Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer;
La historia es nuestra xD
CÁP. 02: Las Hermanas Swan.
La mañana no había resultado tan larga como supuse a primera hora. Todo había estado tranquilo excepto por los comentarios aislados de algunos sobre la chica nueva. Quise volverme sordo por unos momentos. Claro que cuando ese chillido estridente que algunos llamaban voz llegó a mis oídos desee hacerme sordo para siempre.
Tanya se estaba volviendo cada día más insoportable o, tal vez, era mi paciencia la que se estaba acabando, pero comenzaba a sentir deseos de confundirla con el estúpido despertador y ahorcarla hasta que dejara de incordiarme o enmudeciera. Cualquier opción era fiable. Camine más rápido por los pasillos hacia la cafetería intentando dejar atrás a Tanya y a su amiga Victoria que conversaban sobre no sé qué. No me interesaba en verdad, sólo quería escapar de ellas, cuando sentí como un cuerpo pequeño colisionaba conmigo con suficiente fuerza para tirarme al suelo. Lo siguiente que supe fue que estaba tirado en el piso del pasillo. Pensé en quedarme allí. Tal vez si Tanya pensaba que estaba muerto me dejaría en paz.
Vi el cuerpo de Victoria y Tanya pasar por al lado mío y ubicarse justo frente a mí.
─¡Ten cuidado! ─chilló Tanya─. Casi matas a mi Eddy.
Eddy. Bufé. Esa mujer se estaba ganando un boleto de ida al infierno. Me puse de pie en silencio. Estaba demasiado cabreado para quedarme a escuchar los gritos de esa loca. Entonces la vi. La persona con la que había chocado era una mujer. Una pequeña mujer de grandes ojos marrones que miraban a Tanya con recelo. Sus mejillas estaban teñidas de rojo y semi-cubiertas por su espeso cabello oscuro. Su piel era pálida. Casi traslúcida. Sus labios carnosos. Me quedé sin habla.
Ella me miró por un instante y luego volteó a ver a Tanya de nuevo. Odie a esa rubia estúpida por alejar su atención de mí.
─¿No vas a disculparte?
─¿Disculparme? ─ella me miró fijamente pero yo no pude hablar, no encontraba mi voz─. Fue un accidente.
─Eres una torpe. Si no sabes caminar no deberías andar donde seas un peligro para las demás personas
Sus hermosos labios se abrieron por la impresión. Su expresión mortificada me sacudió por dentro pero, aún así, mi estado de mutismo no hizo ademán de irse.
─Lo siento ─me dijo, luego salió corriendo─.
Cuando la vi alejarse mi cuerpo se impulso hacia ella pero dos figuras me impidieron caminar. Gruñí alertando a Victoria de mi mal humor. Ella jaló a Tanya para que siguiera caminando. Repasé los pasillos con la mirada pero ella ya había desaparecido.
Enfuruñado caminé hacia la cafetería y me senté con mis hermanos. La estúpida de Tanya ya estaba allí. ¿Quién mierda la había invitado a sentarse con nosotros?
Emmett me trajo una charola con el almuerzo. ¡¿Qué haría sin mi hermano?
Jasper, Rose y Alice ya estaban sentados a la mesa conversando de la chica nueva, otra vez. Y me encontré deseando por segunda vez en el día, ser sordo. Repentinamente Rose se levantó de su asiento e hizo señas a alguien que no alcance a distinguir.
─Voy a buscar a Bella ─le dijo en un susurro a Alice que se removió contenta mientras la animaba─.
Ella de verdad quiere conocerla, pensé extrañado.
Con mi vista panorámica noté como Tanya fulminaba con la mirada a la persona que venía con Rose. Me pregunté que le estaba pasando. Ella era una persona de poco trato pero nunca había sido así de desagradable. Me encogí de hombros. Pensar en ello era tan molesto e inútil como organizar un viaje a First Beach.
─¿Qué hace esa aquí, Rose? ─cuestionó Tanya con veneno en la voz─.
─Esa ─dijo Rose con furia contenida─ se llama Bella, es mi amiga, yo la invite, ¡y se queda! Si te molesta eres libre de irte.
Alcé la vista sorprendido por la violencia con la que Rose le había hablado a Tanya. Bueno, tampoco tan sorprendido. Después de todo Rosalie odiaba a Tanya tanto o más que a Emmett y eso era bastante.
