"EDWARD S.T"

¿Alguna vez se han preguntado cómo es posible querer golpear a alguien con la misma fuerza de querer besarle? Es algo tan extraño, tal vez se deba a nuestras personalidades tan bipolar. Esa sensación de no saber si tomar su cabello y tirar de él con brusquedad para que sufra, o acercarlo a mi rostro y nunca mas alejarlo. Otra razón, puede ser el hecho de que él sea tan lindo y tan idiota a la vez. Tan irresistible y tan golpeable.

Asi que, optando por no hacer ninguna de las dos cosas, di media vuelta y comencé a caminar rápidamente para alejarme de él.

- ¡Bella! ¡Lo siento! - dijo el rápidamente. Me quede en silencio y seguí caminando, ignorando las lágrimas que estaban por salir y mas importante, ignorandoló a él. - No te enojes. - pidió como si fuera algo tan facil.

- ¿Que no me enoje? - pregunté dando una vuelta sobre mi misma para miralo con una mezcla de furia e indignación. - ¿Cómo quieres que no me enoje? ¡Me dijiste que habías recordado todo y me mentiste! Si crees que es tan facil no estar enojada, entonces estas enfermo de la cabeza, grandisimo idiota - agité los brazos como acompañamiento, para darle mas teatralidad al asunto.

- Bella, por favor... Solo escúchame un momento... - Pidió en voz baja. Suspiré exasperada y me crucé de brazos esperando su respuesta. Ambos seguíamos en el agua, y el hecho de que el sonido del mar rompiera nuestro silencio, hacía de la situación un poco mas dramática.

- Te escucho... - dije después de un momento, cuando no había salido ninguna palabra de su boca.

- Yo... Yo... - trató de decir algo, pero mo podía formular frases. No sabía como explicar por qué me mintió en ese sentido.

- Mira... llamame cuando hayas inventado una excusa. Para eso tienes mi numero. - Di media vuelta para alejarme, y de mantener un poco mas mi enojo, porque con él tan cerca de mí, el enojo se iba a deshacer en un abrir y cerrar de ojos. Pero fue demasiado tarde, pues él ya había tomado mi brazo para detenerme y ya no había nada que pudiera hacer para ignorarlo. Su tacto electrizaba mi cuerpo, me hacía olvidar lo idiota que es y lo enojada que estoy con él. Simplemente me hace recordar todo lo bueno que tiene.

Nos miramos por un largo rato, yo tratando de mantener mi expresión de enojada y él mirandome con determinación, ese que te decía "No te vas, hasta que yo consiga lo que quiera." Quería decir algo, pero abrí y cerré la boca, sin que ninguna frase saliera de ella. Tragué saliva con dificultad y saliendo un poco de mi trance, alejé mi brazo bruscamente de su mano. Por que si él me tocaba, lo olvidaba todo. Y olvidar el por qué estoy enojada con él, no es una opción.

- No me toques. -Murmuré lentamente. Me miró con el ceño fruncido, tratando de buscar las palabras adecuadas. Tragó saliva lentamente y habló después de unos segundos.

- Lo siento Bella... enserio que lo siento. Simplemente sentí esa necesidad... - trató de explicar de patéticamente. Y aunque su rostro tenía la expresión pura de arrepentimiento, sus palabras no servían de nada.

- ¿Tienes algo inteligente para justificar eso? Por que si no... entonces no me hagas perder el tiempo...

- Bueno, no tengo nada inteligente que decir porque soy un total y completo idiota y pensé que te iba a hacer gracia, o algo así.. Pero me dí cuenta que tu humor es diferente al mío y lo respeto... Y realmente lo siento muchisimo - dijo atropelladamente, balbuceando de paso.

- ¿Por qué? ¿Por qué dijiste eso? - pregunté sin entenderlo todavía. ¿Por qué me diste falsas ilusiones y luego me dejaste sin nada? quería preguntar, pero eso ya era muy dramático. - Todo estaba bien, tu estabas bien, yo estaba bien... Nosotros estábamos bien - dije refiriéndome al beso que nos dimos. - ¿Por qué...? ¿Por qué lo arruinaste? - gruñí golpeando su brazo.

- Por que... - murmuró desviando la mirada, como si estuviera avergonzado. - La verdad, la verdad... - dijo lentamente, temiendo que fuera a explotar en cualquier momento si decía algo erróneo. - Al principio, te quise mentir... Quería saber mi pasado, tenía la esperanza de que me dijeras algo si te decía que recordé todo. Pero recapacité y sé que no mereces que te mientan. ¡Se que es estupido! - murmuró rápidamente. - Pero... quería saber y realmente lo siento.

- Entonces... ¿Mentiste todo este tiempo? - pregunté casi con la voz quebrada. - Hiciste el show de los numeros.. y las citas y todo por que querías recordar - dije como una afirmación mas que una pregunta.

- No...

- ¡Dijiste que gustabas de mí, me hiciste, me... solo por que quieres recordar tu maldito pasado! - gruñí demasiada enojada como para querer escucharlo.

