente y sin mas, abrí los ojos para correr hacia el mar, cuyas olas chocaban contra las rocas como una especie de invitación.
Comencé a reír como una loca, por que me sentía realmente feliz. Recordé todos los momentos que viví, recordé el rostro de Edward, su hermosa sonrisa, su voz aterciopelada, sus ojos verde esmeralda y me imaginé a él, envolviéndome en un fuerte abrazo. Sin nada de calentura de por medio, solo compartiendo el cariño que nos tenemos entre nosotros.
Me acerqué lentamente al agua una vez que estuve cerca. Un escalofrío eléctrico sacudió todo mi cuerpo cuando el agua hizo contacto con mis pies. Cerré los ojos nuevamente y recordé la vez que estuvimos en esta misma playa. Hace ocho años atrás, cuando solo eramos unos adolescentes, enamorados hasta los huesos. ¿Quién iba a creer que seríamos el uno para el otro?
Enserio, yo creo que si me grabaran y me subieran a la televisión, mi ranking estaría en el puesto numero uno si a la gente le interesa ver locura y estupidez humana en una sola persona.
Pero no me importaba hacer el ridículo, porque no había nadie a mi alrededor, y realmente lo estaba pasando bien. Soy feliz, y eso es lo que importa realmente, ¿No? En los momentos mas felices de tu vida, en donde tienes mas recuerdos divertidos es cuando hiciste una locura o algo ridículo. Claro, que si Edward estuviera aquí, sería simplemente espectacular, pensé.
- ¡Cuidado! - dijo la voz de un hombre, agitando bruscamente mis hombros desde atrás.
Reaccionando a mis instintos, pegué un grito y di un salto de casi tres metros (Exagero), pero enseguida recupere mi compostura y heché mi codo hacia atrás, golpeando lo que supuse, fueron sus costillas. El hombre gimió de dolor y sin saber porqué, me provocó un retorsijon en el estomago.
Di media vuelta y vi a Edward parado sobre sus rodillas, mientras ponía sus manos sobre la zona de dolor.
- ¡Oh por Dios! - grité de sorpresa. El agua del mar le llegaba a la altura de los muslos, mojando sus pantalones. Me acerqué a su lado y puse mis manos sobre sus hombros como instinto. - ¿Estas bien?
- Si... - dijo con la voz contenida. - Solo... Bella - suspiró. - Qué... manera... de... dejarme... sin... respiración. - murmuró lentamente, con voz de fumador. Le sonreí dulcemente y me arrodille frente a él comprobando ahora que era mucho mas alto que yo. - Otras mujeres solo.. usan su belleza, pero tu simplemente... ¡Wow! - se quejó frunciendo el ceño.
- ¿Y qué haces aquí de todos modos? Para que vayas aprendiendo, no debes asustar a una mujer que pueden estar mas preparadas de lo que tu crees. Hoy en día somos mas mujeres que sabemos defendernos ante ataques sorpresas, ya sea tomando clases o incluso aprendiendo en internet. Se ven cada cosa que ya nada me sorprende... Y - lo miré un minuto y me di cuenta que olvide mi papel de desconocida. Le hable como por media hora, probablemente sobre algo que no le importaba. - ¿Qué haces aquí? - pregunté desviando el tema.
Él se sentó sobre la arena, sin importarle el hecho de que estaba mojando sus pantalones. Oculté mi sonrisa y me senté también, temblando de frío.
- Y bien... ¿Vas a responder mi pregunta?
- Simplemente estaba paseando por mi playa favorita. - mintió con descaro delante de mi cara. Seguramente Alice le dijo algo, esa chismosa. Le tendría que comprar algunas flores o que se yo. De alguna manera le agradeceré. - Y resulta que iba caminando y veo una mujer, hermosa, cabe agregar. - Sonreí y negué con la cabeza. Tantos cumplidos para tratar de enamorarme, si tan solo supiera que con solo un beso podría arreglarlo todo. Pero sabía que realmente no era así.
- ¿A cuantas les dices eso? - bromeé, sabiendo que solo me lo había dicho a mi... Que yo estubiera enterada en todo caso.
