Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer;
La historia es nuestra xD
CÁP. 03: Música.
Bella pov
Nessie se mantuvo en silencio durante todo el viaje. De vez en cuando Rose la miraba dubitativa pero sin hacer ningún comentario. Sabía que me había excedido con mi comportamiento anterior pero no podía controlarme cuando mi hermana estaba implicada. Para mí no había razón suficiente con la cual escudarme si actuaba con negligencia ante ella. Si permitía que la lastimaran, si permitía que personas como esas chicas la dañaran de cualquier forma entonces todo el esfuerzo de mi vida para mantenerla a salvo habría sido en vano.
─Nos vemos mañana ─dijo Rose cuando nos hubimos bajado─. A la misma hora, Bella.
─Hasta mañana.
Nessie entró corriendo a la casa y yo suspiré agotada. Todavía teníamos que ir al cuartel de policía para que le dieran sus labores a mi hermana. Dos horas diarias durante un mes. El futuro se extendía ante mí con mirada burlona.
Ríete… con confianza, murmuré enfuruñada a mi conciencia.
Subí las escaleras con cansancio. Renee no estaba en casa lo que era una suerte, no quería oír sus chillidos de histeria por el aspecto de Nessie. Se suponía que iría a una entrevista de trabajo. Ella era maestra de primaria.
Dejé mis cosas en mi cuarto y caminé hasta el de Nessie. Sabía que por mi bien físico era recomendable que ni siquiera me asomase por su puerta pero debía asegurarme de que no intente evadir sus responsabilidades. Toqué pero no me contestó. Empuje la puerta y la busque por su habitación. Estaba recostada en el suelo con el móvil pegado a su oreja. Me hizo señas para que me mantuviera en silencio. Extrañada me senté en su cama y esperé.
─La portada dice: Diario de Emmett Cullen ─ella me miró divertida y alzo el libro que tenía en las manos─.
Llevé mis manos a mi boca para ahogar la carcajada que amenazaba con salir. La vi levantarse con una sonrisa de suficiencia mientras lanzaba el aparatito contra la cama.
─¿Cómo obtuviste eso?
─Tú sabes ─me dijo dejándose caer a mi lado─. Esas chicas lo habían robado y ladrón que roba a ladrón…
─¿Por eso te atacaron?
─Eso me pasa por hacer buenas acciones ─se quejó─. Prometo compensarlo de inmediato. ¿Lo haces tú o lo hago yo?
─¿Qué cosa?
Ella puso los ojos en blanco.
─Leerlo, por supuesto.
─Eso sería incorrecto.
─Y eso qué ─me desafió─. Mejor yo a esas brujas.
─¿En qué punto es mejor, Vanessa?
─En el que a mí no me interesa más que con fines informativos. Hay que conocer a los amigos de mi hermana.
─Puedo cuidarme sola, Nessie.
─Seguro ─ironizó─. ¿Crees que Hans no me comentó tu último desfallecimiento?
─Fue un hecho aislado.
─Tú y yo sabemos que no es cierto ─me regañó─. ¿Cuándo se lo dirás a nuestros padres?
─No hay nada que decir ─aseguré─, además no hay necesidad de preocuparlos…
─Ese chico Edward podría ser tu Hans, ¿No crees? ─comentó mirándome seriamente─.
─No me agrada.
─Eso no importa. Él me ayudo sin conocerme estoy segura de que podría ayudarte a ti también.
El timbre comenzó a sonar. Suspiré aliviada. No quería tener esa conversación en ese momento. ¡No quería tener esa conversación nunca!
Después de ordenarle a Nessie que se bañara y se cambiara para ir al cuartel de policía, baje corriendo las escaleras precipitándome contra la puerta. Del otro lado estaban Jacob y Billy Black. El último estaba en silla de ruedas, eso no lo sabía.
─¡Jake, Billy! ¡Que gusto verlos!
─El gusto es nuestro, Bella. ¿Está Charlie?
─Aún no llega de Port Angeles, pero de seguro no tarda.
