6
Reencuentro

Ron se despertó más temprano de lo usual, había estado soñando con la chica con la que había tropezado el día anterior. Por alguna razón se despertó sintiéndose culpable.

Lucius Malfoy había dicho que Draco y él debían estar juntos, y que cuando esos sucediese, iniciaría el final del Lord, que por eso los quería matar en primer lugar. Y aunque a él le agradaba Draco un montón, nunca, pese a todas las bromas que el chico le gastaba, había pensado en Draco o en ningún otro hombre, de esa manera.

Llegado el momento, ¿sería capaz de hacer lo que se supone que debía hacer?

—Qué bueno que despertó temprano, señor Weasley —dijo en ese momento Lucius, poniéndose en pie también —, hoy es el día en que debemos encontrar a Draco, tengo un buen presentimiento.

Ron arqueó las cejas, al menos estaba de mejor ánimo que anoche, aunque él se sentía más confundido que nunca.

—Sí, hoy será el día —asintió Ron.

_
魅了
_

Harry se despertó temprano y caminó hacia el baño, lamentablemente en esa casa él no tenía un baño propio y tenía que compartirlo con las demás habitaciones. Se sonrojó imposiblemente cuando al jalar la puerta, en ese momento Draco la empujaba para salir. Ambos intercambiaron un incómodo saludo antes de cruzarse.

Draco había tenido que aguantar la cena con Hermione, que lo miraba constantemente, y con todos los demás; Sirius y Remus apenas y se hablaban, Harry parecía incómodo con la presencia de su novia y el único contento era Albus, aunque se mantenía bastante contento como para soltar prenda de que había descubierto que su abuelo también sabía hacer magia.

—¡Magia! —dijo en voz alta, mientras se terminaba de vestir, nuevamente Sirius le había dado ropa de Harry y aún se sentía extraño vistiéndola.

Bajó corriendo las escaleras y llegó a la cocina, en el momento en que Harry y Sirius discutían.

—¡Claro que no! —exclamó Harry sus mejillas estaban rojas.

—Piensa en Albus, piensa en ti y en Hermione, ¿qué tal si les pasa algo? Esto no es un juego como esos de la computadora que a veces te gusta jugar, es mucho más peligroso… ¡él los mata sin piedad!

—¡Exacto! Así como mató a mis padres, o al padre de Draco, y quién sabe a cuántos más… no puede ser que nadie le plante cara.

—No te salvé la vida para que vayas a corriendo a intentar perderla a la primera oportunidad.

—¡Nadie te pidió que me salvaras y me mintieras de la manera tan vil en que lo has hecho todos estos años! ¡Nadie te dio el dere…! —gritó Harry, y antes de terminar de decirlo, ya sabía lo que pasaría, Sirius le dio una bofetada.

—Eres como un hijo para mí y no voy a permitir que juzgues mis acciones. Todo lo que hice, aislarme del único mundo que conocía, apartarme de mis amigos, todo, absolutamente todo, lo hice por ti y por tu bien.

Sirius le dio una mirada a Draco, que se había quedado congelado en la puerta, y salió por la puerta de la cocina hacia el patio.

Harry permaneció en su sitio, con la mano en la mejilla golpeada y respirando trabajosamente.

—Vete, Draco —dijo Harry, en cuanto notó la presencia de Draco.

—Es que yo…

–¡Solo vete! —gritó mucho más fuerte, y eso funcionó, porque Draco se dio la vuelta y se fue.

Harry permaneció allí quieto en su lugar, aún asombrado por lo que había pasado. Sirius jamás le había dado una bofetada, nunca, y ahora, cuando ya era todo un adulto… Había por fin colmado la paciencia de Sirius.

_
魅了
_

Draco resistió las ganas de ir hacia el patio, y se metió a la sala de estar, donde Remus estaba enseñándole trucos de magia a Albus que aplaudía sorprendido.

—¿Por qué ellos no pueden hacer magia? —preguntó Draco a Remus, esperando que él supiera la respuesta —, me refiero a Harry y Albus. Sabes muy bien que un mago, aunque no tenga varita ni enseñanza alguna, tiende a tener accidentes de magia sin control, ¿por qué no lo han tenido ellos?

