Advertencias: Groserías y un pequeño Scorpius lastimado, sin betear, por lo tanto con errores, por lo tanto cuidado! jajaja
Disclaimer: Harry Potter pertenece a J.K. Rowling, Bloomsbury Publishing, Scholastic Inc. Y AOL/Time Warner INC.
La pelea:
Continuación de su próxima meta y Espiando
Harry aun estaba convertido en "Señor Aguacate" escapar se veía muy lejano, pues el pequeño rubio lo tenía abrazado, y la única solución sería que lo rasguñara, pero eso sin duda dañaría al pequeño que lo había tratado tan bien.
Harry seguía escuchando el monologo del pequeño que tenía una enorme imaginación, nunca había pasado tanto tiempo con un niño, y este pequeño le divertía mucho con sus comentarios, levantó la vista cuando el pequeño detuvo su charla.
–Dámelo– exigió un pequeño pelirrojo que Harry conocía perfectamente
–No– respondió el pequeño rubio apretujando al gato contra sí.
–Es mi papá dámelo– exigió nuevamente pero con un tono más brusco
–No, el Señor Aguacate no puede ser tu papá, es mi amigo, vete– Scorpius dio unos pequeños pasitos hacia atrás temiendo que ese niño más grande le quitara su preciada nueva mascota y que lo golpeara
– ¡Dije que me lo des! – James agarro a Scorpius de una mano, impidiendo que este corriera, pero el pequeño Malfoy no soltaba a Harry
–¡Suéltame! Le diré a mi papá y luego a mi abuelo
–No me importa, dámelo tu tonto idiota– Harry decidió castigar severamente a su hijo, no tenía derecho de ser tan grosero y rudo con un niño menor y tenía que hablar seriamente con George y Ron a quienes les parecía gracioso enseñarle groserías a sus hijos.
Hubo una fuerte sacudida y el Harry salió volando y el pequeño Scorpius fue a parar al piso, un hueco "crack" se escucho y un llanto desesperado, cuando Harry se recupero de la caída pudo apreciar que había sido ese sonido, el pequeño Scorpius estaba tirado y su pequeña cabeza sangraba.
Así fue como rápidamente el Señor Aguacate se convirtió nuevamente en Harry Potter, quien corrió rápidamente a cargar al pequeño y llevarlo dentro del consultorio, siseando un enojado "estas castigado jovencito" al otro niño que miraba la sangre.
Totalmente espantado James siguió a su padre dentro del consultorio, pensando si sería bueno avisar a mamá que estaba dentro de la Tienda de Artículos de Calidad para el Quidditch junto con sus otros hermanos.
El Sanador salió rápidamente al encuentro sorprendiéndose de encontrar a su hijo llorando, quien al ver a su padre se zafó de los brazos de Harry.
–¿Qué paso? – pregunto al aire viendo preocupadamente a su hijo, revisando de inmediato la cabeza del pequeño e ignorando a los pocos clientes que había ahí.
–Señor Aguacate no es un gato– Sollozo con un enorme sentimiento el pequeño rubio adelantándose a la explicación de Harry– es el papá de ese niño feo quien me aventó y me llamo tonto idiota y mi cabeza me duele– todo lo dijo sin respirar, con la carita roja y llena de lagrimas– Tonto Señor Aguacate ¡ya no eres mi amigo! ¡Te odio!
Draco miro fieramente a Harry quien trataba de explicarse y al mismo tiempo disculparse con el pequeño Scorpius, estaba realmente apenado. Pero el rubio siseo fríamente un "Lárgate de aquí Potter" y corrió a su consultorio a curar a su hijo.
Draco estaba furioso, el solo trataba de sacar su negocio a flote y se había asegurado de tratar a todos con cortesía, ¿y cómo pagaba ese estúpido cara rajada? Maltratando a su hijo, no pensó que quería revivir las viejas batallas épicas que llevaban en la escuela, pero esto era guerra, y el que quería algo mas con Potter, ja que iluso había sido.
Scorpius contestaba las preguntas de su padre con un poco de exageración, pero Draco entendía que su pequeño se sentía muy lastimado, y defraudado con su nuevo amigo el Señor Aguacate, estúpido Potter, pensaba Draco sin dejar de curar a su hijo.
Al salir vio a Potter aun ahí, con la cara de apaleado y con su hijo a un lado quien apenas contenía las lagrimas, seguramente por el regaño que su papá le había dado momentos antes.
–-¡Malfoy! Veras…
–Cállate y lárgate de aquí, ni tu ni tu familia es bienvenida a este consultorio, así este en quiebra– Interrumpió Draco fieramente con la cara enrojecida, algunos clientes se marcharon llevándose a sus hijos y solo una señora se quedo ahí, pues su hijo necesitaba ser atendido con urgencia– Adelante– le dijo amablemente a Draco tratando de tranquilizarse y se metió al consultorio sin mirar atrás.