Los tres caminamos hacia la sala y les serví unas bebidas. Jake parecía ansioso lo que le daba a su rostro moreno un matiz infantil. Me reí bajito.
Nessie bajó momentos después ya lista para irnos, no tenía ni la más mínima marca en la cara, a veces me sorprendía de lo que el maquillaje podía hacer, al tiempo en el que Renee entraba refunfuñando contra el frío. Al ver a los Black, por un momento, se quedó estática. Paseo sus ojos verdes como el agua por los rostros extraños y luego me miró confusa.
─Mamá ─le dije─. Billy y Jake han venido a ver a mi padre.
Su rostro enrojeció por la vergüenza para luego recuperarse y entablar una extraña conversación con Billy. Jake se puso de pie y se despidió de Renee.
─¿Ya te vas? ─le pregunté─.
─Ya nos vamos ─corrigió─. Te dije que las acompañaría.
Nessie masculló algo que sonó como "jodida mierda" y salió sin despedirse. En ese momento recordé que no tenía coche. Que desastre.
─Yo las llevó ─aseguró Jake cuando nos vio caminar por la calzada─. Al viejo no le importará.
Nos montamos en su Volkswagen Rabbit y nos sumergimos en una peculiar conversación sobre palomitas de maíz. Nessie se reía de la obstinación de Jake al señalar que eran mejores las palomitas caseras que las que vendían en los cines.
─Son iguales ─insistió Nessie desde el asiento de atrás─.
─¡Claro que no! ─rebatió el otro ofendido─. Esas son hechas sin cariño.
Me reí de ambos disfrutando de la compañía y la distracción que representaban sus tercas figuras batallando sobre golosinas. Ambos eran mis hermanos amados. En el fondo de mi alma sabía que si Jake y Nessie estuviesen juntos todo sería mucho más simple para mí. No solo porque Jacob tendría que soportar sus travesuras dejándome a mí espacio para recuperarme antes de tener que comenzar a huir de nuevo, sino también porque no creía que existiera otra persona capáz de amar a mi hermana como él. En Jacob se reunían mi preocupación, la adoración de mi madre, la protección de mi padre además de su misma fidelidad. Ella estaría segura con él, sería amada y yo podría estar tranquila.
En mi memoria se filtró un poco de la conversación que habíamos tenido antes con Nessie. Ella tenía razón. Yo necesitaba un Hans. Un amigo confiable al que pudiera confesarle todo y que estuviera ahí para auxiliarme. Pero, más aún, necesitaba un Hans porque no podía permitir que Nessie se preocupara por mí. Ella debía darse el tiempo para hacer amigos y amar a alguien –preferentemente a Jacob-, para no estar sola.
El problema radicaba en que ella había elegido a Edward para ese trabajo. ¿Por qué tendría que ser él? El que la hubiese ayudado no lo hacía mejor a mis ojos; después de todo, Nessie seguramente no le dio oportunidad de negarse. Ella nunca aceptaba un "no" como respuesta. Y ese chico parecía haber padecido bastante bajo el yugo que Alice debía de haberle impuesto. De seguro ella era igual a mi hermana y Vanessa fue juez y verdugo de muchos niños, después de todo.
Aun podía recordar con claridad al pequeño niño rubio llamado Mike al que Vanessa había perseguido por horas para darle un beso. Al atardecer lo habían encontrado nuestros padres en una alta rama del roble que estaba fuera de la casa de Billy. Fue el único lugar al que ella no lo siguió. Después de ese día el pobre se escondía y temblaba solo de oírla. ¿Qué reacción tendría ahora si la viera?
Me mordí el labio inferior para ahogar la risa. Esas vacaciones habían sido las anteriores a que Jake se fuera a vivir con nosotros. Billy no estaba en silla de ruedas y la madre de Jacob aún estaba viva. Yo había atrapado una neumonía y tuvimos que regresar a Phoenix antes de lo planeado.