Mi mente se quedó en blanco cuando vi a la dichosa Bella. Era la muchacha de la voz dulce con la que había chocado. Tenía el ceño fruncido y por su expresión deduje que estaba intentando calmarse. Miraba en dirección a la estúpida que estaba a mi lado con cansancio. Era obvio que no le gustaban esos asuntos.
─¿Sucede algo? ─preguntó Alice con la voz suave─.
Oh. Oh.
─No quiero que esa tipa se siente con nosotros ─declaró mirando pagada de si misma a Bella, ella arqueó una ceja─.
Casi me reí de su expresión
─Entonces anda parándote porque Bella se queda y tú te largas ─la voz de Alice no se alteró en ningún momento─.
Jasper y Rose comenzaron a reír mientras miraban de hito en hito.
Tanya parpadeó atónita mientras se ponía de pie y se iba ofendida.
─Hola, Bella ─cantó Alice─. Soy Alice, ellos son mis hermanos Emmett y Edward ─señaló al grandulón y luego a mí─.
─Un gusto ─dijimos a la vez─.
─Este es mi hermano Jasper ─señaló Rose─
─Hola.
─Hola a todos, gusto en conocerlos.
─Siéntate junto a Edward ─dijo Alice, ella asintió─.
Mi linda hermanita. Le debía un regalo.
La hermosa chica rodeó la mesa y se sentó a mi lado. Parecía agotada. De seguro ese día estaba resultándole terriblemente duro. Paseó sus ojos por la mesa un tanto cohibida hasta que se detuvo en mí. Le sonreí y ella apartó la mirada. Fruncí el ceño.
─¿Cómo te terminó de ir el fin de semana, Bella? ─preguntó Rose que se había cambiado de puesto con Emmett a punta de empujones e insultos para sentarse frente a la chica─.
─Más o menos, mi hermana estuvo algo alterada después de que la dejaron libre así que tuve que mantener mi habitación cerrada con llave.
Sus labios se fruncieron graciosamente.
─¿Tienes una hermana? ─preguntó Emmett alzando las cejas en señal de aprobación─.
El cuerpo de Bella se tensó.
Rosalie golpeó al grandulón sin compasión.
─Eres amable en preguntar ─dijo Bella con un tono que me recordó a Alice─. Tengo una hermana, se llama Vanessa, tiene catorce y tienes estrictamente prohibido acercarte a ella si no quieres perder algo importante.
Por un largo momento todos nos quedamos en silencio. Bella seguía mirando a Emmett fijamente con los ojos entrecerrados.
Alice, Rosalie y Jasper rompieron a reír escandalosamente mientras Emmett suspiraba aliviado.
El creyó que era una broma.
Mal asunto.
Estaba seguro de que no había ni un dejo de broma en las palabras de Bella. La amenaza estaba intrínseca en lo que había dicho.
─Cuéntales a los demás lo de tu hermana ─urgió Rosalie─.
─No creo que sea correcto.
─Entonces lo haré yo. La hermana de Bella le robó el coche el viernes por lo que su madre llamó a la policía. Mi tío atrapó a su hermana y se negó en redondo a liberarla. Pero lo que a Bella le dolió más fue lo de su bebé.
Escupí todo el jugo que tenía en la boca. ¿Bella tenía un bebé?
Alice me miró con la ceja alzada mientras me disculpaba.
─Tu tío no quiso devolvérmelo ─lloriqueó─.
─Ya verás que estará bien. Los del cuartel los cuidan siempre y cuando no se vayan de fiesta con ellos.
Los ojos de Bella se abrieron con pánico y yo estaba vergonzosamente confundido. ¿De qué diablos estaban hablando?
─Mi coche es mi hijo ─declaró Bella indignada─. Qué no se atrevan a hacerle ni un rasguño.
Casi me reí de mí mismo. Estaban hablando del auto de Bella. Me rodé los ojos.
─Además me va a tocar hacer de niñera de Nessie.
─¿Por qué?
─Renee piensa que puede pasarle algo ─bufó─. Como si esa fuera a estar en peligro de algo. ¡La personas a su alrededor son las que estarán en peligro!
Rosalie se rió.
Por increíble que parezca ese almuerzo fue el mejor de mi vida.