- ¡No Bella! - interrumpió rápidamente. Me tomó de los hombros y me casi forzó a mirarlo. - No quiero que te lleves la mala impresión... Todo lo que te dije hasta ahora, es real. Cien por ciento real. La única vez que te mentí, fue hace un momento y me arrepentí enseguida. Por eso te lo estoy diciendo ahora... No quiero que pienses que soy un mentiroso y un maldito, y que no me gustas. Por que si me gustas, y mucho. Me gustaría usar otra palabra para expresar lo que siento por ti, pero... creo que es muy pronto todavía.

- Eres un idiota... - murmuré sin saber que otra cosa podía decir. - Un grandisimo idiota.

- Eso ya lo tengo mas que claro - respondió él con toda la sinceridad del mundo.

- Un imbécil también.

- Lo se...

- Un estúpido...

- Podrás seguir con todo un listado de insultos...

- Baichi.

- ¿Me perdonas?

- ¿Por qué, por ser idiota? Que Dios te perdone, yo no soy una santa ni nada de eso.

- ¿Qué puedo hacer para que me perdones? - preguntó de repente muy serio. Noté con gusto que sus manos todavía sujetaban mis hombros, pero no había presión alguno si no que mas bien, era como una caricia eterna. Una excusa mas para tocarme.

Sonreí internamente ante el hecho, y me recordé que todavía estaba enojada con él, así que debía permanecer seria. Me miro a los ojos silenciosamente, me examinó por largo tiempo, como si estuviera tratando de descifrar lo que estaba pensando.

- No lo sé... - respondí con la verdad.

- Te invito a una cena - murmuró sonriendo traviesamente.

- Pensé que ya me habías invitado a la cena - reproché sonriendo. Olvidando totalmente el enojo. Y es que ni siquiera necesito utilizar todos sus encantos para lograr su objetivo. Me pregunto que ocurrirá cuando realmente utilice todo sus encantos.

- Pero esta cena sera mucho mejor de lo que jamás creerás. Tengo una sorpresa preparada para ti y...

- ¿Tan rápido tienes preparada la sorpresa? Si hace menos de una hora que "accedí" a la cena.

- Suelo tener mucha confianza en mi mismo - murmuró guiñandome el ojo. Su mirada me decía lo mucho que quería acariciar mi mejilla en este minuto, pero no quería hacerlo por miedo a estropear todo.

- Eso se llama egocentrismo - dije guiñandole un ojo de vuelta. No tengo por qué ser la única que debe andar con taquicardias, pensé.

Ésta vez, sin pensarlo mucho, se dejó llevar por sus instintos y dejo caer suavemente la palma de la mano sobre mi mejila, amoldandose a ella con tal delicadeza que me derretí de ternura por un segundo.

- Perdóname Bella - susurró, su rostro estando muy cerca del mío, pero no lo suficiente. - Si te hice sentir mal.. esa no era mi intención. También lamento si crees que soy un propasado o algo así, pero...

- ¿Qué te pasa? - pregunté sin romper el contacto visual.

- No puedo contarte todas las cosas que pasan por mi mente. Por que si las digo, saldrás corriendo y si eso pasa, no tendría cara para correr detrás de ti. Me dije a mi mismo que no debía tocarte de esta manera.. - murmuró pasando su pulgar por mi mejilla húmeda. - Pero tu haces de ese trabajo demasiado difícil.

- ¿Por qué? - pregunte curiosamente.

- Bella.. no creo que haya necesidad de explicarlo.

- ¿Por qué no? Yo quiero saber...

- ¿De verdad no lo sabes? - preguntó sorprendido.

- De verdad no lo se. - murmuré. Él se alejó lentamente y me tomó la mano, en un gesto de mucha ternura.

- Hagamos una cosa - propuso afirmado mi mano entre las suyas. - Te lo diré en la cena, que por cierto... prefiero que sea para mañana. Así tengo mas tiempo para preparar la sorpresa.

- ¿Y porqué en la cena? Podría perfectamente ser ahora... Ademas, deberías saber que odio las sorpresas.

- Esta te va a encantar - me interrumpió. - Lo prometo. Y No te digo ahora para asegurarme de que irás a la cena conmigo.

- ¿Creés que iria a una cena contigo, solo por una mera curiosidad? - pregunté sonriendo.

- Claro, y también por que mueres por estar mas tiempo conmigo - bromeó riendo.

- Iría por la comida gratis. Claramente... no te halagues por favor - bromé. El sonrió negando la cabeza.

- Tu puedes engañarte todo lo que quieras, que conmigo no te resulta. - Sonrío con seguridad. No quería admitirlo, pero me encantaba cuando era tan seguro de si mismo y no con ese aire de egocéntrico. - Mira.. Debo irme ahora, y realmente lo siento. Pero si quiero impresionarte con mi sorpresa, necesito hacer los preparativos ahora ya.

- ¿Qué tantos preparativos tienes que hacer? Ni que me fueras a pedir matrimonio - dije riendo.

- Bella, por favor. Deja ya de pensar, que arruinarás toda la sorpresa. - bromeó siguiendome el juego. Si tan solo fuera verdad, pensé.

- Supongo que tienes que irte ahora - murmuré tratando de ocultar mi decepción.

- Así es - murmuró el con desgana. Nos miramos por un instante, sin saber que hacer, si despedirnos o no, si abrazarnos o simplemente.. decir adios, dar media vuelta y vernos en la cena mas tarde. Todo es tan complicado.

- Entonces... te vas - murmuré después de un largo momento de silencio.