Nos detuvimos frente a la estación de policía y los tres nos dirigimos a la oficina del oficial Hale. Anteriormente no me había detenido a observarlo pero, haciendo a un lado el bigote y la cicatriz sobre su ceja derecha, era un hombre bastante guapo. Ahí se encontraba el parecido con Rosalie y Jasper. Los gemelos eran guapísimos. Fugazmente me pregunté como serían sus padres.
─Señoritas Swan, joven Black ─nos saludó─. Siéntense por favor.
─Oficial ─le saludé─.
─Albert, tanto tiempo ─sonrió Nessie─.
─No lo suficiente, Nessie.
Otro oficial ingresó con una pila de papeles en sus manos. Era un rechoncho moreno de ojos pequeños y nariz rojiza. Cuando alzó los ojos se quedó congelado. Todo su cuerpo se tensó y sus ojos se abrieron como platos.
─Hola, David.
Al parecer Vanessa había conocido a todos los oficiales el viernes por la noche mientras estaba en prisión.
─Oh. No ─murmuró el tal David─.
Dio media vuelta y se precipitó por la puerta. Sus pasos se perdieron por los pasillos. Si. Definitivamente ese hombre había conocido a Nessie.
Mi hermana rió alegremente ante la cobarde huida y volvió su rostro hacia el oficial Hale que estaba intentando ganar nuevamente su atención. Jake se mantenía en silencio.
─Para hoy deberá dirigirse a la escuela primaria de nuestra ciudad. La directora le señalará sus deberes. Pueden retirarse.
Los tres nos pusimos de pie. Nessie iba con una gran sonrisa pícara dibujada en su rostro pálido.
─¿Qué les hiciste? ─le pregunté una vez en el coche─.
─Nada, Bella
─Vanessa…
─Solo tuvimos un inofensivo encuentro de naipes.
─¿Alguien se atrevió a jugar contra ti? ─replicó Jake─.
Vanessa era una experta en los juegos de naipes y además, también era una experta en hacer trampa. No había forma de vencerla legal o ilegalmente hablando. Jacob y yo ya habíamos aprendido a no apostar contra ella desde que se adueñó de mi primer espejo cuando tenía ocho y desde cuando se quedó con la cazadora favorita de Jake a los once.
─Espero que no les hayas sacado tanto.
Nessie sonrió abiertamente.
─No lo hice. Solo todo lo que tenían en ese momento. Albert no nos dejó seguir. Seguramente me habría quedado con las esposas. Incluso gane las llaves de mi celda así que ni te creas que dormí allí.
─¿Dónde dormiste?
─En la oficina de David. Tiene un gran sofá-cama.
─Dios ─murmuré, debía disculparme con ellos─.
Al llegar a la escuela, la Directora Brown nos guió hasta una sala amplia de murallas blancas y celestes. Un salón de arte según nos dijo. Nessie debía darle una mano de pintura a las murallas que estaban algo maltrechas. Con un suspiro tomó el overol azul, los guantes y las botas que la señora le había facilitado y se puso manos a la obra. Sin embargo no parecía que avanzara mucho así que, suspirando por mi ropa y mis converces, tomé la otra brocha y me dirigí al sector sur. Jake hizo la mayoría del trabajo ya que se apropió del rodillo. Lo miramos envenenadamente mientras él cantaba "Barbie girl".
La tarde pasó sin contratiempos, nos reímos y a mi parecer hicimos un buen trabajo. Jake y yo dijimos adiós a nuestras ropas entre las carcajadas despreocupadas de Nessie y regresamos a casa.
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Edward pov
Emmett daba vueltas como un desquiciado perro persiguiendo incesantemente su rabo. Al momento de llegar a casa había volado a su habitación a revisar el tercer libro de su estante públicamente conocido como su diario de vida. Él aún pensaba que era un secreto pero, Alice y yo, lo habíamos descubierto cuando tenía nueve años y, al parecer, la pequeña niña Swan también tenía conocimiento de ello. Sus ojos acuosos y sus hombros caídos nos habían dicho que las palabras de Vanessa Swan eran ciertas. Ella tenía su dichoso diario.
─¿Cómo lo obtuvo?