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Comenzaba a sospechar que la despampanante Rosalie Hale disfrutaba martirizándome. Había tenido que soportar su discusión con la mujer del pelo casi rojo y los comentarios fuera de lugar de Emmett. No me sentía incomoda pero si algo ahogada.
Por lo que entendí de lo que la pequeña Alice me dijo, ellos eran muy unidos. Se conocían de toda la vida y se querían (aunque yo tenía mis serias dudas en lo que respecta a Rose y el hermano gigante de la duendecillo), eran como una gran familia.
Mientras comía escribí una lista de sus características en mi mente. De esa forma podría decidir con quién relacionarme más a fondo y a quién mantener algo apartado de mí. Emmett, por ejemplo, parecía un buen chico pero su forma de referirse a las mujeres me dejaba claro el poco respeto que sentía por ellas. Tenía la manía de generalizar y el que se haya mostrado interesado en Nessie se me había clavado en la cabeza de forma desagradable. Si bien, Nessie y yo, no nos llevábamos bien no quería ni permitiría que nadie la lastimase de esa manera.
Edward, el otro hermano de Alice, parecía un joven algo antipático y bastante silencioso. Pero me causaba desconfianza. Durante el altercado no había dicho ni una sola palabra a pesar de que había estado directamente implicado. Solo había abierto la boca para decir "un gusto" y luego se había vuelto a quedar en silencio. En otras personas podría haber dicho que eran despistados, pero los ojos verdes del chico poseían un brillo de inteligencia como los negros de Hans. Sin duda me estaba estudiando y eso no me agradaba en esta situación. Cuando no estaba en mi entorno solía hacer o decir estupideces como mencionar el don de mi hermana para meter en problemas a los demás. Eso fue totalmente inapropiado. No deseaba que ellos se hicieran una idea equivocada de ella. Después de todo, Nessie solo llegaba a los limites cuando se trataba de mí.
Jasper, por otro lado, era exactamente el tipo de persona que quería a mi alrededor. Se mostraba cauto y reservado pero cómodo y alegre también. Mientras lo miraba noté dos cosas que me sorprendieron, primero que tenía unos hermosos ojos celestes sabios y cálidos y, segundo, que esos ojos miraban con adoración a Alice. Me pregunte como era posible que no se hubiesen dado cuenta los demás o la misma Alice, ¡era tan obvio!
Y Alice. ¡Oh, Dios! ¡Era una versión con cara de santa de Nessie! Podía darme cuenta de que, por alguna razón extraña, de verdad me quería, pero también noté como hacía que sus hermanos se estremecieran cuando tenía alguna idea. Eso lo entendía perfectamente. Era exactamente la misma reacción que yo tenía cada vez que Vanessa asesinaba alguna de mis cosas. Como la colección de muñecas que tuve y que ella decapito con las tijeras.
Con un suspiro de alivio me dirigí a la clase de biología. Mi mente se mantuvo en blanco mientras intentaba no chocar con nadie más pero, como siempre, fue inútil.
Iba tan concentrada en mis pies que no me di cuenta de que había un chico casi tan grande como Emmett parado justo en medio del pasillo. Él se volteó rápidamente y me sostuvo justo antes de que hiciera mi segundo viaje al suelo.
Cerré los ojos con fuerza invadida por la vergüenza.
─¿Bella? ¿Bella Swan?
La voz ronca se me hizo agradablemente familiar. Cuando al fin decidí abrir los ojos me encontré con la única persona que quería ver. Seguía igual como la última vez que lo vi. Bueno tal vez no igual, igual. Estaba un poco más alto y más musculoso, y se había cortado el cabello. Pero su sonrisa era inconfundible.
─Jake ─murmuré─.
─¿Por qué no me dijiste que vendrías? ─preguntó mientras me rodeaba con sus enormes brazos y reía─.
─Quería darte una sorpresa. Pensé que estudiabas en la reserva.
─Estudiaba, tiempo pasado ─hizo una mueca─. ¿Tienes tiempo?
¡Alachinalasclases!, me grité mentalmente.
─Por supuesto.
Caminamos abrazados por los pasillos vacíos del instituto hacia la parte trasera junto al edificio cinco. El lugar era bastante hermoso. Tenía un corredor con bancas en un costado frente a grandes ventanales que permitían ver algo parecido a un invernadero en el centro. Me entristeció saber que ninguna de esas plantas llegaría a florecer adecuadamente por la falta de sol.