- Pero no quiero irme - se quejó haciendo un puchero. - Todo es por una buena causa, asi que... me conformaré con solo verte mañana en la cena. Recuerda que te esperaré aquí en la playa a la hora del crepusculo.

- Lo recuerdo - murmuré asintiendo. - Apropósito.. ¿A donde me llevarás?

- Todo será sorpresa Bella - dijo sonriendo.

- ¿Por qué tanta sorpresa? - pregunté.

- Por que así tendrás mas ganas de ir. Es obvio. Ahora, dame un beso que me quiero ir, pero no quiero irme sin un beso tuyo, y tampoco quiero robartelo.. asi que estoy tratando de ser democrático y...

- Solo cállate - murmuré riendo. Me puse de puntillas y me aferré de su cuello para sostenerme. Él se acerco lentamente hasta que la distancia de nuestros rostros era la mínima. Sus ojos clavados en los míos todo el tiempo, sin romper el contacto visual.

Mi corazón bombeaba cada vez mas fuerte a medida que él se acercaba, sus manos envolvieron mi cintura en un firme abrazo antes de eliminar toda la distancia.

Ambos inhalamos profundamente ante la atracción que producía ese mínimo contacto de labio a labio. Cerré los ojos lentamente, para inactivar todos mis otros sentidos y concentrarme en uno solo, que era el sentido del gusto, donde podía saborear el dulce sabor a beso; el sentido del olfato, donde podía percibir su aroma tan varonil y masculino, característico de él; y por ultimo, podía concentrarme en el sentido del tacto, donde podía acariciar sus suaves cabellos, que bailaban entre mis dedos como si fuera seda.

Se escuchaba el sonido de las olas y nuestras respiraciones demasiadas agitadas. El beso había comenzado lento y apasionado, pero después se volvio mas urgente y demandante, haciendo que nuestros movimientos fueran mas rápidos. Fue mi perdición cuando su lengua se fusionó con la mía, ambos acariciandose entre sí, y al parecer, también fue la suya, pues soltó un gruñido gutural desde lo mas hondo de su pecho.

Sus manos estaban en todas partes, pero no era suficiente, necesitaba mas y no podía tenerlo. Nos separamos por falta de oxígeno, y mientras recuperabamos la respiración, sus ojos nunca abandonaban los míos.

- Tienes que irte - murmuré. Si no se iba, ibamos a terminar haciendo algo de lo que probablemente no me arrepienta. Y como ahora tengo consciencia todavía, no puedo permitirme eso.

- Pero no quiero - respondió besando mi mejilla fugazmente. - No quiero irme. - murmuró ahora besando mi frente. - No quiero alejarme de ti Bella - dijo eso último robando un beso de mis labios. Todo eso lo hizo tan rápido, que siquiera tuve tiempo para reaccionar. Pues estaba anonada con el tacto de sus labios con mi piel.

- Recuerda la sorpresa - murmuré, buscando una excusa para que se fuera, muy a mi pesar.

Me envolvió en un fuerte abrazó y literalmente me derretí en sus brazos mientras le devolvía el abrazo.

- Te amo - le susurré demasiado despacio para que no me oyera. Cerré los ojos y me dejé abrazar. Pudo haber sido mi imaginación, o simplemente el susurro del agua, pero me pareció oír un "Yo también te amo" y simplemente con imaginármelo, me sacó una sonrisa del rostro.

- Te veo mañana, en el crepúsculo. Sé puntual - pidió en un susurro sobre mi oído.

- No me lo perdería ni por nada en el mundo. - susurré sobre su cuello.

- Y pensar que antes no querías ir - murmuró riendo.

- La gente puede cambiar de opinión - dije casualmente.

- Yo digo que siempre sentiste esa atracción por mi, pero eres tan orgullosa y testaruda que trataste de engañarte.

- Yo digo que debes irte ahora - murmuré riendo. Puse mis manos sobre su hombro para tratar de empujarlo y así echarlo del territorio. Utilicé todas mi fuerza para moverlo, pero increíblemente no le moví ni un pelo. No se ni porqué me moleste.

Resignada, bajé mis brazos y suspiré.

- Debilucha - se burló. - Te veo mañana linda. - me sonrió ladinamente y en ese momento, mi corazón se detuvo, porque estaba parada frente al hombre mas hermoso del mundo que irónicamente me había llamado linda. Al parecer no creció con espejos en su entorno.

- No si yo te veo primero. - (Lindo) pensé en mi interior.

- ¿Te puedo hacer una pregunta? - preguntó casualmente.

- Adelante - murmuré con una sonrisa.

- ¿Te puedo decir algo sin que me golpees, o me agredas fisicamente?

- Eso depende... - respondí desconfiada.

- Solo quería decirte que te vez excepcionalmente bonita hoy dia. Me encantó haber estado contigo. - murmuró sonriendo.

- Yo también - respondí sonrojada.

- Una última cosa. - dijo con urgencia.

- ¿Sí? - pregunté curiosa.

- ¿Estoy perdonado? - su expresion era la viva imagen de un niño angustiado, y me sacó una sonrisa cargada de ternura. No lo pude evitar.

Esta vez fui yo la que me acerqué a él y cogí su mano, tomando la iniciativa. Pues estaba harta de ser la conquistada y no la conquistadora.

- Estas perdonado.. pero no olvido. - murmuré en voz baja.