—Sirius ha aplicado sobre ambos hechizos inhibidores de magia —le explicó Remus, mientras hacía aparecer unas flores de color azul para Albus.

—¿Eso qué es? —preguntó Harry, apareciendo por la puerta. Draco evitó mirarlo a la cara, pero Harry en ese momento no se sentía tan culpable aún por haberle gritado.

—Inhibidores de magia, son hechizos o pociones que sirven para que un mago no tenga manifestaciones de magia. Es un truco muy antiguo, no muchos magos los pueden hacer… supongo que Sirius tuvo que aprender por necesidad.

—Fue por la seguridad de ustedes —aclaró Sirius, entrando en ese momento.

Draco tragó, nuevamente estaban todos en un solo lugar, seguro que las cosas no terminarían bien.

—¿Has estado aplicando cosas sobre mi hijo también? —preguntó Harry, la furia volviendo a él.

—Era necesario, tanto como en ti, no podía permitir que tuvieran manifestaciones mágicas delante de los muggles, llamarían la atención.

—¿Muggles? —preguntó Harry.

—Gente sin magia —aclaró Draco automáticamente.

—¿Y qué pasará ahora? —preguntó Harry.

—Levantaré el hechizo y ahora podrán hacer magia…

—¿Cómo sabes que Albus puede? ¿O que incluso yo puedo?

—Lo tuyo, tu primera manifestación fue a los cuatro años, con los carritos de juguete, los hacías volar por toda tu habitación… entonces me di cuenta de que no te podría mantener escondido; manifestaciones de magia como esas demostraban que tendrías gran poder y no quería atraer la atención de nadie, pese a que para ese momento el mundo mágico estaba, en teoría, ya cerrado.

—Cuatro años es una edad impresionante —estuvo de acuerdo Remus, y Draco asintió.

—No puedo ni imaginar lo que hará cuando le den su varita —comentó Draco. Sirius le dio una mirada furiosa.

—¿Mi varita? —Harry miró hacia Remus, que seguía, distraídamente, haciendo más y más flores azules para Albus, que parecía demasiado entretenido recolectándolas como para meter la cuchara en la conversación de ellos.

—Una varita, cada mago tiene una.

—Tú no la tienes —le respondió Harry a Draco.

—Eso es porque me la quitaron antes de mandarme aquí, la dejé al otro lado… Todo pasó muy rápido.

—Y eso nos deja otro tema más —dijo Sirius, aclarándose la garganta; Draco inmediatamente supo que no le gustaría —, los mortífagos vienen tras de ti, no de Harry, ni de Remus ni de mí, solo de ti; por lo tanto eres el que pone en peligro a todos nosotros.

—Sirius —protestó Harry.

—Tú le dijiste a Harry lo de la guerra, le metiste ideas en la cabeza, no te interesa ponerlo en peligro, a él o a Albus, solo que vaya y peleé una guerra que no es suya para así salvarte. Eres muy egoísta.

—Draco no metió nada en mi cabeza —protestó automáticamente Harry —, él solo me terminó de contar los detalles que tú omitiste.

—Sirius tiene razón —razonó Draco rápidamente —, es a mí a quien busca, ustedes estarán más seguros si es que no estoy aquí.

—¿Qué harás en la calle? —le preguntó Remus, dejando de jugar con Albus un momento —¿Tienes varita? ¿Sabes hacer magia sin varita?

—No… pero ya me las arreglaré, no puedo depender siempre de alguien

—Exacto —exclamó Sirius.

—No, espera, un momento, ¿estás hablando en serio? —preguntó Harry, dejando de lado su enojo y asustándose por la idea de que Draco se fuera.

—Harry, Sirius tiene razón, ustedes han sido tan buenos conmigo, me acogieron cuando pudieron no hacerlo… Albus aún es un niño pequeño, no debería ponerlo en peligro y a quien buscan es a mí.

—Es peligroso si es que no tienes tu varita —le recordó Remus.

Draco miró hacia Harry y Albus y descubrió que últimamente tendía a tender sentimientos demasiado nobles, como poner a los demás delante de sus intereses.