- Solo a las que son hermosas. - dijo esbozando una sonrisa picarona, aunque su tono de voz era serio. - Y yo nunca miento.
- ¿Nunca mientes? - pregunté tratando de cambiar el tema, porque ya me había ruborizado. - ¿Así que no mientes cuando dices que estabas paseando en tu playa favorita? ¿Y que de repente, viste a una mujer hermosa, que casualmente era yo? Yo pienso que eres un psicopata de primera clase. - bromeé observando sus ojos verdes que brillaban con intensidad cuando me miraba. Ya me estaba acostumbrando al frío del mar que helaba mi cuerpo, pero realmente no me importaba.
- Y yo pienso que tu eres una perseguida - respondió. - ¿No me dijiste que creías en el destino? - murmuró acercando su rostro un poco mas al mío. - ¿No crees que tal vez, el destino nos haya reunido en esta playa tan tranquila y sin nada de gente? - Es el destino, pensé en mi mente. Pero simplemente me quedé callada mientras lo observaba, sintiendome nerviosa y un poco pequeña cada vez que él se acercaba más. - ¿No crees que tal vez, estemos destinados a estar juntos? - preguntó.
¡Sí! gritó mi mente. ¡Sí a todo!
- Estas loco - susurré un poco insegura. Por que mi corazón, mi cuerpo, mi todo lo quería a él. Solo a él aquí y ahora.
- ¿Por qué estoy loco? Habías dicho que creías en el destino, y que si estabamos destinados algun día nos ibamos a encontrar. Aquí estoy ahora, Bella.
- Pero vale solamente cuando no estes enterado de eso. Esta vez, obviamente conseguiste algún contacto y te dijo donde yo estaba, o me seguiste... cualquiera de las dos cosas. Si es lo segundo me empezaría a preocupar. - Bromeé.
- ¿También estoy loco si creo que piensas igual que yo, pero simplemente lo niegas todo porque me quieres, me deseas y no lo quieres aceptar? - Dijo ignorando mi respuesta. Se acercó cada vez mas, obligándome a apoyar mis manos hacia atrás para apartarme un poco, cuando lo único que quería era acercarlo a mí y besar esa boca suya tan linda.
Sus ojos se desviaron a mis labios rápidamente y luego volvieron nuevamente a mis ojos. Me miraron con esa intensa mirada verde, ahora con las pupilas dilatadas. Casi podía sentir lo mucho que quería, necesitaba tocarme. Y Yo también quería hacerlo, su rostro, su mejilla, rozar sus labios con mis pulgares.
Pero no podía... o no debía. No todavía, pues arruinaría todo.
- Sí - respondí cerrando los ojos para tratar de sentir menos su presencia, para quererlo menos. Pero era casi algo imposible al sentir su calor como si su aura me cubriera todo el cuerpo, como si estuviéramos los dos en una misma burbuja. Respiraba sobre mi rostro con la respiración acelerada, y me di cuenta después de un rato que yo también lo hacía.
- ¿Sí qué Bella? Si, crees que estoy loco o que me quieres, me deseas y no lo quieres aceptar... - sugirió.
- Estas loco... - repetí con voz firme.
- Por ti, tal vez... Pero Bella, deja de negarlo. Puedo verlo en tus ojos, puedo sentir lo que sientes... aunque parezca irreal, pero juro que lo siento. - dijo con seriedad, y no cabía duda de que me decía la verdad. Sus ojos estaban muy abiertos, mirándome con hambre, con esa mirada que he visto tantas veces y que me derrite completamente. Era su forma no verbal de decir "Te deseo, solo a ti". Me encantaba sentirme querida.
En unos instantes, sin saber cuando ni cómo paso, mis manos estaban sobre sus cabellos acariciando salvajemente, sus labios devorando los míos. Sus manos estaban en todas partes, haciendome sentir como si estuviera frente una chimenea envuelta por un calor casi sofocante, cuando mi espalda estaba recostada en la arena, siendo mojada por el agua que venía de la marea. Mi cabeza daba vueltas y vueltas tratando de entender lo que estaba haciendo, pero lo único que entendía era que los labios de Edward estaban sobre los míos, besándome de esa manera que me volvía loca, y su cuerpo aplastando el mío deliciosamente. Escuché un gruñido desde lo mas profundo de su pecho y luego un gemido, llamando mi nombre incesantemente.