- ¿Y qué puedo hacer para que me perdones completamente? - preguntó con seriedad.

- No lo sé... usa tu imaginación. Si haces algo totalmente fuera de lo común, algo que nunca hubiera creído posible, entonces te has ganado mi olvido. - dije.

- ¿Y qué podría ser eso?

- No lo sé.. tiene que ser sorpresa.

- Ya tengo una sorpresa para ti, ahora solo tienes que pedir algo y yo te lo concederé. Por que estoy dispuesto a hacer lo que sea por ti. - había tomado mis dos manos entre las suyas, acunándolas con tanta ternura que le daba un aspecto de fragilidad.

- Algo imposible... - murmuré con el corazón en la boca. Su presencia provocaba una reacción en mi tan sorprendente, que hasta llego a pensar que nunca me acostumbrare a él. Mire el cielo azul, que en este minuto estaba totalmente despejado y la idea llegó enseguida a mi mente. - Tienes que hacerme volar mientras con un beso. - sonreí satisfecha, sabiendo que él nunca lo iba a lograr.

- Asi que implica un beso... - sonrió con aire de superioridad. - Siempre lo supe - rió apoyando su frente sobre la mía. - Te aseguro que cumpliré tu propuesta.

- No es una propuesta Edward, es un desafío. Te reto a que me hagas volar con un beso. Y es literal. Quiero un beso en el aire. Si logras hacerlo, entonces...

- ¿Entonces?...

- Entonces yo te daré una sorpresa, o cualquier cosa que tu quieras.

- ¿Cualquier cosa? - preguntó con voz ronca. Tragué saliva con dificultad y asentí lentamente con la cabeza. - Suena tentativo. Me parece que aceptaré tu propuesta.

- Suerte con eso - dije.

- Suerte para ti linda. Que mi tarea es muy facil. Lo tuyo.. lo veo un poco mas complicado. - murmuro con un guiño. Se fue separando lentamente de mí, hasta que ambos volvimos a la posicion inicial.

- Veremos. Pareces muy convencido de que podrás lograr tu objetivo - dije curiosamente.

- Porque estoy totalmente convencido que te puedo hacer volar con un beso - sonrió lanzando otro guiño. Y creo que estoy ya era el colmo, porque me iba a morir de un paro cardiaco.

- Besarme mientras estemos volando. Y no vale un avión , ni helicopteros ni globos aeroestaticos.

- ¡Eso es trampa! - se quejó frunciendo el ceño.

- Las reglas son las reglas - dije alzando las manos en son de paz.

- Bueno... - dijo haciendo un puchero, el mas adorable de todos.

- Nos vemos mañana Edward - dije en un susurro. Sin proponermelo, puse mi mano en su mejilla y lo acaricié con toda la ternura que me fue posible. En ese minuto, sus ojos se encontraron con los míos y me sentí conectada a él como nunca antes.

Rápidamente, retiré la mano de su mejilla y le pedí disculpas, demasiada avergonzada por ser una propasada.

- No te preocupes - murmuró nervioso. - Nos... nos vemos mañana - dijo rápida y atropelladamente.

Se acercó por última vez y me beso con mucha suavidad en la mejilla, sus labios muy cerca de los míos.

.

.

.

Me llevé la mano a la boca y comencé a morderme las uñas. Fue un mal hábito que adquirí hace poco, me pasaba cada vez que estaba nerviosa.

Eran las cinco de la tarde y todavía faltaban unas tres horas para que comenzara el crepúsculo.

No tenía ni idea de por qué estaba nerviosa. Simplemente eramos Edward y yo.

Como siempre.

Nada nuevo.

Una cita.

Una cena.

No tienes por qué estar nerviosa.

¿Y la sorpresa?

Tal vez estaba nerviosa por la sorpresa. O tal vez sea el hecho de que Edward todavía no recuerda y me estoy enfrentando a alguien que no conozco del todo. A alguien que creo conocer pero hay algunos detalles que ignoro.

Es como cuando fui de China a Inglaterra de intercambio. Viví toda mi vida en China, y podría asegurar que conozco mi hogar como la palma de mi mano. Pero no estuve por un año, y en ese año pasaron muchas cosas, cosas de las que yo no podría saber. Entonces, cuando volví, la cosas eran diferentes. En esencia era lo mismo, pero en pequeños detalles no.

El puede sentir que me ama, pero quizá no lo sepa, o no lo entiende. Lo cual me deja en desventajas, porque no sé a que tipo de terreno estoy entrando.

"¡Deja de darle vueltas! Se nota a leguas que el idiota esta loco por ti" gritó una voz interna. Esa perra.. siempre teniendo la razón.

Y era cierto. Edward esta loco por mí, tal como yo lo estoy por él. Entonces, ¿Por qué estoy tan nerviosa? La respuesta era tan simple y obvia, que casi me golpeo por no haberlo sabido antes.

Por que se trata de Edward. Y... no tenía que justificar nada mas.

Traté de tranquilizarme y dejar de preocuparme. Pero...

¿Y qué me puedo poner para la ocasión?

Si me pongo algo muy casual, el creerá que no estoy muy interesada, lo cual es algo totalmente erróneo. Pero si me pongo algo atrevido, creerá que soy una suelta.