Esa era la pregunta que murmuraba mi hermanita una y otra vez visiblemente molesta lo que me habría sorprendido si no fuera porque sabía que la razón de su enojo no era precisamente que una desconocida hubiese obtenido un artículo tan personal como lo es el diario de vida de Emmett sino que ella no lo hubiese visto venir. Tomó su móvil y marcó velozmente una serie de números.
─Apagado ─refunfuñó─.
─¿Llamas a Bella? ─le pregunté─.
─Si ─suspiró─. Pero hoy es el primer día de trabajo comunitario de Nessie así que ella debe de estar vigilándola.
─Y vigilar a esa niña parece necesitar de un regimiento ─gruñó Emmett─.
─¿A quién llamas ahora? ─inquirí cuando tomó de nuevo su móvil─.
─A Rose.
─¿Para qué?
─Para preguntarle los detalles de la condena de Nessie, así sabremos donde está o a que hora termina. Luego iremos por tu diario Emmy.
Los ojos de Emmett se volvieron cautos y su rostro palideció. Rose de seguro estaría más que contenta obteniendo su diario y al tenerlo podría averiguar un par de cosas que solo nosotros sabemos.
Alice bufó como si hubiese oído nuestros pensamientos mientras esperaba a que la rubia contestase.
─¿Ocupado? ─chilló─.
Blanquee los ojos mientras me daba media vuelta y me marchaba. Si me quedaba un jodido minuto más al lado de ese par terminaría con las neuronas fundidas, eso seguro.
A pesar de que intenté pensar en otra cosa, Bella apareció en mi mente como invocada. Sus ojos inteligentes y expresivos, su rostro pálido y sus mejillas sonrojadas. Jamás había tratado con una chica como ella. Era educada al extremo, era hermosa, tenía una hermana que era la encarnación del demonio, pero ella la amaba, sabía pelear pero según Rosalie era pacifista y me ignoraba sin siquiera pretenderlo. Simplemente yo era un "X" para ella.
Me dejé caer sobre mi cama intentando alejar las ideas que se arremolinaban en mi cabeza. No era del tipo romántico ni comprehensivo, más bien yo era el tipo de chico que vivía el momento lo mejor posible, Bella no era para mí.
─Edward ─llamó Alice desde el pasillo─. Rose dice que Nessie estará ocupada al menos otras tres horas, pero que luego debían estar en su casa, ¿Nos acompañarás a buscar el diario de Emmy?
─¿Necesitas un chofer? ─repuse irónico─.
─Gracias por ofrecerte, hermanito.
Su risita chillona llenó el pasillo y me dijo claramente que era un jodido tonto. Ese diablillo siempre estaba un paso más adelante que todos los demás. Era una experta en exasperar gente y mi causa principal de migraña.
Espere hasta que fue nuevamente por mí unas horas después y abandoné mi habitación para acompañarla a casa de los Hale. Al menos la frustración la podría matar burlándome de Jasper. Él aún pensaba que su amor secreto por Alice era un secreto. Sinceramente estaba seguro de que hasta mi hermana lo sabía pero con lo cruel y sádica que era disfrutaba verlo sufrir y recibir sus miradas "disimuladas".
Me reí mientras me montaba en el coche junto a mis hermanos. Siempre era bueno burlarse un rato de los amigos. Antes de que diera la vuelta en el camino el coche de Jake se vislumbró. Nos miramos los unos a los otros y descendimos para recibirlo. En el copiloto venía Vanessa Swan.
Emmett gruñó realmente molesto pero le advertí que se calmara, no estaba muy seguro pero, podía imaginarme lo que pasaría si atacara de cualquier forma a Nessie.
Ambos bajaron del auto con una sonrisa. Vanessa caminó hasta Emmett y lo miró con reprobación.
─Deberías tener más cuidado, grandulón ─le dijo firmemente─. Si no hubiese estado ahí, tu diario sería de conocimiento público.