─Cuéntame, Jake, ¿Qué ha pasado?
Él se dejó caer en una de las bancas más alejadas y cerró los ojos. Parecía mortificado y algo culpable. ¿Qué podía ser tan grave?
─Me expulsaron.
Oh. Eso era grave.
─¿Por qué?
─El viejo tuvo problemas con el concejo de ancianos, no me dijo mucho, pero todo culminó con la expulsión de ambos.
─¿Expulsaron a Billy? ─pregunté asombrada─. Pero si ustedes son descendientes de Efraín Black, ¡Tu padre es el jefe de la tribu!
─Al parecer a ellos ya no le interesa el linaje tanto como en otros tiempos. No es tan grave, Bella. Estar aquí.
─Tal vez tengas razón ─concedí─. Pero me parece un agravio el que menospreciaran la voz de Billy en el concejo. Es indignante.
─¿Indignante? ─repitió con una carcajada─. ¡Por Dios, Bella! ¡Sigues siendo tan jodidamente educada!
─No necesitas usar ese lenguaje conmigo.
─Entendido, entendido.
Continuamos conversando durante el resto de las horas de clases sentados en aquella banca. Jacob Black había sido mi mejor amigo durante toda mi vida. Había pasado una temporada con nosotros en Phoenix hace algunos años y había asistido a nuestro colegio durante ese tiempo. Él era mi hermano, tal vez no compartíamos la misma sangre, pero yo lo amaba de esa manera. Aunque esperaba que algún día se convirtiese de verdad en mi hermano. Él creía que yo no lo sabía pero, hace mucho tiempo, me había dado cuenta de su amor por Nessie. A veces pienso que ella también lo sabía porque se portaba con él de manera abominable. Total, Jake le perdonaba todo.
Me imaginaba que parte de su felicidad por mi presencia se debía a que Vanessa también estaba aquí y adivinaba que estaba luchando contra el deseo de preguntarme por ella. Mi lado sádico decidió darle largas para verlo desesperarse. Cuando comenzó a golpear el suelo con la parte trasera del zapato supe que estaba al límite. Me reí. Era tan fácil manejarlo.
Abrió la boca para hablarme pero yo lo hice antes. Le expliqué que mi hermana estaba bien. Que tenía algunos problemas con el oficial Hale (a lo que él se ofreció para vigilarla de vez en cuando) y que, por lo general, seguía igual a como él la recordaba.
Para cuando el timbre del final de la jornada estremeció los pasillos su molesto tic ya se había calmado y su sonrisa lucía relajada y feliz, igual que siempre.
Mi celular vibro en los bolsillos traseros de mis jeans. Era Rose que me estaba esperando para llevarme a casa. Ambos nos pusimos de pie y nos dirigimos al estacionamiento abrazados. Allí aún estaban los Cullen (así los había llamado Rose) recostados contra el coche de Jasper a pesar de que estaba lloviznando.
─¿Conoces a los Cullen y los Hale? ─ me preguntó Jake cuando notó hacia donde me dirigía─
─Sí ¿y tú?
─Algo así.
Un alboroto llamó mi atención mientras seguía caminando con Jake. Un grupo de chicas estaban gritando y jalando a otra, a simple vista, más pequeña. Eso me molestó. Toda mi vida había odiado a los montoneros. Jamás había podido entender la mente de ese tipo de personas. ¿Qué satisfacción podrían obtener de golpear a alguien en esos términos? Mi profesor de defensa personal siempre repetía que solo los cobardes se escudaban tras grupos numerosos para atacar a una persona sola y yo creo que tenía razón. Camine hacia el grupo de chicas sin detenerme a ver si Jake me seguía pero cuando vi el bolso de mezclilla de Nessie lleno de lodo a unos pasos de mí, mi anterior ira se había convertido en furia. ¿Cómo se atrevían a hacerle algo como eso a mi hermana? Al parecer habría que presentarles a la familia Swan.
