Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer;
La historia es nuestra xD
CÁP. 04: Confesión
Hans estaba a mi lado. Hans. El mismo Hans que ha estado conmigo desde que entré al preescolar. El mismo genio que toca el violín como nadie. El mismo niño que ama la guitarra clásica y que en mis cumpleaños interpreta mis canciones favoritas. El mismo que me ha salvado tantas veces...
No podía creerlo. A pesar de estar escuchando tan claramente su violín, no podía creer que había viajado tantos kilómetros, tantas horas para... ¿para qué? ¿Por qué estaría Hans allí? en ese momento, en realidad, no importaba.
Nessie tenía una sonrisa de oreja a oreja y me miraba felizmente mientras bailaba con su violín de profundo color caoba. Don Antonio se lo había obsequiado cuando Hans decidió que sabía lo suficiente. él había sido quién le enseño después de todo. Las últimas notas y la melodía acabo suave y apaciblemente. El profesor nos sonrío complacido y nos hizo señas para acercarnos. Busque a Edward con la mirada pero él no me estaba mirando. Me oí a mi misma suspirando decepcionada.
- Son muy buenos - nos halagó-. Se puede percibir toda la confianza y la práctica, ¿han hecho cosas como esta antes?
Hans no contestó.
-Si - sonrió Nessie-. Hans es el compañero de mi hermana. Han tocado a dúo por mucho tiempo. También es quién me enseñó a tocar.
-Hans es un gran intérprete -aseguré-.
-Los tres lo son -corrigió el profesor - . Asiento.
Nos giramos y camine hasta mi lugar. Nessie tomo una silla y se puso a mi lado Hans hizo lo mismo. Me quede mirándolo como una tonta. Él se veía igual que la última vez. Su cabello negro y desordenado, sus ojos oscuros y fríos, su piel blanca. Se mantenía mirando hacia delante sin interés. Como antes. Sonreí sin querer.
-Cuando haces eso pareces una fans - dijo Hans sin voltearse a verme -. Te he dicho que no lo hagas.
-¿Qué cosa?
-Mirarme de esa manera. Como si me admiraras.
- Te admiro. Eres mi-
-No soy tu héroe. No lo digas.
- Está bien.
-Ustedes dos deberían ser novios -interrumpió Nessie-. Desde siempre han peleado de esta manera. ¡Harían muy linda pareja!
Sentí como me sonrojaba. Un golpe a mi espalda me sobresaltó. Voltee lo más rápido que pude y vi a Edward avanzar hacia el piano en el fondo del aula. No me miro en ningún momento.
-Para hoy he preparado el concierto Nº 23 en A mayor de Mozart -recitó con voz impersonal ¿Que le pasaría?
La música suave inundó el lugar velozmente. Era una melodía simplemente encantadora. Se perdía y luego regresaba con un nuevo movimiento, con más fuerza y calor. Un sonido dulce y reconfortante. Una sonrisa tonta se instauró en mi rostro cuando noté sus ojos cerrados, sus mejillas levemente sonrojadas y sus labios fruncidos. Una vez había dicho que le avergonzaba tocar frente a otras personas, de seguro este examen estaba resultándole realmente difícil. Voltee hacia la ventana y me topé de frente con los ojos oscuros de Hans que me atravesaron sin compasión. Tenía el ceño levemente fruncido y parecía profundamente desconcertado. Parpadee y él llevó sus ojos lejos de mí. Traté de respirar normalmente y miré hacia la ventana. Con los ojos cerrados disfruté del resto de la melodía. "Una obra de arte, sin duda" me dije a mi misma; y Edward es todo un artista.
La clase explotó en aplausos cuando hubo finalizado. No era para menos, fue todo un espectáculo. Edward era la única persona que conocía que tocaba tan bien el piano, tenía pasión y dedicación. Si bien es cierto que solo lo había oído un par de veces, podía asegurar que en esta ocasión había algo más en su música, más sentimientos, menos control. Al parecer había aprendido a unir su interpretación a sus emociones lo que era una suerte. Ahora sonaba perfecto.
- Ese chico es bueno - murmuró Hans a mi lado -.
- Lo es ¿verdad? - cantó Nessie -.
Hans asintió.