—Lo sé, pero estaré bien —y antes de que alguien pudiera decir más, se acercó a Albus, que al fin había notado la conversación y miraba todo sorpresa.

—Pero yo no quiero que te vayas —protestó, y luego dirigió la mirada hacia su padre —, papá, por favor, Draco se puede quedar en mi cuarto y no ocupará espacio… por favor.

—Al, hijo… —Harry se acercó y levantó a Albus del piso, Draco se acercó a ellos y despeinó al niño —, Draco tiene cosas que hacer y no se puede quedar con nosotros por ahora…

—Debes hacerle caso a tu padre, ¿de acuerdo? Ya nos veremos por allí, seguramente, y no te olvides de las cosas que te he dicho.

Albus asintió y observó a Draco intercambiar un gesto de despedida con Sirius y Remus, este último transfiguró el suéter de Draco en un abrigo oscuro y grande. Y entonces finalmente Draco salió de la casa.

—Bájame, papá —pidió Albus, con voz apretada.

—Al…

—Quiero subir a mi cuarto —explicó el niño.

Harry lo obedeció y los tres adultos vieron al niño subir a su cuarto con la cabeza gacha.

_
魅了
_

Draco salió a la calle y se apretujó un poco más el abrigo, estuvo complacido de notar que Remus además le había puesto un hechizo de calefacción.

Avanzó hasta la esquina y entonces empezó a llover.

Draco miró hacia el cielo un instante, recordando el mundo mágico y sus constantes cambios de clima de acuerdo al humor del Lord y se preguntó si allí también estaría lloviendo.

Caminó unos cuantos metros más, hasta que encontró la protección de un toldo de una de las tiendas y se pegó a la pared.

Era bastante tonto, en realidad no tenía ni idea de qué hacer.

_
魅了
_

Sirius, Harry y Remus se miraron las caras un momento más y luego fue Harry, que recordando que Sirius lo había golpeado, decidió subir a su habitación también.

—Ahora que el chico Malfoy se ha ido, ya no hay gran peligro —explicó Remus, mientras hacía desaparecer las flores azules que Albus había dejado tiradas en el piso.

—Aún así pensé que tal vez podrías quedarte —le pidió Sirius, sin animarse a mirarlo a la cara.

—Por ahora he perdido el empleo, no creo que me dejen volver al circo luego del desbarajuste que hemos armado.

—No quiero perderte de vista —le dijo Sirius, mirándolo por fin a la cara.

—No creo que haya sido buena idea mandar al chico Malfoy a la calle —respondió Remus, mirando por la ventana —, creo que fue muy, muy mala idea…

_
魅了
_

—El plan es muy simple —iba explicando Lucius —, debemos peinar la zona por donde giró, tal vez nos tome muchas horas, pero si somos meticulosos —una mano se puso sobre su pecho, cortándole el paso.

—La luz, señor, tiene que esperar a que ese muñequito verde sin túnica se ilumine, sino esas cosas nos pisaran —le explicó Ron, mientras lo soltaba.

Lucius arqueó una ceja y negó con la cabeza.

—Como iba diciendo, empezaremos desde la zona este —y en ese momento empezó a llover a cántaros. Ambos se miraron sobresaltados.

—¿Será el Lord o el clima de verdad? —preguntó Ron con el ceño fruncido, mientras buscaba la forma de transfigurar alguna cosa en un paraguas sin llamar mucho la atención.

—El clima de verdad, no he sentido la presencia del Lord en mucho rato.

—Ahora será más difícil hallarlo —protestó Ron, con el paraguas al fin y cubriéndolo para que no se mojara —todos se están refugiando.

Lucius, que también había configurado un paraguas, miró hacia el cielo y hacia el alrededor.

—Debemos usar los techos de nuevo.

_
魅了
_

Harry encendió la computadora y revisó su correo electrónico, le habían enviado ya el horario de trabajo para la siguiente semana; le habían dado unas cuantas amanecidas, pero en su mayoría, mañanas. El horario estaba bien, solo tendría que hablar con Hermione para que lo cubriera en las noches que no estaba.