Gruñí de frustración y me tomé los cabellos casi como una loca.

- ¿Qué me pongo? - murmuré gruñendo. Faltaba que comenzara a saltar como niña, montando un escándalo por no conseguir lo que quería.

No podía simplemente ir y preguntarle a mi tío. Si le pregunto que tipo de ropa interior debía usar, probablemente le daría un infarto y ahora sí que se muere enserio.

Traté de relajarme mirando la vegetación que había a mi alrededor. Todo era tan exótico y místico a la vez, algo nunca antes visto. Me encantaba.

Habían arbustos por todos lados, algunos con formas de algas de mar, otros que tenían hojas con formas parecidas a la punta del plátano, sólido, suave y denso a la vista, pero rasposo y casi liquido al tacto. Parecía que estuvieras tocando una bolsa de pudin derretido. En vez de tener un color verde, como todos las plantas, mi tío se divirtió cambiando su genética y ahora la planta era de un bonito color rosado estilo princesa.

¿Cómo lo hizo? No me molesté en preguntarle. Pero todo eso que estaba viendo, eran puros inventos de mi tío, la mayoría de las veces los descubría por casualidad, porque es un tipo demasiado torpe y a veces fallaba en las proporciones de cada sustancia que debía mezclar. Pero al final de todo, descubrió toda clase de vegetación y lo mas grandioso de eso, es que hasta creó una nueva especie de insecto que nacieron al adaptarse a las condiciones de vida que le proporcionaban esas plantas.

Era como estar en otro planeta y nadie sabía de su existencia. Mi tío lo tiene muy reservado, porque sabe que si se lo revela al mundo, éstos querrán invadir el lugar y tratar de comprarlo, o simplemente, ganar dinero a partir de eso. Las plantas, los insectos y tal vez que otro tipos de criaturas que estaban por nacer, vivían perfectamente en armonía en ese lugar. Por lo que una invasión de población humana, era muy pronto todavía.

Una "libeluloza", nombre que mi tío le había bautizado a uno de los nuevos insectos que iba naciendo, voló frente a mis ojos, me distraje por un momento y lo seguí con mis vista. Era una hermosa criatura, tenía el cuerpo de forma alargada como la libelula y poseía unas pequeñas alas de mariposas que tenían el color mezclado entre el verde y el azul. Lo que hacía ese insecto tan peculiar, era su piel de textura escamosa. Las alas y el cuerpo, parecían una especie de escamas, tal como si fueran peces.

Increíble, lo sé.

Mientras giraba mi cabeza casi hipnotizada por el baile de la criatura que iba en dirección a quién sabe donde, me encontré a mi tío que iba saliendo por la puerta de su laboratorio, llevando su delantal, para variar llena de manchas y algunas que otras quemaduras. Traía un paquete entre sus manos.

- ¿Qué andas inventando ya? - pregunté curiosa a la vez que él se acercaba con pasos lentos. Parecía cansado.

- Nada, Bella. No he inventado nada. ¿Cuántas veces te lo tengo que explicar? Yo simplemente junto las sustancias y reaccionan entre ellas. Toda esa vegetación y hermosas criaturas que vez, son solo algo que la naturaleza, siempre tan sabia, dio vida. Yo no soy Dios, ni nada de eso. - murmuró.

- Esta bien, señor modesto. - me burlé rodando los ojos. - ¿En qué andas? Es el tercer delantal que te veo en el día, y ya lo quemaste. Te recuerdo que son apenas las cinco de la tarde, no sé que te esperará en la noche.

- Nada interesante Bells... Simplemente me estoy divirtiendo con los elementos. Para ver si sale algo accidentalmente, mis mejores descubrimientos han sido por casualidad y ahora estoy tentando a la suerte. - Murmuró con una voz muy apasionada.- ¿Y Edward? ¿Sigue sin recordarte? - preguntó sin nada de tacto dentro de esa pregunta. Como si quisiera saber sobre la hora. No me sentí ofendida ante eso, pues sé que no lo hace con mala intención.

- Si - respondí ocultando un poco mi decepción. Me encogí de hombros y sonreí casualmente. - Recuerda solo un poco, pero es bueno comenzar de a poco. Yo no tengo prisa de todos modos, así que...

- Supe por ahí que tendrás una cita hoy día - dijo como una afirmación mas que una pregunta. Asentí con el ceño fruncido.

- ¿Cómo...?

- Una pequeña libeluloza me lo contó - se burló él de su propio chiste. Y no pude evitar reir.

- Parece que te tienen informado de todo - murmuré con un tono de desaprobación.

- Siempre Bella. No importa como sé, yo me entero de todo. Absolutamente todo - dijo. - Bien... te dejo con tu meditación, te veías muy concentrada desde la cámara que puse hace unos días en el jardín.

- ¿Pusiste una camara? - pregunté con los ojos abiertos.

- Así es, para que vigilar que no entren intrusos y ciertas personas en mal momento. - murmuró remarcando las últimas palabras. - Recuerda que si traes a alguien, o alguien te trae aquí... siempre habrá una camara vigilando lo que esta pasando. - su comentario, que al principio parecía casual, terminó sonando como una advertencia. Y se debía al incidente que ocurrió hace mucho tiempo atrás.

No pude evitar reír y sonrojarme a la vez.

- Genial, no lo olvido. - murmuré sonriendo.

