Capítulo 7.

Despertar.

Bolt P.O.V.

Jugué por varias horas con Penny, casi fingiendo mi profundo nuevo sentimiento hacia ella. ~La amo tanto que le empiezo a odiar~.

Fue una tarea de lo más difícil para mí, pero tenía que acostumbrarme a vivir con el enemigo y estar listo para lo que fuera a pasar. Esa sensación me hacía sentir extraño, sabía que no era bueno odiar a mi persona o lo más normal es huir, pero yo necesitaba respuestas, después de todo ella juega y ha jugado un papel importante desde el inicio de mi vida; por mucho que me moleste. ~Espero despertar ya de este mal sueño, se empieza a parecer más a una pesadilla~.

Ya cansados todo pasó tal como la vieja y aburrida rutina dictaba. El buen trato, los halagos; etcétera. Cualquier palabra que un can iluso en complacer a su persona, le hiciese sentirse el mejor perro del mundo.

~Pero a mí ya no~. Los trofeos, medallas o beneficios no eran para mí, por mis logros, en realidad todo estaba controlado. ~Era yo el trofeo~.

Me imaginé como una mina de oro que destruían y explotaban sus cuidadores humanos. Sentí asco y repulsión por mis pensamientos que desvestían las intenciones humanas y por la mano de aquella injustificable dueña que acariciaba el pelaje sobre mi lomo.

~Resiste, y obtendrás las respuestas que buscas. Luego no te sentirás ligado a nada~.

Así que he optado por portarme bien, disimulando normalidad para evitar cambios, no ahora con tantos problemas. ~Uno a la vez~.

Pensar en eso me llegó a la cabeza una imagen de Mittens, no era ella el problema, no, yo no la veía aún como un problema o una carga. Era nuestra tensión entre nosotros lo preocupante.

- Nada será tan fácil, no a partir de éste punto. El despertar es el más difícil de todo.- Me susurré a mí mismo, con la idea de que así, al escuchar mi propia voz, con mi propio aliento; no olvidara jamás la decisión tomada. Pero al pensar en Mittens sentía algo surgir dentro de mí, que a su vez agolpaba mi pecho, una advertencia quizá; que luchaba por salir de mi pecho, desgarrándolo.

- Te veo más tarde mi buen chico-.

Dijo Penny ésa frase y se levantó a hacer sus asuntos. Pero de ésas palabras habían dos inquietantes; que recordaba vívidamente desde siempre y que se sumaban a mis preocupaciones.

- ¿Lo soy? ¿Tengo que serlo?- Me pregunte a mi mente confundida; ni siquiera parecía mi propia voz.

¿Soy yo quien soy?

Mi vida parecía estar en conflicto y desearía nunca haber llegado a tal situación. Mis ojos se quedaron quietos en el profundo azul del cielo, decidí despreocuparme por lo que resta de mí. Las nubes flotaban en un azul que parecía inmortal, inmortal en la ausencia de tiempo petrificado para siempre en mi memoria.

-Preferiría estar muerto. Esto es una mierda-.

~Pero al final de cuentas quiero vivir~.

Me volvió el pensamiento sobre Mittens y comprendí porqué lo costaba tanto creer que yo daba mi vida por regresar a mi vieja vida.

~¿Tenía miedo de la realidad frente a mí?~.

Libré mis pensamientos de mí agitando la cabeza hacia los lados. Decidí que era hora de volver adentro y dejar de perturbar mi cabeza con montones de ideas, Me levanté perezosamente y dejé de ver el cielo.

-Aquí vamos, de vuelta-.

Me llegó algo de buen humor y entre con paso firme y lento, relajándome con el pensamiento que más de un perro como yo habría pasado por esto y además vivía con una gata que superó tanto y que ahora me enseña sus experiencias. ~Soy muy afortunado aun así; sería muy tonto si destruyera lo poco que tengo, que es real. Sí, debo estar muy agradecido~.

Vi a Rhino viendo televisión me susurré un -¿Por qué no?- y trepé al sofá, tan pronto llegué me recibió radiante de felicidad.

-Hola, camarada soldado... jejejejeje; que tal las cosas con -Hizo una pequeña pausa y dijo en tono comprometedor-, la prisionera-.

-Lo que ves es lo que hay amigo. ¿Y tú que veías?

-Un documental, pasan cosas como naturaleza, cómo es que son las cosas y cómo se hacen. Diría que son para aprender-.

-¿A sí? Suena entretenido, por qué no vemos unos de esos.-

-Bien dicho, este trata de casinos de apuestas y cosas así.

-Mmm. Algo nuevo para mí.

Después no quedamos absorbidos por la televisión, sin darnos cuenta nos quedamos dormidos y pasamos la noche sobre el sofá. Ya para cuando me di cuenta, despertaba con pesadez al escuchar actividad en la cocina, supongo que era hora de comer algo, me levanté cuidando de no despertar a Rhino; bajé y ya casi abandonando la habitación dije susurrando: -Aún puedes dormir más-. Entré a la cocina, pensando que Rhino era para mí, más que un amigo un hermano de ésos con los que puedes bromear y hablar de cualquier cosa.

La mano de la mamá de Penny me acarició y sirvió comida de una de esas bolsas grandes de croquetas y luego se fue, mientras yo la oía subir las escaleras en dirección a la habitación de Penny, yo supongo a despertarla.

Me quedé comiendo solo.

- Buenas Bolty. Por cierto hacía frío allá arriba, más que de costumbre-.

Tragué y luego le dije: -Yo también me congelé, pero Rhino se ve muy cómodo-.

- ¿Rico?

-Sí, tu comida ya la sirvieron por cierto.