Quiso ocupar su mente en ello, en Hermione, en el trabajo, en Albus, en cualquier cosa que le hiciera olvidar todo lo que había pasado los últimos días, pero no podía. Y entonces empezó a llover a cántaros.

Y el recuerdo de Draco, cuidando a su hijo bajo la lluvia, en un mundo que él consideraba extraño y aún así sacrificándose por un niño, lo hizo ponerse en pie. Si Sirius quería que Draco se fuera, tendría que irse Harry y Albus también.

_
魅了
_

—¿Dónde vas? —preguntó Sirius, que permanecía con Remus en el salón, mientras veía a Harry correr por el pasillo.

—Por Draco, no me parece justo que lo echemos a la calle.

—Pero, Harry…

—Lo traeré aquí, y si no estás de acuerdo, lo llevaré a mi casa, pero no lo dejaré desamparado.

_
魅了
_

—Definitivamente algo anda mal en este sitio —negó Lucius, mientras agitaba la varita una vez más.

—¿Cómo que mal? —preguntó Ron, mirando hacia las calles llenas ahora de paraguas oscuros.

—Hay algo que bloquea mi hechizo, es como un hechizo de protección, algo que impide que podamos encontrar un lazo mágico.

Ron lo miró confuso y luego negó con la cabeza, no serviría de nada preguntar y recibir una respuesta enredada, en lugar de eso, se acercó lo más que pudo al borde de la azotea y se dedicó a mirar atentamente todo el paisaje.

—¡Señor Malfoy, ese es! —dijo cuando vio a unas cuantas calles, una cabellera rubia corriendo desde la pared hacia, aparentemente, un auto.

—Se nos escapa una vez más —protestó Lucius.

—Nada de eso, quédese aquí y dígame por donde van —le pidió Ron, antes de concentrarse, tal como sus padres le habían enseñado, en el lugar en el que quería aparecerse,

Soltó un suspiro de alivio cuando apareció pegado a la pared en la que Draco había estado un instante antes.

—A su derecha, señor Weasley, siga de frente dos calles —le llegó la voz de Lucius fuerte y clara.

Ron corrió con todas sus fuerzas, sin importarle el haber dejado el paraguas y empaparse.

—Gire a la derecha, siga de frente… en la esquina siguiente vaya a la izquierda.

Ron sintió que sus músculos resentían el trabajo y que le faltaba el aire, pero aún así no se detuvo, pese a que tropezó un par de veces.

—En esa equina gire a la derecha y es la casa blanca de techos azules que está en media calle.

—Wow —susurró Ron.

—No es tan impresionante —le recriminó el señor Malfoy.

Ron negó con la cabeza, casi sin detenerse a pensar en lo que hacía.

—Es magia… hay magia aquí.

_
魅了
_

—No durarías ni una hora allá afuera —le regañó Harry, mientras lo hacía entrar a la casa, no le había costado mucho convencer a Draco de que fuera con él.

—No estoy en mi mejor forma, es cierto —asintió Draco, un poco avergonzado —, pero si estuviéramos en el mundo mágico, créeme que la situación sería inversa.

—Pero no lo estamos, estamos, como se dice, en mi terreno —sonrió un poco Harry.

Draco negó con la cabeza.

—Ahora resulta que eres vanidoso.

—No, soy realista que es diferente —aclaró Harry.

—Como sea —Draco entró a la casa y suspiró aliviado por la tibieza del lugar —, he estado pensando y si es que hay mortífagos aquí, tal vez haya alguien buscándome también, tal vez Ron encontró a mi madre y ella le dijo cómo pasar hacia aquí, ella se sabía el hechizo, creo, mi padre siempre le contaba todo… tal vez si dejamos de usar el inhibidor de magia pueda venir por mí.

—¿Ron? —bufó Harry —, si ese tipo hubiera querido ya hubiera venido por ti.

—Tal vez está aquí —Draco frunció el ceño —¿Hay algo que te molesta?

—No, para nada de nada —negó Harry, entrando al salón, donde Sirius y Remus seguían esperándolo.