Sonreí sin querer. Últimamente me pasaba mucho eso. Sonreír sin ningún motivo en realidad pero siempre sintiéndome feliz y completa. Eso era extraño. Ese sentimiento... sin embargo en ese momento tenía más de un motivo para estar feliz. Primero que nada Hans estaba ahí, segundo la melodía no había resultado incompleta gracias a mi hermana y al parecer había obtenido una buena calificación.
-Ahora -solté cuando hubo terminado la clase-. ¿Por qué estás aquí?
-Si te molesta puedo irme -aseguró Hans con los ojos cerrados -.
-No me molesta. Solo quiero saber por qué tengo la dicha de tenerte aquí conmigo hoy.
Rió suavemente.
- Estoy aquí porque me suspendieron.
- ¿Ah?
-Me suspendieron, Bella. Eso es todo.
-Imposible. Don Jorge jamás te suspendería.
-La madre del idiota de Diego insistió hasta que lo hicieron.
-¿Quién es Diego?
-Es el chico que acosa a Jessica. Un idiota.
Me reí.
-De seguro no lo es.
-Créeme, lo es.
Su voz era firme y parecía totalmente seguro de su afirmación pero para Hans muchas personas eran idiotas, de hecho, él tenía a la mayor parte de las personas que conoce en esa clasificación.
-¿Por qué es un idiota según tú?
-Primero que nada le gusta Jessica, eso ya es una gran prueba.
Me reí fuerte cuando escuché aquello.
-Suenas celoso.
-No lo estoy -sus ojos me miraron horrorizados-. Eso es una locura, Bella. No vuelvas a decirlo que se me revuelve el estómago por el pánico.
Negué con la cabeza mientras me seguía riendo. A veces me preguntaba que era lo que tenía esta persona que me hacía tan feliz. A su lado me sentía relajada y segura. Mi corazón se agitaba y me oprimía el pecho, la sonrisa no abandonaba mi rostro. Era una emoción única y clara. Yo lo quería. Pero ¿hasta que punto se puede querer a una persona a la que no deberías querer? ¿hasta que punto puede ser uno mismo el causal de su propia desgracia? Hacía mucho tiempo que entendía mis sentimientos hacia él. Pero jamás había dicho nada al respecto. No tenía sentido en mi caso. No había razón de ser para mis emociones. Pero supongo que hay cosas en este mundo que no se pueden detener. Seguí caminando mientras oía la profunda voz de Hans explicando todos los motivos por los que lo suspendieron. Diciéndome que fue Nessie quién lo invitó a venir y quién le pidió que me ayudara. Al parecer Nessie tenía el deseo de hacer de celestina.
-Es hora de irme Bella -dijo Hans -. Me quedaré en tu casa así que vengo por ti cuando terminen las clases.
Me sonrió suavemente mientras me abrazaba y besaba mi mejilla. No pude evitar rodear su cuello con mis brazos y acercarlo más a mí. "Que lo tome como quiera" me grité mentalmente.
-De verdad actúas como una fans.
Su melodiosa risa explotó cerca de mi oído y luego se alejó. Sentí su mano sobre mi cabeza y sus dedos en mi mejilla. Tenía los ojos cerrados. No quería que él viera todo el anhelo en ellos. Prefería que me siguiera considerando una fans. Después de todo él era mi hermano, mi hermano por elección. Lo mismo que Jacob.
-Nos vemos luego.
Oí sus pasos alejarse y lo observé fijamente. Lo vi internarse en la lluvia y caminar por el estacionamiento. Lo vi perderse en el mundo de gente que allí estaba.
Suspiré contenta mientras sentía a mi pecho oprimirse. Di media vuelta y caminé hacia mi siguiente clase.
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Edward POV
Decir que estaba enojado habría sido una subestimación en esos momentos. Decir que estaba furioso y horrorizado sería más acertado. Oía como mi pulso martillaba en mis sienes y sentía el dolor de las uñas de mis manos clavadas en mis palmas. Quería romper algo, golpear a alguien. Matar a ese jodido maricón de mierda que se había ido con Bella. Que había sido seguido por ella por los pasillos.
Además ¿Quién mierda se supone qué es? Nunca en la vida lo había visto, y ¿Por qué Bella lo miraba con esa expresión tan desagradable? ¿Con esa sonrisa tan grande? ¿Quién es?
