Capítulo 12.
Juntos para siempre.
Penny P. O. V.
En poco tiempo estaré con tiempo libre para pasarlo con Bolt, y que mejor que practicando para la competencia de perros que hará el vecindario, estoy segura que si Bolty hablara diría que estaría encantado de participar, tendría todas las de ganar. Después de actuar para el programa, un concurso así será pan comido para él.
Le vendrá bien ponerse activo, pues he notado que ya no juega con sus amigo, el hámster pasa mucho tiempo en la sala, la gatita suele estar a solas por algún lugar, casi nunca la veo pues así suele ser la naturaleza de los gatos, pero Bolt me preocupa, sólo holgazanea en el jardín acostado sobre su pecho, suspirando con júbilo, se queda viendo el pasar de las nubes y de vez en cuando se rasca con las patas las orejas o los costados. Parece triste.
Pero todo cambia con algo de diversión, a Bolt siempre le ha gustado jugar, por eso me aseguraré de llevar siempre conmigo al señor zanahoria, que ha sido su juguete favorito.
Emocionada corrí a buscarlo, pero lo encontré acostado en una habitación dormido, me preocupaba que dormidera cada que podía así que decidí que era hora de ir al parque, lo cargué pero eso no pareció arrebatarle su sueño, le di un beso en su frente susurrándole -Vamos chico, esto te ayudará-. Bolt se ha vuelto bastante pesado, ~¿Será que se está poniendo gordo?, eso no le ayudará en su salud~. Casi rompiéndome la espalda, al salir sin querer golpeé un poquitín la cabeza de Bolt con el filo del margen de la puerta, pero a él pareció apenas molestarle, sin preocuparme más, llegué al pasillo de las escaleras y mientras me acomodaba a Bolt más hacia los hombros como cuando una koala carga a su bebé. Mirando hacia arriba a dónde conducían las escaleras grité ligeramente, -Ahora vuelvo mamá, iré con Bolt al parque, practicaré unos trucos con él, llego en unas horas, ¿Esta bien?-.
Aun acomodándome a Bolt recargándolo en mi pecho esperé la respuesta, hasta que contestó mamá diciendo: -Si hija, tengan cuidado, te espero pero no tardes demasiado, hoy cenaremos pastel de chocolate, ¿Es tu favorito, no?-.
-Sí mami, entonces llegaré para antes de la cena, te quiero-.
Miré a Bolt, dormidito y cómodo; me llenó de ternura -Eres mi buen chico-. le susurré al oído, casi olvidé lo pesado que era, decidí que merecía seguir dormido y lo llevé hasta allá así; ya en el parque encontré un asiento cerca de un árbol, lo recosté y tomé un libro que llevaba para leerlo cuando ya nos hubiésemos cansado viendo caer el atardecer.
Me acosté en la sombra del árbol, me puse a leer esperando que despertara, ya no esperaba entrenar trucos hoy, me bastaba con revivir el profundo cariño y amor que le tenía a mi cachorrito desde el primer día, ~ Nunca me abandonará~ pensé mientras lo miraba descansando, le quité la vista de encima y me puse a leer. Me di cuenta de lo relajante que era.
~Esto es bueno, deberíamos venir diario, luego podríamos traer a sus amiguitos para que no se aburran en casa~.
No llevaba ni dos páginas leídas y ya no estaba con la vista al libro, veía el pasar de la gente, de los segundos y minutos, y a Bolt, muchos llevaban a sus perros a pasear, niños con cachorritos, o con perros ya mayores.
~Apuesto a que son muy buenos compañeros, pero no te cambiaría por ninguno otro, tu darías la vida por mí, lo has demostrado, incluso cuando perdí la esperanza, tú te convertiste en mi héroe, y ninguno de ellos te superaría... ninguno~.
Me puse a leer otra vez, leí apenas dos capítulos y como si el mundo conspirara para distraerme y evitar que siga leyendo, vi a Bolt despertando, confundido y cansado, me dio un poco de gracia su cara de sueño, esta vez decidida a que no podría seguir leyendo, miré el lugar en el que me quedé leyendo y puse el separador, curiosamente, me quedé en una línea que decía "Luego de eso, recordaron por qué se querían tanto y esperaron estar juntos para siempre", cerré el libro, me levanté y fui al asiento, casi con lágrimas brotándome de los ojos abracé a mi cachorro que superó el miedo para volver, para salvarme la vida y para ser mi compañero, se recostó en mis hombros esperando dormir de nuevo.
-Así será, juntos por siempre; ¿No?, Bolty-.
Acaricié su lomo y disfrutamos del atardecer, volvimos a casa, y llegó la hora de dormir.
