Hola aviso que ya he corregido los errores del capítulo 1 al 8, con esto toda la historia ya está como debe de estar, por si quieren aclarar dudas o volver a leer la historia para evitar confusiones, si tengo que dejar instrucciones en próximos capítulos lo haré igual que ahora con este pequeño texto al inicio del capítulo, pues estoy pensando agregar pistas musicales para ciertos momentos, pero eso necesita cocinarse aún más, la historia tiene para más y creo que apenas andamos llegando al final del primer tercio; gracias y saludos, si les recomiendo releer los anteriores, pues cada elemento está pensado para al final ser revelada la realidad de toda la historia. Saludos a todos.

Capítulo 13

Sentimiento.

Empeñada en pasar tiempo con Bolt, Penny lo llevaba a jugar al parque desde hace dos semanas, una vez habiendo regresado del colegio, hacía sus deberes y lo sacaba; la primera vez fue un día después de aquel suceso que le rompió el corazón a Bolt, aunque parecía poco a poco recuperarse, y pensar que podría tener otras oportunidades de volver a acercarse a Mittens.

A decir verdad parecía que ella era la más afectada, y la primera en desear romper el acuerdo, que prácticamente impuso por un capricho. Bolt siguió aferrado a la vida, y pudo conciliarse un poco consigo mismo tras mucho tiempo de meditación a solas. Comprendió que su único aliado era el mismo, y que si estaba en conflicto consigo mismo estaba perdido.

Sin embargo vivían bajo el mismo techo, y cada ocasión que se topaban Mittens recurría a la molestia y se perdía rápidamente de la vista de Bolt. El trataba de verse lo menor afectado posible ignorando sus rabietas. Sabía que algo estaba mal y que ambos eran un polvorín. ~ Solo falta ver quien enciende la mecha, y de qué manera ~. Con eso en mente Bolt se pasó gran tiempo meditando posibles conclusiones pero siempre llegaba a una: ~ Alguno de los dos no soportará la presión y decidirá estar lo más lejos posible ~.

Se sentía decidido a arreglar las cosas y ahora que recuperó aquel Bolt temerario en su interior se sentía fuerte para afrontar lo que se viniera en contra de él.

~ Pero esta vez la inteligencia contendrá a los instintos para cuando tengan que ser necesarios~.

Echado en algún sitio del jardín Bolt veía pasar la nubes, una tras de otra, en su interminable tarea de brindarle hermosas vistas al paisaje en mediodía.

Luego llegó Penny y como ya era costumbre entre ellos, se preparaban e iban al parque. Durante esos momentos en que se iban al parque Bolt se preguntaba que hacían Rhino o Mittens, la verdad no mucha cosa. Empezando por Rhino que dormitaba de vez en cuando por su poca actividad, se levantaba a comer algún aperitivo y se ponía a ver la televisión como a las cinco de la tarde, hora en que pasaban caricaturas, documentales, telenovelas y series buenas. Se encogía dentro de su esfera viendo, sólo hacía movimientos para cambiar de canal durante los anuncios o para ver otro programa de más interés. Daban las ocho de la noche y su mente bombardeada de tantos elementos audiovisuales le pedía dormir, aunque a veces podía soportar hasta las diez o a la media noche si es que se transmitía un especial a esa hora, él lo veía pasara lo que pasara.

Mittens por otro lado, se había hecho bastante misteriosa desde lo sucedido con Bolt, aquel día en que le pidió de muy mala gana que la dejara de acosar. Se subía al techo de la casa trepando por quién sabe dónde y una vez en el tejado se ponía a ver el pasar de las horas, se recostaba y esperaba hasta altas horas de la madrugada viendo la desnudez del cielo, las nubes y estrellas, comía muy poco y permanecía oculta en diferentes lugares de la casa, pero su cápsula más segura era el pequeño ático.

En el encontró muchos objetos viejos pero útiles para que le sirvieran en los ratos en que se sumergía en su soledad. Con cojines viejos y almohadas, hizo una especie de cojín o colchón en el que se posaba a descansar, tenía algunas croquetas de comida para gato, a las que esta tarde, se les quedó viendo como hipnotizada, por varios minutos.

~¿Cómo era posible que le gustara la comida para gato?~, se preguntó de golpe en su mente. ~Si no le hubiese gustado siquiera un bocado de esa comida no estaríamos pasando por todas estas cosas~.

Se acurrucó en el colchoncito que fabricó y se enroscó en sí misma, como dándose consuelo, cobijo o fe, pues se sentía abandonada, ajena a la vida en la casa en que vive Bolt. ~Yo no pertenezco aquí, debí saberlo~.

Para ella era muy difícil vivir haciéndole caras contentas a humanos para que le dijesen que era muy bonita o una gatita obediente. Luego de aclararse sus dudas había decidido una cosa ~¡Me largo!~ Se gritó a sí misma en su mente para que quedara bien marcada su decisión y no la olvidara nunca. ~No como Bolt, yo no soporto ni un día más... Pero...~ Desconcertada y con la mirada recorrió su santuario con la mirada. Luego se susurró a si misma: - Nunca lo notaste... lo amas, ¿Pero por qué?, tu jamás te prestaste para sentir cosas así, ¿Por qué ahora?-

Ahora recorría el polvoriento suelo que se interrumpía por leves franjas de luz que atravesaban la habitación de abajo hacia arriba, luz que pasaba entre los espacios entre tablón y tablón, que viejos y gastados dejaban espacios delgados, suficientes para absorber la luz hacia el oscuro y solitario ático.

A travéz de ellas Mittens podía ver todo cuanto sucedía en cada habitación así que estaba al tanto de lo que sucedía en la casa, así que si alguna de las cuidadoras humanas mostraba curiosidad por encontrarla, salía del ático y se dejaba ver para no levantar sospechas o preocupaciones de su nueva forma de actuar.

Pero cuando salía de su sitio secreto implicaba tomar en cuenta la posibilidad de encontrarse con Bolt, y ella no sabía si podría soportar su presencia.

No en el sentido de odiarlo demasiado como para no poder tenerle cerca, ella no soportaba la presencia de Bolt porque entonces sentía como algo en su interior le contradecía todos sus principios anteriores a su nueva vida, sentía una gran esperanza radiante en Bolt, algo que le inspiraba deseo en vivir una vida como cualquier animal casero, domesticado y amado por sus dueños. Todo eso parecía un espejismo para ella, pero cerca de Bolt, sentía que podía acariciar aquellas ilusiones que enterró en un sarcófago de sueños frustrados, con una llave de tristeza y odio que resguarda en su corazón, que le han contagiado el ver la vida casi como una condena que superar, a los demás como enemigos y a confiar en sí misma.

Todo eso de algún modo le hacía débil, y se refugiaba en Bolt, en su determinación y compartía los mismos deseos y metas que él. Mejor dicho deseaba que Bolt lograra su meta, deseaba que se cumplieran sus sueños porque eso demostraría que quizá ella podía vivir una vida como la anterior a su abandono. Bolt era lo único que le ligaba a su pasado, era por eso que no quería ver que el mundo de Bolt se destruyera y que pasara por lo mismo que ella. ~No de nuevo, no él~ se decía muchas veces. Después se dio cuenta que era algo más que eso, Bolt era más que el hilo que unía su pasado. Tenía un lazo muy fuerte con él, y que cegada por lo anterior no lo tenía claro. Era el sentimiento más puro que podía sentir, era un profundo, desinteresado y joven amor, que nacía en su corazón, el que le dio la fuerza de dejar una vida que siempre odió pero que estaba obligada a vivir, para estar al lado de quién por primera vez en su vida empezaba a amar.