Esa pregunta se agitó por mi cabeza durante todo el receso. No podía alejar de mi mente la reacción de Bella al verlo. Sus ojos se habían enanchado, una sonrisa se había dibujado en su rostro al tiempo que parecía contenerse para no saltarle encima. Había tanta devoción, tanto amor.
-Mierda – exclamé embravecido-.
Esta persona tenía que aparecer justo ahora. Después de superar la primera impresión había comprendido muchas más cosas sobre Bella y había logrado acercarme lo suficiente para que ella me considerara su amigo. Lo más importante es que ella me gusta. Me gusta mucho. No lo amo, pero, cuando me mira con esa expresión inocente creo que sería increíblemente sencillo enamorarme de ella. Pero me estaba comportando como un tonto. Por algún motivo al estar al lado de ella me volvía torpe e incluso un poco estúpido. A veces la tocaba solo para poder sentir la descarga eléctrica que corría desde su cuerpo al mío y cada vez que lo hacía notaba el miedo en sus ojos. Ella no deseaba ese tipo de contacto y yo insistía una y otra vez. Estaba aterrorizado ante el hecho de que si seguía así tarde o temprano terminaría alejándome de ella, en ese momento no tendría nada tras lo cual escudarme… nada con que defenderme…
Durante las ultimas semanas había tenido la oportunidad de tocar un par de veces para Bella y ella había dicho que lo hacía bien, que le gustaba mi música… por eso había estado tan emocionado con la posibilidad de volver a tocar para ella hoy. Pero para Bella solo se encontraba ese chico en el salón. Cada vez que abrí los ojos para verla ella lo estaba mirando a él, sonriéndole… sentía que me estaban quitando cualquier oportunidad que pudiese llegar a tener para estar cerca de ella en un solo momento. Ya casi no tenía nada a que aferrarme. Deseaba quererla más que a nada en el mundo… deseaba abrazarla fuerte a mí, deseaba… que ella me quisiera… que me amara…
─Y esa cara de asesino se debe a…
La voz de Nessie me sobresaltó de forma vergonzosa. La sonrisa maliciosa que adornaba su cara se me antojó a mal augurio. Dio un par de vueltas sin decir nada, mirando al cielo y sonriendo ampliamente. Esa chica era agradable y alegre pero sus constantes travesuras la hacían alguien de cuidado. Aunque, últimamente, se había convertido en mi aliada respecto a Bella. Al parecer, Nessie deseaba que su hermana tuviera un amigo confiable más que cualquier otra cosa.
─¿Por qué sonríes tan ampliamente, Nessie?
─Porque va a ser ─dijo como si fuera obvio ─. Por Hans.
─¿Hans?
─Si. Cuando acepto venir pensé que solo estaba bromeando pero supongo que sus deseos de ver a mi hermana fueron lo suficientemente fuertes como para traerlo hasta este lugar.
─¿Tú lo invitaste?
─Así es. Bella lo necesita. Además, aunque se enfade conmigo luego, sé con seguridad que esta muy feliz.
─¿Qué es él para Bella?
─Pregúntale tú mismo ─rió ─. Hoy en día eres una de las personas más cercanas a Bella.
Se despidió con la mano y corrió por los pasillos. Su cabello broncíneo ondulando tras ella. Era una persona realmente extraña. Demasiado alegre, con demasiada vida y, a la vez, demasiado mimada.
─Bella la conciente demasiado.
─¿A quién?
La voz dulce de Bella me llegó desde mi espalda. Cuando me voltee estaba allí sonriéndome suavemente, con los ojos brillantes y las mejillas sonrojadas.
─A Nessie.
─Tal vez, pero no es más de lo que se merece. Es la mejor hermana que pude haber tenido.
─Es un monstruo.
─No lo es. Es un ángel.
─¿Y a que se debe ese cambio?
─Me trajo a Hans.
Me quedé en silencio medio atragantado. Me costaba respirar y sentía el corazón pesado. Me pregunte por qué dolía tanto.
─¿Solo por traer a ese chico ascendió tanto?
─¿Es extraño?
─Un poco.
─Tal vez tengas razón ─se quedó en silencio─. Pero eso no importa. Estoy feliz ahora.
─Eso es bueno.
Suspiró profundamente y me hizo señas para que la siguiera. La clase de biología sería increíblemente larga hoy.