─¿De qué hablas? ─gruñó mi hermano al tiempo que Jacob se adelantaba cubriendo a la niña─. ¡Tú fuiste quién me lo robo! ¡Lo tomaste de mi propia casa! ¡Tú-
─Yo nada. Tú hermano tiene la cabeza llena de aire ─dijo a Alice─. ¿Cómo podría haberla robado de tu casa si esta es la primera vez que vengo? Además, ¿Sabes lo difícil que es llegar hasta aquí?
─Entonces como-
─Unas chicas de mi clase lo tenían. Las escuche diciendo que lo habían tomado de tu bolso escolar y estaban poniéndose de acuerdo para leerlo durante la hora de almuerzo así que decidí robárselo.
─Las chicas de las que hablas ─dije─ ¿Son las que te perseguían y atacaron después de clases? ─ella asintió─. Vaya.
─Entonces, ¿No lo leíste?
─Oh, claro que lo leí, un poco, pero solo fue para saber quién eres. Si vas a estar cerca de Bella tengo que asegurarme de que seas un buen chico.
─¿Por qué no lo sería?
─No lo sé. Sin embargo, es mejor prevenir que lamentar. En todo caso, toma ─le entregó el diario─. Ten más cuidado no es bueno que lo recupere para ti. Viste lo que pasó hoy, Bella me matará si pasa de nuevo.
─No te preocupes Nessie y quédense un rato ─cantó Alice─. Veamos una película-
─No podemos ─la cortó Jacob─. Le prometimos a Bella regresar pronto. Y es un poco estricta con el tiempo.
─Cierto, además está preocupada por la reacción que podría haber tenido Emmy. De seguro se esta arrancando el pelo con las dos manos.
Se rió disfrutando de la imagen mental.
─Los acompañaremos ─saltó Alice─, quiero verla. Sobretodo porque tengo unas ideas para su guardarropa pero primero tengo que ver que tiene en él.
─No te preocupes por eso ─aseguró Nessie─. Bella es una chica sencilla pero tiene muy buen gusto.
─Por eso es que llevaremos a los chicos. Ellos nos darán sus opiniones de hombre.
─A Hans le gustaba como se vestía mi hermana.
─¿Quién es Hans? ─preguntamos todos a la vez─.
─Pregúntenle a Bella.
Veinte minutos después estábamos frente a la casa de los Swan y yo estaba más que nervioso. Quería que ella dejara de ignorarme, que me viera como lo hacían otras chicas, que aunque sea le interesara pero no sabía como lograrlo.
Nessie abrió la puerta y lo primero que vimos fueron los hermosos ojos preocupados de Bella estudiando a su hermana con cuidado. Cuando estuvo satisfecha nos observó y frunció ligeramente el ceño.
─Tengo un mal presentimiento sobre esto ─murmuró─. ¿Nessie?
─Vamos Bella, es solo una visita de cortesía.
─Debiste haberme llamado para avisarme y lo sabes.
─Lo haré la próxima vez.
Con un suspiro Bella camino hacía el lado contrario y se perdió en una habitación. Nosotros nos sentamos en los mullidos sillones de la sala de tonos blancos y celestes. Cinco minutos después Bella regresó con una charola en la mano y en ella algunas galletas y refrescos.
─Lamento no tener nada más para ofrecerles ─se disculpó─. Pero Nessie no me dijo que vendrían.
─No hay problema ─ respondimos al unísono ─.
─Ahora ─musitó─. Lo lamento mucho. Lo de tu diario, Emmett.
─Nessie ya me lo contó todo.
─No pasarían estás cosas si fueras más cuidadoso ─ lo regañé─.
Él bufó con negligencia.
─Emmett no es más que un asno ─aseguró Alice rodando los ojos, Nessie soltó una risita─.
─No creo que sea así ─disintió Bella dulcemente─. Pero me iré con cuidado. Rose dice que más que un asno es un cerdo.
Ahora la risita de Nessie se convirtió en una ruidosa carcajada. Todos sabíamos la opinión que la rubia tenía de Emmett por lo que estábamos más que familiarizados con los calificativos que ella tenía para mi hermano. Claro que el jodido idiota se comportaba como un retrazado cada vez que ella estaba cerca. El por qué era un misterio aún para mí.