- Eso era, solo vine a informarte sobre la cámara. Ah.. y a dejarte esto. Te lo envió Alice. - comentó dejando el paquete en el piso. - No te molestes en averiguar donde puse la cámara, pues nunca lo encontraras. ¿No quieres acompañarme al laboratorio para ver el experimento que haré dentro de unos minutos? - Me quedé callada por unos segundos y después arrugué la nariz.

- Mejor paso... - dije escozando una sonrisa.

- Siempre desaprovechando la oportunidad de tener con... - comenzó a hablar solo mientras se daba la vuelta y entraba por donde salió. Supuse que continuó hablando solo.

Resoplé con desgana y me fije en el paquete blanco que había a mi lado. Era un envoltorio de color blanco y por la forma que tenía, supuse que era ropa.

Esa Alice, siempre pensando en todo. Cómo amo a esa chica. Miré al cielo con las manos abiertas, en señal de gracias.

- Si estas mirandome por la super camara secreta de mi tío... ¡Gracias! Eres la mejor - dije sonriendo.

- Debes agradecer a tu tío - dijo una voz robotica a mi derecha. Pegué un grito de susto, y es que casi me muero de un paro cardiaco por la sorpresa. Me estaba hablando un pajaro del porte de un cachorro. Tenía los ojos rojos y su pico de color azul. Parecía un chiste de pajaro, pero era tierno.

Supuse que era un robot.

- ¿Por qué? - le pregunté curiosamente al pájaro. Éste abrió lentamente el pico, y en su interior descubrí que tenía unos parlantes.

- Por que yo fui el que hizo el contacto con Alice. Niña tonta - dijo el pajaro.

- ¡Hey! - me quejé ofendida.

- Ese fue el pajaro. Lo juro - murmuro mi tio.

- Y sigues siendo el pájaro. - me quejé.

- Como sea. Ve a ponerte bonita con lo que te trajo Alice, que arreglar esa fealdad tarda mas que unas horas - dijo el pajaro. Fruncí el ceño y miré directamente a sus ojos, donde supuse, estaba la camara.

- Si no te callas, te tiro al agua. - Le dije con un tono de advertencia.

- Soy a prueba de agua. Jaja - respondió odiosamente el pajaro.

- ¿Enserio? Osea... que si te tomo ahora y te lanzo al lago, ¿Sabrás nadar? - pregunté. Éste se quedó en silencio y una sonrisa malevola se extendió por mi rostro. - Cuidado por donde andas. Que puedes terminar el lago.

Con eso, me puse de pie con el paquete en mis manos y me dirigí a mi habitación para comenzar a arreglarme.

.

.

.

Alice escogió el conjunto perfecto, y es que ella siempre encuentra lo correcto para cada persona. Pase mis mas manos por la falda, que era de seda y tenía un bonito color crema. El vestido caía como cortina de agua desde mi cintura, donde llevanba un cinturon marron que se aferraba a mi como si fuera un abrazo.

Todavía no llega pensé preocupada.

Comencé a deambular por la playa a pies descalzos, tratando de buscar alguna cabeza de cabellos cobrizos entre la masa de arena. Pero no pude distinguir nada y me estaba empezando a desesperar.

Edward no me iba a dejar plantada. No me dejará plantada, porque no le conviene.

¿Donde estará este hombre?

A pesar de que lo conozca por tanto tiempo, y haya estado con el hartas veces, no pude evitar ponerme nerviosa ante el pensamiento de que cenaría con él esta noche.

Ibamos a tener una cita, algo que no había tenido hace mucho tiempo y en verdad que estaba nerviosa. Pero al ser la primera vez después de mucho tiempo, esas típicas dudas volvieron a invadir mi mente.

Saqué el celular de mi cartera cuando sentí que comenzó a vibrar, y descubrí que tenía un mensaje nuevo. Era Edward, como no. Sin poder evitarlo, mi corazón comenzó a latir deprisa, muy convencida de que era una mala noticia.

"No me dejes plantada, no me dejes plantada por favor" Rogué internamente.

Cerré los ojos y apreté el botón para abrir el mensaje.

"NO CREAS POR NADA DEL MUNDO QUE TE VOY A DEJAR PLANTADA O ALGO ASÍ. Sería un loco si lo hago, y lo único loco que tengo, es locura por ti. Así que bueno... Esto es parte de la sorpresa. Necesito que uses de todo tu ingenio e inteligencia para llegar. Probablemente todavía no lo has visto, pero hay un paquete de color verde a mitad de la playa que te esta esperando. Ve por él bonita.

Y no te estoy mintiendo, porque sé que te vez preciosa con ese vestido de color crema. Aunque te vez preciosa con cualquier cosa, pero... quería que supieras que no estoy muy lejos. Solo.. hazme caso, prometo que amarás la sorpresa.

Atte.

Edward ST"

No supe en qué momento había comenzado a sonreír, pero me di cuenta después de mucho tiempo, que llevaba una sonrisa idiota en mi rostro.

Y cómo no sonreír, si ese hombre me hacía la mujer mas feliz del mundo. Realmente no exagero.

- Te amo - suspiré mirando a todos lados, para tratar de ver esa caja verde que había mencionado Edward, y en efecto, si estaba. Solo a unos pasos antes de comenzar la pista de automovil.

