Disclaimer: No soy rubia ni millonaria, así que, no, el mundo de Harry Potter no me pertenece.
Palabras: 988.
La segunda viñeta de estas tres emociones, espero que os guste.
Nostalgia
Lucius, Narcissa y Draco Malfoy intentan pasar desapercibidos mientras la multitud entra y sale del Gran Comedor; están atemorizados por lo que acaba de pasar y por no conocer el futuro que les depara. Todo es tan confuso… ninguno de ellos sabe qué les ocurrirá, qué será de ellos, qué les harán ni dónde irán a parar. Los tres se miran, ven el miedo en sus respectivas miradas y se abrazan una vez más, sin importarles demostrar afecto en público, no como antaño. Lejos han quedado los días en los que la familia Malfoy se caracterizaba por su frialdad y perfección, la guerra les ha enseñado lo que realmente es importante en la vida: la familia.
Narcissa levanta la cabeza y la deja reposar en el hombro de su marido, mientras con el brazo derecho continúa abrazando a su hijo. "La familia" piensa, es algo que a ella le ha importado desde el principio. No dudó un segundo en arriesgarlo todo por su hijo y lo volvería a hacer de presentarse la oportunidad. Porque no iba a dejar que a Draco le pasara nada y mucho menos si podía evitarlo.
Sus ojos vagan por toda la estancia, observando desde rostros tristes y demacrados a otros alegres y felices; hay de todo un poco en esa gran sala. Se fija en un cadáver que está tirado en el suelo, en la posición en la que cayó: Bellatrix Lestrange. Sabe que el mundo es un lugar mejor sin su hermana y por mucho que le duela, debe aceptar la realidad. Aparta la mirada de ella, porque no puede seguir mirándola sin derramar alguna que otra lágrima; por muy enferma que estuviera de la cabeza, siempre sería su hermana.
Mira hacia un grupo en concreto, un grupo pelirrojo. Los Weasley están llorando la pérdida de uno de ellos, uno de los gemelos, por lo que Narcissa llega a adivinar. Observa el rostro destrozado de Molly Weasley, la mujer que ha matado a su hermana mayor y sin embargo no consigue odiarla del todo. Ha perdido a un hijo, de hecho, Bellatrix ha sido su asesina. Narcissa se descubre a sí misma pensando en si su hermana hubiese matado a Draco de haber visto que traicionaban al Señor Tenebroso. De haberlo hecho, ¿habría podido Narcissa matar a su hermana, tal y como lo hizo Molly? ¿Habría tenido el valor y coraje suficiente para hacerlo?
Mira a su hijo de reojo y la respuesta viene muy clara a su mente: sí, la habría matado.
Todo ha cambiado mucho desde su infancia, en la que las tres hermanas iban a la casa de sus abuelos Pollux e Irma y se disfrazaban con las ropas de su época, jugando a ser princesas de esas que a Andrómeda y a Narcissa tanto les gustaban. Esa infancia en la que todo era feliz y las tres vivían en absoluta inocencia, entre las golosinas que su tío Alphard les traía y las clases de etiqueta que su madre impartía.
Muchas veces, Narcissa se queda pensando en aquellos tiempos, los tiempos Black como ella habitúa a llamarlos. Siente nostalgia por todo aquello y desea que las tres vuelvan a estar juntas como en su momento lo habían estado, pero sabe de sobra que no puede ser, y mucho menos ahora. Una está muerta, la otra casi, cuando se entere de lo ocurrido y la última está esperando para saber si va a morir o no a manos de dementores.
A pesar de todo lo que ha hecho, se recuerda, Bellatrix no siempre fue una mala persona. Narcissa sabe que bajo toda esa maldad se escondía la Bella que ella tanto quería, la que de pequeña jugaba con ella y protegía de todo mal. Siempre juntas, las hermanas Black.
Siente una opresión en el pecho y sus mejillas se humedecen. Sí, era de esperarse que no aguantaría más sin llorar la muerte de su hermana. Se separa con cuidado de Lucius y le da un beso en la mejilla antes de comenzar a caminar hacia el cadáver de Bellatrix. Ambos rubios intentan detenerla, porque no saben qué puede ocurrir, pero luego deciden que es mejor dejarla despedirse de su hermana en paz, se lo merece después de todo lo que ha hecho.
–Creía que ya no me importabas, que podías hacer lo que te diera la gana sin tener remordimientos por ello. Pero no. ¿Por qué? –le pregunta al cadáver en un susurro– ¿Por qué tuviste convertirte en esto? Tú no eras así… nunca fuiste así…
Recuerda que cuando eran niñas se prometieron cuidarse mutuamente, no sólo Bellatrix y ella, si no también a Andrómeda. Bella siempre había estado más apegada a Andrómeda, tal vez por la edad o por lo parecidas que eran físicamente. Y esa es una de las razones por la que no entiende cómo consiguieron separarse tanto. Narcissa siempre estaba en la mitad para solucionar los problemas, era la única que conseguía ponerlas en paz si se enfadaban. Pero no surtió efecto aquella vez.
Suspira de nuevo y se da la vuelta para volver con su familia. Nada será lo mismo que antes, no podrá volver a haber más hermanas Black, ni más Bellatrix, ni más Andrómeda. Ahora sólo le quedan los recuerdos de la infancia más bonita que habría podido tener, junto a sus hermanas.
Siempre fuimos tres y siempre lo seremos, las hermanas Black.
Bueno, qué, ¿algún review solidario por ahí? ;)
Personalmente me encantan las hermanas Black, así que está viñeta me ha gustado bastante y he tenido que acortarla varias veces porque se pasaba del límite de palabras.
La siguiente viñeta será más alegre, ya lo veréis.
¡Besos!