─¡Cierto! ─chilló Alice después de haber estado en silencio unos instantes─. ¿Quién es Hans, Bella?
La miré interesado mientras sus mejillas cambiaban sospechosamente de color a un fuerte carmín. Ese gesto no me hizo ni puta gracia.
─Es mi mejor amigo ─murmuró con la vista fija en la bandeja con galletas sobre la mesa de centro─.
─¿En serio? ─susurró irónicamente Nessie antes de huir escaleras arriba─.
─De verdad. Él es como Jake para mí ─aseguró─. Son mis hermanos por elección.
─Te ves extraña Bella ─murmuró Alice de repente─. ¿Estás bien?
─¿Ah? Si. Estoy bien solo me duele un poco la cabeza.
─No debiste haberte mojado después de clases ─la regañó Black─. Deberíamos irnos para que descanses…
─¡No! ─lo paró─. No se vayan, estoy bien, lo prometo. Solo es el estrés por el cambio. Por favor ─añadió en voz baja─.
─¡Bien! ─cantó Alice─. Ahora veremos tu cuarto. Estoy pensando un proyecto de renovación para tu guardarropa…
Vi como mi hermana arrastraba a Bella escaleras arriba mientras ella tropezaba una y otra vez con sus propios pies. Me reí entre dientes de su adorable torpeza.
Recorrí con la vista la amplia habitación. Era equilibrada y armoniosa. Seguro a Esme le encantaría. En la estantería del fondo habían muchos trofeos y diplomas enmarcados. Al parecer las Swan si eran personas peculiares. De la nada me nació un profundo anhelo de ver a Bella haciendo algunas de las cosas que rezaban en los diplomas. Bailar, tocar el chello o dibujar. Sería lindo observar su arte…
─¿No van a subir?─ preguntó Alice desde las escaleras─.
Todos asentimos y subimos en silencio.
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Bella Pov
Alice y sus hermanos resultaron ser personas realmente agradables, incluso Edward y Rosalie. En un principio los había catalogado como príncipes engreídos de instituto pero ahora podía afirmar que eran gente normal y amistosa aunque la desconfianza y el gesto huraño típico de los niños guapos que han crecido rodeados de atención estaba totalmente arraigado en ellos. Una vez que te acostumbras a su arrogancia resultan personas casi imprescindibles. Hacía tiempo que no me la pasaba también, hubiese querido que Hans y Jessica hubiesen compartido estos momentos conmigo, después de todo eran justamente ellos quienes me decían una y otra vez que no debía ser tan cerrada en este punto.
Por desgracia, el dolor de cabeza se transformó en una espantosa migraña unas horas después y los cullen tuvieron que marcharse para permitirme descansar. Me sentí como si los hubiese echado y no me agrado en lo más mínimo la sensación.
Fuera de eso estaba realmente feliz sobre los cambios en la relación de Jake y Nessie. Al parecer no se habían dado cuenta pero discutían mucho menos y se sonreían más. Esperaba poder verlos juntos, realmente juntos algún día.
Los días fueron pasando tranquilamente y en medio de todo el tedio y el frío me fui dando cuenta de que en verdad me gustaba este lugar. Me sentía mucho más cómoda de lo que imaginé llegaría a sentirme y Nessie se abstenía de sus barbaridades gracias a que Alice siempre estaba deseosa de hacer cualquier cosa por lo que todo el tiempo estaba ocupada. Un par de semanas después de que llegáramos a Forks Hans me telefoneo para contarme como estaban las cosas en Phoenix. Al parecer Jessica estaba más interesada en lo que me ocurría a mí acá que del muchacho que había comenzado a "acosarla", aún recuerdo el tono de voz de Hans al decir aquello como si para él fuera incomprensible. En fin, nunca he entendido cual es el tipo de chicas que le gusta. Es innecesariamente egoísta con esa información.
