Capítulo 15.

Síntoma persistente.

Bolt quien yacía hechado bajo la sombra del árbol floja y serenamente, estaba pensando seriamente en tirar la toalla, rendirse y dejar pasar lo que tuviese que pasar, y dejarse flotar por la marea del temor, tal vez ir con Mittens y hacer el ridículo frente a ella; chillando que le perdone, pero que tenía que defraudarla. Pero también estaba muy fuerte sobre todas sus posibles acciones, el darle rienda suelta a su amor con Mittens, vivir juntos sin importar las complicaciones que debiese soportar la existencia de una relación amorosa con un ser de diferente especie. Pero ni siquiera conocían las limitaciones o las negativas que atrajera tal relación así que eso no le preocupaba en lo más mínimo. ~ Nada es seguro, y todo es posible; todo depende de la decisión, del camino que decida seguir avanzando, y si lo haré solo, con todos quienes conozco o sólo con quienes me apoyen después de mi decisión. No es fácil ni remotamente, aunque un perro como yo no ha conocido el alcance de las consecuencias en las acciones hasta hace poco. ¿Por qué, tomarse todo con tanta cautela ahora? ~.

Hasta él sabía que vidas, sólo tenía una así que debía aprovechar a vivirla al máximo, plena y; ahora como Mittens le enseñó, libre de vivirla a su manera. Luego casi contradiciéndose una idea le advertía que al tener sólo una vida, había que tomarla con seriedad, ver todas las oportunidades, pues siendo sólo una puede que con un solo error la arruine hasta su final.

~ ¿Qué haré?, desde luego que es confuso pero, no me haré más valiente esperando a elegir cuando sea demasiado tarde ~.

Volvió aquel enfermizo presentimiento de estar en un sueño y que alguien ajeno a su juicio le hacía tomar decisiones, aquella idea tomaba más importancia en su cabeza, era menos trasnochado a medida que los acontecimientos se suscitaban. Se sentía en una recaída, ante la eventualidad de; al no sentirse a la altura de poder abatir sus problemas, tenía culpar a alguien más de haberle puesto en tal situación, idea que descartó, tras haber notado que su inmadurez le costaba caro al momento de tomar decisiones sobre el rumbo en que debía dirigir su vida.

Apenas se daba cuenta, que lo que más importa y marca la diferencia son las acciones; que la idea es apenas el pilar y si no se ejecutaba como debía ser, todo se venía abajo, así que tener preocupaciones eran más un obstáculo que un montón de posibilidades; que después descartaría para solo elegir una.

~ Bueno pero antes de todo; debo dejar las cosas en orden ~.

Con la vista al cielo, clavada la mirada en una esponjosa y grotesca nube; se susurró para obedecer sus palabras: - Y sé por dónde empezar -.

~ Pero pronto descubriré el alcance de mis futuras acciones; sólo si me atrevo a hacerlas claro... Que ridículo me siento ~.

Se levantó perezoso, se quedó quieto ya parado y estiró la pata trasera derecha, dió unos tres pasitos muy lento y se sentó, acto seguido se puso en cuatro patas y se estiró completamente dando un fuerte bostezo, luego se encogió a una postura normal. Caminó hasta la entrada y dijo para sí en voz baja, - Veamos ahora cómo me vas a controlar para hacer lo que se te antoja -; dirigiéndose a su operador imaginario. Pero su pereza no desaparecía, y su rostro lo delataba; pues parecía que el pobre can no había dormido ni un segundo desde hace días y ya tranquilo para dormirse se dá cuenta que había amanecido. Aunque si durmió y más horas de las que acostumbraba; en verdad una situación muy extraña que ya notaba desde hace días pero que no le prestaba la debida importancia, se sentía sumamente cansado; razón por la que dejó de ser muy activo, de vez en cuando se sentía casi flotando e imaginaba que si una fuerte brisa le golpeaba lo sacaría volando como una hoja y aterrorizado se perdía en una atmósfera gris creada por un montón de nubes grises que relampagueaban fúricas reclamándolo.

Luego de entrar a la casa, se dirigió al pasillo que después le llevaría a las escaleras; antes de subir se rascó un poco el cuello. Miró hacia donde dirigía las escaleras y luego subió dos escalones de un salto, el resto los avanzó de a uno en uno tranquilamente como si tubiera todo el día para subir; ya arriba miró a todos lados para asegurar que estaba en completa y absoluta privacidad.

Aunque el can ignoraba completamente que ya era vigilado desde que puso la primer pata en el final de las escaleras. Mittens quién tenía toda una guarida sobre su cabeza escuchó en sonido proviniente de las escaleras que hacía Bolt al subir; enseguida se pegó al suelo y le puso la vista encima esforzando la vista por poder ver a través de una de las separaciones entre tablón y tablón de madera, casi sentía que se le iva a salir el ojo por hacer tan gran esfuerzo aunque consiguió lo que buscaba. ~ Es Bolt ~. Se dijo en la mente.

Bolt entró a la habitación de Penny y luego, ya dentro de un brinco subió a la cama. Levantó su vista y se quedo hipnotizado por el muro de fotografías; veía una y automáticamente le llovían recuerdos del preciso instante en que due tomada, así siguió por un buen rato; Mittens arriba no podía quitarle el ojo de encima ~ ¿Y ahora, por qué se comporta así el orejón? ~, el can se detubo y se quedó absorbido por una foto en dónde salía la familia completa y no pudo evitar dudar si en verdad lo era. Era como si viera con nostalgia un pasado imposible de revivir; eso o renunciaba a su pasado. ~ Lo está pensando... ¡Tengo que ponerme en marcha cuanto antes! ~. Pensó Mittens que, desde hace días buscaba concebir un plan.

Una vez acabó Bolt con su asunto del corazón; regresó al mundo de los vivos, dió media vuela lento y bajo de un saltito de la cama hacia el suelo; se detubo queriendo volver a voltear y ver por última vez el muro de la felicidad ilusa pero no quiso, sólo se quedo sentado.

Mittens tenía un montón de preguntas y alucinaciones agolpándosele en la mente, pero se interrumpieron porque algo sucedía allá abajo, que iba a marcar el fín de la escena. Rhino ajeno e ignorante de lo que Bolt hacía entró a la habitación y una vez viendolo dijo - Bolt, ¿Crees que podrías ayudarme a subir a las alacenas? Jejeje, tengo ganas de comer cereal de humano -. Bolt reparó en el hámster y dijo con calma fingída pero creíble; - Rhino, qué bueno; a tí te buscaba. Tengo algo importante de que hablar contigo pero creo que te lo puedo decir de camino a la cocina -.

- ¡Genial!, ¿Y qué me vas a decir? -

- Bueno, en estos días he estado pensando en algo que creo que deberías saber; - Decía el can emprendiendo su marcha rumbo a la salida para bajar a auxiliar a su amigo que le seguía de cerca -, en fín, tal vez ya te hayas percatado un poco...-.

Arriba en el ático Mittens ya no alcanzaba a distinguir lo que le decía; muerta de curriosidad intentó hacer un esfuerzo por escuchar pero fue en vano. ~ ¡Está loco!,... va a hacerlo! ~ pensó, mientras ideaba un plan para salir del ático, bajas y espíar la conversación; aunque temiendo ser descubierta, prefirió haber escuchado lo suficiente como para saber lo que Bolt pensaba en ése momento. Desesperada por lo sucedido; su mente solo podía repetir una frase, ~ ¡El muy idiota lo está pensando, tengo que adelantarme a él ~.