Capítulo 5.

Inestabilidad.

Era casi de noche, Bolt estaba recostado en el suelo de madera en la habitación de Penny, mirando a la ventana y viendo la luz entrar, cambiando de tono a medida que se acercaba la noche.

Pensaba en cosas de hace pocos días, que a decir verdad, se habían puesto algo estresantes, pues el trato de Mittens hacia él no había mejorado en nada desde aquel incidente; ahora le jugaba bromas pesadas.

Cosas como tomarlo por la cabeza para meterla en su plato de comida y luego Mittens casi se ahogara de la risa al verlo lleno de comida en el rostro se habían vuelto cotidianas para Bolt. Y empezaba a pensar que tenía que ponerle fin a la actitud que tenía Mittens hacia él. Era eso, o jugar al mismo juego.

En fin, anocheció, y las cosas se dieron como de costumbre. Luces apagadas, buenas noches por aquí y por allá y el arrullador silencio que hace parecer que se alistaron para dormir hace años. Luego Bolt no pudo más y se quedó dormido en una esquina de la cama, apartado de Penny, Mittens y Rhino.

A las siete de la mañana la historia era diferente, extrañado Bolt despertó incómodo, se llevó tremenda sorpresa al notar que estaba acostado sobre un gran charco. No pudo evitar el haberse preguntado mentalmente. ~¿Acaso yo...? No creo... -Luego todo fue obvio- ¡Mittens!~.

Hizo una expresión de que había tenido una brillante idea, casi sale un foco encendido de entre sus orejas, hizo una mueca perversa y bajó de un salto hacia la puerta, luego bajó las escaleras a cometer su plan.

Se detuvo abruptamente y se sacudió con vigor para secarse de la tierna bromita.

El castigo ejemplar Pensó Bolt y con ésas tres palabras en mente se puso a pensar y pensar un ingenioso plan en el que al caer Mittens en una broma, le hiciera caer en otra y otra y otra. ~¿Tantas? me tomará muchos días, mejor algo corto, si me conformo con una sola~. Se le dibujó una sonrisota y luego rompió el silencio de la cocina en misteriosas carcajadas fuertes y enérgicas.

De un salto salió Mittens de quién sabe dónde y le atiborró la boca de comida de gato. Luego dijo: -Te vez muy delgado muchachón, - Dándole unas suaves y tiernas cachetaditas, mientras continuaba- el pescado hará que te pongas fuerte-

Bolt salió corriendo hacia el jardín asqueado del sabor a "gato" pensaba: ~¿Cómo puede comer semejantes porquerías?~. -Debería cambiar su menú, apuesto que por eso es que siempre está de malas- retumbó en sus oídos la frase. Luego dijo con un rostro malhechor y muy seguro de sí mismo, por no mencionar gracioso. -El super cheff Bolty cocinará algo especial para su comensal favorita... jajajaja ¡Ja!- Luego se sintió acechado y giró la cabeza, a los lejos le miraba Mittens fría y retadora... imponente desde la entrada, dio media vuelta y se fue tranquila.

~~¡Me las pagaras! ~~. Gritaron en su mente ambos, ahora no parecía juego.

Mittens caminaba poseída por la siguiente broma que haría, llegó Rhino emocionado diciendo, -¡Juguemos, juguemos, juguemos, juguemos!- apenas llegó con Mittens y en una milésima de segundo lo lanzó de un manotazo lejos de su vista, a lo lejos escuchó la voz del hámster. -Bueno, Bolt no se negará-.

Entonces llegó Bolt corriendo como si lo hiciera por su vida, al parecer tenía algo en mente y no podía hacer esperar su brillante plan. Se acercó a probar suerte Rhino; sólo para decir: -Tu no me fallarás- No terminó de hablar, pues Bolt pateó su esfera como un futbolista sin siquiera notarlo, cegado por el plan que tenía entre garras.

El hámster rebotó como loco y al final su esfera cayó en el sofá frente al televisor, cómicamente sobre el control de la misma y mientras se ponía de vuelta a la realidad dando pasitos de mareo hizo que la esfera avanzara y por inercia encendiera la tele. Resignado aceptó su situación - Si el universo habla. Yo lo escucho atentamente. - agradecido por dar con su mayor amor en la vida, la televisión.

Bolt no entendía aún cómo podía ver a semejante velocidad, y no pudo evitar pensar. ~Si choco con algo ahora... me mato~. Sorprendido de su visión siguió en marcha hacia donde se había ido Mittens hace unos instantes, luego la vio y apenas hecho eso gritó a todo pulmón -¡Mittens, aquí tienes tu merecido!- ella se giró y no pudo ni gritar cuando Bolt tratando de detenerse con lo que podía la arrastró junto con él, rodando muy poco estéticos y ambos sin estilo; deteniendo su marcha a la fuerza por la pared, luego, pasó algo ridículamente inesperado. Bolt le quedó encima a la gata, muy cerca de ella sintiendo sus latidos y casi escuchando sus pensamientos... por cierto, nuevamente besando a Mittens. Se suscitó lo de hace unos días... Insultos, amenazas y siluetas corriendo a toda velocidad. Una huyendo por su vida, la otra cazando para curar su herido orgullo.

-¡Aaaaaaahhhhh!-.

Gritó Rhino. Casi llorando enloqueció de ira al ver que los dos velocistas tiraron el televisor. Luego estalló o hizo algo parecido; sacando algo de humo. Luego miró como nunca había mirado a ninguno de los dos, esperando una explicación que le contuviera la ira.

Los dos sólo pudieron mirar al suelo avergonzados y luego suspiraron al unísono, esperando el dictamen del hámster ante la actitud de Bolt y Mittens.

Luego sonrió y dijo casi aterradoramente...

-Me las van a pagar, y con intereses tortolitos- Luego rompió a carcajadas olvidándose de los dos, mientras llenaba de vaho su esfera como cuando fue cómplice de la liberación de Mittens.

Bolt le hizo un gesto con la cabeza a Mittens sugiriendo aprovechar la locura de su amigo para escapar de su furia, salieron al patio y se echaron bajo el árbol que Bolt recuerda con tanto dolor por aquel golpe, luego rompió el vergonzoso silencio diciendo: -¡Ya veo! Practiqué tanto el zoom zoom que acabé con super visión-

Luego Mittens dijo molesta -tómame enserio inmaduro.-

-Somos animales, déjale la madurez y la cordura- refiriéndose a Rhino- a los humanos.-

-¿El amor es cosa de humanos, Bolt?-.

El can abrió los ojos más que de costumbre sorprendido... Un viento suave le acarició el pelaje, levantando suavemente hojitas secas del suelo. El silencio reino ante tal sorpresa.