La puerta del consultorio se abrió momentos después y de ella salió Scorpius aun un poco sollozante, y al ver a Harry y a James se tenso y frunció su ceño.
–Scorpius, por favor ven, James y yo queremos disculparnos– el pequeño dudo y se cruzo de brazos, bueno, al menos eso intento pues más bien parecía que se estaba abrazando a él mismo.
–Pero ya dije que no eras mi amigo– respondió como si eso lo justificara.
–Lo sé, en serio discúlpame por no seguir siendo el amm… Señor Aguacate, pero si quiero ser tu amigo– dijo y cuando termino el pequeño Malfoy descruzo los brazos y se acerco un poco hacia los Potter.
–Perdón por decirte tonto, mi papi dice que no debo de ofender a los demás y perdón por decir que te odiaba, papá me dice que no debo decir que odio a nadie porque es un sentimiento muy feo que solo lastima a tu alma y a las otras personas– Harry sinceramente se derritió con ese niño tan inocente y puro, el corazón se le calentó al ver como ese niño estaba educado.
–¿Me disculpas por hablarte tan feo y aventarte y hacer que sangraras?– Dijo James avergonzado, su papá le había hecho ver su error, pero es que se había sentido muy celoso cuando había visto abrazar a ese pequeño a la forma animaga de su papá, especialmente porque era SU papá y ya lo tenía que compartir con Albus y Lily.
–Pero solo si no lo haces de nuevo– dijo el rubio, sonriendo.
–No lo hare de nuevo– prometió solemne James, se acerco al pequeño rubio y lo abrazo, así le habían enseñado su familia a pedir perdón, los Weasley decían que no era una disculpa sincera si no abrazabas al afectado y Harry se sintió orgulloso de su hijo.
Scorpius no sabía qué hacer así que regreso el abrazo muy torpemente, nadie más que su familia lo abrazaba, en la calle a veces insultaban a su papi y por eso prefería tener amigos animales.
Los pequeños se enfrascaron rápidamente en una aventura imaginaria y Harry los envidio, cuanta facilidad para perdonar tenían los niños, su amistad y sentimientos eran tan nobles que el enfado se les pasaba rápidamente, como desearía que Malfoy y el pudiesen perdonarse así de fácil, pero que difícil era hacerlo con tanto pasado arrastrándose.
Paso un pequeño lapso de tiempo y Draco salió con la señora y su niño a un lado murmurando cosas, cuando Draco vio a los Potter frunció el seño pero siguió atendiendo con cortesía a la señora hasta que ella se marcho.
–Potter, no te dije que te…
–Papi, no tienes más clientes, ¿podemos Jimmy y yo ir dentro del consultorio a jugar a los sanadores? Te prometo no agarrar tus cosas, ¿siiii? –Interrumpió el pequeño mostrando su enorme sonrisa
–Scorpius ¿Cuántas veces te he dicho que mi consultorio no es para jugar? – Regaño amablemente Draco olvidándose totalmente de Harry, Scorpius sonrió aun mas esa era la pregunta favorita de papá, ¿Cuántas veces te he dicho…? Él ya sabía cómo contestarla, le debía dar un número a papá para que este no preguntara más
–Siete– contesto seguro, tan seguro que tanto Harry como James pensaron que en verdad ese niño llevaba la cuenta de lo que le decía Draco.
–No, van más de siete– Draco soltó un suspiro cansado y continuo – En lo que cierro el local, pero solo en donde guardo los libros para leer y pueden sentarse en la camilla, ¿entendiste hijo?
–Si papi, en todos los lugares menos en la camilla y en la zona de libros, lo anotare en mi libreta invisible– Dijo haciendo que anotaba en alguna libreta
–¡Scorpius!
–Solo bromeaba– se escucho desde dentro del consultorio.
Los adultos se quedaron solos, en un incomodo silencio, Draco solo negó con la cabeza y no quiso decir ni una palabra.
–Lo lamento, todo tiene una explicación– Draco alzo una ceja esperando a oír una muy buena explicación –pero principalmente quiero empezar de nuevo, por favor– diciendo esto estiro la mano tal como Draco lo había hecho en el tren hace muchos años atrás.
Draco respiro profundamente y decidió que si su hijo podía perdonar, el también podía, no debía doler tanto ¿verdad?, estiro la mano y estrecho la de Harry.
Continuara...
Hola hermosa gente que llego al final!, muchas gracias a los lindos comentarios Yoxa y a la preciosa L-Chan! me alegraron el dia al completo... Yoxa: ya ves que si hay continuación, espero que la disfrutaras...
Gracias tambien a los que ponen la historia con alerta o en sus favoritos, los invito a decirme que opinan del fic y si puedo mejorar en algo :D y un saludazo a los lectores fantasma! gracias por leerme espero que les guste! besos.