Cuando pase entre ellas pude ver a mi hermana desplomarse frente a mí. Tenía la mejilla izquierda roja e hinchada y estaba cubierta de lodo al igual que su bolso. Respiré hondo intentando hacer a un lado el odio que se estaba arremolinando en mi interior. Ese era el principal motivo por el que no me entrometía en los problemas de Nessie siempre y cuando sean uno contra uno, mi capacidad para odiar. No voy a mentir diciendo que en anteriores ocasiones no había tenido que golpear a un par de chicas y chicos para defender a Vanessa porque es algo de lo que no me avergüenzo (aunque la mayoría de las veces ese pequeño monstruo lo merecía), si bien era pacifista eso no significaba que iba a permitir que mi hermana fuera golpeada por alguien además de mí. En todo caso, yo no contaba. Ella me golpeaba de la misma manera, ambas tuvimos al mismo profesor. Así que apreté los dientes y respiré hondo mientras veía a Jake llegar junto a Nessie. Perfecto.
Me voltee hacia el grupo de chicas que estaban atacando a mi hermana. Dos eran rubias y una era morena. Las tres, ahora que las veía más de cerca, debían tener la misma edad de Nessie o tal vez un año más pero eso no me interesaba.
Pasé unos de mis brazos por sobre mi estomago para controlarme. Era un acto reflejo. Y comencé a peinar mi cabello con mis dedos.
─¿Qué debo suponer que está pasando aquí? ─pregunte suavemente─.
Una de las rubias me miró con desdén. Era más alta que yo. Detalles.
Tenía el cabello desordenado y lodo en el rostro. La otra rubia se adelantó. Pude ver que Vanessa había hecho un buen trabajo, tenía el pelo sucio y desordenado, la ropa rasgada y el mentón amoratado.
─Dándole su merecido a esa maldita perra ─chilló─.
─Puedo soportar a unos montoneros. Pero no me pidan que soporte a unos montoneros que se atrevan a lastimar a mi hermana.
La morena jadeó audiblemente mientras la rubiagolpeada me miró encolerizada.
─No, Bella ─oí a mis espalda─. Puedo sola.
Bufé. Veía claramente que podía.
─Silencio.
Sorpresivamente fue la rubiasucia la que avanzó hasta mí, me lanzó un golpe de novata directo a la cara. Tomé su brazo y le enterré las uñas de mi mano izquierda mientras empuñaba mi mano derecha y golpeaba su rostro directamente contra su pómulo y luego la abofetee en la otra mejilla.
Solté su antebrazo mientras la rubiasucia retrocedía y se llevaba la mano a la boca. Estaba sangrando.
Las tres huyeron dejándonos solos. Me voltee hacia Nessie para verificar los daños. Estaba relativamente bien. Mejor que sus contrincantes al menos, pero notablemente cansada.
─Sabes que debes llamarme ─la regañé─.
─Lo recordaré ─rió mientras Jake la sostenía de pie─.
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No había visto a Bella desde el almuerzo. Prácticamente había salido corriendo de allí cuando pudo escabullirse de Alice y Rose. No estaba seguro de que se hubiera quedado con una buena impresión de nosotros. Después de todo, la habían agobiado todo el tiempo. Ella parecía del tipo de chicas que les gusta quedarse en silencio y disfrutar de él pero teniendo a Alice, Rose y Emmett cerca eso se vuelve una misión imposible.
Acababa de salir de mi clase de biología cuando vi a una chica pequeña y delgada con un cabello similar al mío pero rizado en las puntas corriendo a gran velocidad en mi dirección. Por un momento creí que chocaría conmigo pero en vez de eso me rodeó y se oculto tras de mi.
─¿Qué…?
─No digas una sola palabra y disimula ─ordenó─.
Me quedé ahí de pie en el umbral de la puerta del laboratorio recostado contra ella. Tres chicas bastante jóvenes, de seguro eran de primero, pasaron vociferando algo que entendí como "maldita perra". La chica tras de mi maldijo en voz baja y esperó hasta que las otras tres desaparecieron por el pasillo.
─Brujas…─murmuró─.
─Disculpa.
─Ah tú. Si preguntan no me has visto.
─Se puede saber a quién no he visto ─repuse cabreado─.
─¡Ah, sí! ─se rió aún vigilando el pasillo─. Soy Vanessa Swan.
Me crucé de brazos. Así que ese pequeño monstruito era la hermana de Bella. Apenas y había cruzado un par de palabras con ella y ya había notado cuan diferentes eran. Esta chica era mal hablada y grosera. Tenía los ojos verde claro y el cabello rubio, su rostro era más largo que el de Bella y su mirada era bastante más inmadura. Por su expresión podía deducir fácilmente que amaba meterse en problemas o que en si ella misma era el problema. Me pregunte que le había hecho a las otras tres que la seguían.