—Quita los inhibidores de magia —le pidió Harry a Sirius.

—Sabes que es lo mejor —dijo entonces Remus —si de verdad hay mortífagos fuera será peor que lo encuentren sin magia.

Sirius tomó una bocanada de aire y se puso en pie, levantó la varita, pero antes de hacer ningún movimiento, miró a Harry.

—Todo lo que hice, fue porque te quiero, quería a tus padres, eran la única familia que conocía… y espero que algún día lo puedas entender. Que todos me puedan entender —agregó, mirando a Remus, que apretó los labios y desvío la mirada.

—Finite —murmuró y Harry sintió como una gran cantidad de energía le recorría el cuerpo.

—Wow —susurró Harry.

_
魅了
_

Ron empujó la reja y sintió un golpe de magia.

—Señor Malfoy, venga, no se demore, aquí pasa algo raro, hay magia, mucha magia…

Y antes de que pudiera decir algo más, la puerta se abrió y un hombre de cabello oscuro y ojos grises que extrañamente le hicieron pensar en Draco, se apareció.

—¿Qué es lo que quieres? ¿Quién eres? —increpó Sirius, que no bien quitar los inhibidores de magia había sentido la presencia de un mago en la puerta.

—Eh… le parecerá extraño, pero, no ha visto por aquí a un chico rubio, alto y delgado, un poco snob, pero…

—¿Ron? —preguntó Draco, empujando a Harry y a Sirius para poder ver —¡Ron! —gritó con emoción cuando lo vio.

—¡Draco! —gritó Ron a su vez y corrió hacia la puerta, antes de pararse a pensar en lo que estaba haciendo, tomó a Draco de la cintura y le dio un beso en los labios. Sintió el cuerpo de Draco tensarse un poco, pero se alegró de no tener que profundizar más el beso, no estaba preparado para más en ese momento.

—¿Qué …? —la pregunta de Harry fue interrumpida cuando otra voz habló mucho más fuerte.

—¡Draco!

Draco se apartó y abrió los ojos como plato al ver a Lucius de pie a unos cuantos metros, dejó para luego la cuestión del beso de Ron y corrió hacia su padre.

Delante de él un hombre apuesto y rubio estaba de pie. Harry no necesitó una segunda mirada para saber que era el padre de Draco.

Remus y Sirius intercambiaron una mirada de advertencia, por supuesto que ambos recordaban a Lucius de otros tiempos y a ninguno le daba tranquilidad tenerlo en casa.

—¿Y tú quien eres? —preguntó Ron hacia Harry, el único que le parecía amigable en ese momento.

—Harry. Draco y yo somos… amigos.

—Ah… Draco y yo nos vamos a casar —le comentó, mientras veía a Lucius abrazar a su hijo con fuerza.

—¿Casarse?

Draco abrazó a su padre con mucha fuerza. No era su naturaleza se amoroso con él, sin embargo, dados los últimos acontecimientos, se abrazó muy fuerte a él, no creyéndolo aún vivo.

—Pensé que el Lord te había matado —le dijo a su padre, apartándose un poco, su padre lucía tan emocionado como él se sentía.

—Por poco lo logró.

—Qué bien que no lo hizo… tenía miedo de que te hubiera perdido.

—Ahora ya estás a salvo —le dijo su padre, dando una mirada hacia los demás hombres, arqueó una ceja al ver a Sirius y Remus.

—¿Por qué no pasan? —dijo entonces Harry, recordando que estaban en la calle, en medio de la lluvia.

—No sé si sea buena idea… ya Draco ha incomodado tanto —argumentó Lucius, ahora que veía a Sirius, quien supuestamente debería estar muerto, y al licántropo, quien fuera mejor amigo de los Potter, sentía que definitivamente no estaban en el lugar correcto.

—Insisto —replicó Harry.

—Sí, papá, ven, tienes que conocer a Harry y los demás, además de que hay mucho de qué hablar.

—No sería mala idea… ¿No tendrán té? —preguntó Ron hacia Harry, que gruñó mientras asentía.

—Entren, por favor —ordenó finalmente Sirius, mientras creaba un campo de protección con la varita.

