Disclaimer: Hetalia no pertenece, ni la Eurocopa, ni los respectivos equipos de fútbol :D

EPÍLOGO

Antonio corrió por las calles.

Era tarde y no sabía dónde podía encontrarse Lovino.

A no ser…

Recordó un parque que habían frecuentado los últimos días.

Era una opción un tanto descabellada, pero por probar no perdía nada, ¿cierto?

Rápidamente, el español puso rumbo hacia dicho parque.

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Lovino se secó las lágrimas que habían caído por su cara involuntariamente.

Él se había esforzado tanto.

Sabía que una de las cosas más importantes en la vida de Antonio era el fútbol. Y por eso había estado entrenando tanto.

Durante mucho tiempo, en lo único que se había centrado era en el fútbol.

¡Quería demostrarle al español de lo que era capaz!

Ya al comienzo de la competición había tenido a la suerte en su contra.

Su primer contrincante había sido precisamente España.

Sin embargo, el empate le había favorecido.

Se acordaba cuando ganó a Inglaterra y cuando ganó a Alemania.

Él había estado esperando que Antonio le reconociera todo el esfuerzo que había hecho para conseguir esas victorias.

Pero el español estaba demasiado ocupado con su selección.

Y el destino se había puesto en su contra.

¡Se enfrentó a él en la final!

Después de todo, había sido de nuevo el mismo inútil de siempre, incapaz de ganar a su ex-jefe.

¿Por qué todo le salía mal?

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España observó la silueta del italiano, sentado en uno de los bancos del parque.

Sin pensárselo ni un momento corrió hacia él, y le abrazó.

—¡Lovi!

Antonio se apartó de él al notar que había estado llorando.

Che palle, aparta.

—Lovi, ¿estás enfadado conmigo?

El italiano apartó la vista.

—Yo… Es que…

Romano explotó y le soltó todo lo que había estado guardando durante años.

España esperó paciente hasta que Lovino, jadeante, dejó de hablar.

—En resumen, me molesta que siempre seas mejor que yo en todo… ¿Cómo se supone que voy a demostrarte que he madurado si siempre me vences?

España le volvió a abrazar.

—Lovi~ Tú no necesitas demostrarme nada~

—Pero, todos dicen siempre que me comporto de manera infantil y-

—¿Y yo no? No me sirve de excusa.

Lovino resopló.

Bien, de ellos dos, el español a infantil ganaba el primer premio.

—Pero los demás-

—¡Lovino Vargas! ¿Los demás, los demás? ¡Qué importan los demás! Lo que importa es que yo te quiero y tú me quieres. No necesitas demostrarme nada. He podido observar como crecías, y te hacías fuerte.

Antonio compuso una mirada melancólica.

—¿Sabes lo orgulloso que me sentí de ti cuando te unificaste con tu hermano?

Lovino le miró.

—Pero, nunca me dijiste nada…

—No… Y lo siento por ello…

Lovino se abrazó fuerte a España.

—Siempre te he amado, Lovi. Yo te conozco mejor que nadie. Eres una de la personas a las que más respeto.

—¿De verdad?

Antonio asintió, antes de besarle suavemente.

—Te quiero.

Antonio cambió la suavidad por la pasión.

—Yo también te quiero, Lovi~


Comentarios: Chu, chu, chu~ Fin! Soy feliz! *Salta de felicidad* Muchas gracias a todos los que me han seguido durante esta historia. Gracias a los que han marcado la historia en alerta y en favoritos, y sobre todo gracias a los que me han dejado los reviews que me han subido la moral hasta las nubes *.* Creo que es un final feliz, no? XD Muchas gracias a todos de neuvo! Y espero que os haya gustado!


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