Capítulo 14.

Tan cerca, y a la vez tan lejos.

Bolt y Penny salían a jugar al parque todas las tardes, él ya no podía pasar tiempo con Rhino o intentar arreglar sus problemas con Mittens, en resumen todo estaba listo para que en cualquier momento se saliera de control, y por si fuera poco a el ni siquiera le gustaba ir al parque, veía al resto de los perros con sus amos muy felices, pero el no se sentía de la misma manera, era como si el hubiera despertado de un trance colectivo y hubiera sido el primero de todos los perros en desear un distinto mundo, uno libre de humanos, o de ataduras. ~Pero no por desear antes que cualquier otro no significa que serán las cosas fáciles, todo depende de como haga esto~. Pensó el can, jamás había tenido tantos problemas para tomar una decisión, aunque sabía que de ésta dependería el rumbo hacia donde se dirigía su vida.

Penny por otro lado se sentía muy unida a Bolt, en verdad le tenía un gran afecto y creía que pasarse todo el tiempo con el les unía aún más, por ello era que todas las tardes se las pasaba con? Bolt, pero si le era posible en las mañanas lo hacía, sólo había una oportunidad en la que Bolt no se sentía acosado todo el tiempo, podiendo aprovechar para dejar de prolongar el silencio entre él y Mittens, así que cada que Penny se marchaba al colegio Bolt ponía en acción sus planes, sin tener mucho éxito para cumplir sus cometidos.

Apenas le decía su persona que se marchaba a la escuela, fingía una alegre despedida y corría buscando a Mittens pero nunca la hallaba, comenzaba a creer que se había marchado pero su plato declaraba que comía cada comida, sólo que siempre lo hacía cuando no había nadie, a veces pensaba esperar hasta que le diera hambre y entonces enfrentar, pero no creyó que fuera una buena idea, así que respetaba su deseo de comer a solas. ~Además me ignoraría, solo arruinaria más las cosas~.

Pues, Bolt aunque deseaba desesperadamente arreglar sus problemas, faltaba que Mittens pusiera de su parte, pero era obvio que no sería así.

~Vivimos en la misma casa, ! como es posible que no la encuentre aún así !~.

Los días pasaron y como de costumbre Bolt tenía que buscar frenéticamente a Mittens y luego por las tardes ir con su persona al parque. No se podía sentir más obstaculizado que antes, pues si ahora había recuperado a su yo heroico, por esta o aquella razón no podía limpiar su nombre, y le preocupaba mucho, que Mittens al no notar deseo en insistir una solución decidiera mandarlo al infierno permanenteemente; o peor aún abandonar la vida casera.