- Bella - murmuró nuevamente, pero ahora no era un gemido sino un llamado. Con otro tono de voz. Parpadeé varias veces y enfrente mío había un Edward agitando los manos con un ceño fruncido.
Miré a mi alrededor rápidamente, y me di cuenta que había sido un pequeño escape de mi imaginación. Una parte de mí que estaba desesperada por él. Mi cuerpo seco, bueno, de la cintura hacia arriba no hacía mas que demostrar que estaba soñando despierta.
Maldito subconsciente.
- Volviste - murmuró con voz ronca. Tragó saliva fuertemente. - Pensé que te había perdido Bella, te quedaste mirando el vacío como por treinta segundos. ¿En qué estabas pensando?
De solo recordarlo, mi rostro se volvió rojo como tomate y él se dio cuenta de ello pues sonrió con esa sonrisa triunfante que yo tanto conocía.
- ¿Qué? - pregunté rudamente, poniendome en la defensiva.
- Nada - dijo tratando de ocultar su sonrisa. - Simplemente me encanta ese sonrojo.
- Yo... - comencé a decir, pero realmente no sabía qué decir así que guardé silencio.
- Mira - murmuró poniendose arrodillandose frente a mi. Tomó una de mis manos y lo puso sobre su duro pecho, justo sobre su corazón. - ¿Sientes eso? - me pregunto, refiriendose a su corazón retumbando como loco dentro de su cuerpo. Asentí con la cabeza mientras tragaba saliva. - Esto me pasa cada vez que te veo, cada vez que te veo sonreír, cada vez que veo tu sonrojo, cada vez que veo tu rostro. Puede que haya sido con suerte tres veces, pero nunca había sentido esto con nadie. Pasa incluso cuando no te estoy viendo, pero siento tu presencia de cerca...
- ¿Y a qué quieres llegar con eso? - pregunté nerviosa.
- Que... creo que te conozco. - Dijo soltando mi mano, y yo los dejé sobre mi regazo a regañadientes. - Te he visto en alguna parte. Fuiste alguien muy importante en mi vida que no recuerdo. Una amiga tal vez, una prima con la que tengo pensamientos incestos hacia ella, una novia tal vez, ex novia... Esposa, ex esposa. No lo se...
Mis ojos se abrieron como plato cuando dijo todo eso, y ese simple gesto me delato. Puso sus manos sobre mis hombros y se acercó a mí, mas cerca de lo que debería, pero no lo suficiente como yo querría, o quieren mis hormonas.
- Bella... dimelo, por favor. Dime quien eres - susurró.
- ¿Recuerdas quien soy? - pregunte, aceptando finalmente que nos conocíamos. Él negó con la cabeza. - ¿Algo? - negó la cabeza nuevamente. - Entonces no te puedo decir - dije frunciendo el ceño.
- Por favor... - rogó y estuve apunto, apunto de decirle. Pero algo dentro de mi decía que no podía. Simplemente no debía, supongo que eran mis instintos.
- No puedo - susurré subiendo mi mano hacia su mejilla sin poder evitarlo. - No debo decírtelo. Tu sabes lo que podría ocurrir si te digo algo. Tienes que ganarte tus recuerdos... No te puedo entregar todo. - Cerró los ojos instantaneamente ante el toque de mis manos, me puse de rodillas también, quedando así frente a frente. Rodeó mi cintura con sus brazos y sin tener la suficiente voluntad para resistirme, me dejé abrazar por él. Por que sentía la necesidad de hacerlo.
- Bella - susurró en mi oído. - ¿Eras mi novia? - oculté mi rostro en su cuello y sonreí.
- Eso es algo que no te responderé. - dije con el corazón bombendo a mil quinientos por hora.
- Si hubiera tenido una novia, seguramente me habría gustado que fueras tu, o alguien como tu... - susuró nuevamente en mi oído.