- Okey... ~Ese okey sonó molesto~. Luego reaccioné adivinando su molestia rápido y dije:

- Buenos días por cierto, perdón-.

- Tranqui pequeño, veo que aprendes rápido; modales y luego será termodinámica, jajaja. Pero que no se te olvide, lo aprenderás de mí, y si me doy cuenta que alguien más te enseña no respondo a lo que te vaya a pasar ehh-.

-Jejejeje. Desperdiciaría a una gran maestra.

- Pues será mejor que te pongas listo Bolt, yo no creo que aprendas taaaan rápido como presumes jeje-.

Dijo con una sonrisa en su cara y luego tomó mi cabeza con una pata, la acarició unas cuantas veces y luego me metió toda la cara en el plato. De nuevo.

-¡Baboso!... Ahh y me debes muchas ehh, no creas que ya se me olvidó lo que hiciste-. amenazó con una voz suave -jajaja creí que ya no caerías Bolty-.

-Me lamí como pude un poco.

-¡Mi comida!...- Fingí una cara triste, luego volteé a ver al plato de Mittens y le sonreí, me miró confundida. Luego antes de que probara bocado, me lancé y prácticamente aspiré su comida.

~¡Genial!, olvidé lo horrible que sabía esto~.

-¡Heeey! esa es mía-.

-¡Sé compartida! jajaja. No te molestes, ya te sirvo más.

Me giré hacia ella con una sonrisa, luego hice un desastre, como pude serví comida en su tazón. Deshice la bolsa de comida que era para ella, cuando lo hice giré a verla, mejor ni lo hubiera hecho. Tenía una cara seria, traté de reparar el daño haciendo un montoncito de la comida regada por el suelo.

Ya más tranquila y sabiendo que por lo menos si había comida en su plato dijo:

-Vaaya, dime ¿Dónde aprendiste a servir comida con tanto estilo?-.

-Bueno, pues cierta señorita me dijo que mi plato era todo el suelo.- Hice una cara de profundo orgullo. -Si al suelo cae, se lo dan al can, ¿No maestra?-. Hice una cara de "te lo dije".

Resignada dijo: -Aahh, bueno como sea. Mira ya que te quedaste sin comida ¿Qué tal si compartimos? además me serviste como si fueras a alimentar a una foca, no como tanto-.

Hice un gesto de indiferencia encogiendo el cuello y fui a comer junto a ella. Comíamos en el mismo pequeño plato al mismo tiempo, me empecé a sentir algo sofocado por lo cerca que estábamos, ella notó mi nerviosismo casi como si le hubiera dicho que lo estaba, me sentí muy tonto pero ya estaba casi vacío el plato así que faltaba poco para terminar, agradecer y luego ir a tranquilizarme lejos sin que lo notara.

Casi pude adivinar que Mittens se arrepentía de la invitación que hizo, estaba sonrojada y algo nerviosa pero no se detuvo ni parecía hacerlo hasta terminar.

Ambos levantamos la cabeza del platito vacío... y sucedió de nuevo. Esta vez fue al mismo tiempo así que no había a quien culpar o determinar quién tomo la iniciativa de besarse.

-¡Descarado! - Me soltó un tremendo manotazo que hizo que sacara algo de aire que estaba exhalando con más fuerza y velocidad de lo normal, haciendo un sonido parecido al de un estornudo. Me giró la cara hacia un lado del golpe, no pude articular palabra alguna ni pensar en alguna frase. Confundido solté unas lágrimas y avancé a la salida de la cocina cayado, sin lamentarme pero mis lágrimas no cesaban, ni siquiera yo entendí por qué; me dolió mucho, sí, pero no fue tan fuerte el dolor del golpe para llorar, o tal vez sí.

Ya casi a un paso de salir de la cocina giré y miré a Mittens. Llorando aún por cierto, sentía un puñado de cosas agolpando de vuelta mi pecho y sentí que me faltaba el aire. Vi sus ojos que no reflejaban odio, si no culpa o confusión.

-¿Bolt?-. Dijo suave y temblorosamente. Como si el golpe me lo hubiera dado hace una década y hubiese olvidado por qué razón era que lo había hecho.

Traté de decir "Lo siento Mittens, no fue intención mía" pero sólo pude suspirar, pues tenía un nudo en la garganta. Miré el verde intenso en sus ojos y me hice el culpable de que reflejaran preocupación, duda y culpa en lugar de felicidad.

Miré al suelo y dejé caer más lágrimas, unos segundos después me giré hacia la salida esperé una reacción de Mittens pero quedó impactada en silencio mirando las lágrimas en el suelo si quitar la vista.

Avancé lento y agonizante. Pero me sentía más vivo que nunca, no emocionado ni enérgico, pero vivo en el sentido en que puedo sentir, lloro porque estoy vivo, y porque tengo sentimientos. Y muy constantes hacia Mittens. Me lancé al sofá de vuelta Rhino seguía dormido, me puse cómodo esperando dormir.

Sentía mucha calma. Luego una caricia llena de ternura me tomó por sorpresa. Era Mittens.

-Perdón Bolt, te quiero. Me he hecho más daño yo dándote ése golpe. Me hice añicos el corazón, por favor ya no llores.

-Tranquila, está bien llorar de vez en cuando.

-No. Yo no quiero que llores, no quiero hacerte daño; No quiero hacerte derramar una lágrima más.

-Éstas eran de felicidad.

-Pero... ¿Qué... cosa?-.

Me quedaba dormido y sólo pude decir: -No volverá a pasar... Te lo prometo con mi propia... vida-.

Entonces me quedé dormido, una vez comprendiendo que no volvería a pasar eso que tanto le molestaba a Mittens.