Camine tranquilamente hacia mi objetivo y me agaché con curiosidad una vez que llegué. Tenía un lazo de un verde mucho mas oscuro que el envoltorio. Por instintos, desaté el nudo y le quite el envoltorio.

Descubrí una caja de color blanco, con una tapa encima. Mi pulso era demasiado rápido porque no tenía idea de lo que me esperaba. Y me encantaba eso.

A pesar de decir que odiaba las sorpresas, amaba todo este misterio que había armado Edward solo para tratar de impresionarme. Siempre tan considerado y empeñoso.

Cuando abrí la caja, pensé que mi ansiedad iba a terminar, pero ocurrió todo lo contrario porque dentro de la caja, había otra caja, y dentro de aquella caja, habían mas cajas. Y mas, y mas, y mas cajas.

Mi sonrisa se había borrado definitivamente, y estaba a punto de explotar cuando finalmente, llegué a la última caja, que tenía el tamaño de un cubo de tres centimetros cada lado. En la tapa de esa caja, había una frase y descubrí que era la letra de Edward.

"Esto es solo la primera parte. Ten un poco de paciencia y serás recompensada. Edward.S.T"

Fruncí el ceño extrañada, porque en el mensaje anterior también había puesto Edward S.T, y la verdad es que no sabía que significaba eso.

¿Edward, soy tonto?

Naaah... se ama mucho como para escribir "Edward soy tonto".

Tal vez sea Edward soy tigre.

Y si.. ese tiene mucho mas sentido.

En fin, dejando de lado mis pensamientos, abrí la caja para ver lo que tenía adentro.

Era un pañuelo.

Un bendito pañuelo.

¿Para que quiero un pañuelo?

Nadie sabe.

Aunque era de un celeste demasiado lindo, y de seda.

¿Por qué quiero un pañuelo?

Encogiéndome de hombros, saqué el objeto de la caja que estaba firmemente apretado dentro de la caja para poder entrar en ese espacio tan pequeño.

Una hoja negra doblada por la mitad cayó cuando lo saque, y lo alcancé a agarrar antes de que tocara la arena.

"Espera un instante, que en un abrir y cerrar de ojos estaré a tu lado. E.S.T"

Como si fuera el instinto, como si el me hubiera llamado silenciosamente, giré sobre mi misma y lo encontré a unos dos pasos de mí.

Sin pensarlo, dejé caer la caja y el pañuelo a la arena, y me abalancé sobre él como la salvaje que soy, ignorando que él todavía tenia amnesia.

- Hey - susurró su voz aterciopelada contra mi cuello. Me abrazó de vuelta, apretando su agarre contra mi cintura y en ese momento, lo único que podía hacer era sonreír y abrazarle mas fuerte.

- Hola - murmuré con el corazón en la boca.

- Te extrañé - confesó.

- Gracias - dije al mismo tiempo.

- ¿De qué? - su nariz delineó lentamente la longitud de mi cuello y luego respiró profundamente, haciendo que los bellos de mi nuca se erizaran. Yo por mi parte, había dejado de respirar hace mucho tiempo.

- Por todo lo que estas haciendo. No.. no debías molestarte - murmuré.

- Todavía no me agradezcas, que eso no es todo. - dijo separandose de mí.

Tomo mi mano derecha entre las suyas, y lo llevó lentamente a su rostro para besar mis nudillos con cariño. Me sonrojé furiosamente, porque aquel gesto, era tan simple, tan tierno y a la vez tan intimo.

- ¿Tienes planeado mas cosas? - pregunté sorprendida.

- ¡Claro! ¿Por qué crees que te dí el pañuelo, que groseramente tienes olvidado en la arena? - bromeó con tono de desaprobación.

- Lo siento... pero si lo tiré al suelo fue por que mis manos estaban ocupadas abrazandote a ti - me defendí.

- Estas perdonada entonces. Recuerdame regalarte miles de pañuelos para que puedas tirarlo al suelo y abrazarme - sonrió torcidamente.

- Esta bien - dije devolviendole la sonrisa.

- Ahora, volviendo a la sorpresa. Necesito que me cooperes, porque desgraciadamente tengo que ponerte el pañuelo. No puedes ver el trayecto hacia donde vamos por nada del mundo. - murmuró.

- ¿Por qué no? - pregunté frunciendo el ceño.

- Por que yo lo digo y punto - dijo en tono autoritario.

- ¡Uy! Habló el señor tenebroso, no podré desobedecer sus órdenes. Que terrible... - dije fingiendo miedo.

- No me provoques Bella. Si quiero se tenebroso, lo puedo ser - dijo con seriedad ahora, tratando de componer su mejor cara para perturbarme. Lo único que hizo fue causarme gracia, aguanté mi risa por respeto hacia él.

- Esta bien - murmuré sonriendo. Recogí el pañuelo que estaba en el suelo, y se lo entregué para que me cubriera los ojos.

Ingenuamente creí que podría ver a través de él, pero Edward lo pensó muy bien. Maldito.

- No trates de mirar, que lo sabré. - susurró en mi oído, erizando los cabellos de mi cuello.

En silencio, me dejé guiar por él, concentrada en caminar y en la mano que estaba sobre mi cintura. Tropecé unas cuántas veces por no tener el sentido de la vista, a pesar de que él me había advertido unos tres segundos antes de que habían piedritas y mas cosas.