Lucius asintió y a regañadientes entró a la casa; antes de que Sirius cerrara la puerta, Lucius sacó de su abrigo la varita de Draco y se la entregó.

—Pensé que la había perdido —exclamó Draco emocionado, mientras hacía aparecer burbujas de jabón sobre la cabeza de Harry, que, pese a estar desconcertado, sonrió un poco por el gesto.

Draco le sonrió de vuelta y luego lanzó las mismas burbujas, pero esta vez sonoras, cada una tocaba una nota al reventarse.

—Wow —susurró Harry, reventando algunas con los dedos.

—Son lindas, ¿no? —dijo entonces Ron, metiéndose a reventar las burbujas también —, a él le encanta hacer este tipo de hechizos.

Harry frunció el ceño y de pronto ya no le parecieron tan divertidas.

_
魅了
_

—Simplemente no comprendo esta forma de vivir, todo el mundo corriendo de un lado a otro y esas cosas… —Goyle señaló con un dedo tembloroso hacia la avenida, donde un bus pasaba a velocidad.

—Autobuses, como el que teníamos, ¿te acuerdas? ¿el noctámbulo?

—Sí, pero no hacía tanto ruido, y solo había uno, aquí en cambio —Goyle se estremeció y Nott bostezó.

—Como sea, sigamos caminando, debe haber alguna pista del chico Malfoy.

—Y no entiendo por qué estás tan cansado tampoco, no era un lugar fino, pero se podía dormir bien —resopló Goyle, viendo las ojeras de Nott.

Este puso los ojos en blanco, por más amigo que era de Goyle, no podía contarle que había ido a ver al loco de Lovegood, ni que luego se había pasado, acompañado de los amigos de Draco, por el Ministerio en busca de más información, y aunque ahora tenía todo más o menos claro, solo usaría esa información en caso de que le fuera beneficioso.

—Y esas cosas —señaló hacia los semáforos —siempre me desconciertan… ¿no sería más fácil que hablaran?

—Mejor no crucemos —dijo Nott, harto ya de Goyle y sus quejas y pensando nuevamente en su hijo y en si estaría bien —, tal vez sea por este lado.

A Goyle, que todas las calles le parecían iguales, se encogió de hombros y lo siguió.

魅了
_

Draco no recordaba nunca antes haber sentido tal cantidad de tensión en un lugar como en ese momento en la sala de la casa de Sirius. Todos se miraban de manera amenazadora y ninguno parecía dispuesto a hablar.

Además estaba el hecho de que Ron estaba muy pegado a él y mirándolo todo de manera emocionada.

Aunque Harry, que estaba al otro lado, parecía seriamente enojado.

—¿Abuelo? —dijo una voz en ese momento y todos se sobresaltaron, mientras Albus bajaba las escaleras.

—Hijo, ¿estás bien? —preguntó Harry, caminando hacia él.

—Sí pero… las cosas en mi cuarto se están moviendo —explicó el niño, parecía un poco asustado.

—Eso es porque… tal vez sí puedas hacer un poco de magia después de todo —le explicó Harry, arrodillándose delante de él.

—¿En serio? —Albus miró hacia Remus —¿Y me podrás enseñar a hacer flores azules?

—Claro… pero tienes que crecer un poco más para que te lo pueda enseñar, son normas —le explicó Remus rápidamente.

—Es el hijo de Harry —explicó Draco ante la muda pregunta de su padre y de Ron.

—Harry… —Lucius paladeó el nombre y luego miró a Sirius y a Remus y luego de vuelta al chico y entonces lo comprendió. Sintió como si perdiera cualquier atisbo de calor y sus manos temblaron mientras caminaba hasta Harry y lo hacía girar.

—Oiga, ¿qué le pasa? —preguntó Harry, sobresaltado, pero Lucius lo ignoró y le levantó el cabello de la frente, dejando ver la cicatriz en forma de rayo.

—Válgame Merlín —exclamó, mientras retrocedía.

—Lucius —advirtió Sirius, caminando hacia el hombre.

—Él… pero él… ¡se supone que está muerto!