─Soy Edward Cullen.
─Un placer, Edward pero ahora tengo que irme.
Apenas dijo eso salió corriendo en la dirección opuesta, momentos después las tres chicas de antes volvieron a pasar frente a mí aun más encolerizadas.
Sin duda que eran una familia interesante. Y ahora si me creía lo del coche. Solo esperaba que no fuera tan malvada como Alice. Eso era algo que no le deseaba a nadie más.
Tenía clase de deportes así que me encaminé al gimnasio a paso rápido. Esa clase era todo un incordio. Además de tener que usar ese molesto uniforme tenía que aguantar al estúpido de Mike Newton dando botes de aquí para allá para lograr llamar la atención. Por suerte Jake tomaba esa clase también.
Una hora después caminaba extrañado hacia el estacionamiento preguntándome donde se había metido el idiota que tengo por mejor amigo. No había visto ni sus luces durante todo el día pero su auto estaba aparcado así que no había faltado a clases. Ya cerca de mi auto me encontré con los Hale y mis hermanos conversando entre los autos de Jasper y el de Rose. Extraño. La lluvia era fina pero ya me tenía empapado y ellos estaban de lo más campantes conversando como si fuera una tibia tarde de primavera. Bufé. Tenían suerte de que Carlisle fuera doctor.
─¡Ed! ─llamó Alice─. ¿y Bella? Tenía las dos últimas clases contigo.
─No la he visto desde el almuerzo.
Vi a Rosalie checar la hora en su celular y bufar impaciente. Había olvidado que ella llevaría a la Swan a casa.
Unos gritos nos pusieron a todos alerta. Voltee para ver de que se trataba. Ese instinto de fisgón no se iba de mi personalidad. Era mi peor defecto, me portaba como un mariquita.
Un par de coches más atrás estaban las tres chicas que seguían a la hermana de Bella por los pasillos acorralando a alguien contra la pared. Todos nos acercamos preocupados pero no dimos más de dos pasos cuando nos quedamos estáticos. Bella se había abierto paso por entre las chicas seguida de cerca por Jake. Con que ahí había estado ese puto maricón de mierda. Vi a Bella poniéndose justo frente a las tres chicas, Black había levantado a la persona que estaba arrodillada junto a la pared. Era Vanessa Swan.
Me acerque para oír mejor y noté la pose desenfadada de Bella con un brazo cubriendo su estomago y el otro alzado sobre su cabeza mientras peinaba su largo y oscuro cabello humedecido por la lluvia con los dedos.
─Puedo soportar a unos montoneros ─estaba diciendo con voz desinteresada─. Pero no me pidan que soporte a unos montoneros que se atrevan a lastimar a mi hermana.
Para ese momento sus ojos se habían clavado en la primera chica, una rubia muy delgada, que se había puesto rígida.
─No, Bella ─pidió Vanessa─. Puedo sola.
─Silencio.
Lo siguiente que paso fue increíble incluso para mí. La chica rubia avanzó hacia Bella con furia, Rose gritó cuando lanzó un golpe directo al rostro de Swan pero ella la sostuvo en el aire y la golpeo con la misma facilidad con la que espantas un mosquito. La chica retrocedió con la mano en la boca. Tiempo después supe que Bella la había golpeado con la fuerza suficiente para hacerla sangrar. Las tres chicas huyeron y Bella se volteó furiosa hacia su hermana. Todos corrimos hacia ella para evitar cualquier otra confrontación pero nos sorprendimos al ver que, con mirada critica, estaba repasando el rostro de su hermana y limpiando su ropa. La chica tenía un moretón en el pómulo izquierdo. Pero parecía bastante orgullosa de lo que había hecho.
─Bella ─la llamé─. ¿Están bien?
─Lo estamos ─respondió con su irritante educación─. Sólo fue un insignificante altercado, ¿No es así, Vanessa?
─Como has dicho ─respondió Vanessa simulando el mismo carácter de su hermana─. ¿Son tus amigos?
─Así es.
Vanessa se presentó con todos nosotros con voz dulce y educada. Alcé una ceja ¿A quién pretendía engañar?
─Solo esta haciendo meritos para que Bella no se enfade tanto con ella ─dijo Jake desde mi espalda─. Ella le perdona todo excepto estas cosas. Bella puede ser muy sobreprotectora.