- ¿Como yo? - pregunté entre halagada y sorprendida, o por lo menos fingiéndolo. - ¿Cómo soy yo? Dijiste que no me recuerdas, ¿Cómo es posible querer a una novia que no recuerdas?
- No lo sé... eres divertida. Excesivamente linda, me encanta tu carácter y... simplemente me encantas. No creo que haya otra forma de describirlo.
Si él me estuviera mirando en este minuto. Vería lo sonrojada que estoy, y si a él le pone caliente el verme roja, entonces no dudaría en violarme. Lo cual no pondría resistencia, cero, nula. None.
- Ayúdame a recordar - susurró en mi oído. - O por lo menos déjame conocerte nuevamente. Ayúdame a recordarte, Bella.
Cerré los ojos y simplemente me dediqué a escuchar su dulce voz. Sus brazos me envolvían ligeramente, siendo un poco precavido por que tenía la sensación de que sentía ese miedo de ser un propasado. Si no lo conociera, probablemente le hubiera dado unas buenas patadas. Pero a estas alturas, ya no tengo ganas de resistir ni a seguir peleando.
Por mí le diría toda la verdad, pero hay algo que mi dice que todavía no es el momento
Apoyé mi frente sobre su pecho y noté con un poco de satisfacción cómo su corazón fue aumentando de pulso.
- Te ayudaré a recordar. - murmuré. - Pero no te diré nada. Te entregaré pistas que tu mismo tendrás que descubrir. Si no recuerdas, entonces simplemente tendrás que seguir intentando.
- Bien. - murmuró apoyando su mejilla contra mi frente.
Casi me derrito en ese minuto, porque estabamos abrazados de una manera tan íntima que me había sonrojar.
"Te amo" "Te amo" "Te amo" decía cada latido de mi corazón, que latía por él.
- Por cierto... Me debes una cena - dijo. Y yo no pue evitar soltar una risita.
- Tienes razón, te debo una cena. - comenté. Suspiré y después de unos segundos, me alejé de su lado para mirarlo. En su rostro había una sonrisa tremenda, que me mostraba lo feliz que estaba.
- Solo para ponernos de acuerdo. Te paso yo a buscar... nos juntamos en algun lugar formal. ¿Qué se te ocurre? - preguntó.
- Eh... ¿Qué tal si nos juntamos en la playa y ahí vemos a donde nos dirigimos? - El lo pensó un momento y asintió, recibiendo gustosamente mi propuesta.
- A la puesta de sol - dijo él. - Te llevaré a un restaurant que conozco...
- Espera, ¿Te gusta la comida japonesa? - pregunté interrumpiendolo. Si iba a ayudarle a recordar, podíamos empezar por ahí.
- Huh.. creo que nunca la he probado. Pero estoy abierto hacia nuevas posibilidades, ya tu sabes. - Me miró detenidamente en nuestro minuto de silencio, una de sus manos subió hasta mi rostro para poner un mechón detrás de mi oreja. Ese simple gesto enterneció todo mi ser.- ¿Cuántos años tienes? - preguntó después de un momento.
Ambos hicimos de cuenta que lo de hace un momento no ocurrió. Pero ambos sabemos secretamente, que yo lo noté y que no lo voy a olvidar facilmente. No era algo que fuera necesario decirlo para saberlo, pues se deducía.
- Veintiseis. - respondí.
- Tienes mi misma edad. - Yo asentí. Él abrió la boca para hacer otra pregunta, pero le interrumpí..
- Me toca a mi hacer la pregunta. ¿No crees? Mira.. ¿Por qué no me acompañas a dar un paseo por esta playa? Si quieres recordar, yo te puedo ayudar. Podemos hacer eso de las 20 preguntas, así nos podemos conocer.. para que puedas conocerme a mi en verdad, porque yo a ti lo sé todo. Absolutamente todo - dije lo último en un susurro con un tono de voz siniestro. O eso fue mi intento.
- Me alegro que me conozcas tan bien. Eso quiere decir que fuimos, somos y seguiremos siendo muy cercanos. - murmuró poniéndose de pie. Me tendió una mano y yo con gusto tomé la suya para pararme también. - Hay solo dos cosas que pudimos haber sido, o seguir siendo.. Quién sabe. Puedes perfectamente ser una amiga, esa amiga con las que tengo ciertos derechos, tal vez. ¿Tenía ciertos derechos?