En el quinto tropiezo, él se aburrió y decidió llevarme en sus brazos al estilo novia. Me aferré a su cuello como si mi vida dependiera de ello, y mientras él iba caminando, yo le daba un masaje personal a su cuello con mi pulgar.

- ¿Te dije lo linda que te vez hoy? - preguntó hablando sobre mi rostro. No me había dado cuenta lo cerca que estabamos, y por eso, me llevé una gran sorpresa cuando me habló.

- Un par de veces - murmure sonrojada.

Ya llegamos - dijo dejandome lentamente en el piso. Me arrastró de la mano hacia la derecha, guiandome a lo que supuse, era el auto pues podía oír el motor. Me abrió caballerosamente la puerta y me ayudo a subirme a él.

Durante nuestro viaje, que no supe de cuanto tiempo fue, yo iba con la cabeza apoyada en su pecho mientras él envolvia mi cuerpo con su brazo. Estábamos los dos en silencio, ambos inmersos en nuestros pensamientos, demasiados cómodos como para hablar. Aunque hablamos durante unos cinco minutos, las palabras sobraron para expresar lo que sentíamos y solo nos dedicamos a disfrutar.

Yo por mi parte, sonreí durante todo el viaje y a tuve mini paros cardíacos producto de cada vez que él dejaba pequeños besitos en mi frente. No sabía si él lo hacía inconsciente o conscientemente, pero no me importaba, porque cualquiera de los dos se sentía bien.

Una vez que llegamos, traté de protestar porque nuevamente, no me dejó caminar. Me sentía un poco inútil puesto que no podía hacer nada. Mientras tanto, recargué mi cabeza en su hombro y me conformé con respirar pausadamente para tranquilizarme.

La verdad es que no estaba muy ansiosa por la sorpresa, o nerviosa si no mas bien estaba nerviosa por la cena. Aunque suena tonto o ilógico.

- Bella... - susurró cuando llegamos. Me dejó lentamente en el piso, tal cual lo había hecho antes y tomó mi mano con mucha delicadeza. - Ten - murmuró entregandome un papel. - La sorpresa esta en encontrarme. Dijiste que te había gustado la caja verde, ¿Verdad? Bueno, pues eso no es nada en comparación con lo que viene.

- ¿Qué has hecho Edward? - pregunté preocupada de que haya armado algo muy ostentoso solo para impresionarme. Para eso solo le basta con ser él mismo.

- Algo que sea digno de ti, Bella. - dijo sobre mi oído. - Solo... Buscame. Siempre estaré cerca, pero no a tu alcance. ´

- Dame un motivo para buscarte - murmuré.

- Que lo recuerdo todo Bella, y esta vez si que es verdad. Ahoraviene la gran sorpresa. Bueno.. parte de ella. La verdad es que, nunca perdí la memoria Bella. Simplemente tuve una pequeña concusion, y duró tan solo un dia. Continue con todo por un motivo exclusivo y eso lo sabras cuando me encuentres. Si estas demasiada enojada y quieres matarme, ese es otro motivo para que me encuentres. Asi que... Buscame, ya sea para matarme o para buscar respuestas - murmuró rápidamente. Sus manos estaban sujetas a mi hombro, y sentí un poco de miedo en su agarre.

- No te creo.. - dije apretando los dientes, conteniendo un poco el enojo que estaba por salir.

- En el papel que te acabo de pasar, lo dice todo y lo comprueba todo. Solo.. buscame que tengo respuestas y el resto de la sorpresa. Te amo Bella, nunca lo dejé de hacer linda, ni aunque pierda la memoria. - dejó un casto beso en mis labios y luego.. ya no estaba.

Apretando los puños, me quité el pañuelo del rostro y lo que ví me dejó con la boca abierta.

- ¡Edward! - grité enfurecida, y escuché mi voz repetida en varios ecos.

- ¡Te amo! - escuché que venía de alguna parte, también era un eco. Giré sobre mi misma varias veces para buscar donde estaba.

Y ya no sabía si sonreír porque me dijo te amo, enojarme porque me mintió, no solo hoy día sin por mucho tiempo, o si alegrarme porque hizo armo todo esto por mí.

La mejor opcion que se me ocurrio fue, sonreir porque me dijo te amo, alegrarme porque armo todo esto, seguir sus instrucciones y buscarlo, y cuando lo encuentre, enojarme como nunca y golpearlo fuerte.

- ¡Yo también te amo Edward! Pero eso no te salvará de la paliza, grandisimo idiota - grité al mundo.

Lo único que escuché de vuelta, fue una risita divertida y maligna a la vez.

Era hora de comenzar el juego.

Martes 28 de marzo, 2012 - 1:27 AM

Aqui les traigo otro capitulo, siento la tardanza. No hay excusas! Lo sé. Por eso, es un bonus porque es muchisimo mas largo de lo normal.

Se esta acercando el final asi que espero que lo esten disfrutando, porque se va a poner bueno.

Lo escribi solo una vez, asi que puede tener errores gramaticales o cosas incoherentes. Lo siento si pasa :)

Y eso.

pd. Alguien dedujo que es E.S.T? lo revelaremos el proximo capitulo, creo que es un poco facil.. pero no se xD

Saludos atte.

FANOFSM