Disclaimer: el mundo de Harry Potter no me pertenece, es de J.K. Rowling.

Palabras: 933.

Última viñeta, más alegre que las anteriores, ¡a ver si os gusta!


Nervios

La señora Malfoy camina de un lado a otro de la habitación, nerviosa, mientras espera las noticias. Lucius Malfoy está sentado en un sofá verde, observando a su mujer desgastar el mismo trozo de alfombra una y otra y otra vez. ¿Cuántas veces le habrá dicho que no hay que preocuparse, que todo saldrá bien? Y es que es cierto, hace unos minutos que los medimagos le han confirmado que todo va sobre ruedas, pero ella sigue ahí, erre que erre con que tiene que desgastar la alfombra.

-¿Quieres hacer el favor de sentarte, Narcissa? –le pide, masajeándose la frente con los dedos mientras cierra los ojos. – Vas a marearme a este paso.

La bruja resopla y se sienta a su lado en el sofá.

-Es que estoy muy nerviosa, Lucius. –responde.

-¿No me digas? –ironiza con una sonrisa ladeada, lo que hace que su mujer le de un golpe en el brazo. – Yo también lo estoy, Narcissa, ¿pero acaso me ves a mí andando en círculos por la habitación? No. Hay que esperar y eso es lo que vamos a hacer.

Ella no contesta y se limita a escuchar cómo las manecillas del reloj hacen tic y tac. El tiempo pasa en silencio, mientras ambos esperan a que alguien salga de la sala de al lado. La Mansión Malfoy está muy silenciosa, pero es un extraño tipo de silencio, como si todos estuviesen aguantando la respiración. De hecho, Narcissa lo está haciendo, en un vano intento de escuchar lo que pasa en la habitación de al lado, donde su nuera está dando a luz ahora mismo. Pero como el medimago que la atiende ha hecho un hechizo silenciador, no puede hacer nada.

Se cruza de piernas y comienza a mover los dedos sobre su rodilla. Está muy nerviosa porque no sabe si Astoria lo conseguirá. En cierto modo, su nuera le recuerda a ella misma, porque ella también era frágil y delicada y muchos le dudaban de su capacidad de traer a un niño al mundo. Pero si ella lo hizo, ¿por qué no Astoria? Es una mujer fuerte, puede con esto, claro que sí. Después de varios minutos de incesable traqueteo de dedos, Lucius no aguanta más y agarra la mano de su esposa para que deje de hacer ruido.

-¿Y si no puede hacerlo? –le pregunta ella en un susurro, la preocupación plasmada en sus ojos.

-Lo hará. Tú lo hiciste y eras mucho más frágil que ella, Cissy.

El uso de su diminutivo la hace calmar un poco y Lucius deja que se recueste en él. Murmura palabras dulces en su oído, que hacen que su mujer se tranquilice cada vez más, que deje de pensar en que Astoria no será capaz de soportar todo eso y que morirá en el intento, como le dijeron a Narcissa antes de dar a luz a Draco. Intenta convencerse a sí misma de que todo irá bien y pronto tendrán a un nuevo Malfoy al que malcriar.

De repente, un elfo doméstico aparece diciendo que los señores Greengrass ya han llegado. Thomas y Helen Greengrass se encontraban de viaje en Francia cuando les comunicaron que su hija se había puesto de parto, por lo que nadie esperaba que apareciesen en la Mansión Malfoy ese mismo día; era obvio que habían tenido que mover muchos hilos si habían conseguido llegar tan pronto a Inglaterra.

-¿Llegamos tarde? ¿Cómo está Astoria? –pregunta Helen Greengrass entrando al salón.

El matrimonio se levanta del sofá y se dirige hacia ellos. Narcissa se consuela al ver que no es la única que está muy nerviosa en estos momentos. Lógicamente, Helen debe de estar muy preocupada por su hija y deseando tener noticias de ella.

Antes de que nadie pueda contestar, la puerta de la sala de al lado se abre y un sonriente Draco Malfoy sale de ella, con un bebé en brazos.

-Llegáis justo a tiempo. –responde con una amable sonrisa.

Al ver la felicidad que irradian los ojos y la voz de su hijo, los nervios de Narcissa se disipan y enlaza su mano con la de Lucius, que la mira de reojo, mostrando también una sonrisa. Draco se acerca a los cuatro y muestra orgulloso a su hijo.

-Os presento a Scorpius Hyperion Malfoy Greengrass. –dice.

El niño en cuestión es la viva imagen de Draco a su edad, según los Malfoy; tiene una pelusilla rubia sobre la cabeza, la piel pálida y los ojos, ahora muy abiertos y observando a toda la gente a su alrededor, son del característico color Malfoy: gris.

-Astoria y yo decidimos ponerle ese nombre en honor a la tradición de tu familia, madre. –le explica Draco y Narcissa recuerda con exactitud una de sus constelaciones favoritas, que ahora lleva el nombre de su nieto.

Lucius aprieta suavemente la mano de su mujer, que se ha quedado embobada mirando el rostro del niño. Ella parece despertarse de su trance y levanta la mirada para encontrarse con los ojos de su hijo.

No hay nada por lo que preocuparse ahora, todo es perfecto.


¡Y fin! Ya está, ¡acabado! Espero que os haya gustado y muchas gracias por quienes habéis puesto el fic en favoritos ^^ aunque agradecería más un review, da igual.

¡Besos!