─Hans ¿Quién es exactamente?
Dudó un momento.
─Puedes contarme cualquier cosa. Confía en mí. Después de todo somos amigos, ¿verdad?
─Hans es mi mejor amigo y una de las personas más importantes en mi vida.
─¿Qué sientes por él?
─No sé si valga la pena hablar sobre ello. Duele mucho.
─Cuando compartes las penas se vuelven más pequeñas.
─No creo que eso se aplique a lo mío. Una vez que salga de mi boca será cosa de tiempo antes de que se disperse con el viento.
─No le diré a nadie ─repliqué ofendido─.
─¿Cuánto tiempo crees que podría pasar entre que te lo confiese a ti y se enteré él?
─¿Qué me confieses qué?
─Es algo que no diré nunca.
─¿Por qué?
─Porque el final está muy cerca.
Me quedé de pie en el pasillo viendo como se alejaba. Durante la conversación sus ojos se habían mantenido fijos mirando hacia el frente, no me había visto en ningún momento, había palidecido y su voz había sonado forzada. Me pregunté cuan grande podía ser el sentimiento que la unía a él y sentí un cosquilleo desagradable en el pecho. Me froté una y otra vez hasta que el dolor desapareció totalmente, ¿Qué podía significar aquello?
Caminé tras ella e intenté olvidar todo. Ahora parecía triste así que debía encontrar la manera de hacerla sonreír. Solo con ver su sonrisa sentía que podía hacer cualquier cosa.
Al alzar los ojos la vi haciéndome señas unos metros más adelante. La sonrisa había vuelto a sus labios y yo sonreí también. Por ahora me bastaba con ello. Por ahora…
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Bella POV
Edward se había estado comportando extraño desde hace un par de días. Creo que es posible que este enfermo o deprimido, pero lo último parece ser poco probable. Nessie dice que esta triste y que no todos se enferman por mojarse un poco. Yo soy así y tiendo olvidar que la salud de las demás personas no es tan frágil como la mía. Sin embargo no logró ver el motivo de su pena. ¿Es que alguien le estaba haciendo daño? No lo creía posible, después de todo Edward es un chico encantador, ¿Quién querría lastimarlo?
Comenzaba a sospechar que estaba enamorado ¿Por qué sino iba a estar tan callado y pensativo? ¿A caso sería amor no correspondido? Poco probable. Con lo guapo y dulce que es dudaba que pudiera pasar desapercibido ante cualquier chica ¿Y sí fuese un chico? Bueno, eso sería problemático. Aunque no creo que fuese imposible para él conquistarlo ¿Debía ayudarlo? Si él quisiera mi ayuda me la pediría pero, tal vez se sienta avergonzado y por ello no me contacta. ¿Qué debería hacer de ser ese el caso? Si le preguntara de frente de seguro no me respondería y es probable que se enfade aunque, si hago preguntas una y otra vez las esquivara fácilmente y finalmente no me dirá nada.
En esa situación me sentía atada de manos y un poco decepcionada. Además no había tenido mucho tiempo para preguntarle a que se debía su actitud debido a que Hans estaba en casa. Después de mucho charlar con Nessie, Alice y Rose había decidido intentar llegar a su corazón. Si bien no les había dicho nada sobre mis sentimientos, gracias a un drama que todas veíamos ellas habían opinado libremente y me habían ayudado a comprender que solo después de aferrarme realmente a él podría hacer a un lado mis sentimientos.
"─Vale la pena vivir el sentimiento aunque sea una hora antes de que todo acabe había dicho Rose descuidadamente ─. Sí tuviera la oportunidad de estar con quién amo por una hora creo que podría seguir adelante después"
"─No se si una hora me bastaría ─rió Nessie. Si lo tuviera una hora probablemente lo querría otra hora y otra más, al final sentiría que envejecer juntos no es una mala idea"
"─Al final todo se resolvería fácilmente aseguró Alice─. Porque puede que tú ─dijo a Rose─ quieras quedarte una hora con él y tú ─dijo a Nessie─ quieras envejecer a su lado, pero será él quién tomé la desición final"
Pensé en ello los dos últimos días. Tenía bastante tiempo para ello debido al mutismo que se había apoderado de Edward. Esa mañana de sábado había logrado reunir el valor suficiente para decirle todo por lo que me levanté temprano pero al mirar por la ventana ahí estaba. Hans había salido temprano con ropa deportiva, lo había visto desaparecer contra la cortina de lluvia matutina. Me pregunté que lo tenía tan preocupado como para arriesgarse a hacer aquello, después de todo, Hans se caracterizaba por ser un hombre sensato ¿Qué lo habría empujado hacia el encuentro de una pulmonía?
