Capítulo 6.

Un Sueño de Libertad.

Incluso teniendo tan poca experiencia en la vida, Bolt tenía una idea de lo que era el amor, pero uno más maternal, que lo llevó a viajar por largos kilómetros; pero la sorpresa que le mantuvo helado por unos momentos fue interrumpida por la cara de Mittens que mostraba desconcertada.

Sólo bajó la cabeza, dio media vuelta y se fue casi sin poderse mantener de pie. Bolt hizo un esfuerzo inútil por hablar con ella o por lo menos llamarle por su nombre, sorprendido se quedó sin habla ante la situación. Se sentó en el pasto avergonzado por no haber correspondido a las palabras de Mittens, que ya eran obvias, se quedó pensado allí junto a el árbol desconectado del mundo, casi no respiraba, parpadeaba o hacía movimientos; sólo miraba el cielo como queriendo tragárselo o escapar hacia el de su realidad. Sentía miedo ante un nuevo sentimiento.

~Necesito ayuda~. Pensó. Luego llegó Rhino, ajeno a lo sucedido y emocionado se dirigió al cachorro: -¿Y bien? ¿Ya jugamos?-.

Bolt contestó casi sin ganas sin dejar de mirar el azul inmenso - Ehhh, ahora no Rhino, tengo que pensar cómo arreglar un asunto-.

Dos segundos después llegó Penny corriendo desde la entrada hacia Bolt -Hola chico, estos días no hemos jugado. Aprovechemos ahora-.

Bolt tuvo que fingir emoción y movía la cola para no quedar mal, así que miró a Rhino como dando respuesta positiva a su pregunta.

Rhino se alegró al captar la mirada de Bolt, entendiendo que ahora jugaría con Penny y con él.

Casi a la fuerza soltó un ladrido y empezó a correr para iniciar el juego. ~Supongo que algo de diversión relajará mi mente, después sabré que hacer~.

Mittens se metió lenta y perezosa a la casa, sin más en mente, se acomodó en el sillón frente al televisor, encontró el control e hizo una cara de asco.

-Uagh...- El control estaba mordisqueado y babeado, se veían formas de dientes pequeñitos al parecer del hámster. ~Vaya loco... ¿y esto?~. Lo que veía contestaba su pregunta. Marcas de dientes más grandes que los suyos. -De Bolt- se dijo... ~Somos muy jóvenes aún~. Se resignó a utilizar el control viscoso y con relieves, encendió la televisión y se hizo bolita envolviendo a su cuerpo con la cola. No importaba que viera, sólo distraer su mente por un largo rato.

~La caja estúpida~. Entonces se quedó allí enajenada, agachó un poco sus orejas en señal de relajación. -Hace cuanto que no me aplastaba tan tranquila a verla... era una buena vida- se susurró a sí misma. Pronto se quedó dormida, una, dos o quizás cuatro horas, al despertar sintió el masaje de la mano que le hacía a su espalda la mamá de Penny que miraba el televisor. Despertó Mittens y le acarició entre las orejas, luego la dejó.

Aprovechó a dar un saltito al suelo e irse. -Ya me aburrí de tele, nos vemos-. Después de despedirse a maullidos de la mujer, subió a la habitación de Penny, subió a la cama de un salto y se puso a ver aquel altar de fotografías en la pared, de Bolt y Penny en su mayoría, luego encontró unas más recientes en las que ya salían Rhino y ella.

Las miraba sentada en el centro de la cama como si buscara una respuesta en las fotos. Luego se dijo. -No sé si ya lo olvidaste, pero yo cumpliré con mi palabra.-

~Aunque, para tú es una vida buena, no creo que la dejes ir~.

Se hizo bolita tal y como había hecho en el sillón sólo que esta vez su cola se movía juguetona, le dio risa y se preguntó, ~¿De cuál de sus padres habrá sacado lo orejón?~.

Brillaron dulces sus verdes ojos, pensó en lo que Bolt le dijo a ella sobre sus padres.

-En verdad que fueron muy buenos- Se comprimió más para darse consuelo, recordando tiempos lejanos... casi creyó que ya había olvidado la figura de sus padres, luego los recordó vívidamente; se alegró el saber que jamás los olvidaría.

-Cuando pueda volver a hablar con él, le pediré que si lo desea, puede olvidarse de mí pero que en lugar de mí tendrá que recordar a sus padres... jejeje- Sin más que esconder, soltó sus lágrimas sin contener una sola, llorando en absoluto silencio, sin decir una sola palabra más, esperaba quizá con suerte pasar pronto a una mejor vida, una en la que ya no pueda sentir ni dolor ni tristeza, quizá sea un sueño pero se prometió que en cuanto le fuese posible lo haría realidad, escaparía disfrutando su libertad para siempre.