─Y tú, ¿Cómo sabes eso?
─¡Vamos, Cullen! ─se rió─. Las conozco desde que tengo memoria. Charlie, el padre de Bella, es algo así como mi padrino. Incluso viví un tiempo con ellos. ¡Te lo conté hace un montón!
─Cierto ─asentí aunque no lo recordaba─.
─Mira para que no te hagas quebraderas de cabeza te lo resumiré así: Bella y Nessie son hermanas muy cercanas y opuestas en casi todos los aspectos. Ambas son sumamente inteligentes, tocan instrumentos, pintan, bailan y hablan unos cuantos idiomas entre otras cosas pero es su carácter lo que las diferencia.
─Eso ya lo he notado ─murmuré─.
─Bella es la que recibe las ordenes en su casa, ya sabes, la hermana mayor y todo eso ─rodó los ojos─. Así que Nessie recibe las ordenes de ella. Para Nessie no existe otra voz de mando en su casa que la de Bella por ello siempre la está sacando de quicio. Sin embargo, ella sabe que Bella no se enfada realmente con ella. De hecho, Bella solo se enfada en situaciones como la de antes.
─¿Peleas?
─¡No! En situaciones en las que Vanessa pueda salir lastimada.
─Es una buena hermana…
─Ambas lo son ─aseguró─. El trabajo de Nessie es cuidar de la salud de Bella. Ella es muy enfermiza.
Eso último no lo ponía en duda. Parecía suave y delicada a la vista, aunque no quisiera haber estado en el lugar de la rubia que había golpeado.
Bella le quitó la cazadora sucia a su hermana con un gesto casi maternal y se la pasó a Alice mientras se quitaba su propia cazadora y la arropaba con ella. Tragué en seco. Debajo solo llevaba una blusa negra de manga corta ceñida al cuerpo que rápidamente comenzó a humedecerse por la llovizna que poco a poco había ido convirtiéndose en lluvia a toda regla. Se quitó la bufanda y con ella le limpio el rostro con delicadeza. Vanessa hizo una mueca de dolor.
─¿Te duele? ─le preguntó amablemente─.
─Solo un poco ─aseguró la otra─. Lamento lo que paso, me tomaron por sorpresa.
─Ya no importa ─la tranquilizó con una sonrisa─.
Después de eso se despidieron de nosotros y subieron al coche de Rosalie. Alice saltaba de la emoción a mi lado repitiendo una y otra vez que eran maravillosas. No iba a admitirlo pero yo también lo creía.
─Me voy ─anunció Jacob─. Le diré a Billy de los Swan, de seguro querrá ir a verlos
─¿Por qué tanto interés en ir? ─inquirió Jasper con una sonrisa pícara─.
─¡Qué os den! ─gritó Jacob mientras corría a su coche─.
─Dejen al perro ─gritó Emmett desde el otro extremo de mi coche─. Quiero irme a casa. Estoy empapado. Además ahora que las Swan se han ido, dudo que vaya a haber otra pelea de gatas
Hizo un gesto de garras con los dedos mientras gruñía. Pobre tonto. Alice iba a cobrársela después. Lo mejor sería ocultarme en mi habitación el resto del día.
─Ed, llama a Vanessa, por favor ─me pidió Alice con su maldito puchero de mierda─. ¡Ponlo en Alta Voz!
Bufé mientras me tendía un papelito con el número y me metía en el auto. La primera vez no me contestaron. Lo intenté de nuevo.
─Bueno.
La voz era más áspera que la de Nessie, eso era seguro. Nos miramos los unos a los otros confundidos.
─Hola ─dije─ ¿Con quién hablo?
─¿A quién llamaste, imbécil?
Emmett comenzó a reírse a mandíbula batiente. Le lancé una de las revistas que Alice mantenía en el compartimiento junto a la palanca de cambios.
─¡Somos nosotros, Nessie! ─rió Alice─. Edward, Alice y Emmett
─¡Oh, claro! ─se carcajeó del otro lado, si era ella─. No reconocí el número.
─¿Todo bien?
─De maravilla.
─¿Qué estás haciendo?
─Lectura informativa
─¿Cómo se llama el libro?
Se quedó en silencio unos momentos.
─La portada dice: Diario de Emmett Cullen.
Colgó.
Besitoo0ssss ^^
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