- Mira - le interrumpí mientras comenzaba a caminar por la playa, seguida de èl que caminaba a mi lado. - No responderé a ningun tipo de esas preguntas. . Si quieres que te ayude, haz preguntas acerca de mi, para conocerme o lo que sea.. pero nada sobre tu pasado. Y para que te quedes callado, no eramos amigos y mucho menos con derechos. - Aclaré para que no se hiciera una mala idea.
- Entonces, si no eras mi amiga, claramente eras mi novia. No hay posibilidad de que en mi vida pasada haya sido tan idiota como para dejarte pasar. Por lo menos tenerte de amiga y...
Le lance una mirada de advertencia y se quedo callado con una sonrisa traviesa. Tuve que poner de todas mis fuerzas para reprimir una sonrisa. Si es un hombre tan adorable. ¿Cómo no amarlo?
- Ninguna pregunta de ese estilo, o te juro que para la próxima me iré.
- Lo prometo señorita. No haría nada para que usted se aleje de mí. Todo lo contrarió, haría lo posible para que se quede conmigo. - dijo con seriedad. - ¿Le puedo hacer una pregunta un poco mas atrevida, sin que usted se aleje de mí?
- No prometo nada... todo depende de la pregunnta. - respondí con un poco de desconfianza.
- ¿Tengo permiso para demostrar algun tipo de afecto? Qué se yo... tomar de la mano, beso en la mejilla, en la frente, etc... Solo quiero saber.
- Eh... - me quedé en silencio por un largo rato, sin saber que decir. Por que claramente tiene todo el permiso del mundo para que me toque donde quiera, cuando quiera y como quiera.
- Entonces.. esa pregunta te la dejo para el final, mejor. Veo que tiene problemas para responderla - murmuró con voz divertida.
- Me toca a mí hacer la pregunta... - dije.
- ¿Por qué? Si según tu lo sabes todo de mí. Eso quiere decir que a mi me toca hacer las preguntas.
- No importa. Hay cosas que no sé todavía de ti... Solo quiero saber, ¿Qué sentiste cuando despertaste? - pregunté.
- ¿Hoy día en la mañana? Bueno... La verdad es que sentí que tenía muchas ganas de orinar y de comer algo. Supongo que es algo que le pasa a todo el mundo. Sentí que quería seguir durmiendo y despertarme al otro año...
Le fulminé con la mirada.
- ¿Qué? ¡No especificaste! Y ya perdiste tu turno de pregunta, asi que me toca a mi ahora. - dijo el muy tramposo. - ¿Crees que soy lindo? - preguntó tiernamente.
- Sí - murmuré con una sonrisa. Él se adelantó unos dos pasos y me enfrentó para detenerme.
- ¿Lo dices en serio? - preguntó con un brillo especial en sus ojos.
- No - dije borrando su sonrisa. Di un paso hacia un lado y comencé a caminar de nuevo.
- Los dos sabemos que no piensas lo mismo. - susurró en mi oído. Me estremecí ligeramente cuando me hablo tan de repente.
- Bien, eres lindo, pero no ganas nada con eso. - dije encogiendome de hombros, aunque estaba mintiendo.
- Se que mientes - dijo. Levante el rostro para mirarlo hacia mi derecha. Tenía una ligera sonrisa divertida, y cuando me pilló mirándolo, retuvo la mirada y tuvimos contacto visual por un largo tiempo. - Por que tu eres linda y ganas muchos puntos con eso. Así que yo debo ganar algo... - supuso él.
- Engreído - dije negando con la cabeza. Pero siempre será mi engreído, pensé.
- Retractate - me advirtió el rápidamente. - Soy todo lo que quieras, menos un engreído. - dijo contradiciendome.
- No me voy a retractar, porque no es lo que yo pienso - dije, ignorando su petición, o tal vez su amenaza.
- Te lo advierto Bella, solo queda una oportunidad para retractarte, si no lo haces ya perdiste esa única oportunidad.