—Mi papá no está muerto —replicó Albus, sonrojándose de aquella manera que precedía al llanto y Harry se apresuró a levantarlo en brazos.

—No, Albus, está bromeando, no se da cuenta de lo que dice —le dijo Harry y luego de darle una mirada asesina a Lucius, que seguía pálido, se fue a la cocina con su hijo en brazos.

—¡Cómo es esto posible! El Lord en persona lo mató.

—Es una larga historia que ya he narrado lo suficiente por dos días. En resumen está vivo, yo lo estoy y ha estado oculto conmigo durante todo este tiempo. Punto final.

—¿Tú sabías de esto? —le preguntó Lucius a Draco, que negó con la cabeza —, si el Lord se llega a enterar…

—Pero no lo hará —advirtió Sirius.

—Sirius tiene razón, padre, no le podemos decir, ellos me han ayudado todo el tiempo que he estado aquí y no merecen

—Sería información importante para nosotros —murmuró Lucius.

—No, no lo sería y olvídalo, tengo una deuda que pagar con Harry y no le fallaré.

—Draco tiene razón, señor Malfoy, si es que Harry lo ha cuidado, deberíamos estar agradecidos por eso, no delatarlos.

—¿Sabes siquiera quién es Harry? —le preguntó Lucius de mala manera, a lo que Ron negó con la cabeza —, es el niño de la profecía.

Por un largo momento Ron no supo qué decir, y luego negó con la cabeza.

—Ese niño murió —dijo finalmente —mis padres me lo contaron, su muerte fue el final para todos, nunca el mundo mágico volvió a ser el mismo.

—Exactamente. Harry era la esperanza de derrotar al Lord, era la esperanza de que alguien podría plantarle cara, cuando él murió… —Remus negó con la cabeza —, perdimos mucho.

—¿Y qué se supone que pasará ahora? —preguntó Lucius, cada vez más ansioso.

—De principio nada —le dijo Harry, saliendo de la cocina en ese momento —esto es nuevo para mí y tengo un hijo al qué cuidar, pienso que está mal que alguien domine su mundo de esa manera, pero por más que pueda hacer magia, no sé hacer nada.

—Es un buen punto —asintió Ron, aunque no le gustó la cara que Harry le puso.

—¿Y tú, Draco? ¿Cuándo es la boda? —preguntó Harry con resentimiento hacia Draco, que pareció confundido.

—Aún no se lo he pedido —protestó Ron, sonrojado hasta las orejas.

—¿Qué? —preguntó Draco, incrédulo, mientras Lucius negaba con la cabeza.

—Es usted demasiado hablador, señor Weasley —regañó Lucius a Ron.

—¿Por qué me vas a pedir matrimonio? —prácticamente chilló Draco.

—Porque… porque debo hacerlo y está bien yo… —Ron bajó la voz y jaló a Draco a un lado, tratando de que los demás no lo escucharan —, yo acepto lo que sientes por mí, también te tengo cariño y además está… está esta profecía que dice que tú y yo debemos estar juntos y que cuando eso pase, el Lord caerá.

—¿Y cómo es que Draco y ustedes coincidieron, Black? —preguntó Lucius, dejando de observar a Ron y Draco y fijando su atención en Sirius.

—¿Cómo te ha llamado? —preguntó Harry, bastante confundido.

—Black —escupió Sirius con fastidio —, ese es mi nombre, Sirius Black, de familia Sangre Pura y antigua.

—Es el primo de mi esposa, lo que lo convierte en una especie de tío para Draco.

—Ah… y ¿tienen algún plan ahora que ha encontrado a Draco?

—No lo tengo claro aún, probablemente esperar a que las cosas pasen.

—¿Qué quiere decir eso exactamente?

—Que hay ocasiones en que tienes que dejar que las cosas sigan su ritmo. Me gustaría poder salir del país y esperar a que sea un tiempo más propicio para volver, pero dependerá de Draco y lo que él quiera hacer, no lo dejaremos aquí solo.

Todos voltearon a ver a Draco y Ron, en el momento en que Draco asentía.

—Y es por eso que tú y yo debemos estar juntos —continuaba explicando Ron —, y he decidido que no me molesta en absoluto.