Otra cosa que ha cambiado durante este tiempo es la actitud de Edward respecto a mí. Ya no se mantiene en silencio o me ignora sino que lentamente se ha estado convirtiendo en un buen amigo. Es listo como supuse en un principio así que he tenido que ser más cuidadosa que de costumbre. Hasta ahora no he tenido ningún desfallecimiento lo que me alegra. Tal vez, solo tal vez, esté mejorando.
El martes por la mañana me monté en mi coche junto a Nessie y partimos al instituto. Hoy tenía una presentación en la clase de música asía que cargue mi chello hasta el salón. Nessie estaba ansiosa por ello como si fuera ella misma quién debía presentarse así que su expresión generalmente traviesa había adquirido un matiz dulce e infantil. Me despedí de ella y entre a la clase. Todos me observaron fijamente por lo que me escabullí hasta mi puesto lo más rápido que me fue posible. Era una suerte que compartiera esta clase con Edward aunque no fuéramos compañeros de asiento al menos no me sentía tan sola. Lo malo sería que el tema que se me dio para interpretar era el concierto para y dos violines y chello de Vivaldi (1) y esta clase no había nadie que pudiera ayudarme. Sabía que yo lo haría bien pero la melodía estaría incompleta.
─Anímate, Bella
El susurro de Edward hizo que mi corazón tartamudeara. No lo había oído acercarse. Me miró de esa forma que me ponía ansiosa. Intenté centrar mi atención en otra cosa que no fueran sus profundos y risueños ojos verdes pero me era demasiado difícil. Últimamente Edward había comenzado a hacerme esto; acercarse demasiado a mí o a hablarme en susurros incluso me había tomado de la mano algunas veces. Sabía que lo hacía porque ahora éramos amigos cercanos pero aún así no estaba preparada para su contacto ni para la electricidad con él. Tenía suerte de haber aprendido a evitar los sonrojos o sino ni siquiera podría mirarlo sin convertirme en un arbolito de navidad.
─No es que este desanimada ─le respondí con un suspiro─. Es sólo que me entristece hacer algo a medias.
─Estoy seguro de que será maravilloso.
─¿Eso lo dices tú en base a qué? Nunca me has escuchado tocar.
─Pero sé que no haces nada mal.
─Eso suena a insulto.
─Esa es la verdad.
─También podría atribuirte esa verdad a ti, ¿cierto? ─dije después de un momento─.
─Tal vez.
Rodé los ojos y me incline hacia mi chello para ocultar la sonrisa que atestaba mi cara. Estas conversaciones extrañas se habían convertido en una costumbre a estas alturas, no entendía por qué aun no podía superar la emoción de tenerlas. Creo que tenía que ver con el hecho de que Edward era realmente encantador.
Cuando el profesor entro al aula él regreso a su puesto y mi compañera ocupo su lugar.
─Señorita Swan ─me llamó ya avanzada la clase─. Su turno.
Con un suspiro me puse de pie y tomé mi chello mientras caminaba hacia el centro de la habitación. Me senté sin mucho animo pero antes de que comenzara a tocar tocaron a la puerta. Los murmullos se alzaron a la par de mi incomodidad.
El profesor dio un escueto adelante y dos personas inconfundibles para mí entraron al salón.
─Lamentamos la tardanza ─cantó Nessie cuando llego junto al escritorio del profesor─.
─No hay problema. Ubíquese junto a su hermana
Yo me encontraba en un patético estado de aturdimiento mientras observaba a Nessie parada junto a mi violín en mano acompañada por la persona que más quería ver en la vida.
─Vamos, Bella ─ me apuró Nessie─. Hans no va a desaparecer así que muévete.
Cuando ella pronunció su nombre fue como si lo hubiese vuelto totalmente real. Hans estaba allí. Mirándome con escepticismo mientras acomodaba su violín en su hombro. Le sonreí y comenzamos.
saludos! tanto tiempo verdad?
ahora estoy comenzando a escribir denuevo asi ke estaré por aquí más a menudo
(1) link de la música: http : / doushitesonnanibakanano . blogspot . com / 2012 / 03 / concierto – para – dos – violines – y – chello – in . html