- Como quieras...
Y realmente me entraron unas ganas gigantes de retractarme cuando mis pies ya no estaban en el suelo, sino que estaban bailando en el aire, con el estomago sobre el hombro de Edward, quien iba corriendo como un maniático en dirección a esa inmensa masa azul del mal, que soñaba con tragarnos.
- ¡Lo siento! ¡Lo siento Edward! ¿Donde quedo la amistad entre nosotros? Ten un poco de piedad... No quiero mojarme. - grité con un intento de arrepentimiento, patético, pero fue un intento.
- Demasiado tarde Swan - respondió riendo como loco, y aprovechando la situación, palmeó varias veces mi trasero.
Debería querer matarlo, pero en verdad no quería hacerlo.
- ¿Cómo me ll...? - Antes de que pudiera terminar mi frase, mi cuerpo se encontraba sumergido entre las aguas saladas, demasiado frías como para que alguien nadara entre ellas. Pero ese idiota simplemente le gustaba divertirse con mi cuerpo.
Con los ojos cerrados, e ignorando un poco el frío que sentía, comencé a nadar por el mar, batiendo las manos de un lado a otro para cambiar de dirección. De repente sentí unas manos sobre mi cintura, que me detuvo y me llevó hacia la superficie. Saqué mi cabeza del agua y tomé un gran bocado de aire en busca de oxigeno.
- Te voy a matar - gruñí sin saber en donde estaba él, pues todavía tenía los ojos cerrados. Me limpié el agua del rostro, mientras apoyaba mis pies sobre la arena. El agua me llegaba hasta la cintura.
- ¿Por qué? - preguntó sobre mi oído a mis espaldas. Me di vuelta rápidamente, y me quedé sin respiración cuando mi vista se fijó en él. Sabía que era hermoso, pero como siempre, me sorprendía lo mucho mas hermoso que puede llegar a ser. Me sonrió ladinamente, sin ningún tipo de arrepentimiento por haberme tirado al mar.
Sus ojos brillaron al verme, tenía el cabello mojado, el cual estaba mas oscuro por el agua y daba la impresión de que tenía el pelo de color castaño. En sus mejillas habían miles de gotitas que por la gravedad, caian y se juntaban otras, viajando a lo largo de su rostro hasta perderse en el mar de agua. Volviendo a su origen.
- Por que por tu culpa, ahora estoy toda mojada - dije como si no fuera obvio.
La sonrisa había desaparecido de su rostro, ahora me miraba con seriedad y con deseo en sus ojos.
Eran signos de alertas y peligros para mí. Por que estabamos demasiado cerca, y ya no tenía suficiente fuerza de voluntad para resistirme.
- Malpensado - me quejé con una sonrisa nerviosa.
Me sonrió peligrosamente, y comenzó a acercarse a mí lentamente. Mi instinto de sobrevivencia me decía que debía retroceder y alejarme lo mas posible de él, así que eso fue lo que hice.
- ¿Por qué te alejas, Swan? Yo no muerdo - murmuró lentamente, con un tono de voz mucho mas ronco que el normal. Y me di cuenta que estaba excitado. Demasiado.
Tu no muerdes, pero yo sí. Me alejo para protegerte a ti, imbecil. Si te acercas mas, no estoy segura de lo que soy capaz de hacer.
- ¿Cómo me llamaste? - pregunté, recordando la pregunta que no alcance a formular cuando me tiró al agua.
- ¿Swan? - preguntó un poco dudoso.
- Yo nunca te he dicho mi apellido. Y así solías llamarme a veces, antes de que perdieras la memoria. ¿Cómo lo supiste?
- No lo sé... - murmuró un poco dudoso. - Simplemente se me vino a la mente, no se de donde, ni como, ni cuando...
- Eso quiere decir que estas empezando a recordar - murmuré reteniendo la emoción que estaba creciendo en mi interior.
- Así parece - murmuró, y comenzó a acercarse de nuevo. Pero esta vez no me alejé. - Bella... tengo una pregunta que hacerte y que no me respondiste.
- Dime...