Cuando regresó una hora después lo estaba esperando en la puerta con una toalla, había hecho té y le había preparado un baño. Sus ojos me miraron con agradecimiento y alegría.
─Necesito hablarte ─me dijo mientras secaba su cabello─.
─Dime.
Dudó. Parecía estar en medio de un debate interno. Dio un par de pasos y se dejó caer en el sofá frente a las humeantes tazas de té mientras se pasaba la mano por el cabello. Por un momento creí que estaba a punto de confesarme un asesinato.
─Creo que amo a Jessica.
La sonrisa en mi rostro se congeló. Mi corazón dio un golpe demasiado fuerte contra mi pecho me dejó sin aire, mareada y aturdida, con los sollozos agolpados contra mi garganta. Intenté seguir sonriendo, juro que lo intente, pero dolía mucho. Sus ojos me miraban fijamente, espero que haya creído que estaba en shock.
Desvié la mirada y respiré hondo aguantando las lagrimas, di mi último esfuerzo para poder sonreírle. Cuando volví a verlo él seguía mirándome fijamente, lucía como si no hubiese notado mi confusión, tal vez demasiado implicado en sus propias emociones como para ver las mías.
─¿Crees? ─logré decir─.
─Si ─dijo con dificultad─. La extraño y estoy inquieto. Temo no poder vigilarla. Temo que se esté dejando engatusar por Diego. Temo-
─La amas ─lo corté─. No puedo creerlo.
Me puse de pie sin mediar pensamiento y camine escaleras arriba hacia mi habitación. Necesitaba escapar de él pero podía escuchar sus pasos tras de mí. Me senté en mi cama con las manos a mis costados mirando hacia el techo.
─Bella, tienes que ayudarme ─rogó─. Estoy impactado, horrorizado y asustado. Más horrorizado que nada en realidad ─confesó mientras se sentaba en el suelo junto a mi cama─. ¿Qué haré?
─Decirle ─propuse contra mi otro yo que me ordenaba buscar la manera de evitar el que él le perteneciera a otra─. Debes decirle lo que sientes antes de que sea tarde.
Me odie a mi misma cuando noté el rencor que comenzaba a crecer en mi hacia Jessica. Yo no tenía derecho a sentir algo así por ella. Después de todo es mi mejor amiga. Sé que es una excelente persona, sé que si comparte los sentimientos de Hans él estará bien. Sé que podrían ser felices. Pero…
─¿Por qué ella?
─No lo sé.
─Siempre has estado alejado de las personas. Cuando nos conocimos me dijiste que no había nadie en este mundo a quién pudieras llegar a querer. Yo sabía que no era así-
─Por eso insististe conmigo a pesar de que no le ruegas a nadie─rió─. Me enseñaste tanto, Bella.
─Cuando nos hicimos amigos tú ya conocías a Jessica y no tenías ninguna opinión sobre ella. Creo que estaba incluso en tu lista de gente "Idiota".
─Lo sé y estoy avergonzado por ello. Sinceramente no se como explicar esto Bella. ¿No puedes simplemente entenderlo?
─Es difícil ─admití─. E inesperado.
─Lo sé. Aun estoy sorprendido.
"Dímelo a mí", pensé cayendo en la ironía de que habíamos elegido el mismo día para contarnos nuestros sentimientos. Los míos por él… los de él por otra…
Ya no valía la pena decir nada. Mis sentimientos se irían conmigo a la tumba. No era necesario preocuparlo con mi afecto ni hacerlo sentir culpable por confesarme todo lo que estaba en su cabeza. Jamás podría hacerle tanto daño. Y, pensando como una amiga que quiere lo mejor para él, preferentemente debería estar con Jessica. Mi amor solo le traería dolor y desgracia. No podría con la culpa de verlo destrozado por mi causa. Yo lo amaba demasiado pero no era para mí. Si. Esto era lo mejor. Era lo mejor pero dolía tanto…