Draco se mordió el labio inferior. Siempre había visto a Ron como a un amigo, aunque claro, algunas veces había pensado en él como en algo más, nunca se lo había tomado en serio, y ahora… una profecía predeciría su futuro. Sin embargo, si no acababan con el Lord, sería él quien acabaría con ellos y no se podían permitir eso.

—Claro, está bien —asintió y luego, con algo de incomodidad, le dio un suave beso en los labios.

Ron parpadeó una vez más y luego sonrió.

—Genial.

—Sí, genial —asintió Draco, aunque miraba a Harry.

—Ha dicho que sí, señor Malfoy, que nos casemos.

—Entonces sí eran novios después de todo —bufó Harry, molesto porque Draco le había dicho que Ron solo era un amigo, aunque luego se llamó la atención a sí mismo, él no tenía que ir fiscalizando a sus amigos.

—Recién lo somos —aclaró Draco rápidamente —, antes solo éramos amigos.

—¿Y cómo se hicieron amigos? —preguntó Harry, aún molesto.

—Es una historia privada —respondió inmediatamente Ron, tal como sabía a Draco no le gustaba aquella historia, y a él tampoco le gustaba narrarla, nunca se la había contado a nadie.

—Pero debe ser una muy buena historia, para que hayas estado ayudándolos durante todo este tiempo —reclamó Lucius, recordando por qué estaban allí en primer lugar.

—Lamento no habértelo dicho antes, la historia es un poco vergonzosa y no me siento orgulloso de ella.

—¿Vergonzosa? —preguntó Harry y todos voltearon a mirarlo —¿qué?

—No sé, Harry, no es tu asunto andar preguntando esas cosas.

—Solo es curiosidad, Sirius. Ahora preguntaré mucho, no vaya ser que luego salga que somos también alienígenas o algo así.

Sirius entrecerró los ojos y Remus soltó una risita.

—El chico tiene razón —asintió Remus.

—Ron me salvó la vida —dijo finalmente Draco, en parte para que dejaran a Harry en paz.

—¿Te salvó la vida? ¿cuándo estuviste en riesgo de perderla?

—Bueno, padre, esa es la parte que me avergüenza…. Había salido a bailar y conocido a un grupo de chicos bastante simpático y… bueno, supuestamente íbamos a continuar con la fiesta en otro sitio, pero ellos me llevaron a un bosque, no solo querían robarme —Draco se sonrojé —, amenazaron con matarme… tenían la varita en alto y podía leer las palabras en sus labios, pero entonces Ron apareció y los hechizó y dejó fuera de guardia… Desde entonces…

—Desde entonces no he podido sacudírmelo —se adelantó Ron con una sonrisa.

—Aunque normalmente te causaba vergüenza —recordó Draco la última vez que se habían visto.

—Y debo disculparme por eso, yo no pensaba… tampoco quería arriesgarte a que mi familia te dijera nada inapropiado, no quería perder tu amistad —confesó Ron, tomando la mano de Draco y mirándolo a los ojos.

—Como sea, y ¿por qué salvo tu vida te vas a casar con él? —increpó Harry.

—Bueno, cada uno tiene razones propias para casarse, así como Hermione y tú, ¿no? Supongo que por algo están juntos —le dijo Draco, un poco cansado de que le estuviera reclamando como si tuviera algún derecho.

—Y ahora que todo está aclarado —suspiró Lucius, entendiendo muy poco todo lo que pasaba allí —, nosotros debemos irnos; tienen nuestra palabra de que no le diremos a nadie que Harry o tú están vivos —prometió Lucius, a lo que Harry y Draco asintieron.

Despedirse fue difícil, Albus lloró mucho, Harry parecía enojado y Draco algo torpe, pero finalmente Draco, Ron y Lucius consiguieron salir de la casa y ponerse en marcha hacia el mundo mágico, reiterando la promesa de no decir nada de Harry.

Harry se sentía demasiado tonto por andar celando a Draco cuando tenía a Hermione con él, además que no comprendía que en solo un par de días se hubiera encariñado tanto con él.

_
魅了
_