- ¿Me encontrarías un propasado si hago esto...? - hizo la pregunta una vez que ya estaba lo suficientemente cerca como para que nuestros pechos se tocaran. Levantó su mano derecho y acunó mi mejilla con mucha delicadeza y ternura de por medio. Sin poder evitarlo, recargué mi rostro contra él y cerre los ojos.
- No tanto... - respondí.
- ¿Y me encontrarías un propasado si hago esto? - La mano que estaba sobre mi mejilla, entrelazó sus dedos entre mi cabello, y la otra se fue hacia mi espalda, apretándome contra él. Abrí mis ojos un poco sorprendida y con el pulso acelerado. Su rostro estaba a centimetros del mío y se inclinó lentamente para dejar un beso en mi frente. Sus labios se sentían suaves y tibios contra mi rostro demasiado helado.
- No tanto... - repetí, sin saber que otra cosa decir. Él rió divertido y me miró detenidamente.
- ¿Y si hago esto? - Me besó en la mejilla, reteniendo sus labios allí por harto tiempo. Cerré los ojos e inspiré profundamente, tratando de controlar mis hormonas. Subí mis manos hacia sus hombros y enterré mis uñas sobre su piel. - ¿Y bien? - pregunto después de harto tiempo, sin despegar sus labios de mi piel.
- Huh... es... aceptable - me las arreglé para decir.
- Supongo que no esta aceptado que haga esto... - Sus labios se presionaron suavemente sobre los míos, y abrí mis ojos como plato, producto de la sorpresa. El aire se fue de mis pulmones y olvidé completamente como respirar.
Esto es real, es cien por ciento real y la situación se había ido de mis manos desde el momento en que él puso sus manos sobre mi cuerpo. Y la verdad es que ya no me importaba tenerlo controlado, porque sus labios estaban sobre los míos y... Nada mas importaba después de eso.
Tirando todos los argumentos negativos que me impedían hacer lo que estaba apunto de hacer, llevé mis manos hacia su cuello y de un salto, envolví su cintura con mis piernas, siendo esta vez yo quien le dí la sorpresa.
- Estas en lo correcto - susurré sobre su rostro. Puso una de sus manos sobre mi muslo y el otro estaba en mi trasero, sosteniendo mi peso y de paso, aprovechando de tocarme.
Tan inteligente que es este hombre, por eso es doctor, pensé.
- Y esta, pero completamente prohibido hacer esto.
Le di un casto beso en los labios, antes de comenzar a moverlos lentamente. Ambos tomamos aire por la nariz, produciendo ese sonido familiar de los besos. Tomó mi labio superior entre los suyos y comenzó a succionar, haciendo que mi cabeza comenzara a dar vueltas.
Mis manos se fue hacia sus cabellos y comencé a tirar de él con ganas, mientras apretaba mis piernas para acercarlo mas hacía mí. Sus dos manos se fueron a mi trasero, cada mano cubriendo un lado, enterrando la punta de los dedos en él.
Quería mas, y mas de él. Pero a la vez, sentía que lo tenía todo. Quería estar mas cerca, pero ya no podía, porque si estuvieramos mas cerca, nuestros órganos se tocarían.
Perdí todo tipo de pensamiento cuerdo cuando su lengua hizo contacto con la mía, y fue entonces cuando solté un gemido bastante audible.
Sentí esa burbuja de calor envolviéndonos, protegiéndonos del frío y pareciera como si olvide totalmente qué es el frío.
Un gruñido salió de su pecho y después de unos segundos, rompimos el beso para poder recuperar la respiración.
- Bella... - murmuró con la respiración agitada.
Acaricié su mejilla suavemente, sintiendo una emoción tremenda cuando la piel de mi mano hizo contacto con la suya. Le sonreí con ternura y pegué mi frente a la suya.
- ¿Sí?
- Lo recuerdo todo.
Domingo 4 de Marzo - 2:49 AM
Esta vez, igual tarde un poco.. pero no fue un mes :)
Haré todo lo posible para que el próximo capitulo salga mas rápido que este y mientras tanto, espero que lo disfruten.
Espero que esten bien.
Atte.
FANOFSM
